Pasionistas Mártires de Daimiel: ¿quiénes eran? (IV)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Beato Tomás en su hábito de pasionista.

Fotografía del Beato Tomás en su hábito de pasionista.

Beatos Tomás del Santísimo Sacramento (Tomás Cuartero Gascón) 1915-1936 y
José María de Jesús y María (José María Cuartero Gascón) 1918-1936

Estos dos hermanos de sangre y de Cristo nacieron en Tabuenca (Zaragoza), hijos del matrimonio que lo formaban Tomas y Braulia; familia sencilla y humilde. Tomas nació el 22 de febrero de 1915, siendo bautizado en la parroquia de San Juan Bautista por Don Pedro Cuartero, coadjutor de la misma, y le confirmo el 19 de junio siguiente Monseñor Soldevila y Romero, arzobispo de Zaragoza.

José María vino al mundo tres años después, el 24 de abril de 1918. Recibió el bautismo del mismo coadjutor Pedro Cuartero. Para la confirmación tuvo que esperar al 25 de septiembre de 1922, administrándosela Monseñor Miguel de los Santos Díaz de Gómara, Auxiliar y Visitador General de la archidiócesis de Zaragoza.

Los dos hermanos recibieron por primera vez la comunión a los ocho años, y frecuentaron la escuela de Tabuenca. Tomas sintió pronto la vocación al sacerdocio y marcho a Belchite en 1927.

En la Cuaresma de 1930 llegaron a Corella dos PP. Pasionistas; Ildefonso de la Cruz y Ángel de la Anunciacion. El Libro de Ministerios dejó constancia de esta misión: “El recibimiento que se les deparo fue verdaderamente extraordinario…Desde el segundo día y durante todos los de la misión fue elevadísimo el numero de fieles que se acercaron a los santos sacramentos de la confesión y comunión, calculándose en trescientas o cuatrocientas confesiones diarias. Todos los días fue numerosísima la concurrencia a todos los actos de la mañana y de la tarde. Se tuvo diariamente catequesis a los niños de las escuelas por la mañana… En la comunión general que se tuvo el último día se acerco a la mesa eucarística todo el pueblo. A las ocho y media tuvo lugar el acto tan enternecedor de la primera comunión de cuarenta niños… Por la tarde se tuvo una muy devota procesión a la ermita del Calvario y de regreso, al llegar a una hermosísima capilla de la Virgen, tuvo lugar la bendición de la Santa Cruz que, como recuerdo de la misión se dejó. Predicó el Padre Ildefonso una conmovedora plática alusiva al acto… Esta misión duro ocho días.”

Tomás, a su regreso del seminario encontró una parroquia con otra fisonomía: las funciones de Semana Santa eran concurridísimas, los sacramentos mas frecuentes, el párroco no daba abasto a las confesiones… Se veía claro que la gracia había caído en abundancia y había sido aceptada con generosidad. A Tomás le nació una inquietud: “¿No me llamará el Señor a la vida pasionista? Podré vivir en comunidad, dedicarme a la contemplación de Cristo Crucificado y predicarlo con el mismo fervor…”

Fotografía del Beato José María en su hábito de pasionista.

Fotografía del Beato José María en su hábito de pasionista.

Sus padres contactaron con los Pasionistas de Zaragoza, Tomás fue aceptado, y para que no estuviera solo iría acompañado de su hermano pequeño José María. Los dos hermanos fueron a Zaragoza el 28 de septiembre de 1930. Tomas, mas adelantado en los estudios, se unió al grupo de los mayores. Le resulto algo difícil, y sus calificaciones, aun siendo muy buenas, no eran brillantes. José María por el contrario, sacó excelentes notas, aunque claro está, la dificultad era menor. Tomas escribía con letra clara y con personalidad, en cambio José María lo hacia de manera desgarbada y sin elegancia. Al final del curso los dos tuvieron que tomarse vacaciones en Tabuenca por la situación política. Fue una prueba de fuego para su sinceridad vocacional.

En septiembre de 1931 los dos regresaron a Zaragoza. Tomás mejoro mucho la puntuación y la de José María fue mas baja. Al final del curso 1932, Tomás se despidió de su hermano, fue a Corella y recibió el habito el 22 de octubre. En el informe se comenta de el: “En Belchite, según informes del rector del seminario, observó ejemplar conducta, si bien para el estudio se le apreció tener regulares disposiciones. Continuo los estudios preparatorios en nuestro colegio con tal aprovechamiento que en dos años terminó. Con este resultado brillante y su excelente comportamiento a la vista, fue proclamado para el noviciado”. A lo largo del año no desmereció de estos juicios favorables y el 29 de octubre de 1933 profesó los votos pasionistas.

