Contestando a algunas breves preguntas (XXXIII)

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Sacerdote ortodoxo con el “epigonation” y el “nabedrensk”.

Sacerdote ortodoxo con el “epigonation” y el “nabedrensk”.

Pregunta: Os envío esta foto en la que un sacerdote ortodoxo lleva colgada de la cintura dos bolsas. Os rogaría me indicaseis si son ornamentos litúrgicos. Gracias desde Holanda.

Respuesta: Pues sí lo son y te estás refiriendo al “epigonation” y al “nabedrensk”. El “epigonation”, llamado también “palitsa” es un losange en forma de rombo de unos treinta centímetros de lado, hecho de tela fuerte y resistente, que normalmente va adornado con bordados y con una cruz o una imagen. Lo llevan los obispos y algunos sacerdotes colocado a la altura de la rodilla derecha atado por una cinta que pasa por el hombro izquierdo o que está atada a la cintura. Hasta el siglo XII sólo lo llevaban los obispos, pero con posterioridad se les concedió a los “protosincellos” y a otros dignatarios eclesiásticos. El “epigonation” deriva del pañuelo o servilleta que se usaba en Roma como parte integrante de algunas vestimentas ceremoniales, como por ejemplo, cuando un cónsul inauguraba los juegos en el circo.

En la liturgia bizantina rusa existe otra especie de “epigonation”, que es alargado y rectangular, llamado “nabedrensk” (bolsa). Esta es la primera insignia que en la Iglesia Ortodoxa Rusa se concede a algunos sacerdotes en premio a sus méritos. Si el sacerdote que es así honrado tiene además el derecho de llevar el “epigonation” (como es el caso de esta foto), entonces suspende el “nabedrensk” sobre el otro costado.

Pregunta: Buenos días, quisiera saber algo sobre San Juvencio Mártir, y su iconografía. Muchísimas gracias y enhorabuena por el blog.

Respuesta: San Juvencio aparece en el Martirologio Jeronimiano el día 1 de junio con esta anotación: “Romae Joventi” y en esa misma fecha fue incluido en el Martirologio Romano. Los hagiógrafos críticos dicen que el nombre no es más que una mala transcripción del nombre de San Jovita, mártir de Brescia, que en el Martirologio Jeronimiano se conmemora el 16 de febrero, llamándolo “Juventiae”. Por otro lado quiero decirte también que a San Evencio, obispo de Pavía, también se le llama Juvencio, pero este nombre es incorrecto.

Resumiendo, que San Juvencio como tal santo histórico, no existe, luego sobre su iconografía no se puede decir nada. ¿Puede existir algún cuerpo santo con ese nombre? Es posible, pero yo no lo conozco.

Entrada a la Tumba del Huerto en Jerusalén.

Entrada a la Tumba del Huerto en Jerusalén.

Pregunta: ¿Es cierto que algunas confesiones protestantes veneran en Jerusalén otra supuesta tumba de Cristo distinta a la que se encuentra en la Basílica de la Anástasis? Gracias desde Canadá.

Respuesta: Es cierto y vamos a intentar explicarlo. El evangelio de San Juan nos dice: “En el lugar donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual todavía no habían sepultado a nadie” (Juan, 19, 41) y de hecho, actualmente en Jerusalén hay un huerto con una tumba y dentro de ella dos cámaras funerarias: es la llamada “Tumba del Huerto”. Pero San Juan escribió su evangelio en el siglo I y ahora estamos en el siglo XXI, luego en este tiempo “ha llovido mucho” como para que las cosas sigan igual. Esa tumba se puede visitar, existe dentro de ella una cruz bizantina pintada en la pared acompañada de las letras griegas Alfa y Omega (Principio y Fin) y cerca del sepulcro hay un pequeño promontorio en el que con un poco de imaginación puede adivinarse una especie de calavera. Estos signos son más que suficientes para que algunas confesiones protestantes – especialmente, evangélicos y mormones -, den por hecho que ese es el lugar señalado por San Juan, lo que hace que varios cientos de miles de personas la visiten cada año. La tumba fue adquirida en el año 1894 por una asociación británica que pagó por ella unas dos mil libras esterlinas de la época.

Interior de la Tumba del Huerto, en Jerusalén.

Interior de la Tumba del Huerto, en Jerusalén.

