Beato Juan de Palafox y Mendoza

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Pintura realizada por la Hna. Francis Robles, O. A. para la gigantografía utilizada en la beatificación del Beato Juan de Palafox y Mendoza. Diócesis de Osma - Soria, expo. 99.

Recientemente México y España se han alegrado por la beatificación de un preclaro hijo de éste último país. La figura de un hombre del siglo XVII, que poseyó en sus manos el gobierno temporal y espiritual de América Septentrional (Nueva España, las Californias, la Península de Yucatán e Islas Filipinas). El 5 de junio del 2011 pasará a ser para el Obispado de Osma-Soria y el Arzobispado de Puebla de los Ángeles una fecha muy importante al tener a un prelado como el Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Dn. Juan de Palafox y Mendoza entre los hijos ilustres y virtuosos que ciñeron la mitra episcopal.

En la entonces reconfortante Villa de Baños de Fitero, famosa por sus aguas termales, en el heroico Reino de Navarra (que ha dado innumerables santos a la Iglesia), una moza se acerca al río a dejar entre sus aguas a un hermoso niño que había sido fruto del pecado y los arrebatos de pasión de dos nobles; la madre queriéndolo mantener oculto permitió que fuera dejado como a Moisés en las aguas; más tarde él dirá: “… antes de nacer, siendo hijo del delito, por serlo fuera del matrimonio, permitió Dios que concibiese, ó conociese la culpa misericordia;…” [1]. Era el 24 de junio del año 1600. Sus padres, los señores Dn. Jaime de Palafox y Rebolledo, más tarde segundo marqués de Ariza y Dñ. Ana de Casanate y Espés[2]. La criada hizo lo que se le había encargado, pero fue sorprendida por el guardamonte (guardián) de Baños, Pedro Navarro, que lo rescató para criarlo durante 9 años. Esta familia lo bautizó 6 días después de su nacimiento en la fiesta de San Pedro, de esta vida de austeridades recordará siempre: “… crióse pobre, porque pobre era quien lo criaba, y siendo un poco mayor iba a guardar tres o cuatro ovejas de su padre putativo, y así pasó aprendiendo también los primeros rudimentos de la letra y de la Fe.” [3]

Su vida cambió casi a los 10 años, cuando su padre Dn. Jaime decide reconocerlo como hijo, llevándole a su casa y dándole una esmerada educación. Ahí mismo conoce a un santo Obispo como él mismo llamará al Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Dn. Fray Diego de Yepes, que era confesor de Santa Teresa de Jesús, y que un día apartando a su padre en otra habitación le auguraba que el niño tendría un gran porvenir[4]. Su padre encargó sus estudios en el Colegio de San Gaudioso de los jesuitas de Tarazona de 1609 a 1612 y estando allí a la edad de 12 años le fue conferida la confirmación y la coronilla de manos del Obispo De Yepes, ya que su padre lo quería para estado eclesiástico. Continuó con las humanidades en Huesca, en Alcalá de Henares y Salamanca, ciudad donde el 27 de abril de 1620 obtuvo el bachillerato en cánones [5]. A pesar de ello, Juan se sentía atraído por el deseo de pertenecer al orden militar; años más tarde dirá que “…en este periodo de los dieciocho años a los veintiocho, que fueron tales, que quiebran el corazón, de que haya hombre tan fiero, tan inhumano, bárbaro y bruto…” [6], sin embargo por la obediencia a su padre continuó con sus estudios.

Retrato del Beato Palafox que se localiza en la Biblioteca Palafoxiana de Puebla. APEGJ: Fondo: Santos y Papas, Sección: Beatos, expo. 01.

Su padre lo destina a la educación de su hermanastro y como gobernador del marquesado de Ariza que pertenecía al primero, de esta forma convocada las Cortes de Aragón por el rey Felipe IV, pudo conocerle el Conde – Duque de Olivares donde le ofreció ser parte del Consejo de Guerra en 1627, Tesorero de la catedral de Tarazona y más tarde fiscal del Consejo de Indias, demostrando su valía y las capacidades para resolver los problemas que se presentaban en toda ocasión. Se desprende también que fue una época muy oscura a la luz de Dios, ya que se entregó “… a todo género de vicios, de entretenimiento, de deleite y desenfrenamiento de pasiones…” [7]. A pesar de ese talento, experimentó situaciones que le hicieron reflexionar sobre la vida, la muerte y Dios, como la grave enfermedad de su hermana Lucrecia y la sucesiva muerte de dos personajes importantes en su vida[8]. A partir de ahí se dio a la penitencia (duras mortificaciones), arrepentimiento de sus pecados y la frecuencia de los sacramentos.

