Beato Gaspar Stanggassinger C.Ss. R.

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Fotografía del Beato.

“Los Santos suelen tener intuiciones especiales, -escribe el P. Stanggassinger.- Lo verdaderamente importante para mí, que no soy un santo, son las verdades eternas y sencillas de siempre: Encarnación, Redención y Santísima Eucaristía.”

Gaspar Stanggassinger nace en el año de 1871 en Berchtesgarden, Bavaria, un 12 de enero. Es el segundo de 15 hermanos. Su padre, sencillo agricultor y dueño de una cantera, es una persona estimada por todos.
Soñando ya desde niño con el sacerdocio, suele entretener a sus hermanos y hermanas con pequeñas predicaciones y los lleva por los montes en procesión hasta una capilla no muy distante de la casa. A los 10 años comienza los estudios en la escuela de Freising. Su gran dificultad para el estudio hace temer la posibilidad de abandonarlo y seguir la voluntad del padre, si no logra superar los exámenes. Pero con una férrea voluntad, una aplicación notable y una gran confianza en la oración, consigue salir adelante.

En los años sucesivos durante las vacaciones comienza a reunir jóvenes para orientarlos en la vida cristiana, vivir una experiencia de comunidad y programar el tiempo libre. Diariamente el grupo participa en la Misa, sale de paseo, hace excursiones y peregrinaciones. Su dedicación a ellos es tan admirable que llega incluso a poner en peligro su vida por salvar a un joven que se halla en dificultades.

Pasando el examen de bachiller, ingresa en el Seminario Diocesano de Freising para comenzar los estudios de Teología. En sus escritos de aquel tiempo se refleja el esfuerzo que pone en alcanzar su propia madurez espiritual. Sigue voluntariamente un riguroso ritmo de oración tratando de descubrir que es lo que Dios quiere de él. Pronto ve con claridad que el Señor lo llama a vivir su vocación en un estado diferente. En efecto, después de una visita de los Padres Redentoristas, se siente llamado a seguir su carisma misionero. A pesar de la oposición de su padre, en 1892 entra en el noviciado redentorista de Gars y en 1895 recibe la Ordenación Sacerdotal en Regensburg.

Gaspar Stanggassinger ingresa en la Congregación del Santísimo Redentor con la intención de ser misionero, pero los superiores lo nombran vicedirector del Seminario de Dürnberg, cerca de Haellin. La tarea de formador de los futuros misioneros, a la que se entrega intensamente, será la única ocupación de su corta vida.

Iglesia de Bad Dürrnberg (Alemania), donde el Beato realizó su profesión.

Como religioso vive sincera y coherentemente el voto de obediencia que ha profesado. Además de las 28 horas semanales de clase, todo su tiempo lo dedica a los jóvenes. Los domingos colabora en las tareas pastorales de las poblaciones vecinas, sobre todo con la predicación. A pesar de tal ritmo de trabajo se muestra siempre paciente y comprensivo con las necesidades de los demás, sobre todo con aquellos jóvenes que ven en él un amigo más que un superior. Aunque las normas de formación de la época son rígidas y exigentes, Gaspar nunca emplea formas bruscas y si alguna vez tiene la impresión de haber causado molestia a alguno, no le falta tiempo para excusarse humildemente.

Movido por su gran devoción a la Eucaristía, invita a sus jóvenes y a los fieles a quienes predica, a recurrir al Santísimo Sacramento en sus necesidades y angustias. Les anima a visitar a Jesucristo y a dialogar con el como con un amigo. Su predicación es un estimulo constante a tomar en serio la vida cristiana, acrecentando la propia fe con la oración y la conversión continua. Todo con un estilo sencillo y agradable, sin amenazar con castigos, como es frecuente en la predicación de la época.

En 1899, los Redentoristas inauguran en Gars un nuevo Seminario al que se traslada el P. Stanggassinger como Director. Tiene 28 años, tan solo le alcanza el tiempo para predicar unos Ejercicios Espirituales a los jóvenes y a participar en la apertura del nuevo año académico. El 26 de septiembre termina su peregrinación en la tierra a causa de una peritonitis.

En 1935, con el traslado de sus restos a una capilla lateral de la Iglesia de Gars, da comienzo la Causa de Beatificación. El 24 de abril de 1988 el proclamado Beato por su Santidad el papa San Juan Pablo II.

Urna con las reliquias del Santo.

En Gaspar no se encuentran hechos extraordinarios ni llamativas gracias místicas, aparece más bien, como uno de tantos hombres que día a día cumple con su propio deber. La única y substancial diferencia es la forma de vivir la vida ordinaria. Las raíces de su vivir están en Dios: en él encuentra la plenitud de su total humanidad.

Sus 28 años son como un canto a la fe, la fe inquebrantable que le ha dado la fuerza y la seguridad de encontrar a Cristo en todo, sin necesidad de experiencias o fenómenos extraordinarios, y de seguirlo con decisión y coherencia. En Gaspar no existe ansia o tensión por la fidelidad a cualquier precio. Decide realizar una etapa cada vez, respetando su ritmo personal y el de la gracia, totalmente convencido de que su trabajo es inútil: “SI EL SEÑOR NO CONSTRUYE LA CASA” (Salmo 127), se repite a si mismo y a los demás: “Todo es gracia, todo debe venir del Espíritu Santo”.

De manera análoga a como se enfrenta el mundo espiritual toma igualmente en serio la realidad terrena: ama la naturaleza, las montañas de su Berchtesgarden natal, la familia. Al mismo tiempo prende en el una sana desconfianza hacia la exageraciones y las originalidades de la vida espiritual y religiosa; a su entender ambas deben ser vividas con sencillez y profunda humildad, sin pensar demasiado en si mismo.

Lo específico de su santidad se funda en pocos, sencillos pero firmes elementos: una personalidad “amable, de una bondad sin limites”, unida admirablemente a aquella disponibilidad que es fuente de respetuoso interés por los otros y sus ideas.

Misa celebrada ante las reliquias del Beato.

El Beato Gaspar Stanggassinger no pertenece a la categoría de los “héroes inasequibles y prácticamente inimitables”. No es ni siquiera uno de aquellos “superhombres” que, visto de cerca, muestran a veces un aspecto marcado por las debilidades: Gaspar se distingue por su humildad sencilla y alegre, a través se manifiesta Cristo que por medio de su Espíritu da incesantemente a todos los hombres de todo tiempo, de forma siempre nueva, el amor y la santidad del Padre…

Tacho de Santa María

Bibliografía:

-Taller de Profundización: Espiritualidad Misionera Redentorista. Cap. 20, Julio de 2000.
San Luis Potosí, S.L.P. México
Beato Gaspar Stanggassinger. O. Weiss, Roma, 1987.

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