Las Iglesias Bizantinas y el Rito Bizantino (V)

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Sacerdote portando los Dones Presantificados al altar.

Sacerdote portando los Dones Presantificados al altar.

La Liturgia de los Dones Presantificados
Se trata de la Liturgia celebrada por las Iglesias Ortodoxas Bizantinas en las ferias de la Gran Cuaresma, excepto los sábados y domingos. Por tener la Divina Liturgia un carácter pascual y festivo, es incompatible con el carácter penitencial que la Iglesia vive en el período de la Gran Cuaresma. El canon 29 del sínodo de Laodicea, celebrado en el año 363, dictaminó que durante el período de la Gran Cuaresma no se ofrece el pan, excepto los sábados y los domingos; y el canon 51 de ese mismo sínodo, también prohibía la celebración de la conmemoración de los mártires en los días de ayuno de la Gran Cuaresma, obligando a trasladarlos al sábado o al domingo.

Según San Basilio Magno, los cristianos recibían la comunión de manera regular: los sábados, domingos, miércoles, viernes y cuantas veces era celebrada la Divina Liturgia, pero una parte del Cuerpo de Cristo, mezclado con su preciosa Sangre, se mantenía aparte para poderlo recibir los días en los que no se celebraba la Divina Liturgia. Eso mismo hacían los eremitas, quienes, alejados de sus comunidades monásticas, no estaban en condiciones de participar en las celebraciones eucarísticas celebradas durante la semana. Entonces, para recibir la Eucaristía debidamente preparados, crearon un servicio litúrgico que es el origen de la Liturgia de los Dones Presantificados. Este servicio se desarrolla dentro del servicio de las vísperas e incluye algunos textos de la Divina Liturgia; y las oraciones de antes y después de recibir la Comunión.

Los primeros testimonios de este tipo de liturgia los encontramos en el “Chronicon Paschale” del siglo VII y en el Concilio Ecuménico celebrado en Constantinopla en el año 692: “Cada día de ayuno de la Gran Cuaresma, excepto los sábados, domingos y el día de la Anunciación, se celebra la Sagrada Liturgia de los Presantificados”. En distintos lugares se organizaron diferentes tipos de este servicio, uno atribuido a Santiago el hermano del Señor (Códice del Sinaí 1040), el “alejandrino”, atribuido a San Marcos el evangelista, el de San Basilio el Grande, San Epifanio de Chipre y otros. Según el “Sacramentario Gelasiano”, ya en Occidente se realizaba en el siglo VII y, actualmente, la Iglesia Latina sólo lo celebra el Viernes Santo.

Liturgia de los Dones Presantificados celebrada en la catedral de Mayfield, Kentucky, EEUU.

Liturgia de los Dones Presantificados celebrada en la catedral de Mayfield, Kentucky, EEUU.

Aunque este servicio litúrgico puede celebrarse cualquier día laborable de la Gran Cuaresma, sólo es preceptiva su celebración todos los miércoles y los viernes, el jueves de la Quinta Semana – cuando se utiliza el Gran Canon de San Andrés – y el lunes, martes y miércoles de la Semana Santa, pero como he dicho, eso es lo prescrito; la práctica de realizarlo todos los días se conserva sobre todo en las catedrales y en los monasterios.

Durante la Gran Cuaresma, sobre todo en los monasterios, se guarda el ayuno durante todo el día, rompiéndose con la Sagrada Comunión de este servicio que, normalmente, se celebra por la tarde, aunque en las parroquias suele trasladarse a la mañana o alrededor de las tres de la tarde. La liturgia consiste en el canto del servicio de Vísperas del día en cuestión, las lecturas correspondientes, unas oraciones y la comunión de los Dones consagrados en la Divina Liturgia del domingo anterior, (los Corderos se empapan con la Santa Sangre antes de la comunión del sacerdote, mientras recita unas oraciones especiales) y que son guardados en el Artoforio, que es una caja especial, normalmente de plata con forma de sepulcro. El celebrante debe consumir las Sagradas Especies no distribuidas al final del servicio.

Esta Liturgia de los Dones Presantificados va precedida de la lectura de los salmos 102 (103) y 145 (146) y la bendición de apertura de la Divina Liturgia. A continuación se entona la Gran Letanía y el coro canta: “Señor, a ti te suplico…”, que es el salmo llamado del lucernario, con las estíqueras tomadas del día del Libro del Triodo que contiene los textos cuaresmales. El sacerdote hace la entrada con el incensario y, si en ese día se celebra una festividad, la entrada la hace con el Libro de los Evangelios, cantándose la perícopa correspondiente a ese día.

