Vosotros sois la luz del mundo (IV)

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Detalle de una estampa devocional contemporánea de la Madre Lucia Perotti.

Madre Lucia Perotti
Esposa, madre y fundadora.

Lucia Perotti nació en Cremona el día 18 de noviembre de 1568, siendo hija de Giuliano Perotti y de Angela Tinti, ambos de noble familia. Estudio con las Hermanas Angélicas, donde recibió sus primeras enseñanzas y una profunda educación cristiana. La muerte de su madre en el año 1593 determinó un cambio en su vida y no solo por la pérdida del afecto más grande que una cristatura pueda tener, sino por las muchas dificultades que se le vinieron encima.
Lucia encontró confortamiento en la atención afectuosa de una señora, vecina de su casa y mujer devota, esposa de Giuseppe Somenzi, pero poco tiempo después también perdió este afecto. Los Somenzi casaron a Lucia, y el matrimonio fue considerado un buen partido por el patrimonio de ella.
De esta unión, que duró dos años y medio, nació una hija, Isabel, pero los designios de Dios a veces no coinciden con los proyectos humanos, pues en breve tiempo, Lucia perdió a su hija y su esposo se vió forzado a regresar a la casa de sus padres.

Lucia, que era generosa y espléndida estaba dotada de un ingenio penetrante e inventivo. Ella sabía que esos ideales eran auténticos, humanos, que sus ideales no eran un sueño: eran deberes, eran energía, eran esperanzas que se perfilaban en el horizonte de su historia personal y que con luz favorable, crecerían y le harían demandas exigentes y vivas. Lucía, después de escuchar las predicaciones sobre la verdades fundamentales de la fe por parte de Fray Bartolomeo Cambi de Salutio, animada por un celo ardiente, decidió renunciar a las vanidades del mundo. Después de haber sentido una fuerte inspiración de Dios que la animaba a poner en práctica su proyecto, se vió agobiada por unos disturbios interiores y por la melancolía y recurrió a la Santísima Virgen implorándo que la iluminara y así el 21 de noviembre del año 1609, confirmando su incertumbre, se le apareció la Señora que la animó a continuar por su camino. Desde ese momento Lucia se convierte en inamovible y prosiguió en su intento.

El 6 de mayo de 1610, festividad de San Juan “ante portam latinam”, Lucia Perotti se retiró a una casa cercana a la iglesia de San Omobono con sus primeras compañeras, las tres hermanas Reina: Constanza, Teodora y Octavia y en el 1618 con la ayuda y el apoyo del padre jesuita Giovanni Mellino, escribió su primera regla, después de que su Colegio hubiera sido aprobado por el obispo de Cremona, Monseñor Giovanni Battista Brivio, que lo había hecho el día 2 de febrero, fiesta de la Purificación de la Virgen del año 1612.

El objetivo de Lucia, lo que ella quería para sus hijas, era la propia perfección y la educación de las niñas nobles, dándoles instrucciones espirituales, instruyéndolas en las virtudes cristianas, enseñándoles los nobles adornos de la lectura, de la escritura y de los buenos modales. El Colegio de la Santísima Virgen fue una novedad en aquellos tiempos; las madres no habían tomado conciencia de ello, ya que habían adoptado la vida en común pero no cómo una orden monástica de clausura. Pero aquella experiencia era una novedad, porque la Madre Lucia Perotti quiso que, junto a las educandas internas, estuvieran también las educandas escolares, es decir, aquellas que pertenecían a familias normales y sin recursos para las cuales, la enseñanza, era gratuita. Se acusó a la Madre de ser demasiado “atrevida”, pero el Colegio supo vivir desde un principio una síntesis equilibrada, una intensa vida interior y el apostolado educativo.

Estampa moderna de Sor Lucia Dini y las Siete Fundadoras de las Siervas de María con la Virgen Dolorosa.

Sor Lucia Dini de Pisa
Sierva de Maria.

Estamos en la ciudad de Pisa, donde desde hace tiempo existía una obra verdaderamente meritoria al servicio de los enfermos junto al hospital de Santa Clara: las oblatas hospitaladias de Santa Clara. En esta obra, entraron como miembros consagrados siete muchachas: Auxilia Pardelli, Placida Brogi, Maria y Domínica Sassetti, Martina y Raquel Grisanti y Lucia Dini. Ciertamente, la Divina Providencia estaba viendo en estas siete jóvenes generosas, de ánimo bueno y sincero, que desde el principio de su vocación habían puesto como fundamento la fidelidad a Dios y su propia consagración a la Iglesia. Solo por esta generosidad y honestidad de corazón, Dios y la Santísima Virgen las guardaban con un amor admirable, entreviendo ya a través de su santa obra, que estaban comprometiéndose con la mística viña del Monte Senario, de los Siervos de María.

El Maligno, seductor y mentiroso, siempre está dispuesto a traer la división y el mal al rebaño de Dios, porque a través de las cosas malas del hombre, puede alejarle de Dios lo que hace más fácil para él el destruir las obras buenas. En el hospital de Santa Clara crecía una mentalidad masónica, que nacia de los propios administradores, los cuales provocaban a las buenas hermanas oblatas con vejaciones, sufrimientos y humillaciones gravísimas. Sus intenciones eran revivir la misma historia de la Florencia medieval, cuando las guerras, la falsedad y la enemistad se impuso entre los hermanos, causando un gran sufrimiento en el corazón de los Siete comerciantes (Los Siete Santos Fundadores de los Servitas). Ellos lo abandonaron todo y confiados en que la justicia y la verdad valían más que todos los bienes terrenales, marcharon al Monte Senario buscando al Dios del amor.

Era el mes de agosto del año 1895 y con el permiso del arzobispo de Pisa, Fernando Capponi, las siete jóvenes abandonaron el hospital para vivir con intensidad y fidelidad su vocación. No les faltaron pruebas ni persecuciones, que siempre están al asecho para luchar contra las obras de Dios, pero cuanto mayor era el sufrimiento, más nacía en los corazones de estas mujeres de Dios una tenaz voluntad con la intención de llevar a cabo el camino que se habían trazado. En su calvario inicial, Dios puso ante ellas a un verdadero Siervo de Dios, el canónigo Ludovico Rossi, terciario de los Siervos de Maria y que había sido inspirado por Dios en aquellos días de sufrimientos y de pruebas; él dijo a las siete hermanas: “No desmayeis: vosotros sereis hermanas de la Dolorosa.

