Las reliquias del cráneo de San Juan Crisóstomo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Cráneo del Santo venerado en el monasterio Vatopedi, Monte Athos (Grecia).

Cráneo del Santo venerado en el monasterio Vatopedi, Monte Athos (Grecia).

En su artículo del 26 de enero del año 2011, nuestro amigo Mitrut nos relataba la vida de este gran Padre de la Iglesia, su doctrina y sus obras, su culto y sus reliquias. En este apartado – el de las reliquias – nos decía que parte de su cráneo se encuentra en el monasterio atonita de Vatopedi y en la catedral de Florencia. Sobre esta reliquia quiero yo dar hoy algunos apuntes, pues públicamente se venera más de un cráneo de este Santo. Este es un caso más de duplicidad de reliquias o si queremos ser francos, de falsificación de reliquias.

Por algunas fuentes históricas sabemos algunas de las características fisonómicas de San Juan Crisóstomo: el santo tenía una nariz larga y ancha, las cuencas de sus alegres ojos eran grandes, sus orejas también lo eran así como su frente, las mejillas las tenía hundidas debido a los continuos ayunos, tenía escaso pelo – que era blanco – y su barba era pequeña. Tenía la tez pálida y mostraba algunas características físicas que desvelaban que era una persona atormentada.

También sabemos que en tiempos del Patriarca Proclo, a instancias de éste y del Papa Inocencio I, el emperador Teodosio ordenó trasladar las reliquias del Santo Doctor de la Iglesia, desde Comana (Armenia) hasta Constantinopla, y que este traslado se hizo de forma triunfal, depositando los restos en la iglesia de los Santos Apóstoles, donde tradicionalmente eran sepultados los obispos y emperadores de Constantinopla. El Santo había muerto en el exilio en Comana en el año 407 y así, treinta años después de su muerte, el Santo volvía a su sede.

Cráneo del Santo venerado en Moscú (Rusia).

Cráneo del Santo venerado en Moscú (Rusia).

Pero entre los años 1204 al 1258 (en tiempos del “imperio latino” en Constantinopla), los cruzados robaron numerosos cuerpos santos y objetos sagrados, entre ellos el de San Juan, y se llevaron las reliquias a Roma, depositándolas en la Basílica Vaticana, donde se encuentran en un precioso sarcófago del que, en tiempos de San Juan Pablo II, se extrajeron algunas porciones que fueron devueltas al Patriarcado Ecuménico, el día 27 de noviembre del año 2004.

Sin embargo, este traslado de las reliquias desde Constantinopla a Roma en el siglo XII no se puede afirmar con absoluta rotundidad, ya que, por ejemplo, en 1348, Esteban de Novgorod y en 1390, Ignacio de Smolensk, afirman haberlas venerado dentro de una urna de piedra en la constantinopolitana iglesia de los Santos Apóstoles. También sabemos que en el año 1489, el sultán Bajazer II pretendía regalarle “el cuerpo entero” del Santo al rey francés Carlos VIII. Vemos que hay algunas contradicciones históricas.

A las reliquias depositadas en la Basílica Vaticana se les hizo un reconocimiento canónico en el año 1625, pues varias localidades afirmaban tener el cráneo e incluso otros fragmentos de su cuerpo. El resultado del reconocimiento – que yo sepa – no se dio a conocer y nos encontramos con que, al menos, hay cuatro localidades que afirman poseer su cráneo. Estas localidades son: el monasterio Vatopedi del Monte Athos, la catedral Cristo Salvador de Moscú, la catedral de Florencia y la ciudad de Pisa.

¿Esto es posible? Pues claro que sí, ya que son aun muchas ciudades más las que presumen poseer el cráneo de San Juan Bautista o de San Julián o de San Andrés apóstol, por poner sólo algunos ejemplos. ¿Cuál será el verdadero, si es que lo es alguno? Desde luego, al menos en parte, el tema se puede aclarar, pues al existir otros restos del Santo, sólo haría falta realizar los correspondientes análisis comparativos de ADN, algo que por ahora es prácticamente imposible, debido a los intereses – de todo tipo – que andan por medio, en los que estarían implicados el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, el Patriarcado de Moscú y el Vaticano. Pero demos algunos detalles de cada una de estas cuatro reliquias:

Cráneo del Santo venerado en la catedral de Florencia (Italia).

