Pasionistas mártires de Daimiel: ¿quiénes eran? (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vidriera contemporánea de los Beatos en su casa madre de Daimiel, España.

Hace apenas dos años realice un artículo dedicado al grupo de Beatos Mártires Pasionistas de Daimiel a los que tengo en tanta estima. El número de mártires de esta comunidad fue de 26 y no pudiendo dedicarme a la biografía de cada uno de ellos, ni siquiera unas pinceladas, relaté tan sólo todo lo referente al martirio y cité los nombres y edad en el momento de la muerte de estos Beatos Pasionistas. A partir de este articulo y en sucesivas entregas me dedicaré a contar toda la información “resumida” de que dispongo de cada uno de los 26 mártires. Recomiendo hacer una lectura a los interesados de aquel articulo publicado, justo después de leer este.

Beato Nicéforo de Jesús y María (Vicente Díez Tejerina) 1893-1936
El padre Nicéforo nació el 17 de febrero de 1893 a las siete de la mañana, en la aldea de Herreruela de Castillería (Palencia). Sus padres se llamaban Vicente Diez Díez y Balbina Tejerina Anderez, siendo bautizado el 18 de febrero por Don Moisés Alonso, confirmado el 6 de octubre siguiente en Celada de Robledo por Monseñor Enríquez Almaraz y Santos en su primera visita pastoral a la diócesis. La tragedia quiso que a los tres días de su nacimiento falleciera su padre, quedando la madre al cuidado de sus cinco hijos, de entre 3 días y 8 años.

Era un niño muy alegre, devoto y aficionado al canto; su madre lo preparó muy bien para su primera comunión que recibió en el año 1900. Un día pasaron por Herreruela unos misioneros populares, el pequeño Vicente escuchaba atento sin perder palabra y luego “cuando se encontraba en el campo se subía a un árbol o a una piedra y empezaba a sermonear, siendo admirado por todos y por fin logro lo que deseaba. También le oímos decir siempre que el quería ser mártir a imitación de Jesucristo, lo que consiguió también” (texto del propio hermano).

Dibujo a tinta del Beato Nicéforo, basado en una fotografía real suya.

El 27 de abril de 1906, Vicente marchó al colegio pasionista de Peñafiel (Valladolid) llegando la mañana del día 28, fiesta del fundador, San Pablo de la Cruz. Allí estudio año y medio, recibió el hábito el 13 de marzo y el 16 de marzo de 1909 firmó su juramento de perseverancia, emitiendo los votos al día siguiente. En junio de 1910 fue enviado a México, en concreto a la casa de Toluca conocida como “El Ranchito” (el nombre primitivo era “El Rancho de la Virgen”).

La mayor alegría de Nicéforo fue la visita que realizó a la Virgen de Guadalupe en octubre de 1911, siendo la primera de las ocho visitas en total que le realizó, la ultima el 9 de abril de 1936. Con la llegada de la revolución mexicana el 8 de agosto de 1914 los carrancistas entraron en Toluca, los estudiantes extranjeros se refugiaron en la hacienda de Atenco, siendo poco después apresados. El Padre Nicéforo estuvo 16 días en la cárcel y les esperaba la muerte para el 16 de agosto de 1914.

El cónsul logro que se les respetara la vida con la condición de abandonar la república en un espacio máximo de quince días. Salieron rumbo a Chicago donde Nicéforo estuvo a las puertas de la muerte a causa de una meningitis. El 17 de marzo de 1916 renovó su consagración a la Virgen pensando que seria la última vez, pero se equivocó. Ya recuperado compartió con sus compañeros la alegría de convertirse en ministro de Jesucristo.

El 12 de junio de 1919 recibió la tonsura, el 13, las ordenes menores, el 14, el subdiaconado, el 15, el diaconado y el 27 la ordenación sacerdotal en la catedral de Chicago, oficiando Monseñor Gregorio Guillermo, arzobispo de la ciudad. Su primer sermón lo hizo en inglés el 17 de septiembre con motivo del Primer Encuentro de la Sociedad de San Jacinto.

Su entrenamiento pastoral y sacramental lo realizo en la parroquia de Louisville hasta febrero de 1918. El 12 de ese mes renovó por novena vez la consagración a la Virgen María e inmediatamente se embarcó para Cuba.

El 27 de febrero el Padre Nicéforo ya se encontraba en La Habana, pudiendo saludar a la Madre Dolores Medina y Martínez-Zepeda, fundadora de las Hijas de la Pasión o Hermanas Pasionistas Mexicanas. Ya la conocía de Toluca, por tener frente a “El Ranchito” el colegio “Beato Gabriel”, abierto por ella.

