San Ambrosio Khelaia “El Confesor”, Catholicós y Patriarca de Georgia

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Icono ortodoxo georgiano del Santo.

En el blog se han dado breves referencias a los santos de la Iglesia Ortodoxa Georgiana, salvo excepciones como lo son de las Santas Reinas Ketevan y Tamara, los Santos Reyes Mirian III y Nana (de quienes se han escrito artículos completos). El Patriarcado de Georgia es una de las iglesias nacionales más antiguas y fruto de la evangelización llevada a cabo en el siglo IV por Santa Nino, sin embargo el santo de este artículo es fruto del periodo tumultuoso que siguió a la expansión de la Revolución Rusa en Georgia, así como las controversias sobre la Autocefalía de la Antiquísima Iglesia Georgiana de la Iglesia Rusa (de la que había sido anexada a principios del siglo XIX deponiendo al último patriarca Anton II Bagration).

El Patriarca Ambrosio, llamado por la Iglesia “El Confesor”, fue el tercer patriarca después da la restauración de la independencia de Georgia y su ministerio episcopal se desarrolló en el momento de la expansión del comunismo por el país. Junto con los Patriarcas Calístrato I (canonizado en 2016) y Kyrion II (primer patriarca de la restauración, asesinado en 1918 y canonizado en 2002) son los tres patriarcas modernos venerados como santos por la Iglesia Ortodoxa.

El episcopado patriarcal estuvo envuelto en el ambiente hostil a la fe cristiana ortodoxa, así como la interrupción de la comunión entre la Iglesia Ortodoxa Rusa (bajo la hostilidad comunista) y la Iglesia Ortodoxa Georgiana (que fue perseguida y permaneció ilegal ante el estado soviético) desde 1921 hasta 1927.

Con este trabajo, se pretende no sólo escribir la biografía de una persona que es considerada santa, sino describir el contexto y la historia de un pueblo poco conocido como es el pueblo georgiano, que en este blog de hagiografía es una necesidad para estudiar a fondo la naturaleza humana de estos ejemplos de santidad, no solamente aplicable en este caso sino en todos los santos dentro del Cristianismo.

Primeros años
Besarion Khelaia nació en Martvili, Georgia el 7 de septiembre de 1861, en el momento en que la nación formaba parte del Imperio Ruso. Eligiendo la carrera eclesiástica recibió una educación primaria en la Escuela de Teología de Samegrelo, se graduó en el Seminario Teológico de Tiflis en 1885 y fue ordenado sacerdote en Abjasia, desempeñando su ministerio en las parroquias de Sukhumi, Akhali Atoni y Lykhny, también dio clases en las escuelas y cursos en idioma georgiano. En la clandestinidad publicó folletos denunciando la rusificación de la Iglesia Ortodoxa Georgiana y acusando a los funcionarios rusos de fomentar el odio anti-georgiano entre la gente abjasia. Se dedicó a la caridad y en 1896 quedó viudo.

En 1897 se inscribió en la Academia Teológica de Kazán, de la cual se graduó en 1900, su dedicación al estudio estaba enlazado con el movimiento de Independencia de Georgia y su tesis titulada “La Lucha entre el Cristianismo y el Islam en Georgia” fue el culmen de la dedicación a la investigación de la historia de su país con la mayoría de las fuentes primarias disponibles por lo que presenta su trabajo para la obtención de la maestría.

Fotografía del Santo en su hábito patriarcal.

Participación en el Movimiento de Autocefalía
En 1901 se gradúa de la Academia Teológica y fue tonsurado monje; regresó a su tierra natal, donde formó parte del movimiento que buscaba restaurar la Autocefalía de la Iglesia de Georgia (abolida por la anexión del país al Imperio Ruso en 1811) conformado con respetables clérigos nativos y laicos comprometidos, y la lucha alcanzó su punto máximo tras la Revolución de 1905, donde incluso se llegó a la reacción violenta por ambas partes.

Fue elevado al rango de archimandrita del Monasterio de Chelishi, que antaño era un centro importante de educación teológica pero que se encontraba en franca decadencia. Con la bendición del Obispo Leonid (más tarde Catholicós y Patriarca de toda Georgia) comenzó a reunir jóvenes aptos para ser instruidos sobre el canto y la liturgia. Dedicó también su tiempo para descubrir los escritos y restaurarlos, entre ellos una copia antigua de los santos evangelios que databa del siglo IX.

Junto con el consejo sinodal, Ambrosio fue entronizado como Archimandrita del Monasterio de la Santa Transfiguración en Tiblisi. El estado eclesiástico era lamentable, con veinte sedes episcopales vacías, y setecientas cuarenta parroquias sin pastores que las atendieran. Los georgianos enviaron una apelación al Zar Nicolás II que les fue denegada. La conferencia del clero georgiano reunida en Tiblisi en 1905 fue dispersada por la policía y varios miembros fueron arrestados.

A Ambrosio se le prohibió celebrar la Divina Liturgia y fue exiliado al Monasterio de Troitsky, en Riazán. La confrontación se hizo más grave cuando el 28 de mayo de 1908 el Arzobispo Nikon, Exarca Ruso en Georgia fue asesinado por esbirros no identificados, supuestamente vinculados al movimiento nacionalista, y el crimen fue el pretexto perfecto para deponer a varios obispos georgianos de sus puestos. Ambrosio fue vinculado falsamente al homicidio, suspendido y deportado a Rusia, donde fue absuelto en 1910.

Revolución Rusa y Proclamación de la Autocefalía
Con la desestabilización de la nación rusa a raíz de la Revolución de Febrero de 1917, el Archimandrita Ambrosio volvió a su país y retomó con más fuerzas la lucha por la libertad de la Iglesia. Pocos meses después se proclamó la Independencia de Georgia y el 12 de marzo del mismo año fue elegido el Obispo Kyrion (Kyrion II) como Patriarca y Catholicós de toda Georgia. El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa no reconoció este movimiento y ambas confesiones se retiraron mutuamente la comunión hasta mediados de los años 40.

Fue consagrado como Obispo de Chkondidi y luego trasladado en Abjasia. La Iglesia Independiente tuvo problemas desde un principio, el 27 de Junio de 1918, el Patriarca Kyrion fue misteriosamente asesinado en su residencia en el Monasterio Martqopi; su sucesor fue el Obispo Leonid, cuyo ministerio fue ensombrecido por la invasión soviética de la República Democrática de Georgia (de febrero a marzo de 1921), que desapareció y obligó a los ministros de gobierno al exilio. Después se desató una epidemia de cólera del cual el mismo Catholicós moriría el 11 de junio de 1921. Para ese momento el nuevo Patriarca se enfrentaría a la ilegalización del patriotismo georgiano, la persecución del clero, y la represión del Estado Soviético. Ese nuevo Jerarca no era otro mas que Ambrosio Khelaia.

Fotografía del Santo en su hábito patriarcal.

Patriarcado
El 7 de septiembre de 1921 el Santo Sínodo eligió al Obispo Ambrosio como Patriarca y Catholicós de Toda Georgia y solemnemente entronizado el 14 de Octubre del mismo año. Como Primado de la Iglesia, el 7 de febrero de 1922 envió un memorándum a la Conferencia Internacional de Génova, denunciando las atrocidades del ejército bolchevique y denunció la persecución religiosa que estaban sufriendo. El régimen soviético veía las aspiraciones nacionalistas como una amenaza de Estado, y mientras la Iglesia Rusa estaba prácticamente a merced de las autoridades, la Iglesia Georgiana era ilegal y estaban siendo cerrados muchos monasterios y parroquias, el clero junto con el pueblo era víctima de la represión. En el manifiesto pedía a las naciones civilizadas intervenir en favor de la nación oprimida.