Esta tumba está aproximadamente a medio kilómetro de la Basílica del Santo Sepulcro. Fue encontrada por un campesino en el año 1867 dentro de sus tierras y como por entonces los otomanos empezaron a permitir la llegada de peregrinos extranjeros a Tierra Santa, algunos protestantes que al llegar a Jerusalén se encontraron con la Basílica de la Anástasis totalmente abandonada y disputada entre católicos y ortodoxos y como ellos buscaban cierta paz interior, vieron el cielo abierto cuando se descubrió esa tumba, que estaba a las afueras de la ciudad y que coincidía con lo que había escrito Juan en su evangelio. Un argumento más fue que la Basílica del Santo Sepulcro estaba dentro de la ciudad cuando todos sabemos que la crucifixión se realizó en el Gólgota, que estaba extramuros. Pero otra vez hay que recordar cómo estaban las cosas en el siglo I y como estaban en el siglo XIX.

Cierto es que cuando Jesús murió alrededor del año 30 de nuestra Era, el Gólgota estaba extra muros de Jerusalén, pero también es cierto que entre los años 41 al 44, Herodes Agripas construyó las murallas de esa parte de la ciudad dejando el Calvario dentro de la misma. Cuando Santa Elena encontró el sepulcro de Cristo en el año 326 se encontró con que existía una tradición no interrumpida de obispos que mantenían la tradición de que aquel era el lugar donde Cristo había muerto y había sido sepultado, aun a pesar de la construcción del templo de Venus que hizo el emperador Adriano cuando quiso rehacer la ciudad de Jerusalén al estilo de cualquier otra ciudad romana. No nos olvidemos que previamente, el emperador Tito había destruido la ciudad en el año 70.

Beatos mártires misioneros oblatos de María Inmaculada.

Beatos mártires misioneros oblatos de María Inmaculada.

Pregunta: ¿Me podríais decir qué mártires españoles beatificados están sepultados dentro del cementerio madrileño de Aravaca? Muchas gracias desde Venezuela.

Respuesta: Pues en distintas fosas comunes de ese cementerio están sepultados varios beatos mártires españoles. Como preguntas cuales son, solo te daré sus nombres sin entrar en explicaciones acerca de sus vidas y de sus martirios. Son éstos:

Beatos Germán Martín Martín, sacerdote salesiano y Dionisio Ullivarri Barjuán, coadjutor salesiano, ambos fusilados el 30 de agosto de 1936 y beatificados el 28 de octubre del año 2007.

Beatas Melchora Adoración Cortés Bueno, María Severina Díaz-Pardo Gauna, María Dolores Barroso Villaseñor, Estefanía Saldaña Mayoral y María Asunción Mayoral Peña, Hijas de la Caridad, fusiladas el 12 de agosto de 1936 y beatificadas el 13 de octubre del 2013.

Beatos Pablo Martínez Esteban, Braulio Álvarez Palacín, Luís Moreno Aliende y Aniceto Pablos Carvajal, maristas. Los dos primeros fueron fusilados el 24 de julio de 1936, el tercero lo fue el 26 de agosto y el cuarto, el 3 de noviembre del mismo año. Los cuatro fueron beatificados el 13 de octubre del año 2013.

Beatas Aurelia Arámburri Fuente, Aurora López González, Daría Andiarena Sagaseta y Agustina Peña Rodríguez, Siervas de María, fusiladas el 12 de diciembre de 1936 y beatificadas el 13 de octubre del año 2013.

Fosas del cementerio de Aravaca donde están sepultados los beatos mártires.

Fosas del cementerio de Aravaca donde están sepultados los beatos mártires.

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Beatos Juan Antonio Pérez, Manuel Gutiérrez Martín, Cecilio Vega Domínguez, Francisco Polvorinos Gómez, Juan Pedro del Cotillo, Justo González Lorente y Pascual Aláez Medina, Misioneros Oblatos de María Inmaculada y Cándido Castán San José, seglar, fusilados el 24 de julio del 1936 y beatificados el 17 de diciembre del año 2012.

Como verás, son bastantes por lo que este cementerio es lugar de peregrinación de muchos devotos que van a visitar las fosas comunes donde están sepultados para encomendarse a ellos.

Antonio Barrero

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Las Iglesias bizantinas y el Rito bizantino (VII)

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Diácono de rito bizantino.

Diácono de rito bizantino.

En el anterior artículo de esta serie sobre las Iglesias y el Rito Bizantino, hablamos de los sacramentos de la iniciación: Bautismo y Crismación. Hoy queremos escribir aunque solo sean unas líneas sobre el Sacramento del Orden Sagrado, sacramento de vital importancia en la vida de la Iglesia, porque a través de él se mantiene la sucesión apostólica y recibimos la gracia mediante la administración del resto de los sacramentos. En Oriente, este sacramento es tan importante, como lo es en Occidente.

