Contestando a algunas breves preguntas (XXXI)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Escultura del Beato Gerardo Tenque, fundador de la Orden Sanjuanista, obra de Vicente Tena (Valencia).

Escultura del Beato Gerardo Tenque, fundador de la Orden Sanjuanista, obra de Vicente Tena (Valencia).

Pregunta: Hola amigos. Desde hace tiempo tengo varias preguntas que hacer sobre San Gerardo Tenque. A partir de recibir esta estampa que os envío me surgieron estas dudas: ¿Por qué a este santo se le conoce con varios apellidos como Tum, Tune y Sasso? Esto da pie a muchas confusiones. La Orden Sanjuanista que fundó, ¿es hoy en día la Orden de Malta? ¿Queda en esta orden militar algo de los orígenes con la que él la fundó o con el paso del tiempo, esta derivó en lo que hoy es? Gracias de antemano por vuestra respuesta, queridos amigos. España

Respuesta: En primer lugar tengo que decirte que oficialmente no está canonizado, por lo que en realidad estamos hablando de una persona que recibe el título de beato sin haber sido beatificado y ni siquiera confirmado su culto. Por eso no encontrarás datos sobre él en ningún libro de hagiografía. Solo te puedo dar estos datos sacados más que nada de obras que tratan sobre la Orden de Malta.

Aunque se le conoce como Gerardo Tenque, en realidad se llamaba Gerardo Tum y nació en el año 1040. Aunque se han insinuado algunos lugares de nacimiento como Amalfi en Italia, Martigues en la Provenza francesa e incluso en el Castillo de Avesnes en el condado de Henao, la realidad es que no puede confirmarse con seguridad ningunos de esos sitios, o sea, no se sabe si era francés o si era italiano. Se dice que fue comerciante, soldado y posteriormente monje benedictino y que a finales del siglo XI fue en peregrinación a Jerusalén, encontrando allí un hospicio donde se quedaban los peregrinos y que estaba situado junto a la iglesia de San Juan. El se hizo cargo de dicho edificio, lo convirtió en hospital en una fecha anterior al año 1100 y fue allí donde, para atenderlos, organizó a la Orden de San Juan de Jerusalén (Orden de los Hospitalarios) a la que le dio la Regla de San Agustín y cuyos religiosos hacían los tres votos monásticos. Esta Orden recibió el “placet” del Papa Pascual II mediante la Bula “Gerardo institutori ac praeposito Hierosolimitani Xenodochii”, emitida el 15 de febrero del año 1113 concediéndole el derecho a elegir a sus superiores. Esta Bula fue confirmada por el Papa Calixto II poco antes de la muerte de Gerardo, acaecida el 3 de septiembre del año 1120.

La constitución del Reino de Jerusalén obligó a la Orden a asumir la defensa militar de los enfermos de los territorios ocupados por los cruzados, para lo cual construyeron algunos castillos-hospitales en Palestina. En un primer momento, la mayoría de los miembros de esta Orden eran nobles europeos, pero poco a poco fue recibiendo a otros miembros que no pertenecían a la nobleza. Cuando Saladino tomó Jerusalén en el año 1187, la Orden tuvo que instalarse en Chipre y posteriormente en Rodas. Cuando esta isla griega cayó en manos musulmanas en el año 1523, los miembros de la Orden tuvieron que rendirse o abandonar la isla, quedando desde ese momento sin territorio donde asentarse. Fue siete años más tarde, cuando Carlos V cedió a la Orden la isla de Malta, y desde ese momento comenzó a conocerse como la Orden de Malta. Esta Orden jugó un papel importante en la célebre batalla de Lepanto.

Cráneo del beato venerado en Manosque (Francia).

Cráneo del beato venerado en Manosque (Francia).

La misión original de la Orden era, como he dicho, la asistencia hospitalaria a los peregrinos enfermos, pero con el devenir de los tiempos llegó a convertirse también en una orden militar que combatía contra los musulmanes. El Beato Gerardo decía que “la Orden perduraría mientras hubiese sufrimiento humano que aliviar” y por eso aun hoy en día atienden algunos centros hospitalarios. Algunos miembros de la Orden son frailes que han profesado los tres votos monásticos, pero otros solo hacen la promesa de obediencia, siendo la mayoría de los caballeros y damas simples seglares. El Gran Maestre – que tiene el título de cardenal – se elige entre los profesos. La espiritualidad de la Orden se simboliza en la cruz de ocho puntas que representan las ocho bienaventuranzas. La Orden de Malta recuerda al beato el día 13 de octubre. De esta Orden de San Juan de Jerusalén derivan las Religiosas Sanjuanistas, denominadas oficialmente “Comendadoras de San Juan de Jerusalén (Orden de Malta)”.

Pregunta: ¿Es cierto que en la localidad salmantina de Ledesma se conservan las reliquias de tres de los pastores que adoraron a Jesús en Belén la noche de su nacimiento? Muchísimas gracias desde Galicia, España.

Relicario de los santos pastores de Belén venerado en Ledesma (Salamanca).

Relicario de los santos pastores de Belén venerado en Ledesma (Salamanca).

Respuesta: ¡Ay, qué pregunta me haces! En la iglesia de San Pedro y San Fernando de esa localidad existe un cofre con unos huesos que, según la tradición, son de tres pastores que adoraron al Niño Jesús en Belén. Estos restos procedían de una iglesia anterior dedicada a San Pedro, diciendo la tradición que pertenecen a los pastores Jacobo, Isacio y Josefo, cuyos restos llegaron a Ledesma por medio de un caballero medieval, natural del pueblo, que los trajo desde Tierra Santa en el siglo XI. Desde entonces se han conservado en una arqueta de madera.

El Beato Papa Inocencio XI (1676-1689) concedió indulgencia plenaria a la “cofradía bajo la advocación de los Santos Jacobo, Isacio y Josefo, canónicamente erigida y fundada en la iglesia parroquial de San Pedro de la villa de Ledesma, en la diócesis de Salamanca”. Esta arqueta estuvo oculta en unos muros durante varios siglos, siendo descubierta en el año 1965. Esto es lo que dice la historia y la leyenda, pero que sean unas reliquias auténticas ya “es harina de otro costal”.

Pregunta: ¿Vais a seguir comunicándonos algunas otras coincidencias entre la Sábana Santa (Síndone) de Turín y el Sudario de Oviedo? Gracias

Respuesta: En el artículo que publicamos el día 7 de abril ya hablamos sobre este tema, pero te prometimos que continuaríamos con él y eso es lo que voy a hacer. El profesor Alfonso Sánchez Hermosilla, director del Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología, en el Congreso anual del Centro Internacional de Sindonología ha dicho textualmente lo siguiente: “Desde el punto de vista de la antropología forense y de la medicina forense, toda la información puesta al descubierto por la investigación científica es compatible con la hipótesis de que la Síndone y el Sudario cubrieron el cadáver de la misma persona. En el Sudario de Oviedo, la similitud en la morfología de las manchas y el tamaño de las mismas con la Síndone de Turín confirman esta hipótesis”.

