¿Se han descubierto nuevas reliquias de San Juan Bautista?

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista del actual relicario donde se han colocado las reliquias halladas en Sozopol (Bulgaria).

Vista del actual relicario donde se han colocado las reliquias halladas en Sozopol (Bulgaria).

En más de una ocasión hemos hablado aquí sobre la abundancia de reliquias de San Juan Bautista –al menos se conocen nueve cráneos y más de veinte manos– y nos hemos pronunciado sobre ellas, diciendo que no cabe la menor duda de que la mayoría de ellas, si no todas, son reliquias falsas. También en algún artículo anterior explicamos las peripecias que, a lo largo de los siglos, han sufrido estas presuntas reliquias y cómo cada uno dice que la que él tiene es la verdadera. Bueno, pues como había pocas, se han encontrado unos huesos más que se han dado por auténticos y que son venerados como tales. Yo, aunque soy escéptico en todo esto, expondré lo más objetivamente posible el caso que hoy nos ocupa, y que cada cual saque sus conclusiones.

El 28 de julio del año 2010, durante las excavaciones del ábside del monasterio paleocristiano de San Juan Bautista, en la isla Sveti Ivan, cerca de Sozopol (Bulgaria), a algo más de medio metro de profundidad por debajo del pavimento del altar, se encontró un pequeño sarcófago de alabastro. De acuerdo con su entorno, los arqueólogos lo dataron como perteneciente al siglo IV. En la tapa había una inscripción que indicaba que en su interior había reliquias de San Juan Bautista. El relicario estaba perfectamente conservado y sellado con mortero de color rojo.

El día 29 se descubrió otra pequeña cajita de arenisca de color amarillo pálido –semejante a una caja de cerillas- , con una inscripción en griego antiguo por un lado que decía: “Señor, ayuda a tu siervo Tomás” y en el lado opuesto, otra que decía: “San Juan”. Dentro había unas piedrecitas pequeñas. El catedrático Kazimir Popkonstantinov, jefe de las excavaciones, defendió la tesis de que el tal Tomás sería quien llevó las reliquias desde Constantinopla hasta Sozopol. Esa pequeña cajita fue datada como del siglo V. Cuatro días más tarde, en presencia de una comisión de expertos, parlamentarios y periodistas, se abrió el relicario descubierto el día 28 y se encontraron algunos huesos de una mano, pequeños huesos faciales y dos dientes.

Lugar de las excavaciones en Sveti Ivan, Sozopol (Bulgaria).

Lugar de las excavaciones en Sveti Ivan, Sozopol (Bulgaria).

La noticia del descubrimiento, gracias a los medios de comunicación, corrió como la pólvora, no sólo por Bulgaria sino fuera de sus fronteras y, claro está, se inició un debate sobre si los huesos hallados eran o no eran del Precursor. Muchos eruditos expresaron sus dudas ya que en Oriente, antes del siglo X, no era ésa la práctica de exhibir las reliquias dentro de una iglesia. Las reliquias –auténticas o falsas– se exhibían, no se escondían, a fin de que aquel templo que las tuviese se beneficiase de las peregrinaciones que dichas reliquias pudieran originar. A mi entender, ésa es una de las explicaciones por la que existen tantas reliquias del Bautista extendidas por toda Europa: las reliquias atraían el dinero y daban prosperidad a la ciudad que pretendía poseerlas. Así que dichos eruditos defendían que, antes de echar las campanas al vuelo, había que analizar seriamente el descubrimiento de Sozopol.