Cráneo del Santo venerado en la catedral de Florencia (Italia).

El cráneo conservado en el monasterio Vatopedi del Monte Athos
Este cráneo tiene la oreja izquierda incorrupta, oreja por la que – según la tradición – el apóstol San Pablo le susurraba la interpretación de las Sagradas Escrituras. Existen algunos documentos que confirman que esta reliquia estaba en este monasterio antes de que los componentes de la Cuarta Cruzada saquearan la ciudad de Constantinopla en el año 1204, pero algunos autores afirman que los cruzados se la llevaron junto con el resto del cuerpo, aunque un siglo después el emperador Juan VI Cantacuceno (1292-1383) la devolvió a Vatopedi. Otros monasterios atonitas afirman tener reliquias del Santo, aunque no el cráneo: la Gran Laura y los monasterios Filotheou, Iviron, Agios Dionysios y Docheiariou.

El cráneo conservado en Moscú (Rusia)
Estando el monasterio Vatopedi gravemente entrampado, en el año 1655, el zar Alexis Mijailovich Romanov de Rusia solicitó el cráneo del Santo a los monjes a cambio de dos mil rublos para que pudiesen abonar sus deudas. Esta donación se hizo, pero treinta y ocho años más tarde, los monjes reclamaron la reliquia, a lo que el zar Pedro el Grande se negó, aunque prometiendo que lo devolvería si los monjes restituían quinientos rublos cada cuatro años. Existen documentos en el Kremlin fechados en el 1735, donde se dice que, al no pagar los monjes, el cráneo se mantenía en la catedral de la Asunción y allí estuvo hasta el año 1920, cuando los soviéticos lo colocaron en el Museo de Antigüedades de Moscú. En 1988 fue devuelto al Patriarcado Ruso, quien lo colocó en la catedral moscovita de Cristo Salvador. Pero cuando en el siglo XVII, Rusia se negó a devolver el cráneo a los monjes del monasterio Vatopedi, estos replicaron diciendo que finalmente les daba lo mismo ya que – ¡por error! – el que ellos habían entregado a los rusos no era el de San Juan Crisóstomo, sino el de San Andrés de Cesarea de Capadocia. Así que, mientras los rusos dicen que el de Moscú es el auténtico, los griegos manifiestan lo mismo con el suyo.

El cráneo conservado en la catedral de Florencia
Como he dicho antes, en el Duomo de Santa María del Fiore se conserva el presunto cráneo del Santo, en una capilla dedicada “ex profeso” al mismo. Se dice que fue un regalo del Papa Sixto IV a la familia de los Medici en compensación por un atentado que sufrieron en la catedral florentina, el día de Pascua del año 1478, y en el que estuvo implicado el arzobispo de Pisa, a través de un sacerdote que había participado en la propia celebración litúrgica. El arzobispo picense fue colgado desnudo en el exterior del Palazzo Vecchio de la ciudad. Según esto, era de suponer que, hasta entonces, el cráneo de San Juan Crisóstomo había permanecido junto a su cuerpo en la Basílica Vaticana.

El cráneo conservado en la ciudad de Pisa
En Pisa se conserva otro supuesto cráneo del Santo. En el extremo norte de la plaza donde está enclavada la catedral de Pisa existe el llamado “Camposanto Vecchio” que es un importante monumento histórico que, se dice, está construido sobre un cargamento de tierra traído expresamente desde Jerusalén en el siglo XII por encargo del arzobispo Ubaldo de Lanfranchi. Este monumento tiene tres capillas y a una de ellas – la llamada “Cappella Dal Pozzo” -, en el año 2009 se llevaron muchas de las reliquias que se conservaban en la catedral de la ciudad, entre ellas, el cráneo de San Juan Crisóstomo. Por mucho que he buscado en diferente bibliografía, no he podido conseguir averiguar desde cuándo se conserva esa reliquia en esta ciudad toscana.