Vista del Santo Sudario de Oviedo.

Vista del Santo Sudario de Oviedo.

Desde el punto de vista textil, ambas reliquias tienen igual composición, idéntico grosor de fibra, están hilados a mano y con torcedura en “Z”, aunque han sido tejidos de diferente manera: sarga en espiga en el caso de la Síndone y trama octogonal o tafetán, en el caso del Sudario. En el Sudario no hay ninguna imagen misteriosa como en la Síndone; solo hay huellas de sangre del grupo AB y de otros fluidos corporales procedentes de un cadáver humano. El estudio morfológico de las manchas presentes en los dos lienzos manifiesta un evidente parecido entre ellas, lo que quiere decir según el profesor Sánchez Hermosilla, que el cadáver fue tratado con mucho cuidado. Y sigue diciendo: “Debe tenerse en cuenta que este parecido morfológico entre las manchas de sangre no tendría por qué darse obligatoriamente: cabezas distintas pueden dar manchas muy parecidas y la misma cabeza puede dar manchas muy distintas. Sin embargo, ambas formaciones se corresponden perfectamente, tanto en posición relativa como en tamaño superficial, a lo que habría que añadir la concordancia de las distancias entre las lesiones maculantes que originaron las manchas si comparamos ambas reliquias. Desde el punto de vista de la medicina forense, podemos decir que el Sudario pudo cubrir el rostro del cadáver antes de que fuera envuelto en la Sábana.

Entre las evidencias más importantes están las manchas de sangre atribuidas a las espinas de la corona que “aparecen en ambas reliquias con una gran similitud en la distancia que las separa entre sí. La superficie ocupada por la nariz en ambos lienzos es muy similar: en el Sudario de Oviedo ocupa un área de dos mil doscientos ochenta milímetros cuadrados y en la Síndone es de dos mil. Asimismo, hacia la mitad de la región derecha de la nariz aparece una zona inflamada con una superficie de cien milímetros cuadrados en el Sudario y noventa en la Síndone”.

Manchas de sangre y otros fluidos en el Sudario de Oviedo.

Manchas de sangre y otros fluidos en el Sudario de Oviedo.

Además, una de las manchas del Sudario de Oviedo “parece compatible con algunas de las heridas ocasionadas por Flagrum Taxilatum en la zona derecha del cuello y resulta ser compatible con algunas de las improntas de la Síndone de Turín atribuidas a esta misma causa. En la región occipital aparecen manchas de sangre vital, es decir, que se vertió cuando el condenado estaba aún con vida, que son muy similares en ambos lienzos y parecen relacionarse con lesiones punzantes en el cuero cabelludo; además resultan ser concordantes con las que produciría un casquete de espinas”.

Pero este profesor sigue aportando más datos para confirmar su tesis: “A la altura de la séptima vértebra cervical, o “vertebra prominens”, en el Sudario de Oviedo aparece una mancha que adopta la forma de una mariposa y que se pudo originar como consecuencia de coser cuidadosamente el lienzo al cabello del cadáver embadurnado con sangre aún fresca. Esta forma de coser el lienzo a la cabellera ocasionó que esta adoptase la forma que puede apreciarse en la imagen de la Síndone y que algunos autores creyeron identificar con una especie de coleta, o incluso trenza, constituyendo otra prueba más de la influencia que el uso previo del Sudario pudo tener sobre la Síndone. A ambos lados de esta mancha, aparecen otras ocasionadas por fluidos cadavéricos y que resultan similares tanto en una como en la otra reliquia”.

Cripta de la catedral de Oviedo donde se conserva el Santo Sudario y otras reliquias.

Cripta de la catedral de Oviedo donde se conserva el Santo Sudario y otras reliquias.

Sánchez Hermosilla también afirmó que en el Sudario de Oviedo hay una mancha que se encuentra precisamente en la esquina inferior izquierda del reverso de la tela, “que podría haberse producido como consecuencia del orificio de salida de la lesión ocasionada por la lanzada; dicha mancha tiene su equivalencia en la Síndone de Turín, y podría haber pasado desapercibida hasta la fecha por su similitud morfológica con las manchas atribuidas a la flagelación. Además de esta mancha, aparecen signos indirectos de la lanzada, tales como los abundantes coágulos de fibrina que aparecen en las denominadas mancha difusa y mancha en acordeón”.

Las reconstrucciones tridimensionales del rostro del hombre de la Síndone de Turín corresponden con las manchas que se encuentran en el Sudario de Oviedo. “Tras conocer las proporciones craneométricas que aparecen en ambas reliquias, y una vez realizada su comparación, se comprueba que son concordantes, lo que ha permitido al escultor D. Juan Manuel Miñarro López realizar una reconstrucción del rostro del Hombre de la Síndone. Dicha reconstrucción es absolutamente compatible con el rostro del Hombre del Sudario, no sólo en sus proporciones antropométricas, sino también en las lesiones traumáticas que ambos presentan”.

El Hombre de la Sábana Santa (Síndone de Turín).

El Hombre de la Sábana Santa (Síndone de Turín).

Para concluir, incrustado en un coágulo de sangre que proviene del Sudario de Oviedo, “se ha descubierto un grano de polen que ha sido identificado morfológicamente por la bióloga Doña Marzia Boi, como perteneciente al género botánico “Helicrisum” y es compatible con otros pólenes análogos encontrados por otros investigadores sobre la Síndone de Turín. Este hallazgo, además de suponer una nueva concordancia entre ambas reliquias, podría corroborar la hipótesis de Doña Marzia Boi de que parte de los pólenes podrían haber llegado a los lienzos procedentes de los ungüentos con que fue amortajado el cadáver”.

Perdona si al contestar a tu nueva pregunta me he referido constantemente a esta conferencia. Me ha parecido lo más oportuno y he utilizado para ello la información que ha proporcionado el propio Vaticano sobre este Congreso.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Juan Grande, religioso hospitalario

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen del Santo venerada en Jerez de la Frontera, Cádiz (España).

Imagen del Santo venerada en Jerez de la Frontera, Cádiz (España).

Juan nació en Carmona, provincia de Sevilla, el 6 de marzo de 1546, hijo de Cristóbal Grande e Isabel Román, matrimonio muy cristiano que así educó a su hijo, primero en el seno de la familia y, posteriormente, como “niño de coro” en su parroquia. Como era un joven inteligente y muy dócil, con once años de edad, al morir su padre, fue enviado como aprendiz junto a un mercader de telas. Cuatro años más tarde regresó a su casa y, con sólo quince años de edad, ejerció este comercio por cuenta propia. Pero todo lo que tenía de inteligente y dócil, lo tenía también de piadoso, por lo que sólo dos años más tarde, entrando en una profunda crisis espiritual, vistió un rudo hábito y se marchó a hacer vida eremítica en la ermita de Santa Olalla, cerca de Marchena, haciéndose llamar “Juan pecador”. Allí estuvo un año pensando qué orientación dar a su vida, mientras al mismo tiempo atendía a un matrimonio de ancianos que había sido abandonado. Para alimentarlos, tenía que pedir limosnas, y esto lo llevó a la convicción de que su vocación era servir a los pobres y abandonados.

