Beato Marcelo Spínola Maestre, cardenal arzobispo de Sevilla

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Beato revestido de su atuendo cardenalicio.

Ya publicamos hace unos meses, unas notas sobre el Beato Marcelo Spínola en el contexto de los santos venerados en la provincia de Huelva, pero al acercarse su festividad, un amigo mío, antiguo presidente de la Asociación de padres del “Colegio de las Esclavas”, me ha insistido para que lo publiquemos otra vez. Yo he accedido aunque procuraré añadir algún dato no aportado en aquella ocasión.

Marcelo Spínola Maestre nació en San Fernando (Cádiz) el día 14 de enero de 1835 siendo sus padres los Marqueses de Espínola. El día 29 de junio del año 1856 se licenció en Derecho por la Universidad Hispalense y fue entonces cuando estableció su bufete en la ciudad de Huelva entrando en contacto con los problemas de los onubenses; venía muy asiduamente a fin de asesorar gratuitamente a los obreros por lo que era llamado el “abogado de los pobres” y aquí se hizo gran devoto de la Hermandad del Nazareno de la Semana Santa Onubense. Posteriormente trasladó su despacho a Sanlúcar en Barrameda, en la provincia de Cádiz, pues su padre, el Marqués de Spínola, fue destinado allí como comandante de Marina.

En 1858 entró en el seminario de Sevilla ordenándose de sacerdote el día 21 de mayo del año 1864, cantando su primera misa en la iglesia sevillana de San Felipe Neri catorce días más tarde, pues esperó hasta el día en el que la Iglesia conmemoraba la festividad del Sagrado Corazón de Jesús. Quería ser un sacerdote de cuerpo entero; su primer amor, Jesucristo y seguidamente, la Iglesia y sus feligreses.
Fue nombrado capellán de la iglesia de la Merced de Sanlúcar de Barrameda y capellán de la “Hermandad de San Pedro y Pan de los Pobres”, institución que se dedicaba a obras de beneficencia y que tenía su sede en la parroquia sanluqueña de Nuestra Señora de la O.

Posteriormente, el 17 de marzo de 1871, el cardenal Lastra lo nombró párroco de San Lorenzo, en Sevilla donde estuvo hasta el 28 de mayo de 1879 y donde se integró en las dos hermandades de la Semana Santa sevillana erigidas en aquella parroquia: las hermandades del Gran Poder y la de Nuestra Señora de la Soledad.
En el mes de octubre del año 1874 se acercó a su confesionario una mujer joven vestida de luto que buscaba orientación espiritual. Había quedado viuda hacia dos meses y medio y se llamaba Celia Méndez. Entre el párroco y Celia se produjo un intercambio espiritual pues ella quería entregar generosamente todos sus esfuerzos a Dios; esto cuajaría un año más tarde siendo cofundadora con él de una Congregación Religiosa de la trataremos más adelante.
El arzobispo don Joaquín Lluch lo designó canónigo de la Santa Catedral Hispalense ese mismo año aunque él siguió ejerciendo su labor pastoral en la parroquia sevillana de San Lorenzo.

Fotografía del Beato, año 1904.

El 6 de febrero de 1881 el Papa León XIII lo nombró obispo auxiliar de Sevilla y tres años más tarde, el 10 de noviembre de 1884, obispo de Coria-Cáceres, de cuya sede se hizo cargo el día 7 de marzo de 1885. Tomó el lema de “Todo lo puedo en Él”. Allí, junto con la Marquesa de la Puebla de Obando (Celia Méndez), fundó la “Congregación de las Esclavas Concepcionistas del Divino Corazón de Jesús” el día 26 de julio de 1885. El espíritu que ambos imprimieron en su obra fue el de la oración y contemplación del Corazón de Cristo y la labor apostólica a través de la educación cristiana. Sus religiosas deberían ser como Maria: la primera esclava del Señor.
Durante veintitrés años, Celia Méndez guiada por don Marcelo estuvo al frente de la nueva Congregación. En la diócesis de Coria-Cáceres estuvo hasta el 5 de agosto del año 1886.

