Heresiología (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Simón el Mago tratando de comprar el don del Espíritu Santo. Óleo de Avanzino Nucci, 1620.

Simón el Mago tratando de comprar el don del Espíritu Santo. Óleo de Avanzino Nucci, 1620.

Aunque he participado activamente en el blog como comentarista, hoy me estreno como colaborador iniciando una serie de artículos sobre las herejías surgidas en la historia del cristianismo, y lo haré siguiendo un orden cronológico. A veces el artículo podrá referirse a una o más herejías al considerarse remanentes o influidas por una secta más relevante. Procuraré incluir a los Santos que las combatieron y sus consecuencias.
La primera herejía, al menos de la que se tienen mayores referencias, es el Gnosticismo. Veamos en qué consiste.

Gnosticismo
En el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 8, versículos 9 al 24, leemos la historia de un hombre llamado Simón, que mediante ilusiones tenía hechizados a los samaritanos y gracias a esto ganó renombre. Un tiempo después llegó Felipe –se desconoce si el apóstol o el evangelista, que parece ser el mismo que recibió a Pablo cuando iba camino a Jerusalén– y predicó el evangelio de la salvación en Jesús, y relata que muchos creyeron y se bautizaron, incluyendo este oscuro personaje. Posteriormente llegaron los apóstoles Pedro y Juan para imponer las manos y otorgarles el Espíritu Santo. Simón, al ver esto, trató de sobornarlos para que él también tuviera esta misma potestad y se ganó la maldición del apóstol Pedro y lo último que refiere el capítulo es el miedo de Simón a las consecuencias de su acto y la maldición.

Hasta aquí la pista histórica. Posteriormente surgió una leyenda donde Simón el Mago, lejos de arrepentirse, se convirtió en un detractor del incipiente cristianismo y fundó su propia secta donde él y su amante, una ex prostituta fenicia, serían la encarnación de la divinidad creadora y su primer pensamiento, y de éste surgieron los ángeles y éstos, por envidia, tras descender a los planos más inferiores de la creación, la encerraron en un cuerpo de mujer y la condenaron a sufrir humillaciones en constantes reencarnaciones hasta que, según nos informa San Justino Mártir, nació como Elena y Simón el Mago la rescató de un burdel. Y ya fundada su secta prometió a sus adeptos la disolución del mundo material y la elevación a las regiones superiores a quienes creyesen en él y en su amante. Concluyo esta introducción con el segundo encontronazo entre este personaje y los apóstoles Pedro y Pablo en Roma ante Nerón (supongo que previo a la primera persecución), y cómo éstos lo vencieron y humillaron ante el pueblo que lo lapidó por mago y hechicero (En Roma se castigaban los sortilegios y hechicerías por Ley senatorial con el destierro o la muerte).

Medallón con la figura antropofórmica de Abraxas, una figura considerada divina por los gnósticos, unión de lo bueno y lo malo. La inscripción se lee A Abraxas Sabaoth (el Todopoderoso).

Medallón con la figura antropofórmica de Abraxas, una figura considerada divina por los gnósticos, unión de lo bueno y lo malo. La inscripción se lee A Abraxas Sabaoth (el Todopoderoso).

La Gnosis
Es un vocablo griego que significa “conocimiento” (Γνωσις). En realidad, ha de hablarse de un gnosticismo pre y uno “cristiano”. El Gnosticismo tiene sus orígenes en la Grecia continental y en el mundo helenístico, gracias a las religiones y cultos mistéricos de Orfeo, Dionisos e Isis, así como las filosofías neoplatónicas y las filosofías de la India que exportaron las conquistas de Alejandro Magno. Con la aparición y difusión del cristianismo y su mensaje de salvación por la fe, los gnósticos paganos creyeron encontrar similitudes entre sus revelaciones particulares y el Evangelio, realizando una especie de sincretismo cultural y religioso. Unos ejemplos:

El punto de partida del gnosticismo es el problema del mal que resuelve mediante la aceptación de un dualismo radical entre Dios y la materia. Dios, que es el ser esencialmente espiritual, capaz de desenvolverse y desarrollarse, engendró los seres espirituales y eternos como él (eones). La primera pareja de eones (sicigia), macho y hembra, procedieron directamente de Dios; las demás proceden la una de la otra por sucesiva evolución. Sucedió que, en el proceso evolutivo, los eones, conforme se iban alejando de Dios, se hacían cada vez más imperfectos, un eón prevaricó y fue excluido del pleroma, o sea, de la sociedad de todos los eones. Se sobreentienden las similitudes entre este postulado y el relato de la creación del Génesis.