Sentía una insistente voz interior que le decía que tenía que irse a Jerez de la Frontera, en la provincia de Cádiz aunque perteneciente a la archidiócesis de Sevilla, ya que era “el lugar donde el Señor lo llamaba para servirlo sirviendo a los pobres” y así, en 1564, con diecinueve años de edad, marchó a tierras jerezanas donde, recogiendo limosnas por las calles, se puso a servir y asistir a los encarcelados que, en aquellos tiempos, si no tenían dinero o parientes que se preocupasen de ellos, morían de hambre en la prisión. En Jerez frecuentaba la iglesia de los frailes franciscanos, donde cogía impulsos con la oración y la comunión y donde habitaba quien fue su director espiritual.

También sintió especial compasión por los enfermos abandonados, especialmente por los incurables, que yacían tendidos por las calles, donde morían sin que nadie los atendiera. En 1565 se estableció en unos locales anexos a la antigua capilla de Los Remedios, donde puso algunos jergones para poder acoger a los pobres. Intentó fundar un hospital pero fracasó, por lo que dos años más tarde marchó con sus enfermos al hospital que tenía la Confraternidad de San Juan de Letrán. Consiguió que esta institución le cediera algunos terrenos – parte del cementerio del hospital – e inició la construcción de un lugar de convalecencia al que llamó de Nuestra Señora de la Candelaria, que en 1575 – consiguiendo otros terrenos limítrofes – transformó en un verdadero hospital, que llegó a ser el centro de una multitudinaria actividad caritativa y el germen de posteriores fundaciones hospitalarias, bien realizadas directamente por él o por algunos de sus discípulos en Medina Sidonia, el Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda y Villamartín.

Estampa devocional del Santo atendiendo a pobres y enfermos.

Estampa devocional del Santo atendiendo a pobres y enfermos.

Durante la peste que arrasó el sur de España en el año 1574, organizó la lucha contra la enfermedad y la asistencia a los apestados, recibiendo a tal fin la ayuda de numerosos habitantes de la ciudad. Seguido por un grupo de jóvenes que vestían un hábito como el suyo y que lo imitaban en todo, comenzó a dar vida a un nuevo Instituto religioso muy humilde, por lo que más tarde, tanto él como sus hijos espirituales, teniendo conocimiento de la existencia de la recién aprobada Orden Hospitalaria fundada por San Juan de Dios, se unieron a ella. En 1579 marchó a Granada para vestir el hábito hospitalario, acogerse a sus reglas y realizar los votos religiosos. Así, aplicaría en Jerez la misma forma de vida y los mismos métodos que se aplicaban en Granada.

En aquellos tiempos, como en España existía un gran número de pequeños hospitales y hospicios, muy mal administrados y carentes de todo tipo de servicios, el rey Felipe II, de acuerdo con la Santa Sede, decidió refundirlos en uno por ciudad, a fin de conseguir un mejor funcionamiento de los mismos. En Jerez había nada menos que trece: pequeños, carentes de todo, incapaces de atender a los enfermos. El cardenal arzobispo de Sevilla, Rodrigo de Castro, nombró una comisión para estudiar este tema, encargando a Juan la fusión de los mismos en uno solo, según el proyecto del rey y de Roma: “Juan pecador” era la persona más apta y capacitada para realizar este trabajo dada su experiencia hospitalaria, su capacidad de trabajo, su manera de actuar y su vocación religiosa.

En un principio, entre los años 1589 y 1595, después de haber superado con franciscana paciencia la maledicencia, calumnias e incluso ataques personales por parte de personas interesadas y especuladores que se oponían a este proyecto, los redujo de trece a tres hospitales y a un hospicio para viandantes. Asimismo, los siete hospitales pequeños que había en Sanlúcar de Barrameda los redujo a tres y aunque él se preocupaba de dirigir personalmente uno, extendía su labor apostólica y control hacia los restantes que, de una forma u otra, también dependían de él.

Reunía a los niños que encontraba abandonados por las calles y les enseñaba a leer, a cantar y el catecismo. También se dedicó de manera muy especial al cuidado y atención de las mujeres que ejercían la prostitución, intentando encaminarlas hacia otro estilo de vida, buscándoles familias de acogida o buscándole hombres honestos que quisieran casarse con ellas, induciendo al mismo tiempo a las autoridades jerezanas a que cerraran las casas de prostitución.

Urna del Santo en su santuario de Jerez de la Frontera (España).

Urna del Santo en su santuario de Jerez de la Frontera (España).

En el año 1599, cuando él ya tenía cincuenta y cuatro años de edad, se presentó en Jerez una terrible epidemia de peste. Él multiplicó sus iniciativas de caridad, prodigándose por todos los rincones de la ciudad, atendiendo a los enfermos y moribundos y organizando, al mismo tiempo, procesiones de rogativas, pidiendo a Dios la desaparición de la epidemia y ofreciéndose como víctima propiciatoria. Inevitablemente, se contagió de la enfermedad y ocho días más tarde, el 3 de junio del año 1600, moría solo en su celda, pasada la medianoche. Como él mismo había ordenado, por miedo a que se contagiaran sus compañeros, fue arrastrado por las escaleras con un gancho de hierro atado a una cuerda y sepultado inmediatamente en los jardines del hospital. Inmediatamente después de su muerte, cesó la epidemia.

Pasado un año, empezaron a aparecer señales sobrenaturales sobre el lugar donde estaba sepultado, por lo que fue exhumado el cadáver y, con la asistencia de todo el clero local y de numerosísimos habitantes de Jerez, fue nuevamente sepultado en la iglesia de San Sebastián. Posteriormente, teniendo que ser reconstruida la iglesia, en el año 1630 sus reliquias fueron puestas en el aula capitular del hospital. De allí pasaron, en el año 1840 a un oratorio privado y en 1866, a la iglesia parroquial de San Dionisio. Finalmente, en 1928, restaurada la Orden Hospitalaria en Jerez, los restos fueron puestos en la capilla del sanatorio de Santa Rosalía. Actualmente se encuentran en el “Santuario de San Juan Grande”, en la misma ciudad de Jerez de la Frontera, de cuya diócesis es el patrón desde el año 1986.

