Sobre sepulcros y reliquias de Santas: dos consultas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle del sepulcro de Santa Cristina en su basílica de Bolsena, Italia. La imagen yacente es obra de Benedetto Buglioni.

Detalle del sepulcro de Santa Cristina en su basílica de Bolsena, Italia. La imagen yacente es obra de Benedetto Buglioni.

Pregunta: No sé si te he comentado alguna vez que una de mis pasiones dentro de todo el tema de santos es saber donde se hayan sus cuerpos o restos. Seguro que podras ayudarme a saber en qué iglesia, basilica, convento etc y ciudad se hayan los cuerpos(o los restos más importantes o cuasi completos) de estas santas: Cristina, Inés, Cecilia, Quiteria, Lucía, Engracia (¿en qué iglesia de Zaragoza?), Eugenia (la que va acompañada de San Proto y San Jacinto), Bárbara, Dorotea (he leído sobre ella que media Europa afirma poseer sus reliquias). España

Respuesta: Me alegro de que me hagas esta pregunta, porque la mayoría de veces son datos que se ignoran y por ignorarse se pone hasta en duda la existencia de estas Santas, cuyas reliquias, por cierto, están todas autentificadas, sin posibilidad de discusión. Hasta hace relativamente poco yo no había trabajado mucho el tema, centrándome más en las vidas y certezas históricas de su existencia, pero gracias a la ayuda de Antonio Barrero he podido aprender casi todo lo que sé del tema -y lo que me queda por aprender-. Sintetizando lo máximo que puedo, aquí tienes las ubicaciones básicas:

Santa Cristina, virgen y mártir (24 de julio): La niña mártir de Bolsena está enterrada, valga la redundancia, en Bolsena (Italia). Concretamente en la Basílica de Santa Cristina, que fue construida sobre el lóculo original donde fue depositado y venerado su cuerpo después del martirio. En cierto momento su cuerpo fue desenterrado y llevado a Palermo. Luego fue devuelta, pero algunos restos se quedaron allí, en una esplendorosa tumba en el Duomo de Palermo.

Detalle del cráneo de Santa Inés. La inscripción del relicario dice: AGNE SANCTISSIMA (Santísima Inés). Iglesia de Sant'Agnese In Agone, Roma (Italia).

Detalle del cráneo de Santa Inés. La inscripción del relicario dice: AGNE SANCTISSIMA (Santísima Inés). Iglesia de Sant’Agnese In Agone, Roma (Italia).

Santa Inés, virgen y mártir de Roma (21 enero): Estuvo, tras su martirio, enterrada en la catacumba de la Via Nomentana en Roma, que tomaría su nombre. Actualmente su cuerpo está, junto con el de Santa Emerenciana, en la iglesia de Sant’Agnese Fuori le Mure. El cráneo, separado del cuerpo, se venera en la iglesia de Sant’Agnese In Agone. Por tanto, la mayor parte del cuerpo sigue en Roma. Sin embargo pequeños fragmentos de reliquias se han enviado a muchas zonas de Europa.

Santa Cecilia, virgen y mártir romana (22 de noviembre): Su cuerpo, luego de ser extraído de las catacumbas, ha reposado en la cripta de la iglesia de Santa Cecilia In Trastevere, en Roma. Son dos urnas de mármol donde están Cecilia, Valeriano y Tiburcio. No se puede acceder a ellas, están detrás de una celosía de mármol, pero un con reclinatorio frente al cual se puede rezar. La gente suele creer que el sepulcro está bajo la imagen yacente que esculpió Stefano Maderno para el altar, pero no es verdad.

Santa Quiteria, virgen y mártir (22 de mayo): Su cuerpo reposa en un hermoso sarcófago en su iglesia de Aire sur l’Adour, Landes (Francia).

Santa Lucía, virgen y mártir de Siracusa (13 de diciembre): Su cuerpo está actualmente en la iglesia de los Santos Jeremías y Lucía en Venecia (Italia). El rostro de la Santa fue recubierto con una máscara de plata ante las quejas de cierto santo varón que decía que era desagradable mirar el cadáver directamente. Un brazo, el izquierdo, fue sin embargo arrancado del cuerpo y actualmente se venera en el santuario de la isla de Ortigia, en Siracusa. También se veneran allí el vestido, el velo y las sandalias de la mártir, pero cuya autenticidad queda a la sombra de la duda. Como en las otras, existen muchas otras reliquias diseminadas por ahí, éstas son las principales.

Vista superior del cuerpo de Santa Lucía. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Vista superior del cuerpo de Santa Lucía. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Santa Engracia, virgen y mártir hispana (16 de abril): Ella, sus esclavos y las Santas Masas –también llamados los Innumerables Mártires de Zaragoza- están en la cripta de la iglesia de Santa Engracia en Zaragoza (España). Ella y los dieciocho en una urna bajo el altar, los demás, en un pozo en el suelo.

Santa Eugenia, virgen y mártir romana (25 de diciembre): Está junto con su madre Claudia, también mártir, y otros doce compañeros, en un altar de la Basílica de los Doce Apóstoles en Roma.

