Siervo de Dios Juan Gilabert Jofré

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El padre Jofré bautizando y amparando a los enfermos mentales. Lienzo de José de Vergara.

El Siervo de Dios Juan Gilabert Jofré, conocido popularmente como el Padre Jofré, fue un valenciano de la Orden Mercedaria que hizo de su vida en el Siglo XIV una dedicación completa a los más desfavorecidos y que además estudió Derecho.
Esta orden mercedaria a la que pertenecieron San Pedro Nolasco, San Pedro Pascual, San Ramón Nonato, San Pedro Armengol o San Serapio dedicaba su actividad a asistir y rescatar a los cristianos cautivos en la guerra de reconquista frente a los musulmanes.

En aquellas épocas los árabes tenían adelantos en la asistencia a enfermos y así el Padre Jofré conoció los tratamientos que se aplicaban a los enfermos mentales en el mundo islámico. En el mundo cristiano de la época los enfermos mentales eran considerados por la gente ignorante como endemoniados, lo que daba lugar a infanticidios, tratamientos exorcistas y abandonos.
Y sucedió que el Padre Jofré, un 24 de febrero de 1409, se dirigía a la Catedral a pronunciar un sermón y presenció cómo una pandilla de chavales perseguía a un joven demente, gritando “al loco… al loco” mientras lo apedreaban. El religioso se enfrentó a la turba y los detuvo pidiendo compasión, lo llevó a su convento y lo cobijó tras curar sus heridas.

El Padre Jofré, en el apasionado mensaje de su predicación, pidió a los asistentes caridad para los enfermos abandonados, objeto de burla y malos tratos. El mensaje fue tan convincente que conmovió a los asistentes y su sermón dio lugar a que de la iniciativa surgiera el proyecto que permitió inaugurar el primer psiquiátrico del mundo, hospicio denominado de los Santos Mártires Inocentes. Esta institución acabaría aglutinando a los diversos hospicios que en su momento tuvo la ciudad.

Las contundentes palabras del clérigo, no sin las reiteraciones propias del mensaje en que se pronunciaron, han llegado hasta hoy. “En la presente ciudad, hay mucha obra pía y de gran caridad y sustentación; pero aún falta una, que es de gran necesidad, cual es un “hospital” o casa donde los pobres inocentes y furiosos sean acogidos. Porque muchos pobres inocentes y furiosos van por esta ciudad, los cuales pasan grandes desaires de hambre, frío e injurias. Por tal, como por su inocencia y furor no saben ganar ni pedir lo que han de menester para sustentación de su vida, por lo que duermen por las calles y perecen de hambre y de frío, muchas personas malvadas, no teniendo a Dios ante los ojos de su conciencia, les hacen muchas injurias y daño, y señaladamente allá donde les encuentran dormidos los vejan y matan a algunos y a algunas mujeres avergüenzan. Asimismo, los pobres furiosos hacen daño a muchas personas que van por la ciudad. Estas cosas son notorias a toda la ciudad, por lo que sería santa cosa y obra muy santa que en la ciudad de Valencia fuese hecha una habitación u “hospital” en que semejantes locos e inocentes estuviesen de tal manera que no fuesen por la ciudad ni pudiesen hacer daño ni les fuese hecho”.

El padre Jofré protegiendo al demente. Óleo del pintor valenciano Joaquín Sorolla y Bastida. Palau de la Generalitat Valenciana, Valencia (España).

El Hospital de Inocentes, de los locos y orates, (Dels Ignoscents, dels folls y dels Orats), se inauguró en Junio de 1410 y estaba situado en lo que hoy es Biblioteca Valenciana, entre la calle Guillem de Castro y Hospital.
En dicho sanatorio se colocó una imagen de la Virgen que, según la tradición o leyenda, realizaron tres peregrinos que pidieron asilo por unos días en dicho hospital y que marcharon sin dejar otro recuerdo que la que se convertiría en la Mare de Déu dels Folls, Inocents i Desemparats y que, con esta última denominación, motivó el fervor de los valencianos para convertirse en la Patrona de Valencia y de sus tres provincias.

En aquella época, aquellos enfermos solían permanecer atados o encadenados, pero el Padre Jofré introdujo trabajos manuales, o dedicados a labores de la huerta, las mujeres hacían hilados, bordados y bolillos, juegos y distracciones, ejercicios, dietas adecuadas, higiene, tratamiento médico y terapia rehabilitadora.

El Padre Jofré, junto a San Vicente Ferrer, fundó el primer orfanato para niños abandonados y también dedicó atención a la protección de mujeres reformando a prostitutas.
Además organizó una Hospedería en El Puig, para atender los peregrinos pobres.
Sus restos se conservan finalmente en el magnífico Real Monasterio de los religiosos mercedarios de El Puig de Santa Maria, donde murió.

Recorte de periódico que habla de la fundación de la "Casa dels Ignoscencs". En la imagen, grabado antiguo de la primitiva imagen de Nuestra Señora de los Desamparados, patrona de la institución antes de serlo de Valencia.

En el año 1996, en el arzobispado de Valencia se inició la fase diocesana del proceso de beatificación, fase que ha quedado clausurada once años más tarde en el monasterio donde está sepultado. El proceso diocesano ya se había intentado concluir en dos ocasiones: a principios del siglo XIX y en los años treinta del siglo XX, pero en ambos casos, fue paralizado. El día de la clausura del proceso diocesano coincidió con el quinientos noventa y ocho aniversario del célebre sermón del Padre Jofré en la catedral de Valencia, en el que promovió la fundación del primer hospital psiquiátrico del mundo para la acogida y el tratamiento de los enfermos mentales. Actualmente, los documentos de la Causa se encuentran en Roma.

Salvador Raga Navarro
PRESIDENTE
Asociación Cultural VIA VICENTIUS – GOGISTES VALENCIANS

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