Aunque el proceso ordinario se inició en 1626, su Causa de beatificación se retrasó más de doscientos años, no siendo declarado Venerable hasta el año 1775. El Breve de beatificación fue firmado el 1 de octubre de 1853 por el Beato Papa Pío IX, pero la ceremonia de beatificación no se realizó hasta el 13 de noviembre del año siguiente. Finalmente, fue canonizado por San Juan Pablo II el día 2 de junio del año 1996. Su festividad se celebró en el día de ayer.

Relicario del Santo en su santuario de Jerez de la Frontera, España.

Relicario del Santo en su santuario de Jerez de la Frontera, España.

San Juan Grande fue un hombre profundamente contemplativo, que experimentó numerosos éxtasis y visiones místicas, con un amor entrañable a la Eucaristía y a la Virgen, que en vida tuvo el don de milagros y el de profecía, pero que todo ello, lo compaginaba de manera extraordinaria con una intensa actividad apostólica, con una gran capacidad organizativa y con un carácter dulce y comprensivo con los más débiles y necesitados.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– BRESCIANI, T., “Un martire della carità: breve vita del beato Giovanni Grande”, Isola del Liri, 1930.
– SANCHO DE SOPRANIS, H., “Biografía documentada del beato Juan Grande, fundador del Hospital de la Candelaria de Jerez de la Frontera”, Publicaciones del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, 1960.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VII”, Città N. Editrice, Roma, 1988.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Una Santa para Hortensia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vidriera de Santa Hortensia, mártir. Iglesia de San Luis de Vichy (Francia). Fotografía: Nhûan DôDuc.

Vidriera de Santa Hortensia, mártir. Iglesia de San Luis de Vichy (Francia). Fotografía: Nhûan DôDuc.

Pregunta: Tengo una amiga que se llama Hortensia, y me dijo que le gustaría saber algo acerca de la vida de la Santa y cómo la representan. He buscado información en Internet, pero no aparece nada. ¿Podríais ayudarme? Gracias.

Respuesta: Lo cierto es que esto es un asunto complejo de resolver, pues francamente no he encontrado información sobre ninguna Santa que se llame Hortensia. En la Bibliotheca Sanctorum, mi fuente habitual de consulta, no aparece ninguna Hortensia: ni escrito así, ni como Hortencia, Ortencia ni Ortensia. Más combinaciones no se me ocurren.

En Ferrara (Italia) se venera un cuerpo santo -o mártir de las catacumbas- de un San Hortensio (varón). También existe San Hortensio, obispo y mártir en Cesarea en el siglo II, citado por San Jerónimo, conmemorado el 11 de enero, pero del que no se sabe nada más. Si a tu amiga Hortensia no tuviese inconveniente en adoptar un santo patrón masculino, ésta sería una solución; pero a juzgar por lo que dices, ella lo que anda buscando es una patrona.

En realidad, no es del todo cierto que no haya ni rastro de una Santa llamada así, lo que no hay es información. Por ejemplo, existe una vidriera dedicada a una Santa Hortensia mártir en una iglesia francesa (San Luis de Vichy), cuya foto te adjuntamos en este artículo, mas no he podido encontrar nada de esta Santa, salvo lo que la misma vidriera nos muestra: una dama con una palma de martirio. Existe la posibilidad de que la vidriera fuese encargada por una mujer llamada Hortensia y, por eso, crearon una Santa para esta donante. Es muy probable, también, que esta misma vidriera no sea más que un retrato de la dicha donante, pues el rostro, aunque bello, parece reflejar unos rasgos reales y el peinado de bucles que la Santa lleva es propio de las damas francesas en el s. XIX. Pero, ¿por qué mostrarla entonces como mártir? No puedo decirte más en este sentido: tenemos una imagen, mas no una historia. Al menos esta vidriera es una representación de la Santa que busca tu amiga.

También tengo una estampa, regalo de un amigo, que reproduce un antiguo grabado de tres Santas llamadas Claudia, Hortensia y Agatocles –Agatoclia, debería ser, ya que Agatocles es nombre de varón-; pero yo creo que esta imagen en realidad representa a las Santas Dorotea, Crista y Calixta, y el nombre ha sido convenientemente cambiado por quien la hizo imprimir.

Grabado de las Santas Claudia, Hortensia y Agatoclia. Un ángel les ofrenda la palma del martirio.

Grabado de las Santas Claudia, Hortensia y Agatoclia. Un ángel les ofrenda la palma del martirio.

Ahora bien, según he leído en diversos enlaces, en Francia las Hortensias celebran a Santa Flora de Beaulieu como patrona, el 5 de octubre, que es una religiosa de la Orden de Malta. Es posible que, como la hortensia es una flor, las Hortensias celebren a Santa Flora de patrona. De hecho, existen en la red dibujos caseros de una Santa Hortensia que es en realidad Santa Flora, aunque también, siguiendo el modelo de la vidriera de Vichy, aparece como mártir. También esta Flora es patrona de otros nombres de flor que no tienen una Santa concreta o que es muy difícil de identificar, como Violeta, Pervinca o Anémona. Simplemente por si tu amiga prefiere escoger, como las Hortensias francesas, a esta Santa como patrona, vamos a dar algunas pinceladas sobre ella.

Santa Flora de Beaulieu nació en Maurs (Chantal) alrededor del año 1300. Sus padres tuvieron tres hijos y siete hijas, de las cuales cuatro fueron religiosas en Beaulieu. Flora tenía catorce años cuando entró en la congregación religiosa que se ocupaba del hospital de Beaulieu, el cual había sido fundado por Guillermo de Thémines y su esposa, en el año 1240 para atender a los peregrinos, junto al camino que iba desde Figeac a Rocamadour. Desde el año 1298 las religiosas que lo atendían seguían la regla de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, la llamada Orden de Malta.

En el convento anexo al hospital se vio expuesta a grandes pruebas de tipo espiritual. Ella, que había dejado el mundo para hacer penitencia, temía hacerse daño -perjudicarse- porque en aquella casa no le faltaba de nada, pero un religioso la reconfortó, diciéndole que aquella abundancia ella lo podía convertir en mérito, si se abstenía de todo aquello que considerase superfluo para sobrevivir.

Sufrió muchas tentaciones contra la castidad, pues el demonio le recordaba constantemente las palabras de Dios: “Creced y multiplicaos”. Además, ella se sentía turbada porque creía que el resto de las hermanas consideraban que estaba loca, debido a su comportamiento excesivamente riguroso consigo misma. Pero tantas dificultades le fueron recompensadas con algunos favores místicos: durante tres meses, el Señor se le apareció bajo la figura de un ángel que estaba pintado en el claustro del convento y le hizo comprender que los sufrimientos que ella soportaba estaban asociados a su Pasión. Un día 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, mientras se cantaba el himno “Vidi turbam magnam”, tuvo una visión especial de todos los Santos en el Paraíso.

Sello de Malta que representa a Santa Flora de Beaulieu, religiosa hospitalaria.

Sello de Malta que representa a Santa Flora de Beaulieu, religiosa hospitalaria.