Este bagaje de experiencia y de fe animó el camino de estas hermanas y se esforzó en hacer de conexión con la Orden para que ellas comenzaran su trabajo. Las siete, número privilegiado y bendito, iniciaron el camino ingresando en la Orden como terciarias, tomando el hábito el día 28 de diciembre del año 1895 con los nombres de: Sor Juana, Sor Juliana, Sor Teresa, Sor Agustina, Sor Electa, Sor Concepción y Sor María. El 11 de febrero de 1896 hicieron sus votos dedicándose por completo, como ángeles delicados y amables, al servicio de quienes sufrían. Se inició así la Congregación de las Hermanas de la Dolorosa Siervas de Maria de Pisa.

El amor en común, la verdadera fraternidad y la paciencia eran las reglas fundamentales de la vida de estas criaturas, imprimiendo en su comunidad un verdadero perfume de santidad. Sus deseos eran que en la casa común en la que vivían reinase solo el amor de Dios: “un clima de fraternal concordia, de unión profunda, de paz envidiable”.
Su ejemplo de amor fraterno llevó a otras muchas a seguirlas en ese común ideal, por lo que cada vez crecía más la comunidad bajo la guía de Sor Maria y de los hermanos de su Orden, que fueron para aquella nueva Congregación, hermanos, consejeros y guías.

El servicio a los enfermos se convertía siempre en su mayor baluarte, llevando en “medio de los dolores, la bendición, la consolación y la esperanza en el Señor”. Este espíritu era similar, estaba impregnado de aquel de los Siete Santos Fundadores y las llevaba siempre por el mismo camino; el día 1 de noviembre del año 1916, el padre Lepicier, prior general de la Orden, agregó oficialmente a las Hermanas de Pisa a la Orden de los Siervos de Maria.

Estas siete terciarias, las primeras hermanas, mujeres que por su simplicidad y pobreza de vida habían demostrado tener grandes aspiraciones y una profunda fe, son consideradas las fundadoras de esta obra sublime, que como los Siete Fundadores florentinos, han reconocido que la solo guía y maestra, la verdadera fundadora del Instituto, es la Bienaventurada Virgen Dolorosa, compañera triste y silenciosa, pero llena de fe y de coraje, del sufrimiento de Cristo, crucificado y abandonado.
Detrás de Maria, ellas también se han convertido en los compañeros del dolor de todos los crucificados de la historia, por lo que merecen ser recordadas y la gloria: porque la verdadera gloria no es la vanidad del mundo, no son las riquezas de la tierra que pasan y que mueren, no son los honores del poder y la admiración de los hombres que tantas veces se compran con el compromiso y con la corrupción; la verdera gloria es conocer, amar y servir a Dios, que está presente en todos los hermanos y después, poder gozar de Él eternamente en el Paraiso.

Estampa coloreada de la Sierva de Dios Lucia Ripamonti.

Sierva de Dios Lucia Ripamonti
Religiosa, Sierva de la Caridad de Brescia

Nació en Acquate y recibió el bautismo en su parroquia el día 30 de mayo de 1909; la Primera Comunión en el 1916 y la Confirmación, dos años más tarde, en el 1918. Vivió en su tierra natal hasta el año 1932 como una cristiana de convicciones. Era fuerte de espíritu, ayudaba al párroco don Luigi Piatti, se distinguía por su piedad y caridad entre los jóvenes de la Acción Católica y era la animadora de las fiestas y de los juegos de oratoria. Era trabajadora textil y posteriormente lo fue en una fábrica para poder ayudar a su numerosa familia que vivía honestamente. Con la oración diaria, en el silencio y en el sacrificio se preparaba para responder a la llamada del Señor.

A principios del año 1932 fue a Brescia y quiso formar parte del Instituto de las Siervas de la Caridad a las cuales conocía a través de una hermana de su pueblo natal, Acquate. Fascinada por el espléndido ideal de caridad que animaba la vida y la obra de Paola Di Rosa, quiso seguir a Cristo según este carisma de caridad que se cuidaba de las necesidades de la humanidad doliente con el fin de sanarla. Para nada se sentía turbada por los anteriores rechazos sufridos en otros Institutos; valiente, la humilde María dejó ese encantador “brazo del Lago de Como” descrito por Manzoni y fue recibida en el Instituto durante el régimen fascista con la problemática provocada por las dos guerras mundiales.

Maria, después de un período de formación, se consagró al Señor adoptando el nombre de Hermana Lucia y emitió los votos perpetuos en el año 1938. Vivió siempre en la Casa Madre, sirviendo con gozo y con alegría de corazón. Todos los días, buscaba apasionadamente al Señor en sus superiores, en sus hermanas, en el ejercicio de la caridad y en las virtudes. Se ofreció como victima reparadora por la salvación de los pecadores.

Cayó gravemente enferma pero fue curada en la enfermería del Ronco, en Brescia, donde murió con solo cuarenta y cinco años de edad, en olor de santidad, en el año 1954, pocos días después de la solemne canonización de Santa Maria Crocifissa. La fama de santidad de la Hermana Lucia se difundió y muy pronto llegaron a los oídos de las Hermanas las muchas gracias obtenidas por su intercesión.
Abierto el Proceso informativo para la causa de beatificación en Brescia, ha sido cerrado felizmente por el arzobispo, monseñor Bruno Foresti. Ahora está lista la Positio super virtutibus en la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos y se espera que pronto le sea reconocida la heroicidad de sus virtudes. La madre Eugenia Menni, novena superiora general que tanto ha solicitado la beatificación de la Sierva de Dios Lucia Ripamonti, ha obtenido de las autoridades competentes la autorización para trasladar sus restos mortales desde el cementerio de San Francisco de Paula a la capilla de la fundadora, en la Casa Madre de Brescia.