Decidiéndose a abrazar la vida eclesiástica, fue ordenado sacerdote en abril de 1629, por el Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Francisco de Mendoza, Obispo de Plascencia y Administrador del Arzobispado Primado de Toledo. Entendiendo que esta nueva forma vida era incompatible con su puesto de fiscal del Consejo de Guerra decide renunciar, al mismo tiempo que recibía de Felipe IV la encomienda del servicio de Capellán y Limosnero Mayor de su hermana la infanta María de Austria y con ello la misión diplomática de viajar a Viena (entre diciembre de 1629 y septiembre de 1631) y desposar a la infanta con el rey de Hungría, Fernando III, que luego sería emperador. Al regreso del viaje, obtiene la licenciatura y el doctorado en cánones por el Colegio Universidad de San Antonio Portaceli de Sigüenza el 3 de marzo de 1633. Sus méritos y virtudes fueron reconocidos por el rey dándole una plaza como consejero en el Consejo de Indias. Años más tarde (1637), fue nombrado visitador extraordinario del Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid.[9]

Tras los inmensos trabajos que tenía, solía realizar sus actos de penitencias, cilicios y disciplinas; su ritmo de vida se enmarcaba en “… lo que había de hacer cada día, desde que se acostaba y levantaba, como si obedeciese en cada hora y ejercicio a la Virgen a quien tenía por superiora y prelada.” [10]. Es en esta época en la que Palafox destaca como notable escritor. Sin embargo, sufrió algunos acontecimientos que marcaron el año de 1638: en primer lugar la pérdida de su mamá, Dñ. Ana de la Madre de Dios, ya como religiosa y la guerra contra Francia, donde supo dar consejos a su hermano el marqués de Ariza.

Escudo episcopal de Palafox. APEGJ: Fondo: Santos y Papas, Sección: Beatos, expo. 26.

Estando vacante la sede episcopal de Puebla de los Ángeles en la Nueva España y los asuntos del gobierno virreinal en estado deplorable, según las consideraciones que el Consejo de Indias hizo ver al rey Felipe IV, escogió a Palafox para el gobierno espiritual de esa mitra a mediados del año de 1639. Esta noticia le cayó de sorpresa ya que aún estaba convaleciente de una enfermedad sufrida algunos meses atrás. Tras consulta de varios hombres santos y siervos de Dios, entre ellos Santo Tomás de Villanueva, y ya que “… mirando todas la conveniencias del servicio de Nuestro Señor y de su alma, le dijesen lo que más le convenía, y éstos le dijeron que aceptase y así lo hizo.” [11] Tras cumplir un encargo en Salamanca y llegadas las bulas del papa Urbano VIII se procedió a su consagración en la iglesia convento de San Bernardo de Madrid el día 27 de diciembre, oficiando como consagrante el Emmo. Sr. Card. Agustín Spínola y Guzmán, Arzobispo de Santiago de Compostela, asistido por los Ilmos. Y Excmos. Sres. Drs. Dn. Juan Alonso y Ocón, Obispo de Yucatán y Dn. Mauro de Tovar, Obispo de Venezuela, ambas en las Indias, con la asistencia de todos los religiosos cistercienses de esa iglesia; fue el acto más solemne jamás visto hasta entonces.[12]

El 21 de abril, Viernes Santo, de 1640 parte de Cádiz hacia Veracruz, Nueva España, llegando el 24 de junio, día en que cumplía 40 años de edad. Tomó posesión en su nombre el Dr. Dn. Alonso Salazar Varaona, chantre de la catedral el 28 del mismo mes y el 22 de julio siguiente hizo su entrada a la misma [13]. El Papa Inocencio X, opinaba que: “… si él no pone orden en el gobierno de su Iglesia en América, no habrá obispo que lo haga.” [14], esto lo afirmaba ya que lo había conocido cuando el Papa era entonces Nuncio en España. Junto a su cargo de Obispo de Puebla, venía a presentarse también a la Audiencia de México con los cargos de Visitador General y de la Cancillería Real de México[15]. La primera disposición como prelado fue hacerse cargo de la fabrica de la Catedral que llevaba casi un siglo realizándose y aún no terminaba, sacrificio de nueve años de construcción que se vio coronado al bendecirla y consagrarla el 18 de abril de 1649. De la misma forma el Colegio de San Pedro y San Pablo al cual le dedicó no mayores desvelos y que el rey Felipe IV le concedió el título Real que Papa Inocencio X le confirmó, al mismo tiempo que fundaba las lenguas de indios totonacas, chachas, otomíes y mexicanos (náhuatl).[16]