Santa Bárbara, virgen y mártir de Nicomedia (4 de diciembre): Al ser trofeo disputado entre católicos y ortodoxos y botín de saqueo durante las Cruzadas, su cuerpo está un poco más fragmentado. Hay una gran parte en Burano (Venecia, Italia), otra en la catedral ortodoxa de Kiev (Ucrania), y en la llamada Cripta de Santa Bárbara en Rieti (Italia). Hice hace algún tiempo un artículo con una reseña más extensa sobre las localizaciones de las reliquias, para hacerse una idea de lo “desmembrada” que está. Es la consulta que he publicado más abajo.

Santa Dorotea, virgen y mártir de Capadocia (6 de febrero): El cuerpo está bajo el altar de la iglesia de Santa Dorotea en el Transtíber (Roma). Dentro de una muñeca, por cierto, bastante decepcionante para tratarse de una santa tan famosa. Es verdad, como dices, que también hay muchas otras reliquias de ella por Europa, pero aquí está la mayor parte del cuerpo.

Meldelen

Santa Bárbara: estatus y reliquias
(Esta consulta se desarrolló como un diálogo, de modo que así lo reproduzco).

Detalle de la figura que contiene las presuntas reliquias de Santa Bárbara en Burano, Venecia.

Detalle de la figura que contiene las presuntas reliquias de Santa Bárbara en Burano, Venecia.

Comentario: Santa Bárbara siempre ha sido mi preferida de toda la corte celestial. Ella me cuida mucho y me ha hecho muchos milagros, entonces por eso le digo mi Santa Patrona. Aunque mitológica y como la quieran llamar los modernistas, ¡es mi Santa! 🙂 Estados Unidos

Respuesta: Santa Bárbara, virgen y mártir de Nicomedia en Asia Menor, conmemorada el 4 de diciembre, no es en absoluto una santa mitológica. Es una santa real, cuya existencia histórica está fuera de toda duda, después de que la Sociedad de los Bolandistas, los más prestigiosos investigadores en hagiografía, determinaran la veracidad de su existencia a través de la antigüedad de su culto y de sus reliquias. A pesar de ello fue retirada del calendario oficial romano en 1960 junto con una serie de santos considerados de dudosa existencia histórica. Es evidente que se han cometido errores en esta gestión, en principio bienintencionada, porque hemos visto rectificaciones de la misma, como el caso de Santa Catalina mártir, retirada en 1960 y devuelta al calendario en 2005.

Comentario: Ignoraba yo toda aquella información…aun así siempre la he querido muchísimo y me da mucho gusto el saber que existan datos historicos sobre ella. Lo unico que he leido de ella es el relato que se encuentra en el libro de santos de Jacopo de Voragine. Por cierto nunca la he creído mitológica en realidad, eso lo dije con tono de burla/sarcasmo/coraje en referencia a que los modernistas quieran descanonizar o llamar mitológicos a todos los santos que puedan, sobre todo cualquier santo cuya historia sea un poco dificil de creer. Ya lograron destruir la Santa Misa.

Respuesta: Los datos históricos fehacientes sobre Santa Bárbara se encuentran en la Bibliotheca Sanctorum, obra fundamental de los Bolandistas, que por desgracia se trata de una publicación extensa y carísima, de modo que sólo unos pocos privilegiados tienen acceso a ella (ya quisiera yo ser una de ellos…). En cuanto a la Leyenda Áurea de Jacopo Della Voragine, que citas, es una obra amena y entretenida para conocer leyendas de santos, pero en modo alguno es una fuente histórica: únicamente es respetable en cuanto a antigüedad y por el rico bagaje cultural que compiló Della Voragine, pero no debe tomarse en serio más allá de esto.

Relicario del cráneo de Santa Bárbara en Montecatini Alto, Italia.

Relicario del cráneo de Santa Bárbara en Montecatini Alto, Italia.

Por otra parte, no sé muy bien a quién te refieres con “modernistas”, quizás hagas referencia a las nuevas corrientes surgidas tras el Concilio Vaticano II. La retirada de los santos de dudosa existencia histórica, como digo, fue bienintencionada, pero equivocada e injusta respecto a algunos santos, como por ejemplo, Santa Catalina mártir, Santa Apolonia, y desde luego, Santa Bárbara. Ninguna de las tres es “de dudosa existencia histórica”. Quien pasa el filtro de los Bolandistas, supera la última de las barreras. Con esto no digo que sean infalibles: sólo digo que no hay quien investigue más y mejor que ellos.

Por otra parte, ningún santo se descanoniza, el culto puede seguir en ámbito local o privado. Y respecto a lo de destruir la Santa Misa, creo que más podrían contribuir otros en eso que yo, que no le veo nada malo a la misa de ahora.

Comentario: Por cierto ¿en dónde se veneran las reliquias de mi Santita?

