Santos Gervasio y Protasio, mártires

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Aparición de los Santos Gervasio y Protasio a San Ambrosio, óleo de Philippe de Champaigne (1658). Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

Pregunta: Mi padre se llama Vidal y al nacer mi hermano y yo, como somos gemelos nos puso por nombre Gervasio y Protasio, porque decía que estos dos santos eran hijos de su santo patrono. Así nos llamamos aunque comprendemos que nuestros nombres no son nada comunes y algún sofocón nos hizo pasar de pequeños. ¿Podríais darnos alguna información sobre nuestros santos? Gracias.

Respuesta: Desde luego vuestros nombres “se las traen”, por decirlo suavemente, pero estos dos santos de nombres tan raros, son dos santos muy conocidos desde el siglo IV aunque se dice que vivieron y murieron en el siglo I. Vamos a decir algo de ellos aprovechando que hoy es vuestra onomástica e intentando enlazarlos con el artículo que sobre San Ambrosio se escribió el día 7 del mes de diciembre pasado.

Las primeras noticias que tenemos sobre ellos son antiquísimas. El día 7 de junio del año 386, en el cementerio de Porta Vercellina, o sea, dentro del actual área urbana de Milán, San Ambrosio ordenó excavar en el subsuelo cercano a la basílica de los santos Nabor y Félix y allí se encontraron los cuerpos de estos dos mártires. El recuerdo de los mismos estaba prácticamente olvidado, aunque había algunos ancianos que si se acordaban de ellos e incluso habían visto sus nombres esculpidos en sus sepulcros.
Esto lo cuenta San Agustín que por aquel entonces era catecúmeno y se encontraba en Milán y lo cuenta también Paulino de Milán, secretario y biógrafo del mismísimo San Ambrosio: las noticias no pueden ser más fidedignas.

San Ambrosio descubre las reliquias de los Santos. Óleo de Philippe de Champaigne, Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

Paulino dice que San Ambrosio tuvo una revelación, aunque el propio santo dice en una carta que le escribió a su hermana Santa Marcelina contándole este hallazgo, que fue sólo un presentimiento. Revelación o presentimiento, la cuestión es que San Ambrosio encontró los cuerpos de los dos mártires.

La tarde del día 18 de junio, San Ambrosio trasladó los restos de los dos mártires a la basílica Fausta y organizó una vigilia de oración; al día siguiente, que era viernes, en una solemne procesión acompañada por todos los milaneses, las llevó a otra basílica que acababa de construirse (la actual basílica de San Ambrosio), consagrándola con la deposición de las reliquias de estos dos mártires. Él mismo nos cuenta cómo dispuso ponerlos bajo el altar de dicha basílica. El traslado de estas reliquias hecho por San Ambrosio a la manera de cómo se hacía en Oriente, tuvo una notable influencia en Occidente, marcando un punto de inflexión en la historia del culto a los santos y a sus reliquias.

Se dice que durante el descubrimiento y traslado de las reliquias se produjeron innumerables milagros y hay quienes afirman que esto le vino muy bien a San Ambrosio que en aquel entonces mantenía una lucha dialéctica con la emperatriz arriana Justina: el descubrimiento y los milagros eran unos signos enviados por Dios para favorecer las tesis de Ambrosio. Como comprenderemos todo esto es pura especulación gratuita, sin ningún fundamento serio.

Los Santos llevados ante el pretor Anastasio para obligarlos a sacrificar a Júpiter. Lienzo de Eustache Le Sueur (1653-53). Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

Inmediatamente, en todo Occidente se expandió el culto a estos santos, sobre todo en Italia y especialmente en Ravenna, Brescia y Roma, donde, bajo el pontificado del Papa San Inocencio I (siglo V), una matrona llamada Vestina erigió una iglesia en su honor, que es la actual “Chiesa San Vitale in via Nazionale”. Algo parecido ocurrió fuera de la península italiana y por poner algunos ejemplos, diremos que también se erigieron iglesias en su honor en Vienne y Rouen, en las Galias, en Carmo (la actual Carmona) en Hispania y en Cartago (Africa).