Si damos por ciertas las informaciones más antiguas, podríamos decir que hasta la IV Cruzada, las reliquias del Bautista estuvieron en Constantinopla y sabemos que esta cruzada duró del 1202 al 1204, o sea, inicios del siglo XIII. El monasterio de San Juan en Sozopol está datado como de finales del siglo IV-principios del siglo V y, en aquellos tiempos, bien es verdad que no abundaban los monasterios y que cuando uno se erigía se procuraba que tuviera reliquias del santo o santa a quien estuviese dedicado, las cuales se colocaban bajo el altar. El sarcófago relicario de Sozopol estaba “sepultado” debajo del lugar ocupado por el altar principal de aquella iglesia, o sea, se había puesto en los cimientos de la misma y no estaba destinado a ser objeto de peregrinaciones. Por lo tanto, ése podría ser un punto a favor de la autenticidad de las reliquias. También es cierto que la falsificación de reliquias empezó bastante después del siglo V.

Inscripción que afirma que las reliquias son del Bautista.

Inscripción que afirma que las reliquias son del Bautista.

Como la iglesia del monasterio estaba dedicada a San Juan Bautista, por ley, tendría que tener reliquias del mismo. Según los arqueólogos, este monasterio bizantino en su momento fue muy importante, porque era una de las mayores iglesias de la baja Edad Media en lo que hoy es Bulgaria y, por lo tanto, es de suponer que tendría un cierto estatus imperial. Como el apóstol Andrés evangelizó las costas del Mar Negro, hubo quienes llegaron a afirmar que fue este Santo apóstol el que lo fundaría (!!). Pero lo que sí es cierto es que la historia nos dice que algunos de sus abades llegaron a ser patriarcas de Constantinopla. Alguno de estos patriarcas pudo haber hecho la donación de las reliquias al monasterio.

Quien haya visitado Constantinopla –hoy Estambul– sabe que en el Museo Topkapi puede verse un precioso relicario de un brazo del santo Precursor y otro de su cráneo. Desde este punto de vista, pequeños huesos pudieron ser enviados desde Constantinopla a Sozopol y, de hecho, un historiador de la Universidad Christopher Ramsey encontró en unos estudios sobre unas crónicas históricas datos que afirman que algunas reliquias de San Juan fueron enviadas a un monasterio de la isla Sveti Ivan a finales del siglo V.

El profesor Kazimir Popkonstatinov abre el relicario.

El profesor Kazimir Popkonstatinov abre el relicario.

Hasta aquí he expuesto algunos puntos a favor y otros en contra acerca de la posible autenticidad de estas reliquias. Algunos de los científicos propusieron que se hiciera un análisis de ADN, pero ¿con qué se comparaba? Aun así, se hizo un análisis de ADN mitocondrial completo para poder determinar que todos los huesos pertenecían a una misma persona. También se realizaron análisis anatómico-forenses e isotópicos -del radiocarbono 14-, que se hicieron en la Universidad de Oxford y que dieron como resultado que los huesos pertenecían a un hombre que había vivido en Palestina en el siglo I de nuestra era, que podría tener entre treinta y cuarenta años de edad y que era vegetariano.

Por supuesto que, desde un punto de vista estrictamente científico, esto no es suficiente para identificar a una persona concreta, pero fue suficiente para que importantes personalidades académicas, civiles y eclesiásticas se decantaran a favor de la autenticidad de las reliquias y que la Iglesia Ortodoxa Búlgara las diera por auténticas. Fueron expuestas a la veneración en la iglesia de San Jorge de Sozopol, ciudad situada en la costa del Mar Negro y, por lo tanto, fuente de desarrollo turístico y progreso. Como la iglesia de San Jorge es de pequeñas dimensiones, las reliquias, puestas en un precioso relicario de plata, fueron trasladadas a la iglesia de los Santos Cirilo y Metodio.

Lo que había dentro del relicario.

Lo que había dentro del relicario.

Hay que decir a favor de todo esto que, al menos que yo sepa, son las únicas supuestas reliquias de San Juan Bautista que hayan sido objeto de análisis de ADN y del Carbono-14. Quienes dicen poseer reliquias del Bautista, bien pudieran hacer análisis comparativos con estas encontradas en Sozopol.

