Los santos y el sufrimiento (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Siervo de Dios Angelo Bonetta.

Fotografía del Siervo de Dios Angelo Bonetta.

Siervo de Dios Angelo Bonetta
Cigole (Brescia), 18 de septiembre de 1948 – 28 de enero de 1963

Como las chispas de un fuego crepitante, el aumento de brillantes y ardientes, que no llegan todos a la misma altura, muriendo unos antes que otros o que caen en el fuego que los generó, así, entre los seres humanos, hay ciertas almas que todavía viven en la juventud de la vida, antes de volver al Padre, sin llegar a ver un largo camino en su existencia. Este es el caso de tantos niños, adolescentes y jóvenes, afectados plenamente en su desarrollo físico y mental por enfermedades incurables o por accidentes mortales; la pérdida de los parientes es aun mucho mayor, cuando el Calvario es prolongado pero el final, sin embargo, es seguro. El sufrimiento vivido por los jóvenes y adolescentes es aún más desgarrador, porque junto al dolor es visible una vitalidad propia de la edad, que por la enfermedad lo comprime y bloquea permaneciendo en el lecho del dolor. Pero también en muchos casos sorprende la serenidad y la aceptación de la voluntad de Dios, a veces difícil de encontrar entre los adultos.

La Iglesia, la comunidad parroquial y civil, las asociaciones, los mismos parientes y amigos, lo han hecho después de la muerte prematura transmitiendo los mensajes recibidos de ellos, aunque sea en su breve vida terrenal, pero especialmente ayudando con ejemplos al distraido, frenético y convulso mundo de los jóvenes de hoy en día. Algunos son Siervos de Dios, otros son Venerables e incluso Santos y Beatos a los que llamamos o definimos como “testigos de la fe de nuestro tiempo”. Citemos a algunos de estos jóvenes, que son explendores de la fe cristiana, ángeles que pasan por la tierra dejando una luminoso estela de virtud, pureza, ejemplos y amor: Silvio Dissegna de doce años, de Moncalieri; Aldo Blundo de quince años, de Napoles; Angela Iacobellis de treve años, de Napoles; José Ottone de trece años, de Torre Annunziata; Maggiorino Vigolungo de catorce años, de Benevello (Cuneo); Maricarmen Gonzalez-Valerio, de nueve años y española; Laura Vicuña de trece años y chilena; Santo Domingo Savio de quince años y de Torino; Aldo Marcozzi, de catorce años y de Milano; Paola Adamo, de quince años y de Taranto; Ninni Di Leo, de dieciseis años y de Palermo; Pedro Percumas de diecinueve años y lituano; Domenico Zamberletti de trece años y de Varese; Willy De Koster, mexicano de diez años, etc.

A ellos hay que añadir al Siervo de Dios Ángel Bonetta, de catorce años de edad, o sea, un adolescente, que nació el 18 de septiembre del 1948 en Brescia, hijo de Francisco Bonetta y de Julia Scarlatti. Vivísimo e inteligente, como siempre suele decirse, estaba siempre dispuesto a crear problemas uno detrás del otro provocando una fuerte reacción de sus padres. Pero en el ámbito de esta vivacidad se vio obligado a echar el freno a causa de su pasión por la natación. Con la complicidad de su hermana y ocultándoselo a sus padres, iba a menudo a nadar al río Mella, que es un río peligroso como casi todos los ríos. Pero si su hermana confesaba a sus padres la escapada de Ángel, estos le prohibían que fuera a nadar al río. Por eso tuvo que echar el freno.

El Siervo de Dios Ángel Bonetta postrado en su lecho.

El Siervo de Dios Ángel Bonetta postrado en su lecho.

Frecuentó el asilo de las Canosianas que, vigilantes y atentas, notaron la fuerte inclinación del niño hacia la oración. Tenía una profunda devoción a Jesús, que se llegó a acrecentar con los años por el amor a la Eucaristía y al sacramento de la confesión. Las hermanas canosianas fueron siempre para Ángel como una segunda familia y su escuela, como una segunda casa. Su bondad se vía en sus ojos que eran brillantes y sinceros.

El 14 de abril del 1955, con seis años de edad y preparado por las Hermanas Canosianas, recibió la primera comunión. Entusiasmado actuaba como monaguillo en la Misa dominical, era simpático con los amigos y con los más pequeños, jugaba muy bien al fútbol, especialmente arbitrando con la confianza de todos sus compañeros. Terminada la escuala elemental, con once años de edad entró en un colegio de Brescia para continuar sus estudios, más apenas pasados quince días comenzó visiblemente a cojear debido a un terrible dolor en una rodilla. Informados sus padres, fue ingresado en un hospital de Brescia, donde después de realizarle unas exhaustivas pruebas se le diagnosticó un tumor. Así inició un largo y doloroso Calvario, entre cuidados intensivos y hospitalizaciones que terminaron con la amputación de una pierna el día 2 de mayo del 1961. El período postoperatorio fue muy difícil, debido a que a los fortísimos dolores físicos se le sumaron los síquicos originados al saber que había perdido una pierna.

Solo tenía doce años de edad y en los momentos más difíciles encontró la fuerza al invocar la ayuda de Jesús y de la Virgen: “Señor, te ofrezco todo por los pobres pecadores, pero ayúdame Tu a no negarte nada”. En la mesilla de noche tenía la historia de los niños videntes de Fátima, a quienes la Virgen María había invitado a ofrecer penitencias y oración por la conversión de los pecadores y Ángel (o Angelino) como le llamaban, estaba destinado a imitarlos. En su larga convalecencia en el hospital conoció el Centro Voluntario del Sufrimiento y allí se convenció de que un enfermo que tiene un mínimo de fuerzas, debe ofrecerlas a Jesús Crucificado para conseguir la salvación del mundo. Y así, fue invitado a orar y a ofrecer sus sufrimientos por un anciano protestante de sesenta años de edad que estaba lejos de recibir los sacramentos y por un joven ateo inflexible.

Foto de su sepultura.

Foto de su sepultura.

De vuelta a casa, le organizaron una fiesta, pero sus amigos, avergonzados y tristes por su pierna perdida, no estaban de humor para divertirse. A Angelino se le ocurrió una broma para romper el hielo ante el asombro de todos los presentes: “¿Qué pasa con esas caras? ¿Esta es una fiesta? Mirad el lado positivo porque ahora me voy a lavar los pies y a cortarme las uñas”. El deterioro no lo detuvo, siempre estaba bromeando y de buen humor moviéndose fácilmente con las muletas. En agosto del año 1961 en los ejercicios espirituales realizados en Re (Novara) por Voluntarios del Sufrimiento, se convirtió en un amigo de todos y en un modelo para los enfermos. Minimizando su mal, comenzó a consolar a los pacientes de las distintas salas del hospital donde era ingresado de vez en cuando, instando a todos a tener una tranquila resignación y a coger fuerzas con la oración.

Pero este adolescente deseaba donarse aun más completamente a Dios, aunque sin embargo, su corta edad podría ser un impedimento. De este pequeño apóstol, se acordó el Beato Luis Novarese, fundador de los Voluntarios del Sufrimiento, quién en mayo de 1962 invitó a Angelino a prepararse para consagrarse al Señor. El 21 de septiembre de 1962, con algo menos de catorce años, pronunció los votos de pobreza, castidad y obediencia, en la Asociación de los “Silenciosos Operarios de la Cruz”, fundados también por don Novarese el 1 de noviembre del año 1950. Esta fue la alegría más grande que recibió en aquellos años de dolor, ya que veinte días más tarde, el 12 de octubre de 1962 se vio obligado a quedarse en cama de la que ya nunca se levantaría. No obstante la amputación, el tumor avanzaba en su joven cuerpo, originándole otros largos meses de sufrimiento, que fueron útiles para que consiguiera el Paraiso y la conversión de algunas almas.