Damiano Grenci

Fuentes y Bibliografia

* AA. VV., Enciclopedia dei Santi “Bibliotheca Sanctorum”, 17 voll., Città Nuova, 1990
* C.E.I., Martirologio Romano, Libreria Editrice Vaticana, 2007, pp. 1142
* Grenci Damiano Marco, archivio privato iconografico e agiografico, 1977 – 2012
* Sito web ancelledellacarita.it
* Sito web beatavergine.e-cremona.it
* Sito web newsaints.faithweb.com
* Sito web santibeati.it
* Sito web vatican.va

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Vosotros sois la luz del mundo (III)

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Santos Lucía y Geminiano, mártires romanos. Iglesia de Santa Lucia alla Tinta, Roma (Italia).

El anterior artículo se publicó el día 6 de este mes.

Santa Lucía, viuda de Roma
Viuda y mártir

Lucía era una noble viuda romana de setenta y cinco años de edad y Geminiano era un neófito. Lucía fue sometida a torturas por su propio hijo y escapando milagrosamente de la muerte, se marchó de la ciudad junto con su compañero de fe, el noble Geminiano. Caminando hacia el Sur llegaron a Sicilia prodigándose en la divulgación del Evangelio de Cristo; después de una breve peregrinación a Taormina, en la costa jónica de Sicilia, se establecieron en las cercanías de la fortaleza greco-romana de Mende, situado entre los pliegues de la meseta Hyblean en el territorio de la antigua Akrai.
Descubiertos por las autoridades fueron martirizados junto con sus adeptos en los alrededores del año 300 en tiempos de Diocleciano: numerosos fieles, bajo la dirección de la noble dama siciliana Máxima, construyeron allí un antiguo santuario rupestre en su memoria y en él pusieron los restos de los mártires.

Su culto estuvo presente en Santa Lucía de Mendola, cerca de Palazzolo Acreide (Siracusa) permaneciendo aun las huellas de algunas iglesias rupestres. Sus “Actas” no fueron consideradas históricamente fiables, por lo cual sólo permanece un cierto culto local, habiendo sido eliminada del Martirologio Romano.

Santa Lucía De Monte
Virgen ermitaña – 19 de septiembre

Era la hipotética hija de un rey escocés, que vivió en Francia cerca de las riberas del Mosa en Sampigy. Construyó en los alrededores una iglesia en honor de la Virgen y de los Santos Pedro y Pablo, en la cual fue ella misma sepultada y donde es venerada particularmente solicitándoles el don de los hijos, ser padres.

Santa Lucía, mártir de las catacumbas venerada en La Valletta, Malta.

Santa Lucía, mártir romana
Es un “cuerpo santo” venerado en la iglesia de Santo Domingo en La Valletta (Malta).

Como ya sabemos, con el término “cuerpo santo” se identifican a aquellas reliquias óseas provenientes de las catacumbas romanas y que fueron trasladadas a la Ciudad de Roma y a todo el Orbe, en un período de tiempo comprendido entre finales del siglo XVI y la segunda mitad del siglo XIX.
¿Por qué decimos “cuerpo santo” y no decimos “santo cuerpo”? La diferente posición del atributo (santo) respecto al objeto (cuerpo) determina una diferencia sustancial: podemos definir con certeza la identidad del subjeto. El “cuerpo santo” es un objeto en cuanto tal, el cuerpo de un difunto de las catacumbas, que solo en un momento posterior tiene un valor sagrado.

Pero ¿cómo reconocer un “cuerpo santo” en las catacumbas? ¿Todas las sepulturas eran de mártires? Este es un gran debate que nos lleva a otros estudios, pero aqui solo queremos referirnos a Marcantonio Boldetti (famoso custodio o tutor pontificio encargado de la extracción de los cuerpos de las catacumbas), el cual dió por certeros los restos descubiertos atribuyéndolos a un mártir de los tres primeros siglos.
La simbologia que definía la sepultura de un mártir eran: la palma, el XP, la escritura B.M. (Beato Mártir) y posteriormente, en su interior un recipiente con “la sangre”.

A menudo, la lápida del lóculo hacia referencia al nombre del “mártir”, pero en caso contrario, después de la extracción se le atribuía un nombre y los criterios para renombrar a estos “cuerpos santos” era muy variados (por ejemplo, el nombre del obispo diocesano o del pontífice del momento, o el nombre del titular de la iglesia que acogiera el cuerpo, o el de la catacumba de la cual había sido extraido, etc.).
Lo que importa actualmente es el significado simbólico del “cuerpo santo”: un cristiano de la Iglesia primitiva (a menudo de la ciudad o de aquellas otras que estaban en comunión con la Santa Sede), un verdadero testimonio del Evangelio que llegó hasta la entrega de la propia vida con el martirio.

Beata Ana Lucía Asinari
Monja cisterciense, † Asti, 1655

Ana Lucía era una “noble doncella” de la familia Asinari de Asti. Entró en el monasterio cisterciense local de Santa Ana. Se distinguió por su paciencia en soportar una dolorosísima enfermedad durante cuarenta y cinco años, la cual le obligaba a permanecer en la cama. Soportó todo con gran heroismo y serenidad, sin que jamás saliera de su boca el lamento más mínimo. Existen testimonios de varias apariciones de nuestro Señor Jesucristo que la confortaba.
Murió en el año 1655 e inmediatamente el pueblo la aclamó como beata. Así fue tenida también por sus hermanas de convento, por los historiadores y pintores locales que la representaron en varios cuadros. Hasta el año 1801 se podía contemplar el crucifijo de su celda, el cual se decía que le había hablado en diversas ocasiones.

Estampa devocional a partir de un lienzo de la Beata Lucía de Verona.

Beata Lucía de Verona
Terciaria servita – 21 de marzo

En la antiquísima Fraternidad de la Tercera Orden de los Siervos de María en Verona, se inscribió muy joven una muchacha que había nacido en esa misma ciudad alrededor del año 1514; su nombre era Lucía. Aun siendo muy joven demostraba tener una gran caridad y una fe coherente. Revestida con el hábito de Terciaria vivía en su casa como si estuviese viviendo en un monasterio, consagrando a Dios su virginidad aun en medio del mundo.
Era profundamente devota de la Pasión de Nuestro Señor y de la Virgen mostrando siempre una especial atención ante todos aquellos que sufrían. Murió en el año 1574 y desde el primer momento, sus devotos sintieron la experiencia de su potente intercesión contra las enfermedades contagiosas.