Los griegos, cuando hacen referencia a este Sacramento utilizan las palabras “cheirotonia” y “cheirothesia”, que significa “imposición de las manos” y siempre que es administrado – ya sea para la consagración de un obispo o la ordenación de un sacerdote o un diácono – se realiza dentro de una celebración episcopal de la Divina Liturgia, lo cual es lógico – igual que en Occidente -, ya que es el obispo el que administra el sacramento, o sea, quién puede completar esta acción en nombre de la Iglesia Universal. En estas tres órdenes mayores, el acto de la ordenación se realiza en el altar.

Quienes reciben previamente las órdenes menores son el subdiácono, el lector y en algunas Iglesias, el cantor. Estas órdenes, al igual que en Occidente, no son consideradas en si mismas como sacramento, por lo que se administran no en el interior del iconostasio, sino en la nave del templo.

Las órdenes menores
Cantor
El cantor es quién canta las respuestas y los himnos en las celebraciones litúrgicas. Si se hace cargo de componer la música para un servicio litúrgico, se denomina “protopsaltis” (προτοψάλτης). En la actualidad, en muchos lugares el cantor es sustituido por el coro y en estos casos, o es el director del coro o el es que lleva la voz cantante. Suele llevar sotana.

Ordenación de un sacerdote.

Ordenación de un sacerdote.

Lector
Previamente a ser ordenado como lector, el candidato que va vestido con sotana – en el caso de que no lo esté -, es tonsurado por el obispo en señal de que entra en el estado clerical. La ordenación se realiza a través de la “cheirothesia”, a diferencia de la “cheirotonia” que es la que se utiliza en la ordenación de diáconos, sacerdotes y obispos. Después de ser tonsurado, el lector es investido con un corto “phelonion” que es el que se pone cuando lee la Epístola. Este “phelonion” es reemplazado por un “sticharion” (vestidura larga y estrecha, con mangas sueltas y que se ajusta al cuello), que normalmente es el que lleva cuando actúa dentro de las celebraciones litúrgicas. Si el aspirante es un monje, la tonsura puede realizarla el archimandrita de su monasterio. El día anterior a la ordenación, el candidato debe asistir al Oficio de Vísperas y, después de la cena, guardar el ayuno eucarístico. Si está casado, debe abstenerse esa noche de tener relaciones maritales con su esposa. El día de su ordenación, el ordenante, de pie ante el obispo y con la cabeza agachada, es tonsurado en forma de cruz, se le impone el pequeño “phelonion” y el obispo, imponiéndole una mano, recita la oración de la ordenación.

Subdiácono
El subdiáconado es la última de las órdenes menores. La ordenación se realiza fuera del iconostasio y no es necesario que sea dentro de la celebración de la Divina Liturgia. Durante la Hora Sexta y después del canto del salmo 90, el lector que va a ser ordenado, se presenta ante el obispo acompañado de dos subdiáconos y, realizando tres postraciones, se para ante el obispo. Este realiza tres veces la señal de la cruz sobre su cabeza, le impone la mano derecha sobre la misma y reza la oración de la ordenación. El nuevo subdiácono besa la mano del obispo y se postra ante él.

Como el subdiácono sirve al obispo en las celebraciones litúrgicas, coge una toalla, una jarra con agua y una palangana, con la que el obispo se lava y se seca las manos. Terminado el canto de la Hora Sexta, el nuevo subdiácono permanece en el templo hasta el momento del “Querubicon” (o “Canto de los Ángeles”, que se realiza después del canto del Evangelio), cuando él y los otros dos subdíaconos le lavan de nuevo las manos al obispo. En la Gran Entrada, el subdiácono va al final de la procesión y se queda fuera del iconostasio hasta el final de la “anáfora” (canon). El subdiácono viste el “sticharion” y el “orarion” (una estrecha estola de unos tres metros de largo, que se pone alrededor de la cintura, con los dos extremos a lo largo de los hombros, formando una cruz en la espalda y metiéndola por delante bajo la sección que está alrededor de la cintura). Quién no desee ser célibe, debe casarse antes de recibir este Orden sagrado, aunque en algunas ocasiones, a discreción del obispo, puede hacerse antes de ordenarse de diácono.

Ordenación de un sacerdote.

Ordenación de un sacerdote.

