El Santo Cáliz de la Última Cena como el gran tesoro de la Catedral de Valencia

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Vista del Santo Cáliz venerado en la Catedral de Valencia (España).

Uno de los tesoros con que cuenta la sede valentina es sin duda el  Santo Cáliz con que Jesucristo pudo haber celebrado la Última Cena.

Ésta era una copa especial que se utilizaba en la Pascua judía y era de un material noble, ya que las copas de bendición judías no podían ser de madera o de metal, sino que tenían que ser de cristal o piedra y el propietario de su cenáculo tenía un nivel económico elevado.

Esta copa o cáliz utilizado esa noche por Jesús fue diligentemente conservada por la primera comunidad cristiana y la tradición nos indica que el Santo Cáliz fue conservado y llevado luego a Roma, donde fue utilizado por los primeros Papas en el año 258. Se desató entonces una persecución contra los cristianos, promovida por el emperador Valeriano y, con el fin de impedir que el Santo Cáliz sufriera algún daño, el Papa Sixto II lo entregó en custodia a uno de los diáconos de Roma, llamado Lorenzo, cuyos padres eran originarios de Huesca. Lorenzo, como víctima de aquel martirio, encargó al soldado Precelio que trasladara el Santo Cáliz a Huesca y que lo entregara a la familia que Lorenzo conservaba en esa localidad. El Santo Cáliz permanecería entonces escondido allí hasta el año 711 en su Iglesia de San Pedro el Viejo.

El año 711 comenzó la invasión árabe de España y, para proteger el Santo Cáliz, el Obispo de Huesca, llamado Acilso, abandonó su ciudad junto con el Cáliz y otras reliquias que irían de lugar en lugar. En un primer momento, parece ser que se buscó refugio en la Cueva de Yebra, en el Pirineo aragonés. Algo más tarde el Santo Cáliz se localizaría en el Monasterio de San Pedro de Siresa, en San Adrián de Sasabe, Bailo, Jaca y finalmente desde comienzos del siglo XI en San Juan de la Peña, donde permanecería hasta el año 1399. La larga permanencia del Santo Cáliz en San Juan de la Peña dio lugar a que surgieran las narraciones medievales sobre el Santo Grial y esto pudo tener un reflejo iconográfico en la zona del pirineo español, zona en la que prolifera la representación de Vírgenes portando el Cáliz.

El año 1399 el Rey de Aragón Martín el Humano solicitó de los monjes del monasterio de San Juan de la Peña la entrega del Cáliz, pues deseaba tener la reliquia en su casa en Zaragoza. De este modo, el Santo Cáliz fue llevado desde el Monasterio hasta el Oratorio del Real Palacio de la Aljafería de Zaragoza. Más tarde fue trasladado a la residencia del Rey Martín el Humano en Barcelona. Al morir el rey le sucedió en el Reino, en virtud del Compromiso de Caspe, su sobrino Don Fernando de Antequera. Y fue su hijo y sucesor, Alfonso V el Magnánimo, el que hizo llevar el Santo Cáliz desde Barcelona a su Palacio del Real en Valencia allá por el año 1414…

Estampa devocional del Santo Cáliz (s.XIX)

Alfonso el Magnánimo había trasladado su Corte desde Barcelona hasta Valencia llevando consigo el Santo Cáliz, el cual, antes de su entrega a la Catedral valentina, estuvo depositado en el Palacio del Real de Valencia. Entonces se produjo su depósito como garantía a la Catedral de Valencia en el año 1437 y que llevó a cabo este Rey para poder financiar su política expansionista por el Mediterráneo.

En el documento de entrega del Santo Cáliz a la Catedral de Valencia de 18 de marzo de 1437 se hace constar que se hace donación de “el Cáliz en que Jesucristo consagró la Sangre el Jueves de la Cena, hecho con dos asas de oro, cuyo pie, del mismo color que el Cáliz, está guarnecido alrededor de oro con dos rubíes y dos esmeraldas en el pie, y con veintiocho perlas, comparadas al grueso de un guisante, alrededor del pie de dicho Cáliz”.