Respuesta: Aquí he tenido que recurrir a la cortesía de mi buen amigo Antonio Barrero, experto en reliquias de santos. Él es quien me ha facilitado la lista de los lugares donde se veneran reliquias de Santa Bárbara:

Burano (Venezia): parte del cuerpo.
Rieti (Italia): sarcófago con reliquias
Mantova (Italia): presunto cráneo
Montecatini (Italia): “parte del cráneo”
Piacenza (Italia): “reliquias”
Sevilla (España): “parte del cráneo”
Pamplona (España): “reliquias”
Paternò (Catania): reliquias
Kiev (Ucrania): parte del cuerpo
Old Cairo (Egipto): reliquias
Ravello (Salerno): reliquias (creo que del cráneo)
Roma (Italia): “parte del cráneo”
Braine le Comte (Bélgica): reliquias.
Lviv (Ucrania): reliquias.
Mechelen (Bélgica): reliquias
Dignano (Croacia): pie incorrupto

Con todo, Antonio me advierte que todas no son auténticas, sino que pasa lo que a otros santos: si se juntaran sus reliquias, aparecerían varios cuerpos y varias cabezas. Las más verosímiles son las de Burano, Rieti, Dignano y de Kiev.

Detalle del pie incorrupto de Santa Bárbara en Dignano (Croacia).

Detalle del pie incorrupto de Santa Bárbara en Dignano (Croacia).

Comentario: (viendo la fotografía del pie, que también es cortesía de Antonio Barrero) WOW, que reliquia, válgame. ¡El pie sagrado de mi santita! La verdád no pense que existieran ya reliquias suyas. Gracias. Ademas gracias por cualquiera información al respeto, te agradezco muchísimo que me ayudes a saber mas de mi santita querida.

Respuesta: De nada, es un placer ayudar. Para eso estamos aquí.

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vosotros sois la luz del mundo (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vidriera contemporánea de la Beata Lucia Bufalari.

“Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad construida sobre un monte no puede permanecer oculta y no se enciende una lámpara para esconderla, sino para ponerla en un candelabro y alumbre a todos los que están en la casa”. El Señor había llamado previamente a sus discípulos que eran la sal de la tierra, porque con su sabiduría celestial restauró el sabor en el corazón del hombre, el cual había estado insípido por obra del demonio. Ahora los llama luz del mundo, porque iluminados por Él, verdadera y eterna luz, habrán de convertirse en luz entre las tinieblas.

Y no sin motivo, Jesús que es el sol de justicia, llama a sus discípulos luz del mundo, porque mediante ellos, como rayos resplandecientes, infunde en todo el universo la luz de su conocimiento; ellos disipan las tinieblas del error de las mentes de los hombres mostrándoles la luz de la verdad.
También nosotros, iluminados por Él, hemos venido de las tinieblas a la luz según lo afirma el Apóstol: “En otro tiempo erais tinieblas pero ahora sois luz en el Señor y ya no sois hijos de la noche ni de las tinieblas, sino que sois hijos de la luz e hijos del día”. Incluso San Juan, en su carta, dió testimonio diciendo: “Dios es la luz y el que permanece en Dios y en la luz, como Él mismo, está en la luz. Entonces, debemos gozarnos de haber sido liberados de las tinieblas del error; debemos siempre, como hijos de la luz, caminar en la luz”. El Apóstol dice. “Vosotros debeis brillar como fuentes de luz en este mundo, impregnados de la Palabra de la vida”.

“Si no nos comportamos de esta manera, nuestra infidelidad esconderá y oscurecerá como un velo la utilidad de una luz tan necesaria, en detrimento de nosotros mismos y de los demás, llegando a ser como el siervo que prefirió esconder el talento recibido en lugar de cambiarlo por los bienes celestiales. Y por haberlo leido, sabemos la recompensa que había recibido. Por lo cual, la lámpara estaba encendida y brillante porque la usamos para nuestra salvación y por eso siempre debe brillar en nosotros. De hecho, tenemos la luz del mandamiento divino y la gracia espiritual, de la cual David había dicho “la lámpara que está a mis pies es tu palabra y es la luz de mi camino” y Salomón: “Porque el precepto de tu ley, es una luz”.

“Esta luz de la ley y de la fe no debe ser ocultada, siempre se mantiene en alto en la Iglesia, como puesta en un candelero para que sea la salvación de muchos, porque nosotros, primero hicimos uso de su luz y así, todos los creyentes serán iluminados”. Del “Tratado sobre el Evangelio de Mateo” de San Cromacio, obispo. (Trattato 5, 1.3-4; CCL 9, 405-407).

Grabado antiguo de la Beata Lucia da Settefonti

Introducción:
El nombre de Lucía deriva del “praenomen” latino Lucia, que es el femenino de Lucius. El cambio del acento italiano deriva de la traducción griega Lukìa. En el italiano moderno ya no representa el femenino de Lucio como consecuencia de tradiciones onomásticas separadas. Tradicionalmente esto ha derivado del termino latino “lux lucis”, la luz, significando “luminosa, brillante”, pero también “nacida en las primeras luces de la mañana”.