Las órdenes mayores
Diácono
Al igual que en Occidente, el diaconado es el grado menor dentro de las Órdenes Mayores. Diácono (en griego διάκονος) significa “sirviente”, pues ayuda al sacerdote y al obispo en la celebración de los divinos oficios: dirige las oraciones colectivas (letanías), lee las Sagradas Escrituras, especialmente el Evangelio, mantiene el decoro de la celebración, puede tocar la mesa de las ofrendas y el altar, presentar las ofrendas al celebrante, salir y entrar en el iconostasio, elevar las Sagradas Especies después de la Consagración y, siempre, con la autorización del sacerdote o del obispo que preside, puede realizar otras tareas, como la administración de la Eucaristía.

La ordenación la realiza el obispo junto al altar imponiéndole las manos (“cheirotonia”) mientras pronuncia la oración de la ordenación. Sus vestiduras son el “sticharion” de mangas anchas, el “orarion” (que se envuelve alrededor del cuerpo cubriéndose el hombro izquierdo del que cae hasta a nivel del suelo tanto por detrás como por delante). Cuando el diácono dirige las oraciones o amonesta a los fieles, tiene un extremo de su “orarion” en su mano derecha y lo levanta. Durante la preparación de la Comunión, el diácono se pone el “orarion” al estilo en el que lo llevan los subdiáconos. Otro ornamento es la “epimanikia”, que son unos puños que se ponen en las muñecas y que se atan con una cuerda.

En las Iglesias bizantinas desde siempre ha existido el diaconado permanente, o sea, que no es un paso intermedio hacia el sacerdocio. Estos diáconos están al frente de grupos educativos y administran las obras sociales, asistenciales y misionales de la Iglesia. A meros niveles administrativos, el diácono principal de una catedral se denomina “protodiácono”, el que va permanentemente unido a un obispo, se llama “archidiácono” y si es monje, “hierodiácono”. En Grecia hay la costumbre de besar la mano a los diáconos, aunque no existe ninguna prescripción a este respecto.

Consagración de un obispo.

Consagración de un obispo.

Sacerdote
El presbiterado es el segundo Orden Sagrado, intermedio entre el episcopado y el diaconado. En las Sagradas Escrituras, presbítero es sinónimo de obispo y hacía referencia al ordenado que estaba al frente de una iglesia local. A partir del siglo II es cuando se hace la distinción entre un Orden y el otro.

La ordenación de un presbítero siempre la realiza un obispo dentro de la celebración de la Divina Liturgia, inmediatamente después de la Gran Entrada, significando con esto que el nuevo sacerdote participa ya plenamente en la consagración. Durante el servicio de la ordenación sacerdotal, un sacerdote presenta al diácono candidato, quién se arrodilla apoyando la cabeza en el altar. El obispo pone su estola y su mano derecha sobre la cabeza del ordenando mientras recita la oración sacramental. Al finalizar la ordenación, todo el pueblo exclama la palabra griega “Axios”, como muestra de que el ordenando ha recibido al Espíritu Santo.

El obispo entrega al ordenando – que ya lleva puestos el “sticharion”, el “orarion” y las “epimanikias” – sus vestiduras sacerdotales: “epitrakhelion” (o estola propia del sacerdote y del obispo y que se pone alrededor del cuello), la correa o “zona”, con la que se ciñe la cintura y el “phelonion” (el equivalente a la casulla occidental).

Consagración de un obispo.

Consagración de un obispo.

Los sacerdotes, diríamos que sustituyen a los obispos, en la celebración de la Divina Liturgia y del Oficio Divino y administrando los sacramentos del Bautismo, Crismación, Confesión, Matrimonio, así como los funerales. Si se le encomienda una parroquia, su responsabilidad pastoral incluye la predicación así como la administración de los sacramentos. El sacerdote puede utilizar el “exorason” que es una sotana monástica más ancha, que puede ponerse sobre la sotana común y en la tradición rusa pueden llevar la cruz pectoral sobre el pecho. El presbítero está siempre bajo la jurisdicción de su obispo y en el altar de su parroquia está puesto el “antimensión”, que es un paño firmado por su obispo y sobre el que se colocan las Sagradas Especies durante la celebración de la Divina Liturgia.

En la tradición bizantina los sacerdotes pueden ser célibes o casados. Obligatoriamente, todos los sacerdotes monjes tienen que ser célibes, pero quienes no lo son, no tienen esa obligación. Si un sacerdote enviuda, no puede casarse de nuevo. Un sacerdote que sea arcipreste, en la tradición eslava, puede utilizar la “mitra” y el “nabedrennik” (un paño rectangular usado en la cadera derecha).

