“Será llamado Enmanuel”

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Imagen de San Enmanuel (Manuel), mártir persa celebrado el 17 de junio (362-363).

“El nacimiento de Jesucristo fue así: su madre María estaba desposada con José; y antes de que se unieran, se halló que ella había concebido del Espíritu Santo. José, su marido, como era justo y no quería difamarla, se propuso dejarla secretamente. Mientras él pensaba en esto, he aquí que un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo; y le llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que habló el Señor por medio del profeta, diciendo: He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le llamarán Emanuel, que traducido quiere decir: Dios con nosotros.  Cuando José despertó del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que ella dio a luz un hijo, y lo llamó Jesús”. (Mt 1, 18-25) La página del  Evangelio pone dos nombres: “lo llamarás Jesús” y “será llamado Enmanuel”.

Hay que decir en primer lugar que este nombre tiene un significado muy profundo como se desprende del hecho de ser uno de los llamados nombres teoforos o evocadores de la divinidad. Decir también que es un nombre que tiene un contenido dinámico, designa la íntima naturaleza de un ser ya que contiene una presencia activa de ese mismo ser. Platón decía. “Quien sabe el nombre, sabe también las cosas”, o sea, significa saber, conocer la esencia de las cosas en si mismas.

En la Grecia antigua los nombres derivaban del nombre de un dios o de sus derivados o era escogido por los padres para augurarle una futura vida al niño llena de felicidad, otras veces hacía referencia a su localidad de residencia o a su origen. Los romanos imponían a los neonatos tres nombres: el primero era elegido entre los dieciocho nombres más utilizados: Publius, Caius, etc. El nombre indicaba la gens a la que pertenecía; por ejemplo: Julius (de la gens Julia) y los apellidos o demás nombres hacían referencia a la familia, cuando la gens originaria se había subdividido entre varias familias.

Pero para los semitas, los nombres propios tenían un significado intrínseco, en si mismo; había dos costumbres algo difusas: una era la imposición de un nombre teoforo (por ejemplo, Isaías, que significa Dios salva, Josué, que significa Jahvé es la salvación, etc.) y la otra era poner un nombre que significara alguna circunstancia o particularidad del nacimiento del niño, como por ejemplo, Raquel llamó a su primer hijo Ben-Oni, que hacía referencia a los dolores que había sufrido en el parto.

En la concepción semítica del nombre, este también tiene un aspecto dinámico, que corresponde a la fuerza, a la potencia que el nombre representa. Donde está el nombre, está la persona, con su propia fuerza, pronta a manifestarse en cuanto haga falta. Conocer a alguien por su nombre significaba conocerlo por su forma de ser, por su poder. Un ejemplo de esto era la llamada por su nombre a los primeros discípulos de Cristo; también a la Magdalena, que reconoció al Resucitado quién la llamó por su nombre: María.

Por último, decir también que en la tradición semítica también existe el concepto de que a cada uno se le impone el nombre que realmente debe llevar y el hecho de cambiarse de nombre expresa el poner absoluto, la soberanía que la persona tiene sobre él (Ge. 2), como por ejemplo, Adán le puso nombres a todos los animales de los cuales se podía servir, al igual que hace Javeh que manifiesta su poder absoluto y cambia el destino, imponiendo o cambiando los nombres, cosa que hace Jesús en el Evangelio, por ejemplo cambiándole el nombre a Pedro. Esta práctica se impuso posteriormente en la vida religiosa en la cual, al pronunciar sus votos, el monje o la monja se puede cambiar el nombre.

Beato Carlos Manuel Rodríguez Santiago, laico puertorriqueño.

La necesidad de conocer el nombre de la divinidad en la cual se cree, siempre ha sido inherente en el ser humano, porque el mismo nombre es una garantía de su existencia. De ahí la pregunta que le hace Moisés a Dios preguntándole su nombre. “Soy el Dios de Israel, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abrahán, de Isaac, de Jacob o poniéndose nombres especiales: “El Shaddan”, “Terror de Isaac”, “Fuerte de Jacob” o revelando su propio nombre “Jhwh” que significa: “Soy el que soy”; y este nombre se convirtió en parte de la vida religiosa de los israelitas. Sin embargo, en el judaismo tardío, la necesidad de hacer hincapié en la transcendencia de Dios, hace que el nombre de “Jhwh” no fuera nunca pronunciado y Dios ha sido nominado con otros términos, como por ejemplo, Padre, subrallando la relación especial de Dios con su pueblo. En el Nuevo Testamento, por boca de Jesús y de los creyentes a Dios se le conoce como Padre, asumiendo su verdadero significado. Solo Jesús conoce al Padre y solo Él puede eficazmente revelarlo (Mt. 11, 27-28). Jesús se refiere a Dios llamándolo Padre y en el evangelio de San Juan cuando se usa la palabra Padre, se está hablando expresamente de Dios y según el propio evangelista esta es su verdadera definición, este es el nombre que expresa más profundamente la esencia del Ser Divino.