Todos los días se confesaba e iba a misa, cosa rara en su tiempo, en que sólo se asistía a misa los domingos y días de fiesta. Meditaba sobre la Pasión de Cristo, ayudándose con el “Oficio de la Pasión del Señor”, compuesto por San Buenaventura. Tenía una particular devoción a la Virgen María en el misterio de la Anunciación, a San Juan Bautista –que era el patrón de su Orden-, a San Pedro y a San Francisco de Asís.

Murió en el año 1347, y desde el primer momento ocurrieron numerosos milagros en su tumba, hasta el punto de que el abad de Figeac hizo la “elevación” de su cuerpo el día 11 de junio del año 1360, lo que equivalía a la canonización. Un siglo más tarde, un autor anónimo compuso una especie de colección de ciento nueve prodigios o milagros atribuidos a su intercesión. Estos milagros sucedieron en Alverne, Limousin, Rouergue, Périgord, Montpellier, etc; por lo que su culto se iba extendiendo en todas estas localidades o regiones.

En el siglo XVIII se fijó su fiesta el día 5 de octubre y, junto con Santa Bárbara y Santa Clara, es invocada contra los temporales y las tormentas. Su vida fue escrita en latín por su propio confesor. El texto original se ha perdido, pero se conserva una traducción en el dialecto que se habla en Quercy, traducción que se hizo a finales del siglo XV por parte de un autor anónimo.

Esto es todo cuanto puedo decirte sobre ella. Existen otras Santas de nombre Flora que tienen otras fiestas, de dos ya hemos escrito en el blog: una es una mártir mozárabe de Córdoba y otra es una mártir romana. ¿Es posible que, confundiendo a Hortensia con Flora, por eso esta Hortensia de Vichy aparece como mártir, aludiendo en realidad a una mártir de nombre Flora? No puedo decirte nada más, salvo que comuniques a tu amiga lo poco que he podido averiguar y si quiere, que guarde la imagen de su patrona, o escoja a una Flora -ya sea la de Córdoba, la de Roma o la de Beaulieu- como patrona. En realidad, todos somos libres de escoger el Santo patrón que nos guste más, independientemente incluso de nuestro nombre de pila o del día en que hayamos nacido.

Por último, decirte que existe una laica mártir española, la Sierva de Dios Hortensia Serra, valenciana ejecutada cruelmente durante la Guerra Civil Española (1936-1939), aunque su proceso de beatificación todavía está en marcha y a la que prefiero dedicar un artículo aparte.

Meldelen

Bibliografía:
– VVVAA, Bibliotheca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi), ed. Cità Nuova, Roma 1984.

Enlace consultado (17/02/2014):
http://nominis.cef.fr/contenus/prenom/4174/Hortense.html
http://smom-za.org/saints/flora.htm

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Los santos y la medicina (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Conjunto escultórico de San Juan de Dios. Hospicio Fatebenesorelle, Milán (Italia).

Beato Antonio de la Torre, nacido en Milán en el año 1424. Después de realizar estudios de Humanidades que era lo que quería su familia, también pudo estudiar medicina, consiguiendo ser uno de los médicos más importantes de su tiempo. Pero las gratificaciones profesionales no le llenaban plenamente por lo que decidió hacerse fraile agustino. Fue elegido prior de la Abadía de Padua, pero su popularidad como médico hizo que la población milanesa acudiera en su ayuda. Por eso, continuó ejerciendo la medicina, aunque de forma gratuita, también en Foligno y en L’Aquila. Realizó numerosos milagros y cuando murió fue puesto bajo el altar de Santa Catalina, donde aun continúa.

San Juan de Dios (Juan Ciudad de Dios). Nació en el año 1495 y es el patrono de la ciudad de Granada. Con solo ocho años de edad, se fugó de su casa y siendo adolescente vivió como pastor a sueldo. Aprendió a leer y a escribir y con veintisiete años, se enroló en el ejército donde fue condenado injustamente a muerte por un robo que no había cometido. Fue perdonado y abandonó el ejército, pero al poco tiempo volvió y en una misión fue herido de muerte, apareciéndosele María con una granada. Volvió a su ciudad pero la gente lo tomó por loco por lo que fue recluido en un manicomio; cuando salió de aquella horrible experiencia, decidió hacer el bien a los hermanos que también padecían esa enfermedad y fundó un hospital donde los enfermos fueran asistidos de manera más humana. Este fue el primero de una larga lista de hospitales y, para gestionarlos, fundó la Orden de los Hermanos Hospitalarios. Murió en el año 1550.

San Camilo de Lelis, nacido en el año 1550 y después de una infancia y adolescencia difíciles, preocupado, intentó entrar en el convento franciscano de Manfredonia, pero a causa de una úlcera purulenta en el tobillo izquierdo, se le negó el ingreso. Lo intentó en los capuchinos y en los dominicos, pero nada. Para curarse, ingresó en el hospital de Santiago de los Incurables y allí mismo, comenzó a atender a quienes estaban hospitalizados. Vistas las condiciones sanitarias escandalosas de los hospitales de la época y la falta de asistencia a los enfermos, fundó la Orden de los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos, llamados actualmente Camilos.

Escultura de San Camilo de Lelis. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

San Juan Grande, nació en Sevilla el día 6 de marzo del año 1546 y desde muy pequeño se interesó por la vida religiosa llegando a ser un joven ermitaño. Pero él sentía que debía hacer el bien a los demás y decidió formar parte de la naciente Orden de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios. Fue nombrado director de dos hospitales. La peste golpeó a España en el siglo XVI y él se dedicó a cuidar y curar a los moribundos esperando que la “hermana muerte” llegase también a llevárselo, cosa que ocurrió el 26 de mayo del año 1600.

San Antonio Maria Zaccaria, uno de los médicos más conocidos de Milán en el siglo XVI. Nació en el año 1502 en Cremona, y siendo muy devoto desde pequeño, estudió medicina. Pero él quería ordenarse de sacerdote a fin de que la imagen del sacerdote, en aquella época algo deteriorada, adquiriera el debido prestigio. Pero la atracción por la medicina siempre volvía por lo que nunca se ordenó de sacerdote aunque fundó una Orden nueva, los Barnabitas, llamados así porque se asentaron en unos locales anexos a la iglesia de San Bernabé, en Milán, donde hoy reposan los restos del santo.

Antonio Maria Zaccaría murió con solo treinta y seis años de edad, el día 5 de julio del año 1539. Es famoso un curioso milagro: una imagen suya, expuesta siempre en la iglesia de San Bernabé de Milán y visitada por cientos de fieles, siempre aparece luminosa y en la figura del santo, pintada en un cuadro se pasó un lirio que tenía en su mano derecha, a la izquierda a fin de poder bendecir a los fieles. Aun hoy, el lirio está en la mano izquierda mientras que el pintor siempre afirmó que se lo había pintado en la mano derecha.

