Santas Hripsime, Gayane y compañeras, mártires en Armenia

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Icono de Santa Hripsime, obra de Hovnatan Hovnatanian (s.XVIII). Iglesia de la Santa en Etchmiadzin, Armenia.

Armenia, ese pequeño y hermoso eslabón entre Asia y Europa, ha sido tierra magnífica y dolorosa desde sus inicios. Han sido mucho los padecimientos del pueblo armenio, especialmente durante el yugo del Imperio Otomano. Pero de quienes hablaremos hoy, las primeras mártires cristianas de esta tierra, no parecían ser armenias de nacimiento y sin embargo son la base y el origen de la evangelización de estas tierras. Me refiero a Santa Hripsime (nombre armenio) también llamada Arapsima (versión copta) o Arsema (versión etíope), Gayane y compañeras.

Según la Vita de estas Santas y la Vita de San Gregorio el Iluminador, que son de tradición armenia, ellas era de origen romano y hasta se dice que Hripsime pertenecía a la familia imperial [1]. Este relato dice que Hripsime, Gayane y otras compañeras llevaban una vida monástica en torno a Roma en tiempos de Diocleciano, cuando éste, buscando una esposa, encargó a diversos artistas buscar las mujeres más hermosas de los alrededores y le trajeran un retrato pintado de cada una.[2] La puerta de la casa donde vivían las vírgenes –unas 37 en número (¡!!!)- fue forzada y Hripsime obligada a posar para el pintor (¡!!). Como luego resultó ser el retrato más hermoso de todos, Diocleciano la eligió por esposa; pero ella, consultando a la anciana Gayane, que era su superiora, se resistió a acudir a la presencia del emperador. Por eso, y a fin de evitar males mayores, la comunidad de vírgenes entera decidió escapar; y lo hizo bien lejos de Roma: a Armenia.

En realidad, existe otra Vita, atribuida a Moisés Khorenese, que llega incluso a anunciar las etapas que siguieron en este viaje: marcharon a Alejandría de Egipto, desde allí, a Palestina; posteriormente se dirigieron a Odesa (en Siria) y finalmente, emprendieron el camino hacia Armenia, concretamente, hacia la ciudad de Vagharshabad, la actual Etchmiadzin (que es nada menos que la sede patriarcal de los armenios). Allí, según nos dice la Vita de San Gregorio, se instalaron las 37 vírgenes en una campiña al norte de la ciudad y se ganaban la vida fabricando perlas de vidrio y vendiéndolas.

Naturalmente, la fuga de su escogida enfureció a Diocleciano, quien escribió al rey armenio, Dirtad (Tirídates) y le ordenó encontrar a las mujeres, matarlas a todas y enviarle a vuelta a Hripsime. El rey armenio, al ser aliado suyo, no podía pensar en negarse y por ello mandó buscar y capturar a las vírgenes. Todas fueron encontradas en la vieja destilería donde vivían, arrestadas, y sólo Hripsime fue conducida a la presencia del rey. Pero Dirtad, al verla, se quedó pasmado ante su belleza y decidió que la quería para sí mismo. Ella le rechazó rotundamente y él insistió; ella siguió negándose y el duelo dialéctico entre ambos llegó a durar dos horas (¡!!!!) porque Hripsime realmente tenía una gran fortaleza.

Icono de Santa Gayane, también obra de Hovnatan Hovnatanian (s.XVIII). Iglesia de la Santa en Etchmiazdin, Armenia.

Cansado de discutir con ella, Dirtad mandó llamar a Gayane, y la quiso obligar a que tratara de convencer a Hripsime para que accediese a casarse con él. Primero, la anciana superiora se negó, aunque el rey le prometió respetar la vida de todas las vírgenes; y como Gayane siguiera negándose a hacer tal cosa; Dirtad, perdiendo la paciencia, mandó torturarla. Al rato, la fortaleza de Gayane se vino abajo y accedió a hablar con Hripsime. Sin embargo, en cuanto ambas estuvieron frente a frente, Gayane empezó a exhortar a Hripsime con permanecer fiel a Cristo y renunciar al rey. Lo hizo en latín, por supuesto, pero resulta que en la corte armenia había algunos funcionarios que entendían esta lengua, por lo que Gayane fue apaleada y arrojada en prisión. A Hripsime, en cambio, la soltaron y la dejaron reunirse con sus compañeras, mientras el rey; considerando que la principal responsable de su fracaso era Gayane, ordenaba su muerte.

