Los Santos y el gato (II)

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Icono de Santa Clara con la gata. Obra del hermano Robert Lentz, OFM.

Icono de Santa Clara con la gata. Obra del hermano Robert Lentz, OFM.

Otro caso de gato caritativo lo hallamos en la vida de Clara de Asís. Santa Clara, que el Martirologio Romano recuerda el 11 de agosto: “Memoria de Santa Clara, virgen, que fue el primer retoño de las Pobres Señoras de la Orden de los Menores, siguió a San Francisco, llevando en Asís de Umbría una vida áspera, pero rica en obras de caridad y de piedad; insigne amante de la pobreza, de la cual nunca, ni en la extrema indigencia ni en la enfermedad, quiso ser separada”.

Clara sólo tenía doce años, habiendo nacido en 1194 de noble y rica familia -los Offreducci-, cuando Francisco de Asís tuvo el gesto de despojarse de todos sus vestidos para devolvérselos a su padre Bernardone. Conquistada por el ejemplo de San Francisco, la joven Clara, siete años después, huyó de casa para unirse a él en la Porciúncula. El Santo le cortó los cabellos y le impuso el sayo franciscano, para después conducirla al monasterio benedictino de San Pablo en Bastia Umbra, donde su padre intentó, en vano, convencerla de que volviese a casa. Se refugió entonces en la iglesia de San Damián, en la cual fundó la Orden femenina de las “pobres reclusas” (hoy clarisas), de la cual fue nombrada abadesa y donde Francisco dictó una primera Regla. Clara escribió posteriormente una Regla definitiva, solicitando y obteniendo de Gregorio IX el “privilegio de la pobreza”. Por haber contemplado, en una Nochebuena, sobre las paredes de su celda el pesebre y los ritos de las funciones solemnes que tenían lugar en Santa María de los Ángeles, fue elegida por el papa Pío XII como patrona de la televisión. Heredera del espíritu franciscano, se preocupó de difundirlo, distinguiéndose por su culto hacia el Santísimo Sacramento, que salvó el convento de los sarracenos en 1243. Murió en Asís el 11 de agosto de 1253.

En la vida de Santa Clara aparece una gata. Su presencia está atestada en los procesos para su canonización. Se cuenta que Santa Clara, enferma en su lecho, necesitaba cierta toalla, pero no encontrando a quien se la pudiera traer, una gata empezó a arrastrar la toalla hacia ella, llevándosela como podía. Pero la Santa la riñó, porque se la traía arrastrándola por el suelo. Entonces la gata, como si la hubiera entendido perfectamente, recogió y plegó la toalla, cuidando que no tocase el suelo, y se la llevó.

Tabla gótica de San Luis de Tolosa coronando a Roberto de Anjou, rey de Nápoles. Obra de Simone Martini (ca. 1317). Museo de Capodimonte, Nápoles (Italia).

Tabla gótica de San Luis de Tolosa coronando a Roberto de Anjou, rey de Nápoles. Obra de Simone Martini (ca. 1317). Museo de Capodimonte, Nápoles (Italia).

Después del gato caritativo, hallamos el gato “diabólico” en la vida de Luis de Tolosa. San Luis de Anjou o de Tolosa, obispo franciscano, nació en Brignoles (Provenza) en febrero de 1274 y murió aquí el 19 de agosto de 1297. Hijo de Carlos de Anjou, rey de Nápoles, desde muchacho fue llevado prisionero con sus hermanos junto al rey de Aragón, y tuvo ocasión de conocer a los franciscanos. Esos contactos franciscanos tuvieron una influencia decisiva en la vida de Luis, y en el mismo período catalán, despertó su vocación al sacerdocio, de modo que el resto de su vida vivió intensamente en la oración por sus hermanos, con episodios premonitorios como la lucha contra un grande gato negro que lo habría acosado mientras estaba en oración y al que ahuyentó con la señal de la cruz. Obtenida la libertad, renunció al trono y a cualquier otra perspectiva de grandezas terrenas. Luis fue ordenado sacerdote en febrero de 1296, con 22 años, y obispo el siguiente diciembre. Fue enviado a regir la diócesis de Tolosa.