Beato Juan Juvenal de Ancina, nacido en Fossano, en el Piemonte, en el año 1545, se marchó a Montpellier en Francia, a Mondovì y a Padua para estudiar medicina. Frecuentaba el trato con personas como San Roberto Belarmino, San Felipe Neri, San Camilo de Lelis y otros. Además de Medicina, estudió Filosofía, Letras y Teología, por lo que se hizo muy popular. Estuvo a punto de entrar en algunas Órdenes, pero no lo hizo por humildad y el Papa Clemente VIII lo nombró obispo de Mondovi. Fue envenenado por un empleado al que había reprendido.

Lienzo de San Antonio Maria Zaccaria, obra de Mattia Traverso. Iglesia de San Sebastián, Livorno (Italia).

San Francisco el Japonés, nacido en Miako (Japón), estudió medicina aun perteneciendo a una familia muy pobre. Fue contratado como médico militar y mientras socorría a los soldados, conoció la religión cristiana. Se hizo franciscano y siguió prestando servicio gratuito como médico y consiguiendo crear una biblioteca. El emperador Taikosama lo hizo prisionero junto a otros compañeros y con algunos misioneros, fue martirizado el día 5 de febrero de 1598, muriendo crucificado.

San Joaquín el Japonés, nacido en Facate (Japón) en la segunda mitad del siglo XV. Ejerció la profesión de médico, reuniéndose frecuentemente con los jesuitas atendiendo a los moribundos y conociendo así a la Compañía de Jesús. Descubierto como cristiano, fue hecho prisionero y torturado dejándolo tres días sin comer ni beber. Posteriormente fue hecho pedazos y arrojado a los perros para que se lo comieran. Era el año 1613.

San Martín de Porres, después de adquirir algunos conocimientos de medicina, entró como fraile lego en la Orden de Santo Domingo, dedicándose a atender a los enfermos y a los indigentes. Su verdadero nombre era Martinico y por ser mulato, su padre no quiso reconocerlo, por lo que fue considerado hijo de padre desconocido. Apenas se hizo dominico se empeñó en la evangelización, apoyando sobre todo a los colonos e indigentes.

Beato Nicolás Stenon (Niels Stensen), el papa San Juan Pablo II al beatificarlo, lo definió como “un encuentro perfecto entre la ciencia y la fe”. Niels nació en Copenhague (Dinamarca) el día 1 de enero del año 1638. Fue una lumbrera y un descubridor de la anatomía (descubrió el “conducto de Stensen”, la existencia de los folículos linfáticos en el intestino, la producción de los óvulos en los ovarios…). En el año 1667 se convirtió del luteranismo al catolicismo y en Florencia recibió las órdenes sagradas. Dos años después, fue consagrado obispo y estuvo evangelizando Escandinavia. Su cuerpo reposa en la iglesia de San Lorenzo en Florencia.

San José Moscati, "el médico santo". Lienzo contemporáneo.

San José Moscati, nació el día 25 de julio del año 1880 en Nápoles. Después de los años de estudio se convirtió en un médico muy apreciado y en un docente universitario. Era considerado un verdadero benefactor por parte de todos los napolitanos, porque pagaba las medicinas, hacia visitas gratuitas hasta tal punto de que era llamado “el médico santo”. Murió el día 12 de abril del año 1927. Él ya lo sabía y fue la primera cosa que hizo reflexionar a los fieles que acudían a su tumba. Fue declarado beato en el año 1975 y canonizado en el año 1975. Su cuerpo reposa en la iglesia del Gesù Nuovo de Nápoles.

Beato Santiago Desiderato Laval, francés y médico brillante hasta los treinta y dos años, cuando decidió convertirse en sacerdote. Hasta entonces, sus pasiones eran los caballos, los juegos de azar y las mujeres bonitas. Después de los estudios en el seminario de San Sulpicio en París, fue párroco en un pueblecito de Normandia en el año 1833. En 1841 decidió seguir el plan de unos amigos seminaristas: fundar una Congregación para evangelizar las islas Seychelles. Allí participó asidua y fructuosamente en la evangelización, pero se confirmó también como un médico valiente durante una epidemia de cólera. Murió con sesenta y un años de edad después de cambiar gran parte de los usos y costumbres de las poblaciones de las islas.

San Ricardo Pampuri. Su nombre era Herminio Felipe y lo cambió por Ricardo cuando entró en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y lo hizo, en señal de gratitud hacia su padre espiritual Ricardo Beretta. Nació en el año 1897 en Trivolzio (PV) y con solo veinte años de edad y siendo estudiante de medicina, fue enrolado en el ejército en la Primera Guerra Mundial. En la derrota de Caporetto, desobedeció la orden de abandonar el campo de batalla para recuperar los medicamentos que se utilizaban para curar a los heridos y así, salvarlos; por este hecho, le dieron la medalla al valor. Terminada la guerra pudo finalizar sus estudios y se convirtió en el médico de Moromondo, el pueblo de sus tíos. En el año 1927 entró en la Orden Hospitalaria, vocación que él sentía desde muy pequeño y allí realizó un gran servicio. Murió el día 1 de mayo de 1939, después de estar durante varios meses trabajando aun a pesar de una enfermedad que había cogido. Su cuerpo reposa en Trivolzio, en la iglesia donde fue bautizado.

Beatos mártires hospitalarios, conocidos como Braulio Maria Corres, Federico Rubio y 69 compañeros mártires hospitalarios. Murieron en 1936 en la guerra civil española. Todos pertenecían a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y todos fueron fusilados.

Beato Enrique Rebuschini, religioso camilo nacido en Gravedona (Como) el día 28 de abril de 1860 y aunque estaba licenciado en Matemáticas, entró en la Orden de los Camilianos, después de haber prestado servicio en los hospitales como voluntario. Se ordenó de sacerdote en el año 1889 y murió el día 10 de mayo del año 1899.

Gloria de San Roque. Iglesia del Santo en Cascinagrossa, Italia.

San Benedicto Menni, nacido el día 11 de marzo del año 1841 en Milán. En el año 1869 entró en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y en ella se hizo médico y sacerdote. Fue enviado a España para reorganizar a la Orden que hacía algún tiempo estaba descuidada. Murió el día 24 de abril del año 1914. Tuvo especial cuidado con los pacientes psíquicos.

San Roque de la Croix, nacido en Montpellier (Francia) y así definido en el Martirologio Romano: “adquirió fama de santidad en su pío peregrinar por Italia curando a los enfermos de peste”. El Concilio de Constanza en el 1414 lo invocó como santo para la liberación de la epidemia de peste que se propagó durante los trabajos conciliares. Está entre los santos más invocados en todos los casos de grandes epidemias ocurridos en los siglos posteriores y actualmente, junto con San Luís Scrosoppi es patrono de los enfermos de sida.