Quienes se preparan para recibir el Sacramento del Orden (sacerdocio), al igual que en Occidente, lo hacen en seminarios donde reciben una importante formación humanística, filosófica y teológica.

Obispos revestidos con el sakko y el omophorion.

Obispos revestidos con el sakko y el omophorion.

Obispo
El episcopado es la plenitud del Sacramento del Orden Sagrado. El sacerdote candidato a obispo recibe la plenitud del sacerdocio mediante la imposición de las manos “cheirotonia” por parte de tres obispos, lo que le asegura la sucesión apostólica. En caso de urgente necesidad puede actuar un solo obispo consagrante. Todos los obispos son iguales en dignidad sacramental, aunque a nivel administrativo algunos pueden recibir el título de patriarca, metropolita o arzobispo. Al recibir la plenitud del sacramento, puede administrarlo al resto de los fieles varones. El procedimiento para la consagración de un obispo se realiza mediante dos etapas: la primera es la elección del candidato y la segunda es el propio rito de la consagración durante la celebración de la Divina Liturgia.

El proceso de elección puede tener varias variantes en función de las tradiciones de cada una de las Iglesias Ortodoxas de rito bizantino: elección por parte de un consejo diocesano, elección por parte de un Sínodo de obispos o por la designación directa por parte del Patriarca. Todo candidato al episcopado ha de ser célibe y normalmente, solo se eligen entre los monjes. Cuando en algún caso ha sido elegido como candidato un varón casado, su esposa ha ingresado en un monasterio profesando los votos monásticos. Sin embargo, desde el punto de vista canónico, solo se requiere que ella de su consentimiento a la separación de ambos, aunque no al divorcio. En la tradición eslava, si el candidato no es un monje, previamente a la consagración ha de realizar los votos monásticos.

Antimension serbio del siglo XVII.

Antimension serbio del siglo XVII.

Como he dicho antes, la “cheirotonía” se realiza dentro de la Divina Liturgia y normalmente, en domingo o en la celebración de determinadas fiestas. El candidato debe estar en vigilia la noche anterior y antes de ser consagrado ha de hacer pública profesión de fe. Después del “Trisagio” (himno dedicado a la Santísima Trinidad en el que se repite tres veces la palabra santo), el ordenando se arrodilla delante del altar apoyando su frente en el mismo, sobre su cabeza se coloca el libro abierto de los Evangelios, el obispo consagrante principal coloca su mano sobre su cabeza y el resto de los obispos consagrantes, colocan las manos sobre los evangelios o sobre el obispo situado inmediatamente antes. Se dice la oración consagratoria mediante la cual, el Espíritu Santo desciende sobre el nuevo obispo quién recibe en ese momento la plenitud del Orden Sagrado. El nuevo obispo se reviste con los ornamentos episcopales y es presentado al pueblo, quién en el momento de la imposición del “omophorion” repite tres veces la aclamación “Axios”.

Obispo revestido con una mantiya azul.

Obispo revestido con una mantiya azul.

A excepción del “phelonion” y el “nabredennik”, un obispo lleva las mismas vestiduras que un sacerdote. Al “phelonion” lo reemplaza el “sakkos” (túnica con mangas anchas y un distinto patrón de recorte, que llega por debajo de las rodillas y que se sujeta a los lados mediante botones o cintas. Era una vestidura utilizada por los emperadores bizantinos y es parecida a una dalmática del rito latino). Sobre los hombros lleva el “omophorion” como símbolo de su autoridad espiritual y eclesiástica, que a veces es sustituido por el “pequeño omophorion”, que es un ornamento parecido al “epitrakhelion”. El “omophorion” es el equivalente al “palio” en el rito latino. Sobre su cabeza lleva la mitra bizantina y junto a su cruz pectoral puede colgarse un “engolpion”, que es un medallón con un icono en el centro. Asimismo, utiliza el báculo.

He procurado abreviar al máximo el artículo y no detenerme en cuestiones teológicas, porque este Sacramento tiene el mismo significado tanto en Oriente como en Occidente.

Antonio Barrero

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Indumentaria litúrgica

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El Papa Francisco dando la bendición con el Santísimo Sacramento, revestido con capa pluvial y encima paño humeral.

El Papa Francisco dando la bendición con el Santísimo Sacramento, revestido con capa pluvial y encima paño humeral.