En el rico episcopado Luis implantó la propia vida según rígidas reglas de la pobreza franciscana. Tuvo predilección por los pobres, los enfermos, los judíos víctimas de persecuciones y marginaciones, y los encarcelados, a los que se acercaba a visitar. Fue elevado a los honores de los altares en 1318 por Juan XXII, en la ciudad pontificia de Aviñón en Francia, estando presentes su madre y su hermano Roberto.

El Martirologio Romano lo recuerda el 19 de agosto: “En Brignoles en la Provenza de Francia, tránsito de San Luis, obispo, que siendo sobrino del rey San Luis, deseó la pobreza evangélica antes que las lisonjas y los honores del mundo y, aún joven de edad pero maduro en la virtud, fue elevado a la sede de Tolosa, pero, consumido por su maltrecha salud, se durmió pronto en la paz del Señor”.

Fotografía de Gema Galgani, tomada cuando tenía 22 años de edad.

Fotografía de Gema Galgani, tomada cuando tenía 22 años de edad.

Del gato “diabólico” pasamos al gato “penitencial” con Gema Galgani. Gema nació el 12 de marzo de 1878 en Bogonuovo de Camigliano (Lucca). Su madre, Aurelia, murió en septiembre de 1886. En 1895 Gema recibió la inspiración de seguir con empeño y decisión el camino de la cruz. Gema tuvo algunas visiones de su ángel custodio. El 11 de noviembre de 1987 murió también el padre de Gema, Enrique. Enferma, Gema leyó la biografía de San Gabriel de la Dolorosa -entonces era sólo Venerable- que se le apareció y la consoló. Gema, entretanto, maduró una decisión que formuló el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada, haciendo voto de virginidad. A pesar de las terapias médicas, la enfermedad de Gema, osteitis de las vértebras lumbares con abcesos inguinales, se agravó hasta la parálisis de sus piernas, pero fue curada milagrosamente de ésta. Las visiones de Gema continuaron y le fue dada la gracia de compartir el sufrimiento de Cristo. En mayo de 1902 Gema enfermó de nuevo; mejoró, pero recayó de nuevo en octubre. Murió el 11 de abril de 1903.

En la vida de Santa Gema hay episodios en los que la virgen de Lucca, ya admirada en vida por sus dones místicos, se humilló ante las visitas de aquellos que venían a conocerla para admirarla. Es el caso de un sacerdote que vino a visitarla, y Gema, para parecer estúpida y para humillarse ante el prelado, tomó un gran gato que tenía en casa en brazos y, mientras le hacía todo tipo de halagos y caricias infantiles al gato, fue a ver al sacerdote, el cual, al verla comportarse así, se encogió de hombros, se burló de ella y se marchó. La Santa había conseguido su propósito.

El Martirologio Romano la recuerda el 11 de abril: “En Lucca, Santa Gema Galgani, virgen, la cual, insigne en la contemplación de la Pasión del Señor y en la paciente resistencia de los dolores, a los 25 años de edad, en Sábado Santo, finalizó su angélica existencia”.

Sierva de Dios María Tuci, virgen y mártir albanesa.

Sierva de Dios María Tuci, virgen y mártir albanesa.

Un caso singular de vínculo entre santos y gatos está en la vida de María Tuci. María Tuci, virgen y mártir, pertenece al grupo de los Mártires Albaneses. Los Siervos de Dios Vicente Prennushi y 39 compañeros de las iglesias católicas de rito romano y greco-católico de Albania son sólo algunos de los numerosísimos católicos albaneses que han sufrido prisión, torturas y falsos procesos en el intento de erradicar el Evangelio y la cultura de un pueblo entero. El proceso diocesano para aceptar su efectivo martirio en odio a la fe se ha desarrollado en la diócesis de Scutari del 10 de noviembre de 2002 al 8 de diciembre de 2010.