El Mesías, durante su vida terrenal llevó el nombre de Jesús, nombre que le fue impuesto por San José conforme el ángel se lo había revelado en sueños: “José, hijo de David, no temas por tomar a María como esposa, porque lo que ella ha concebido es obra del Espíritu Santo. Ella parirá un hijo y tu lo llamarás Jesús; Él salvará a su pueblo de todos sus pecados” (Mt.1, 21-25). Asi que el significado del nombre de Jesús es el Salvador: los evangelistas, los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas citan en muchas ocasiones la potencia que tiene el nombre de Jesus, deteniéndose muchas veces solo en el Nombre, como en el Antiguo Testamento se le denominaba a Dios. Resucitado Jesús y sentado a su derecha, “Dios le ha dado un nombre que está sobre todo nombre” (Ef. 1, 20-21); “se trata de un nombre nuevo” (Ap. 3, 12) que está constantemente unido a Dios. Este nombre escuentra su expresión en el nombramiento de “Señor” que le corresponde a Jesús Resucitado como le corresponde al mismo Dios Padre (Fil. 2, 10-11).

De hecho, los cristianos han encontrado dificultad en atribuir a Jesús los apelativos más característicos que en el judaismo eran atributos de Dios. Los primeros cristianos son aquellos que reconocen a Jesús como el Señor y se señalan a si mismos como los que invocan su nombre. El nombre de Jesús siempre tendrá un papel destacado en sus vidas: se reunirán en su nombre, acogerán a los hermanos en su nombre, darán gracias a Dios en su nombre, se comportarán de una manera tal que su nombre sea glorificado, están dispuestos a sufrir por su nombre, es el nombre del Señor. La máxima expresión de la presencia del nombre del Señor y de la Santísima Trinidad en la vida cristiana, será la señal de la cruz, que se introduce en todas las oraciones, devociones, celebraciones y que concluye con la bendición y la administración de los sacramentos: “En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

El Santísimo Nombre de Jesús fue siempre honorado y venerado en la Iglesia desde los primeros tiempos, pero solo a partir del siglo XIV empezó a tener culto litúrgico. Grandes predicadores y propagadores del Nombre de Jesús fueron el franciscano San Bernardino de Siena (1380-1444), el Beato Alberto de Sarteano (1385-1450) y el Beato Bernardino de Feltre (1439-1494). En el año 1530, el Papa Clemente VII autorizó a la Orden Franciscana recitar el Oficio Litúrgico del Santísimo Nombre de Jesús y su celebración la extendió a toda la Iglesia el Papa Inocencio XIII en el año 1721. El día de su festividad varió desde el primer domingo de enero, quedando luego fijado en el día 2 de enero hasta que a finales de los años setenta del siglo pasado, el papa San Juan Pablo II la restauró como memoria libre en el calendario romano el día 3 de enero.

San Manuel Morales, mártir mexicano.

El evangelista Mateo le atribuye a Jesús otro nombre evocativo: “He aqui que la Virgen concebirá y parirá un hijo que será llamado Enmanuel, que significa Dios con nosotros” El nombre de Jesús no abunda mucho, solo es realmente usado en la liturgia, pero lo que si está más extendido es el nombre de Enmanuel, Manuel. Enmanuel deriva del nombre hebrero Immanuel (Dios con nosotros) y es el nombre con el cual llama el profeta Isaías al futuro Mesías, y por esto fué utilizado como sinónimo de Jesús. Es un nombre muy difundido en Italia y en toda Europa tanto en sus variantes masculina como femenina y abreviadamente se le llama Manuel o Manuela en vez el Enmanuel o Emnanuela e incluso, en España se le llama Manolo. En la hagiografía cristiana es un nombre muy difundido; esta es por ejemplo una lista de ellos.