Fundó el convento de Santa Inés. Amplió y enriqueció el convento antiguo de San Juan y reparó más de 50 iglesias en todo el obispado. Erigió un colegio de niñas huérfanas; la ordenanzas del hospital de San Pedro. Recorrió a caballo para visitar su obispado más de 400 leguas.[17]

La Santísima Virgen amparando a los canónigos, religiosos y obispos de Puebla. APEGJ: Fondo: Santos y Papas, Sección: Beatos, expo. 23.

En la situación política que en la Metrópoli se había desencadenado lamentablemente, la independencia de Portugal en 1640, provocada por el Duque de Braganza que se había proclamado rey Juan IV de Portugal y ciertas revueltas ocasionadas por estos sucesos, obligaron al Rey a tomar ciertas medidas en la Nueva España, como destituir, enviar y realizar juicio a su subordinado el Virrey Diego López Pacheco Cabrera y Bobadilla, Duque de Escalona y Marqués de Villena pariente del Duque de Braganza lo que le hacía sospechoso de apoyar a los portugueses, y elegir a un nuevo[18]. Pero la voluntad real fue más allá: “… Teniendo en cuenta que en la de vos don Juan de Palafox y Mendoza… concurren las dotes de virtud cristiana y prudencia que para aquel gobierno son necesarias… os elijo y nombro por mi Virrey y Gobernador de las… provincias de la Nueva España…” [19]. Así el Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Dn. Juan de Palafox y Mendoza pasaba a ser Visitador, Virrey, Gobernador, Capitán General y Presidente de la Audiencia de la Nueva España que asumió del 9 de junio al 23 de noviembre de 1642[20], sumándole los títulos de Obispo de la Puebla de los Ángeles y por último, presentado para Arzobispo de México en 1643.

De todos es conocido los 4 conflictos que sostuvo: uno contra el Duque de Escalona, mencionado líneas arriba; uno contra los franciscanos para quitarle doctrinas y entregarlas al clero diocesano; otra con el Rey sobre el cobro de diezmos terminado el tiempo del privilegio y una más con los jesuitas[21] que a continuación relatamos:

El entramado de esta situación es de por sí difícil, las posturas son muchas, las interpretaciones diversas. La construcción de la catedral generó muchos gastos y por ello solicitaba diezmos a las grandes haciendas de su enorme obispado. Los jesuitas también gozaban de seis haciendas para sostener los colegios que tenían en Puebla, de esta forma Palafox pidió a la Compañía su aportación, ellos se negaron rotundamente a hacerlo ya que tenían un privilegio papal de no dar diezmos. El provincial R. P. Francisco Calderón, S.J., envió su respuesta por escrito que molestó profundamente al prelado. El problema se complicó cuando el P. Juan de San Miguel, S.J. predicó un sermón que disgustó al obispo, éste le prohibió predicar en adelante. El 6 de mayo de 1647, miércoles de ceniza, Palafox pidió a los padres de los colegios jesuitas del Espíritu Santo y San Jerónimo las licencias para confesar. Ellos respondieron al prelado que tenían un privilegio especial papal para no mostrar las licencias, pidieron al obispo que se comunicara con el R. P. Pedro de Velasco, S.J. suspendiendo las funciones de ese día.

Reliquias utilizadas para la beatificación. Diócesis de Osma - Soria, expo. 110.

El viernes en la iglesia del Espíritu Santo debía predicar el P. Luis de Legazpi. El rector dialogó con el obispo, éste expresó su queja contra la Compañía y los jesuitas. Omitiendo los alegatos de Palafox, los jesuitas decidieron realizar la función ya que no podía privarles de las licencias otorgadas por él mismo, según bula de Pío V el 24 de marzo de 1567. Obligando al obispo a tomar medidas mediante un Edicto en el que prohibió a los jesuitas predicar y confesar esa Cuaresma acusándolos de desobedientes al Concilio de Trento y al Papa, medida que acataron rápidamente los jesuitas.

