Jesucristo: el león reclinado de Judá

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

La Virgen velando el sueño del Niño Jesús. Fresco ortodoxo griego.

La Virgen velando el sueño del Niño Jesús. Fresco ortodoxo griego.

Judá (Yehuda, en hebreo) era uno de los hijos de Jacob y fue el propio Jacob quien otorgó a Judá un león como símbolo para bendecirlo y llamarlo “Gur Aryeh” (en hebreo גּוּר אַרְיֵה יְהוּדָה, o “cachorro”), o sea, según el libro del Génesis, el León de Judá era el símbolo de la Tribu de Judá y de esta tribu eran los ascendientes del rey David, a cuya estirpe pertenece Jesús de Nazareth: “Judá es un cachorro de león de presa, hijo mío, has subido; se encorvó, se echó como un león, como un león viejo. ¿Quién lo despertará” (Génesis, 49, 9). El Génesis presenta a este león como un león tranquilo, al que no hay que temer, pero las mismas Escrituras dicen: “No tiene nada que temer, con un solo rugido hace que sus detractores se dispersen como ratas” (Isaías, 31, 4). Símbolo de paz, pero también símbolo de temor a su justicia.

Si leemos el texto completo del Génesis (49, 7-12) veremos que alegóricamente se hace referencia no sólo a la profecía sobre la dinastía de los reyes, la de David, de la que saldría el “Rey de Reyes”, sino que hace referencia al pollino de asna del Domingo de Ramos, a la Sangre de Cristo de la que se manchó su vestido, a la Santa Cena y a su misericordia mientras moría en la cruz. Sus dientes blancos de leche hacen referencia a Cristo Resucitado, verdadero Dios y verdadero hombre.

La tradición cristiana utilizó desde los primeros siglos la expresión “León de Judá” para representar a Jesús de Nazareth, ya que era miembro de su tribu por ser descendiente a su vez de la tribu de David. De él nos habla el autor del Libro del Apocalipsis: “Y uno de los ancianos me dijo: “No llores porque he aquí que el león de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar (romper) sus siete sellos”. (Apocalipsis, 5, 5). Como podemos comprobar existe una clara comparación entre el primero y el último libro de las Sagradas Escrituras y se refiere a Jesús porque cuando Juan dejó de llorar, dice: “Ví de pie en medio del trono, un cordero como si hubiese sido degollado” (Apocalipsis, 5, 6).

La Virgen en adoración ante el Niño Jesús. Fresco ortodoxo griego.

La Virgen en adoración ante el Niño Jesús. Fresco ortodoxo griego.

¿Quién es este “Cordero” a quien se identifica como el “León de Judá” y que además procede de la “raíz de Jessé”, el padre del rey David? Es Jesús de Nazareth, descendiente de Abrahán y descendiente del rey David (Mateo, 1, 1-6). Recordemos que hace unos días, cuando escribimos sobre la Antífona “O radix Jesse” ya decíamos que esta hacía referencia al Mesías, retoño, brote del padre de David (raíz de David); recordemos de nuevo al profeta Isaías, como hicimos aquel día: “En aquel tiempo, la raíz de Jesé estará puesta como pendón de los pueblos, para que los gentiles se afanen y su habitáculo sea glorioso” (Isaías, 11, 10).

Por todo esto, desde muy antiguo, en algunos iconos bizantinos vemos que Jesús Niño, no está sentado o acostado, sino reclinado, encorvado, mostrándonos que no es un hombre cualquiera, sino el Verbo encarnado, Dios hecho carne. Esta imagen representa simultáneamente las naturalezas divina y humana de Cristo. La juventud del Hijo del hombre se muestra en su rostro imberbe, mientras que al mismo tiempo se manifiestan las características de la edad adulta para demostrarnos que Él es el Hijo eterno de Dios. Su aureola también revela su divinidad, ya que en ella está escrita la frase “Yo soy”, para mostrarnos que es el Dios eterno, el Mesías tan esperado cuyo nacimiento conmemoramos hoy. El rollo profético que lleva en su mano izquierda significa que de Él se predijo que redimiría a los hijos de Israel y traería la paz a la tierra. Es el León de la Tribu de Judá, en paz cuando descansa, pero temible cuando ruge. Recordemos a Isaías.