El Martirologio Romano recuerda el 13 de noviembre: Memoria de Santa Lucía, virgen y mártir, que mientras vivió, guardó encendida la lámpara para ir al encuentro del Esposo y en Siracusa de Sicilia, fue conducida a la muerte por Cristo, mereciendo el acceder a unirse con Él en el cielo y poseer la luz que no conoce ocaso alguno..
La mártir siracusana es una de las siete mártires incluidas en el Canón Romano o Plegaria eucarística:
“También a nosotros, tus siervos pecadores, que confiamos en tu infinita misericordia, concédenos ¡Oh Señor! participar en la comunidad de tus santos apóstoles y mártires: Juan, Esteban, Matías, Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicidad, Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia y todos los santos: admítenos a gozar de su feliz destino, no por nuestros méritos, sino por la riqueza de tu perdón”.

Una curiosidad. En la tradición del Rito Ambrosiano este elenco es diferente. Así, en la nueva edición del Misal Ambrosiano, encontramos también diariamente citadas a las mártires Eufemia, Justina, Tecla, Pelagia y Catalina: en total son doce mujeres mártires.
El nombre de Lucía está ampliamente difundido y las otras santas y beatas han recibido en su honor el mismo nombre.
He aquí una relación de ellas:

Ejemplos de santidad de nombre “Lucía”:

Escultura contemporánea de Santa Lucia Filippini, obra de T.B. Purcer. Iglesia de la Santa en Tarquinia, Italia.

Santa Lucia Filippini:
Virgen, fundadora del Instituto “Maestre Pie Filippine” (25 de marzo).

Nació en la Toscana italiana el día 13 de enero del año 1672 en Tarquinia. Cuando apenas tenía once meses y pocos días, murió su padre y pocos años después, también murió su padre.
Cuando tenía dieciseis años de edad tuvo un felicísimo encuentro con el cardenal Barbarigo decidiendo entrar en el monasterio de Santa Clara en Montefiascone.

Su ideal era poder iluminar las inteligencias y levantar los corazones: con la ayuda del cardenal Barbarigo, bajo las normas de Santa Rosa Venerini y con la cooperación de una señora muy piadosa, se da cuenta de su proyecto apostolico dando origen al ministerio educativo de las “Maestras Pías Filipinas”. Pronto falleció Rosa Venerini y Lucía continuó sola el trabajo.
Abrió escuelas parroquiales en Montefiascone, extendió su Instituto a Roma y a otras ciudades italianas e incluso fundó algunas casas en el extranjero, particularmente en América del Norte, donde en la actualidad las monjas siguen trabajando activamente.

Consumida por las fatigas pero muy rica en méritos, expiró dulcemente en Tarquinia el día 25 de marzo del año 1732.
El Papa Pío VI en el año 1779 confirmó su culto y fijo su conmemoración el día 7 de noviembre. Posteriormente, Pío XI en el año 1926 la incluyó entre los beatos y el 22 de junio del 1930, la inscribió en el catálogo de los santos.

El día 25 de marzo, el Martirologio Romano dice: Junto a Montefiascone en el Lazio, Santa Lucia Filippini, fundadora del Instituto de las Maestras Pías para la promoción de la instrucción cristiana entre las niñas y las mujeres, especialmente entre las más pobres.

Beata Lucia Bartolini Rucellai:
Monja, terciaria dominica (22 de octubre)

La Beata se llamaba Camila y había nacido en el seno de la noble familia de los Bartolini. Siendo aun adolescente se casó con Rodolfo Rucellai y estuvo viviendo en un expléndido palacio albertino, perteneciente a los afortunados tintoreros Rucellai. En Florencia, desde hacia generaciones, los Rucellai era una de las familias más ilustres y generosas de la ciudad.

Teniendo unos treinta años, las palabras de Savonarola encendió el fuego de su profunda y sufrida espiritualidad y por el mismo motivo, su marido Rodolfo, decidió separarse de su esposa de la que no había tenido ningún hijo y entró en el convento de San Marcos, vistiendo el hábito dominico.
Camila aceptó la decisión de su esposo aunque no la compartió del todo y ella se hizo terciaria dominica. Pasados varios meses, Rodolfo Rucellai se cansó del estado religioso y decidió tornar al mundo, salirse del convento, intentando convencer a su esposa, cosa que no consiguió.

Rodolfo murió poco después y Camila, religiosa con el nombre de Lucia, se mantuvo en el convento de las terciarias dominicas, promoviendo una nueva fundación dedicada a Santa Catalina de Siena. Era muy mortificada, pernitente y severísima consigo misma y oraba con tanto fervor que se decía que el convento de Santa Catalina estaba coronado por llamas mientras ella estaba en oración.
Su muerte, acaecida en el año 1520 sobrevino después de una enfermedad que aceptó serenamente y su halo de santidad vino a embellecer la gloria de la riquísima familia Rucellai.

Estampa popular devocional de la Beata Lucia Broccattelli.