Al año siguiente, Ambrosio y todos los miembros del Consejo Patriarcal fueron detenidos y encarcelados. En marzo de 1924 se organizó una farsa de juicio y se le acusó de difundir propaganda antisoviética (por el manifiesto a la Conferencia de Génova) y además de ocultar los tesoros de la Iglesia (que serían confiscados en favor del Estado). Todos los obispos arrestados se mostraron solidarios con Ambrosio, quien asumió toda la responsabilidad diciendo incluso ante los jueces: “Mi alma pertenece a Dios, mi corazón a mi país; ustedes, mis verdugos, hagan lo que quieran con mi cuerpo”.

Se esperaba que el patriarca fuera condenado a muerte, pero los comunistas no se atrevieron a ejecutarlo; en vez de eso fue condenado a ocho años en prisión y a la confiscación de sus propiedades.

En agosto de 1924 estalló un levantamiento contra la Unión Soviética que duró tres semanas. Aproximadamente 3000 georgianos murieron en combate, 12 000 fueron ejecutados en matanzas masivas y unos 20 000 fueron deportados a gulags en Siberia. Entre los represaliados estaban varios miembros del clero, como el Arzobispo Nazario de Kutatisi, quien fue fusilado sin juicio (junto a otros mártires sería más tarde canonizado).

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Las causas por las que los miembros del sínodo y el patriarca no se convirtieron en víctimas del sistema comunista fue el escándalo internacional que provocó la represión política y la persecución religiosa. El alcance del Terror Rojo provocó protestas públicas que obligaron al gobierno a moderar el trato contra los georgianos.

Liberación y fallecimiento
A principios de marzo de 1925 el comisionado Mikhail Kalinin solicitó una amnistía para los participantes de la rebelión y la suspensión de la represión religiosa, por lo que al año siguiente, el Patriarca y los miembros del Santo Sínodo fueron liberados. Sin embargo no vivió mucho tiempo y se durmió plácidamente en el Señor el 29 de marzo de 1927 en Tbilisi, Georgia, agotado por los sufrimientos y las penalidades.

Fue glorificado por el Santo Sínodo en 1995 con el título de “El Confesor” (es decir que padeció la persecución sin necesariamente derramar su sangre por la fe cristiana) presidido por su Santidad el Catholicós y Patriarca de Toda Georgia Ilia II. En 2013 se le concedió el título de Héroe Nacional.

René

Enlaces consultados (29/10/18):
• http://orthochristian.com/7227.html
• http://pravoslavie.ru/7227.html
• https://en.wikipedia.org/wiki/Ambrosius_of_Georgia

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San David de Garedja y los monjes mártires de su monasterio

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Icono ortodoxo georgiano del Santo.

Icono ortodoxo georgiano del Santo.

Aunque algún día escribiremos sobre los trece santos padres sirios que en el siglo VI evangelizaron las tierras de Iberia (la actual Georgia), hoy quiero hacerlo, aunque sea brevemente, sobre uno de ellos, San David de Garedja y los monjes mártires de su monasterio.

San David de Garedja
David era uno de esos trece monjes sirios que, procedentes de Antioquía, llegaron a tierras georgianas, siendo cariñosamente acogidos por el katolicós georgiano Eulabio. Los otros doce eran: Juan de Zedaznia, Scio de Mgvimo, Antonio de Martcop, Tadeo de Stepansminia, Esteban de Chrsk, Isidoro de Samtabia, Miguel de Ulumbia, Pirro de Breta, Zenón de Italca, Ise de Zilcania, José de Alaverdi y Aviv de Necresia. Todos ellos vivieron como eremitas o fueron fundadores de monasterios, y tres de ellos fueron llamados a la dignidad episcopal: Ise, José y Aviv.

De la “Vita” de San Hilarión de Iberia, discípulo de David, se desprende que los anacoretas de la región de Garedja – una enorme zona solitaria y pedregosa llena de reptiles – tenían especial devoción por San David, en cuya cueva San Hilarión hizo construir una iglesia, adornándola ricamente y en la que, en un lugar notable, puso la tumba del Santo, del que se desconoce la fecha de su muerte, aunque la Iglesia Ortodoxa Georgiana lo celebra los días 31 de marzo, 7, 9 y 29 de mayo. Desde el siglo VI, dicha región estuvo habitada por eremitas y por monjes que llevaban vida cenobítica en diversos monasterios fundados por los discípulos de David.

David se había establecido en aquella zona, atrayendo junto a sí, como si fuera un imán, a una multitud de anacoretas que vivían en las montañas, orando continuamente y alimentándose únicamente de plantas silvestres, y que bebían de una fuente que encontraron gracias a las oraciones de David. Los miércoles y viernes realizaban un riguroso ayuno y sólo se dedicaban a la oración. En aquel desierto existía una especie de ciervos que periódicamente se acercaban a los ermitaños, alimentándolos con su leche; el conocimiento de este hecho se difundió entre los cazadores de la región, que se acercaban hasta donde estaba David, a fin de solicitarles su bendición.

Sepulcro de San David en su monasterio de Garedja, Georgia.

Sepulcro de San David en su monasterio de Garedja, Georgia.

Uno de sus principales discípulos fue san Dodo, que era un príncipe que se convirtió en eremita, alrededor del cual se reunieron más de doscientos monjes, por lo que llegó a construir un monasterio. David, sin embargo, prefería la soledad y el silencio y hacía vida aparte, viviendo en la oquedad de una roca, aunque redactó una especie de Regla que servía de norma de vida a todos los eremitas y cenobitas de la zona. Era el padre de todos ellos y a él acudían en busca de consejo y solicitando la curación de quienes caían enfermos. David era un estímulo para ellos. Como dije anteriormente, se desconoce la fecha de su muerte. En aquel desierto de Garedja llegaron a construirse hasta doce monasterios, en los cuales los monjes durante siglos vivieron una vida cenobítica.

Santos monjes mártires de Garedja en el siglo XVII
Pasaron los siglos, y en el año 1615, el sha de Persia, Abbas I, atacó el territorio de Georgia, no sólo para conquistarlo, sino que también para pasar a cuchillo a todos los cristianos que no quisieran abrazan el Islam. Arrasaba las aldeas y mataba a cuantos se encontraban a su paso. En sus ansias de conquista, organizó un estratégico ataque en el valle de Gare Kakheti, para lo cual acampó con sus tropas en las montañas de Garedja, dispuesto a pasar allí la noche. A medianoche llamó su atención una procesión de luces que subía hacia la montaña; él pensó que sería una alucinación o un sueño. Sin embargo, sus militares le informaron que en aquel lugar se encontraba un famoso monasterio – el monasterio de San David -, y que aquella noche, como era la noche de Pascua para los cristianos, los monjes de todos los monasterios vecinos, rodeaban la iglesia procesionando tres veces con velas encendidas, a fin de celebrar la resurrección de Cristo. Inmediatamente, Abbas I ordenó a su ejército que se pusiera en marcha hacia el monasterio, lo destruyeran y mataran a todos los participantes en dicha celebración.