  1. beato Agustin Manuel Philippot, sacerdote secular de Laval mártir en Francia
  2. beato Carlos Manuel Rodríguez Santiago, laico puertorriqueño
  3. beato Manuel de Alburquerque, laico mercedario
  4. beato Manuel de Cremona, obispo
  5. beato Manuel Buil Lalueza, religioso profeso claretiano, martir en España (+ 1936)
  6. beato Manuel Domingo y Sol, sacerdote y fundador
  7. beato Manuel Gonzalez Garcia, obispo y fundador
  8. beato Manuel Jimenez Salado, religioso profeso hospitalario, martir en España (+ 1936)
  9. beato Manuel Lopez Orbara, religioso profeso hospitalario, martir en España (+ 1936)
  10. beato Manuel Martin Sierra, sacerdote secular de Granada , martir en España (+ 1936)
  11. beato Manuel Martinez Jaraunta, religioso profeso claretiano, martir en España (+ 1936)
  12. beato Manuel Medina Olmos, obispo de Guadix, martir en España (+ 1936)
  13. beato Manuel Torras Sais, clérigo profeso claretiano, martir en España (+ 1936)
  14. padre Emanuele Chiettini, sacerdote profeso Franciscano Menor (+ 1985)
  15. san Manuel Le Van Phung, laico casado mártir en Vietnam
  16. san Manuel Canoura Arnau (Innocencio), sacerdote profeso pasionista, martir en España    (1934)
  17. san Manuel Morales, laico martir mexicano
  18. san Manuel Seco Gutierrez (Aniceto Adolfo), religioso profeso lasaliano, martir en España (+ 1934)
  19. san Manuel martir, venerado en Viena (“corpo santo”)
  20. san Manuel de Retimno, neomartir de la Iglesia Ortodoxa Griega
  21. santos Manuel, Quadrato y Teodosio, martires en  Anatolia (siglo III)
  22. siervo de Dios Manuel Galea, obispo auxiliar de Malta y fundador
  23. siervo de Dios Manuel Rancho Aguilar, sacerdote profeso mercedario, martir en España (+ 1936)
  24. siervo de Dios Manuel Stablum, religioso profeso concepcionista (PP. Monti), medico
  25. siervo de Dios Manuel de Praga, religioso profeso Franciscano Minor, martir (+ 1611)
  26. siervo de Dios Manuel Ribera, sacerdote profeso redentorista
  27. siervo de Dios Juan Manuel Lopez Aguado, laico de Toledo, martir en España (+ 1936)
  28. siervo de Dios Manuel Altes Llorens, sacerdote secular de Tortosa, martir en España (+ 1936)
  29. siervo de Dios Manuel Aparici Navarro, sacerdote diocesano de Madrid
  30. siervo de Dios Manuel Aranda Espero, seminarista diocesano de Jaén, martir en España (+ 1936)
  31. siervo de Dios Manuel Arnaiz Saenz (Domingo Maria), religioso profeso Congregación de San Gabriel, martir en España (+ 1936)
  32. siervo de Dios Manuel Basalto Jimènez, obispo de Jaén, martir en España (+ 1936)
  33. siervo de Dios Manuel Besalduch Ferrerei, sacerdote secular de Tortosa, martir en España (+ 1936)
  34. siervo de Dios Manuel Cereijo Muinos, martir mercedario en España (+ 1936)
  35. siervo de Dios Manuel Collellmir Senties (Jorge), clérigo profeso capuchino, martir en España (+ 1936)
  36. siervo de Dios Manuel De Los Rios Martin Rueda, sacerdote secular de Toledo, martir en España (+ 1936)
  37. siervo de Dios Manuel Fernandez Ferro, sacerdote profeso salesiano, martir en España (+ 1936)
  38. siervo de Dios Manuel Garcia Nieto, sacerdote profeso jesuita
  39. siervo de Dios Manuel Gomez Contioso, sacerdote profeso salesiano, martir en España (+ 1936)
  40. siervo de Dios Manuel Gutirrez Ceballos, sacerdote profeso Orden Dominica, martir en España (+ 1936)
  41. siervo de Dios Manuel Herranz Estables, sacerdote seccular de Madrid y fundador
  42. siervo de Dios Manuel Irurita Almandoz, arzobispo de Barcelona, martir en España (+ 1936)
  43. beato Manuel Lozano Garrido, laico A.C. de Jaén (España)
  44. siervo de Dios Manuel Mendes da Conceição Santos, obispo de Evora (Portugal) y fundador
  45. siervo de Dios Manuel Moreno Martinez, sacerdote profeso domenico, martir en España (+ 1936)
  46. siervo de Dios Manuel Nunes Formigão, sacerdote secular di Leiria-Fátima
  47. siervo de Dios Manuel Santiago y Santiago, clérigo profeso dominico, martir en España (+ 1936)
  48. siervo de Dios Manuel Vazquez Alfalla, sacerdote secular de Granada, martir en España (+ 1936)
  49. siervo de Dios Manuel Vilchez Montalvo, sacerdote secular de Granada, martir en España (+ 1936)
  50. siervo de Dios Manuel Alvarez y Alvarez, sacerdote profeso domenico, martir en España (+ 1936)
  51. siervo de Dios Manuel Gaudens Sabate, sacerdote secular de Lleida, martir en España (+ 1936)
  52. siervo dd Dios, Manuel Lloan Marsal, sacerdote secular de Lleida, martir en España (+ 1936)
  53. venerable Manuel Gomez, religioso profeso mercedario, martir de la caridad
  54. venerable Manuel Nolasco, converso mercedario
  55. venerable Manuel Suarez, religioso profeso mercedario
  56. venerable Manuel d’Alzon, sacerdote y fundador

