San Gabriel de la Dolorosa: co-patrono de la juventud

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Retrato verídico de San Gabriel de la Dolorosa.

San Gabriel de la Dolorosa nace en la ciudad de Asís el día 1 de marzo de 1838. Es bautizado en la catedral, en la misma pila bautismal que San Francisco y Santa Clara, recibe el nombre de Francisco.
Sus padres era Santos Possenti e Inés Frisciotti. Santos Possenti era gobernador civil (cargo diferente de lo que actualmente conocemos) y fue amigo íntimo de los que más tarde llegarían a sentarse en la cátedra de San Pedro: Pío IX y León XII; su madre procedía de la nobleza, emparentada con los Frisciotti. Pocos años después se trasladarían a vivir a Spoleto, donde el padre había sido encargado gobernador. Cuando Francisco aún no tenía cumplidos los cuatro años de edad, su madre, que contaba con 41, moría rodeada de sus diez hijos. El futuro santo quedaría desde entonces al cuidado de su hermana mayor, María Luisa, y de Pacífica, una empleada en el hogar de los Possenti.

En el año 1844 comienza su educación infantil con los Hermanos de las Escuelas Cristianas. De niño su rasgo más sobresaliente era su gran amor hacia los pobres; y su gran defecto: era pronto a estallar en ira y enojarse, aunque rápidamente los arrebatos se extinguían. Recibe la primera comunión a los diez años,y uno de los testigos aseguró que semblante parecía transfigurado.
En la adolescencia creció su vanidad, le gustaba vestir finamente e ir a la última moda, no permitía que sus trajes tuvieran la menor mancha o arruga. Asistía frecuentemente a las representaciones teatrales, le encantaban las novelas románticas y una de sus mayores pasiones era el baile. A pesar de este cambio de carácter, tan normal en la adolescencia, siguió cumpliendo fielmente las prácticas religiosas. Tenía una grandísima devoción a la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores, y en casa tenía una imagen de La Piedad a la que adornaba con flores y rezaba sus oraciones todos los días. Un día tuvo que rechazar una acción impúdica por parte de un amigo o conocido con una navaja de grandes dimensiones que ocultaba entre sus ropas.

El 13 de febrero de 1853, cuando Francisco cuenta con 15 años, les llega la noticia desde Roma del suicidio de Lorenzo, hermano suyo, que contaba con 27 años de edad. Éste había entrado en la masonería italiana y trataron de que cometiera un homicidio, viéndose acosado no encontró otra salida que el suicidio antes que cometer un asesinato.
A los 17 años surge por su mente la llamada divina a la vocación, pero se resiste a escucharla pues no quiere desprenderse de las diversiones mundanas. Un día enferma gravemente y creyéndose morir promete hacerse religioso si se salva, pero una vez restablecido se olvida de su promesa. De nuevo, enferma gravemente de la garganta y se encomienda al por entonces Beato Andrés Bobola, tras aplicarse a la parte enferma una estampa del mártir se duerme y despierta curado. Agradecido, de nuevo promete hacerse religioso, pero una vez más las diversiones tiran de él. Por esta época era un gran aficionado a la caza, en una ocasión tropieza y la escopeta se le dispara rozándole la frente, Francisco ve en ello un aviso del cielo referente a su promesa, la renueva, pero no será hasta poco después cuando ocurra el gran cambio.
El día del Corpus de 1855, 7 de junio, mientras Francisco lleva la cruz procesional por las calles de Spoleto, alguien se le acerca y le da una terrible noticia: su querida hermana y en parte madre María Luisa, ha muerto repentinamente. Ante tal impacto el joven medita y le comenta a su padre sus planes para hacerse religioso, pero éste le disuade invitándole a funciones de teatro, reuniones de amigos e incluso tiene previsto un prematuro noviazgo para su hijo con una de las jóvenes más elegantes de la ciudad.
El 22 de agosto de ese año, la ciudad de Spoleto está de fiesta. La Sagrada Icone (imagen venerada de la Santísima Virgen) es paseada triunfalmente por las calles de la ciudad. Francisco queda sus ojos clavados en los de Ella y en lo más profundo de su corazón oye la voz de la Virgen que le dice: El mundo no es para ti; la vida religiosa te espera. Francisco se siente herido, para ocultar su emoción corre a llorar en el silencio y la soledad, empieza su nueva vida.

Santuario de San Gabriel de la Dolorosa. Issola del Gran Sasso (Teramo), Italia.

El mismo Francisco oculta en un primer momento su cambio interior ante sus amigos y padre y continúa su vida como seguía haciendo, pero tanto en las reuniones de familia, amigos o en el teatro, alegando cualquier excusa se va a orar a la catedral, frente a la Santa Icone. Francisco pide consejo a los padres jesuitas Carlos Bompiani y Tedeschini, así como con el Santo ermitaño de Cesi. Todos ven claramente su profunda vocación religiosa y lo alientan dándole sabios consejos, finalmente el joven se decide a pedir el permiso de nuevo a su padre. Las lágrimas y sollozos de Francisco entrecortan sus palabras, tampoco su padre puede disimular su pena. Cuando le pregunta qué instituto ha elegido para consagrarse al Señor y Francisco le responde que la Congregación Pasionista, su padre no sale de su asombro: Santos Possenti la considera una de las congregaciones más austeras de la Iglesia. El padre hace que medien otros de sus hijos: Luis Tomás, que es dominico, pero no hay nada que hacer: pasionista será Francisco. Sobre el porqué de la vocación a la Congregación Pasionista nada se sabe con certeza, bien pudo influir la canonización de su fundador (San Pablo de la Cruz), decretada por Pío IX en 1853 o bien por un compañero de estudios, Calandrelli, recién llegado de Roma y que deseaba hacerse pasionista.