Cráneo del Santo venerado en Pisa (Italia).

Cráneo del Santo venerado en Pisa (Italia).

Dicho de manera muy resumida, ésta es la historia de las cuatro reliquias del cráneo de San Juan Crisóstomo. Como dije antes, sería muy fácil averiguar cuál es la auténtica, puesto que se conservan los restos del Santo, reconocidos como auténticos tanto por la Iglesia Católica como por las Iglesias Ortodoxas. Bastaría hacerles las pruebas de ADN a los cuatro cráneos y compararlos con el del resto de las reliquias. A mi modesto entender, el cráneo auténtico de San Juan Crisóstomo es el que se encuentra en el monasterio atonita de Vatopedi.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– VV.AA. “Bibliotheca sanctorum, tomo VI”, Città N. Editrice, Roma, 1988.

Enlaces consultados (11/04/2014):
http://leipsanothiki.blogspot.com.es/2014/03/288.html
http://kuraev.ru/smf/index.php?topic=619804.0
http://roides.wordpress.com/2012/01/24/24jan12/

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San Juan Crisóstomo

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Fresco bizantino del Santo portando el texto descrito en la Hermeneia de Dionisio. Monasterio de Meteora (Grecia).

El Padre de la Iglesia, San Juan Crisóstomo (347-407), arzobispo de Constantinopla, fue un obispo y notable predicador en Siria y Constantinopla, durante los siglos IV y V. Es muy conocido por la elocuencia de sus discursos y por su denuncia de los abusos cometidos por las autoridades tanto en la Iglesia como en el Imperio Romano de la época. Después de su muerte fue nombrado “Crisóstomo”, en griego, “boca de oro”, pero una leyenda popular dice que este nombre surgió antes. En Antioquía, durante un discurso muy elocuente y profundo una sencilla mujer lo interrumpió mientras predicaba llamándolo “boca de oro”. Le dijo que sus palabras eran como una fuente, pero que la comprensión popular era como un cubo al que no llegaba el agua de dicha fuente. Desde ese momento, San Juan cambió su forma de predicar a fin de que todo el mundo lo entendiera.

Fue también muy conocido por su notable sensibilidad ascética. Es una de las figuras más importantes de la Patrística Cristiana y es venerado tanto en Oriente como en Occidente con el título de Doctor de la Iglesia.  A veces se le conoce como San Juan de Antioquia, pero en realidad este nombre es de un obispo de Antioquía (429-441), que encabezó a un grupo de obispos orientales moderados durante la controversia nestoriana.

Su vida:
San Juan Crisóstomo nació en Antioquía en el seno de una noble familia; su padre, llamado Segundo, era un oficial de alto rango del ejército imperial, que murió poco tiempo después del nacimiento de Juan, por lo que fue criado por su madre, Antusa, que provenía de una rica familia cristiana. Su madre quedó viuda con solo veinte años de edad, se negó a casarse de nuevo y dedicó su vida a la educación de su hijo.  Juan recibió la educación clásica griega del filósofo Andragatius y del retórico Libanio.

Fue bautizado en el año 370, con ventitrés años de edad y fue ordenado lector (hipodiácono), estudiando teología con Diodoro de Tarso, que era uno de los líderes de la que llegó a denominarse “Escuela de Antioquía”. Vivió como ermitaño en una cueva en las montañas de Antioquia durante dos años, pero debido a su mala salud tuvo que regresar a la ciudad.

