Sierva de Dios Ana María Gómez Campos, virgen fundadora

Fotografía de la Sierva de Dios leyendo, usada para estampas devocionales.

Fotografía de la Sierva de Dios leyendo, usada para estampas devocionales.

Hay personas que, lejos de quedarse con los brazos cruzados, aceptan el reto de cambiar positivamente la realidad que les toca vivir; una de estas personas fue indudablemente la Sierva de Dios Ana María Gómez Campos, fundadora junto con el Venerable P. Félix de Jesús Rougier, de la Congregación de las Hijas del Espíritu Santo, rama del gran árbol de las Obras de la Cruz inspiradas por la Venerable Concepción Cabrera de Armida y el Venerable Padre Félix.

Hay sueños que solo quedan en simples ilusiones, sin embargo, hay otros que trascienden y se vuelven realidad. La “Madre Anita” (como es conocida en los Colegios de sus religiosas) soñó con una obra que ayudara a los niños, adolescentes y jóvenes a encontrarse con Cristo Sacerdote y Víctima, una obra que respondiera a la falta de vocaciones sacerdotales y religiosas, sin embargo, este anhelo no se quedó en meras ilusiones sino que se convirtió en una realidad.

Nacimiento y primeros años
La M. Ana María Gómez Campos nació el 5 de julio de 1894 en la Ciudad de México, sus padres fueron Anselmo Gómez Rubio y María Concepción Campos, sin embargo, cuando tenía tan solo 2 años de edad la Cruz se hizo presente en su vida con la muerte prematura de su padre. Anita se vio fuertemente influenciada por su abuela materna Trinidad, quien se ocupó de su formación dejando en ella una religiosidad profunda lo que, más tarde, sería clave en el desarrollo de su vocación religiosa.

Junto con su única hermana Guadalupe, Ana María tuvo una infancia feliz entre juguetes y grandes momentos juntas. Anita era tan inteligente que logró aprender a leer y escribir aún antes de ir al colegio, sin embargo, su capacidad intelectual nunca le impidió ser una niña sencilla que disfrutaba de las nieves que su abuela le compraba así como de su tan querida muñeca que aún hoy conservan sus hijas espirituales.

En tercer año de primaria, por confiarse de su inteligencia, tuvo que repetir curso, lo cual le enseñó a no confiarse de su propia inteligencia, pues solía repetir a sus alumnos y a sus hijas espirituales que “la soberbia siempre entra al corazón por la inteligencia”.

Fotografía de la Sierva de Dios en su juventud, de maestra.

Fotografía de la Sierva de Dios en su juventud, de maestra.

Juventud, estudios y vocación
A los 15 años de edad se sintió llamada para consagrarse totalmente a Dios lo que, de hecho, fue determinante en su historia personal. Ana María fue una mujer que tuvo la oportunidad de casarse, pues llegó a tener un novio que la quería mucho, sin embargo, y aunque para Ana María el matrimonio era una vocación muy válida y santa; ella sentía que su misión se relacionaba con la vida religiosa, por lo cual, siguió firme en su resolución de consagrarse totalmente al Señor. Después de mucho orar, se dio un suceso que ella calificaba de extraordinario. Su pretendiente, un joven médico tapatío, atendiendo a unos enfermos se contagió de ellos y murió al poco tiempo, dejando a Ana María libre para alcanzar su propósito, pero primero debería formase humanamente y pasar numerosas pruebas.

En el año de 1909 inicia sus estudios en la Escuela Nacional Preparatoria, sin embargo, al poco tiempo sufre una terrible enfermedad en los ojos que la obligó a pasar gran parte del tiempo en un cuarto obscuro ya que, según los médicos, le hacía mucho mal el hecho de exponerse a la luz. Sin embargo, ella no perdió la fe, aunque esta situación continuó por un periodo de un año. En 1910 ingresó a la Escuela Normal, recibiéndose como maestra de educación primaria en 1917.