El día 6 de septiembre de 1856 parte acompañado por su hermano Luis, sacerdote dominico, para el noviciado pasionista en Morrovalle, pero antes hará una parada en Loreto, se despide de su supuesta “novia”, llamada María, ésta no sabe que la despedida es para siempre. De esta joven se sabe que era hija del abogado Pennacchietti, que sintió un gran afecto por Francisco y estuvo presente en su beatificación.
El día 9 llega a Morrovalle, el 10 ingresa en el noviciado pasionista y el día 23, festividad de la Virgen de los Dolores, recibe el hábito tomando el nombre de Gabriel de la Virgen Dolorosa. Gabriel no era un santo cuando entró en el noviciado, tuvo que aprender a controlar su genio. El nombre de Gabriel lo tomó por el Arcángel que anunció a María la Buena Bueva, su devoción a la Santísima Virgen se incrementó en el noviciado tras leer “Las Glorias de María” de San Alfonso María de Ligorio y “El amor de María” del monje camaldulense Padre Roberto.

En el jardín del convento, Gabriel se reservó un trocito para sembrar y cuidar las flores dedicadas expresamente para el altar, él se encargo personalmente de su cuidado durante todo el año, en la comunidad era conocido como “el jardín de María”. En el desván del convento Gabriel descubre una imagen deteriorada y olvidada de la Virgen de los Dolores, con gran esmero y amor se encarga de restaurarla. El 22 de septiembre de 1857 termina el año de noviciado y emite la profesión religiosa. Terminados los estudios de filosofía y latín al año siguiente, comienza después los de teología. El 10 de julio de 1859 llega al convento pasionista de Isola del Gran Sasso, donde permanecerá los pocos años que le quedan de vida.

Imagen yacente que contiene los restos del Santo. Santuario de San Gabriel de la Dolorosa. Issola del Gran Sasso (Teramo), Italia.

En 1861, con 23 años, Gabriel se siente cansado y sin fuerzas, tiene la primera hepmotosis (vómito de sangre) producido por la tuberculosis; toda la comunidad se alarma, pero Gabriel conserva la paz y serenidad. Motivos políticos impiden su ordenación sacerdotal, problemática ya de por sí, por su estado de salud. En el mes de febrero de 1862 su estado empeora, los médicos tratan de atajar la enfermedad por todos los medios, pero la enfermedad avanza. Postrado en la cama recibe el Santo Viático, profiere jaculatorias tan tiernas que los que le escuchan no pueden evitar llorar. Gabriel decía: “María, mi dulce María, tú bien sabes que te amo. Te lo he jurado. Cumple tu ahora tu palabra” y sosteniendo un crucifijo al que imprimía ardorosos besos “Amado Jesús mío, amor por amor, dolores por dolores, sangre por sangre”. También antes de morir Gabriel fue tentado por el demonio, en una ocasión preguntó cómo habían dejado entrar tantas mujeres en su habitación y gritaba que las echaran.
En las primeras horas del 27 de febrero pide la absolución varias veces, juntando sus manos con el crucifijo y una estampa de la Virgen de los Dolores la recibe. Con los ojos hacia el cielo prorrumpe en un suspiro “Pronto, Mamá mía. María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndeme del Enemigo y acógeme en la hora de la muerte”. El semblante se le transfigura y dice sus últimas palabras “Jesus, José y María, ex…pi…re en paz con vosotros el alma mía”. Gabriel acababa de expirar a las 6:30 de la mañana, le faltaban dos días para cumplir los 24 años.

El 31 de mayo de 1908 es beatificado por San Pío X. El 13 de Mayo de 1920 es canonizado por Benedicto XV junto con Santa Margarita María Alacoque (propagadora de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús). Su anciano hermano, Miguel Possenti, estuvo presente. En 1926 es nombrado co-patrono de la juventud católica italiana por Pío XI. En 1959 es nombrado patrono especial de la región de los Abruzzos por San Juan XXIII. El 30 de junio de 1985 el papa San Juan Pablo II bendice la cripta del nuevo santuario de San Gabriel de la Dolorosa, que comenzó a construirse en 1970, con capacidad para 12.000 personas, 6.500 de las cuales sentadas.

Cripta del Santuario, con la urna del Santo en el centro. Santuario de San Gabriel de la Dolorosa. Issola del Gran Sasso (Teramo), Italia.

La relación de San Gabriel con Santa Gema ya se comentó en el articulo dedicado a esta Santa mística de la ciudad de Lucca. Basta con decir que en tiempos de Santa Gema, San Gabriel ya había sido declarado Venerable y gozaba de gran fama, Gema leyó un libro sobre la vida del venerable (al que en un principio no prestó mucha atención) y quedó impresionada. Durante una grave enfermedad Gabriel la visitó y animó a que realizara una novena a la por entonces Beata Margarita María Alacoque, tras finalizarla sanó.
Qué casualidad (¿o no?) que San Gabriel y Santa Margarita fueran canonizados el mismo día… A pesar de la recuperación de Gema, San Gabriel continuó manifestándose a ésta y la conduciría a una mayor intimidad con María, y por Ésta a Jesús y los misterios de su Pasión.

Bibliografía:

– DE LA CRUZ, Juan y GARCÍA MACHO, Pablo, “San Gabriel de la Dolorosa”, Colección Testigos, nº 37.  Editorial Edicep, mayo 2005.

Abel

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