Beata Laura Vicuña

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Fotografía auténtica de la Beata entre sus compañeras de clase.

Pregunta: Soy una antigua alumna salesiana, muy devota de nuestra Beata Laurita y aunque siempre la hemos visto pintada con carita de niña europea, tengo entendido que se ha estudiado su fisonomía y realmente así no era. ¿Me podríais dar alguna información sobre este tema? Italia

Respuesta: Por supuesto que podremos hacerlo, pero aprovechemos la oportunidad que nos brindas al hacer esta pregunta para hablar de algo más importante que el aspecto físico y esto es, de cómo era espiritualmente nuestra querida niña y así, podríamos decir que la Beata chileno-argentina Laura Vicuña era una joven latinoamericana no mártir que se santificó mediante otro martirio no menos doloroso que el derramamiento de la sangre por Cristo: dio su vida por la conversión de su madre, lo que le supuso un auténtico calvario aun siendo muy pequeña de edad.

Era chilena de nacimiento, pues su patria chica fue Santiago de Chile, donde nació el día 5 de abril del año 1891, siendo hija de José Domingo Vicuña y de Mercedes Pino. Fue bautizada en la misma pila bautismal donde con posterioridad sería bautizada Santa Teresa de los Andes.
A los pocos meses, su padre que era militar y que pertenecía a una familia pudiente, por motivos políticos pues el país se encontraba en plena guerra civil, tuvo que abandonar la capital chilena. Un familiar del padre aspiraba a ser presidente de la República y al no conseguirlo, toda la familia fue perseguida lo que obligó a los Vicuña a exiliarse en Temuco, en la región de Araucanía. Allí, después de nacer su segunda hija, el padre murió dejando a su esposa viuda y sin pertenencia alguna y huérfanas a Laura con solo dos años de edad y a su hermana, aun menor que ella. Y con algo aun peor en aquella época: el apellido del padre, lo que les obligó a madre e hijas a marcharse a Argentina estableciéndose en Junín de los Andes, después de vagar por diversas localidades.

Su madre Mercedes, que pertenecía a una clase social mucho más humilde que la de su padre y que nunca fue vista con buenos ojos por la familia paterna, en Argentina buscó trabajo en Quilquihué para poder hacerse cargo de la manutención y estudio de sus hijas, pero el dueño de las tierras empezó a acosar a Mercedes obligándola a comportarse como si fuera su esposa, pero sin serlo. Si accedía a este chantaje, él se haría cargo de los estudios de las niñas y las dejaría vivir en la finca.

Imagen irreal de la Beata, obra de Caffaro Rore, que ha experimentado una mayor difusión mundial.

Allí encontró a las Hijas de María Auxiliadora, la rama femenina de la Congregación salesiana fundada por San Juan Bosco, que habían abierto allí un colegio-convento y en él confió a su hija a fin de que la educaran cristianamente. La niña fue siempre un modelo de obediencia y rápidamente se convirtió en un ejemplo a seguir por el resto de las niñas que estaban en el colegio del convento.

Con diez años de edad, el día 2 de junio del año 1901 hizo la primera comunión y en aquella ocasión, al igual que lo había hecho Santo Domingo Savio, prometió “antes morir que cometer pecado alguno”. Se sentía profundamente unida a Dios, mostraba una madurez que no era propia de su edad por lo que se daba perfecta cuenta de que su madre, debido a la vida que llevaba con el tal Manuel Mora, cada vez se iba alejando más de Dios.

En el colegio encontró a su mejor amiga, Mercedes Vera, que fue una verdadera compañera no sólo a nivel educativo sino también espiritualmente hablando. Con ella compartía todos sus secretos y sus desvelos por la conducta de su madre y junto con ella, fue admitida entre las Hijas de María. Ella hubiera querido serlo también como aspirante entre las salesianas, pero viendo que era imposible, con sólo once años de edad y de manera absolutamente privada, emitió los votos sabiendo defenderse con coraje de dos violentos forcejeos por parte de Manuel, que quiso violentarla sexualmente. Éste, al ver que no conseguía abusar de la niña, se negó a seguir costeando sus estudios, pero las hermanas salesianas, conocedoras de los hechos, permitieron que la niña siguiera estudiando gratuitamente.

Laura seguía sufriendo interiormente a causa de las condiciones en las que vivía su madre y en parte, se consideraba culpable porque pensaba que no hacía todo lo posible por ayudarla, siendo esto para ella un verdadero martirio. Recordando las palabras del Evangelio de que “no hay amor más grande que el dar la vida por sus amigos”, llegó a ofrecer su propia vida por la conversión de su madre. Y esta oferta generosa le fue aceptada por Dios ya que cayó enferma. Su madre fue a visitarla y en el mismo lecho del dolor, el despreciable Manuel Mora la agredió hiriéndola.