Icono ortodoxo georgiano de los Santos Mártires de Garedja.

Icono ortodoxo georgiano de los Santos Mártires de Garedja.

Simultáneamente, un ángel del Señor se le apareció al entonces abad, Arsenio, diciéndole: “En estos momentos, Cristo está llamando a tus monjes para que celebren su Resurrección en el Reino de los cielos. Ésta será una noche de gran sufrimiento, ya que seréis asesinados con la espada. El que quiera seguir viviendo en este mundo, puede huir antes de que esto acontezca, pero el que quiera purificar su alma por toda la eternidad, quédese y el Señor lo adornará con la corona de la inmortalidad. Dile esto a todos tus hermanos y deja que cada uno de ellos elija por sí mismo”.

El abad informó a los monjes acerca de esta visión y comenzó a prepararse para el martirio. Todos los monjes se quedaron celebrando la Vigilia Pascual, a excepción de dos temerosos novicios que, temiendo a la muerte, escaparon por las montañas. Cuando estaban finalizando la Divina Liturgia, el monasterio fue completamente rodeado por los persas. El abad Arsenio salió del templo y solicitó al sha un poco de tiempo, a fin de que todos los monjes pudiesen recibir la Sagrada Comunión y finalizar el servicio litúrgico.

Los persas accedieron y, mientras los monjes comulgaban, se animaban mutuamente a fin de no decaer y sufrir el glorioso martirio. Luego, revestidos con todas las ropas sagradas, se presentaron ante los persas que, aunque quedaron sorprendidos por su valentía, decapitaron al abad Arsenio e inmediatamente, a todos los monjes. Finalizada la masacre, se dirigieron hacia otros monasterios de la zona, a fin de seguir sacrificando a los monjes. A medio camino entre Chichkhituri y el monasterio de San Juan Bautista, se encontraron a los dos jóvenes monjes que habían huido y les obligaron a que abrazaran la religión islámica. Los dos novicios se negaron, por lo que también fueron decapitados. Aunque como he dicho, aquella zona montañosa es árida y seca, en el lugar del martirio surgió un rosal que aun perdura hoy en día.

Reliquias de los mártires. Monasterio de San David de Garedja, Georgia.

Reliquias de los mártires. Monasterio de San David de Garedja, Georgia.

En el siglo XVII, San Arquileo, rey georgiano, ordenó recoger los restos de los mártires y los sepultó a la izquierda del iconostasio de la iglesia de la Transfiguración del monasterio de San David, donde continúan hasta el día de hoy. Los monjes de los monasterios de San David y de San Juan Bautista – los dos únicos existentes en la actualidad -, recibieron la autorización del katolicós Anton I para componer los textos de un servicio litúrgico en honor de los mártires.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– VV.AA., “Bibliotheca sanctorum, tomo IV”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987.

Enlace consultado (30/07/2014):
– www.orthodoxy.ge/

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San Antimo de Iberia

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Fresco ortodoxo rumano de San Antimo de Iberia.

Fresco ortodoxo rumano de San Antimo de Iberia.

San Antimo de Iberia (en rumano: Antim Ivireanul, en georgiano: ანთიმოზ ივერიელი – “Antimoz Iverieli”) es uno de los más importantes jerarcas de Rumanía, teólogo y filçósofo, impresor de libros litúrgicos y bíblicos, metropolita de Valaquia entre 1708-1715, y mártir de la fe.

Sus primeros años de vida
San Antimo nació en torno a 1650, en Iviria o Iberia, la actual Georgia, siendo Andrés su nombre de laico. Durante las guerras entre el imperio otomano y Georgia, fue llevado cautivo a Constantinopla. Liberado poco después, vivió cerca del Patriarcado Ecuménico, donde aprendió muchas artes, como el grabado de la madera, caligrafía, pintura y bordado. Tenía mucho talento al aprender idiomas, de modo que cuando conoció al voivoda Constantino Brâncoveanu de Valaquia, en torno a los años 80 del siglo XVII, el príncipe rumano, amante de la cultura y de las artes, debió quedar estupefacto ante la habilidad de Antimo para hablar griego, árabe y turco. Fue probablemente en Constantinopla donde Antimo fue ordenado monje y sacerdote.

Por 1689-1690, Antimo marchó a Valaquia, a la corte de Constantino Brâncoveanu. Allí aprendió dos lenguas más, el rumano coloquial y la lengua oficial, el viejo eslavónico, y en 1691 le fue confiada la máquina impresora que el voivoda tenía en Bucarest. Antimo empezó a imprimir aquí sus primeros cuatro libros, incluyendo unas “Enseñanzas del emperador bizantino Basilio II el Macedonio a su hijo León”, en griego; los servicios litúrgicos de Santa Parasceve (sus reliquias fueron traídas en 1641 por el voivoda moldavo Basilio Lupu a Iaşi) y de Gregorio de Decápolis (un Santo griego, pero cuyas reliquias están en el monasterio Bistrita, en Valaquia occidental); el libro de los Salmos en rumano y el “Evangheliar”, una antología de textos de los Evangelios que son leídos en la Liturgia durante el año entero, en edición bilingüe. Antimo se convirtió en el abad del monasterio Snagov, el convento donde se cree que el voivoda Vlad Tepes (“Drácula”) está sepultado. Antimo estuvo muy pronto familiarizado con la máquina de imprimir, un artilugio muy raro en sus tiempos, de modo que se la llevó al monasterio. Allí imprimió quince libros, parte en griego, parte en rumano, pero no sólo eso. Entre ellos debe mencionarse la “Confesión Ortodoxa” de Pedro Movila, metropolita de Kiev (1699), que fue uno de los catecismos ortodoxos de la Edad Media y la primera confesión oficial de la fe tras las “Enseñanzas de la Fe” escritas por San Juan Damasceno 900 años antes. Otro libro importante es la edición bilingüe en árabe y griego del Libro de los Servicios Litúrgicos (similar al Misal Católico), que él imprimió en 1701, siendo el primer libro impreso en árabe del mundo y que pretendía usarse en el Patriarcado de Antioquía.

Mosaico del Santo en su monasterio de Bucarest (Rumanía).

Mosaico del Santo en su monasterio de Bucarest (Rumanía).

En 1699 Antimo envió al hipodiácono Mihail Ştefan, su aprendiz, a Alba Iulia en Transilvania, donde imprimió “Bucoavna” (“Lector del ABC”) y “Chiriacodromion” (“Libro de predicación”) para el uso de los cristianos ortodoxos rumanos de Transilvania. Antimo estaba acostumbrado a su nuevo país, pero no había olvidado de dónde procedía. Así que envió a Mihail Ştefan a Georgia, donde creó la primera máquina de imprimir en 1709 e imprimió la primera edición de los cuatro evangelios en georgiano, en 1710.

Después de 1701, Antimo regresó a Bucarest, donde imprimió otros quince libros en sólo cuatro años, la mayoría en griego, pero no todos. Entre ellos, había una edición bilingüe en griego y árabe del Libro de Horas y la primera edición rumana completa del Nuevo Testamento (1703).