Damiano Grenci

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Juan de Dios, religioso fundador

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de la escultura del Santo en el Hospital de Sant Joan de Déu, Barcelona (España).

Nació en Montemor o Novo (Montemayor la Nueva), un pueblecito en el Alentejo portugués en el año 1495 y se llamaba Juan Ciudad Duarte. Su familia era humilde: obrera, piadosa y muy modesta, amaban en profundidad a los pobres y a los peregrinos, a los que socorrían con todo aquello que podían tener y esto, lo aprende Juan desde muy niño en el mismo seno de su familia y esto lo marcará durante toda su vida.
Con ocho años de edad y por motivos que se desconocen, desapareció de su casa y atravesando la frontera pasó a España y apareció en Oropesa (Toledo), donde fue recogido como un hijo por un tal Francisco Cid, que era granjero del Conde Francisco Álvarez de Toledo. La madre de Juan murió de dolor por la pérdida de su hijo y su padre se hizo hermano lego franciscano.

Recibió una educación muy elemental porque tuvo que ocuparse de la custodia del rebaño de quién lo había recogido, de los trabajos del campo y de la vigilancia del personal que allí trabajaba. Rechazó casarse con la hija de Fernando Cid y entró como soldado en el ejército de Carlos V, participando en la conquista de Fuenterrabía.
Su vida religiosa se relajó mucho en el ejército; pusieron bajo su custodia el botín robado a los franceses, pero se lo quitaron por lo que fue condenado a morir ahorcado, aunque se libró al ser liberado por un alto personaje y así, con veintiocho años de edad, fue expulsado del ejército.

Se fue de nuevo a Oropesa y después de nueve años, se enroló de nuevo en el ejército, tomando parte en la defensa de Viena contra los ataques del sultán turco Solimán II. El ejército era dirigido personalmente por el emperador Carlos V.
Volvió a España en el año 1533 (tenía ya treinta y ocho años) y peregrinó a Santiago de Compostela y es allí cuando se enteró de que su madre había muerto de pena hacía treinta años y que su padre había muerto santamente en un convento franciscano. Esto le afectó muchísimo y fue el inicio de su conversión.

Visitó su pueblo natal en el Alentejo portugués y después de haber trabajado como pastor en Sevilla, marchó hacia Ceuta en el año 1535; allí trabajó de peón, como bracero en la fortificación de la ciudad y en la construcción de las murallas. Mantuvo una notable caridad cristiana con sus convecinos cristianos y musulmanes y muy especialmente con un noble portugués que vivía allí exiliado y que con su familia, que era muy numerosa, vivía en extrema pobreza.
Estando en Ceuta sintió deseos de predicar a los musulmanes con la intención de sufrir el martirio, pero su confesor le hizo comprender que eso solo eran ilusiones suyas y así, después de estar tres años en Ceuta, volvió a la península y concretamente a Gibraltar donde se dedicó a trabajar en lo que encontraba.

Cabeza-retrato del Santo realizada a partir de la extracción de una mascarilla de cera (s.XVI). Atribuida a Alonso Cano.

Con el dinero ganado compró estampas, libros sagrados y profanos y comenzó a venderlos y simultáneamente comenzó su apostolado religioso por las calles de la ciudad y por los suburbios de los pueblos vecinos. Con estas ventas, se ganaba también el sustento.
Un día, se le apareció Cristo en forma de niño que caminaba descalzo. Juan lo cogió en brazos y prosiguió su camino. Se detuvieron en una fuente para beber y descansar pero el niño se transfiguró y mostrándole una granada abierta con una cruz en el centro, le dice:”Juan de Dios, Granada será tu cruz”.
Comprendiendo el aviso divino, se fue a Granada y abrió una tienda de venta de libros en la puerta Elvira; era 1538 y Juan tenía cuarenta y dos años.
Allí prosiguió con sus obras de caridad y el 20 de enero de 1539, escuchando la predicación de San Juan de Ávila que estaba en Granada, se convirtió tan profundamente y con tanto fervor que públicamente confesó sus pecados, se humilló, hizo penitencia pública y salió a la calle gritando: “Señor, ten misericordia de mí”.
La gente se alborotó y lo trataron como si fuera un loco; incluso llegaron a pegarle. Lo encerraron en el manicomio y fue tratado como un loco: “un loco por Cristo”.

Deseoso de consagrarse a ayudar a los muchísimos pobres y abandonados que vagabundeaban por Granada, después de hacer peregrinación al Santuario de Guadalupe, se dedicó a recoger a los pobres especialmente por las noches, llevándolos al atrio del palacio de un noble. Posteriormente, alquiló una casa en la calle Lucena y con la ayuda económica y enseres domésticos que le regalaban algunas personas generosas de Granada, ese mismo año fundó un hospital, que pronto quedó pequeño y que en el año 1547 transfirió a un local más grande en la cuesta de los Gomelos, perfeccionando la organización del hospital y la asistencia y cura a los enfermos.

Vista del canasto con que el Santo recogía las limosnas para el hospital. Basílica de San Juan de Dios, Granada (España). Fotografía: Ana Mª Ribes.

En todo este tiempo, San Juan de Ávila se convierte en su director espiritual y es el que le recomienda que dejase de hacer tantas mortificaciones y que peregrinase al Santuario de Guadalupe antes de dedicarse a recoger a los enfermos.
En el hospital fundado por Juan empezó a gestionarse la fundación de la nueva Orden Hospitalaria. Recogía los enfermos por las calles, los cuidaba, los lavaba, daba de comer y beber, los curaba, les procuraba medicamentos, o sea, los atendía en el cuerpo y en el alma. Cuidaba con especial esmero a los enfermos más sucios y de aspectos más repugnantes. Decía que en ellos veía a Jesucristo.

A sugerencias del obispo Ramírez de Fuenleal que era el presidente de la Real Cancillería de Granada, Juan cambió su nombre de Juan Ciudad por Juan de Dios y vistió un hábito que aunque no era propiamente un hábito religioso o sea, de ninguna orden conocida, lo distinguía como persona consagrada al servicio de Dios y del prójimo.
En 1546 acoge a sus dos primeros discípulos a los que había convertidos él mismo y muy pronto se le unen otros tres.
En 1548 fundó también un hospital en Toledo para acoger a los pobres y acudió a Valladolid para pedir dinero al rey Felipe II, que era regente, así como a los nobles de la Corte, dinero y subvenciones para pagar las grandes deudas contraídas por el hospital de Granada.

Un día, recogió por la calle a un enfermo moribundo y lo llevó en brazos al hospital. Al lavarle los pies vio que los tenía taladrados como un crucifijo. Levantó los ojos para mirarlo y advirtió que era Cristo. “Juan, todo lo que haces por mis pobres lo recibo yo como si me lo hicieras a mí; sus llagas son las mías y lavas mis pies siempre que lavas los suyos”.