Beata Lucía de Valcaldara de Norcia
Religiosa clarisa

La beata nació en el año 1370. Con sólo quince años de edad se consagró al Señor y fundó en Norcia, en la casa paterna, un primeo núcleo de vírgenes consagradas, que en el año 1386, formaron el Monasterio de San Jerónimo. En el año 1390 fundó un segundo monasterio, que poco después, en el 1407 se unificaron como monasterio de Santa Clara adoptando la regla de las clarisas. (Este monasterio, después del año 1703, se llamó Santa María de la Paz). Lucía murió en Norcia el día 12 de enero del año 1430.

Beata Lucía La Casta
Virgen de la Orden dominica, que para escapar de la atracción de un hombre joven, mortificó sus hermosos ojos.

Venerable Lucía Mangano
Laica de la diócesis de Catania
Perteneciente al Instituto secular de la Compañía de Santa Úrsula. Nació el día 8 de abril del año 1896 en Trecastagni (Catania). Muerta en olor de santidad, el día 10 de novembre de 1946 en San Giovanni La Punta (Catania). El decreto de la heroicidad de sus virtudes es de fecha 2 de julio del año 1994.

Venerable Lucía Burlini
Laica de la diócesis de Montefiascone (VT). Nacida el día 24 de mayo del año 1710 en Piansano (VT). Murió con fama de santidad el día 1 de mayo del año 1789 en su pueblo natal. El decreto de la heroicidad de sus virtudes es del 23 de octubre de 1987.

Grabado de la Sierva de Dios Catalina Lucía Bocchino.

Sierva de Dios Catalina Lucía Bocchino
Esposa y terciaria franciscana.
Torino, 9 de enero de 1737 – 10 de mayo de 1768
En la iglesia de Santo Tomás en Torino, que durante cierto tiempo fue la iglesia de un convento franciscano del mismo nombre, la sierva de Dios Catalina Lucía Bocchino ha encontrado su reposo en espera de la resurrección de los muertos. Ella nació en Torino el día 9 de enero de 1737 y enseguida fue bautizada. Era la primogénita de seis hermanos que murieron todos durante la infancia; ella también quedó pronto huérfana de padres porque ambos murieron en el año 1748.

Con cerca de once años de edad, Catalina se marchó con unos tíos paternos. A los dieciseis años, los tíos le propusieron en matrimonio con Ignacio Domenico Rajna, con el cual tuvo dos hijas: Margarita y María Teresa, pero este fue su único consuelo en un matrimonio que se mostró fallido desde el primer momento, aunque ella fue fiel hasta la muerte de su marido Ignacio, que con solo veintiocho años de edad murió de forma violenta el día 9 de septiembre del año 1759.
La joven viuda de veintidos años, se arremangó la camisa y abrió una pequeña mercería en un semisótano. La pequeña tienda pronto se convirtió en una especie de sucursal de las “Conferencias de San Vicente de Paul”.
Catalina Lucía empezó a frecuentar la iglesia franciscana de Santo Tomás, donde encontró ayuda espiritual en el padre Pier Vittorio Doglio, haciéndose Terciaria Franciscana y renunciando a casarse nuevamente.
Su paz duró muy poco, porque entre los años 1765 y 1766 murieron sus dos hijas. Destruida por el dolor, puso todo su empeño a disposición de las obras de caridad, sosteniéndose en la fuerza que recibía de la Eucarístía a la cual adoraba en el tabernáculo de la iglesia de Santo Tomás.
Murió el día 10 de mayo de 1768, con solo treinta y un años de edad. La fama de su santidad no se perdió con su muerte, como lo atestigua una gran lápida puesta sobre su sepulcro en el año 1911.

Fotografía de la Sierva de Dios María Lucía Plautilla Cavallo.

Sierva de Dios María Lucía Plautilla Cavallo
Hermana orionina
Centallo (Cuneo), 18 de noviembre de 1913 – Genova, 5 de octubre de 1947.

Lucía Cavallo nació el día 18 de noviembre de 1913 en la aldea rural Roata Chiusani del municipio de Centallo (provincia de Cuneo); sus padres eran unos pobres ciudadanos que criaron a sus seis hijos con muchísimo sacrificio. A la muerte de su madre, Lucía tenía doce años de edad y tuvo que quedarse sola en la casa con sus hermanos pequeños y así, los años de su primera juventud transcurrieron con sus obligaciones familiares y aunque intimamente su deseo era consagrarse totalmente al Señor, las evidentes dificultades familiares no lo consentían. Con solo veinte años de edad, el 3 de noviembre de 1933 Lucía fue aceptada en la Casa Madre de las “Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad” en Tortona, fundada por San Luís Orione (1872-1940).

Toda su vida transcurrió en el Instituto Paverano, donde estaban hospitalizadas unas quinientas enfermas físicas y mentales y un grupo de huérfanas. Tenía solo treinta y dos años de edad cuando le fue diagnosticada una poliartritis reumatica, pero sin embargo, independientemente del tratamiento que recibía sus condiciones generales se fueron deteriorando quedando especialmente afectado su corazón, que siguió debilitándose mostrando signos alarmantes. Su vida transcurría alternando crisis y debilitamiento, pero cada vez a peor y entonces no existían los trasplantes de corazón. El 14 de agosto de 1947 recibió la Unción de los enfermos y el 15 de agosto emitió la profesión perpetua en su Congregación.

Murió el día 5 de octubre de 1947 en la Casa de la Congregación en Genova,
no solo dejando rota su joven vida de treinta y cuatro años de edad, sino la conciencia de una vida heróica impregnada de la espiritualidad que don Orione había transmitido a su Congregación como forma de santificarse.
El proceso para su beatificación se inició el día 2 de octubre del año 1986 y prosigue rápido en la competente Congregación Vaticana.

Sierva de Dios Lucía Pisapia Apicella
Esposa y terciaria franciscana.
Seglar de la archidiócesis de Amalfi-Cava de’ Tirreni. Nacida en día 18 de noviembre de 1887 en Cava de’ Tirreni (Salerno). Muerta en olor de santidad el día 23 de julio de 1982 en la misma localidad.

Sierva de Dios Lucía dos Santos, vidente de Fátima.