María Tuci nació en Ndërfushaz-Mirdita el 12 de marzo de 1928 y murió in odium fidei en Scutari el 24 de octubre de 1950. Tuci frecuentó el colegio de las hermanas Estigmatinas en Scutari y pidió poder entrar en su Instituto religioso. Encargada de enseñar en las escuelas elementales en dos localidades, enseñó clandestinamente también el catecismo. Arrestada con algunos familiares el 10 de agosto de 1949, fue conducida a las cárceles de Scutari, donde, por no haber querido revelar el nombre del asesino de un político comunista y por no haber querido complacer a un miembro de la Sigurimi -la policía del régimen- sufrió atroces torturas. Por ejemplo, la metieron desnuda dentro de un saco junto a un gato furioso, y entretanto, molieron el saco a bastonazos, desgarrando así sus carnes. A causa de las privaciones sufridas la hospitalizaron en el hospital civil de Scutari, donde murió el 24 de octubre de 1950. Sus restos mortales, exhumados después de la caída del régimen comunista en Albania, reposan en la iglesia de las Estigmatinas en Scutari. Es la única mujer del grupo de los 40 mártires albaneses. A su memoria ha sido intitulado un colegio de muchachas situado en Rreshen y gestionado por las hermanas Siervas del Señor y de la Virgen de Matará, rama femenina del Instituto del Verbo Encarnado.

Estampa devocional popular de San Martín de Porres.

Estampa devocional popular de San Martín de Porres.

Entre los Santos amantes de los animales está Martín de Porres. Su memoria está inscrita en el calendario universal de la Iglesia Católica, a fecha de 3 de noviembre, así como lo recuerda el Martirologio Romano: “San Martín de Porres, religioso de la Orden de los Predicadores, hijo de un español y de una mujer negra, desde la infancia, en medio de las dificultades por su condición de hijo ilegítimo y mestizo, aprendió la profesión de médico, que seguidamente, una vez religioso, ejercitó con abnegación en Lima de Perú entre los pobres, y dedicado a los ayunos, a la penitencia y a la oración, llevó una existencia de sencillez y humildad, irradiada por el amor”.

Martín nació en Lima en 1579. Su padre fue el aristócrata español Juan de Porres, que al principio no quiso reconocerlo, porque su madre era una ex-esclava negra de origen africano. Nombrado gobernador de Panamá, su padre dejó a su hija a un pariente y a Martín a su madre, con medios para que estudiara. Martín se convirtió en aprendiz de un barbero cirujano. Pero él quería entrar en los dominicos, que habían fundado en Lima su primer convento peruano. Pero como era mulato sólo lo admitieron como terciario y le asignaron tan sólo tareas humildes. Cuando los dominicos vieron su energía interior lo retiraron de esa condición subalterna, admitiéndolo en la Orden como hermano cooperador. Martín de Porres, hijo de un “conquistador”, ofreció así en Perú un ejemplo de vida ejemplar. Iban a él en busca de consejo el virrey de Perú y el arzobispo de Lima, hallándolo siempre rodeado de pobres y de enfermos, ya fueran humanos o animales. Cuando llegó la peste a Lima, cuidó él sólo de 60 hermanos. Para todos fue el hombre de los milagros: fundó en Lima un colegio para instruir a los niños pobres, el primero del Nuevo Mundo. Curó al arzobispo de México, que quería llevárselo consigo. Pero Martín murió en Lima en 1639.

La vida de San Martín es rica en episodios con animales, como perros, gatos y roedores. Un día, atravesando el patio del convento, con un hermano, vio en un extremo a un gatito que maullava deseperadamente porque tenía la cabeza herida por una pedrada. Indicó al gato que le siguiera a la enfermería, y el animalito le siguió. Después de haber lavado, tratado y cosido la herida, el Santo le colocó una especie de gorrito, indicándole que debía regresar la mañana siguiente para seguir curándole. ¡Qué cosas!

Icono francés de Santa Clotilde de California con el gato.

Icono francés de Santa Clotilde de California con el gato.

Finalmente, en esta pequeña investigación de Santos y gatos, el último caso hallado en la iconografía es Clotilde de California. Clotilde, en el siglo llamada Helena Quast, es una Santa que no pertenece a la Iglesia Católica, sino a la Iglesia Céltica. Es una Iglesia vinculada a la tradición ortodoxa e instituida en 1866, aunque sus miembros sostienen que su fundación se remonta a José de Arimatea, en el año 37 d.C, en Gran Bretaña, en un lugar hoy llamado Glastonbury. Fue sucesivamente enriquecida por el testimonio de San Aristóbulo, que evangelizó las islas británicas. Se dice heredera del gran monasticismo irlandés.