Durante diez años, antes de ser ordenado de diácono, estuvo especialmente preocupado por la cuestión del celibato y el monacato y sobre este tema escribió en varias ocasiones. Su tratado “Sobre el sacerdocio”, escrito durante sus años de diaconado es una obra maestra de la literatura patrística en la que San Juan Crisóstomo hace hincapié en la sublimidad del sacramento del Sacerdocio. Llegó a decir una vez: “Si te encuentras en el camino un sacerdote y un ángel, ve a besar la mano del sacerdote, ya que los ángeles aunque quieren ser capaces de administrar el Sacramento de la Eucaristía, no pueden, ya que esto pertenece sólo a los seres humanos”. Fue ordenado diácono en el año 381 por San Melecio de Antioquía, y luego sacerdote en el 386 por el obispo Flaviano I de Antioquía.

Estuvo doce años como predicador en una iglesia construida por Constantino el Grande, y pronto llegó a ser conocido por la elocuencia de su discurso público. De este modo, sus explicaciones de varios pasajes de la Escritura y sus enseñanzas morales son en realidad piezas brillantes de la homilética. Las obras más valiosas son sus Homilías sobre varios libros de la Biblia.

Relieve bizantino del Santo en marfil (s. XI). Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

San Juan insistió mucho en la caridad, estando especialmente preocupado por las necesidades espirituales y materiales de los pobres. Habló en contra de los abusos que los ricos de Antioquia y Constantinopla hacían de sus riquezas y bienes. La mayor parte de los temas de su predicación fueron eminentemente sociales, explicando como tenía que ser el modo de vida de los cristianos.

Un incidente ocurrido durante su ministerio en Antioquia puede ilustrar muy bien la influencia de sus sermones. Cuando llegó a Antioquia, a causa de un motín popular en el que las estatuas del emperador y su familia fueron mutiladas, el obispo San Melecio tuvo que intervenir, mediar ante Teodosio I. Durante la Cuaresma del año 397, Juan predicó ventiún sermones para demostrar a la gente que habían cometido errores. Parece que su influencia fue muy eficaz pues muchos paganos se convirtieron al cristianismo. En esa ocasión, la venganza del emperador Teodosio no fue tan dura como se esperaba.

En Constantinopla:
Después de la muerte de Nectario, arzobispo de Constantinopla, ocurrida en el año 397, Juan, en contra de su voluntad, se convirtió en el nuevo arzobispo de la Capital Imperial. Desde el primer momento, no le agradó el protocolo de la Corte Imperial que confería mayores privilegios a la jerarquía eclesiástica que a los funcionarios del Estado y mientras fue obispo se negó rotundamente a realizar actos espectaculares en su lujosa residencia-palacio. Esto le valió para conseguir gran popularidad entre el pueblo, pero no con los ricos y el alto clero. La reforma que realizó en el clero trajo mucho descontento entre los clérigos. Como ejemplo de esta reforma, a fin de establecer la disciplina, instó a los predicadores a regresar a sus iglesias donde se suponía que tenían que servir a los feligreses. Su estancia en Constantinopla fue mucho más difícil que en Antioquía.

Teófilo, obispo de Alejandría quería que Constantinopla estuviese bajo su influencia y se opuso desde el principio al nombramiento de Juan. Como rival de Orígenes y de sus enseñanzas, Teófilo acusó a Juan de que iba a ser demasiado influenciado por la teología de Orígenes. A finales del siglo IV, Teófilo había castigado a cuatro monjes egipcios (conocidos como los hermanos Tall) por su apoyo a lo que enseñaba Orígenes. Estos huyeron de sus monasterios en Egipto y fueron recibidos por Juan, que los defendió ante el emperador.

Icono griego ortodoxo contemporáneo del Santo.

Juan se encontró con otro enemigo: Aelia Eudoxia (esposa del emperador romano oriental Arcadio), que no le gustaba las denuncias de San Juan a su extravagancia en el vestir femenino. Asimismo, el ministro Eutropio, que le había ayudado hasta entonces, se convirtió también en su opositor ya que Juan criticaba los abusos que este cometía.
Pronto, Teófilo, Eudoxia, y sus otros enemigos se aliaron en contra de Juan. En el año 403 se celebró un sínodo para condenar a Juan, acusándolo se seguir la doctrina de Orígenes. Teófilo, con ventiseis obispos más otros diez que estaban bajo la jurisdicción de Juan, lo acusaron de haber insultado a tres viudas. El consejo, presidido por Teófilo, convocó a Juan para que se defendiera de estas calumnias y otras ridiculeces y como Juan no se presentó ante ellos, fue depuesto y enviado al exilio. Pero esta decisión fue anulada inmediatamente por el emperador Arcadio que estaba convencido de que la gente de Constantinopla lo amaba y apoyaba.