Sierva de Dios Sor Lucía Dos Santos
(Sor María Lucía del Corazón Inmaculado)
Vidente de Fátima y carmelita descalza.
Aljustrel (Fatima, Portugal), 22 de marzo de 1907 – Coimbra, sábado 13 de febrero del 2005.
La causa de beatificación y canonización se ha introducido con decreto de dispensa pontificia el día 13 de febrero del 2008.

Sierva de Dios Lucía Eleonora Schiavinato
Fundadora del Instituto secular de las voluntarias de la caridad. Nacida el día 31 de octubre del año 1900 en Musile di Piave (Verona) y muerta en Verona, en olor de santidad, el día 17 de noviembre de 1976. La causa de beatificación y canonización recibió el nihil obstat con fecha 3 de febrero del año 1999.

Sierva de Dios Lucía Noiret (Giorgina)
Fundadora de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de San José. Nació el día 27 de enero de 1832 en Chambéry, Savoia (Francia). Murió en olor de santidad el día 17 de marzo de 1899 en Imola (Bologna). La causa de beatificación y canonización ha recibido el nihil obstat el día 28 de abril del año 2000.

Sierva de Dios Margarita Lucía Szewczyk
Religiosa, Cofundadora de las Hermanas Seráficas. Nacida en el año 1828 en Volyns’ka oblast’ (a.k.a. Volhynia o Wołyń), antes Polonia y ahora Ucraina. Murió con fama de santidad el día 5 de junio del 1905 en Nieszawa, Pomorskie (Polonia). La causa de beatificación y canonización recibió el nihil obstat con fecha de 25 de agosto del 1993.

Damiano Grenci

Fuentes y Bibliografia:

* AA. VV., Enciclopedia dei Santi “Bibliotheca Sanctorum”, 17 voll., Città Nuova, 1990
* C.E.I., Martirologio Romano, Libreria Editrice Vaticana, 2007, pp. 1142
* Grenci Damiano Marco, archivio privato iconografico e agiografico, 1977 – 2012
* Sito web ancelledellacarita.it
* Sito web beatavergine.e-cremona.it
* Sito web newsaints.faithweb.com
* Sito web santibeati.it
* Sito web vatican.va

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Vosotros sois la luz del mundo (II)

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Beatos mártires de Thailandia. Ilustración contemporánea.

El anterior artículo de esta serie fue publicado el pasado 31 de enero.

Santa Lucía Wang Cheng
Niña china mártir. + Wanglajia, China, en 28 de junio del 1900

El 28 de junio, el Martirologio Romano dice: En el poblado de Wanglajia cerca de Dongguangxian en la provincia de Hebei en China, las Santas mártires Lucia Wang Cheng, Maria Fan Kun, Maria Qi Yu y Maria Zheng Xu, las cuales, habiendo crecido en un orfanato, fueron atravesadas con la espada siendo aun niñas durante la persecución de los Boxer.

Santa Lucía Kim
mártir coreana

El 26 de septiembre el Martirologio Romano dice: En Seúl (Corea), la pasión de los Santos Sebastián Nam I-gwan y nueve compañeros mártires, que por la fe cristiana, fueron decapitados después de sufrir atroces torturas; se conmemoran también con ellos las Santas mártires Lucía Kim, Catalina Yi, viuda, y su hija Magdalena Cho, virgen, que encarceladas por Cristo, un día no conocido de ese mes murieron a consecuencia de los suplicios padecidos.

Santa Yi Zhenmei (Lucía)
Catequista china, mártir
Mainyang, Sichuan (China), 17 de enero del 1815 – Kaiyang, Guizhou (China), 19 de febrero del 1862

El 19 de febrero, el Martirologio Romano dice: En la localidad de Kaiyang cerca de Mianyang en la provincia de Sichuan en China, Santa Lucía Yi Zhenmei, virgen y mártir, que por haber confesado la fé católica fue condenada a morir decapitada.

Santa Lucía Pak Hui Sun
Laica del vicariato de Corea. Nacida en el año 1801 en Seoul. Mártir el 24 de mayo del año 1839 en Small West Gate, Seoul.

El 20 de septiembre, el Martirologio Romano dice: Memoria de los Santos Andrés Kim Tae-gon, sacerdote, Pablo Chong Ha-sang y compañeros mártires en Corea. En este día y en una única celebración se veneran también a todos los ciento tres mártires, que con coraje dieron testimonio de la fe cristiana, introducida por primera vez con muchísimo fervor en este reino por parte de algunos seglares y posteriormente alimentada y consolidada por la predicación de los misioneros y la celebración de los sacramentos. Todos estos atletas de Cristo, de los cuales tres eran obispos, ocho sacerdotes y todos los demás seglares, entre los cuales algunos estaban casados y otros no, viejos, jóvenes y niños, sometidos a torturas, consagraron con su preciosa sangre los inicios de la Iglesia en Corea.
Ver el artículo sobre los Santos mártires coreanos, publicado en este blog el día 30 de marzo del año 2011.

La Beata Lucía de Freitas en la hoguera. Estampa contemporánea.

Beata Lucía de Freitas (de Omura)
Esposa y mártir – 8 de septiembre

De origen japonés, fue la esposa del portugués Filippo de Freitas. Viuda y terciaria dominica, durante la persecución anticristiana hospedó generosamente al padre dominico Beato Domingo Castellet. Pero el día 15 de junio del año 1628 fueron descubiertos y conducidos con algunos catequistas a las cárceles de Omura. Después de estar algunos meses en prisión, el día 8 de septiembre del año 1628, fue conducida a Nagasaki y quemada viva a la edad de ochenta años: en aquel día, veintidos cristianos, japoneses y europeos, recibieron la gloria de morir dando testimonio de su propia fe y de su propio amor a Jesucristo.

Forman parte del grupo de los veintidos Beatos mártires de Nagasaki, recordados el día 8 de septiembre.

El día 8 de septiembre, el Martirologio Romano dice: En Nagasaki en Japón, los Beatos Antonio de San Buenaventura, de la Orden de los Frailes Menores, Domingo Castellet, de la Orden de los Predicadores, sacerdotes, y veinte compañeros mártires, algunos de los cuales, laicos, eran muy pequeños: todos sufrieron el martirio por Cristo con la espada y con el fuego.

Beata Lucía Yakischi
Esposa, madre y mártir – 2 de octubre.
Fue mujer del Beato Luís Yakischi; decapitada en Nagasaki junto a sus dos hijos Andrés y Francisco en el año 1622. Fue beatificada en el año 1867.