Una noche le dijo a su madre: “Si yo muero pronto, ¿tú que harás?” Y ella respondió inmediatamente: “Siempre cumpliremos la voluntad de Dios”. Esta sublime afirmación iluminó a Ángel que veía presente su hora de partida hacia el Paraiso. El 27 de enero de 1963, el párroco lo confesó, le llevó la Eucaristía como Viático y le administró la Unción de los Enfermos. Cerca de la medianoche, Ángel invitó a rezar a los presentes y se quedó dormido. Sobre las dos de la madrugada, se despertó y mirando dulcemente a su madre, le dijo: “Mamá, estamos aquí. Esta es mi hora” y mirando a una imagen de la Virgen que estaba sobre su mesilla de noche, se durmió en el Señor. Era el 28 de enero de 1963. El 19 de mayo de 1998 fue abierta su Causa de beatificación.

Fotografía de la Beata Clara Luz Badano

Fotografía de la Beata Clara Luz Badano

Beata Clara Luce Badano
Vivía en Sassello, con su padre Ruggero, que era camionero y con su madre María Teresa, que era ama de casa. De fuerte carácter, dura, desinteresada, de rasgos finos y ojos claros grandes, de sonrisa abierta, le encantaba la nieve y el mar y practicaba muchos deportes. Sentía cierta debilidad por las personas ancianas a las que cubría de atenciones. Con nueve años de edad, conoció a los “Focolarini” de Clara Lubich entrando a formar parte de ellos. En la lectura de sus cuadernos subyace la alegría y el asombro por descubrir la vida. Terminado el preescolar en Sassello, se marchó a Savona donde asistió a la escuela primaria.

Con seis años de edad, durante una partida de tenis, sintió sus primeros dolores en la espalda: el primer diagnóstico fue un callo óseo, que se convirtió en un osteosarcoma después de realizarle unos análisis. Fueron inútiles las intervenciones en la columna vertebral, la quimioterapia, llegando pronto los espasmos y la paralización de las piernas. Rechazaba la morfina porque le quitaba lucidez. Quiso estar informada de todo sin perder nunca su habitual sonrisa. Algunos médicos, no practicantes, le aconsejaban recurrir a Dios.

Su habitación, primero en el hospital y posteriormente en su casa, se convirtió en una pequeña iglesia, lugar de encuentro y de apostolado: “Lo importante es hacer la voluntad de Dios…, es mantener su juego, pues otro mundo está esperando por mi. Me siento envuelta en un hermoso diseño que, poco a poco, se revela en mi… Me gustó mucho el ciclismo, pero Dios me ha quitado las piernas, aunque me dio alas…”. Clara Libich, que la seguía de cerca durante toda su enfermedad, le escribió una carta que la llenó de alegría.

Monseñor Livio Maritano, el obispo diocesano, la recuerda así: ”En ella se sentía la presencia del Espíritu Santo que la hizo capaz de convencer a la gente que se acercaban a ella, por su amor a Dios y a los hombres. Regaló a todos una experiencia muy rara y muy ecepcional”. En sus últimos días, Clara apenas podía hablar, pero quiso prepararse para encontrarse con su Esposo eligiendo un sencillo vestido blanco, muy simple, con una banda de color rosa. Llamó a una amiga para ver cómo le sentaba y dijo a su madre cómo quería que la peinase y con qué flores engalanara la iglesia, que canciones y qué lecturas quería para su funeral, porque el rito tenía que ser una fiesta.

Sus últimas palabras fueron: “Mamá, se feliz porque yo lo soy. ¡Adiós!”. Murió al amanecer del día 7 de octubre de 1990. Desde entonces, su tumba en Sassello es meta de peregrinaciones, sobre todo de jóvenes que le llevan flores, cartas, ofertas para sus negritos de África y peticiones de gracias. El proceso de su Causa de beatificación, después de la clausura de su fase preliminar diocesana, iniciada el 7 de diciembre de 1998, prosiguió en Roma desde el 7 de octubre del año 2000 hasta su beatificación por SS. Benedicto XVI el 25 de septiembre de 2010.

Fotografía de Gema Galgani, tomada cuando tenía 22 años de edad.

Fotografía de Gema Galgani, tomada cuando tenía 22 años de edad.

Santa Gema Galgani
Bogonuevo (Lucca), 12 de marzo de1878 – 11 de abril de 1903

Gema Galgani nació el 12 de marzo del año 1878 en Bogonuovo (Lucca), recibiendo el bautismo al día siguiente de su nacimiento, El 26 de mayo del 1885, en la iglesia de San Michele in Foro, el arzobispo de Lucca le administró la confirmación. Su madre Aurelia murió en el mes de septiembre de 1886, lo que le produjo un gran dolor, así como la muerte de su hermano Gino, que era seminarista y que ocurrió en el año 1894 cuando apenas tenía dieciocho años de edad.

En el año 1895, Gema recibió la inspiración de seguir con empeño y decisión la vida de la cruz como si fuera el itinenario del cristiano. Tuvo algunas visiones de su ángel custodio que le recordaba que las joyas de una esposa del Crucificado eran la cruz y la corona de espinas. El 11 de noviembre de 1897 murió también su padre Enrique y las miserables condiciones de vida de la familia la obligaron a dejar su casa en la calle San Jorge para cambiarse a otra más modesta en la calle del Biscione, nº 13. Estuvo un cierto tiempo en Camaiore, junto con una tía que había querido llevársela consigo después de la muerte de su padre, pero en el otoño del año 1899, enfermó gravemente y retornó a su casa.

Los meses del invierno marcaron un gran sufrimiento para toda la familia debido a las penurias económicas propias de toda familia numerosa, porque además de dos tías llamadas Elisa y Elena, estaban los hermanos de Gema: Gil, Héctor y Tonino y las hermanas, Angelina y Julieta. Gil, que era el hermano mayor, estudiaba en Pisa y después de licenciarse en farmacia, trató de ayudar a su familia trabajando en el hospital de Lucca. También, con el sacrificio de todos, Totino estudiaba en Pisa. Durante el período de su enfermedad, Gema leía la biografía del venerable pasionista Gabriel de la Dolorosa (hoy santo) y tuvo la aparición del venerable que le dio palabras de consuelo.

La Santa en éxtasis. Lienzo basado en una fotografía real.

La Santa en éxtasis. Lienzo basado en una fotografía real.

En ese tiempo, maduró en ella una decisión y en la tarde del 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada, hizo voto de virginidad. La noche siguiente, el venerable Gabriel se le apareció de nuevo llamándola “hermana mía” y dandole para que lo besara el emblema de los pasionistas que llevaba en el pecho. En el mes de enero, siendo baldías todas las terapias médicas, la enfermedad de Gema (una osteítis en las vértebras lumbares con absceso inguinal) llegó a paralizarle las piernas. Para agravar la situación, el 28 de enero apareció una otitis purulenta que le afectó el mastoides. En aquellos días, su hermano Gil se marchó a Bagni di San Giuliano donde obtuvo una farmacia. Gema siguió recibiendo el consuelo de las visiones del venerable Gabriel y de su ángel custodio, pero tentada por el demonio, logró vencerlo con la ayuda de Gabriel, que se había convertido en su guía espiritual.