En esto, ocurrió un verdadero “terremoto” en el dormitorio del emperador: la emperatriz, embarazada, había perdido al niño que nació muerto y esto fue interpretado como signo de la ira de Dios, por lo que la paz, solo duró dos meses. Pronto fue erigida una estatua de plata de la emperatriz Eudoxia cerca de la Catedral y Juan criticó abiertamente las ceremonias de dedicación. Habló en contra de la emperatriz en un tono muy duro: “Una vez más Herodías se demoniza a sí misma, una vez más está temblando, baila y salta de nuevo, una vez más está buscando la cabeza de Juan” (una alusión a lo que sucedió a San Juan el Bautista, ya que casualmente tenían el mismo nombre). Durante la Pascua del año 404, Eudoxia, asesorada por Teófilo, convocó un nuevo sínodo en el que San Juan fue depuesto por segunda vez con el argumento de que “no había sido restablecido por un Consejo después de ser depuesto por primera vez”. San Juan fue arrestado cerca de su palacio diocesano durante la Pascua y exiliado hasta después de Pentecostés, el 20 de junio en el año 404. Después de una breve parada en Nicea, San Juan llegó después de setenta y siete días de camino, a Arabissos o Cucuz en Armenia Menor. El Papa Inocencio I protestó contra el destierro de San Juan, pero fue en vano.

Juan escribió algunas cartas que tuvieron una gran influencia en Constantinopla, y gracias a ellas se exilió aún más, a Pityus (orilla oriental del Mar Negro, hoy en Georgia), pero nunca llegó a su destino, porque murió durante el viaje, en Comana, en el Ponto, el día 14 de septiembre del año 407. Sus últimas palabras fueron: “¡Gloria a Dios por todo!”. Sus restos fueron llevados a Constantinopla en el año 438 por el emperador Teodosio II, y puestos en la iglesia de los Santos Apóstoles, evento que se celebra en la Iglesia Ortodoxa el día del 27 de enero, aunque publiquemos este artículo un día antes.

Relicario del Santo en la iglesia de Santa Catalina de Bucarest (Rumanía).

Reliquias:
Partes de las reliquias de San Juan Crisóstomo se encuentran:
– En el monasterio Philotheou (Monte Athos): La mano derecha del Santo;
– En el monasterio Varlaam en el complejo monástico de Meteora, en Grecia.
– En la Iglesia de Santa Catalina (La Capilla de la Facultad de Teología Ortodoxa) – Bucarest (Rumania). Esas reliquias se encuentran en Rumania desde octubre de 1997, cuando el cardenal de Florencia, Silvano Piovanelli, ofreció como regalo al Patriarca Teoctisto algunas reliquias del santo (su maxilar, su boca de oro), como un gesto fraternal. Fue un regalo de la Iglesia católica para la Catedral Patriarcal de Rumania.
– Gran parte del cráneo sigue en la catedral de Florencia (Italia).
– En el Monasterio Darvari – Bucarest (Rumania).
– En el Monasterio Secu, condado de Neamt, al noreste de Rumanía
– En el Monasterio de Vatopedi (Monte Athos): la parte de la oreja izquierda de la cabeza. Según la tradición, él expuso su oreja izquierda a un ángel, quien le explicó el Santo Evangelio, y es por eso por lo que su oído está incorrupto.
– En la  Catedral de Metropolitana de Oltenia, Craiova, Rumanía: un relicario de plata.
– En la Capilla de la Inmaculada Concepción de la Basílica de San Pedro (Vaticano). Parte de estas reliquias regresaron al Patriarcado Ecuménico de Constantinopla en el año 2004, como donación del papa Juan Pablo II y están expuestas ahora en la Catedral de San Jorge de Constantinopla.
– El sarcófago de San Juan Crisóstomo se encuentra en Koman (Comana), Georgia.
– Algunas otras pequeñas reliquias están en los monasterios atonitas de Iviron, Dochiariou y Dionisiou (Monte Athos) y en el Monasterio de San Jorge de Comana, en Paphos, Chipre.