La indumentaria litúrgica es la que se coloca el sacerdote y los ministros, ya sean acólitos, monaguillos o bien el diácono en el momento de la celebración de la Santa Misa, de las bendiciones, procesiones u otras ceremonias con valor litúrgico. Su función es revestir al ministro dignamente para celebrar la ceremonia o el oficio, y en el caso de la Santa Misa, para que los presentes sepan que en el momento en que el sacerdote se acerca al altar lo haga “en la persona de otro”, quiero decir, que en el momento en que el sacerdote se reviste lo hace “revistiéndose de Cristo”, para poder hablar y actuar in persona Christi. [1]

Hoy vamos a enumerar algunas de las piezas más comunes -algunas en desuso en la actualidad- explicaremos su simbología y un poco de su historia, sin querer ser éste un articulo muy extenso, ni exhaustivo, sólo un articulo informativo para todas las personas que tengan interés en conocer la indumentaria litúrgica, los que ya lo conocen y quieren refrescar la memoria, o simplemente los que tengan curiosidad de “¿por qué el sacerdote se pone tal cosa?”.

En la Antigüedad y hasta hace unos años –hablo de la época pre-conciliar- los sacerdotes, mientras se revestían en la sacristía, al ponerse cada prenda sagrada tenían que recitar una oración, desde que se ponían el amito encima de la sotana o el hábito hasta que se ponían el manípulo. Empezamos con el amito.

San Esteban, de Carlo Crivelli, donde se observa el amito asomándose por el cuello de la dalmática en la que va revestido.

San Esteban, de Carlo Crivelli, donde se observa el amito asomando por el cuello de la dalmática en la que va revestido.

Amito
Vestidura sagrada que se compone de un paño de lino unido a 2 cintas, con una cruz bordada en medio, algunas veces está decorado con ricos galones o pasamanerías. El amito se coloca alrededor del cuello, en varias ocasiones se coloca primero sobre la cabeza, como si fuese una capucha, se ata mediante dos cintas a la cintura, en el momento en que se coloca la casulla, el amito cae y deja ver un cuello vistoso al sacerdote.

Místicamente, el amito simboliza el casco de salvación del guerrero –galea salutis-. Significa también el cuidado que se ha de tener en el hablar, porque es señal de sabiduría y prudencia La Iglesia no prescribió su utilización hasta el s.VIII. Se cree que procede tradicionalmente de las bufandas que utilizaban los romanos o bien del efod que usaba el Sumo Sacerdote de los judíos.

Alba
Túnica amplia de color blanco, como ya indica su propio nombre. Cubre al sacerdote de arriba abajo, suele ser de lino, algunas veces llevan bordados con motivos eucarísticos en los bajos y/o mangas, otras veces en las mangas y bajo lleva puntillas que adornan y dejan ver la sotana o el habito que se lleva debajo –en algunas ocasiones lleva un forro cuyo color indica la dignidad o rango del ministro-. Simboliza la pureza del alma, renovada y lavada por el sacramento bautismal. Procede de la túnica ordinaria que utilizaban los romanos en su época.

Estola
Vestimenta litúrgica en forma de banda larga, algunas veces ancha y otras veces estrecha –dependiendo del diseño- que han de portar sólo los ministros ordenados, ya sean sacerdotes o diáconos. Se coloca encima del alba, de la sobrepelliz o del roquete, colgando sobre el cuello hacia delante y en el caso que se ponga encima del alba, se debería ceñir al cuerpo cruzada con el cíngulo –sólo si encima se pone la casulla-. Generalmente lleva una cruz en la parte del cuello, que se ha de besar siempre que se quite o se ponga. Los diáconos la llevan cruzada sobre el hombro izquierdo y la atan o fijan a la altura de la cintura de la parte derecha.

Cristo, sumo y Eterno Sacerdote, obra de Francisco Romero Zafra (2011). Seminario de Córdoba (España). Aparece revestido con alba, estola, cíngulo y capa pluvial.

Cristo, sumo y Eterno Sacerdote, obra de Francisco Romero Zafra (2011). Seminario de Córdoba (España). Aparece revestido con alba, estola, cíngulo y capa pluvial.

Su color ha de ser acorde al tiempo litúrgico, a la festividad del día o bien al acto que se celebra. Su simbolismo nos quiere mostrar la autoridad y potestad sacerdotal, el sacerdote es pastor que dirige a su rebaño. Según algunas fuentes, data del siglo IV en Oriente y del siglo VI en Occidente. La llamaban orarium, lo utilizaban los predicadores y en la actualidad aún la llaman así los griegos.