Existe una preciosa homilía de San Nicolás Velimirovich, en la que de refilón hace mención al “León de Judá” y de la que vale la pena extraer algunas frases: “El Espíritu de Yahvé está sobre mí, porque el Señor me ha ungido para anunciar la buena nueva a los abatidos, me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, a proclamar la libertad a los cautivos y a abrir las cárceles, proclamando el año de gracia del Señor y el día de la venganza de nuestro Dios” (Isaías, 61, 1-2). El Señor Jesús al leer esta profecía a los judíos en la Sinagoga de Nazareth, se sentó y les dijo: “Hoy se cumple lo que dice esta Escritura” (Lucas, 4, 16-21). Ésta era una de las profecías más difíciles de entender para los escribas y sacerdotes judíos y por eso quedaron pasmados cuando Él les dijo: “Hoy esto se ha cumplido”. Jesús es el Ungido, el Mesías, al cual los judíos de habla griega llamaban “Cristo”.

Los ángeles presentan los símbolos de la Pasión a Jesús Niño, reclinado en el regazo de María. Fresco ortodoxo griego.

Los ángeles presentan los símbolos de la Pasión a Jesús Niño, reclinado en el regazo de María. Fresco ortodoxo griego.

Hasta entonces, nadie se había atrevido a interpretar esta profecía, porque nadie sabía a quien se refería. Habían pasado siete siglos desde que fue escrita y nadie sabía a quien pertenecía, así que cuando Cristo se la aplicó a sí mismo, nuestro Señor la justificó presentándose ante el mundo como el Ungido por el Espíritu de Yahvé, como el Cristo tan esperado por su pueblo.

“El Espíritu del Señor está sobre mí”. ¿Por qué dice esto cuando Él es igual que el Espíritu y que el Padre? San Juan Crisóstomo lo interpreta diciendo que quiso dar testimonio a su pueblo. Él no dice que la gracia del Espíritu está sobre Él, ya que la gracia del Espíritu de Dios está sobre su Iglesia, sino que el mismo Espíritu está sobre Él como se manifestó en el río Jordán. El Espíritu es el testimonio del Hijo y el Hijo no estuvo ni un solo momento sin el Espíritu.

El Señor Jesús menciona al Padre y al Espíritu en numerosas ocasiones y lo hace para mostrar el infinito amor existente en el seno de la Santísima Trinidad, amor que Él hace suyo propio y que nos transmite a todos los hombres, enfatizando en esto para mostrar que todos somos iguales.

Todo lo que se dice en esta maravillosa profecía, el Señor le da cumplimiento mediante sus obras milagrosas, mediante sus palabras. Él vino principalmente para proclamar la misericordia de Dios a los hombres, pero al mismo tiempo para anunciar el Juicio divino a aquellos que desprecian y rechazan esta misericordia. Esta es la visión de Isaías, hijo de Amós, el profeta de Dios, verdadero profeta.

Vista del León de Judá en el Tilo de Bezalel. Sinagoga de Moshav Zknenim, Jerusalén (Israel).

Vista del León de Judá en el Tilo de Bezalel. Sinagoga de Moshav Zknenim, Jerusalén (Israel).

Nosotros veneramos a Isaías cuya boca fue inspirada por Dios y que nos predijo la venida del Mesías, nuestra salvación. Adoremos sin cesar a nuestro maravilloso Salvador, Jesucristo, que hoy nos ha nacido y que es el León de Judá. Nosotros te adoramos, Señor y Salvador nuestro y te damos gracias por tu plan salvífico. A ti la gloria por siempre. Amén. Hasta aquí las palabras de San Nicolás Velimirovich.

Por curiosidad, quiero por último hacer mención al por qué en la bandera de Etiopía aparece el “León de Judá”. Aparece porque el “Kebra Nagast”, que es un texto del siglo V, afirma que la monarquía etíope surgió de los descendientes de la mítica reina de Saba con el rey Salomón, cuando ella lo visitó en su corte de Jerusalén. A ambos se les atribuye la paternidad del rey etíope Menelik I, legendario fundador del Reino de Aksum en el siglo IV antes de Cristo, que fue el primer estado etíope. Como Salomón, por ser hijo del rey David, era miembro de la tribu de Judá, era obvio que Menelik I también podía reclamarse descendiente de esta tribu. Las crónicas etíopes dicen también que hubo inmigrantes israelitas de la Tribu de Dan y de la Tribu de Judá que se instalaron en Etiopía siguiendo a la reina de Saba y que serían los ascendientes de los actuales judíos “falashas”.

Himno de Vísperas del Día de la Navidad:

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Biblia de Jerusalén
– PADILLA, C., “Pascua 2011”, publicado en Internet.

Enlace consultado (15/11/2013):
http://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_de_Jud%C3%A1

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es