El 10 de marzo llegó a Santa Clara donde abrieron el colegio “San Pablo de la Cruz”, incorporándose el Padre Nicéforo como profesor de inglés, música y otras materias. En 1921 fue enviado de misiones de nuevo a Toluca, siendo la situación más favorable para reemprender el ministerio de las misiones populares. Allí residió hasta 1925, regresando en 1926 de nuevo a La Habana de donde salio hacia España en 1932, ya como Superior Provincial.

Vista de Herreruela de Castillería, Palencia (España), lugar donde nació el Beato Nicéforo.

El 27 de septiembre se reencontró con su familia en Molledo (Santander), fue muy emotivo el reencuentro entre madre e hijo después de tantos años. El Padre Nicéforo comentaba en una carta “Mi mama esta hecha una moza. Tiene 65 años y le echan unos 50. Gracias a Dios toda la familia esta muy bien”. El proyecto de abrir una casa pasionista en Barcelona trajo muchos quebraderos de cabeza llevándole varios meses y 22 visitas con el Obispo Monseñor Irurita, también futuro mártir en la persecución que se avecinaba. El 14 de enero de 1933 por fin lograron sus sueños siéndole entregado el documento de autorización por el secretario del Obispo.

En Mayo fue beatificada Gema Galgani, de quien el Padre Nicéforo era muy devoto. La capilla de la nueva residencia de los Pasionistas estaba dedicada a la nueva Beata: “Espero hacerle un gran templo”, decía.

Le preocupó muchísimo la situación social de la barriada donde tenían ubicada la residencia, ayudó en todo lo que pudo, llegando a pagar el colegio de unos niños pobres en San Adrián del Besós. En 1935 fundó en Valencia y regresó de nuevo en varias visitas a La Habana (donde fue consagrado el primer obispo pasionista cubano, el Padre Eduardo Martínez Dalmau y pasó sus últimas Navidades), México: visitas a las comunidades de Tacubaya, Toluca y Guadalajara, de nuevo La Habana y regresando finalmente a su patria el 4 de junio de 1936. Ya el ambiente de guerra que se respiraba en España era terrible.

Vista del altar mayor de la capilla en la casa Pasionista de Daimiel, España. Bajo el altar, la urna con los restos de los mártires.

El 6 de junio llegó a Zaragoza y el día 15 se reunió con sus consultores y dispuso que los estudiantes que acababan los cursos de Filosofía en Daimiel se trasladaran a Zaragoza en agosto. El 20 de junio envió una carta al Padre Gerardo Urteaga, de México, sin alusiones especificas al ambiente en España, lo mismo que en la carta dirigida al Padre Lorenzo del día 27. Ya en una carta al mismo Padre del 4 de julio comentaba: “En España estamos con relativa calma, pero muy preocupados porque hay mar de fondo. Se cierne la tempestad. ¿Cuando se desencadenará? Mientras tanto a mal tiempo, cara alegre”.

El Padre Nicéforo había determinado comenzar las visitas canónicas por la comunidad de Corella, después iría a Daimiel. Pero como movido por una inspiración decidió salir antes para Daimiel. El 8 de julio celebró la última misa en Zaragoza, el 10 llegó a Madrid donde permaneció un par de días. El 12 salio de Madrid, había sido asesinado el teniente Castillo, siendo la respuesta la muerte de Calvo Sotelo.

Al llegar a Daimiel se encontró muy enfermo al joven Alfonso Estalayo, enviándolo inmediatamente a Zaragoza, y así, sin saberlo, librándolo de la muerte. El día 15 escribió a su primer consultor, Juan María Alústiza, a Zaragoza: “Todos están bien, pero con un sobresalto que no duermen de miedo, sobre todo ahora con lo de Calvo Sotelo. Por aquí circulan rumores de que se trata de un crimen político… Madrid esta que arde. El problema de las huelgas, sobre todo del ramo de la construcción, reviste ya caracteres alarmantes. Aunque la prensa no lo diga, ha habido muchos heridos y muertos entre los obreros que acudieron al trabajo y los que se oponen”.

Celebro la ultima fiesta del Carmen, añorando las vividas con las Hijas de María en Cuba. Rezaba con más fuerza que nunca a la Virgen: “Reina de los Mártires, ruega por nosotros”. La noche del 21 de julio comenzó la tragedia que ya relate en el artículo dedicado al grupo de mártires. El Padre Nicéforo caería al día siguiente bajo las balas con el grupo mas joven de los Pasionistas en Manzanares (Ciudad Real).