El 2 de octubre, el Martirologio Romano dice: En Nagasaki en Japón, los Beatos Ludovico Yakischi y Lucía, esposos y sus hijos Andrés y Francisco, mártires que afrontaron la muerte por Cristo: los niños y la madre fueron decapitados delante del padre el cual, finalmente, fue quemado vivo.

Detalle de la Beata Lucía Khambang en una estampa popular de los mártires thailandeses.

Beata Lucía Khambang
religiosa, mártir – 26 de diciembre

Viengkhuk (Tailandia), 22 de enero del año 1917 – Songkhon (Tailandia), 26 de diciembre del año 1940

Lucía Khambang nació en el pueblo cristiano de Viengkhuk el 22 de enero de 1917, hija de Santiago Dam y María Mag Li. Fue bautizada el día 10 de marzo siguiente, mientras que el 4 de junio de 1925, con ocho años de edad, recibió el sacramento de la Confirmación y recibió por primera vez la Santa Comunión. El 3 de septiembre de 1931 entrò en la Congregación de las Amantes de la Cruz. Postulante durante tres años, inició el noviciado el dia 18 de octubre de 1935 el cual duró dos años. Emitió su profesión en Siengvang en Laos el día 15 de octubre del año 1937. A principios de 1940 fue enviada como maestra a Songkhon, donde fue asesinada el 26 de diciembre de ese año con sólo veintitrés años de edad.

El 26 de diciembre, el Martirologio Romano dice: En el pueblo de Song-Khon en Thailandia, las Beatas mártires Inés Phila y Lucía Khambang, vírgenes de las Hermanas Amantes de la Cruz y Águeda Phutta, Cecilia Butsi, Bibiana Hampai y María Phon, fusiladas en el cementerio local por haberse negado a renegar de la fe cristiana.

Beata Lucía de Owari
Esposa y mártir.
Esposa de Tomás TŌEMON. Laica de la diócesis de Funai. Nacida en Owari. Martir en Japón entre el 1603 – 1639, forma parte del grupo de los beatos mártires beatificados el día 24 de noviembre del 2008, lista que encabezaba el Beato Pedro Kibe.

Beata Lucía de Aki
Esposa y mártir – + 6 ottobre 1619
Laica de la diocesis de Funai. Nacida en Aki. Esposa de Guillermo SŌROKU. Martir en Japón entre el 1603 – 1639, forma parte del grupo de los beatos mártires beatificados el día 24 novembre del 2008, lista que encabezada el Beato Pedro Kibe.

Beato Pedro Kibe y compañeros, mártires de Japón. Estampa contemporánea.

Beata Lucía KUROGANE
Niña de un año, mártir de la diócesis de Funai. Nacida en 1628 en Yonezawa, Yamagata. Mártir en Japón entre los años 1603 – 1639, forma parte del grupo de los beatos mártires beatificados el día 24 novembre del 2008, lista que encabezaba el Beato Pedro Kibe.

Beata Lucia ŌBASAMA
Esposa y mártir.
Laica de la diócesis de Funai. Esposa de Timoteo ŌBASAMA JIRŌBYŌE. Nacida en Yonezawa, Yamagata. Mártir en Japón entre los años 1603 – 1639, forma parte del grupo de los beatos martires, beatificados el día 24 de noviembre del año 2008, lista que encabezada el Beato Pedro Kibe.

Beata Lucía Lida
Esposa y mártir.
Laica de la diócesis de Funai. Esposa de Ignacio IIDA SOEMON. Nacida en Nukayama, Yonezawa. Mártir en el Japón entre los años 1603 – 1639, forma parte del grupo de los beatos mártires beatificados en día 24 de noviembre del año 2008, lista que encabezaba el Beato Pedro Kibe.

Beata Lucia SATŌ
Esposa y mártir.
Laica de la diocesis de Funai. Esposa de Alejo SATŌ SEISUKE. Nacida en Yonezawa, Yamagata. Martir en el Japón entre los años 1603 – 1639, forma parte del grupo de los mártires beatificados el día 24 de noviembre del año 2008, lista que encabezaba el Beato Pedro Kibe.

Beata Lucía de Ōmi
Niña de tres años, hija de Mencia, mártir de la diocesis de Funai.
Nacida en Ōmi (Japón). Martir en Japón entre los años 1603 – 1639, forma parte del grupo de los beatos mártires beatificados el día 24 de noviembre del año 2008, lista encabezada por el Beato Pedro Kibe.

Mártires de Mombasa. Ilustración contemporánea.

Beata Lucía González García:
Religiosa adoratriz de las Siervas de la Caridad y del SS. Sacramento. Nacida el día 2 de marzo de 1908 en San Esteban del Valle, Ávila. Mártir en el año 1936 en España. Beatificada el 28 de octubre del 2007; forma parte del grupo de las beatas Manuela Arriola Uranda del S. Corazón y 22 compañeras mártires.

Sierva de Dios Lucia De Sousa:
Martir entre los días 16-21 de agosto del año 1631 en Mombasa (Kenya). Forma parte del grupo de los siervos de Dios Antonio de la Natividad y 148 compañeros, mártires en Mombasa.

Sierva de Dios Lucia Coelho:
Martir entre los días 16-21 de agosto del año 1631 en Mombasa (Kenya). Forma parte del grupo de los siervos de Dios Antonio de la Natividad y 148 compañeros, mártires en Mombasa.

Sierva de Dios Lucia YUN UN-HYE
Esposa mártir.
Laica del vicariato de Corea. Nacida en Gyeonggi-do (Corea del Sur). Martir el día 14 de mayo del año 1801 en Small West Gate, Seoul. Forma parte del grupo de los siervos de Dios Pablo YUN JI-CHUNG y 123 compañeros mártires en Corea. La causa de beatificación y canonización ha recibido el nihil obstat el día 1 de octubre de 1996.