Beata Lucia Broccatelli de Narni:
Virgen, terciaria dominica (15 de noviembre)

Nació en Narni, en Umbría, en el año 1476.
Con solo doce años de edad de consagró al Señor haciendo voto de virginidad. Obligada por sus familiares a casarse, después de tres años de “blanco” matrimonio, como se llamaba entonces al matrimonio que imitaba la vida matrimonial de María y José, consiguió que su marido accediese a su deseo de hacerse terciaria regular dominica.

Primero estuvo en el convento de Narni, posteriormente en el de Roma y finalmente en el de Viterbo, donde la noche del 25 de febrero del año 1496 recibió los dones de los estigmas de la Pasión, estigmas que fueron verificados, confirmados por el mismo Papa, por los médicos y por los teólogos.

El duque de Ercole I, conocedor de la santidad de Lucia, le solicitó ser su consejera y le construyó en Ferrara el convento de Santa Catalina de Siena dedicado a la educación de las jóvenes de la ciudad. En el año 1499 fue nombrada primera priora del convento, pero demostrándose que no era la superiora más adecuada, fue depuesta por una nueva priora. Vivió treinta y nueve años recogida en el convento, conociendo el desprecio y la humillación de las monjas, que aceptó con imperturbable serenidad. Murió el día 15 de noviembre del año 1544 en Narni y está sepultada en la catedral. Su esposo se hizo fraile franciscano.
El Papa Clemente XI, el día 1 de marzo del año 1710 confirmó su culto.

Beata Lucia Bufalari de Amelia:
Virgen agustina (27 de julio)

Nació en Castel Porziano y era hermana del beato Juan de Rieti. Tomó el velo en el convento agustino de Amelia siendo nombrada priora de dicho convento. Murió en el año 1350 y es invocada como protectora contra la posesión diabólica.

El día 27 de Julio, el Martirologio Romano dice: En Amelia de Umbria, la beata Lucia Bufalari, virgen, hermana del beato Juan de Rieti, perteneciente a las Oblatas de la Orden de San Agustín, insigne por su espíritu de penitencia y por su celo por las almas.

Estampa devocional de la Beata Lucia da Caltagirone.

Beata Lucia de Caltagirone:
Virgen franciscana (26 de septiembre)

Nació en Caltagirone, en Sicilia, y profesó como clarisa en Salerno. Murió en el año 1304 y fue beatificada en el año 1514.

El día 26 de septiembre, el Martirologio Romano dice: En Salerno, la beata Lucia de Caltagirone, virgen de la Tercera Orden Regular de San Francisco.

Beata Lucia de Settefonti:
Virgen camaldulense (7 de noviembre)

Nació en Bologna y entró en el convento de Santa Cristina en Settefonti, cerca de la localidad de Ozzano Emilia, dode estaba el mencionado monasterio, en la diócesis de Bologna. Vivió y murió en el siglo XII con fama de santidad.

Entorno a su figura de monja y abadesa se divulgaron diversas narraciones populares que, testimoniando el valor de su intercesión y caridad fraterna, incrementaron su culto particularmente en la iglesia de Santa Cristina en Bologna.
Desde allí, el 7 de noviembre de 1573, el cardenal Paleotti trasladó las reliquias a la iglesia de San Andrés en Ozzano, donde se construyó otro monasterio de la misma Orden. El Papa Pio VI en el año 1779 confirmó su culto y fijo su festividad el día 7 de noviembre.
Los camaldulenses la veneran como la fundadora de la rama femenina de la Orden.

Damiano Grenci

Fonti e Bibliografia:

* AA. VV., Enciclopedia dei Santi “Bibliotheca Sanctorum”, 17 voll., Città Nuova, 1990
* C.E.I., Martirologio Romano, Libreria Editrice Vaticana, 2007, pp. 1142
* Grenci Damiano Marco, archivio privato iconografico e agiografico, 1977 – 2012
* Sito web ancelledellacarita.it
* Sito web beatavergine.e-cremona.it
* Sito web newsaints.faithweb.com
* Sito web santibeati.it
* Sito web vatican.va

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Lucía: la mártir de Siracusa

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Lucía, óleo sobre lienzo de Giacopo Palma "Il Giovane". Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Santa Lucía, óleo sobre lienzo de Giacopo Palma “Il Giovane”. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Pregunta: Quisiera conocer un poco más de las vidas de Santa Lucía y de Santa Odilia, pues acabo de enterarme que las dos se celebran el mismo día (13 de Diciembre) y las dos son Santas Patronas de la vista, además, no se si son originarias del mismo lugar. Muchas gracias.

Respuesta: Gracias a ti por recurrir a nosotros. Como ya hemos hablado hace poco de Santa Otilia, ahora hablaremos de Santa Lucía, virgen mártir de Siracusa (13 de diciembre). Los datos que tenemos acerca de su vida son más bien legendarios, pero su existencia histórica está probada.