Obispo y metropolita
El 16 de marzo de 1705 Antimo fue elegido obispo de Râmnic en Valaquia occidental (hoy, Râmnicu Vâlcea). Por supuesto, se llevó consigo su querida máquina de imprimir y la instaló en el monasterio Govora, situado no lejos de su cátedra de obispo. Durante su cargo de no menos de tres años, imprimió otros nueve libres (esta vez sólo en rumano, eslavo y griego, para uso local). Entre ellos estaba su propia obra “Breves enseñanzas sobre el misterio del arrepentimiento” (1705). Antimo ofreció en 1706 esta máquina impresora, junto con los caracteres árabes que él había creado, al patriarca Atanasio Dabas de Antioquía, que la instaló en Alepo.

El 28 de enero de 1708 fue elegido metropolita de Valaquia. Con la ayuda de Pedro Movilă de Kiev, instaló una nueva máquina de imprimir en la vieja capital, Târgovişte, donde imprimió 18 libros. Esta vez predominaban los que estaban en rumano (unos once), y entre ellos, unas “Enseñanzas de la Iglesia para diversas necesidades y especialmente para instrucción de los sacerdotes” (1710) y “Mandamientos para todo el clero de la Iglesia” (1714); ambos escritos por él mismo para revivir la vida ritual y especialmente la moralidad del clero. Otros libros, todos en rumano, fueron impresos para cubrir las necesidades de cada parroquia de su diócesis, como el Salterio, el “Octoih” (Libro de los 8 Tonos), “Lithurgier” (Misal), “Evhologhion” (libro de servicios especiales, como los 7 sacramentos, servicios de funerales y Requiem y otras oraciones) o “Catavasier” (un libro de himnos para ser cantados en las vísperas y mañanas de las grandes fiestas).

Fresco del Santo en la catedral de Râmnic, Rumanía.

Fresco del Santo en la catedral de Râmnic, Rumanía.

Esta gran acción de imprimir libros misales en rumano ayudó no sólo a revivir la vida litúrgica en Valaquia, sino también a la unificación de la lengua rumana, que todavía no estaba estandarizada y que se usaba raramente durante los servicios litúrgicos, debido a que el clero conservador prefería el griego antiguo o el antiguo eslavo. Sus libros se difundieron también en Transilvania y Moldavia. Es interesante el hecho de que el texto de la Divina Liturgia de Juan Crisóstomo en su “Liturghier” (Misal) es casi el mismo que hoy en día usa la Iglesia Ortodoxa Rumana, y la lengua no se percibe como antigua o imposible de entender. Este hecho es todavía más interesante si consideramos que el rumano no era su lengua materna.

La nueva máquina de imprimir fue trasladada en 1715 a Bucarest, donde él pudo imprimir otros dos libros en griego hasta su deposición, en septiembre de 1716. En total, Antimo imprimió 63 libros en 24 años y es considerado, junto con el diácono transilvano Coresi de Braşov (finales del siglo XVI) uno de los hombres de cultura más importantes en la Edad Media rumana.

Además de sus obras impresas, escribió otros trabajos que han permanecido manuscritos, a veces con miniaturas y borradores. Uno de ellos habla de las figuras bíblicas del Antiguo y Nuevo Testamento. En cualquier caso, el trabajo más importante de Antimo es su “Didache”, que comprende 28 sermones para diversas fiestas y 7 discursos ocasionales. La lengua empleada por Antimo es la de un nativo rumano. Muestra su habilidad cultural citando la Biblia, la literatura patrística, pero también la antigua filosofía y los escritos profanos. Sus sermones eran a veces muy críticos con la moral de sus tiempos, que extrañamente llegan a situaciones contemporáneas. En cualquier caso estos sermones fueron muy duros y dirigidos contra las clases nobles, lo que pudo haber causado su encarcelamiento, exilio y muerte.

El monasterio de Antimo en Bucarest
Antimo fundó también un monasterio dedicado a Todos los Santos en Bucarest (1713-1715), hoy día conocido como “Monasterio Antimo” y situado en el centro de la capital. Es uno de los más destacados monumentos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos en Valaquia, y fue durante un largo tiempo un importante centro cultural. Hoy acoge la Biblioteca del Santo Sínodo y hasta 1950 el Santo Sínodo de la Iglesia Rumana se reunía allí. Antimo escribió una especie de testamento llamado “Enseñanzas para el establecimiento del Santo Monasterio de Todos los Santos en 32 capítulos”, que establece el inicio de una impresionante labor de caridad. Cada año en la fiesta de Todos los Santos (que es el primer domingo después de Pentecostés) los monjes del monasterio Antimo ayudan con dinero y otros materiales a muchas personas pobres, especialmente jóvenes chicas pobres que están para casarse.

Vista del monasterio Antimo en Bucarest (Rumanía). Fotografía: Mitrut Popoiu.

Vista del monasterio Antimo en Bucarest (Rumanía). Fotografía: Mitrut Popoiu.

El martirio de San Antimo
Antimo amaba su nuevo país, pero luchó fuertemente contra los malos hábitos que él calificaba de “indignos de cristianos” (indiferencia por la vida espiritual, por el ayuno y la comunión, los pequeños hurtos, los chantajes, engaños, intrigas, etc). Entretanto, mantuvo una abierta política anti-otomana y especialmente contra la corrupción que era permitida, e incluso alentada, por los otomanos entre los vasallos rumanos. En 1714 algunos nobles lo acusaron de conspiración contra Constantino Brâncoveanu. El voivoda de Valaquia lo encarceló durante un corto período de tiempo, pero, convencido de su inocencia, lo restituyó a su cargo.

En 1716, Constantino Brâncoveanu murió en Constantinopla como mártir de la fe y víctima de complots locales. Antimo no resistió en su cargo mucho tiempo después de él. Nicolás Mavrocordatos, el primer voivoda “fanariot” (llamado así porque no era un nativo local, sino un griego de El Fanar, un barrio de Constantinopla) exigió que Antimo fuera depuesto. Así que el único metropolita georgiano de Valaquia fue depuesto por el patriarca de Constantinopla, encarcelado y poco después exiliado al monasterio de Santa Catalina del Sinaí. En cualquier caso, mientras se dirigía hacia el Sinaí, los soldados otomanos que lo escoltaban lo asesinaron y arrojaron su cuerpo en Maritsa o el río Tundja, en algún lugar entre la actual frontera entre Bulgaria y Turquía. Se afirma que su asesinato fue ordenado por el mismo Mavrocordatos. Sólo algunos años después de su muerte martirial, el Patriarcado Ecuménico canceló la injusta deposición y lo rehabilitó.

Veneración
San Antimo fue un gran hombre de cultura. Amó a su patria adoptiva y la fe ortodoxa, y luchó por la causa de los creyentes ortodoxos imprimiendo libros en la lengua local, enriqueciendo las parroquias con libros litúrgicos y escribiendo él mismo diferentes libros morales para el clero. A través de sus sermones a menudo criticó la injusticia y la falta de moralidad. Nunca aceptó los malos hábitos que fueron para él “indignos de un cristiano” y abiertamente criticó las políticas y la inmoralidad sin miedo. Su actitud fue incómoda para muchos, que finalmente lograron su destitución y enviarlo al exilio. Su muerte se considera una muerte martirial por la fe. El metropolita Antimo fue canonizado muy tarde por la Iglesia Ortodoxa Rumana, en 1992. Es conmemorado cada año el 27 de septiembre, a pesar de que este día puede no ser exactamente el día de su muerte. La Iglesia georgiana lo conmemora el 13 de junio.

Vista del monasterio Snagov (Rumanía), donde el Santo fue abad.

Vista del monasterio Snagov (Rumanía), donde el Santo fue abad.