Damiano Grenci

Fuentes y Bibliografía:

* AA. VV., Enciclopedia dei Santi “Bibliotheca Sanctorum”, 17 voll., Città Nuova, 1990
* C.E.I., Martirologio Romano, Libreria Editrice Vaticana, 2007, pp. 1142
* Grenci Damiano Marco, archivio privato iconografico e agiografico, 1977 – 2012
* Sito web ancelledellacarita.it
* Sito web beatavergine.e-cremona.it
* Sito web newsaints.faithweb.com
* Sito web santibeati.it
* Sito web vatican.va

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vosotros sois la luz del mundo (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vidriera contemporánea de la Beata Lucia Bufalari.

“Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad construida sobre un monte no puede permanecer oculta y no se enciende una lámpara para esconderla, sino para ponerla en un candelabro y alumbre a todos los que están en la casa”. El Señor había llamado previamente a sus discípulos que eran la sal de la tierra, porque con su sabiduría celestial restauró el sabor en el corazón del hombre, el cual había estado insípido por obra del demonio. Ahora los llama luz del mundo, porque iluminados por Él, verdadera y eterna luz, habrán de convertirse en luz entre las tinieblas.

Y no sin motivo, Jesús que es el sol de justicia, llama a sus discípulos luz del mundo, porque mediante ellos, como rayos resplandecientes, infunde en todo el universo la luz de su conocimiento; ellos disipan las tinieblas del error de las mentes de los hombres mostrándoles la luz de la verdad.
También nosotros, iluminados por Él, hemos venido de las tinieblas a la luz según lo afirma el Apóstol: “En otro tiempo erais tinieblas pero ahora sois luz en el Señor y ya no sois hijos de la noche ni de las tinieblas, sino que sois hijos de la luz e hijos del día”. Incluso San Juan, en su carta, dió testimonio diciendo: “Dios es la luz y el que permanece en Dios y en la luz, como Él mismo, está en la luz. Entonces, debemos gozarnos de haber sido liberados de las tinieblas del error; debemos siempre, como hijos de la luz, caminar en la luz”. El Apóstol dice. “Vosotros debeis brillar como fuentes de luz en este mundo, impregnados de la Palabra de la vida”.

“Si no nos comportamos de esta manera, nuestra infidelidad esconderá y oscurecerá como un velo la utilidad de una luz tan necesaria, en detrimento de nosotros mismos y de los demás, llegando a ser como el siervo que prefirió esconder el talento recibido en lugar de cambiarlo por los bienes celestiales. Y por haberlo leido, sabemos la recompensa que había recibido. Por lo cual, la lámpara estaba encendida y brillante porque la usamos para nuestra salvación y por eso siempre debe brillar en nosotros. De hecho, tenemos la luz del mandamiento divino y la gracia espiritual, de la cual David había dicho “la lámpara que está a mis pies es tu palabra y es la luz de mi camino” y Salomón: “Porque el precepto de tu ley, es una luz”.

“Esta luz de la ley y de la fe no debe ser ocultada, siempre se mantiene en alto en la Iglesia, como puesta en un candelero para que sea la salvación de muchos, porque nosotros, primero hicimos uso de su luz y así, todos los creyentes serán iluminados”. Del “Tratado sobre el Evangelio de Mateo” de San Cromacio, obispo. (Trattato 5, 1.3-4; CCL 9, 405-407).

Grabado antiguo de la Beata Lucia da Settefonti

Introducción:
El nombre de Lucía deriva del “praenomen” latino Lucia, que es el femenino de Lucius. El cambio del acento italiano deriva de la traducción griega Lukìa. En el italiano moderno ya no representa el femenino de Lucio como consecuencia de tradiciones onomásticas separadas. Tradicionalmente esto ha derivado del termino latino “lux lucis”, la luz, significando “luminosa, brillante”, pero también “nacida en las primeras luces de la mañana”.

El Martirologio Romano recuerda el 13 de noviembre: Memoria de Santa Lucía, virgen y mártir, que mientras vivió, guardó encendida la lámpara para ir al encuentro del Esposo y en Siracusa de Sicilia, fue conducida a la muerte por Cristo, mereciendo el acceder a unirse con Él en el cielo y poseer la luz que no conoce ocaso alguno..
La mártir siracusana es una de las siete mártires incluidas en el Canón Romano o Plegaria eucarística:
“También a nosotros, tus siervos pecadores, que confiamos en tu infinita misericordia, concédenos ¡Oh Señor! participar en la comunidad de tus santos apóstoles y mártires: Juan, Esteban, Matías, Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicidad, Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia y todos los santos: admítenos a gozar de su feliz destino, no por nuestros méritos, sino por la riqueza de tu perdón”.

Una curiosidad. En la tradición del Rito Ambrosiano este elenco es diferente. Así, en la nueva edición del Misal Ambrosiano, encontramos también diariamente citadas a las mártires Eufemia, Justina, Tecla, Pelagia y Catalina: en total son doce mujeres mártires.
El nombre de Lucía está ampliamente difundido y las otras santas y beatas han recibido en su honor el mismo nombre.
He aquí una relación de ellas:

Ejemplos de santidad de nombre “Lucía”:

Escultura contemporánea de Santa Lucia Filippini, obra de T.B. Purcer. Iglesia de la Santa en Tarquinia, Italia.

Santa Lucia Filippini:
Virgen, fundadora del Instituto “Maestre Pie Filippine” (25 de marzo).

Nació en la Toscana italiana el día 13 de enero del año 1672 en Tarquinia. Cuando apenas tenía once meses y pocos días, murió su padre y pocos años después, también murió su padre.
Cuando tenía dieciseis años de edad tuvo un felicísimo encuentro con el cardenal Barbarigo decidiendo entrar en el monasterio de Santa Clara en Montefiascone.

Su ideal era poder iluminar las inteligencias y levantar los corazones: con la ayuda del cardenal Barbarigo, bajo las normas de Santa Rosa Venerini y con la cooperación de una señora muy piadosa, se da cuenta de su proyecto apostolico dando origen al ministerio educativo de las “Maestras Pías Filipinas”. Pronto falleció Rosa Venerini y Lucía continuó sola el trabajo.
Abrió escuelas parroquiales en Montefiascone, extendió su Instituto a Roma y a otras ciudades italianas e incluso fundó algunas casas en el extranjero, particularmente en América del Norte, donde en la actualidad las monjas siguen trabajando activamente.