La passio nos habla de una joven siciliana, huérfana de padre, que muy joven hizo voto de virginidad a Cristo; sin embargo, su madre Eutiquia dispuso para ella una ventajosa boda como era costumbre. En ello estaba Eutiquia cuando enfermó gravemente al sufrir un ataque de disentería, que produce hemorragias; y le propuso su hija peregrinar al sepulcro de Santa Águeda, célebre mártir de Catania, para implorar la curación. Allí se le apareció la Santa a Lucía y le dijo que no precisaba de pedirle nada, pues ella sola con su fe ya había conseguido la curación de su madre. Cuando Eutiquia sanó, Lucía le reveló su voto de virginidad y, movida por la piedad, Eutiquia canceló los planes de boda y Lucía distribuyó toda la dote entre los pobres de Siracusa.

Naturalmente, aquello provocó el enfado del prometido, quien acudió a denunciarla como cristiana  ante el juez local, el prefecto Pascasio. Éste trató de forzarla a sacrificar a los dioses, pero ante su negativa, la amenazó con la prostitución y mandó que la llevaran a un prostíbulo. La leyenda dice que por más que la empujaron y tiraron de ella, muchos hombres fuertes y varios bueyes de arado, no lograron moverla del sitio. Aquello fue interpretado como brujería y le rociaron con orina y otras sustancias para contrarrestar el hechizo. Al no hacer efecto, se la embadurnó con pez y resina, y se le prendió fuego. Pero tampoco las llamas la hirieron, por lo que finalmente se puso fin a su vida atravesándole la garganta con una espada, poco después de serle administrada la última comunión. Su muerte se ubica tradicionalmente en torno al año 304. Su cuerpo fue enterrado en las catacumbas de Siracusa, y sobre su sepulcro se levantó una basílica.

Martirio de la Santa. Boceto de Jacoob DeWitt basado en un original de Rubens. Galería de Arte del Instituto Courtauld, Londres (Reino Unido).

Esto nos dice la passio… pero, ¿qué hay de la mártir auténtica? Aunque los documentos que se tienen son muy antiguos y seguros, las noticias sobre su persona y su martirio son inciertas. El autor de la passio, datada en los siglos V-VI, recoge la tradición local de Siracusa, que ubica el martirio en tiempos de Diocleciano, en la ciudad de Siracusa, y un día 13 de diciembre. En esa fecha también lo recogen el Martirologio Romano, el Martirologio Jeronimiano, todos los demás martirologios, menologios y sinaxarios históricos, el calendario de Nápoles, etc.  Hay unanimidad, aunque el Martirologio Mozárabe la celebra un día antes: el 12 de diciembre. Además, el Martirologio Jeronimiano la celebra también el día 5 de febrero, junto con Santa Águeda.

Pero, ¿cuál es el documento más antiguo que atestigua su culto? Pues es anterior a la passio y se trata de una lápida de mármol de 24x22x3 cms,  datada en los siglos IV-V. Esta lápida fue encontrada por el profesor Paolo Orsi, el día 22 de junio del año 1844, en las catacumbas de San Juan en Siracusa. Estaba escrita en griego y su traducción es: “Eusquia, irreprensible, que vivió buena y puramente durante 25 años, murió en la fiesta de mi Santa Lucía, para la cual no existe suficiente elogio: cristiana, fiel, perfecta…”

La lápida funeraria la tal Eusquia hace mención de Santa Lucía un siglo antes de que escribiera la passio. Ella convalida la existencia de la personalidad histórica de Santa Lucía y la realidad de la tradición cronológica de su martirio. También hay que decir que ya en el siglo VI había en Siracusa un monasterio dedicado a ella, según San Gregorio Magno en una de sus cartas. Pero su culto no se limitaba solamente a Sicilia porque ya en el siglo VI era festejada en Roma, pues en la biografía de San León III se habla de un oratorio y un monasterio dedicados a ella en Roma.

Vista de la inscripción griega en la lápida de Euskia (s. IV).

Además, San Aldelmo de Malmesbury dice que San Gregorio Magno introdujo su nombre en el canon de la Misa. El Sacramentario más antiguo que habla de su fiesta es el Gregoriano y el más tardío es el Gelasiano de San Gallo en el siglo VIII. La iglesia más antigua dedicada a ella en Roma es del tiempo del papa Honorio I (625-638) y en el siglo VI fue introducido su nombre en el canon de la Misa de Rito Ambrosiano.

Pero el relato de la passio, que he sintetizado arriba, no es muy fiable históricamente hablando porque es una leyenda llena de lugares muy comunes, el tema principal es la virginidad y el desprecio a los bienes materiales y se inventa un interrogatorio ante el tribunal, escrito de forma poética, literaria, poco creíble. Por todo esto, por ser una obra literaria, esta passio fue muy leída y divulgada por Santo Tomás de Aquino que la llegó a citar en su Summa Theologica.

Por lo que respecta a las reliquias de la Santa, se sabe que el cuerpo estuvo oculto desde alaño 878 hasta el 1038. Primitivamente estuvo en Siracusa, pero hoy lo encontramos en su iglesia en Venecia. ¿Cómo llegó allí? Existen dos tradiciones, diferentes y contrapuestas. Ninguna de las dos es total e históricamente exacta.