A causa de la difícil situación por la que atravesaba la iglesia española, los superiores pasionistas determinaron no admitir novicios en 1933. Y al quedar sin ellos la casa de Corella, se pensó que estudiasen allí el primer curso de Filosofía los neo profesores. Por eso permaneció allí otro año el joven Tomas Cuartero. En septiembre de 1934 los estudiantes de Corella reciben orden de traslado a Daimiel. El 17 llego José María. Tomás le dio los consejos oportunos y el abrazo de despedida. En Daimiel, Tomás escribió a sus padres para llevarles un poco de tranquilidad después de los sucesos de Asturias y aprovechó para darles alguna buena noticia: “Para que no crean que estoy muerto, sino todavía vivo, les escribo estas pocas letras que, como espero, les llenarán el corazón de alegría… Comenzaré diciendo que de salud estoy bien, gracias a Dios: que este cambio de régimen nada ha trastornado mi salud y que por aquí, por La Mancha, me va muy bien… Respecto a la República, en este país no se conoce; la gente es muy sencilla, por lo cual estamos muy tranquilos, así que de mi no teman… Aun me resta una cosa por decirles y es una noticia que va a causarles mucha alegría y es la siguiente…: que el 7 de marzo del año que viene, poco tiempo después de cumplir los 20 años, tendré la dicha de predicar el primer sermón que entre nosotros los estudiantes de este año se ha predicado. Lástima – dirá mi madre – que no fuese en Corella o en Zaragoza para ir a ver predicar por primera vez a mi hijo… Pero no hay que apurarse. Ustedes conserven la salud por muchos años y ya me verán mas de una vez… ¿y quien sabe si en el mismo pueblo? ¡Que alegría, verdad, ver predicar a Tomás en el pueblo! (carta del 4-XI-1934).

Vista de la iglesia parroquial de Tabuenca, patria de los Beatos Tomás y José María Cuartero Gascón.

Vista de la iglesia parroquial de Tabuenca, patria de los Beatos Tomás y José María Cuartero Gascón.

Desgraciadamente los libros del historial de Daimiel desaparecieron juntamente con la comunidad y no tenemos referencias de como le salio a Tomás el primer sermón sobre su santo patrono. De lo que no cabe duda es que Tomás puso todo el ardor y la ilusión. Así lo reconoció un testigo presencial que después redactó su primera biografía: “¡Cuan vivos y ardientes eran sus anhelos por emprender las fatigas del apostolado! Se creía estar ya evangelizando a los pobres de Tanganika, y pensando en esto… se daba el entusiasmo de un joven pasionista a prepararse a tan alto apostolado con la oración y el estudio…” (Procesos).

Mientras Tomás afilaba sus armas oratorias, José María iba creciendo en la vida espiritual en Corella. Tenía en su contra el prestigio y la buena fama de su hermano. Tomás era mas dado a la contemplación, de estilo mas monacal y pausado. José María por el contrario, poseía una manera de ser mas alegre, expansiva y abierta; era un torrente de simpatía. Y por eso, siendo idénticos los formadores y muy distinto el formado, no acababan de comprenderle. Si al principio del noviciado admiraron “sus buenas cualidades para la vida religiosa”, pronto dieron señales de vida los “peros”; falta de sinceridad. No se le dio importancia y todos los votos le fueron favorables.

En el ultimo capitulo antes de la profesión ha desaparecido el “pero” de la falta de sinceridad, y aparece el “pero” de una “voz fofa y algo cascada; pero como el médico no había encontrado lesión en su garganta, se calmaron los capitulares y se procedió a la votación, resultando un voto negro y siete blancos”. José María y sus compañeros emitieron los votos el 23 de octubre de 1935. Inmediatamente fueron enviados a Daimiel. José María se encontró con Tomás y con una comunidad joven (estudiantes entre 18 y 21 años) en la Provincia de la Sagrada Familia en la que habían puesto muchas esperanzas.

José María escribió pronto a sus padres: “Muy contento y alegre tomo la pluma para manifestarles la felicidad y dicha que siento por estar unido a Dios con los votos religiosos y por hallarme en esta santa casa, que es otra cosa de lo que yo esperaba. Después de 20 horas de tren y dos de auto llegamos a este santo retiro en el que estaba esperando Tomás… llegue un poco ronco y estuve algunos días así, pero Dios ha querido que me pusiera bien, y como todos los demás, me encuentro bien… El viaje me gusto mucho y de alegría no pude dormir. Yo hablaba por todos y no podía estar quieto. Me apostaba con otro a ver quien estaba mas rato durmiendo, pero siempre me ganaba, porque mi lengua no podía parar… Me he retratado de medio cuerpo, porque me han dicho que quedaría mejor y doy gracias al que me aconsejó. Pueden comparar la fotografía de Tomás con la mía a ver si tuvo razón el que me lo dijo o no. Aquí estamos rebosando de alegría y felicidad. Cumplidos ya sus deseos (así pienso yo que ustedes desearían que nos encontrásemos juntos…” (Daimiel, 22-XI-1935)

Vista de la Ermita del Niño Perdido, en Tabuenca. Patria natal de los Beatos Tomás y José María Cuartero Gascón.

Vista de la Ermita del Niño Perdido, en Tabuenca. Patria natal de los Beatos Tomás y José María Cuartero Gascón.

Nada más sabemos de los dos hermanos hasta la noche del 21 de julio de 1936 cuando José María Y Tomás fueron arrancados de la paz conventual. Los dos hermanos Cuartero formaron parte del grupo encabezado por los Padres Nicéforo e Ildefonso. En Manzanares quedaron tendidos por la descarga entre la agonía y el dolor. Sobrevivieron a este primer martirio, pero con terribles secuelas, Tomás recibió un tiro en el pecho y el joven José María, el mas joven de los 26 mártires tenia la mandíbula completamente desencajada del rostro. Sacados del hospital tres meses después, la mañana de 23 de octubre, los dos hermanos volverían a unir su sangre, esta vez ya en la Gloria de Dios.

Abel

Bibliografía:
– GARCÍA MACHO, Pablo, Rosas del Calvario “Martires Pasionistas de Daimiel”, Ed. Edicep.
– PIELAGOS, Fernando C.P. “Homenaje a los 26 Martires Pasionistas de Daimiel” Ed. Pasionistas.

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