Antonio Barrero

Enlaces consultados (2012-2013):
– http://archaeologynewsnetwork.blogspot.com.es/2011/12/relics-of-st-john-baptist-examined-by.html
– http://bnr.bg/sites/en/Lifestyle/HistoryAndReligion/Pages/0908StJohntheBaptistrelicsfromSozopol.aspx
– http://the-end-time.blogspot.com.es/2010/07/archaeologists-uncover-john-baptist.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Reliquias del cráneo de San Juan Bautista

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Relicario con el presunto cráneo de San Juan Bautista. Catedral de Amiens (Francia).

Pregunta: Hace años visité la ciudad francesa de Amiens y vi el relicario del cráneo de San Juan Bautista, pero cual ha sido mi asombro cuando este año en Roma también he visto otro. Eso no puede ser porque imagino que San Juan Bautista, como todo ser humano, tendría solo una cabeza. (Argentina)

Respuesta: Mi querido amigo,  aunque ya te contestamos en su momento sobre este tema, hoy que acabamos de conmemorar la festividad de San Juan Bautista, queremos aprovechar la ocasión para publicar la respuesta que te dimos en su día y, como te dijimos, sobre esto hay mucho que contar.

Las reliquias falsas abundan más que las conchas en las playas. Tú te asombras porque has visto dos y yo te digo que puedes ver algunas más. Para mi, todas falsas o, a lo más, solo una auténtica. Combinando leyenda con historia, a la cabeza del Santo Precursor al igual que al resto de su cuerpo, se le puede seguir el rastro siguiente: Por el Evangelio de Mateo (14, 11 y stes.) sabemos que la cabeza del Bautista fue dada a la hijastra de Herodes (Salomé) y que el cuerpo fue sepultado por sus discípulos. Cuerpo y cabeza debieron tener distinta suerte, seguir distinto camino.

En el siglo IV, San Jerónimo, Rufino de Aquileia y Teodoreto dicen que el cuerpo fue llevado desde la fortaleza de Maqueronte hasta Sebaste en Samaria, donde fue sepultado: “Ubi nunc Sebaste est, in qua et sancti Ioannis Baptistae ossa sunt condita”.

Santa Paula de Roma, discípula de San Jerónimo, escribe que ella veneró en Sebaste los sepulcros de Eliseo, Abdías y Juan Bautista y Rufino de Aquileia dice que el emperador Julián el Apóstata, en el año 361 había profanado el sepulcro; Teodoreto también asegura que allí estaba el sepulcro (vacío o no). Los numerosos peregrinos que por allí pasaron en los primeros siglos, unos hablan de la tumba y otros de las cenizas del santo cuyo cuerpo había sido quemado por el Apóstata. Solo hay un autor, Niccolò da Poggibonsi, que en el año 1347 dice que el cuerpo había sido trasladado desde Samaría hasta un monasterio situado en la ribera del río Jordán.

Primitiva tumba de San Juan Bautista en Samaria (Israel).

Con respecto a la cabeza, hay dos tradiciones distintas. Una dice que en tiempos de Teodosio el Grande, en el año 385, la reliquia fue llevada desde Cilicia hasta Hebdomon, suburbio de Constantinopla y desde Constantinopla, en tiempos de los cruzados, llegaría hasta occidente. La otra tradición dice que la reliquia fue llevada por unos monjes desde Palestina a Emesa en tiempo de los emperadores Valentiniano III y Marciano, en el año 450 y que desde allí, más tarde fue llevada al monasterio Spileon, en Grecia. Comprenderás que he resumido mucho estas dos tradiciones.