Son hermosas las palabras que se cruzaron madre e hija estando ésta en su lecho de muerte: “Mamá, muero porque yo misma se lo pedí a Jesús hace dos años para conseguir tu conversión y antes de morir quiero tener la dicha de verte arrepentida”.
La madre, llorando se lo prometió poniendo a Dios por testigo y Laura, dando gracias a Jesús y a María y despidiéndose de su madre, le dijo: “Mamá, ahora muero contenta”. Murió posiblemente de tuberculosis, con algo más de doce años de edad, el día 22 de enero del año 1904.

Comparación de la versión idealizada y difundida de Caffaro Rore y el auténtico rostro de la Beata.

Cincuenta años más tarde se inició el proceso de beatificación, siendo la salesiana Madre Celia Genghini quién recopilaría toda la información existente sobre su corta, pero santa vida. La beatificación de Santo Domingo Savio y la canonización de Santa Maria Goretti ocurridas en el año 1950 sirvieron de estímulo para impulsar la Causa de Laura y así, en la diócesis de Viedma se inició el proceso.

El decreto de introducción de la Causa en la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos fue de fecha 25 de febrero del año 1982 y el decreto reconociendo la práctica de las virtudes de manera heroica (ser declarada Venerable), lo fue el 5 de junio de 1986. El postulador de la Causa: el salesiano, Padre Aloisius Fiora.

Una religiosa de la Congregación, Sor Ofelia del Carmen Lobos Arellano, con problemas pulmonares graves fue desahuciada por los médicos, pero tras encomendarse a la Venerable niña, curó milagrosamente siendo este el milagro reconocido previo a la beatificación, beatificación que se llevó a cabo el día 3 de septiembre del año 1988 por parte del papa San Juan Pablo II.

Y ahora contesto a la pregunta que formulabas al principio: ¿Cómo era físicamente la Beata Laura Vicuña? Siempre la hemos visto representada con rasgos europeos, con un rostro que no correspondía al de una niña mestiza.

El retrato que hasta el año 2010 teníamos de nuestra Beata era una pintura del italiano Caffaro Rore, que la realizó en base a un encargo que le hicieron las religiosas salesianas italianas y que estaba inspirado en una niña europea, pero cuando en el año 1990 se publicó el libro del padre Ciro Brugna, titulado “Conocimiento de Laura Vicuña”, en dicho libro aparecía una fotografía de un grupo de alumnas del colegio de las salesianas de Junín de los Andes y en esa foto la Beata aparecía con unos rasgos muy diferentes a los representados en las distintas pinturas y esculturas. Parecía más una señorita europea que una niña de la Patagonia.

Se sabía que “la niña tenía una cara redondita, el cutis era blanco aunque siempre tenía el rostro sonrosado, los ojos eran grandes, hermosos y oscuros, la mirada era muy inteligente y a la vez ingenua, normalmente sonreía aunque por dentro estuviera sufriendo, parecía que lloraba y reía al mismo tiempo y su cabeza siempre estaba un poco inclinada hacia la derecha”. Estas son palabras de la directora del colegio en la época en la que allí estudiaba Laura.

Altar-sepulcro de la Beata en Junín de los Andes, Argentina.

Entonces, las salesianas argentinas y chilenas, con la “mosca detrás de la oreja” encargaron un estudio a los Carabineros de Chile a fin de que comprobaran cual era el verdadero rostro de Laura. Todo eso se hizo con mucho sigilo, tardando un año el equipo de Carabineros en comprobar la identidad de la foto que aparecía en el libro del Padre Brugna. El informe topográfico facial y antropológico forense contradecía al retrato que hasta ese momento se tenía de la niña. Este informe iba firmado por la antropóloga forense Maria Benavente Aninat, el retratista Gonzalo Garín Brito, el jefe del Departamento Criminalístico Gustavo Darcha Andrade y el Jefe de Laboratorio Víctor Olavarría Sepúlveda.

Publicado el resultado de la investigación todos se sintieron más identificados con nuestra Beata, ya que siempre tenemos idealizados los rostros de los santos cuando en realidad los santos son personas normales y corrientes. Como decía la hermana argentina Elda: “A Laurita sólo la conocían las hermanas que estaban en el colegio de Junín y ellas muy felices sabiendo que el rostro de la niña era el rostro de una niña de la Patagonia; no era una niña europea, era una niña criolla”.

El sacerdote chileno Pedro de la Noi, que siempre había estudiado la vida y milagros de Laura Vicuña, llegó a decir que “para sustituir el rostro actualmente difundido por el verdadero, hay que tener valentía y audacia, ya que habría que ir cambiando estatuas y cuadros, lo que significa gastos, explicaciones y trabajo… Hay que preguntarse, sin embargo, ¿qué pensarán quienes saben la verdad sobre este tema? ¿Por qué no se asume? Y el día que sea canonizada ¿dejaremos de lado la verdad?”

Espero haber contestado tu pregunta y dado a conocer un poquito la vida de esta gran santa, niña hispanoamericana, Beata aún, pero una gran santa.

Antonio Barrero

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