Rápidamente, el aniversario de la invención de las reliquias se incluyó en los calendarios, martirologios y sacramentarios más importantes, como por ejemplo en el “Calendario Cartaginese”, en el “Sacramentario Gregoriano”, en el “Martirologio Jeronimiano”, etc. recordándolos todos el día 19 de junio. Este martirologio también los conmemora en otras tres fechas: el 20 de mayo (que sin duda es un error de trascripción), el 28 de julio junto con los santos Celso y Nazario en cuyas Actas se hablan de ellos y el 30 de octubre, aunque no se sabe el por qué de esta festividad.

Dada la fama de estos dos mártires y la escasez de noticias existentes sobre ellos, hizo que a principios del siglo VI un autor anónimo compusiera una “passio”. Pero para más “inri” tuvo el atrevimiento de insertar esta “passio” en una carta falsamente atribuida a San Ambrosio y además decía que Felipe (el primer gran benefactor de la iglesia milanesa), en tiempos del obispo San Cayo, había sepultado a los dos santos en su propia casa. Como podemos comprobar, bien pronto se empezaron a inventar “passios” falsas sobre mártires que por su historicidad, no necesitaban de ellas.

Sepulcro de los Santos Ambrosio, Gervasio y Protasio en la catedral de Milán, Italia.

Y esta “passio” dice que Gervasio y Protasio eran hermanos gemelos, hijos de los santos Vidal y Valeria. Muertos los padres, los dos hermanos vendieron todas sus propiedades, repartieron lo recaudado entre los pobres y se fueron a vivir a una casucha donde estuvieron llevando vida de oración y penitencia durante diez años: lo de siempre. Denunciados por ser cristianos ante el general Anastasio, no quisieron sacrificar ante los ídolos y por eso fueron torturados y condenados a muerte: Gervasio murió a consecuencia de los golpes recibidos y Protasio fue decapitado.

Pero como esta información parecía escasa, entre los siglos VIII y IX se agregaron algunos otros datos: que tanto sus padres como ellos eran de familia noble, que habían sido convertidos al cristianismo por San Cayo (que fue obispo del Milán desde el año 63 hasta el 85) y que el martirio había ocurrido en tiempos de Nerón. Aunque en realidad muchos autores han dicho que debió ser en tiempos de Diocleciano (principios del siglo IV) lo más probable es que fuera aproximadamente a mediados del siglo III, bien en tiempos de Decio o de Valeriano. Fuera en un tiempo o fuera en otro, lo más importante fue el descubrimiento de sus reliquias por parte de San Ambrosio.

En los años 1864 y 1871 se hizo un reconocimiento de sus reliquias y de las de San Ambrosio. El 13 de enero de 1864, bajo el altar mayor de la basílica de San Ambrosio fueron encontrados dos nichos: uno más grande con los restos de Gervasio y Protasio y otro más pequeño con los de San Ambrosio. Los restos, que habían permanecido allí desde el año 835, fueron puestos en una urna de pórfido que también fue descubierta. El 8 de agosto de 1871, el arzobispo Luís Nazari de Calabiana ordenó destapar la urna que estaba casi llena de agua y que tenía en el fondo los esqueletos de los tres santos. Estos tres esqueletos fueron examinados concienzudamente y por sus estaturas se dedujeron quienes eran: había dos que medían 180 centímetros (Gervasio y Protasio) y uno que medía 163 (San Ambrosio).

Detalle del cráneo de San Gervasio. Sepulcro de los Santos en la catedral de Milán, Italia.

La fiesta de estos dos hermanos mártires se conmemora hoy, día 19 de junio, que es el aniversario del solemne traslado efectuado en el año 386. La liturgia ambrosiana los conmemora también el 14 de mayo, fecha de la reposición de los cuerpos en la actual urna que los contiene, cosa que se hizo en el año 1874. Generalmente se les representa con vestimentas romanas.

Antonio Barrero

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