Apelaron los jesuitas a la nominación de jueces conservadores en marzo de 1647, acción que fue aprobada por el cabildo de México, la Universidad y los religiosos dominicos, agustinos, franciscanos y mercedaros; partidarios del obispo eran los carmelitas. Los jueces dictaminaron a favor de los jesuitas. El provisor de Puebla fue excomulgado porque había anatemizado a algunos jesuitas. De la misma forma los jueces excomulgaron a Palafox y éste a los jueces el 5 de junio. Encendida la llama, el pueblo estuvo a punto de prender fuego a los colegios jesuitas. El asunto tomó manos en el Virrey Conde de Salvatierra, pero Palafox huyó de Puebla acusando a los jesuitas de intentar asesinarlo, se refugió en Perote, Veracruz al que él denominó San José de Chiapas, desde donde gobernaba la diócesis.

Los jueces se encontraron en Puebla con una comisión del cabildo y presentaron a los jesuitas el 18 de julio las licencias que fueron aprobadas debidamente, solucionándose así los atropellos que se habían suscitado antes. El obispo Palafox entró a Puebla en noviembre, escribiéndole al Papa Inocencio X los detalles de estos acontecimientos[22]. El plan había sido urdido también desde España cuando el Duque de Escalona había recuperado la confianza del rey y puesto a Palafox en un plan muy por debajo de su dignidad. Mediante el Breve “Sicut accepimus”, fechado el 14 de mayo de 1648, el Santo Padre Inocencio X sentenció la causa a favor del Obispo de Puebla.[23]

Al año siguiente en 1649, el rey solicita su presencia en la Península; obedeciendo esa orden sale de Puebla hacia Veracruz el 6 de mayo, en medio de las lágrimas del Pueblo y zarpa hacia España el día 10. Llegado, se le hizo el juicio de residencia como a todos los virreyes, otorgándole fallo favorable el Lic. Francisco Calderón. Se le eligió para formar parte del Consejo Real de Aragón en 1653. En su estancia en Madrid, tuvo grandísima relación con la Escuela de Cristo de la cual llegó a ser superior y le otorgó constituciones. En ese mismo año Felipe IV le designa Obispo de Osma, hubieron personas que le persuadieron no aceptar el nombramiento ya que merecía una sede de mayor dignidad, sin embargo, la aceptó. El 26 de febrero de 1654 llegaron las bulas papales a la catedral y trasladó su labor pastoral de Puebla a Osma; su ardiente celo y su caridad fueron pilares en su trabajo apostólico.

Litografía de la obra Autores Españoles, donde se biografía una serie de autores importantes de los siglos XVII y XVIII. APEGJ: Fondo: Santos y Papas, Sección: Beatos, expo. 07.

Como escritor fue prolífico, sus obras destacadas en Puebla son: Místico: Varón de deseos 1641; Ascéticos: El pastor de Nochebuena, (1644); Abecedario espiritual, (1643 o 1645); Suspiros de un pastor ausente, (1647); Paciencia en los trabajos y amor a los enemigos, (1647); Conocimiento de la divina gracia y de la miseria humana (1653); Exegéticos: Historia real sagrada (1642); Semana santa o injusticias de la Pasión de Cristo, (1644); Hagiográfico: Vida de San Juan el Limosnero (1649); Pastorales: A la consagración poblana de San Pedro (1640); Al clero de Puebla (1646); Sobre espectáculos (1646); Sobre diezmos y primicias (1646); Sobre la dedicación de la catedral Angelopolitana (1649); Con sentido Autobiográfico: Memorial a Jesús (1647); Despedida de los fieles poblanos (1653); Tratados Polémicos: Contestación al duque de Escalona (1643); Defensa canónica (1652); Satisfacción al memorial jesuítico (1652); Epístolas Solemnes: Al papa Inocencio X (1645, 1647, 1649); Al rey Felipe IV desde el destierro (1647); Al inquisidor general Dr. Arce (1647); Informes: Político Canónicos: A su sucesor en el virreinato, virrey conde de Salvatierra (1642); Al gobernador eclesiástico de Puebla Dr. Merlo (1649); Tratado social: Naturaleza y virtudes del indio, (1650); Con sentido Autobiográfico: Petición de vuelta a México (1654); en Osma: Devocionales: Año espiritual (1655); Lágrimas o gemidos del corazón, (1659); Ascéticos: Discursos espirituales, (1638); Peregrinación de Philotea, (1659); Luz a los vivos y escarmiento en los muertos, (1658); La trompeta de Ezequiel, (1658); Exegéticos: De la naturaleza de Dios, (1658); De la señal de la Cruz, (1658); Luces de la fe, (1658); Hagiográficos: Vida de San Henrique Susón (traducción), (1618); Excelencias de San Pedro, (1659); Reglamentaciones: Constituciones de la Escuela de Cristo (1653); Pastorales: Al clero de Osma, (1654); A la escuela de Cristo en Madrid, (1654); Con sentido Autobiográfico: Vida interior, (1659) (iniciada en América); Históricos: Sitio y socorro de Fuenterrabía, (1638); Guerras civiles de la China, (1638); Biográficos: Vida de la infanta Sor Margarita de la Cruz, (1635); Políticos: Dictámenes morales y políticos, (1638); Memorial al rey por la inmunidad eclesiástica, (1656); Varios: Tratado de ortografía, (1654).

