Santa Juliana de Cornillón o de Lieja

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Relieve de madera policromado de la Santa. Iglesia de Allgäu, Ravensburg (Alemania).

Relieve de madera policromado de la Santa. Iglesia de Allgäu, Ravensburg (Alemania).

Pregunta: Hola. Escribo para consultarles si tienen información sobre Santa Juliana de Mont Cornillon, busqué en esta página y no encontré y por eso consulto por este medio. Desde ya, muchas gracias.

Respuesta: La fuente principal que nos facilita información sobre ella es una “Vita” escrita por un clérigo de Lieja, que aunque era contemporáneo suyo no llegó a conocerla personalmente y que se inspiró en los testimonios orales de Eva de San Martín (amiga de Juliana), de su confesor, el canónigo Juan de Lausanne y de algunos otros, que conocieron íntimamente a nuestra santa. Esta “Vita” también se inspiró en algunas notas escritas por Eva de San Martín en la lengua que dominaba el pueblo, o sea, en valón y es una narración viva y de cierto colorido, de un grandísimo interés aunque tiene ciertos fallos cronológicos y algunas lagunas. Fue publicada en Venecia en el año 1737.

Por otra parte, es evidente que el autor de la “Vita” manifiesta una admiración ilimitada hacia la santa, hablando sobre todo de los carismas con los cuales ella fue favorecida. Estos carismas le fueron narrados o contados por Eva de San Martín que, aunque estaba persuadida de la veracidad de los mismos, no encontraba explicación natural que los justificara o sustentara, lo que le hizo recurrir, muy prudentemente, a algunos sicólogos de la época para que le explicasen con más seguridad qué de natural y qué de sobrenatural había en estos carismas de la santa. O sea, existen fuentes fidedignas que nos permiten afirmar como cierto lo escrito sobre Santa Juliana.

Según todo esto, Juliana nació en Retinne, cerca de Lieja en el año 1191 siendo gemela de su hermana Inés – que murió muy joven – y perdiendo a sus padres cuando solo tenía cinco años de edad, siendo confiada al cuidado de las monjas del convento hospicio de Mont-Cornillón, viviendo en una pequeña granja propiedad de un tal Boverie, bajo la vigilancia de una monja llamada sor Sabiduría. Juliana tomó los hábitos en el año 1207, trabajando durante muchos años en una leprosería cercana al monasterio.

Aunque desde niña tuvo una gran veneración por la Eucaristía, su primera visión mística la tuvo dos años más tarde de entrar en el convento, aunque seguidamente tuvo muchas otras durante un período aproximado de veinte años. Cuando ella estaba en oración, veía que se le aparecía la luna nueva y ella creía ver en esto el simbolismo de que al ciclo litúrgico le faltaba alguna fiesta en concreto como por ejemplo, una festividad dedicada al Santísimo Sacramento, por lo que se dedicó con todas sus fuerzas a promover esta solemnidad ayudada por su amiga Eva, que era una anacoreta recluida en una celda anexa al convento de San Martín. De este tema ya se ha hablado en algún artículo del blog.

Visión de Santa Juliana. Lienzo de Philippe de Champaigne (1602 – 1674).

Visión de Santa Juliana. Lienzo de Philippe de Champaigne (1602 – 1674).

Alrededor del 1230, compuso un Oficio litúrgico sobre la solemnidad del Corpus Christi, recibiendo el apoyo de una comisión eclesiástica que se ocupaba de estudiar sus visiones místicas. Esta comisión estaba compuesta por Juan de Lausanne (del que ya hemos hablado antes y que tenía muchos contactos con eminentes teólogos dominicos), por el obispo de Lieja, Hugo de San Caro, por el prior dominico provincial de Francia y por el archidiácono de la diócesis de Lieja, Jacques de Troyes, que más tarde sería obispo de Verdún. Juan transmitió las visiones místicas de Juliana a estos líderes religiosos, los cuales, como he dicho anteriormente, no encontraron en ella nada contrario a la fe y la apoyaron. Esto trajo consigo que el Papa Urbano IV – movido también por un milagro eucarístico que había ocurrido el Bolsena, cercana a Orvieto, que era la ciudad donde residía el Papa – introdujese en el año 1264, la festividad del Corpus Christi en la Iglesia, después de que el obispo de Lieja, Roberto de Thourotte, la hubiese ya establecido en su propia diócesis en el año 1246 y que Hugo de San Caro la estableciera en Alemania en el año 1252.

En el año 1230 fue nombrada priora del monasterio de Cornillón, instaurando una disciplina muy severa, que le valió la oposición de muchas religiosas y las protestas de muchos ciudadanos de Lieja. La clase media que vivía en la ciudad exigía nuevos derechos y las rivalidades entre los güelfos y los gibelinos influyeron en la vida y en las decisiones de Juliana, la cual se encontró con la oposición de parte de la ciudadanía y de sus monjas, que incluso llegaron a acusarla de desviar fondos de la leprosería, consiguiendo que dimitiera de su cargo el 2 de mayo de 1248, retirándose a la abadía cisterciense de Salzinnes y finalmente a Fosses-la-Ville, donde llevó vida de monja reclusa hasta que murió.

En su lecho de muerte autorizó a su confesor a que revelara sus secretos y allí murió el 5 de abril del año 1258, día en el que se celebra su festividad. Su amigo, el beato Goberto d’Aspremont, monje cisterciense, trasladó su cuerpo a la abadía de Villers, donde fue sepultada. Aunque su culto se desarrolló de manera inmediata, no fue oficialmente reconocido hasta el año 1869 por el beato Papa Pío IX. El papa San Juan Pablo II, hizo mención de ella en una carta escrita con motivo del setecientos cincuenta aniversario de la instauración de la festividad del Corpus.

Imagen de la Santa venerada en la Basílica de San Bartolomé de Limburgo, Holanda.

Imagen de la Santa venerada en la Basílica de San Bartolomé de Limburgo, Holanda.

Se conservan reliquias de la santa en la iglesia de San Andrés de Amberes, en la iglesia de San Martín en Lieja, en la iglesia de Santa Juliana en Retinne, en Cornillón, en la iglesia de Santa Juliana en Salzinnes, en la iglesia de San Juan Bautista en Namur, en la abadía de Maredsous y en Parma (Italia).

En un misal de Lieja del siglo XIII, que se conserva en la Biblioteca del Arsenal de París, está representada como simple religiosa, arrodillada delante de un altar coronado por un cáliz, vestida con un hábito de color marrón oscuro, casi negro. En ese mismo misal también aparece pintada como priora con el libro de las Reglas entre las manos.

Existe una escultura de madera datada en el 1524 que se conserva en la iglesia de Fosses. En el Libro de Horas de la Abadía cisterciense de Colen-Kerniel (del siglo XVII) existe un retrato suyo que probablemente es ficticio, si se la compara con las representaciones del misal de Lieja.

Antonio Barrero

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