El 2 de febrero los médicos la dieron por desahuciada; según ellos, no pasaría de aquella noche, pero Gema entre indecibles sufrimientos, sigue pasando sus días en oración. El 3 de marzo es el primer viernes del mes y la joven ha terminado una novena en honor de la entonces Beata Margarita María de Alacoque, pero al acercarse a la Eucaristía, se produce una curación milagrosa. El 23 del mismo mes, de vueltas a casa después de comulgar, Gema tuvo otra visión del venerable Gabriel que le indicaba el Calvario como su meta final. El 30 de marzo, Jueves Santo, estando Gema en oración cumpliendo la “Hora Santa” en unión con Jesús en el Huerto de los Olivos, se le aparece el mismo Cristo herido y sufriente. El mes de abril siguiente, preocupada por no saber amar a Jesús, Gema se encuentra nuevamente delante del Crucifijo y escucha palabras de amor: Jesús la ha amado hasta la muerte y es el sufrimiento el que enseña a amar.

Matrimonio místico de Santa Gema, en presencia de su ángel de la guarda. Lienzo contemporáneo.

Matrimonio místico de Santa Gema, en presencia de su ángel de la guarda. Lienzo contemporáneo.

El 8 de junio, después de haberse acercado a la Eucaristía, Jesús se le aparece anunciándole una enorme gracia. Ella siente el peso de los pecados, pero tiene una vivisón de la Virgen, del ángel custodio y de Jesús. María, en nombre de su Hijo perdona los pecados y le pide que su misión sea que de las heridas de Jesús no salga más sangre y con llamas de fuego toca las manos, los pies y el corazón de Gema. Ella se siente morir, está a punto de caerse al suelo, pero Maria la abraza y le besa la frente. Gema está arrodillada, en la tierra, con un fortísimo dolor en las manos, en los pies y en el corazón, del que le sale sangre, pero estos dolores no la afligen sino que le dan una paz perfecta. A la mañana siguiente se acercó a comulgar con las manos tapadas. Los dolores le duraron hasta las tres de la tarde del viernes, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.

Desde aquella tarde, todas las semanas, Jesús llamó a Gema para que ejerciera con Él la obra de la salvación, uniéndola a todos sus sufrimientos físicos y espirituales. Esta grandísima gracia, para Gema fue motivo de inefables alegrías pero también de profundos dolores. En su casa había confusion e incredulidad por lo que le ocurría; a Gema la regañaban sus tías y sus hermanos, a veces se veía ridiculizada y burlada por sus hermanas, pero ella lo soportaba en silencio y esperaba. En los meses de aquel verano conoció a los padres Pasionistas comprometidos en una misión popular en la Catedral; uno de ellos entró en la casa de los Giannini. Gema conocía ya a la señora Cecilia con la que había iniciado una verdadera y profunda amistad, por lo que era para ella como una segunda madre y en enero del 1900 comienza a escribirle al padre Germán – el sacerdote pasionista al que había conocido -, encontrándose con el personalmente en el mes de septiembre. También en septiembre, Gema abandonaba definitivamente a su familia para irse a vivir a la casa Giannini, volviendo a su casa solo en raras ocasiones para consolar a su hermana Julieta.

Relicario con el corazón de la Santa. Santuario de Santa Gema Galgani, Madrid (España)

Relicario con el corazón de la Santa. Santuario de Santa Gema Galgani, Madrid (España)

En el mes de mayo del año siguiente, Gema enfermó de nuevo, se repone pero recae en octubre. Mientras tanto, mueren su hermana Julia (el 19 de agosto) y su hermano Tonino (el 21 de octubre). El 24 de enero, por orden médica, la familia Giannini debe transferir a Gema a un apartamento alquilado por su tía Elisa, viviendo allí Gema la experiencia del abandono de Jesús en la cruz y el silencio de Dios. Es fuertemente tentada por el demonio, pero su fe no se viene abajo, no perderá la paciencia y siempre estará llena de amor y de reconocimiento hacia quienes la atienden en su enfermedad. Al mediodía del 11 de abril del 1903, Sábado Santo, como antes se hacía, las campanas anuncian la resurrección de Cristo y a las dos menos cuarto de la tarde, Gema se dormirá en el Señor asistida amorosamente por la familia Giannini.

El 14 de mayo de 1933 el Papa Pío XI incluirá su nombre entre los beatos de la Iglesia. El 2 de mayo de 1940 el Papa Pío XII reconociendo la práctica heroica de sus virtudes, la elevará a la gloria de los santos y la pondrá como modelo para la Iglesia universal. Su fiesta se celebrará el 11 de abril, mientras que en la Familia Pasionista y en la diócesis de lucca, se la festejará el 16 de mayo.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II-III appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivo privado iconográfico y hagiografico: 1977 – 2008
* Dora Samà – “La vita nascosta in Cristo. La Monachella di San Bruno”, Sud Grafica Marina di Davoli (2006)
* AA. VV. de santibeati.it

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Los Santos y el gato (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono de Santa Clara con la gata. Obra del hermano Robert Lentz, OFM.

Icono de Santa Clara con la gata. Obra del hermano Robert Lentz, OFM.

Otro caso de gato caritativo lo hallamos en la vida de Clara de Asís. Santa Clara, que el Martirologio Romano recuerda el 11 de agosto: “Memoria de Santa Clara, virgen, que fue el primer retoño de las Pobres Señoras de la Orden de los Menores, siguió a San Francisco, llevando en Asís de Umbría una vida áspera, pero rica en obras de caridad y de piedad; insigne amante de la pobreza, de la cual nunca, ni en la extrema indigencia ni en la enfermedad, quiso ser separada”.

Clara sólo tenía doce años, habiendo nacido en 1194 de noble y rica familia -los Offreducci-, cuando Francisco de Asís tuvo el gesto de despojarse de todos sus vestidos para devolvérselos a su padre Bernardone. Conquistada por el ejemplo de San Francisco, la joven Clara, siete años después, huyó de casa para unirse a él en la Porciúncula. El Santo le cortó los cabellos y le impuso el sayo franciscano, para después conducirla al monasterio benedictino de San Pablo en Bastia Umbra, donde su padre intentó, en vano, convencerla de que volviese a casa. Se refugió entonces en la iglesia de San Damián, en la cual fundó la Orden femenina de las “pobres reclusas” (hoy clarisas), de la cual fue nombrada abadesa y donde Francisco dictó una primera Regla. Clara escribió posteriormente una Regla definitiva, solicitando y obteniendo de Gregorio IX el “privilegio de la pobreza”. Por haber contemplado, en una Nochebuena, sobre las paredes de su celda el pesebre y los ritos de las funciones solemnes que tenían lugar en Santa María de los Ángeles, fue elegida por el papa Pío XII como patrona de la televisión. Heredera del espíritu franciscano, se preocupó de difundirlo, distinguiéndose por su culto hacia el Santísimo Sacramento, que salvó el convento de los sarracenos en 1243. Murió en Asís el 11 de agosto de 1253.

En la vida de Santa Clara aparece una gata. Su presencia está atestada en los procesos para su canonización. Se cuenta que Santa Clara, enferma en su lecho, necesitaba cierta toalla, pero no encontrando a quien se la pudiera traer, una gata empezó a arrastrar la toalla hacia ella, llevándosela como podía. Pero la Santa la riñó, porque se la traía arrastrándola por el suelo. Entonces la gata, como si la hubiera entendido perfectamente, recogió y plegó la toalla, cuidando que no tocase el suelo, y se la llevó.

Tabla gótica de San Luis de Tolosa coronando a Roberto de Anjou, rey de Nápoles. Obra de Simone Martini (ca. 1317). Museo de Capodimonte, Nápoles (Italia).