La caída del hombre. A consecuencia de la influencia del zoroastrismo y la mal comprensión de la filosofía platónica sobre las ideas, se asoció la materia con lo degradante y más vil y el espíritu con lo sublime y excelso. El verdadero creador de este mundo sería un ser inferior al Dios trascedente, y por envidia a este ser, el Demiurgo –así llamado por los gnósticos- encerró a los espíritus en cuerpos y con el paso del tiempo olvidaron su verdadero origen y se sumieron en la oscuridad. Por ello muchas sectas gnósticas no aceptaban la Encarnación del Verbo Divino porque consideraban incongruente que un espíritu puro se contaminara con la materia, y desarrollaron la doctrina de la mera apariencia física de Cristo en este mundo, y con ésta que nunca sufrió la Pasión ni la crucifixión y mucho menos sintió dolor ni necesidad. Otras corrientes gnósticas consideraron a Jesús como un maestro pleno de sabiduría, pero no Dios. Lo que la mayoría de las corrientes de esta herejía tuvieron en común fue considerar a Yahvé como el dios creador de este mundo –el Demiurgo- y a Dios Padre el Dios desconocido, el verdadero, éste todo amor y bondad, y el otro resentido, cruel y egoísta.

Fragmento del Evangelio de María Magdalena encontrado en Oxyrhynchus, Egipto; 1860.

Fragmento del Evangelio de María Magdalena encontrado en Oxyrhynchus, Egipto; 1860.

Aunque no directamente, los apóstoles Pablo y Juan hablan del gnosticismo en sus cartas a los Tesalonicenses, a los Corintios y en el Apocalipsis; en su referencia a los que se dejaron seducir por una mujer llamada Jezabel y sus misterios, así como en la referencia a los nicolaítas, pero sobre esta secta se desconoce mucho, quizás criticaban que participaran de los banquetes a las deidades paganas y vivieran al margen de la autoridad apostólica. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es el carácter iniciático de estos cultos y el gnosticismo estuvo muy influido por éstos desde sus orígenes. Se consideraron a sí mismos como un grupo selecto de fieles, iniciados y elevados en autoridad, por encima de los creyentes de la masa, ignorantes de la “sabiduría secreta” que Jesús dejó a sus apóstoles y discípulos cercanos, antes de su muerte y tras su resurrección.

Ha de hablarse de esto para entender la evolución del cristianismo tal y como lo conocemos hoy en día. Los gnósticos trataron temas que serían motivo de controversia desde el siglo IV D.C. hasta el VII y VIII con las definiciones conciliares sobre la humanidad y divinidad de Jesús, la Trinidad, la Encarnación y cuáles evangelios son canónicos o no. Dentro de las corrientes más radicales de esta vertiente, hubo algunas que predicaban el castigo al cuerpo con penitencias, abstinencia de ciertos alimentos y el vino, se opusieron al matrimonio y a las relaciones sexuales (de ahí una influencia al ascetismo cristiano ortodoxo). Otros consideraron que el autoconocimiento del alma era lo único importante y lo que hiciera el cuerpo no, por lo que cayeron en verdaderas aberraciones e indiferencia a toda autoridad, como fue el caso de Cerinto, un heresiarca que predicó un gnosticismo milenarista y condescendiente con el desenfreno sexual, al que combatió San Juan el Apóstol desde Éfeso con la redacción de su Evangelio y las tres cartas que se le atribuyen.

Los gnósticos entendían la salvación como un camino del descubrimiento de la luz o chispa que la verdadera divinidad dejó en ellos, y no en el sacrificio redentor de Cristo en la cruz, al considerar que Dios no puede mancharse con la materia y por lo tanto, fue otro el crucificado o una ilusión.

Hablar de cada corriente derivada de esta primera herejía haría un sinfín de artículos. Voy a resumir las más conocidas, a sus líderes y a los Santos que las combatieron.

Una página del Códice Tchacos del Evangelio de Judas Iscariote, encontrado en 1970 y datado de mediados del siglo IV DC. El original, de la época de Ireneo de Lyon, está perdido.

Una página del Códice Tchacos del Evangelio de Judas Iscariote, encontrado en 1970 y datado de mediados del siglo IV DC. El original, de la época de Ireneo de Lyon, está perdido.

1. Ofitas, cainitas y sethianos. Los ofitas creían que el dios creador trató de impedir a Adán y Eva y a sus descendientes acceder al árbol del conocimiento y por eso los amenazó con la muerte. La serpiente, que les da el nombre, sería un enviado del dios verdadero y por lo tanto, un héroe. La secta llegó a adorar serpientes en sus cultos, que Ireneo de Lyon, Orígenes de Alejandría e Hipólito de Roma consideraron sacrílegos.