Era inusual que una mujer de esta época tuviera tantos estudios, sin embargo, la realidad es que la joven Ana María fue una de esas mujeres que aprendió a posicionarse a pesar de las dificultades de una sociedad cerrada en este sentido. Ana María obtuvo títulos de postgrado y era consultada por la mismísima Secretaría de Educación Pública por su amplia capacidad como educadora, además de haber sido parte del primer Centro de Psicología Experimental de México mientras era profesora en la Facultad de Altos Estudios (Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM).

Encuentro con el P. Félix
Por orientación del R.P. José Guadalupe Treviño, Misionero del Espíritu Santo, toma como director espiritual al Venerable Siervo de Dios P. Félix de Jesús Rougier quien, al notar los dotes espirituales de Ana María, le propone que sea la fundadora, junto con él, de una Congregación cuya misión sería extender el reinado del Espíritu Santo por medio de colegios y otros espacios que favorecieran el aumento de familias cristianas así como de vocaciones religiosas.

Imagen de María, Madre de la Divina Gracia, patrona de la Congregación de las Hijas del Espíritu Santo, fundada por la Sierva de Dios.

Imagen de María, Madre de la Divina Gracia, patrona de la Congregación de las Hijas del Espíritu Santo, fundada por la Sierva de Dios.

Como es lógico, esta invitación del P. Félix desconcertó a la joven Ana María pues sentía que se trataba de “una empresa superior a sus fuerzas”, sin embargo, tras orar y confiar la nueva obra a María, Madre de la Divina Gracia, se entregó por completo a la fundación y consolidación de la Congregación que el Señor había soñado para su Iglesia.

Ana María padecía una enfermedad crónica en el oído izquierdo que le impedía dedicarse a la fundación del nuevo instituto, sin embargo, el 11 de diciembre de 1922 gracias a la intercesión de la Santísima Virgen de Guadalupe, cuya imagen había comprado como regalo para su hermana, queda totalmente curada.

Fundación de las Hijas del Espíritu Santo
El 12 de enero de 1924, en la ciudad de San Luis Potosí, nace en la Iglesia el Instituto de las Hijas del Espíritu Santo. La M. Ana María escribe que la obra nació “en una escuela pobrísima, en una ciudad desconocida y en una atmósfera hostil por parte de las autoridades escolares”. La primera escuela de la Congregación se llamó “Instituto del Espíritu Santo y de Santa María de Guadalupe”, sin embargo, en la actualidad este colegio (y casi todos los colegios de la congregación) se llama “Motolinía” en recuerdo del humilde fraile franciscano Toribio de Benavente a quien los indígenas llamaban así, pues este vocablo significa “humilde” o “pobre” en lengua náhuatl.

El V.P. Félix de Jesús Rougier formó a la naciente Congregación, desde la Espiritualidad de la Cruz, que Cristo había comunicado a la Venerable Concepción Cabrera de Armida quien es la inspiradora y madre de las Obras de la Cruz. El P. Félix al hablar del espíritu del nuevo instituto les decía a las primeras religiosas: “Vuestro corazón, al desear para la Iglesia santos misioneros y santos sacerdotes es el eco fiel del Corazón de vuestro Jesús, porque Él no desea ninguna cosa con tanto anhelo, con tanta divina vehemencia”.

Félix de Jesús, quien fuera un educador infatigable, vio en la pastoral educativa una vía muy acertada para transmitir a las nuevas generaciones el mensaje de Cristo, por esta razón, las Hijas del Espíritu Santo continúan formando los corazones de centenares de alumnos y alumnas que pasan por las aulas de sus institutos.

Fotografía de la Sierva de Dios con el papa Pío XII y algunas Hermanas de su Congregación.

Fotografía de la Sierva de Dios con el papa Pío XII y algunas Hermanas de su Congregación.