Pero hete ahí que relicarios autentificados como del cráneo completo de San Juan los hay en: la Iglesia romana de San Silvestre in Capite (está allí desde el pontificado de Inocencio II en el siglo XII), catedral de Amiens en Francia (desde el año 1206), Residenz Museum de Munich (Alemania), Catedral de Viterbo en Italia (el mentón), Köln (Alemania), Monte Athos (Grecia), Raychani (Macedonia) y Estambul (Turquia) y relicarios con parte del cráneo en Damasco (Siria), Aosta (Italia), Ragusa (Italia), Quarante (Francia), Clugnat (Francia), Maurienne (Francia), Bourganeuf (Francia),  Tremaouezen (Francia), Panazol (Francia), Condado de Flandes (Bélgica), Gent (Bélgica), Nobressant (Bélgica), Soignies (Bélgica),  Wadi-El-Natroom (Egipto), Mega Spileon monastery, Kalavrita (Grecia),  Zurich (Suiza), Zadar (Croacia), Efkere (Armenia), Jerusalem (Israel), Barezhani (Ucrania)….

Y del cuerpo, no te digo nada….

Presunto cráneo de San Juan Bautista en la iglesia de San Silvestro in Capite, Roma (Italia).

En cada localidad existe su historia o leyenda de cómo llegó allí esa “presunta” reliquia del Precursor, pero comprenderás que todas estas leyendas son falsas, lo digo con respeto pero también con rotundidad, ya que si se juntasen todos los cráneos, piernas, brazos, etc. del santo, tendríamos más de una decena de cuerpos.

¿Cómo se permite la veneración de todos ellos? Yo no lo comprendo. Quizás para no romper tradiciones, pero se permite a sabiendas de que se da culto a reliquias falsas. Y que conste que sucede lo mismo con otros muchos santos de los primeros siglos.

Desde mi punto de vista esto podría solucionarse aunque supusiera “escandalizar” a más de un timorato. Se dice que los restos de San Zacarías, su padre, están en Venecia y el cráneo de Santa Isabel, su madre, en Munich. Bastaría con hacer las pruebas de ADN y todo el misterio quedaría esclarecido. ¿Por qué no se hace? No lo sé, ahí lo dejo.

Pero quiero concluir recordando que Cristo dijo: “En verdad os digo que no hay entre los nacidos de mujer ninguno más grande que Juan el Bautista” y esto es lo que realmente importa: un modelo para todos nosotros, independientemente de que sean o no verdaderas las “presuntas reliquias” que de él se tienen.

Ut queant laxis
Resonare fibris
Mira gestorum
Famuli tuorum
Solve polluti
Labii reatum
Sancte Ioannes
Para que puedan
Con toda su voz
Cantar tus maravillosas
Hazañas, estos tus siervos,
Deshaz el reato de
Nuestros manchados labios,
¡Oh, bendito San Juan!

Detalle del cráneo del Santo venerado en Roma.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Natividad de San Juan el Bautista

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego del Santo.

San Juan Bautista es uno de los santos más importantes del cristianismo, conocido también como el Precursor de Nuestro Señor. Las informaciones más importantes que tenemos sobre él y sus enseñanzas se encuentran en los Santos Evangelios. Existen también algunas otras tradiciones y escritos, pero son de fechas posteriores, aunque de estas, la mención más importante acerca de él proviene del historiador judío Flavio Josefo. El en su informe de “Antiquities” 18.116-19, dice prácticamente igual que Marcos 6, 17-29, Mateo 14, 3-12 y Lucas 9, 7-11: el tetrarca judío Herodes Antipas que lo fue desde el año 4 antes de Cristo hasta su expulsión a Lyón en el año 39, había ejecutado a Juan el Bautista en la fortaleza de Maqueronte en las montañas situadas al este del Mar Muerto. Esta fortaleza estaba en el extremo sur de Perea, al este del río Jordán, no lejos de un lugar llamado Betabara, frente a Jericó y que es conocido hoy como el lugar “en el desierto” donde Juan empezó su tarea de “bautizar al otro lado del Jordán” (Juan, 1, 28; 10, 40). Después de ser decapitado Juan, todos sus discípulos se convirtieron en discípulos de Jesús o sencillamente regresaron a sus casas.