Troparion (himno) del Santo
Santo padre jerarca Antimo, tú has puesto pastores y maestros para tu grey con honor y has desbordado los ríos con tus santas palabras con divina sabiduría. Has dado tu vida por tus ovejas y has obtenido la corona del martirio por Cristo, ¡a quien, por favor, ruégale, Santo padre jerarca Antimo, que dé paz y gran misericordia a los que te conmemoramos!

Mitrut Popoiu

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Contestando a algunas preguntas breves (VIII)

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Escultura de San Lupo, obispo de Troyes (s.XV) en la iglesia de Estissac, Francia.

Escultura de San Lupo, obispo de Troyes (s.XV) en la iglesia de Estissac, Francia.

Pregunta: Hola que tal, mi pregunta es: ¿cómo se ofrece un novenario y cómo se lleva a cabo? Muchas gracias y como comentario, su información me parece excelente.

Respuesta: Es que por novenario se pueden entender dos cosas:
– Culto que se da a la Virgen o a un santo durante nueve días (se llama también novena).
– Misa que se celebra al noveno día de fallecer una persona.
Si se está refiriendo a lo primero, pues es cuestión de realizar unas oraciones al santo que se quiera durante nueve días seguidos. Las oraciones a rezar son las que uno quiera, aunque hay santos que tienen novenas fijas, pero yo las desconozco. Lo más lógico es rezar la oración por excelencia, o sea, el Padrenuestro. Si lo que se quiere es lo segundo, basta con ir a una iglesia y encargar se oficie la misa por el difunto.

Pregunta: Me gustaría recabar información sobre san Lupo, creo que fue Obispo de Troyes en Francia. Y también me gustaría saber si hay más santos con ese mismo nombre. Muchas gracias.

Respuesta: San Lupo, obispo de Troyes, nació en Toul hacia finales del siglo IV, estando emparentado con las familias eclesiásticas más ilustres, pues su madre era hermana de San Germán obispo de Auxerre, su hermano fue San Vicente de Lerins y su esposa era hermana de San Hilario, obispo de Arlés. Antes de obispo, San Germán fue gobernador y San Lupo estaba a sus órdenes. Se casó con Pimeniola y, después de estar siete años casados, decidieron separarse e ingresar cada uno en un convento. San Lupo se fue al monasterio de Lerins, donde estaba como abad San Honorato y desde allí, en el año 426 se marchó a Mâcon.

Estando allí fue elegido para ocupar la sede episcopal de Troyes. Estuvo dos veces en Inglaterra con su tío San Germán de Auxerre para combatir contra el pelagionismo. Fue a la vuelta, cuando al pasar por Nanterre se encontraron con Santa Genoveva de París. En el año 451, se presentó ante Atila y consiguió que su ciudad no fuese destruida, por lo que fue acusado por los romanos de haber ayudado a los hunos y obligado a abandonar su sede. Fuese así o no, lo cierto es que el santo abandonó su ciudad y se retiró al monte Lansuine para hacer vida eremítica. Posteriormente volvió a su sede y allí murió el 19 de julio del año 479.

Santos de nombre Lupo:
San Lupo mártir, San Lupo obispo de Angers, San Lupo obispo de Bayeux, San Lupo obispo de Benevento, San Lupo obispo de Chalón, San Lupo obispo de Limoges, San Lupo obispo de Lyón, San Lupo obispo de Sens, San Lupo obispo de Soissons, San Lupo mártir de Tours, San Lupo obispo de Troyes y San Lupo obispo de Verona.

Panorámica de la plaza de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia) durante una ceremonia de canonización.

Panorámica de la plaza de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia) durante una ceremonia de canonización.

Pregunta: ¿Por qué habéis dicho en más de una ocasión que el santoral es “un cajón de sastre”?

Respuesta: Decimos a veces que el santoral ha sido un cajón de sastre porque en el Viejo Continente se han ido inscribiendo en él, durante dos mil años, todos los nombres de personas más o menos santas, más o menos piadosas de todos los lugares cristianos: países, regiones, pueblos… Pero para más “INRI” en ese saco no sólo han caído personas reales, históricas y santas, sino también infinidad de gentes que jamás han existido: monjes, eremitas obispos, fundadores de monasterios, reyes, presuntos mártires, etc. “Si este pueblo tiene un santo, el mío ¿por qué no lo va a tener?”

Ya a inicios del Segundo Milenio se quiso poner algo de orden y las canonizaciones, que antes eran locales, se las reservó el Papa. Aun así, más de la mitad del santoral estaba ya lleno de santos ficticios. Como comprenderás no voy a hacer una lista de “estos santos” porque me ocuparía muchísimo tiempo y bibliografía hay de sobras sobre este tema. En el siglo XV, con la creación de la Sagrada Congregación de Ritos, se pretendió y logró controlar aún más todo esto. En el siglo XX, el Beato Pablo VI, aprovechando una reforma de la liturgia para adaptarla al Concilio Vaticano II, quiso “expurgar el saco” y sacó a manojos a muchísimos de ellos, algunos muy conocidos y a mediados de esta primera decena del siglo XXI, con otra nueva reforma litúrgica, se ha hecho otro tanto. Ten en cuenta que, por ejemplo, reyes piadosos que habían sido asesinados por motivos políticos o económicos, estaban considerados como santos mártires.

Pero muchas veces, Roma va por un camino y el pueblo va por otro; y a santos que oficialmente se les ha sacado del santoral se le siguen festejando en distintos lugares, con el consentimiento más o menos explicito del obispo local. La fe, la superstición, las leyendas… se mezclan y ¡quién se atreve a quitar a un pueblo un santo que para ellos lo ha sido toda la vida! De todos modos, desde hace muchísimo tiempo ya los bolandistas iniciaron una recopilación estudiando a fondo cada caso para separar lo histórico de lo legendario, tarea que han continuado prestigiosos hagiógrafos durante los últimos siglos. Pero, en gran manera, el problema sigue a nivel de devoción popular: devocionarios, novenas, peregrinaciones, libros piadosos completamente inventados, etc.

¿Y en el Nuevo Continente? Pues en muchísimos lugares se han mezclado los ritos ancestrales con los ritos católicos y ello ha sido consentido por los obispos locales. Todo el mundo es libre de hacerse o no cristiano, pero si decides ser cristiano, lo anterior, hay que dejarlo, algo que desde luego no va en contra con lo que llamamos inculturización de la liturgia. De todas maneras, como ya te he dicho, allá cada obispo con su responsabilidad.

Pregunta: Deseo saber, porque me encantó la página. Ahorita la descubrí. Yo nací el 14 de febrero de 1960 y quiero saber que santo o santa se celebra ese día. Y una segunda pregunta es porque una amiga me pregunta qué santo ponen los árabes en sus negocios y le dije que iba a investigar. Por favor ayúdenme. Saludos

Respuesta: El 14 de febrero se celebran los siguientes santos y beatos: Abrahám de Carrhes, Adolfo de Osnabruck, Antonia de Siena, Armata, Arbasio, Dionisio, Oro, Pablo, Leviorio, Ortasio y Plesia, mártires, Auxencio de Bitinia, Basilio, Teodoro y Timoteo mártires, Caemhan obispo, Ceollach obispo, Cirilo y Metodio apóstoles de los eslavos, Cirión, Casiano, Agatón y Moisés, mártires, Conran monje, Cristina de Spoleto, Dionisio, Passamona, Jonás, Ammonio, Ipo, Proto, Precvonio y Moisés mártires, Eleucadio obispo, Filemón de Gaza, Jordán de Saxonia, Juan Bautista de la Concepción, Guerino obispo, Modestito, Florentino y Flaviano mártires, Nostriano obispo, Nicolás Paglia, Pauliano obispo, Pedro II obispo, Saturnino, Advocato, Máximo y Precuno mártires, Senador obispo, Sinach, Valentín de Roma, Vidal de Spoleto, Vidal, Felícula y Zenón mártires y Zenón de Roma.

