Basílica menor de Santa Maria in Cosmedin

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Vista de la iglesia de Santa Maria in Cosmedin, Roma.

Basílica menor de Santa Maria in Cosmedin
Piazza Bocca della Verità, 18
Roma

Santa Maria in Monticelli es la antigua iglesia parroquial del distrito Regola (parece que también se la llamó Santa Maria in Arenula). Es de origen medieval temprano, pues las noticias más antiguas son del tiempo de Eugenio I (654-657), que es quién le da el nombre. Se denomina así probablemente por su ubicación o en una pequeña colina o en una pequeña elevación formada por ruinas de edificios antiguos: esta elevación se ha demostrado en numerosas ocasiones como una ventaja en casos de inundaciones (por ejemplo la del 1598).

En la Edad Media, la iglesia era mucho más monumental de lo que lo es ahora: parecía una basílica con un pórtico, con tres naves separadas por arcos que descansaban sobre columnas de granito gris, que están incorporadas a los pilares actuales más modernos, decoraciones en mármol, pavimento cosmatesco (del 1227) y un mosaico en el ábside.

Las intervenciones medievales más importantes se realizaron bajo el pontificado del Papa Pascual II (1101, según lo atestigua el Liber Pontificalis, que ya la llama “in Monticelli”) así como en tiempos de Inocencio II, que la reconsacró el día 6 de mayo del 1143. De este episodio es la siguiente inscripción que se encuentra en la entrada de la sacristía: Santificans aulam pater Innocentius istam / ne cui servisset sic libera iussit ut esset / quod tunc praesentis laudarunt pontificis tres / Conradus Stephanus Albricus cum foret annus / ternus millenys deciesq. quaterque decenus / et quartus decimus patris huius pontificatus / et sextum solem maius revocaret in orbem.

Vista del interior de Santa Maria in Cosmedin, Roma.

Junto a la puerta está pintada la cabeza de un pontífice cuya tiara tiene dos coronas (fue Bonifacio VIII quien puso la doble corona, que posteriormente fue triplicada por Clemente V). La restauración de Francesco Azzurri (1860) dio a la iglesia su aspecto actual; la fachada es de Matteo Sassi.

En la segunda capilla de la izquierda se conserva un bellísimo Crucifijo del siglo XIV, mientras que en el ábside se mantiene un fragmento de un mosaico del siglo XIII, en el que aparece el Salvador entronizado y flanqueado por figuras de santos, mostrando la cabeza del Redentor en el nimbo cruciforme. La imagen está muy alterada y presenta un marcado esquema lineal – por ejemplo, en el pelo – y una expresión fría y cansada: el trabajo es de escasa calidad artística y se perpetuó con una fuerte tradición bizantina bajo el pontificado de Pascual II o de Inocencio II.

En esta iglesia se conservan los cráneos de algunos santos mártires: Adaucto, Adriano, Amelia, Ángel, Antonio, Benedicto, Benigno, Cándida, Clemencia, Concordia, Desiderio, Desirio, Generosa, Generoso, Hipólito, Julián, Olimpia, Octavio, Paciencia, Patricio, Plácido, Romano y Valentín. La reliquia de San Valentín está puesta en la cripta en un altar del siglo VI, normalmente adornada con flores naturales, ya que algunos romanos consideran que es el auténtico Valentín, patrono de los enamorados.

En el altar mayor están los cuerpos de los santos Cirila de Roma, Coronado e Hilario. Los restos de Santa Cirila, virgen hija de Santa Trifonia que fue martirizada en tiempos del emperador Claudio, fueron encontrados con ocasión de la reapertura de la cripta en el año 1717. Estaban puestas en un hueco excavado en forma de pozo que servía de base a la mesa del altar. Esta mártir había sido sepultada en el cementerio de Ciriaca y fue llevada por el Papa Paulo I a la iglesia de San Silvestro in Cápite conforme se indica en una antigua lápida expuesta en el pórtico. No se conoce la fecha de su traslado a Santa Maria in Cosmedin.

Vista del altar mayor del templo. En él se conservan las reliquias de los Santos Coronado, Hilario y Cirila, mártires.

Los restos de San Coronado estaban en el altar del coro de los canónigos de la basílica, aunque como se ve en el pie de foto, junto con los de Cirila e Hilario están en el actual altar mayor. En el año 1758 la urna fue abierta por el cadenal Albani, siendo la mesa de altar nuevamente consagrada en agosto de ese mismo año, incluyéndose otras reliquias menos insignes. Sobre la vida de San Coronado no se sabe absolutamente nada pues es un cuerpo santo extraído de las catacumbas romanas. El cuerpo de San Hilario fue extraído del cementerio de Calixto y donado a esta iglesia en el año 1675 por parte del cardenal Gaspar Carpegna.

Felice Stasio

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