La Iglesia Céltica se inicia o restaura en 1866 por obra del obispo Jules Ferrette. En 1977 el obispo Mael, primado de la Iglesia Céltica hasta 2014, ha puesto en marcha profundas reformas, y desde entonces esta Iglesia ha seguido creciendo, recuperando la historia céltica, las tradiciones, su rito y su espiritualidad. Se han establecido nuevas comunidades y contactos ecuménicos con las demás Iglesias.

Helena Quast nació el 12 de septiembre de 1912 en Seattle, en el estado de Washington, EEUU. No sabemos nada de su infancia, pero siendo joven entró en un convento de una congregación de hermanas franciscanas. Helena dejó el convento para cuidar de su madre enferma, cosa que hizo hasta su muerte. Después de ello conoció la Iglesia Céltica en Davis, en California, cuyo obispo era Elías en aquella época y su auxiliar, Nathan. A ellos, Helena les expresó su deseo de entrar en la vida monástica y de ser una hermana en el espíritu de San Francisco de Asís.

Entró en el noviciado en 1979 con el nombre de sor Clotilde. Hizo la profesión monástica de manos del obispo Elías el 4 de octubre de 1981, que renovó en 1982 de manos el obispo Mael, el único abad en aquel entonces de la Iglesia Céltica. El abad Mael se convirtió en su padre espiritual. Maltrecha de salud, no pudiendo vivir sola, entró en una pequeña casa de reposo para ancianos en Sacramento, California, a condición de poder mantener su hábito monástico en todo momento. Se durmió en la paz del Señor el 25 de octubre de 1993, con 83 años. Fue canonizada el 10 de agosto de 2008 en la catedral de Nuestra Señora del Signo en Saint-Dolay.

La Iglesia Céltica celebra la memoria de Santa Clotilde el 25 de octubre. En su icono para la canonización, según el estilo oriental, aparece representada con un gato.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* Barbagallo Sandro – Gli animali nell’arte religiosa. La basilica di San Pietro in Vaticano – LEV, 2010
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Frigerio Luca – Bestiario medievale. Animali simbolici nell’arte cristiana – Ancora, 2014
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2015
* Jones D.M. – Animali e pensiero cristiano – EDB, 2013
* Maspero Francesco – Bestiario antico – Piemme, 1997
* Pisani Paolo – Santi, Beati e Venerabili nella provincia di Grosseto – Cantagalli. 1993
* Rossetti Felice – Un’amicizia coi baffi. Sorie di Santi e dei loro animali – Porziuncola, 2011
* Sitio web ladanzadellacreativittravelandexplore.blogspot.it
* Sitio web orthodoxie-celtique.net
* Sitio web papalepapale.com
* Sitio web wikipedia.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Luis de Anjou, obispo franciscano de Tolosa

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Detalle del Santo en un fresco de Piero della Francesca (1460). Pinacoteca Comunal de Sansepolcro, Italia.

Pregunta: Hola, me llamo Luís y soy de México. Me gustaría saber sobre la vida de San Luís obispo, pues mi mamá decía que mi santo era el día 19 de agosto. No soy ni de San Luís rey (25 de agosto) ni de San Luís Gonzaga (21 de junio). Muchas gracias.

Respuesta: Está claro que te estás refiriendo a San Luís de Anjou, obispo franciscano de Tolosa, cuyas reliquias se conservan en la catedral de Valencia (España) y cuya festividad es hoy, 19 de agosto. En su día te contestamos dándote unas breves pinceladas sobre su vida, pero hoy queremos hacerlo con más detalle.

Nació en febrero del año 1274 en la Provenza francesa siendo el segundo hijo del futuro Carlos II de Anjou, rey de Nápoles, Sicilia y Jerusalén y de la princesa María, hija de Esteban IV, rey de Hungría y sobrina de Santa Isabel. María era pariente de tres príncipes que también llegaron a ser santos: Esteban I de Hungría, Ladislao I de Hungría y Enrique II emperador. Luís, desde joven mostró una piedad muy sólida, gran respeto a todos y despreocupación por las cuestiones políticas.