Tabla gótica de San Luis de Tolosa coronando a Roberto de Anjou, rey de Nápoles. Obra de Simone Martini (ca. 1317). Museo de Capodimonte, Nápoles (Italia).

Después del gato caritativo, hallamos el gato “diabólico” en la vida de Luis de Tolosa. San Luis de Anjou o de Tolosa, obispo franciscano, nació en Brignoles (Provenza) en febrero de 1274 y murió aquí el 19 de agosto de 1297. Hijo de Carlos de Anjou, rey de Nápoles, desde muchacho fue llevado prisionero con sus hermanos junto al rey de Aragón, y tuvo ocasión de conocer a los franciscanos. Esos contactos franciscanos tuvieron una influencia decisiva en la vida de Luis, y en el mismo período catalán, despertó su vocación al sacerdocio, de modo que el resto de su vida vivió intensamente en la oración por sus hermanos, con episodios premonitorios como la lucha contra un grande gato negro que lo habría acosado mientras estaba en oración y al que ahuyentó con la señal de la cruz. Obtenida la libertad, renunció al trono y a cualquier otra perspectiva de grandezas terrenas. Luis fue ordenado sacerdote en febrero de 1296, con 22 años, y obispo el siguiente diciembre. Fue enviado a regir la diócesis de Tolosa.

En el rico episcopado Luis implantó la propia vida según rígidas reglas de la pobreza franciscana. Tuvo predilección por los pobres, los enfermos, los judíos víctimas de persecuciones y marginaciones, y los encarcelados, a los que se acercaba a visitar. Fue elevado a los honores de los altares en 1318 por Juan XXII, en la ciudad pontificia de Aviñón en Francia, estando presentes su madre y su hermano Roberto.

El Martirologio Romano lo recuerda el 19 de agosto: “En Brignoles en la Provenza de Francia, tránsito de San Luis, obispo, que siendo sobrino del rey San Luis, deseó la pobreza evangélica antes que las lisonjas y los honores del mundo y, aún joven de edad pero maduro en la virtud, fue elevado a la sede de Tolosa, pero, consumido por su maltrecha salud, se durmió pronto en la paz del Señor”.

Fotografía de Gema Galgani, tomada cuando tenía 22 años de edad.

Fotografía de Gema Galgani, tomada cuando tenía 22 años de edad.

Del gato “diabólico” pasamos al gato “penitencial” con Gema Galgani. Gema nació el 12 de marzo de 1878 en Bogonuovo de Camigliano (Lucca). Su madre, Aurelia, murió en septiembre de 1886. En 1895 Gema recibió la inspiración de seguir con empeño y decisión el camino de la cruz. Gema tuvo algunas visiones de su ángel custodio. El 11 de noviembre de 1987 murió también el padre de Gema, Enrique. Enferma, Gema leyó la biografía de San Gabriel de la Dolorosa -entonces era sólo Venerable- que se le apareció y la consoló. Gema, entretanto, maduró una decisión que formuló el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada, haciendo voto de virginidad. A pesar de las terapias médicas, la enfermedad de Gema, osteitis de las vértebras lumbares con abcesos inguinales, se agravó hasta la parálisis de sus piernas, pero fue curada milagrosamente de ésta. Las visiones de Gema continuaron y le fue dada la gracia de compartir el sufrimiento de Cristo. En mayo de 1902 Gema enfermó de nuevo; mejoró, pero recayó de nuevo en octubre. Murió el 11 de abril de 1903.

En la vida de Santa Gema hay episodios en los que la virgen de Lucca, ya admirada en vida por sus dones místicos, se humilló ante las visitas de aquellos que venían a conocerla para admirarla. Es el caso de un sacerdote que vino a visitarla, y Gema, para parecer estúpida y para humillarse ante el prelado, tomó un gran gato que tenía en casa en brazos y, mientras le hacía todo tipo de halagos y caricias infantiles al gato, fue a ver al sacerdote, el cual, al verla comportarse así, se encogió de hombros, se burló de ella y se marchó. La Santa había conseguido su propósito.

El Martirologio Romano la recuerda el 11 de abril: “En Lucca, Santa Gema Galgani, virgen, la cual, insigne en la contemplación de la Pasión del Señor y en la paciente resistencia de los dolores, a los 25 años de edad, en Sábado Santo, finalizó su angélica existencia”.

Sierva de Dios María Tuci, virgen y mártir albanesa.

Sierva de Dios María Tuci, virgen y mártir albanesa.

Un caso singular de vínculo entre santos y gatos está en la vida de María Tuci. María Tuci, virgen y mártir, pertenece al grupo de los Mártires Albaneses. Los Siervos de Dios Vicente Prennushi y 39 compañeros de las iglesias católicas de rito romano y greco-católico de Albania son sólo algunos de los numerosísimos católicos albaneses que han sufrido prisión, torturas y falsos procesos en el intento de erradicar el Evangelio y la cultura de un pueblo entero. El proceso diocesano para aceptar su efectivo martirio en odio a la fe se ha desarrollado en la diócesis de Scutari del 10 de noviembre de 2002 al 8 de diciembre de 2010.

María Tuci nació en Ndërfushaz-Mirdita el 12 de marzo de 1928 y murió in odium fidei en Scutari el 24 de octubre de 1950. Tuci frecuentó el colegio de las hermanas Estigmatinas en Scutari y pidió poder entrar en su Instituto religioso. Encargada de enseñar en las escuelas elementales en dos localidades, enseñó clandestinamente también el catecismo. Arrestada con algunos familiares el 10 de agosto de 1949, fue conducida a las cárceles de Scutari, donde, por no haber querido revelar el nombre del asesino de un político comunista y por no haber querido complacer a un miembro de la Sigurimi -la policía del régimen- sufrió atroces torturas. Por ejemplo, la metieron desnuda dentro de un saco junto a un gato furioso, y entretanto, molieron el saco a bastonazos, desgarrando así sus carnes. A causa de las privaciones sufridas la hospitalizaron en el hospital civil de Scutari, donde murió el 24 de octubre de 1950. Sus restos mortales, exhumados después de la caída del régimen comunista en Albania, reposan en la iglesia de las Estigmatinas en Scutari. Es la única mujer del grupo de los 40 mártires albaneses. A su memoria ha sido intitulado un colegio de muchachas situado en Rreshen y gestionado por las hermanas Siervas del Señor y de la Virgen de Matará, rama femenina del Instituto del Verbo Encarnado.

Estampa devocional popular de San Martín de Porres.

Estampa devocional popular de San Martín de Porres.

Entre los Santos amantes de los animales está Martín de Porres. Su memoria está inscrita en el calendario universal de la Iglesia Católica, a fecha de 3 de noviembre, así como lo recuerda el Martirologio Romano: “San Martín de Porres, religioso de la Orden de los Predicadores, hijo de un español y de una mujer negra, desde la infancia, en medio de las dificultades por su condición de hijo ilegítimo y mestizo, aprendió la profesión de médico, que seguidamente, una vez religioso, ejercitó con abnegación en Lima de Perú entre los pobres, y dedicado a los ayunos, a la penitencia y a la oración, llevó una existencia de sencillez y humildad, irradiada por el amor”.