Cíngulo
Larga cuerda que se utiliza de ceñidor para que el alba no arrastre y permita que el que la lleve no tropiece y pueda hacer los movimientos necesarios (inclinaciones, genuflexiones, arrodillarse, etc.). Algunos son de lino, otros de seda, algodón, etc. Generalmente son de color blanco, aunque es permitida la utilización del color del tiempo litúrgico o de la festividad del día. Algunos suelen terminar en borlas del mismo material, otros con borlas de hilo de plata u oro. Es símbolo de penitencia y mortificación, de fe y justicia, de castidad y de humildad, de vigilancia y de fortaleza. La utilizaban los senadores romanos para ceñir sus túnicas lacticlavia.

Casulla
Es la prenda exterior que utiliza el sacerdote única y exclusivamente para la celebración de la Santa Misa, cuyo color va a acorde con el tiempo litúrgico o la festividad del día y que se coloca encima del alba y de la estola. Simboliza el yugo del Señor. La prenda consiste en una especie de manto con un agujero en medio, por el cual se mete la cabeza y que cubre la parte delantera y trasera del sacerdote hasta aproximadamente la altura de las rodillas.

El material y el diseño pueden variar muchísimo, las hay de muy sencillas hasta con ricos bordados en oro u plata, o bien damascos decorados con ricos galones. En nuestros templos existen verdaderas joyas de nuestra fe que a través de los años han sido olvidadas en cajones de sacristías o trasteros, pero también muchísimos sacerdotes han sabido apreciar su valor y las han vuelto a utilizar.

"La Virgen entrega la casulla a San Ildefonso", lienzo de Bartolomé Esteban Murillo.

“La Virgen entrega la casulla a San Ildefonso”, lienzo de Bartolomé Esteban Murillo.

En la actualidad, muchos sacerdotes optan por no utilizar casulla y sólo se colocan la estola, que suele ser bastante ancha y larga, algunas veces con motivos étnicos, confeccionadas con lanas de colores, de modo que cuesta saber a qué tiempo litúrgico pertenece, y muchas veces suelen ser de un pésimo gusto. La institución general del misal romano, promulgada por S.S. San Juan Pablo II en el año 2000, obliga a todos los sacerdotes, incluso los concelebrantes, a portarla, omitiéndola sólo y exclusivamente en el caso de que no haya las necesarias para el número de concelebrantes.

La casulla ha ido evolucionando a través de los siglos: las primeras eran casi tan largas que llegaban al suelo y eran de un material muy pesado, que en momentos como en el de la consagración de las especies, el acólito había de levantar la parte trasera para facilitar la elevación de la Sagrada forma o del cáliz, por eso ha quedado la piadosa tradición, que según el ritual romano extraordinario de la misa, en el momento de la elevación de las especias, el acólito ha de levantar la parte trasera de la casulla. Con los años, la casulla se fue acortando, quedando incluso hasta por encima de las rodillas y sin cubrir los brazos: son las llamadas “casullas de guitarra”, aunque dentro de este mismo estilo, existen varios cortes o tipos que varían según la geografía donde se confeccionaban.

La casulla procede de la penula romana, que consistía en un manto que tenía un agujero en medio para meter la cabeza y que utilizaba el senador romano a principios del s.IV para los días de semana y, así, dejar la toga para los días festivos.

Manípulo
Ornamento sagrado en forma de pequeña estola que se coloca en el antebrazo izquierdo, encima de la manga del alba. Ha de ser del mismo material y color de la casulla y de la estola. Antes del Concilio Vaticano II lo portaban los sacerdotes, diáconos y subdiáconos. Después de la reforma litúrgica, el manípulo quedó excluido del rito latino ordinario, pero a partir del año 2007, cuando Benedicto XVI, en virtud del Motu Proprio, Summorum Pontificum, que regula la forma extraordinaria del rito romano, el manípulo ha vuelto a utilizarse en las ceremonias eucarísticas.

San Andres Avelino en su última misa, aparece revestido para la Santa Misa. Es asistido por un acólito revestido con sotana y sobrepelliz.

San Andres Avelino en su última misa, aparece revestido para la Santa Misa. Es asistido por un acólito revestido con sotana y sobrepelliz.

Algunos creen que el manípulo procede de mappa o mappula, que era una especie de servilleta o toalla que portaban los romanos en el brazo para servir en los banquetes, o bien para secar o limpiar el sudor de la frente o las manos.