Sin embargo, desde pequeño tuvo que presenciar las luchas entre su familia y los reyes de Aragón. Su padre fue hecho prisionero en Nápoles y durante tres años estuvo encarcelado en Barcelona, pero en el 1288, el rey Alfonso III de Aragón consintió en dejar libre a su padre a cambio de que él y sus hermanos Roberto y Raimundo quedaran como rehenes; así permaneció siete años. Los primeros años los pasó en el castillo de Montcada, posteriormente en el de Siurana y hasta el 1294, en Barcelona. Ese año fue trasladado de nuevo al castillo de Siurana donde permaneció hasta el mes de agosto. El aguantó esta larga prisión con una paciencia admirable pues estaba acostumbrado desde pequeño a sufrir, de manera voluntaria, determinadas privaciones.

Durante el tiempo que estuvo en Cataluña mantuvo contacto con los franciscanos, pues los tres hermanos vivieron juntos con Fray Francisco Brun (futuro obispo de Gaeta en Italia) y Fray Pedro Scarrier (futuro obispo de Rapolla, también en Italia). Estos dos frailes les imprimieron la espiritualidad de San Francisco de Asís: el significado del amor, el sentido de la cruz y la pobreza y la alegría franciscana. Con ellos se acostumbraron a rezar diariamente el Oficio Divino, a la Misa diaria y a visitar a los enfermos de la ciudad cuando les daban permiso. Estos contactos con los franciscanos decidieron su futuro y así, cuando quedó libre, desoyendo los deseos de su padre que quería casarlo con doña Violante de Aragón, decidió hacerse fraile franciscano. “Jesucristo es mi reino y poseyéndole a Él, lo tengo todo. Sin Él, lo pierdo todo”, así le replicó a su padre.

Tabla gótica del Santo coronando a Roberto de Anjou, rey de Nápoles. Obra de Simone Martini (ca. 1317). Museo de Capodimonte, Nápoles (Italia).

El Papa San Celestino V permitió que aquel mismo año, en el 1294, recibiera la tonsura y las cuatro órdenes menores y en octubre, sin ser aun sacerdote, le confirió la administración de la diócesis de Lyon, cosa que no llegó a ejercer porque el siguiente Papa, Bonifacio VIII, anuló esta disposición de su predecesor.

En el año 1295 murió su hermano mayor y Luís recibió los derechos sucesorios al trono de Nápoles, pero estaba decidido a entrar en la Orden de los Frailes Menores. En Roma, recibió el subdiaconado de manos del mismísimo Papa Bonifacio VIII y desde allí se marchó a Nápoles donde en febrero del 1296 renunció a su derecho al trono a favor de su hermano Roberto, siendo ordenado de sacerdote por el obispo napolitano, el día 19 de mayo. Se distinguía por la pobreza de sus vestidos, por sus actitudes humildes, por su profunda piedad y seguía creciendo en él el deseo de hacerse franciscano.

El mismo Papa que había anulado el que se hiciera cargo de la administración de la diócesis de Lyon, lo nombró obispo de Tolosa en diciembre del año 1296, o sea, solo un año después de ordenarse de sacerdote, pero él, respetuosamente, renunció a dicho cargo, si no se le permitía antes profesar como fraile franciscano, cosa que hizo en el convento romano de Aracoeli el día 24 de diciembre. Profesó y fue descalzo por las calles de Roma, desde el convento hasta la Basílica de San Pedro, donde predicó y fue consagrado como obispo el día 30 de diciembre. Todo en menos de un mes.

El 5 de febrero de 1297, después de haber celebrado Misa en el convento de Aracoeli (Ara Coeli), se quitó solemnemente los ornamentos episcopales y públicamente vistió el hábito franciscano, cosa que irritó a su padre.