Martín nació en Lima en 1579. Su padre fue el aristócrata español Juan de Porres, que al principio no quiso reconocerlo, porque su madre era una ex-esclava negra de origen africano. Nombrado gobernador de Panamá, su padre dejó a su hija a un pariente y a Martín a su madre, con medios para que estudiara. Martín se convirtió en aprendiz de un barbero cirujano. Pero él quería entrar en los dominicos, que habían fundado en Lima su primer convento peruano. Pero como era mulato sólo lo admitieron como terciario y le asignaron tan sólo tareas humildes. Cuando los dominicos vieron su energía interior lo retiraron de esa condición subalterna, admitiéndolo en la Orden como hermano cooperador. Martín de Porres, hijo de un “conquistador”, ofreció así en Perú un ejemplo de vida ejemplar. Iban a él en busca de consejo el virrey de Perú y el arzobispo de Lima, hallándolo siempre rodeado de pobres y de enfermos, ya fueran humanos o animales. Cuando llegó la peste a Lima, cuidó él sólo de 60 hermanos. Para todos fue el hombre de los milagros: fundó en Lima un colegio para instruir a los niños pobres, el primero del Nuevo Mundo. Curó al arzobispo de México, que quería llevárselo consigo. Pero Martín murió en Lima en 1639.

La vida de San Martín es rica en episodios con animales, como perros, gatos y roedores. Un día, atravesando el patio del convento, con un hermano, vio en un extremo a un gatito que maullava deseperadamente porque tenía la cabeza herida por una pedrada. Indicó al gato que le siguiera a la enfermería, y el animalito le siguió. Después de haber lavado, tratado y cosido la herida, el Santo le colocó una especie de gorrito, indicándole que debía regresar la mañana siguiente para seguir curándole. ¡Qué cosas!

Icono francés de Santa Clotilde de California con el gato.

Icono francés de Santa Clotilde de California con el gato.

Finalmente, en esta pequeña investigación de Santos y gatos, el último caso hallado en la iconografía es Clotilde de California. Clotilde, en el siglo llamada Helena Quast, es una Santa que no pertenece a la Iglesia Católica, sino a la Iglesia Céltica. Es una Iglesia vinculada a la tradición ortodoxa e instituida en 1866, aunque sus miembros sostienen que su fundación se remonta a José de Arimatea, en el año 37 d.C, en Gran Bretaña, en un lugar hoy llamado Glastonbury. Fue sucesivamente enriquecida por el testimonio de San Aristóbulo, que evangelizó las islas británicas. Se dice heredera del gran monasticismo irlandés.

La Iglesia Céltica se inicia o restaura en 1866 por obra del obispo Jules Ferrette. En 1977 el obispo Mael, primado de la Iglesia Céltica hasta 2014, ha puesto en marcha profundas reformas, y desde entonces esta Iglesia ha seguido creciendo, recuperando la historia céltica, las tradiciones, su rito y su espiritualidad. Se han establecido nuevas comunidades y contactos ecuménicos con las demás Iglesias.

Helena Quast nació el 12 de septiembre de 1912 en Seattle, en el estado de Washington, EEUU. No sabemos nada de su infancia, pero siendo joven entró en un convento de una congregación de hermanas franciscanas. Helena dejó el convento para cuidar de su madre enferma, cosa que hizo hasta su muerte. Después de ello conoció la Iglesia Céltica en Davis, en California, cuyo obispo era Elías en aquella época y su auxiliar, Nathan. A ellos, Helena les expresó su deseo de entrar en la vida monástica y de ser una hermana en el espíritu de San Francisco de Asís.

Entró en el noviciado en 1979 con el nombre de sor Clotilde. Hizo la profesión monástica de manos del obispo Elías el 4 de octubre de 1981, que renovó en 1982 de manos el obispo Mael, el único abad en aquel entonces de la Iglesia Céltica. El abad Mael se convirtió en su padre espiritual. Maltrecha de salud, no pudiendo vivir sola, entró en una pequeña casa de reposo para ancianos en Sacramento, California, a condición de poder mantener su hábito monástico en todo momento. Se durmió en la paz del Señor el 25 de octubre de 1993, con 83 años. Fue canonizada el 10 de agosto de 2008 en la catedral de Nuestra Señora del Signo en Saint-Dolay.

La Iglesia Céltica celebra la memoria de Santa Clotilde el 25 de octubre. En su icono para la canonización, según el estilo oriental, aparece representada con un gato.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* Barbagallo Sandro – Gli animali nell’arte religiosa. La basilica di San Pietro in Vaticano – LEV, 2010
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Frigerio Luca – Bestiario medievale. Animali simbolici nell’arte cristiana – Ancora, 2014
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2015
* Jones D.M. – Animali e pensiero cristiano – EDB, 2013
* Maspero Francesco – Bestiario antico – Piemme, 1997
* Pisani Paolo – Santi, Beati e Venerabili nella provincia di Grosseto – Cantagalli. 1993
* Rossetti Felice – Un’amicizia coi baffi. Sorie di Santi e dei loro animali – Porziuncola, 2011
* Sitio web ladanzadellacreativittravelandexplore.blogspot.it
* Sitio web orthodoxie-celtique.net
* Sitio web papalepapale.com
* Sitio web wikipedia.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Contestando a algunas breves preguntas (XIV)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego con la familia de San Basilio.

Icono ortodoxo griego con la familia de San Basilio.

Pregunta: Soy español pero vivo en Grecia donde es muy famoso San Basilio el Grande. Aquí se celebraba la festividad de la familia de San Basilio porque se dice que todos eran santos, pero ¿es eso cierto? Y si lo es ¿quiénes eran? Muchísimas gracias por su cortesía.

Respuesta: Es verdad que en septiembre del año 1998, el santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Griega estableció la festividad de la Familia de San Basilio el Grande en el segundo domingo de enero y lo hizo con la intención de promover la institución familiar. Aunque esa festividad ha venido en decadencia y casi no se celebra, la realidad es que estamos tratando de una familia de santos, se celebren por separados o juntos. Ya nuestro amigo Damiano ha escrito sendos artículos enumerándonos una serie de santos relacionados familiarmente entre sí, pero bien es verdad que pocas familias enteras han sido oficialmente celebradas por la Iglesia a lo largo de sus más de veinte siglos de historia. Sobre San Basilio, se publicó un artículo de Mitrut el pasado 2 de enero.

San Basilio el Grande nació en Cesarea de Capadocia alrededor del año 330 y procedía de una familia rica y piadosa, en la que estaba incluido su padre San Basilio el Viejo, su madre Santa Emelia, su abuela Santa Macrina la Mayor, su hermana Santa Macrina la Joven y sus hermanos, San Gregorio de Nisa, San Nacracio del Monte Nitria y San Pedro de Sebaste. La tradición también nos dice que Santa Teosevia era su hermana menor. Uno de sus abuelos fue mártir pero se desconoce su nombre.

Pregunta: ¿Es verdad que en Egipto existe un mammisi en el que se representa el nacimiento del dios Horus y los Reyes Magos adorándolo?

Respuesta: Para quienes no sepan lo que es un mammisi, digamos que es un templete pequeño. Bueno, tú sabes que el dios halcón egipcio Horus era hijo de los dioses Isis y Osiris y esposo de la diosa Hathor. El dios Horus tiene un templo en Edfu y es verdad que allí hay un mammisi en el que se describe el nacimiento de ese dios. En una de esas escenas, ante Horus recién nacido aparecen cuatro reyes que llevan consigo como regalos oro, incienso, mirra y un libro sagrado.

Es cierto que esa representación, muy anterior a nuestra era, nos recuerda la escena de los Reyes Magos ante el Niño Jesús y esto hace que muchos historiadores se reafirmen en sus posicionamientos de que, en los primeros tiempos del cristianismo, existieron ciertos lazos entre éste y la milenaria cultura egipcia.

Fotografía de una celebración maronita.

Fotografía de una celebración maronita.