Capa pluvial
Ornamento de ceremonia que consiste en una capa que va sujeta por delante por medio de un broche. Es utilizada en las procesiones exteriores, sean de Semana Santa, Eucarísticas, de Gloria, etc.; en las bendiciones, como en la del Domingo de Ramos, en la administración de algunos sacramentos como el bautismo, una boda, o bien en las exequias de un difunto. Se utiliza también para la exposición del Santísimo Sacramento y en su reserva. Se coloca encima del alba y la estola o bien del roquete o sobrepelliz con estola. Su color ha de ser acorde a la ceremonia que vaya a realizarse o al tiempo litúrgico.

Las hay con ricos bordados e incrustaciones de piedras preciosas, otras de ricos brocados, y también las hay muy austeras y sencillas. Proviene de la “lacerna” romana. Era una especie de manto con capuchón que cubría la cabeza para resguardarse de la lluvia. De dicha capucha queda ‘’el capotillo’’, que es ese trozo cuadrado de tela que adorna la parte trasera de algunas capas pluviales.

Humeral
Ancha y larga tira de tela que se coloca sobre los hombros del sacerdote o del ministro, que va sujeta por delante con un broche y que se utiliza para portar objetos sagrados como son la custodia/copón con el Santísimo Sacramento, la reliquia del Santo Lignum Crucis y otras reliquias de la Pasión. Se utiliza el paño humeral también para que el sacerdote dé la bendición con el Santísimo Sacramento, en este caso el paño humeral se ha de colocar encima de la capa pluvial.

En las ceremonias en las que participa el obispo, los acólitos utilizan el humeral o llamado también “paño de hombros” para portar el báculo pastoral. Su color ha de ser acorde al tiempo litúrgico o a la ceremonia en la que es utilizado, por ejemplo, si corresponde a una bendición del Santísimo Sacramento, siempre ha de ser de color blanco, plateado o dorado, sin excepción alguna.

El Papa Benedicto XVI oficiando en Miércoles de Ceniza. 'Obsérvese que los obispos -en este caso, el de Roma- llevan tunicela debajo de la casulla para la celebración de la Eucaristia.

El Papa Benedicto XVI oficiando en Miércoles de Ceniza. ‘Obsérvese que los obispos -en este caso, el de Roma- llevan tunicela debajo de la casulla para la celebración de la Eucaristia.

Tunicela y dalmática
Consiste en una ropa larga y ancha, con mangas más bien cortas y a veces cerradas que se pone sobre el alba. Su uso se remonta al siglo IV y se reserva hoy en día como hábito episcopal para los pontificales, que se coloca el obispo encima del alba y la estola y debajo de la casulla, pues así lo prescribe el “Pontificale Romanum”. Antes del concilio Vaticano II, la tunicela la portaban los subdiáconos, ya que era la vestidura propia de esta orden menor, hasta su abolición por el Beato Papa Pablo VI.

La dalmática es la prenda propia del diácono que se coloca encima del alba y de la estola, cruzada. En la actualidad, en el ámbito de hermandades y cofradías, los acólitos turiferarios o ceroferarios suelen portar tunicela o dalmática delante de los pasos procesionales. Su color ha de ser acorde al tiempo litúrgico o festividad del día.

Sobrepelliz y roquete
Las dos prendas son confeccionadas en lino de color blanco, son una especie de camisa, parecida al alba, pero más corta y que no va ceñida al cuerpo. Se coloca encima de la sotana, hábito o prenda talar. Aunque parecidas, pero diferentes, su diferencia principal está en las mangas. Las mangas de la sobrepelliz son más anchas que las del roquete. El roquete es propio de los obispos, cardenales, canónigos y religiosos que tienen facultad para llevarlo.

"El acólito", lienzo de Pablo Picasso. Va revestido con sotana y sobrepelliz.

“El acólito”, lienzo de Pablo Picasso. Va revestido con sotana y sobrepelliz.

La sobrepelliz la pueden portar los sacerdotes y acólitos. Se utiliza para la administración de sacramentos, para predicar, bendiciones, exequias, etc. Las mangas y bajos muchas veces están decorados con bonitas puntillas y encajes y otras veces están bordados con motivos eucarísticos. Según la geografía, ha variado su corte y forma, algunas veces no tienen mangas, como por ejemplo las de los sacristanes de la Catedral de Valencia, o las de corte recto y sin mangas de la escolanía de la Abadía de Montserrat.

Agradezco la colaboración de mi querido amigo Don Gregori Maria para la elaboración de este artículo, poco extenso, pero que servirá a los lectores que quieran documentarse sobre cuál es la indumentaria litúrgica que han de portar los sacerdotes y otros ministros.

Harold


[1] Benedicto XVI, Homilía de la Santa Misa Crismal, Basílica Vaticana, 5/2/2007.

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