He aqui algunas biografías de algunos de ellos:

San Manuel mártir, venerado en Viena (30 de mayo):

El día 22 de octubre de 1633 fue puesta la primera piedra del monasterio de las Carmelitas Descalzas de Viena, dedicado a San José y fue elegida como priora Paola Maria di Gesù, oriunda de Génova, que murió en olor de santidad el día 15 de enero de 1646. El monasterio fue dotado de un gran número de reliquias (unas doscientas) venidas de todas partes. El bolandista Daniele Papebroech (1628-1714), le rogó al carmelita descalzo Paolo di Tutti i Santi (Pablo de todos los santos), que era Definidor de la Orden en Alemania, que hiciese caso omiso de la regla de no tratar “operose ac singillatim” de los mártires “recentiori memoria Romae editis”, haciendo mención de Beinio, Fabio, Manuel y Fermo, festejados respectivamente los dias 21, 27 y 30 de mayo y el 1 de junio. El sabio jesuita, después de haber observado que el nombre de Manuel no podía pertenecer a un mártir romano de los primeros siglos y que, consecuentemente, “ex designatione inventoris vel donatoris inditum credi possit”, concluye con estas palabras: “Quibus porro indiciis crediti sint illi, quorum sic translata sunt ossa, vere martyres Christi fuisse, tacentibus donationum instrumentis, dicere nequimus”. Como es evidente, se trata de un cuerpo santo, que fue festejado el día 21 de mayo.

Santos Manuel, Cuadrado y Teodosio, mártires en Anatolia (26 de marzo):

Este grupo de mártires, recordados en el Martirologio Romano el día 26 de marzo, sufrieron el martirio en Anatolia, pero de ellos ya de hablaba en los sinaxarios bizantinos, llamándolos genericamente como “orientales” y reagrupándolos de la siguiente manera: Manuel (Enmanuel en el Martirologio Romano), Codrato (llamado Quadrato en el Martirologio Romano) y Teodosio. Uno de los sinaxarios cuenta que impulsados por el ejemplo y el coraje de los cristianos cuyos martirios presenciaron, se presentaron expontáneamente ante el gobernador de su provincia, declarándose también ellos como cristianos, por lo que fueron arrestados, encarcelados, torturasdos y finalmente, decapitados. Otro Menologio dice que Cuadrato era obispo de una diocesis en un tiempo no precisado, que fue amenazado por los paganos si continuaba ejerciendo su ministerio, que el obispo los escuchó pero siguió ejerciendo su apostolado, visitando y bautizando a los prisioneros. Cuando fue descubierto, fue arrestado, torturado y decapitado; Manuel y Teodosio no tolerando estos actos de violencia y a sabiendas de que se encontrarían con una muerte segura, se presentaron ante el gobernador para defender al obispo, declarándose también como cristianos, por lo cual también sufrieron el martirio. Presumiblemente esto ocurrió en el siglo III.

San Manuel Morales, laico martir mexicano (15  de agosto):

Cristiano hasta la médula, fue un esposo fiel, un padre afectuoso con sus tres hijos pequeños, buen trabajador, laico dedicado al apostolado en su parroquia y que llevaba una intensa vida espiritual alimentada por la Eucaristía. Era miembro de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana y Presidente de la Liga Nacional en defensa de la libertad religiosa, asociación que con métodos pacíficos, trataba de obtener la derogación de algunas leyes injustas. El día 15 de agosto del año 1926 tuvo conocimiento de que el párroco, Señor Batis estaba encarcelado y se presentó a fin de interceder para conseguir su libertad. Acababa de conocer a un grupo de jóvenes cuando el jefe de la tropa gritó: “Manuel Morales”. El dió un paso adelante y se identificó: “Yo soy, a su disposición”. Lo insultaron y empezaron a golpearlo ferozmente; fue llevado a las afueras de la ciudad junto con el párroco y cuando oyó que este (el Señor Cura Batis) solicitaba le soltaran ya que era padre de familia, con audacia dijo: ”Señor párroco, yo muero, pero Dios no muere. El se encargará de mi esposa y de mis hijos”. Después se levantó y gritó: “Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe”. Fue fusilado junto con el párroco.