Pero, ¿por qué Juan el Bautista es un profeta y por qué Jesús lo llamó como “el más grande entre los profetas y el más grande entre los nacidos de mujer”? (Mateo, 11, 7-9 y Lucas, 7, 24-26). Parte de la información sobre la importancia de esta persona que une el Antiguo con el Nuevo Testamento, la podemos saber si estudiamos las circunstancias de su nacimiento, hecho que tanto las Iglesias de Oriente como de Occidente celebran hoy, día 24 de junio, día muy cercano al solsticio de verano en el hemisferio norte.

Referencias bíblicas a este evento
Los textos bíblicos referentes a San Juan Bautista están situados siempre al inicio de los Evangelios, porque Juan es el “Precursor” por excelencia. Por supuesto, también se hablará de él posteriormente: de su evangelización y hasta de su muerte, de la que antes hemos hecho mención.

Icono ortodoxo griego de la Natividad del Santo.

En la iconografía cristiana, el evangelista Lucas está simbolizado por un león y eso es porque su Evangelio comienza con el texto profético: “La voz del que clama en el desierto; preparad los caminos de Dios…” texto que es asociado siempre a la vida ascética que llevaba San Juan en el desierto de Judea. Hecho esto, el texto de Isaías, 40, 3-5, Lucas lo pone en el tercer capítulo (3, 4-6); pero el eco del discurso de Juan está presente en su Evangelio desde el principio. Y es por eso, por lo que Lucas comienza su Evangelio, no con una genealogía, sino con el episodio (evento) del nacimiento de San Juan Bautista.

En el capítulo primero de su Evangelio, Lucas dice que Zacarías, un sacerdote de la estirpe de Aarón, estando en el templo tuvo una visión. Se le apareció un ángel, Gabriel (el de la nueva noticia) y le dijo que iba a tener un hijo. Por supuesto, Zacarías se sorprendió primero por dicha visión y en segundo lugar por el hecho de que ya eran ancianos y su esposa Isabel no podía tener hijos. Hay que recordar que según la tradición judía, la pareja que no tenía hijos era considerada como maldecida por Dios. El ángel le dice sobre el futuro niño:”Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Isabel te parirá un hijo, y le llamarás Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento. Porque será grande delante de Dios, y no beberá vino ni bebida alcohólica y estará lleno del Espíritu Santo, aun desde el seno de su madre. Y a muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor, su Dios, porque él irá delante de Él con el espíritu y virtud de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos, y atraer a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en años”. (Lucas, 1,13-18).

La historia posterior es bien conocida: Zacarías no cree lo que le dice el ángel y pide una señal por lo que el ángel le dice que quedará mudo hasta el día en que le ponga al niño su nombre. Después de esta visión, el sacerdote sale del templo y la gente se da cuenta de que ha visto algo excepcional pues tenía el rostro cambiado y no podía comunicarse como no fuera a través de signos o gestos. Zacarías se marcha a casa y al poco tiempo, su mujer quedó embarazada.

Mientras tanto, el mismo ángel se presenta a Maria y le anuncia el futuro nacimiento de Jesús, “el Hijo de Dios” (Lucas, 1, 35). Más tarde, Maria va adonde estaba su prima Isabel y comprueba el milagro:”Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno e Isabel quedó llena del Espíritu Santo y exclamando con gran voz, dijo: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”. (Lucas 1, 41-42). La profecía del ángel se había hecho realidad: Juan estaba lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre, siendo el primer confesor de la divinidad de Jesús. Otros interpretan que este “salto” en el vientre de su madre, significa que Juan hace la primera reverencia ante el Señor, demostrando que un profeta  es menor que el Hijo de Dios.

Santuario de Ein Karem (Israel), donde nació el Santo.