Consumida por las fatigas pero muy rica en méritos, expiró dulcemente en Tarquinia el día 25 de marzo del año 1732.
El Papa Pío VI en el año 1779 confirmó su culto y fijo su conmemoración el día 7 de noviembre. Posteriormente, Pío XI en el año 1926 la incluyó entre los beatos y el 22 de junio del 1930, la inscribió en el catálogo de los santos.

El día 25 de marzo, el Martirologio Romano dice: Junto a Montefiascone en el Lazio, Santa Lucia Filippini, fundadora del Instituto de las Maestras Pías para la promoción de la instrucción cristiana entre las niñas y las mujeres, especialmente entre las más pobres.

Beata Lucia Bartolini Rucellai:
Monja, terciaria dominica (22 de octubre)

La Beata se llamaba Camila y había nacido en el seno de la noble familia de los Bartolini. Siendo aun adolescente se casó con Rodolfo Rucellai y estuvo viviendo en un expléndido palacio albertino, perteneciente a los afortunados tintoreros Rucellai. En Florencia, desde hacia generaciones, los Rucellai era una de las familias más ilustres y generosas de la ciudad.

Teniendo unos treinta años, las palabras de Savonarola encendió el fuego de su profunda y sufrida espiritualidad y por el mismo motivo, su marido Rodolfo, decidió separarse de su esposa de la que no había tenido ningún hijo y entró en el convento de San Marcos, vistiendo el hábito dominico.
Camila aceptó la decisión de su esposo aunque no la compartió del todo y ella se hizo terciaria dominica. Pasados varios meses, Rodolfo Rucellai se cansó del estado religioso y decidió tornar al mundo, salirse del convento, intentando convencer a su esposa, cosa que no consiguió.

Rodolfo murió poco después y Camila, religiosa con el nombre de Lucia, se mantuvo en el convento de las terciarias dominicas, promoviendo una nueva fundación dedicada a Santa Catalina de Siena. Era muy mortificada, pernitente y severísima consigo misma y oraba con tanto fervor que se decía que el convento de Santa Catalina estaba coronado por llamas mientras ella estaba en oración.
Su muerte, acaecida en el año 1520 sobrevino después de una enfermedad que aceptó serenamente y su halo de santidad vino a embellecer la gloria de la riquísima familia Rucellai.

Estampa popular devocional de la Beata Lucia Broccattelli.

Beata Lucia Broccatelli de Narni:
Virgen, terciaria dominica (15 de noviembre)

Nació en Narni, en Umbría, en el año 1476.
Con solo doce años de edad de consagró al Señor haciendo voto de virginidad. Obligada por sus familiares a casarse, después de tres años de “blanco” matrimonio, como se llamaba entonces al matrimonio que imitaba la vida matrimonial de María y José, consiguió que su marido accediese a su deseo de hacerse terciaria regular dominica.

Primero estuvo en el convento de Narni, posteriormente en el de Roma y finalmente en el de Viterbo, donde la noche del 25 de febrero del año 1496 recibió los dones de los estigmas de la Pasión, estigmas que fueron verificados, confirmados por el mismo Papa, por los médicos y por los teólogos.

El duque de Ercole I, conocedor de la santidad de Lucia, le solicitó ser su consejera y le construyó en Ferrara el convento de Santa Catalina de Siena dedicado a la educación de las jóvenes de la ciudad. En el año 1499 fue nombrada primera priora del convento, pero demostrándose que no era la superiora más adecuada, fue depuesta por una nueva priora. Vivió treinta y nueve años recogida en el convento, conociendo el desprecio y la humillación de las monjas, que aceptó con imperturbable serenidad. Murió el día 15 de noviembre del año 1544 en Narni y está sepultada en la catedral. Su esposo se hizo fraile franciscano.
El Papa Clemente XI, el día 1 de marzo del año 1710 confirmó su culto.

Beata Lucia Bufalari de Amelia:
Virgen agustina (27 de julio)

Nació en Castel Porziano y era hermana del beato Juan de Rieti. Tomó el velo en el convento agustino de Amelia siendo nombrada priora de dicho convento. Murió en el año 1350 y es invocada como protectora contra la posesión diabólica.

El día 27 de Julio, el Martirologio Romano dice: En Amelia de Umbria, la beata Lucia Bufalari, virgen, hermana del beato Juan de Rieti, perteneciente a las Oblatas de la Orden de San Agustín, insigne por su espíritu de penitencia y por su celo por las almas.

Estampa devocional de la Beata Lucia da Caltagirone.

Beata Lucia de Caltagirone:
Virgen franciscana (26 de septiembre)

Nació en Caltagirone, en Sicilia, y profesó como clarisa en Salerno. Murió en el año 1304 y fue beatificada en el año 1514.

El día 26 de septiembre, el Martirologio Romano dice: En Salerno, la beata Lucia de Caltagirone, virgen de la Tercera Orden Regular de San Francisco.

Beata Lucia de Settefonti:
Virgen camaldulense (7 de noviembre)

Nació en Bologna y entró en el convento de Santa Cristina en Settefonti, cerca de la localidad de Ozzano Emilia, dode estaba el mencionado monasterio, en la diócesis de Bologna. Vivió y murió en el siglo XII con fama de santidad.

Entorno a su figura de monja y abadesa se divulgaron diversas narraciones populares que, testimoniando el valor de su intercesión y caridad fraterna, incrementaron su culto particularmente en la iglesia de Santa Cristina en Bologna.
Desde allí, el 7 de noviembre de 1573, el cardenal Paleotti trasladó las reliquias a la iglesia de San Andrés en Ozzano, donde se construyó otro monasterio de la misma Orden. El Papa Pio VI en el año 1779 confirmó su culto y fijo su festividad el día 7 de noviembre.
Los camaldulenses la veneran como la fundadora de la rama femenina de la Orden.

Damiano Grenci

Fonti e Bibliografia:

* AA. VV., Enciclopedia dei Santi “Bibliotheca Sanctorum”, 17 voll., Città Nuova, 1990
* C.E.I., Martirologio Romano, Libreria Editrice Vaticana, 2007, pp. 1142
* Grenci Damiano Marco, archivio privato iconografico e agiografico, 1977 – 2012
* Sito web ancelledellacarita.it
* Sito web beatavergine.e-cremona.it
* Sito web newsaints.faithweb.com
* Sito web santibeati.it
* Sito web vatican.va

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es