La primera es un relato del siglo X,  introducido por Sigeberto de Gembloux en el año 1112, en la biografía de Teodorico de Metz, que murió en el 982. O sea, es un relato del siglo X coetáneo del obispo Teodorico y dice: “viniendo el obispo desde Italia a Francia junto con el emperador Otón, se llevó muchas reliquias de santos (entre ellas las de Lucía) que entonces se encontraban en Sentina en la región italiana de Abruzzo. Las trasladó a Metz. Ya en los anales de la ciudad de Metz del año 970 se dice que alli había reliquias de ella, pero tan sólo pequeños huesos, no el cuerpo.

Según la tradición, Faroaldo, duque de Spoleto había trasladado antes del siglo X reliquias a Sentina, pero no el cuerpo entero. ¿Tradición o cuentos de camino? ¿Dice Teodorico de Metz la verdad o se prestó a un engaño? Parece cierto que en el año 718, Sergio, gobernador de Sicilia, se reveló contra el emperador León III Isaurico, huyó de Siracusa, se refugió en el territorio del duque longobardo de Benevento Romualdo II,  llevándose reliquias, pero ¿cuántas y cuáles? Parece que se confunde a Romualdo II duque de Benevento con Faroaldo, duque de Spoleto, ¿pero cómo fue posible esto si ambos vivieron en el mismo tiempo?

Cuerpo de la Santa. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

La segunda parece más cierta, algo más histórica: Esta segunda tradición es certificada por León Marsicano, que murió en el 1115 y por cronista veneciano Andrea Dandolo que murió en el 1354. León Marsicano en su “Crónica monasterio Casinensis” escribe en el año 1038. “estando la mayor parte de las reliquias en Siracusa, puestas en un mausoleo, el cuerpo fue puesto en una urna de plata y con toda reverencia fue llevado a Constantinopla”. Y en efecto, el cuerpo se venera en Venecia, por lo que de las dos tradiciones, parece que la segunda es más verosímil que la primera.

En 1204 el cuerpo se lleva desde Constantinopla a Venecia y desde entonces siempre celebran su fiesta el día 13 de diciembre. Pero el día 13 de diciembre de 1279 hay un naufragio de peregrinos que van a venerarla y, como estaba en la isla de San Jorge, luego había que atravesar un canal que fue donde ocurrió el naufragio, el Senado de la ciudad, para evitarlo ordenó que el día 18 de enero del 1280 se llevase a la Iglesia de la Santísima Anunciata en la ciudad. En 1313 se consagra definitivamente una iglesia dedicada a ella; en 1441 Eugenio IV encomienda esta iglesia a las monjas del Corpus Domini; en 1579 el Senado de Venecia regala una reliquia a la emperatriz Maria de Austria y el 1556 se envían algunas reliquias a Siracusa, su ciudad natal y que son las que están allí: algunos fragmentos del brazo izquierdo. Hay reliquias en Nápoles, Roma, Milán, Verona, Padova, Metz, Lisboa, Nantes…

Como el 28 de julio del año 1806 por culpa de Napoleón, las monjas se tuvieron que refugiar en la iglesia de San Andres de Ziranda, se llevaron con ella el cuerpo, pero poco después retornaron a su convento original. En el año 1813 el convento fue donado por el emperador de Austria a Santa Magdalena de Canosa, que vivió allí hasta el año 1846. En 1860 la iglesia se destruye para ampliar la estación de ferrocarril de Venecia y se traslada el cuerpo a la iglesia de San Jeremías donde está actualmente desde el 11 de julio del año 1860.

Vista superior del cuerpo de Santa Lucía. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Vista superior del cuerpo de Santa Lucía. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Por último, ¿por qué Santa Lucía es patrona de la vista? Según la Leyenda Áurea, su nombre significa “luz” (“Lucia dicitur a luce. Lux enim habet pulchritudinem in aspectione, quia, ut dicit Ambrosius, lucis natura haec est, ut ovnis in aspecto eius gratia sit”). Por ello las representaciones primitivas le colocaban una lámpara encendida en la mano, aunque desde el siglo XIV la mayoría de los artistas la pintan o esculpen con un plato en la mano y en el plato, un par de ojos. Éste es el origen del patronazgo de Santa Lucía sobre los ciegos. El conocido tópico que dice que se arrancó los ojos, o se los arrancaron, es absolutamente falso. Además de la vista, Santa Lucía es invocada contra las hemorragias -por la enfermedad de su madre- y contra los dolores de garganta -por su garganta traspasada-.

Resumiendo: es una santa histórica, real, atestiguada desde el siglo IV de nuestra era, pero el relato de su passio no merece credibilidad alguna.

Os dejo un bonito e interesante documental realizado con ocasión del 1700 aniversario del martirio de la Santa de Siracusa. Está en italiano pero recomiendo no perdérselo por las explicaciones y las recreaciones, que siguen la passio de la Santa.