En su vida se cuenta un hecho prodigioso, heroico, milagroso, que demuestra una vez más el amor y la entrega de Juan de Dios a los enfermos. El Hospital Real se incendió y no había forma de dominar las llamas y apagar el incendio. Juan entró varias veces entre las llamas y él solo, con un esfuerzo sobrehumano, sacó y salvó a todos los enfermos, arrojó las camas por las ventanas, los colchones y todo cuanto pudo salvar de las llamas y salió ileso, sin la más leve quemadura. Era el 3 de julio de 1549 y tenía cincuenta y cinco años de edad.

Vista de la celda donde murió el Santo, en Granada (España).

Otro día, el río Genil bajaba muy crecido como consecuencia de las lluvias arrastrando grandes cantidades de troncos y palos. Como en Granada hay muchísimo frío en invierno, Juan necesitaba la leña para encender hogueras que caldeasen las salas y calentasen a enfermos y ancianos. Se fue al río a sacar los troncos, pero un compañero que le estaba ayudando cayó al agua y fue arrastrado por el río. Juan saltó inmediatamente al agua para salvarle pero como las aguas bajaban muy frías a causa del deshielo de Sierra Nevada, esto le hizo muchísimo daño en su enfermedad (padecía artritis) por lo que empezó a sufrir espantosos dolores.

Después de tantos años de trabajo, ayunos, trasnochar por las calles recogiendo a los enfermos, etc., su salud se vino abajo, se debilitó y aunque él hacía todo lo posible para disimular los dolores, finalmente no pudo más. La artritis le tenía las piernas retorcidas y el andar era muy doloroso.
Una señora granadina consiguió que el obispo la autorizara para llevárselo a su casa y cuidarlo. Juan se fue al sagrario, rezó durante varias horas, se despidió de los enfermos y confió la dirección del hospital a Antonio Martín, que era religioso e íntimo colaborador suyo. Al llegar a la casa de la señora rechazó ser tratado con comodidad y lujo, aunque era demasiado tarde; estaba gravemente enfermo.

En la medianoche del día 8 de marzo del año 1550, noche del viernes al sábado, moría arrodillado apretando un crucifijo contra su pecho, después de haber recibido los sacramentos y la visita del arzobispo de Granada. Murió diciendo: “In manus tuas, Iesu, commendo spiritum meum” (Jesús, en tus manos encomiendo mi espíritu).

A pesar de que San Juan de Dios no crease una particular y nueva espiritualidad ni escribiese mucho sobre este tema, pues solo se conservan de él seis cartas, sin embargo, de su vida emanaba unas características muy especiales: era fuerte y alegre, contemplativo y trabajador al mismo tiempo, misericordioso y apóstol, lleno de amor a Dios y al prójimo y con la habilidad de saber transmitir todo esto a sus compañeros.

El Santo socorrido por un ángel mientras recoge enfermos. Lienzo de Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682). Hospital de la Caridad, Sevilla (España).

El Papa Pío XI en el IV Centenario de la fundación de la Orden Hospitalaria decía de él:”Con el perspicaz ojo de su fe penetró en el fondo del misterio que se esconde en los enfermos, en los débiles, en los afligidos y consolándolos de día y de noche con su presencia, sus palabras y con medicinas, estaba convencido de prestar estos piadosos menesteres a los miembros dolientes del mismísimo Redentor”.

Juan no pensaba formar con sus compañeros de apostolado un instituto religioso y no escribió ninguna Regla; se contentaba con guiarlos de palabra y sobre todo con el ejemplo. Después de su muerte se multiplicaron sus seguidores, se fundaron nuevos hospitales en otras ciudades españolas y extranjeros y los “hermanos hospitalarios” (sus seguidores) fueron aprobados en un primer momento como Congregación sujeta a los obispos diocesanos. Así lo dispuso San Pío V en la Bula “Licet ex debito” del 1 de enero de 1571 y después como Orden propia, por Sixto V el día 1 de octubre de 1586.

Juan tenía una máxima, un dicho: “Vale más un alma que todos los tesoros del mundo” y como actuaba así, muchas de sus iniciativas lo colocan entre los precursores de la asistencia social y de los progresos hospitalarios.
Aunque el campo específico de su caridad era curar a los enfermos, sin embargo, esta actividad se extendía a todos: pobres, niños, abandonados, muchachas y viudas expuestas a peligros, jóvenes privados de medios para estudiar, parados, gentes que no tenían techo donde cobijarse, mujeres de vida licenciosa… a todos los necesitados.

Introdujo tratamientos higiénico-sanitarios en los hospitales: separaba a los enfermos según su enfermedad y en cada cama sólo metía a un enfermo. Daba un tratamiento especial a los enfermos mentales. Lombroso escribe de él: “en cuanto al tratamiento de los enfermos, Juan fue un reformador y el creador del hospital moderno”.
Pazzini dice:”En la historia de la medicina, o mejor dicho, en la de la asistencia hospitalaria, merece un puesto que no puede ser borrado por el tiempo que ha transcurrido desde entonces”.

La organización hospitalaria y los sistemas asistenciales introducidos por San Juan de Dios fueron escritos treinta y cuatro años después de su muerte en la “Regla y Constituciones para el Hospital de San Juan de Dios de Granada”, redactadas en el año 1584 y que fueron la base de la actual Constitución de la Orden Hospitalaria. Hoy, esta Orden está presente en todos los continentes y rige más de ochocientos hospitales en todo el mundo.

Urna que guarda los restos del Santo. Basílica de San Juan de Dios, Granada (España).

El proceso informativo para su beatificación se inició en el año 1622 y fueron examinados cuatrocientos sesenta testimonios. Fue declarado beato por el Papa Urbano III el día 21 de septiembre del año 1630 y canonizado por Alejandro VIII el día 16 de octubre de 1690. Su fiesta se fijo el día 8 de marzo, fecha de su muerte.
Junto con San Camilo de Lelis ha sido proclamado patrono de los hospitales y de los enfermos.
León XIII, el 22 de junio de 1886 incluyó su nombre en las letanías de los agonizantes; Pío XI lo declaró patrono de los enfermeros y enfermeras católicos y de sus asociaciones. El Papa Pío XII lo declaró co-patrono de Granada en el año 1940 y este mismo Papa, en 1953 lo proclamó patrono de los bomberos españoles.

Se ha construido una capilla en la habitación donde murió. Sus reliquias están en Granada en una basílica dedicada a él junto al primer hospital que fundó y que lleva también su nombre. La urna de plata que contiene sus restos fue construida por el orfebre Miguel Guzmán. El Papa Benedicto XV en el año 1916 declaró a esta basílica como una Basílica Menor.
Lo han representado Zurbarán, Ribera, Maratta, Giordano y muchos otros pintores y lo han esculpido Alonso Cano, Mora, Risueño, Zoppo di Gangi y otros.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es