En el mes de mayo fue a Tolosa (Toulouse). Su estancia en Tolosa fue muy corta aunque dejó huella, porque en menos de un mes, reformó el clero, predicaba diariamente en público, curaba las enfermedades de quienes acudían a él (tuvo el don de hacer milagros) y llevaba una vida muy austera. Pasaba por ser un simple fraile en vez de ser el obispo de la ciudad. En junio marchó hacia Cataluña a fin de poner paz y reconciliar a Jaime II de Aragón, que era cuñado suyo, con el Conde de Foix. De vueltas a su diócesis y queriendo antes pasar por Roma para asistir a la canonización de su pariente San Luís IX rey de Francia, en el mes de agosto, cuando estaba en Provenza, cayó gravemente enfermo. “Voy a morir y me alegro como el marinero que vuelve a divisar la tierra y se prepara para abordar el puerto después de una larga navegación”, le dijo a un compañero de viaje.

Vista del busto-relicario con el cráneo del Santo en su capilla de la catedral de Valencia, España. Fuente: www.catedraldevalencia.es

En Brignoles (Provenza), el día de la Asunción recibió la Extremaunción y cuando le llevaron el Viático, se levantó de la cama para recibirlo de rodillas recitando la célebre oración franciscana: “Adoramus Te, Sanctissime Domine Iesu Christe et benedicimus tibi, quia per sanctam crucem tuam, redemisti mundum” (Te adoramos Santísimo Señor Jesucristo y te bendecimos porque por tu santa cruz, has redimido al mundo). Allí murió el 19 de agosto de ese mismo año, 1297. Hay quienes afirman que la muerte le llegó cuando, camino de Roma, estaba pensando en solicitarle al Papa el permiso para renunciar al episcopado; fue obispo menos de un año y solo tenía veintitrés años de edad cuando murió. Verás que todo sucedió muy deprisa y que además era muy joven. Fue sepultado en la iglesia franciscana de Marsella.

El 27 de enero del año 1300 (tres años después de su muerte), el rey Carlos II nombró un procurador cercano a la Sede Pontificia a fin de que promoviera la Causa de canonización, pues desde el mismo momento de su muerte, junto a su tumba se produjeron numerosos milagros. También los arzobispos de Arles, de Embrun y de Aix, así como la Universidad de Marsella enviaron mensajes al Papa solicitando también su canonización. Los franciscanos, por considerarlo prematuro, se abstuvieron de hacerlo pero el 1 de agosto del año 1307, el Papa Clemente V encargó a los obispos de Saintes y de Lectoure que indagaran sobre su vida y sus milagros. Se eligieron cinco procuradores – ninguno de ellos franciscano – los cuales compusieron cincuenta y cinco “capítulos generales” de los cinco períodos de su vida: infancia, período en el que estuvo de rehén, el período comprendido entre octubre de 1295 y diciembre de 1296, su episcopado y su enfermedad y muerte. Estos documentos fueron sometidos al discernimiento de treinta y tres personas, los cuales respondieron un año más tarde afirmando que debía abrirse el proceso de canonización.

Fotografía de la urna que contiene el resto de las reliquias del Santo. Catedral de Valencia, España.

San Luís fue canonizado el día 7 de abril de 1317, o sea, veinte años después de su muerte, por el Papa Juan XXII, que había sido secretario suyo durante su breve pontificado en Tolosa y que había sido uno de los treinta y tres que lo habían solicitado. Al año siguiente de la canonización, su cuerpo fue exhumado y puesto en una urna de plata en el altar mayor del convento de Marsella; estaba presente su hermano mayor, el rey de Nápoles y Sicilia. Allí estuvo hasta el año 1423, cuando el rey Alfonso V de Aragón, llevó sus reliquias a Valencia y las puso en la catedral, donde continúan. En el año 1862, el arzobispo de Valencia envió una reliquia insigne a la diócesis de Tolosa. Según el Martirologio Romano, su festividad es el día de hoy, fecha de su muerte.

Fue un príncipe que renunció a serlo, un franciscano por vocación y un obispo por obligación. En los tiempos de San Luís el franciscanismo se debatía entre dos corrientes: los llamados “fratres comunes” y los “spirituali”. Por los testimonios recogidos en el proceso, podemos decir que él se alineaba con estos segundos: amor a la pobreza, desprecio a todo lo que supusiera pompa y boato, la renuncia a toda comodidad y el deseo de seguir a Cristo pobre como lo hizo San Francisco.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es