Con respecto a qué santos conmemoran los árabes como patronos de sus negocios, pues tengo que decirte que no tengo ni idea. El que existan santos cristianos que tengan nombres árabes no quiere decir que nosotros, en este blog, nos dediquemos a investigar sobre los santos del Islam, si es que en esa religión los hay y los veneran. Nosotros nos dedicamos únicamente a la hagiografía cristiana.

Icono ortodoxo georgiano de los mártires de Kherkheulidze; nueve hermanos varones, una hermana y la madre de todos ellos.

Icono ortodoxo georgiano de los mártires de Kherkheulidze; nueve hermanos varones, una hermana y la madre de todos ellos.

Pregunta: He oído hablar de los nueve santos hermanos Kherkheulidze y no tengo ni idea de quienes son. ¿Me podríais informar? Gracias desde Estados Unidos.

Respuesta: Aunque no lo dices, tengo la impresión de que tu ascendencia es georgiana ya que estamos hablando de santos ortodoxos georgianos. Estos nueve hermanos, junto con su madre y su hermana murieron mártires en el año 1625, cuando el Shah de Persia atacó las provincias georgianas orientales de Kartli y Kakheti para imponerles el Islam. Estos nueve hermanos eran de familia noble, pertenecían al ejército georgiano y eran los encargados de llevar el estandarte de su patria. Los persas iban ganando la batalla e hirieron gravemente al general georgiano que dirigía el ejército. Entonces, se corrió la noticia entre los soldados y creció el pánico entre ellos porque se creían que el que había muerto era el rey Teimuraz I de Kakheti.

Cuando se dieron cuenta de su error, fue demasiado tarde y ya estaba echada la suerte sobre quién ganaría la batalla, o sea, los persas. Estos hermanos cayeron defendiendo a los obispos de Rustavi y Kharchasho; entonces, su hermana se apoderó de la bandera y junto con su madre, la levantaron y defendieron como símbolo de que la Georgia cristiana era invencible. También la hermana y la madre fueron asesinadas. Nueve mil georgianos dieron su vida en la batalla de Marabda, defendiendo su patria y su religión. Estos nueve mil soldados georgianos fueron canonizados por la Iglesia Ortodoxa de Georgia; algo parecido a lo ocurrido con los ochocientos santos mártires de Otranto, que fueron canonizados por el Papa Francisco el pasado mes de mayo. Estos nueve hermanos, junto con su madre y su hermana, digamos que simbolizan a estos mártires. Su fiesta se celebra el día 3 de agosto (calendario gregoriano) ó 16 de agosto (calendario juliano).

Pregunta: ¡Hola, Antonio! Resulta que vivo cerca de un pueblo llamado Carcaixent y allí es patrón San Bonifacio, del cual dicen que fue esclavo de Santa Áglae y murió mártir. También dicen que allí tienen las reliquias del Santo, sacadas de la catacumba de Santa Ciríaca en Roma y que fueron donadas primero a Llutxent, otro pueblo valenciano, y finalmente trasladadas a Carcaixent, pero a mí esta historia no me convence porque creo que lo que tienen es un cuerpo santo de las catacumbas. ¿Dónde está el auténtico Bonifacio del Martirologio? España

Vista de la imagen procesional de San Bonifacio, mártir de Tarso, venerada en Carcaixent, Valencia (España).

Vista de la imagen procesional de San Bonifacio, mártir de Tarso, venerada en Carcaixent, Valencia (España).

Respuesta: Tienes toda la razón porque las reliquias de este santo no están en Carcaixent, ya que está sepultado en la iglesia de los santos Alejo y Bonifacio, en Roma, dentro de una urna de mármol puesta bajo el altar mayor de la iglesia. Ya en el Itinerario del siglo VII “De Locis Sanctis Martyrum”, se dice que el santo está en Roma. Cuando sus reliquias fueron descubiertas el martes santo del año 1217, el Papa Honorio III ordenó trasladarlas a esa iglesia.

Te contaré algo de él, aunque sea escuetamente. Existe una “passio” griega, que fue traducida al latín en el siglo VII y en la traducción se dice que Bonifacio era el procurador (no el esclavo) de la riquísima matrona romana Áglae, con la cual vivía de manera pecaminosa, pero como eran buenas personas y se dedicaban a socorrer a los pobres, el Señor les dio la gracia de la conversión.

Sabiendo que Diocleciano estaba persiguiendo a los cristianos en Oriente, ella pidió a Bonifacio que marchara hacia aquellas tierras para socorrer a los cristianos y en Tarso, confesó su fe muriendo decapitado. Quienes lo habían acompañado a Tarso, recogieron su cuerpo y lo llevaron a Roma donde Áglae lo recibió, dándole sepultura en un cementerio (catacumba) en la vía Latina. Ella vendió todos sus bienes, repartió el dinero entre los pobres y posteriormente ingresó en un monasterio donde vivió trece años.

Además, por lo que he podido leer, lo que se trasladó de Llutxent a Carcaixent fue la urna con los restos completos de un mártir, pero que durante la Guerra Civil, fueron dispersados, profanados y quemados. El cuerpo del mártir de Tarso sigue en su iglesia de Roma, donde te decía, intacto. Como tú dices: seguro que el santo que veneran en Carcaixent, es un cuerpo santo extraído de las catacumbas de Roma; no es este santo en concreto.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Ketevan, reina mártir de Georgia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo georgiano de la Santa, obra de Shota Tsintsadze.

Icono ortodoxo georgiano de la Santa, obra de Shota Tsintsadze.

La mártir de quien hablaré hoy es realmente una figura notable, ya que fue reina de Kakheti, un reino situado al oriente de la actual Georgia. A pesar de haber nacido encumbrada y de regio linaje, y por tanto, haber estado destinada a una vida de lujos y comodidades, acabó su vida sufriendo una terrible muerte en defensa de su fe cristiana. Su nombre, ciertamente curioso, era Ketevan, aunque los ortodoxos rusos a veces la llaman Katviana.

Reina en tiempos de guerra
Ketevan, nacida en 1565, era hija del príncipe Ashotan de Mukhran, un gobernante destacado de la familia real de los Bagrationi. Por tanto, por parte de padre descendía de la familia y dinastía imperial bagratiana y era biznieta del emperador Constantino de Kartli (1469 -1505). Fue casada con David, sucesor del emperador Alejandro II de Kakheti (1577 –1605) y por tanto, heredero al trono de este reino de acuerdo a la ley del país, pese a que el rey tenía otros dos hijos, Jorge y Constantino-Mirza. Éste último, al que posteriormente se le otorgaría el sobrenombre de El Maldito, se convirtió al Islam y adoptó el nombre de Okayan. Fue criado en la corte del sha Abbas I, rey de Persia.