Pasado un tiempo, Isabel dio a luz a su hijo y vieron sus familiares tal maravilla. El Evangelio dice que querían ponerle el nombre de Zacarías, como su padre, pero que los padres se opusieron firmemente. Sorprendentemente eligieron el nombre de Juan y Zacarías recuperó el habla. El nombre de Juan (en hebreo, Johannan), significa “Dios es misericordioso”; efectivamente, Él es misericordioso enviándonos a un profeta.

Después del nacimiento, Zacarías cantó un himno que es en parte una profecía sobre la futura venida del Mesías (Lucas, 1, 67-75) y por otro lado habla del mismo Juan: “Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues irás delante del Señor para preparar sus caminos y dar a su pueblo conocimiento de salvación por el perdón de sus pecados,  por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz desde lo alto, a fin de iluminar a los que habitan en tinieblas y sombras de muerte y guiar nuestros pasos por el camino de la paz”. (Lucas, 1, 76-79).

Ya la profecía de Zacarías nos anuncia cual será el papel y la importancia de Juan; le llama por primera vez como profeta del Altísimo, el que va delante del Señor. Eso mismo dice Juan incluso de sí mismo:”Yo soy la voz del que clama en el desierto: enderezad el camino del Señor como dijo el profeta Isaías. Entonces, los enviados por los fariseos le preguntaron, ¿por qué entonces bautizas tú si no eres el Cristo, ni Elías ni el profeta? Y Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros hay uno a quién vosotros no habéis conocido; este es el que viene detrás de mi, que ha sido antes que yo, del que no soy digno de amarrarle los cordones de sus sandalias” (Juan 1,23-27; Mateo 3,11; Lucas 3,16; Marcos 1,7-8). Juan es solo el que prepara al pueblo para la venida del Señor; su bautismo es solo un símbolo de arrepentimiento de los que estaban esperando al Mesías.

Icono ortodoxo moderno de la Natividad del Santo.

Algunas otras cosas sobre San Juan el Bautista
Por último, sobre la infancia de Juan no se dice mucho; solo que “El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel” (Lucas 1, 80). La tradición cristiana dice que poco después de su nacimiento comenzó la persecución de Herodes contra los niños del entorno de Jerusalén y Belén y que debido a esto, Isabel marchó con Juan a esconderse en el desierto. Se dice que Zacarías fue asesinado y que poco después Isabel muere por lo que Juan queda en el desierto siendo atendido por el mismo Dios y por los ángeles y que es con casi treinta años de edad, cuando llega al río Jordán y comienza su predicación anunciando la venida del Reino de Dios.

Dejaremos para otro artículo las implicaciones de su bautismo y sus enseñanzas. Aquí nos detendremos solamente en otra cosa y que es la “confesión hecha por Jesús sobre Juan”. Esto sucede en un momento en el que Juan envía a Jesús a algunos de sus discípulos para preguntarle si es el Mesías o si se debe esperar a otro. Hay que considerar que esta pregunta era extraña después de los sucesos milagrosos ocurridos anteriormente en el río Jordán (la Teofanía). De todos modos, Jesús responde indirectamente mostrando las maravillas que allí sucedió:”Y les respondió: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!” (Lucas 7,22-23).

Inmediatamente después, Jesús habla sobre Juan:”Cuando los mensajeros de Juan se alejaron, se puso a hablar de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten magníficamente y viven ricamente están en los palacios. Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta. Este es de quien está escrito: He aquí que envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino. Os digo: Entre los nacidos de mujer no hay ninguno mayor que Juan; sin embargo el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él. Todo el pueblo que le escuchó, incluso los publicanos, reconocieron la justicia de Dios, haciéndose bautizar con el bautismo de Juan” (Lucas, 7, 24-29).

Un peregrino reza ante el lugar del nacimiento del Santo. Santuario de Ein Karem, Israel.