Pero hete aquí que el verdugo se confundió (¡!!!) y lo que hizo fue matar a Hripsime en lugar de a Gayane. Fue a buscarla con un destacamento de soldados, y en presencia de sus compañeras la hizo desnudar y atar al suelo sujeta a cuatro estacas. Le cortó la lengua, le abrió el estómago y le sacó las entrañas; le arrancó los ojos, y finalmente la descuartizó después de machacarla a golpes de piedra. Arrojaron los pedazos del cuerpo de Hripsime a una hoguera enfrente de la mirada desvaporida de las demás compañeras; de las cuales, 33 murieron a continuación. Era el 26 del mes Hori (4 de noviembre de 313). Cuando el rey, al día siguiente, se enteró del terrible error, montó en cólera y mandó ejecutar a Gayane de idéntica manera y matar a las dos vírgenes que quedaban, que fueron atravesadas con espadas y sus cuerpos echados a las fieras. Posteriormente, el rey se volvería loco de dolor por la pérdida de Hripsime y desarrollaría una curiosa enfermedad mental que le induciría a creer que se estaba convirtiendo en lobo (licantropía). Sólo con la predicación y conversión de la mano de San Gregorio el Iluminador, alcanzaría la salud; y a cambio, el rey liberaría al Santo, que hasta ese momento habría estado recluido en cárcel. Gregorio recogió las reliquias de las santas y las sepultó erigiendo tres capillas: una en honor de Hripsime, la otra en honor de Gayane y el resto, en honor de las demás compañeras.

Una revisión de esta Vita, conservada por la Iglesia Etiópica, dice que Hripsime era hija de un varón de estirpe eclesiástica llamado Teodoro, hermano del obispo Ladyos de Cesarea, todos ellos originarios de Cilicia. En esta versión, el rey Dirtad concede el gobierno de Siria –desde Damasco y Cesarea hasta el río Eufrates- a un lugarteniente llamado Talmiwos, perseguidor de cristianos; quien enviaba sus prisioneros al rey para que éste tuviese la última palabra respecto a ellos.
La virgen Hripsime, estando en oración, tiene una visión de unos ángeles preparando coronas de martirio y acude inmediatamente a Talmiwos, a quien le reprocha su actitud y le exhorta a que deje de perseguir a los cristianos. Él le responde que lo hará si ella se casa con él; y ante su negativa, la envía ante el rey junto con un grupo de prisioneros cristianos. Éstos fueron encarcelados y ella conducida ante el rey, que quiere forzarla a que se case con ella, y la hace pasar por varias torturas a fin de que se rinda y acepte. Como no lo consigue, al día siguiente hace decapitar a 27 de los prisioneros –entre los cuales había 3 sacerdotes, algunos diáconos y el resto seglares- y también la hace decapitar a ella. Como parece evidente, en esta versión no se menciona a Gayane ni a las otras compañeras.

Sepulcro de Santa Hripsime en su iglesia de Etchmiadzim (Armenia).

Las diferencias entre ambas versiones pusieron en duda la autenticidad de la Vita; ya que algunos críticos no pudieron dejar de hacer notar las contradicciones existentes en la cronología, ya que la fecha considerada como auténtica del martirio es el año 301.
Langlois veía una cierta similitud en los hechos narrados por Lattanzio acerca de la hija de Diocleciano, Valeria; y lo que Agatángelo narraba acerca de Hripsime. Como no se decidió a concretarlo, los bolandistas, yendo más allá, rechazaron la total historicidad de la versión armenia de la Vita de Hripsime. Así pues, los bolandistas defienden el origen armenio de las mártires, concretamente las consideran originarias de una provincia armenia que estaba bajo el control de Maximino Daia. Por lo tanto, los hagiógrafos armenios, no queriendo reconocer el dominio romano sobre su territorio, escribirían esta Vita para hacer que el martirio de estas vírgenes fuese el legado de predicación de San Gregorio el Iluminador.