Beato Carlos Manuel Rodríguez Santiago, laico puertorriqueño (13 de julio):

Carlos Manuel Rodriguez Santiago vivió su infancia y adolescencia en el ambiente de una familia cristiana, frecuentando su parroquia en la que fué monaguillo. Después de sufrir un percance con un lobo que había agredido a un niño de un año, Carlos con solo nueve años de edad, enfermó de disentería, enfermedad que lo atormentaría durante el resto de su vida. Completó los estudios secundarios y trabajó como secretario en varias empresas. En el año 1946 inició los estudios universitarios, que no pudo terminar a causa de su enfermedad. Era un verdadero amante de la liturgia y por eso, seguía apasionadamente la renovación litúrgica sancionada por el Concilio Vaticano II; se dedicó a la lectura de libros especializados en esta materia, publicando también artículos relacionados con la misma. Pero no se contentó con esto y creó un Centro universitario católico junto al Ateneo de de San Juan de Puerto Rico. En el año 1960, dejó su trabajo para dedicarse totalmente al Centro, convirtiéndose en un verdadero apóstol entre los jóvenes. Pero esta vida entregada a los demás llegó a su fin en el mes de marzo del año 1963. Entonces se sometióa una operación quirúrgica para extirparle un tumor maligno, pero todo fue inútil, porque después de unos meses de sufrimiento junto a un episodio de oscuridad espiritual que lo atormentó, murió a los cuarenta y cinco años de edad, el día 13 de julio de 1963 en San Juan de Puerto Rico, sonriendo y sereno y asistido por un hermano suyo que había sido ordenado de sacerdote. El proceso para su beatificación fue rápido; la Causa fue introducida el 26 de junio de 1992, el decreto que lo declaraba Venerable fue del 30 de mayo de 1995 y la aprobación del milagro para la beatificación, lo fue el día 20 de diciembre del año 1999. Fue beatificado en la plaza de San Pedro en Roma el día 29 de abril del año 2001 por el papa San Juan Pablo II.

San Enmanuel Le Van Phung. Escultura en Vietnam. Fotografía de Asian Saints.

San Manuel Le Van Phung, padre y mártir (13 de julio):

Nació en Dau-Nuoe, en la isla de Cu-laogieng. Fue un cristiano de profundas convicciones y un hombre sin ningún miedo, como lo atestigua Mons. Lefebvre, provicario en la Cochinchina Occidental, hoy Vietnam. Como catequista, desplegó un gran celo por su forma de vida absolutamente cristiana. Erigió una iglesia en Dau-Nuoc, un convento de Hijas de Maria, un seminario y un colegio. Se ganó la benevolencia del prefecto de aquella zona con grandes sumas de dinero, por lo cual, cualquier orden de allanamiento de su casa siempre terminó sin ningún resultado. Pero un día, dos individuos, queriendo vengarse de él por no haber recibido una gran cantidad de dinero, lo acusaron no ante el gobernador de la zona, sino ante el gobernador general, diciendo que albergaba en su casa a un sacerdote europeo, el Padre Claudio Pernot. Trescientos soldados fueron a buscarlo, pero no encontraron al sacerdote que se había marchado poco antes. En su lugar, los soldados cogieron al sacerdote vietnamita Pedro Qui, quién se identificó como jefe de la misión. Esto vastó para arrestar a Le-Van-Phung, al sacerdote y a treinta y dos cristianos y conducirlos a Chau-Doc (era el 7 de enero de 1859). En la prisión recibió la visita de sus hijos y de algunos amigos y allí continuó con su labor apostólica, ejerciendo la caridad incluso con sus enemigos. Rehusó varias invitaciones y promesas si apostataba por lo que fue condenado a ser estrangulado. En el lugar de la ejecución en Cay-Met, arrodillado frente al Padre Qui, recoibió la absolución y después de haberle pedido a sus hijos que estaban presentes que llevasen su cuerpo a Dau-Nuoc para darle modesta sepultura, ofreció su cuello a la soga que acabó con su vida. Era el día 13 de julio del año 1859. Fue beatificado por San Pio X el día 2 de mayo de 1909 y canonizado por el papa San Juan Pablo II el día 19 de junio de 1988.

Damiano Grenci

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es