En esta confesión, Jesús afirma con claridad que Juan no es ni un zelote (es una caña agitada por el viento) ni es un esenio (no es un hombre vestido elegantemente). Incluso llega a dar a entender que no estaba comprometido políticamente; el no espera a un Mesías político que libere a los judíos de los romanos. Juan no es un esenio aunque haya algunos estudiosos que hagan un paralelismo entre el bautismo de Juan y los rituales de Qumran. Aun viviendo en el desierto, Juan era un profeta al estilo en que lo fue Elías; en esos tiempos mucha gente creían que Juan era Elías que había vuelto al mundo y eso era lo que se creía porque Juan bautizaba y predicaba en Betabara, el lugar donde, según la tradición, Elías había sido arrebatado hacia el cielo. Pero Jesús dice de él aun más: es el mayor de entre los nacidos de mujer y es el que prepara el camino.

Y hay que decir una cosa más: el evangelista San Juan en su tercer capítulo dice que incluso Jesús comenzó a bautizar en Judea estando con sus discípulos (Juan, 3, 22). Y esto originó que las gentes de alrededor empezaron a cuestionar esto y fueron a Juan diciéndole que alguien estaba “robando su práctica”. Al parecer Jesús empezó a hacer lo mismo “sin el permiso de Juan”: “Fueron pues, donde Juan y le dijeron: Rabbí, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, aquel de quién diste testimonio, mira, está bautizando y todos se van a Él. Juan respondió: Nadie puede recibir nada si no se le ha dado del cielo. Vosotros mismos sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de Él. El que tiene a la novia es el novio; pero el amigo del novio, el que asiste y le oye, se alegra mucho con la voz del novio. Esta es, pues, mi alegría, que ha alcanzado su plenitud. Es preciso que Él crezca y que yo disminuya. El que viene de arriba está por encima de todos: el que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo, da testimonio de lo que ha visto y oído y su testimonio nadie lo acepta” (Juan, 3, 26-32). Juan es consciente de su misión; él sabe que es solo un hombre: el que prepara el camino. Desde el momento de la Teofanía, Jesús debe aumentar y Juan debe disminuir porque así está determinado en la historia de la Salvación. Ningún ser humano puede ensombrecer a Dios.

Icono ortodoxo griego del Santo.

La Fiesta de San Juan entre el cristianismo y el paganismo
De alguna forma misteriosa Dios fija los hechos históricos con los signos astrales. Si el “dies Natalis Domini” se celebra el 25 de diciembre, cercano al solsticio de invierno que es el día más corto del año, el Nacimiento de San Juan Bautista, se celebra el 24 de junio, alrededor del solsticio de verano, que es el día más largo del año. Así, después de esta fecha los días van a menos (al igual que le ocurrió a San Juan). La Naturaleza va a menos a la espera de la subida del Sol de Justicia: Jesucristo, nuestro Señor. Cuando Él nace, los días van a más.

Muchos opinan que tanto la fiesta del “Natalis Domini” como la del “Ioannis Natalis” no son en verdad los mismos días exactos de sus nacimientos. La Iglesia fijó estas fechas alrededor del siglo IV con el fin de superponerlas a dos grandes fiestas del calendario pagano greco-romano: el Día del Sol (25 de diciembre) y el Día de Diana (en verano) que era una fiesta conmemorativa de la fertilidad y eso puede ser cierto.

En el calendario popular rumano, la fiesta de San Juan es conocida como Sânziana (Santa Diana) o como Drăgaica (de raíz eslava y que significa amor), una declaración de que no se mezclan dos tradiciones populares, la rumana y la eslava, aunque ambas indican la importancia de estar a Mitad del Año.

Esta fiesta tiene un papel importante en el futuro del año e incluso en el futuro de los miembros de la comunidad. Las plantas medicinales recolectadas ese día son las que tienen mejores cualidades curativas. Existen cientos de tradiciones y prácticas con connotaciones claramente paganas, pero eso no nos puede servir de escándalo a los cristianos. La Naturaleza trabaja conjuntamente con Dios para nuestra salvación y Cristo es también profeta entre las naciones paganas.

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es