Así pues, mientras que los nombres de las mártires (Hripsime, Gayane) son puramente armenios; y por lo tanto, son con toda probabilidad los auténticos; también serían armenias de origen –y no romanas- y morirían en la persecución de Maximino Daia sobre una provincia de Armenia, y por tanto, se podía así establecer una fecha concreta para su martirio: año 312. Si esto se acepta, significa que el martirio de las vírgenes estaría muy lejos temporalmente de la predicación de San Gregorio, que fue el año 302. De ahí que los bolandistas no den credibilidad alguna a la Vita: los hechos contrastados parecen desmentirla, pues no fueron a la vez predicación y martirio; sino primero la predicación y años después, el martirio. También tienen una opinión totalmente negativa de un relato del s.VII que narraba el hallazgo de las reliquias de las mártires. En este relato, el katholikós Komitas añade su propio sigillo a los de San Gregorio y San Isaac cuando se hallaba restaurando la iglesia donde aparecieron las reliquias.

Sepulcro de Santa Gayane en su iglesia de Etchmiadzim, Armenia.

Sin embargo, la última palabra al respecto aún no ha sido dicha. Según los trabajos de investigación de Ananian, publicados en el año 1961 bajo el título de “La fecha y las circunstancias de San Gregorio el Iluminador”, se da por buena que la fecha de la predicación de San Gregorio es el 314, por lo que los hechos narrados según la tradición armena podrían ser, a fin de cuentas, auténticamente históricos, al menos en sus líneas generales y fundamentales.
Con el cambio de la fecha del martirio de las vírgenes cercano al 313, se relaciona dicho martirio con la fecha de la predicación de San Gregorio -como decía Agatangelo- y puede explicarse además las circunstancias de la fuga de las vírgenes desde Roma hasta Armenia; ya que en el año 306 tomó posesión Majencio, que aunque al principio fue moderado ordenando que se dejara de perseguir a los cristianos, sin embargo, conforme avanzó el tiempo, con su mal genio, empezó a robarle las esposas a sus maridos, los patricios y los senadores; así, las nobles romanas pasaron momentos difíciles y esto podría explicar que Hripsime, Gayane y sus compañeras salieran de Roma y se refugiasen en algún lugar cercano para preservar su virginidad. El origen aristocrático de Hripsime, como bien dice Agatángelo, podría explicar esto dado que Majencio perseguía especialmente a las mujeres de la nobleza.

¿Qué significa este cambio de tercio? Pues que, a diferencia de lo que sostienen los bolandistas, es muy probable que estas Santas sí tuviesen un origen romano; si se examinan sus nombres: Gayane parece un diminutivo de Gaia (nombre griego de la titánide que encarna a la Madre Tierra); Nuna [3], una se las compañeras, tiene un nombre que evoca a Nona, que es un nombre puramente romano; y así, Hripsima sería considerado una versión armenia del nombre Crispina, que es también genuinamente romano. Lo que está fuera de toda discusión es la existencia de estas Santas; pues ya tienen dedicadas en Armenia capillas desde el mismísimo siglo IV, por tanto, una fecha muy temprana, contemporánea al mismo martirio. Y además, recordemos que sus reliquias fueron selladas con los sigillos de San Gregorio, San Isaac y el mencionado katholikós Komitas; por no hablar, lo que ya es claro, del culto ininterrumpido que han recibido por parte de toda la Iglesia Armena.

Otro icono de Santa Gayane donde se aprecia, a la derecha, a Hripsime sufriendo la amputación de su lengua; y a la izquierda, a Gayane siendo apedreada. Iglesia de Santa Gayane en Etchmiadzim, Armenia.