El Papa y el Patriarca Ecuménico veneran las reliquias del Santo. Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, Estambul (Turquía).

Representación iconográfica :
La “Hermeneia de la pintura bizantina” es una obra de arte, escrita por Dionisio de Furna  en el siglo XVII que da las siguientes directrices para la representación de San Juan Crisóstomo, en los iconos:
San Juan Crisóstomo (sin usar la Mitra o la Corona del obispo en Oriente) debe ser pintado como muy corto y delgado, de cabeza grande, nariz y fosas nasales amplias, blanca amarillenta la cara, cuencos de los ojos cóncavos y de ojos grandes, con aspecto alegre, frente alta, con arrugas, y las mandíbulas pronunciadas, debido al largo ayuno, con un poco de barba y el pelo rubio grisáceo”. El dice en su manuscrito: “Oh Dios, nuestro Dios, que enviaste a Jesucristo como pan del cielo, como alimento para todos, como Salvador…” A menudo, San Juan es representado en la Cámara Santa del Altar y cuando se pinta en las puertas del iconostasio, lleva el texto escrito de su Liturgia. También se le pinta junto a San Basilio Magno y San Gregorio el Teólogo (Nacianceno), con los que se celebra conjuntamente en las Iglesias Orientales el día 30 de enero.

Himnografía:
El Himno (Tropario) del Santo, que se canta en el día de su celebración dice así:
De tu boca, como una encendida luz de la aurora, (1) la Gracia ilumina al mundo, (2) que ganó para el mundo no los tesoros de la plata  sino el amor, (3) y que han demostrado a nosotros la altura del pensamiento humilde. Con su enseñanza, Padre Juan Crisóstomo, ruega a nuestro Logos, Cristo Dios para que salve nuestras almas! “

Doctrina de San Juan Crisóstomo:
En su trabajo pastoral, San Juan Crisóstomo se refiere a temas tales como el conocimiento de Dios, los Sacramentos, la Iglesia y el amor cristiano. Su obra completa está compuesta por dieciocho volúmenes en la edición de “Patrologia Graeca”, y está muy difundida también en cerca de dos mil manuscritos.

En relación con el conocimiento de Dios, San Juan Crisóstomo lucha contra la herejía de los Anomaioi argumentando que la naturaleza de Dios y de Cristo Jesús no se puede conocer, es imposible de entender a través de la razón. Esta herejía de Eunomio, no sólo negó la consustancialidad de Jesús, sino incluso que era de una naturaleza diferente de la de Dios.
San Juan escribió sobre los sacramentos: el Santo Bautismo, la Penitencia, el Matrimonio, la Sagrada Eucaristía y el Sacerdocio.

Acerca de la Iglesia, San Juan Crisóstomo dice que ella es el Cuerpo de Cristo, que los creyentes son los miembros de este cuerpo y que Cristo es la cabeza del cuerpo: “y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo “(Ef 1, 22-23).

Detalle de la mano incorrupta del Santo. Monasterio Philoteou, Monte Athos (Grecia).

San Juan afirma que el amor es esencial para conseguir la salvación, que es la virtud que hace al hombre semejante a Dios, que es el Amor. El amor a Dios debe complementarse con el amor al prójimo y debe caracterizarse por la misericordia. San Juan afirma que cuando ayudamos a un pobre tenemos que ser conscientes de que en realidad ayudamos a Cristo, que nos recompensará en el Día del Juicio Final: “Venid,  benditos de mi Padre, tomad posesión del reinado que ha sido preparado para vosotros desde la fundación del mundo, porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recibisteis…“(Mt . 25, 34-35).