Pregunta: Tengo un amigo en un seminario maronita y antes de ordenarse, quiero regalarle los ornamentos sacerdotales para la celebración de su primera Misa. ¿Cuáles son estos ornamentos y dónde me los podrían confeccionar?

Respuesta: Yo supongo que ahí, donde tú vives, habrá algún convento de monjas que confeccionen ornamentos litúrgicos. Ellas podrían hacerlo pero para eso tienen que conocer cuáles son.

Nuestra sotana sería lo que ellos llaman el “rasón o djebbè”, que es un vestido amplio y de mangas largas, similar a las togas de los abogados. Normalmente no llevan botones.

Lo que nosotros llamamos el “alba” es similar a lo que ellos llaman el “stikharion” que es similar al alba, llega hasta los pies y es un hábito talar. Es una túnica blanca con mangas que algunas veces está adornada con una cenefa bordada en la parte inferior. Las mangas se estrechan en dirección a las manos quedando en su extremidad cortadas por la parte inferior a fin de que puedan unirse con un broche.

Lo que nosotros llamamos “estola” es lo que ellos llaman “epitrakheljon” o “peritrakhelion”, que es una banda larga, de seda o lino, de unos diez centímetros de ancho, que se lleva puesta alrededor del cuello cayendo por delante hasta casi los pies.

Lo que nosotros llamamos “cíngulo” es el “zoster o zonarion” que es una estrecha banda de tela del mismo color que la casulla sujetándose con ella el stikharion y el epitrakhelion (alba y estola). Puede estar adornado con algunas cruces y se sujeta por detrás con un broche o un cordón.

Lo que antiguamente llamábamos “manípulo” y que ya no se usa, ellos, aunque muy poco, lo usan y se llama “epimanikia”. Son una especie de puños (puñetas) o manguitas que se ponen en ambas extremidades cubriendo las mangas del stikharion (o alba).

Lo que nosotros llamamos “casulla” para ellos es lo que para nosotros es una “capa pluvial”. Ahora no recuerdo cómo lo llaman. Espero haber podido ayudarte y que no se me haya olvidado ningún detalle.

Santa Gema Galgani en éxtasis. Lienzo basado en una fotografía real.

Santa Gema Galgani en éxtasis. Lienzo basado en una fotografía real.

Pregunta: Sé que ha habido algunos santos y beatos que han padecido problemas físicos, como Santa Genoveva Torres Morales, a la que le faltaba una pierna y utilizaba muletas, pero también ha habido otros que han sufrido significativas dolencias de orden psíquico como Santa Teresa de Lisieux. ¿Cómo se puede integrar dicho estado en una “vida santa”, como en los otros casos?

Respuesta: Las personas somos como somos, con nuestras virtudes, nuestros defectos y nuestras carencias ya sean físicas o psíquicas. Cuando una persona tiene como meta identificarse con Cristo, lo hace con todos sus condicionamientos. Bien es verdad que intentan disminuir sus defectos y aumentar sus virtudes, pero en cuanto a estas carencias, no siempre es posible darles solución y entonces te integras en Cristo tal cual eres.

Eso no sólo le pasó a Santa Teresa de Lisieux sino a otros muchos santos; quizás el caso más conocido sea el de Santa Gema Galgani, que en muchísimas ocasiones, realmente parecía actuar como una demente. Y algo parecido les sucede o, debe sucederles, a los llamados “locos por Cristo”, porque para hacer lo que algunos han hecho, muy cuerdos no debían estar.

Si una persona quiere integrarse plenamente en Cristo, Cristo la acepta tal cual es y la ayuda a mejorar en todo aquello en que le sea posible.

Pregunta: Me ha parecido muy interesante vuestro blog y os doy la enhorabuena. Mi consulta es la siguiente: Llevo años buscando información sobre un santo y la verdad es que no encuentro nada. El santo es San Aimar o Haimar; no recuerdo exactamente cómo se escribe. Recuerdo que era un monje italiano, pero nada más. Encontré la información de casualidad buscando información sobre este nombre.

Respuesta: Te estás refiriendo al Beato Ademaro (o Aidemaro), Aymar en francés, el cual fue nombrado por el Papa Gregorio IX inquisidor en el Languedoc cuando él era un simple clérigo. El 29 de mayo del año 1242, vigilia de la Ascensión, fue apresado por los albigenses junto con otros diez inquisidores, siendo todos martirizados cerca de Avignonet, en la actual archidiócesis de Toulouse, mientras cantaban el “Te Deum”. Todos, considerados desde un principio como mártires, fueron sepultados en la iglesia de San Román, en Toulouse. La tradición dice que después de muertos realizaron numerosos milagros y como es normal, su festividad se celebra el día de su muerte, o sea, el 29 de mayo. Todos ellos fueron beatificados por el Beato Papa Pío IX, el 6 de septiembre del año 1866.

Vidriera contemporánea del Beato Ricardo Whiting,

Vidriera contemporánea del Beato Ricardo Whiting,

Pregunta: Me llamo Arturo y no encuentro en su página web la biografía de mi santo patrono. De hecho, tengo la duda del día en que se celebra, ya que aunque yo siempre lo he celebrado el día 15 de diciembre, he encontrado que algunos santorales lo marcan el día 1 de septiembre. ¿Qué me podríais decir?

Respuesta: No existe ningún santo con este nombre, pero sí un beato: el Beato Ricardo Whiting, conocido también como Beato Arturo de Glastonbury. Nació en Somerset y fue el último abad de la abadía de Glantombury hasta que sufrió el martirio colgado y descuartizado el 15 de noviembre de 1539 por su fidelidad al Papa de Roma, junto con los Beatos Rugerio James y Juan Thorne. La cabeza del mártir fue colgada a las puertas del monasterio y el resto del cuerpo expuesto en Wells, Bridgwater, Ilchester y Bath. Fue beatificado por León XIII en el año 1895 y su fiesta se celebra el 15 de noviembre (no diciembre). Prometemos escribir más adelante un artículo sobre él y otros santos y beatos mártires ingleses.

Pregunta: Este blog me ha sacado de muchas dudas y también me ha servido de mucho pues soy catequista de Tecamachalco, en Puebla. El motivo por el que os escribo es para preguntar si existe alguna santa con el nombre de Minerva, pues tengo una tía llamada así y que tiene dudas sobre quién es su santa patrona, si es que la hay. Muchas gracias.

Respuesta: Pues después de consultar bastante bibliografía, debo decirte que Santa Minerva no existe. Existe un San Minervo y de él te puedo decir algo, aunque muy poco. Minerva no deja de ser el femenino de Minervo. Los Santos Minervo y Eleazaro, junto con ocho de sus hijos, fueron martirizados en Lyon, siendo conmemorados por el Martirologio Romano el día 23 de agosto.

El Martirologio de Lyon del siglo IX dice: “Lugduno Galliae Minervi, Eleazari cum filiis VIII” indicando el lugar de su sepultura: “quorum corpora in crypta quae urbi imminet condita habentur”. Se está refiriendo a la cripta de San Ireneo de Lyon. De las vidas y martirio de estos santos, no se sabe absolutamente nada. Algunos bolandistas ponen en tela de juicio su existencia histórica.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Gema Galgani: la mística de Lucca

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de Gema Galgani, tomada cuando tenía 22 años de edad.