Murió en el palacio episcopal de El Burgo de Osma a las doce y media del 1 de octubre de 1659, acompañado de dos pobres y de la cabeza relicario de San Pedro de Osma, con fama de santidad. Su proceso fue largo por las constantes interrupciones de los jesuitas, iniciado en 1666, reanudado en 1998 y finalizado en el 2010, que cuenta con toda una travesía. Su fiesta litúrgica es hoy, día 6 de octubre.

Fray Marcelino de Jesús, CSFJ


[1] Mons. Gerardo Melgar Viciosa: Carta Pastoral del Obispo de Osma- Soria “Juan de Palafox y Mendoza: Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI”. El Burgo de Osma (Soria), Navarra, España, 2011. P. 10. Dr. Jesús Alonso Romero: Breve biografía de Juan de Palafox y Mendoza. Diócesis de Osma-Soria, 2011. P. 3.
[2]Juan de Palafox y Mendoza: Vida Interior, Cap. III. Imprenta de Tomás Minuesa de los Ríos, calle de Juanelo, núm. 19. Madrid, 1893. Pág. V.
[3] Ibídem, Cap. IV, pág. IX.
[4] Ibídem, pág. X.
[5] Dr. Jesús Alonso Romero: Breve biografía…, pág. 3.
[6] Juan de Palafox y Mendoza: Vida Interior, Cap. V, pág. XII.
[7] Ibídem, pág. XIII.
[8] Mons. Víctor Sánchez Espinoza: Carta Pastoral del Arzobispo de Puebla “Con Júbilo”, Puebla, México, 2010, pág. 6.
[9] Ibídem, pág. 7.
[10] Juan de Palafox y Mendoza: Vida Interior, Cap. XIII, pág. XLII.
[11] Ibídem., Cap. XVI, pág. LXII.
[12] Francisco Sosa: El episcopado mexicano. Galería biográfica ilustrada de los Illmos. Señores Arzobispos de México desde la época colonial hasta nuestros días. Imprenta de Jens y Zapiain, calle de San José el Real, número 23. México, 1877. Pág. 80.
[13] Ibídem.
[14] Dr. Jesús Alonso Romero: Breve biografía…, pág. 5.
[15] Francisco Sosa: El episcopado mexicano, pág. 82; Mons. Víctor Sánchez Espinoza: Carta Pastoral, pág. 8.
[16] Ibídem, pág. 81.
[17] Ibídem.
[18] Alan Rojas Orzechowski: La mitra contra el palio. La controversia entre el Virrey Duque de Escalona y el Obispo de Palafox en Revista “Relatos e Historias en México”. Editorial Raíces. Año III, núm. 34, junio 2011. Págs. 37 – 40.
[19] Mons. Víctor Sánchez Espinoza: Carta Pastoral, pág. 8.
[20] Para mayor información sobre la actividad política de Palafox recomendamos la obra del Dr. Ernesto de la Torre Villar: Don Juan de Palafox y Mendoza. Pensador político, Instituto de Investigaciones Jurídicas – UNAM, México, 1997.
[21] Agustín Churruca Peláez, SJ: Historia de la Iglesia en México, Obra Nacional de la Buena Prensa, México, 2002, pág.
[22] Para conocer los detalles sobre el problema con los jesuitas de una forma más amplia recomiendo leer el tomo I de Documentos y obras importantes sobre los jesuitas recopilados por Salvador González, Impresa por Cumplido, Calle de los Rebeldes, n. 2, México, 1841. Contiene todas las cartas escritas por Palafox y los jesuitas sobre la problemática poblana.
[23] Mons. Víctor Sánchez Espinoza: Carta Pastoral, pág. 10.

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