Muerte del P. Félix y expansión de la Congregación
El 10 de enero de 1938 muere el P. Félix, quedando la Ana María con todo el peso de la obra, sin embargo, una vez más esta mujer logró salir adelante gracias a la acción efectiva del Espíritu Santo a quien ella amó de una manera muy especial. Tras el cese de la persecución religiosa, la M. Ana María se dio a la tarea de fundar colegios y nuevas comunidades en varias partes del país, lo cual, permitió que la Congregación creciera y se consolidara. Sobre los retos de la expansión anota lo siguiente: “María, con su maternal sonrisa, nos animaba a continuar con paso firme el camino trazado por Dios. La confianza plena en ella nos hacía vivir como el pequeñito en brazos de su madre. ¿Qué nos podría suceder si estábamos en tan dulce regazo?”

Fundaciones
Desde la primera fundación de San Luis la Madre Anita se lanzó a todas partes de la República a expandir sus colegios. En 1930 abre una nueva casa en la ciudad de Morelia y se funda el colegio Motolonía para varones, actualmente mixto y del que orgullosamente soy ex alumno.

En 1932 el Obispo de San Luís Potosí aprueba la Congregación como Derecho Diocesano. Ese mismo año abre una escuela en la ciudad de San Luis Potosí para niñas, con el nombre de María Luisa Olanier, en honor de la madre del Padre Fundador. En 1933 toman el hábito ella y el primer grupo de Novicias y la Madre es novicia y al mismo tiempo maestra de novicias. Emite sus primeros votos en 1934 en compañía de las 11 religiosas del primer noviciado. En 1938 funda un colegio de niñas en la ciudad de Morelia, actualmente Escuela Normal para educadoras.

Fotografía de la Sierva de Dios, ya anciana, con sus alumnos.

Fotografía de la Sierva de Dios, ya anciana, con sus alumnos.

En 1954 muere su madre, quien fue miembro de la Congregación, desde el año de 1924. Las fundaciones se suceden rápidamente pues en 1934 abre la escuela de Ensenada, Baja California, famosa por ser la última morada de la poetisa moreliana Concha Urquiza. Inaugura la escuela de Tulancingo, Hgo en ese mismo año y funda también en Tijuana, Baja California. Hacia 1944 funda un nuevo Colegio en la Ciudad de México y traslada al D.F. la casa general de la congregación por ser la capital del país el lugar donde residen las oficinas principales de las autoridades escolares.

En 1950 viaja a Roma para tener una audiencia privada con el Papa Pío XII. En ese viaje la Congregación es aceptada con Derecho Pontificio con el nombre que tiene actualmente. En 1957 se produce un hecho trascendental para la Madre, pues su sueño siempre fue la atención de niños pobres. En ese año acepta ayudar en el hogar del Niño con Monseñor Peñalosa, en la ciudad de San Luis, una obra para atender a niños desamparados. Actualmente todos los colegios sostienen gratuitamente escuelas vespertinas para niños de escasos recursos con la misma calidad educativa de los colegios matutinos. En 1961 funda el Colegio Motolinía en el Puerto de Veracruz. En 1963, ante las reformas del Concilio Vaticano II al notar el desgaste físico de muchas de sus religiosas abre la casa de descanso para sus Hijas, en la ciudad de Cuernavaca, Morelos. Actualmente recibe también a sacerdotes extranjeros que vienen a México a aprender el idioma español.

En 1968, en un gesto que la enaltece, se reúnen en capítulo general y renuncia a tener voz pasiva en las elecciones, es decir deja el timón de la Congregación después de 44 años. Ya siente el desgaste de los años.

Fotografía actual de las Hijas del Espíritu Santo, Congregación fundada por la Sierva de Dios.

Fotografía actual de las Hijas del Espíritu Santo, Congregación fundada por la Sierva de Dios.

Últimos años
Tras su dimisión se dedica a visitar las casas de la república a promover vocaciones y a dar clases de Educación en la Fe (Catecismo) en los colegios del D.F. Sus últimos años los vivió orando y atendiendo a sus hijas, cada vez que le era posible visitaba los colegios de la Congregación sin olvidarse jamás de los sacerdotes a quienes atendía con especial aprecio y ayudaba de diferentes maneras. El 24 de marzo de 1985, tras una vida cargada de frutos, la Sierva de Dios Ana María Gómez Campos, F.Sp.S. descansó en el Señor. Sus restos mortales descansan en el Panteón Jardín de la Ciudad de México. Desde el 16 de febrero del 2002 se encuentra abierto su proceso de Canonización por la Arquidiócesis Primada de México.