Liturgia de los Dones Presantificados celebrada en la catedral de Nis (Serbia).

Liturgia de los Dones Presantificados celebrada en la catedral de Nis (Serbia).

El coro canta “¡Oh Luz gozosa!” (ΦωςΙλαρόν) –que es el primer himno cristiano conocido– y se hace la primera lectura, tomada del libro del Génesis o del Éxodo, precedida de un “prokeimenon”. Posteriormente el sacerdote entona: Sabiduría, estemos atentos: la Luz de Cristo ilumina a todos los hombres”, y todos los asistentes rezan arrodillados. La segunda lectura es del libro de los Proverbios o del libro de Job, que nos recuerda la paciencia de Cristo en la Pasión.

En la segunda parte del servicio litúrgico, el coro canta “Suba mi oración como incienso en tu presencia” mientras el sacerdote inciensa cada uno de los lados del altar y a los fieles, después de la cual se canta la oración de San Efrén (Εὐχή τοῦ Ὁσίου Ἐφραίμ), y después de unas letanías, el coro canta “Ahora los poderes del cielo con nosotros, invisiblemente, hacen la adoración”, y los Dones Presantificados se llevan en procesión al altar a la manera en la que se hace la Gran Entrada en la Divina Liturgia. Como ahora son los dones consagrados los que pasan por en medio de los fieles, éstos hacen la gran postración a su paso, tocando con la frente el suelo. No se canta la “anáfora” (canon) porque los dones ya están consagrados.

Se repite la oración de San Efrén y la Letanía preparatoria. El coro canta el Padrenuestro, después del cual el sacerdote entona “Las Cosas Santas son para los santos”. El sacramento se saca por la puerta central del iconostasio y se reparte la Sagrada Comunión. Después de la Letanía de acción de gracias y de la oración final, los fieles veneran la Santa Cruz.

Liturgia de los Dones Presantificados celebrada en Rumanía.

Liturgia de los Dones Presantificados celebrada en Rumanía.

Si el día de la Anunciación cae en día laborable dentro de la Gran Cuaresma –que es lo más común–, la Divina Liturgia se celebra la noche anterior, después del canto de las Vísperas. En la Divina Liturgia del día de la Anunciación se utiliza la anáfora de San Juan Crisóstomo. Los Dones Consagrados en esa Liturgia se utilizan en los días laborales siguientes de esa semana, hasta el sábado.

A diferencia del Oficio de Vísperas –que es el inicio del día litúrgico– la Liturgia de los Dones Presantificados tiene lugar al final de ese día. Si la Liturgia de los Presantificados se celebra el miércoles, el “sticheron” (himno principal de las Vísperas o de los Maitines) de ese miércoles se canta en las vísperas de ese día, o sea, la noche del martes. Cuando la Liturgia de los Dones Presantificados se celebra en la festividad de un gran Santo, el “sticheron” del Santo se canta la noche anterior.

Normalmente, el tránsito a un nuevo día litúrgico se completa con la lectura de la oración de la tarde: “Dígnate Señor…”, pero dado que esa oración no se lee en el curso de la Liturgia de los Dones Presantificados, la transición a un nuevo día litúrgico no es completa hasta la conclusión de este servicio. Por esta razón, los Presantificados o las Vísperas con la Divina Liturgia son consideradas del día que termina y no del día que está comenzando. Así, si se recibe la Sagrada Comunión el viernes en la Liturgia de los Dones Presantificados y de nuevo en la Divina Liturgia de la mañana del sábado, se ha comulgado en dos días litúrgicos distintos y no se ha violado el principio de que sólo hay que comulgar una vez al día. Esto es debido a que el día en la Iglesia Ortodoxa, durante la Cuaresma comienza con el oficio de la Media Noche.

Liturgia de los Dones Presantificados celebrada en el monasterio de San Ticón de Zadonsk en Waymart, PA (EEUU).

Liturgia de los Dones Presantificados celebrada en el monasterio de San Ticón de Zadonsk en Waymart, PA (EEUU).

Los fieles aprecian mucho este servicio divino, pues en medio de los trabajos ascéticos y los severos ayunos cuaresmales, reciben el Cuerpo y la Sangre de Cristo como consuelo y verdadero alimento, que da fuerzas para seguir caminando hasta la Pascua.


Antonio Barrero

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