San José María de Yermo y Parres: el gigante de la caridad

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo.

Nace el 10 de noviembre de 1851 en la hacienda de Jalmolonga, Estado de México y apenas contando con cincuenta y dos días de nacido quedó huérfano de madre. Su padre lo llevó a vivir con su hermana María del Carmen a la ciudad de México, la cual lo trato como si fuera su hijo. Recibió educación de maestros particulares teniendo un espléndido rendimiento escolar lo que le valió que en 1864 durante el periodo de la invasión francesa, el emperador de México, Maximiliano de Habsburgo le concediera una medalla de honor por su buen desempeño escolar.

Siendo ya adolescente en 1867 decide ingresar en la Congregación de la Misión de San Vicente de Paul. El periodo de estudios del santo fue un poco desafortunado debido a la persecución religiosa que se inició durante la protocristiada en el periodo de gobierno de don Benito Juárez debido a la separación de la Iglesia y el Estado, la confiscación de las propiedades de la iglesia y la exclaustración. En mayo de 1869 emitió sus votos y fue enviado a París a continuar los estudios de teología; al regresar a México estuvo en la arquidiócesis y debido a su precaria salud dejó por un tiempo la Congregación y posteriormente se separó en definitiva de ella hacia 1872. Fue asistente del arzobispo de México, don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, quien posteriormente sería expulsado del país por su apoyo a la invasión francesa.

En 1874 pidió una dispensa de sus votos debido a una crisis vocacional y en 1876 recibió las órdenes menores en Guanajuato nuevamente con los paúles pero posteriormente abandonó nuevamente y para siempre la Congregación y decidió buscar ayuda en el obispo de León, Guanajuato, don José María de Jesús Diez de Sollano y Dávalos quien lo convenció de ordenarse sacerdote diocesano el 24 de agosto de 1879 siendo nombrado ceremoniero de la catedral.

A la muerte del obispo Diez de Sollano, el nuevo obispo Tomás Barón y Morales nombró a José María capellán de los templo de El Calvario y Santo Niño ambos ubicados en zonas muy pobres de la ciudad. El padre Yermo no estuvo a gusto con esta decisión pues él estaba acostumbrado a trabajar entre las clases altas de la sociedad, en la catedral y en parroquias de alta alcurnia, lo que le hizo llegar a pensar en renunciar a su cargo, pero después de meditar sobre la situación prefirió obedecer a su Obispo.

San José María de Yermo y la Congregación de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres.

El antiguo capellán de El Calvario había comenzado a construir una casa de ejercicios espirituales y el padre Yermo decidió continuar la obra, pero un día cuando se dirigía a El Calvario se encontró con unos cerdos devorando los cuerpos inertes de dos recién nacidos y eso le marcó totalmente y decidió que en lugar de la casa de ejercicios construiría una casa para albergar a los pobres. El padre Yermo solicitó a Francia la ayuda de las Hermanitas de los Pobres para que atendieran su asilo, pero al enterarse que las leyes mexicanas prohibían usar hábitos religiosos, se negaron a venir al país. Ante tal negativa el padre Yermo habló con cuatro jóvenes que querían ser religiosas para que atendieran el asilo que fundó el 13 de diciembre de 1885, el cual logró culminar gracias a la ayuda de limosnas y a que el ayuntamiento le dio varios beneficios para su obra. En ese mismo 1885 el padre Yermo funda la Congregación de “Las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres”; tres años después fundará el noviciado. El padre Yermo respecto a su fundación, muy alegre decía: “Que felicidad la mía, si logró no ser sólo yo, quien trabaje y sea siervo y amigo de Cristo, luchando por extender su reino, sino que mi apostolado se multiplique por ministerio de las hermanas”.

Hacia junio de 1888 una terrible inundación atacó la ciudad de León y muchas casas quedaron destruidas. El padre Yermo preparó su asilo para recibir el mayor número de damnificados y el mismo trató de construir un bordo para que el río no siguiera inundando la ciudad, cosa que no logró. Debido a que hubo cerca de tres mil persona que quedaron sin hogar tuvo que hacer uso del templo para albergar toda la gente que le fuera posible. Al día siguiente el padre se decidió a pedir ayuda para los albergados entre alimentos y demás cosas y a tratar de construir nuevamente un bordo para el río. Luego decidió trasladarse a la ciudad de México para solicitar ayuda para todos los afectados. Todo este enorme esfuerzo le ganó que el gobernador de Guanajuato, Manuel González le nombrara “gigante de la caridad”.

Tiempo después una persona de Puebla le pidió al padre Yermo que las religiosas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres se hicieran cargo de un asilo que él había fundado y no tenía quien lo atendiera, el padre Yermo aceptó y envió a cuatro religiosas a atenderlo.

Tumba del Santo debajo del altar de la capilla de la congregación por él fundada en Puebla, México.

Debido a la aplicación más rigurosa de las leyes en Guanajuato para disminuir la actividad de la iglesia y a problemas con su Obispo, el padre Yermo decide pedir su cambio a la diócesis de Puebla, a donde trasladó el noviciado y el gobierno general de la Congregación.

En 1890 fundó la Casa de la Misericordia Cristiana, para prostitutas que deseaban dejar este oficio, las que fueron conocidas como “Magdalenas”. Desgraciadamente esta casa fue destruida hacía 1928 durante el conflicto cristero.

San José María de Yermo también se dedicó a editar las obras del obispo Diez de Sollano junto con una biografía y numerosas cartas y escritos teológicos. Fundó hacia 1896 la primera revista dedicada a los sacerdotes mexicanos “El Reproductor Eclesiástico Mexicano”, en la que publicaba documentos pontificios. El padre Yermo llegó a ser muy apreciado tanto por sus obras de caridad y fundaciones como por sus puntos de vista, lo que le ganó ser candidato a ser el primer obispo de Tehuantepec, pero debido a que del mismo modo tenía muchos detractores que le veían con malos ojos, esto no se pudo lograr.

Hizo el trámite correspondiente para que su Congregación se manejara por sí sola y el sólo se dedicara a la manutención económica y aconsejarlas espiritualmente. En varias regiones del país se extendió la obra del Padre Yermo y en 1910 la Congregación recibió la aprobación pontificia y en 1925 se aprobaron las constituciones del padre Yermo.

Imagen que se utilizó para la canonización.

Debido a unos males estomacales que le aquejaron desde joven y al paludismo que contrajo en León, Guanajuato, su salud se mermó al grado que se dispuso a morir y después de despedirse de sus religiosas y de sus amigos, falleció el 20 de septiembre de 1904, en la ciudad de Puebla.
Fue beatificado por el papa San Juan Pablo II el 6 de mayo de 1990, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en la ciudad de México y canonizado el 21 de mayo del 2000, en Roma. Es considerado el Apóstol de la caridad y de los pobres. Su cuerpo se conserva en la capilla de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres de Puebla. Su festividad se celebra el 19 de septiembre.

André Efrén

BIBLIOGRAFÍA
– Saucedo Zarco, Carmen, Historias de Santos Mexicanos, México, Planeta, primera edición, 2002.
– S/a, Nuevos Santos Mexicanos, México, San Pablo, primera edición, 2001.

CONSULTADO EN LÍNEA
– www.padreyermo.org.mx

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