Santo Jerarca Gelasio de Râmeţ (o Râmeţi)

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Icono ortodoxo rumano del Santo.

San Gelasio de Râmeţi vivió en el siglo XIV como un monje ermitaño en el valle del río Râmeţi, en las Montañas occidentales de Apuseni, en Transilvania, convirtiéndose más tarde en el abad del monasterio de Râmeţi, existente hasta hoy en día en el Distrito de Alba. Durante muchos siglos, la tradición local ha conservado lo que se sabe de su vida. Se sabe que él era el padre espiritual de los ermitaños que vivían en las montañas cercanas a Râmeţi, y que también lo era de los habitantes de la región. Tenía un don especial para exorcizar a los poseídos.

San Gelasio tuvo doce discípulos, que oraban junto a él, con él ayunaban y celebraban los Santos Sacramentos. Él no comía, a excepción de los sábados y los domingos; el resto de la semana se alimentaba únicamente con el consumo de la Sagrada Eucaristía. Eso puede significar que diariamente celebraban la Divina Liturgia, significando que, en aquel momento, existía una intensa vida espiritual en la región.
Existe una historia que sucedió en Fântâna Vlădichii (la fuente del obispo) cercana a la aldea Hopagi y que está situada a pocos kilómetros del actual monasterio: se sabe que un verano, cuando los monjes iban a cortar el heno, algunos de ellos comenzaron a murmurar porque no tenían agua. El abad Gelasio oró a Dios y haciendo con su bastón tres veces la señal de la cruz, golpeó en el suelo y el agua salió a la superficie. Este manantial de agua existe hasta el día de hoy y su nombre, indica que Gelasio no era un simple abad, sino un obispo.

Su muerte ocurrió de una manera especial. Yendo un día desde Hopagi hacia el monasterio, murió mientras cabalgaba sobre un asno, el cual lo llevó hasta casa. Actualmente, el museo del monasterio conserva una piedra en la que se dice que quedó impreso el casco del burro. Con anterioridad, esta piedra se encontraba enfrente de la antigua iglesia monacal. También dice la tradición que en el momento de su muerte, las campanas de las siete iglesias cercanas comenzaron a tocar repentinamente. Fue sepultado cerca de la pared de la iglesia, pero la localización exacta se olvidó hasta que fue encontrada en el siglo XX.

La veneración de San Gelasio
Durante varios siglos no se sabía nada sobre San Gelasio, excepto lo transmitido por la tradición entre los ascetas de la región. Casualmente, sus reliquias fueron descubiertas en el año 1925. Después de una fuerte tormenta, los monjes vieron un cráneo humano que rodó entorno a la antigua iglesia por tres veces y que se detuvo cerca del altar. Junto con él, aparecieron en superficie otros dos cráneos y los tres fueron cogidos por un sacerdote del monasterio y enterrados en el lado derecho de la antigua iglesia, sin saber de quienes eran. De acuerdo con los testimonios de algunos monjes, cada año, durante el invierno, la nieve se derretía sobre el lugar en el que los cráneos fueron enterrados.

Vista del complejo monástico de Râmeţ (Rumanía). En primer plano, antigua iglesia donde el cráneo del Santo fue sepultado a principios del s.XX.

En 1937 o 1938, después de realizar algunas investigaciones con el fin de restaurar la antigua iglesia del monasterio, las aguas de otra lluvia torrencial sacaron nuevamente el cráneo a la superficie pero seguía sin saberse de quién era. Pero entonces ocurrió algo milagroso: una mujer epiléptica llamada María, de Negreşti Oaş (a unos trescientos kilómetros al norte de Râmeţi), llegó en ese momento y le dijo a los monjes que había tenido un sueño y que una paloma la guió hasta el monasterio que, hasta ese momento era desconocido para ella, y le ordenó que tocase el cráneo encontrado, porque era el de San Gelasio y que al tocarlo, se curaría.

Después de celebrar el sacramento de la Santa Unción, ella tocó las reliquias de San Gelasio y quedó curada. Inmediatamente, los monjes recogieron el cráneo y lo pusieron en un altar de madera, manteniéndolo hasta hoy en la capilla del monasterio. En la segunda mitad del siglo XX también se han realizado otros milagros con las reliquias de San Gelasio.

Más tarde, en el año 1978, se descubrió una inscripción en la pared de la antigua iglesia, la cual separa una nave de la otra. Decía: “Esto lo he escrito yo mismo, Miguel, el más pecador servidor de Dios, pintor de Crişul Alb (el Criş blanco es un río situado al lado oeste del monasterio), en tiempos del arzobispo Gelasio, el día 2 de julio del año 6885 (1377), en los tiempos del rey Ludovico”. Ludovico el Grande, gobernó Hungría entre los años 1342 y 1382.

Detalle del icono y la urna con las reliquias del Santo. Iglesia del monasterio de Râmeţ, Rumanía.

Esta inscripción es la primera mención hecha a un obispo ortodoxo de Transilvania y completa la información sobre San Gelasio, que hasta ese momento se creía que había sido solo un monje, aunque se sugería que pudiera ser obispo el por nombre de la Fântâna Vlădichii, de la que hemos hablado antes. Esta situación no es inusual, ya que la organización religiosa de los ortodoxos rumanos en Transilvania no era muy clara hasta el siglo XV. En aquellos tiempos, los obispos y los respectivos metropolitas no tenían sede propia; vivían en uno u otro monasterio en Transilvania y se trasladaban de un lugar a otro cuando era necesario.

Toda esta información, junto con otros muchos milagros que ocurrieron en el monasterio de Râmeţi, hizo que el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa de Rumania, decidiera el 20 de junio del año 1992, canonizar oficialmente a San Gelasio. La solemne canonización tuvo lugar en Râmeţi el día 29 de junio de 1992, recordándose su festividad anualmente el día 30 de junio, o sea, hoy.

Himno (Troparion) de San Gelasio:
“Oh portador de Dios, Padre nuestro Gelasio, consejero de monjes, de sacerdotes y de fieles, gloria de los ascetas y alabanza de los obispos; sacaste fuerzas de las dificultades mostrando tu santidad a través de tus luchas, alegrándose ahora los ángeles en el cielo. Junto con ellos, reza a Dios misericordioso para que nos conceda la paz y sus gracias. Amén”

Mitrut Popoiu

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