El itinerario de la fuga de las vírgenes (Egipto, Palestina, Siria y finalmente Armenia) también se ha podido explicar. Egipto, Palestina y Siria, en aquel tiempo, estaban bajo el dominio de Maximino Daia y, como refiere Eusebio, cuando este empezó la persecución contra los cristianos en el año 311, muchos decidieron voluntariamente exiliarse en los países limítrofes, especialmente a Armenia, el Ponto y Persia. Ése sería el motivo por el cual finalmente, Hripsime, Gayane y sus compañeras se fueron a Armenia. Puede ser que la tradición etiópica iniciara el relato de la historia de Hripsime desde su estancia en aquellos lares, haciéndola oriunda de allí, el Asia Menor y el tal Talmiwos, podría ser realmente Maximino Daia.

Recordemos ahora las capillas que contenían las reliquias de las Santas, que San Gregorio hizo erigir. Éstas fueron restauradas en el siglo VII. La de Hripsime la restauró el mencionado katholikós Komitas, y la de Gayane la restauró el katholikós y debido a esto se encontraron las reliquias de las Santas. El historiador Sebeos, que era obispo y estaba presente, describió minuciosamente todos los detalles de este descubrimiento y él fue el que vio los sigillos (sellos) de los santos Gregorio el Iluminador e Isaac, a los cuales, Komitas agregó el suyo, como va dicho. Los bolandistas comprobaron que habían errado al negar estos hechos, pues se confundieron con una narración posterior, del siglo X.

En el siglo XVII algunos misioneros intentaron robar las reliquias y traerlas a Occidente, pero tuvieron que renunciar a su intento. Las tumbas de las vírgenes están actualmente en sus primitivos lugares de enterramiento y son metas de peregrinación, mientras que las capillas son especialmente protegidas por el gobierno de Armenia pues son unas joyas de la arquitectura de aquel país.

Veneración de la reliquia del brazo de Santa Hripsime el día de su fiesta.

La Iglesia Apostólica Armena festeja a estas santas en dos días consecutivos: el lunes y el martes después de la festividad de la Santísima Trinidad. El katholikós Komitas compuso un hermoso himno en honor de ellas, himno que consta de treinta y seis estrofas que están dispuestas conforme al orden del alfabeto armenio. La popularidad de estas Santas entre los armenios es debida a que como consecuencia de sus martirios, San Gregorio el Iluminador inició y originó la conversión de todo el país a la fe cristiana.
La Iglesia latina celebra a estas santas el día 29 de septiembre, fecha en las que fueron inscritas en el Martirologio Romano. La Iglesia bizantina las conmemora el día 30 de septiembre.

Actualmente, el culto de este grupo de mártires, y en especial el de Santa Hripsime, está creciendo en popularidad en el Egipto copto y en la Etiopía cristiana. Recordemos que allí la llaman Arapsima y Arsema, formas semejantes de pronunciar su nombre. Incluso, la Iglesia Ortodoxa Copta ha impulsado la filmación de una película interpretada por actores árabes, que pretende difundir la vida de estas mártires. La versión cinematográfica combina las dos versiones conocidas de la Vita de las Santas.
Además, la novela gráfica East of Byzantium incluye a Hripsime y Gayane como parte de los personajes del reparto.

En resumen: Santas históricas, reales, con un culto bien documentado y unas reliquias sin duda acerca de su autenticidad, pero por lo que se refiere a la vida y al martirio, no hay que tomar la Vita al pie de la letra sino que hay que interpretarla de acuerdo a las conclusiones establecidas por las recientes investigaciones en relación a la Iglesia y la cristiandad armenias.

Dejo el enlace a una película copta dedicada a la Santa. Este tipo de producciones, aunque de bajo coste, resultan interesantes y entretenidas. El audio está en árabe pero pueden seguirse los subtítulos en inglés:

Meldelen


[1] Si me dieran un euro por cada leyenda de Santa mártir que dice esto…
[2] Esto es un completo disparate; primero, porque Diocleciano sólo se casó una vez –su esposa fue la emperatriz Prisca- y segundo, porque el tema de las mujeres pintadas es una copia del mito griego de Helena de Troya. Además, en esos tiempos todavía no existía el monacato femenino.
[3] Hay quien ha identificado a esta Nuna con la virgen esclava Santa Nino (Nina, Cristiana), llamada la Iluminadora de Georgia; que supuestamente lograría escapar de la masacre de todas las vírgenes.

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