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santas Lucía y Otilia: patronas de la vista

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santas Lucía (izqda.) y Otilia (dcha.), vidriera de Glasmaleri. Museo de Cluny, París (Francia)

Pregunta: Quisiera conocer un poco más de las vidas de Santa Lucía y de Santa Odilia, pues acabo de enterarme que las dos se celebran el mismo día (13 de Diciembre) y las dos son Santas Patronas de la vista, además, no se si son originarias del mismo lugar. Muchas gracias.

Respuesta: Respecto a las Santas por las que preguntas, cierto es que ambas son patronas de la vista y ambas se las festeja el 13 de diciembre, porque según la tradición murieron ese día, pero aquí acaban las coincidencias entre ambas, porque Santa Lucía es una virgen mártir de Siracusa (Sicilia) que vivió en el siglo IV, y Santa Otilia fue abadesa de Hohenbourg y vivió en Alsacia en el siglo VII.

Hablemos en primer lugar de Santa Lucía. Los datos que tenemos acerca de su vida son más bien legendarios, pero su existencia histórica está probada. La leyenda nos habla de una joven siciliana, huérfana de padre, que muy joven hizo voto de virginidad a Cristo; sin embargo, su madre Eutiquia dispuso para ella una ventajosa boda como era costumbre. En ello estaba Eutiquia cuando enfermó gravemente al sufrir un ataque de disentería, que produce hemorragias; y le propuso su hija peregrinar al sepulcro de Santa Águeda, célebre mártir de Catania, para implorar la curación. Allí se le apareció la Santa a Lucía y le dijo que no precisaba de pedirle nada, pues ella sola con su fe ya había conseguido la curación de su madre. Cuando Eutiquia sanó, Lucía le reveló su voto de virginidad y, movida por la piedad, Eutiquia canceló los planes de boda y Lucía distribuyó toda la dote entre los pobres de Siracusa.

Naturalmente, aquello provocó el enfado del prometido, quien acudió a denunciarla como cristiana  ante el juez local, el prefecto Pascasio. Éste trató de forzarla a sacrificar a los dioses, pero ante su negativa, la amenazó con la prostitución y mandó que la llevaran a un prostíbulo. La leyenda dice que por más que la empujaron y tiraron de ella, muchos hombres fuertes y varios bueyes de arado, no lograron moverla del sitio. Aquello fue interpretado como brujería y le rociaron con orina y otras sustancias para contrarrestar el hechizo. Al no hacer efecto, se la embadurnó con pez y resina, y se le prendió fuego. Pero tampoco las llamas la hirieron, por lo que finalmente se puso fin a su vida atravesándole la garganta con una espada. Su muerte se ubica tradicionalmente en torno al año 304.

Desde muy pronto -siglo IV de nuestra era- se dio gran culto a esta mártir y debido a su nombre, que según la Leyenda Áurea significa “luz”, se la convirtió en patrona de la vista, por ello presenta un par de ojos en un plato, especialmente a partir del siglo XIV. El conocido tópico que dice que se arrancó los ojos, o se los arrancaron, es absolutamente falso. Además de la vista, Santa Lucía es invocada contra las hemorragias -por la enfermedad de su madre- y contra los dolores de garganta -por su garganta traspasada-.

Sobre Santa Otilia, decir que era hija del duque alsaciano Adalrico y que nació ciega. Por ello fue entregada a una criada que la llevó al monasterio de Balma, donde, después de haber sido bautizada, empezó a ver. Los años vividos allí fueron despertando su vocación monástica, por lo que su padre fundó el monasterio de Hohenbourg para ella, que fue su primera abadesa. Allí vivió santamente hasta su muerte a principios del siglo VIII. Se dice que murió sin haber podido recibir el Viático, por lo que resucitó, tomó las Sagradas Especies, y a continuación volvió a morirse (!!).

Santa Otilia es invocada especialmente para que se curen las enfermedades de la vista (por haber nacido ciega y posteriormente recuperar la visión), las enfermedades de los oídos y los dolores de cabeza. Es representada vestida de abadesa, con un libro abierto sobre el que reposan dos ojos, o vestida de abadesa liberando a su padre del Purgatorio. Otras veces se le representa  con un cáliz en alusión  al episodio del Viático. Es importante hacer notar que su nombre original era Odilia, pero a partir del siglo XV, especialmente en Baviera, se le llamó Otilia, nombre por el que es conocida en Alsacia. Además, esto ayuda a no confundirla con una virgen mártir del mismo nombre, compañera de Santa Úrsula, y que casualmente, también es patrona de la vista (pero como decía el autor Michael Ende, ésa es otra historia, y debe tratarse en otro lugar).

El hecho de que sea patrona de los ciegos y de cuantos tienen problemas oculares es más lógico que en el caso de Santa Lucía, pues a esta última santa le viene el patronazgo gracias a una leyenda medieval: la “Leyenda Aurea”, como decía anteriormente.

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es