Como reina, Ketevan fue una mujer tan inteligente como piadosa, y solía prestar servicio a la Iglesia Ortodoxa de Georgia, edificando numerosas iglesias, hospitales y monasterios, así como albergues para mendigos y peregrinos. Siete años después de su boda, el rey Alejandro abdicó del trono y fue tonsurado como monje en Alaverdi, de modo que David fue coronado rey. Pero apenas cuatro meses después, en 1602, el joven rey David murió repentinamente, dejando viuda a Ketevan y huérfanos a los dos hijos que había tenido con ella; un varón, Teimuraz, y una hija, Elena. Por ello, su padre Alejandro se vio obligado a ocupar el trono de nuevo. En contra de lo que era costumbre en la época, Ketevan no volvió a casarse, y, cuando no se dedicaba a sus fundaciones y obras de piedad, se retiraba a menudo en soledad.

En 1605, al saber de la muerte de su hermano David y el nuevo ascenso de su padre al trono, Okayan, el hijo menor, siguiendo órdenes del sha, envió asesinos para matar a su hermano Jorge y a su padre Alejandro, que estaba enfermo entonces (según otras versiones, el asesinato lo cometería él mismo) y tomó el trono de Kakheti. A continuación, tomó las cabezas cortadas de su padre y de su hermano y las mandó al sha como regalo. Ordenó que cargaran los cadáveres decapitados en dos camellos, bien atados, y se los llevaran a la reina. Ketevan se horrorizó al recibir la espantosa carga y durante mucho tiempo lloró la pérdida de su suegro y cuñado. No obstante, les propició un digno sepelio en la catedral de Alaverdi.

Fresco georgiano representando a la Santa en su atuendo de reina.

Fresco georgiano representando a la Santa en su atuendo de reina.

Okayan no estaba todavía satisfecho con haber usurpado el trono de Kakheti de manos de su padre, por lo que decidió casarse con Ketevan para legitirmar todavía más su derecho. Cuando la reina se negó, la amenazó con casarse con ella a la fuerza y luego matarla. Pero Ketevan no se dejó amedrentar, ya que, a su juicio, no debía permitir que el reino fuera islamizado y tampoco gobernado bajo el asesino de sus familiares. La reina reunió a todos los nobles de Kakheti y les informó lo que había sucedido. No hizo falta más para alzar a la nobleza en rebelión. Luego, ella misma formó un ejército que se enfrentó a las tropas del sha, a la cabeza de las cuales marchaba Okayan. Éste murió en batalla y sus tropas fueron aplastadas por la gente de Ketevan. Con todo, ella le dio honrosa sepultura como correspondía a un príncipe de linaje real.

Tratando de mantener la paz a toda costa, Ketevan mandó generosos regalos al sha Abbas y le pidió que proclamara a su hijo, Teimuraz, heredero por derecho al trono de Kakheti. Mientras esperaba su respuesta, ella asumió personalmente el gobierno como regente. Por tanto, durante un tiempo Ketevan gobernó sola, llevando adelante las riendas del reino con sabiduría y corrección según las fuentes de que disponemos. Pero la paz no fue característica del reinado de Ketevan. El tiempo que esta ilustre mujer ciñó la corona estaría lleno de luchas entre familiares y tendría un trágico final.

Sin embargo, y tal como era costumbre con los príncipes herederos, el sha tomó como rehén a Teimuraz. Tras vivir varios años en la corte persa y mantenerse él en la fe cristiana, pese a los constantes intentos de que abrazara el Islam, Teimuraz fue finalmente devuelto a su madre, temiendo el sha que, si denegaba proclamarlo príncipe heredero, Kakheti se separaría del imperio persa y se uniría a Kartli. Por ello, Teimuraz regresó a Georgia, cargado de riquezas obsequiadas por el sha, y fue coronado rey de Kakheti.

Georgia destruida
Parecía que todo había acabado en un feliz desenlace, mas la paz duró pocos años: en 1614, el sha exigió nuevos rehenes, esta vez, al hijo menor del rey Teimuraz, Alejandro. Si no se le enviaba a la corte persa, amenazó con invadir el feudo de Kakheti y diezmar la población. Sus ejércitos eran muy superiores a los del difunto Okayan, y el rey vio que no había otra salida, sino aceptar lo que el sha exigía.

Fresco georgiano de la Santa en su atuendo de reina.

Fresco georgiano de la Santa en su atuendo de reina.

Ketevan, sin embargo, se ofreció también ella como rehén voluntariamente, y marchó a Isfahan para acompañar a su nieto, no sólo para evitar la guerra y la masacre, sino también por velar la fe cristiana del príncipe, puesto que era sabido que la intención de solicitar rehenes siempre implicaba el intento de conversión al Islam. Pero el sha no se dio por contento con esto, sino que exigió también la presencia del hijo mayor, Levan (León), y finalmente, acabó por someter también al rey Teimuraz.

Las intenciones del sha eran claras: dividir a la familia real de Kakheti, mantenerla secuestrada en Persia y enviar a sus propios virreyes a gobernar a Kakheti. También quería eliminar a Luarsab II, rey de Kartli, pero éste se alió con Teimuraz para atacar la armada persa y expulsar al enemigo de Georgia. El mismo sha envió a sus rehenes, Ketevan, Alejandro y León, hacia el interior de Persia, mientras él mismo lanzaba su ataque contra Kakheti y hacía sangrar Georgia con fuego y espadas. El palacio real fue saqueado, las iglesias y monasterios fueron destruidos, y aldeas enteras quedaron abandonadas. Los esfuerzos de Ketevan por mantener la paz y evitar que el reino sangrara habían sido inútiles. Finalmente, por orden del sha, más de tres mil georgianos fueron exiliados a Persia, y sus hogares fueron ocupados por tribus turcas procedentes de Asia Central. El hambre y la violencia se apoderaron de Georgia. Los reyes Teimuraz y Luarsab, derrotados, fueron a refugiarse al amparo del rey Jorge III de Imereti.

Rehén en la corte persa
Después de permanecer cinco años exiliados en Shiraz, Persia, los príncipes Alejandro y León fueron separados de su abuela Ketevan y, como se negaban a convertirse al Islam, fueron castrados en Isfahan. Alejandro no pudo soportar la espantosa mutilación y murió; mientras que León perdió el juicio y se volvió loco.

Ketevan, mientras tanto, quedó prisionera del gobernador de la zona sudoriental de Persia, el imán Quli-Khan Undiladze, quien trataba a la reina viuda de Kakheti con gran respeto, quizá porque él mismo había nacido georgiano. Prueba de ello es que dio severas órdenes para que ella jamás supiese cuál había sido el horrible destino de sus dos nietos.

La reina permaneció diez años en prisión, rezando por su tierra y por sus seres queridos con todas sus fuerzas. Se adhirió a un régimen estricto de ascetismo, con constantes ayunos y oraciones. Usaba una piedra como cama, lo que magulló su cuerpo, que tan mimado había sido en los lujos de la corte, pero en espíritu ella seguía llena de coraje y vitalidad. Se preocupaba de los que se encargaban de cuidarla y los instruía espiritualmente.

La reina Ketevan, rehén de los persas. Cerámica devocional en Lisboa, Portugal.

La reina Ketevan, rehén de los persas. Cerámica devocional en Lisboa, Portugal.