Beato José Luis de los Sagrados Corazones (José Estalayo García) 1915-1936
José Estalayo García nació en San Martín y Perapertu (Palencia) el día 17 de marzo de 1915. Sus padres eran Dionisio Estalayo García y Gregoria García Díez, seria el octavo de los diez hijos que tuvo el matrimonio. Fue bautizado por Don Gregorio Rojo Ruiz y se le puso el nombre de José por ser la fiesta del esposo de María. José estudio en la escuela local, estando el maestro muy contento con el por su sencillez y espontaneidad.

Lienzo contemporáneo de los Beatos en el convento pasionista de Damiel, España. Los dos en primer plano son los Beatos Nicéforo y José Luis.

El 17 de septiembre de 1917 José y sus hermanos fueron confirmados en la vecina localidad de Mudá, en donde estaba el obispo de Palencia Monseñor Barberá y Boada. Debió realizar la comunión hacia 1923, aunque los datos no son precisos. El 26 de febrero de 1927 su hermano Alfonso y un amigo, Raimundo Gómez Vélez habían ido a estudiar para pasionistas en Zaragoza.
Alfonso era mas pequeño, pero mas inquieto y prometedor y como las cartas que escribía resultaban hermosas y llenas de alegría, José aceptó ir a acompañarle el 13 de septiembre de 1928.
Los dos hermanos se ayudaron y estimularon mutuamente a fin de obtener buenas calificaciones para que sus padres estuvieran contentos con ellos. No se conserva la correspondencia de aquella época en la que se reflejaría su estado de ánimo. Las notas de José fueron buenas sin llegar a sobresalientes. Le costaban las asignaturas de Lengua Latina, Geografía y especialmente la Música.

En el curso 1930-31 sus calificaciones descendieron en relación a los cursos anteriores, además, las dificultades sociales y políticas llevaron de regreso a casa a los dos hermanos. La gente del pueblo observaba con admiración el fervor y alegría de los dos jóvenes seminaristas. Por fin en septiembre pudieron regresar a Zaragoza, aunque inmediatamente tuvieron que separarse, pues Alfonso tomó el hábito en Corella, el 4 de octubre.
José estudio su último año de Humanidades en Zaragoza y el 26 de septiembre de 1932 se despidió de la Virgen del Pilar. Al día siguiente llegaría a Corella, dispuesto a seguir los pasos de su hermano Alfonso. Los padres tuvieron la oportunidad primero de estar en la toma de hábito de José el 22 de octubre y al día siguiente en la profesión de Alfonso.

De José dice el Libro de Capítulos de los Novicios que “los informes de su conducta tanto en nuestro colegio como durante la estancia en casa eran inmejorables” que “ninguno tuvo queja de el”, pero que “leía con poco sentido”, de lo cual alguien dedujo que “parecía algo corto de ingenio”.
En el cuarto capitulo del noviciado “uno manifestó algún temorcillo de que podía estar enfermo, pero, según expuso el P. Maestro nunca se quejó de nada ni dio muestras de ninguna dolencia”. El 18 de octubre de 1933 a la hora de determinar su paso a la profesión religiosa todos los votos le fueron favorables y el 29 del mismo mes José emitió los votos religiosos.

Iglesia de San Martín y Perapertu, Palencia (España), lugar donde nació el Beato José Luis.

José prosiguió otro año en Corella con los estudios de Filosofía, siendo ayudado por su hermano. En septiembre de 1934 los dos hermanos y un numeroso grupo de estudiantes se trasladaron a Daimiel. José se encargaba del jardín, le encantaban las flores y mimaba las rosas para que no faltaran nunca delante de la imagen de la Virgen de las Cruces. José quería ser un segundo San Gabriel de la Dolorosa y como el se estimulaba a vencer las dificultades diciendo: “José, ¿no te vencerás por amor a María?” De cuando en cuando José tenía que arrodillarse delante de la Virgen María porque le hacían sufrir las noticias que llegaban de profanaciones y sacrilegios.

En el verano de 1936 el hermano de José. Alfonso Estalayo, dejó Daimiel muy enfermo de los pulmones el día del Carmen y llegó a Zaragoza el 18 de julio, librándose así de la muerte que se abatiría sobre casi todos los miembros de la comunidad de Daimiel. Fue martirizado junto al grupo que llevaba el Padre Niceforo Diez, compuesto por los más jóvenes, del grupo de 12 personas. Además del Padre Niceforo y José, fallecieron en el acto: Abilio Ramos, Epifanio Sierra y Zacarias Hernández el 22 de julio en Manzanares. Los supervivientes sufrirían un segundo martirio el 23 de octubre.

Abel

Bibliografía:
– GARCÍA MACHO, Pablo, Rosas del Calvario “Martires Pasionistas de Daimiel”, Ed. Edicep.
– PIELAGOS, Fernando C.P. “Homenaje a los 26 Martires Pasionistas de Daimiel” Ed. Pasionistas.

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