Desde el año 1437 el Santo Cáliz ha permanecido casi ininterrumpidamente en la Catedral valenciana pero el 3 de abril de 1744 sufrió un pequeño percance. Y es que en aquellos tiempos se acostumbraba a utilizar el Santo Cáliz en los Oficios de Jueves y Viernes Santo para colocar en su interior la Sagrada Forma. El Canónigo de la Catedral Vicente Frígola, al ir a sacar la Sagrada Forma del Santo Cáliz, se desprendió de la copa, la cual resbaló y cayó al suelo, sufriendo un pequeño desperfecto. Recogidos los fragmentos, fueron depositados en la Capilla de las Reliquias y el maestro platero Luis Vicent procedió a la recomposición de la Sagrada Copa. El Canónigo quedó tan impresionado por el percance que enfermó y murió a los quince días.

En marzo de 1809, ante el avance de las tropas francesas, el Santo Cáliz pasó a Alicante, Ibiza, y Palma de Mallorca para regresar a la Catedral de Valencia en Septiembre de 1813. En el año 1916 se acordó instalar el Santo Grial en la antigua Sala Capitular de la Seo, en lugar de en el relicario en el que permanecía desde el siglo XV. El Santo Cáliz tuvo también que abandonar la Catedral en el año 1936, durante la Guerra Civil española. El 21 de Julio de 1936, pocas horas antes de que se saqueara y quemara la Catedral, el Santo Cáliz fue sacado del templo, envuelto en papel de seda y disimulado entre un periódico. El Cáliz fue primero escondido en varios domicilios particulares de Valencia y luego en la población de Carlet, donde permaneció oculto hasta el 30 de marzo de 1939, cuando, finalizada la contienda, pudo volver a la Catedral. En este período fue decisiva la intervención de María Sabina Suey, que fue la que, con gran peligro para su vida, ocultó en los primeros meses su domicilio la reliquia.

Cartel de 1941 anunciando diversos actos religiosos con el motivo del Santo Cáliz y el escudo de la ciudad de Valencia sostenido por dos ángeles (la Llotja de la Seda, Valencia, España).

Entre las conclusiones del Congreso celebrado en 2009 en Valencia sobre el Santo Cáliz decir que nada se opone a su reconocimiento como el Grial y que desautoriza a otras copas que se tienen como tales en otros lugares. La copa o parte superior, es la que estuvo en la Mesa el Jueves Santo y es de material de piedra cornarina oriental. Arqueológicamente pertenece al siglo I A.C. y es del tipo que se usaba en los solemnes ágapes de la época. Su base o pie es de material similar a la copa pero de inferior calidad. Es una naveta posiblemente del siglo X y lleva una inscripción árabe en caracteres cúficos y que dice “Li-Lzahirati” o “para el que resplandece”. El nudo y las asas, realizados en un trabajo finísimo en oro de los siglos XII o XIII, llevan engarzados en su base, que abraza la naveta y la une al nudo, 27 perlas, 2 belages y 2 esmeraldas.

Panorámica en 360º de la Capilla del Santo Cáliz.
Interesantísimo powerpoint sobre la historia del Santo Grial.

Salvador Raga Navarro
PRESIDENTE
Asociación Cultural VIA VICENTIUS – GOGISTES VALENCIANS

Verbum caro, panem verum
Verbo carnem éfficit,
Fitque Sanguis Christi merum,
Et, si sensus déficit,
Ad firmandum cor sincerum
Sola fides súfficit.
El Verbo encarnado, al pan verdadero,
Lo convierte con su palabra en su Carne,
Y el vino se convierte en la Sangre de Cristo.
Y aunque fallen los sentidos,
Para confirmar a un corazón sincero,
Basta solamente la fe.

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