Los cainitas adoraron a Caín, el asesino de Abel, y a todos los caídos en desgracia en la Biblia. Gracias a ellos nos llegó el Evangelio de Judas que el furibundo Ireneo de Lyon condena como ficción no recomendable en su Tratado contra las herejías.

Los últimos, los sethianos, adoraban al tercer hijo de Adán y Eva (Seth) y postularon una creencia en la reencarnación de su alma en todos los justos hasta Jesucristo. Quizás no se distinguieron de los ofitas y fueron los opuestos a los cainitas.

2. Carpocracianos es el nombre dado a los seguidores de un movimiento gnóstico del siglo II de nuestra era, que profesaban las creencias de Carpócrates de Alejandría, a quien Ireneo de Lyon y Clemente de Alejandría condenaron por su libertinaje y cultos orgiásticos, con la excusa de liberar a los espíritus puros encerrados en la materia.

3. Dositeos. Llevaron al extremo las prácticas ascéticas. Condenaron las segundas nupcias y su respeto por el sábado llegó a extremos de no hacer absolutamente nada (¿?) ese día. Fueron una secta de origen samaritano, negaron la resurrección corporal futura y el juicio final.

4. Marcionismo. Considerada una secta aparte por diferentes heresiólogos, tiene muchas influencias del gnosticismo. Su fundador, Marción de Sínope, era un acaudalado naviero cuyo padre, obispo de la cuidad de Sínope en Asia Menor (actual Turquía), lo excomulgó (razones y rumores hay, entre éstas, que trató de comprar un puesto eclesiástico o haber violado a una virgen consagrada, pero en realidad se desconoce el por qué) y entonces viajó a Roma con toda su fortuna y buenas intenciones de ser readmitido en la Iglesia. Al principio lo logró, y trató nuevamente de adquirir un puesto eclesiástico e incluso el obispado de Roma, pero fue nuevamente excomulgado y expulsado de la ciudad. Previamente, gracias a su esmerada y culta educación, estudió los Evangelios, el Tanáj hebreo y las epístolas paulinas, así como los textos gnósticos y llegó a mismas conclusiones que éstos en cuanto a la oposición entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, la ley de Moisés y la Ley de Cristo; rechazando tajantemente al primero y excluyó también del segundo todos los evangelios y textos que no cuadraran con sus teorías, resultando en el primer canon de libros del Nuevo Testamento que incluía únicamente el Evangelio según San Lucas –resumido y sin capítulos que lo desacreditaran- y varias cartas del apóstol San Pablo –salvo las pastorales y Hebreos-.

Detalle del rostro de San Ireneo, obispo de Lyon y padre apostólico posterior a San Policarpo, en un grabado. Autor del libro “Tratado contra las herejías”.

Detalle del rostro de San Ireneo, obispo de Lyon y padre apostólico posterior a San Policarpo, en un grabado. Autor del libro “Tratado contra las herejías”.

Gracias a Marción, irónicamente, la Iglesia emergente se dio cuenta de la necesidad de organizar los textos y decretar los ortodoxos según la predicación apostólica y rechazar y condenar a los disidentes; lo que se logró a medias, porque hoy en día tenemos al alcance la biblioteca de Nag Hamadi, descubierta en 1945 en el desierto egipcio; para mejor comprensión de las doctrinas disidentes de la ortodoxa y la evolución del cristianismo histórico.
La secta de Marción duró hasta el siglo X y según Tertuliano de Cartago, Marción murió reconciliado con la Iglesia e intentó frenar sus propias herejías, pero la muerte se lo impidió. Famosas son sus “Antítesis”, hoy perdidas, pero que consistían en la oposición de textos del Antiguo Testamento ante el Evangelio.

Otras corrientes dentro del Gnosticismo hay, pero no varían mucho en cuanto a ideología. Basta con éstas. Sólo a modo de conclusión, el Gnosticismo histórico, del pasado, no guarda ningún parecido con los llamados movimientos gnósticos del siglo XX ni anteriores, más impregnados de esoterismo cultista y “nueva era” que al movimiento de autodescubrimiento cristiano.

Quien lo desee, puede consultar en este enlace el Tratado contra las Herejías de Ireneo de Lyon.

Alejandro

Bibliografía:
– BERGIER, N. S., Diccionario de Teología, 1846.
– Evangelio de Judas Iscariote.
– Revista National Geographic en Español. Volumen 18. Publicación mensual. Mayo 2006. México. Reportaje número 2, páginas 36 a la 52.

Sitios web (11/05/2013):
http://www.filosofia.org/zgo/hf2/hf21112.htm
http://www.historialago.com/xto_04110_herejias_yo_01.htm
http://mercaba.org/Herejia
http://es.wikipedia.org

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