Gema nace el día 12 de Marzo de 1878 en Cagliani, cerca de Lucca (Italia). De familia numerosa (ocho hermanos), sus padres se llamaban Enrico Galgani y Aurelia Landi. Eran de buena posición económica, ya que su padre era químico-farmacéutico. A la edad de ocho años perdería a su madre, víctima de la tuberculosis. Muchos años después Gema recordaría los momentos de angustia de su madre, que sabiendo su fatal destino, tomaba a Gema en brazos y le decía: “¡He pedido tanto a Jesús que me diera una niña! Me ha consolado, es verdad, pero demasiado tarde. Me encuentro enferma y voy a morir. Te tendré que dejar. ¡Si pudiera te llevaría conmigo! ¿Querrías?” Gema, al ver llorar a su madre, lloraba a la vez y le preguntó: “¿Y a dónde iríamos?” “Al paraíso con Jesús, con los ángeles”.

El médico prohibió que dejaran acercarse a la pequeña Gema al lecho de su madre, pero ella, antes de acostarse todas las noches, iba a verla y a rezar junto a ella sus oraciones. El 26 de Mayo de 1885 recibió la confirmación, durante la misa oyó una voz en su corazón que decía: “¿Me quieres dar a tu mamá?” “Sí, respondió Gema, pero si me llevas también a mí”. “No, le replicó la voz, dame de buena gana a la mamá. Por ahora tú tienes que quedarte con papá. Te la llevaré al cielo, ¿sabes? ¿Me la das de buena gana?”. Gema respondió que sí, y al llegar a casa fue corriendo llorando a ver a su madre, que fallecería un año más tarde, el 17 de septiembre de 1886 a la edad de 39 años. Sus últimas palabras fueron: “Ofrezco a Dios de buena gana mi vida para alcanzar la gracia de volverme a reunir con mis ocho hijos en el paraíso”. Poco después Gema fue llevada a vivir con un tío, hermano de su madre, pues el padre de Gema temía que ésta muriera antes que su madre. (El padre de Gema temía que se contagiara de tuberculosis).

Tras la muerte de su madre, Gema fue ingresada en el instituto de enseñanza de Santa Zita, regentado por las Oblatas del Espíritu Santo, comúnmente llamadas “Hermanas de Santa Zita” o “Zitinas”. En este período de su infancia, Gema fue una niña de carácter bastante fuerte, contestaba con frecuencia a los adultos y se peleaba con un primo suyo que siempre la molestaba. Incluso en una ocasión llegó a tirarlo de un caballo en el que estaba montado, dañándose en la cabeza. Tras su primera comunión, para la que se preparó con esmero, hizo cinco propósitos para cumplir de por vida. Alguno, realmente “cosa de niños”, como el quinto propósito que decía: “Cada vez que suene el reloj, repetiré tres veces; Jesús mío, misericordia”.

Gema Galgani fotografiada de niña, cuando tenía 7 años de edad.

Gema Galgani fotografiada de niña, cuando tenía 7 años de edad.

La adolescencia fue un primer momento de cambio para Gema, hizo ejercicios espirituales con gran fervor, y su carácter se fue dulcificando. Daba cuanto tenía a los pobres, su padre llegó a dejar de darle dinero para que no lo entregara a los pobres. Gema, entristecida, dejó de salir de casa por un tiempo por no tener nada que darles. A los 16 años perdió a su hermano Gino, al que estaba muy unida, cayendo enferma gravemente poco después (tardaría tres meses en recuperarse).

Debió de ser poco después de su recuperación cuando se le apareció por vez primera su ángel de la guarda (entonces ella no sabía quién era). Le habían regalado un reloj de oro con cadena, y Gema tenía ganas de lucirlo. El Ángel le dijo: “Recuerda que las joyas que adornan a la esposa de un rey crucificado no pueden ser otras que las espinas y la cruz”. Las visiones y conversaciones con el Ángel de la Guarda la acompañarán hasta los últimos días de su vida. Al Ángel le confiaría a veces encargos delicados, como el de llevar las cartas a su director espiritual. En una de esas cartas ella misma escribe: “Apenas terminada la carta, la entrego al Ángel. Esta aquí, a mi lado, esperando.” Y las cartas, misteriosamente, sin pasar por correo llegaban a su destino; Roma, donde se encontraba el Padre Germán de San Estanislao (director espiritual de Gema en los últimos años de vida de ésta).

Por aquel entonces Gema sufrió una caries ósea en un pie, la trató de ocultar durante un tiempo hasta que tuvo que ser operada. La operación fue dolorosísima y al terminar uno de los médicos le dijo: “Valiente Gema, has tenido un gran valor”. A lo que ella respondió: “Summa super virtut”.

El día de Navidad del año 1896, ante Jesús, Gema realiza el voto de castidad. Su padre falleció el año siguiente, sumiendo a Gema en una terrible crisis afectiva. La muerte del padre hundió en la más absoluta ruina a la familia Galgani (llena de deudas), que quedó literalmente en la calle. Gema fue acogida por una hermana de su padre; Carolina Galgani, llevándola consigo a Camaiore.

Relicario con el corazón de la Santa. Santuario de Santa Gema Galgani, Madrid (España)

Relicario con el corazón de la Santa. Santuario de Santa Gema Galgani, Madrid (España)

De nuevo la enfermedad visita a Gema, empezó a sentir fuertes dolores y caminaba encorvada, ésta pidió a su tía que la trasladara de nuevo a Lucca. Estuvo en cama prácticamente paralizada, pues no podía moverse por los fuertes dolores que sentía. Los doctores le declararon espinitis, más tarde un tumor en la cabeza y también sufrió una otitis purulenta. Gema, desahuciada por los médicos, le dijo a Jesús que no rezaría más si no se curaba. El Ángel de la Guarda le respondió:“Si Jesús te aflige en el cuerpo, lo hace para purificarte más en el espíritu. Sé buena”.

Un día, una señora que solía visitarla con frecuencia le trajo un libro. Se trataba de la vida del Venerable Gabriel de la Dolorosa (actualmente ya Santo). En un principio lo acogió con poco entusiasmo, pero más tarde ya no pudo parar de leerlo una y otra vez, hasta que tuvo que devolver el libro a su dueña con lágrimas en los ojos. Impresionada con la vida del Venerable repetía una y otra vez: “Primero el alma y después el cuerpo”. El Venerable Gabriel de la Dolorosa se le apareció una noche a Gema y la visitaría con frecuencia al igual que su Ángel, éste llamaba a Gema “hermana mía”. Empezaron también sus conversaciones y visiones de Jesús, tras la realización de una novena a la Beata Margarita María Alacoque, quedó sana.

Reproduzco a continuación algunas de las palabras que Jesús le dirigía en su visiones y conversaciones:
“Hija mía, a la gracia que te he concedido esta mañana seguirán todavía otras mucho mayores”.(Tras su curación).
“Hija, mira: todas estas llagas las tenía abiertas por tus pecados, pero consuélate, que ahora todas las has cerrado con tu dolor. No me ofendas más. Ámame como yo te he amado siempre”. (Primera visión ante Jesús crucificado, que le muestra sus llagas).
“Mira hija, y aprende cómo se ama, (mostrando de nuevo las llagas). ¿Ves esta cruz, estas espinas, esta sangre? Todo es obra de amor, de amor infinito. ¿Entiendes hasta qué punto te he amado? ¿Me quieres amar tú de verdad? Aprende primero a sufrir, sufriendo se aprende a amar”.

Matrimonio místico de Santa Gema, en presencia de su ángel de la guarda. Lienzo contemporáneo.

Matrimonio místico de Santa Gema, en presencia de su ángel de la guarda. Lienzo contemporáneo.

Gema decidió ingresar como salesa, lo probó durante un tiempo, pero no era lo que ella buscaba. El día 8 de junio de 1899, víspera de la fiesta del Sagrado Corazón, Jesús le comunica que esa tarde le concedería una grandísima gracia. Gema vivió una experiencia mística brutal, con un total arrebatamiento de los sentidos. Después se encontró frente a la Virgen, a su derecha tenía a su Ángel de la Guarda que le pidió que realizar el acto de contrición.