Obras Litúrgicas:
En las Iglesias Orientales, dos de sus obras merecen especial atención. San Juan ha armonizado la vida litúrgica de la Iglesia, la revisión de las oraciones y la guía de la Santa Liturgia o la celebración de la Santa Eucaristía. Hasta hoy, la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Católica de rito bizantino celebran sobre todo la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo. En estas iglesias cada año en el servicio de Pascua se lee la homilía de Pascua de San Juan Crisóstomo, que es una verdadera obra maestra de la homilética y de la literatura.  Junto con las obras de teología, San Juan escribió un tratado “Sobre la vanagloria y sobre el crecimiento de los niños”, que es uno de los primeros manuales de Pedagogía.

La importancia de San Juan Crisóstomo:
En una época en la cual el clero diocesano era duramente criticado por su lujoso estilo de vida, San Juan estuvo decidido a reformar el clero de Constantinopla. Sus esfuerzos tuvieron una seria resistencia y no tuvo más que un efecto limitado. Como teólogo, ha sido y sigue siendo muy importante en el cristianismo oriental, pero también lo es para el cristianismo occidental. Por lo general se negó a seguir a sus contemporáneos se inclinó hacia la alegoría, y hablaba directamente, aplicando las enseñanzas de las Escrituras a la vida cotidiana. Hasta cierto punto, sus escritos son una síntesis del método hermenéutico de los más alegóricos de la Escuela de Alejandría con la forma literal de comprensión de la Escuela de Antioquía.

Relicario con la mano del Santo en Regensburg (Alemania).

Sus exilios muestran que el poder secular tuvo una fuerte influencia en la Iglesia Oriental de aquella época. También pone de manifiesto la rivalidad entre Constantinopla y Alejandría; cada una quería tener el privilegio de tener “el primer lugar entre las Iglesias”. Esta hostilidad mutua, con el tiempo, creó mucho sufrimiento en la Iglesia y en el Imperio Romano. Es interesante observar el desarrollo de la autoridad papal,  las protestas del Papa Inocencio en ese momento no tenían ningún efecto, lo que demuestra la falta de influencia de los obispos de Roma en el Oriente de la época.

San Juan Crisóstomo y el antisemitismo:
Cuando no era más que lector de la Iglesia Antioquena, San Juan escribió muchos sermones y homilías contra los judíos (o contra “los judaizantes”), con la intención de luchar contra algunos hábitos que los cristianos traían de los judíos manteniendo algunas de las costumbres y normas de la Ley de Moisés. A partir de algunos fragmentos de estos sermones, en los que retóricamente San Juan habla en duros términos contra el judaísmo, algunos autores modernos han interpretado los escritos del santo (al igual que de otros Padres de la Iglesia) como de antisemitas. Esto es tanto más cuanto que, más allá de la intención original de San Juan, sus escritos fueron utilizados a veces por diferentes grupos tratando de promover el antisemitismo en el cristianismo. Es el caso de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, que usaron los escritos de San Juan en un intento de persuadir a los cristianos en Alemania y Austria de que los judíos merecían ser exterminados.

Aunque el tono en “Adversus Iudaeos” es muy duro para los judíos y sus prácticas religiosas, no obstante, debe tenerse en cuenta que esto no tiene nada que ver con el antisemitismo, un concepto moderno que es una forma de racismo. San Juan no admite el uso de la violencia contra los judíos, sino que sus polémicas son exclusivamente con las prácticas judías por parte de los cristianos, que él consideraba inútiles después de la venida del Salvador.

Celebración:
La Iglesia Ortodoxa lo considera como uno de sus principales Jerarcas y lo conmemora el día 13 de noviembre y junto con San Basilio Magno y San Gregorio el Teólogo, lo conmemora el día 30 de enero. El retorno de sus reliquias a Constantinopla, es recordado mañana, día 27 de enero. La Iglesia Católica también lo considera Santo Padre de la Iglesia y lo conmemora el día 13 de septiembre.

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es