Su legado espiritual
Ana María Gómez fue una mujer eucarística, mariana y sacerdotal. En todos sus colegios se nos inculca el amor y la oración para los sacerdotes (cada jueves se ora especialmente por ellos en lo que se conoce como jueves sacerdotal).

Como religiosa procuraba la misa diariamente y cada viernes primero de mes para sus alumnos y maestros; desde pequeña soñaba con tener un sagrario para ella sola, lo cual en sus últimos años se cumplió. Tenía especial devoción al Señor San José y a los Santos Ángeles Custodios. Hasta la fecha, las casas de sus hijas llevan todas el nombre de Nazaret, pues “fue en esa casa donde se formó el corazón sacerdotal de Jesús bajo la oración maternal de María y la custodia de San José.

Vista del sepulcro de la Sierva de Dios.

Vista del sepulcro de la Sierva de Dios.

A María se le invoca en la congregación como Madre de la Divina Gracia. Su imagen, que nos ofrece su gracia y a la que Jesús ofrece una vida en una margarita, se venera en Morelia y como anécdota sobre esta hermosa escultura, durante su segunda visita a México, el papa San Juan Pablo II recibió un cuadro de la Virgen y al verla exclamó: “Ésta es la Madre de las vocaciones sacerdotales”, título que hasta la fecha conserva la venerada imagen, a quien se conoce simplemente como Mater y a quien dirijen las jaculatorias “Con ella todo lo puedes, sin ella nada podrás” y “Que me ganen en todo Madre mía, pero en amarte no, ¡Virgen María!”.

Por toda esta riqueza espiritual y su vida dedicada a la educación cristiana de la niñez y juventud, se nos propone a Ana María Gómez Campos como modelo de santidad, de maestra consumada al servicio de los demás y de religiosa que supo hacer lema de su vida el fiat de María, pues el lema de la congregación es: “Enséñame, Señor, a hacer tu voluntad”.

Oración que de forma privada puede ofrecerse para pedir su intercesión
Padre Bueno, concédeme por tu bondad y misericordia, las gracias que confiadamente imploro por intercesión de la Madre Ana María Gómez Campos, incansable apóstol tuyo a favor de la causa sacerdotal de Jesús, así como de la promoción vocacional sacerdotal en la Iglesia. Permite, oh Padre, que sea reconocida la audacia de tu hija y su compromiso en esta causa sacerdotal de Jesús, para que por el estímulo de sus ejemplos haya más sacerdotes y bautizados empeñados en vivir y hacer vivir el Evangelio y podamos invocarla como intercesora ante ti. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
(Cualquier favor, comunicarlo a las Hijas del Espíritu Santo)

Daniel

Bibliografía:
– Ecos de Baja California, Madre Ana María Gómez Campos, Ed. La Cruz, 1947.
– Folleto Causa de Canonización de Ana María Gómez Campos. Hijas del Espíritu Santo de Morelia.
– Manuales de catequesis propios de los Colegios del Espíritu Santo, San Luís Potosí, 1993 – 2003
– RAMÍREZ LÓPEZ, Guadalupe, F.Sp.S.“Enséñame Señor a hacer tu voluntad” La Madre Anita, una vida entregada al Espíritu, Morelia, 1999.
– RAMÍREZ ROMERO, Magdalena, F.Sp.S. Vida de la Madre Ana María Gómez Campos, México, 1992.
– Recopilación de escritos, cuentos y catequesis de la Madre Ana María Gómez Campos, 1946 – 1982. Hijas del Espíritu Santo.

Fuentes Orales:
Madre Guadalupe Ramírez, Madre Sofía Chiú Tamayo, Ana María Loaiza Díaz, Asociación de ex alumnos del Colegio Motolinía, Comunidad de Misioneros del Espíritu Santo de Morelia.

Enlace consultado:

http://autorescatolicos.org/carlosdiazrodriguez.html