Pero ni siquiera entonces el sha podía dejarla en paz. En acto de venganza a la rebeldía de Teimuraz, Abbas I le ofreció desposarse con él y vivir dignamente. Sería emperatriz de Persia, pero para ello debía hacerse musulmana. Para más inri, la propuesta del sha le llegó el mismo día en que por fin, supo lo que les había ocurrido a sus dos desdichados nietos. Como es natural, Ketevan se negó rotundamente, tanto al matrimonio, como a la conversión al Islam.

El sha insistió y le hizo saber que, si aceptaba casarse con él y abrazar el Islam, el imán Quli-Khan tenía órdenes de tratarla como la reina que era, pero que si se negaba, le había ordenado que la sometiera a tortura pública. El imán, que la quería y admiraba, se alarmó muchísimo al saber las órdenes del sha y suplicó a la reina que obedeciera y salvara su vida. Pero fue en vano. Ketevan rechazó definitivamente la propuesta y empezó a prepararse, física y espiritualmente, para su martirio.

Martirio de la Santa
Las amenazas del sha se cumplieron. Ketevan fue vestida con ropas de gala y conducida a una plaza pública, donde una gran multitud se amontonaba para presenciar la tortura. La desnudaron de cintura para arriba en público y, a continuación, fue sometida a tormentos brutales: le desgarraron los pechos con tenazas calientes, le arrancaron trozos de carne del torso y la espalda, le sacaron las uñas de los dedos, le pincharon el cuerpo con lanzas ardientes, la apalearon con varas de hierro hasta romperle todos los huesos. La reina cayó al suelo, medio muerta, mientras seguía invocando al Señor.

Martirio de la Santa. Fresco ortodoxo georgiano.

Martirio de la Santa. Fresco ortodoxo georgiano.

Luego, le clavaron una tabla de madera a la columna vertebral y le pusieron una especie de casco o caldero al rojo vivo en la cabeza. Su cabellera prendió, haciendo arder toda la cabeza. El humo empezó a salir por las rendijas del casco y un horrible olor a carne quemada se propagó por la zona. En este estado falleció abrasada, pero para asegurarse, la remataron partiéndole la frente con una espada al rojo vivo. Luego, los verdugos tomaron su mutilado cuerpo y lo arrojaron a las bestias. Era el 13 de septiembre de 1624, y ella tenía 59 años de edad.

Aunque el relato del martirio parezca horrendo y exagerado, lo cierto es que sabemos que fue así porque fue presenciado por unos frailes agustinos misioneros, procedentes de Portugal, que nos han dejado la descripción de esas inhumanas torturas. Aunque, según versiones, este relato se simplifica, diciendo que tan sólo sufrió el tormento de las tenazas, del brasero o caldero y que finalmente fue estrangulada con una cuerda, como se narra en alguna representación. En cualquier caso, los frailes, que ya la habían conocido y visitado en prisión, quedando impresionados con su fortaleza cristiana, fueron quienes recuperaron el cuerpo de la mártir -según la tradición, guiados por una luz radiante que iluminaba sus restos- lo envolvieron con sábanas perfumadas con incienso y mirra; lo llevaron a Goa (India) y lo enterraron allí, en un convento agustiniano. Sin embargo, su cabeza y su mano derecha fueron separados del cuerpo y enviado a su hijo, el rey Teimuraz I, quien, tras llorar amargamente la terrible muerte de su madre, los puso en la catedral de Alaverdi. El Catholicós-Patriarca de Georgia, Zacarías (1613-1630) la canonizó con el título de Gran Mártir y señaló su fiesta el 26 de septiembre.

Reliquias y legado
Debido al prestigio y a la importancia que tenía para ellos su reina mártir, la Iglesia de Georgia se ha dedicado a buscar incansablemente sus reliquias desde hace décadas, especialmente en Goa, donde, desde 1989, una delegación de Georgia ha colaborado con el Servicio Arqueológico de la India para tratar de encontrar los restos de la Santa. Especialmente se ha excavado en las ruinas del convento agustino de Nuestra Señora de Gracia, en la vieja zona de Goa. Todo sus esfuerzos se vieron frustrados porque los equipos no supieron interpretar correctamente las pistas que se da en la documentación portuguesa sobre cómo hallar las reliquias. Estas fuentes históricas afirman que la palma y fragmentos óseos del brazo de Ketevan se mantuvieron dentro de una urna de piedra, debajo de una ventana específica en la Capilla capitular del convento agustino.

Detalle del martirio de la Santa. La filacteria que sale de su voca dice: "Ayúdame, Dios, en mi tormento". Cerámica devocional en Lisboa (Portugal).

Detalle del martirio de la Santa. La filacteria que sale de su boca dice: “Ayúdame, Dios, en mi tormento”. Cerámica devocional en Lisboa (Portugal).

En mayo de 2004, por fin, se encontró la capilla y la ventana mencionada; y aunque la presunta urna de piedra había desaparecido, en efecto se encontraron restos óseos, a los que se realizaron análisis de ADN. Sin embargo, es necesario cotejar estos resultados con los de las reliquias existentes en Georgia para confirmar que son de la misma persona, lo que sería un paso más para confirmar que son los huesos de Santa Ketevan. Algún texto menciona que los restos aparentemente llevados a Goa, fueron en realidad dejados en Roma por los frailes, que solicitaron su canonización al Papa (?) pero esto no parece muy claro ya que no se sabe dónde pueden estar.

El relato del martirio de la Santa, contemplado y registrado por los monjes que lo presenciaron, fue explotado por su hijo, Teimuraz I, en un poema que dedicó a su madre, el Libro y Pasión de la Reina Ketevan. En esta obra se conoce la relevancia que llegó a tener el martirio de Ketevan, aparente carnicería inútil. Si el sacrificio de la Santa, que sufrió un vergonzoso y terrible martirio por no abrazar el Islam ni desposarse con el sha de Persia, no hubiese sido ya lo suficientemente impresionante; lo cierto es que su ejemplo fue decisivo a la hora de retrasar la islamización de Georgia. Un observador extranjero en la corte del sha Abbas dejó escrito, que, dialogando sobre el tema con un converso georgiano, éste le dijo que los georgianos habían sido forzados en su mayoría a abrazar el Islam, no así sus madres. Cuando el extranjero se mostró extrañado de que las mujeres no hubiesen sido obligadas, el converso le explicó que se debía al ejemplo de Santa Ketevan, ya que, si su reina se había negado a convertirse y había muerto de aquella manera por su fe cristiana, ellas no iban a ser menos. Por lo que optaron, en lugar de iniciar un gran feminicidio, por dejarlas en paz. Ése fue el legado de la reina Ketevan: la pervivencia de la fe cristiana entre las mujeres georgianas.

Divina Liturgia celebrada ante el relicario de la Santa en Georgia.

Divina Liturgia celebrada ante el relicario de la Santa en Georgia.

Troparion (himno) de la Santa
Llena de divino celo, tú sufriste muchas heridas, soportaste incontables torturas, y renunciaste a la majestad terrena para ser llevada al Reino de los Cielos. ¡Oh tres veces bienaventurada Ketevan, ruega a Cristo Dios que tenga piedad de nuestras almas!

Meldelen

Enlaces consultados (13/07/2013):
http://www.georgianweb.com/religion/ketevan.html
http://www.pravoslavie.ru/english/7326.htm
http://www.santiebeati.it/dettaglio/94730
http://en.wikipedia.org/wiki/Ketevan_the_Martyr

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