Al acabar, la Virgen le dijo: “Hija, en nombre de Jesús te son perdonados todos tus pecados”. Luego añadió: “Mi hijo Jesús te ama mucho y quiere concederte una gracia, ¿sabrás hacerte digna de ella?”. Gema no sabía qué responder. La Virgen continuó: “Yo seré tu madre, ¿te comportarás tú como verdadera hija mía?”. Dicho esto, abrió su manto y cubrió con él a Gema. En aquel instante se presentó Jesús, con todas sus llagas abiertas. Pero de ellas no salía ya sangre, salían como llamas de fuego que tocaron las manos, pies y corazón de Gema. Ésta se sintió morir y decaía, pero la Virgen la sostuvo. Permaneció varias horas en esa posición, luego la Virgen la besó en la frente y todo desapareció. Gema se encontró en el suelo de rodillas, y descubrió que manaba sangre de sus manos y pies. Desde entonces, todos los jueves se repitieron los dolores y estigmas de la Pasión.

El Ángel de la Guarda le ofreció a Gema dos coronas, una de rosas y otra de espinas: “Gema, elige” “Quiero ésta, sólo ésta, la de espinas, que es la de Jesús”, contestó ella. Gema le ocultó estos hechos a su confesor, por lo que el Ángel la reprendió y estuvo un tiempo sin aparecerse, aunque Gema dice que sentía su presencia.

A finales del mes de junio, Gema fue a unas santas misiones en la iglesia de San Martín. Jesús se hizo sentir en su alma y le dijo: “Gema, ¿te gusta el hábito de aquel sacerdote?”, señalando a un Pasionista que se encontraba no muy lejos de ella. No hacía falta que Gema respondiera a Jesús, el corazón hablaba por sus latidos. “¿Te gustaría estar también tu vestida de ese mismo hábito?” “Dios mío”, exclamó Gema. “Sí, dijo Jesús, tú seras una hija de mi pasión y una hija predilecta. Uno de estos hijos será tu padre. Vete y descúbrelo todo…” Así fue cómo, por una llamada interior, Gema descubrió que su vocación no era ser religiosa salesa, sino pasionista. Gema le reveló al Padre Gaetano todo, poco después realizaría los votos de pobreza, castidad y obediencia. Por medio de este Padre, Gema conoció a la señora Cecilia Giannini, mujer muy santa, y que en adelante gozaría de la confianza más íntima de Gema, siendo conocedora, y a veces testigo de no pocas de las gracias que el Señor concedió a la Santa. La señora Cecilia se llevaría a Gema a vivir junto con su familia.

La Santa en éxtasis. Lienzo basado en una fotografía real.

La Santa en éxtasis. Lienzo basado en una fotografía real.

Los estigmas continuaban y su confesor, Monseñor Volpi, hizo que un médico las examinara, pero Gema le advirtió que Jesús le había dicho que en presencia del médico no descubriría nada. Monseñor creía que Gema era una embustera y que las llagas se las producía ella misma. Tras estos acontecimientos, Jesús la dirigió hacia el Padre Germán de San Estanislao (su director espiritual en los últimos años de su vida), al que vio en una visión junto a Jesús. Gema trató de entrar al convento de Pasionistas, pero la rechazaron por su mala salud. Ella diría unas palabras proféticas: “Las Pasionistas no me querrán en vida, pero me tendrán en la muerte”.

Jesús dijo cierto día a Gema: “Prepárate, pues el demonio será quien dé la última mano a la obra que en ti deseo ejecutar”. Y estas palabras del Señor se cumplieron al pie de la letra. El demonio detestaba a Gema; le daba golpes, la tentaba contra la pureza con pensamientos e imágenes sugestivas y grotescas; trataba de impedir que comulgase e incluso llegó a aparecérsele bajo la apariencia del mismo Jesús. Por todos los medios trataba de privarla de dirección espiritual, insinuándole cosas malas acerca de sus confesores, o haciéndose pasar por ellos. Era una guerra constante y continua que duró hasta su misma muerte. Era de esperar esta guerra de parte del demonio, ya que serían muchas las almas que se beneficiarían de los sufrimientos y oraciones de Gema, y más aún, ella sólo quería conformarse con la voluntad de Dios para su vida. Esto hacía que el demonio se revolcara de rabia, porque no podía vencerla. Tanta era la rabia que sentía hacia la pureza de Gema que un día la tentó visiblemente, de tal modo que, no pudiendo huir de él, hizo la señal de la Cruz y se arrojó en un pozo de agua helada en el jardín. Su ángel la sacó y la felicitó por su gran amor a la pureza, por su valentía y por su triunfo.

En otra ocasión, cuando la Santa, por orden del P. Germán, escribía su vida, dándose cuenta el demonio del fruto que podía hacer el libro de su vida, se lo robó gritando: “¡Guerra, guerra a tu Padre! Tu escrito está en mis manos”; y se relamía y se revolcaba en el suelo de la satisfacción. El P. Germán, enterado por una carta de Gema, se fue al sepulcro de San Gabriel de la Dolorosa y allí, leyó los exorcismos, ordenando al demonio que volviese el manuscrito a su lugar. El demonio lo devolvió todo chamuscado, aunque perfectamente legible, como se conserva todavía hoy en el Convento de los Pasionistas de Roma, produciendo honda impresión en cuantos lo ven.

Los últimos meses de su vida fueron un auténtico calvario, el demonio la atormentó de nuevo bajo terribles visiones y la atacaba físicamente. En abril de 1903, estando Gema enferma de muerte, el Padre Germán acude desde Roma a su lado para consolarla, Gema se emociona al verlo y le dice: “Me voy con Jesús, Padre. Ahora sí. Jesús me lo ha hecho saber. Con Jesús al cielo”. Abrazada a una cruz y con úna ultima mirada a una imagen de María, tranquila y serena, Gema entrega su espíritu al Señor. Eran las 3:45 de la madrugada del Sábado Santo, 11 de abril. Gema tenía 25 años.

Pasados 14 días tras la muerte de Gema, el Padre Germán quiso descubrir los misterios del corazón de Gema. El día 24 de abril se procedió a la exhumación. Los especialistas que le practicaron la autopsia quedaron asombrados al extraer su corazón, parecía el de una persona viva y fluía sangre. El corazón se conserva actualmente en el convento Pasionista de Madrid.

Sepulcro de la Santa bajo el altar. Santuario de Santa Gema Galgani, Lucca (Italia)

Sepulcro de la Santa bajo el altar. Santuario de Santa Gema Galgani, Lucca (Italia)

Cuatro años después se abrió el proceso para la canonización, el Papa Benedicto XV dispensó el proceso de “fama de santidad” porque era conocida ya en todo el mundo. El 14 de Mayo de 1933, Año Santo de la Redención, Gema es beatificada por Pío XI. El 2 de Mayo de 1940, en plena guerra mundial, Pío XII canoniza solenmemente a Gema Galgani, la primera santa del siglo XX. Sus restos descansan en el monasterio de las religiosas Pasionistas en Lucca, donde también se hallan los de su padre espiritual, Germán de San Estanislao.

Abel

Bibliografía:
– GARCIA MACHO, Pablo, Vida de Santa Gema, Edicep 2004.
– GARCIA MACHO, Pablo, Santa Gema: diario espiritual, Edicep 2003.

Web: www.corazones.org (consultada en 02/10/2010)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es