El 16 de septiembre de ese mismo año, por decisión de la Santa Sede, se hizo cargo de la diócesis de Málaga. Al llegar, inmediatamente se dio cuenta de que la provincia vivía prácticamente en el subdesarrollo por culpa del agotamiento de las minas, escasa actividad en el puerto de la capital y las plagas en los viñedos. Se dedicó a ayudar a quienes estaban sufriendo las consecuencias de esta situación económica y a cuestionar el trabajo esclavizante de los obreros en cuanto a horarios y condiciones de salubridad en los centros de trabajo. Decía con amargura que “la Iglesia había abandonado a los más pobres y que esta situación había que remediarla urgentemente”. Con estas posiciones se estaba adelantando a lo que con posterioridad se difundiría y defendería en la encíclica “Rerum novarum” de León XIII.

Escultura del Santo en la parroquia de San Roque de Sevilla, España.

Abrió un comedor gratuito, un hogar para los que no tenían donde dormir, escuelas nocturnas donde estudiar, consiguió que los salesianos se establecieran en la ciudad…, en fin, numerosas obras sociales que le hizo estar siempre muy pegado a las necesidades de quienes estaban bajo su cuidado espiritual. Fue nombrado senador del Reino como delegado de la provincia eclesiástica de Granada, destacando por su defensa de la enseñanza católica.

Nueve años más tarde, abandona Málaga porque fue nombrado arzobispo de Sevilla, haciéndose cargo de esta archidiócesis desde el 11 de febrero de 1896 al 19 de enero de 1906. En Sevilla, siguió con su misma actividad social a favor de los obreros y de los demás desfavorecidos y siempre, donde estuvo, destacó por su modestia, sencillez, vida austera, humildad, piedad, caballerosidad y cuidado de los pobres, por lo que era conocido como el “arzobispo mendigo”. Por humildad, en más de una ocasión se planteó renunciar al episcopado porque se consideraba indigno de dicho ministerio; si no lo hizo fue porque siguió el consejo del cardenal Della Chiesa, que fue el futuro Papa Benedicto XV.

En el año 1889 fundó en Sevilla el periódico “El Correo de Andalucía” desde el que quería defender la verdad y la justicia y creó una facultad de teología. En el Consistorio del 11 de diciembre del año 1905, San Pío X lo nombró cardenal de Sevilla, pero no pudo ir a Roma para recibir el capelo cardenalicio, aunque la birreta cardenalicia le fue impuesta por el rey Alfonso XIII el 31 de diciembre de 1905, pues cuando estaba bendiciendo el Santuario de Nuestra Señora de Regla, en Chipiona (Cádiz), cayó enfermo muriendo en Sevilla seis días más tarde: el 19 de enero de 1906.

Efigie del Beato sobre su tumba en la catedral de Sevilla, España.

Está sepultado en la Catedral hispalense en un precioso mausoleo blanco construido en el año 1913. Fue beatificado en Roma por el papa San Juan Pablo II el día 29 de marzo del año 1987.

La Congregación de las Esclavas Concepcionistas del Divino Corazón de Jesús se extendió rápido: en primer lugar en Coria, Málaga y Sevilla, donde él fue obispo; también en Ronda (Málaga), Sanlúcar la Mayor (Sevilla), Aracena, Corte-Concepción y Moguer (Hueva) y muchos otros pueblos andaluces y extremeños. Se abrió una Casa en Madrid y a partir del año 1913 empezaron a extenderse por América Latina: Brasil, Argentina, Ecuador, Paraguay y Venezuela. En la actualidad la Congregación tiene cinco provincias canónicas estando extendida por los cinco continentes. Se dedican a la enseñanza, desde la infantil hasta la universitaria y a obras culturales y sociales.

Antonio Barrero

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Santos y beatos de la provincia de Huelva

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Imagen procesional de San Walabonso en su ciudad natal de Niebla, Huelva (España).

Pregunta: Al igual que uno de los colaboradores de ese maravilloso blog yo también nací en la provincia de Huelva aunque por diversas circunstancias tuve que emigrar a Austria y aquí me he quedado. Pero siempre he tenido curiosidad por saber si en mi provincia ha vivido algún santo alguna vez y por eso os pido que me lo aclaréis. Alosno

Respuesta: Estimada tocaya, me ha encantado esta pregunta porque yo también en su día tuve este especial interés, tanto, que incluso le dediqué un programa en televisión. La verdad es que no han sido muchos los santos y beatos nacidos en nuestra provincia, pero los hay y además, algunos aunque no hayan nacido aquí, sí que han vivido en tierras onubenses. Procuraré no enrollarme porque este es un tema que me tienta a hacerlo. Los enumero y sólo digo algo de ellos.

San Víctor eremita
Santo cuya historicidad no está demostrada, pero que según una antiquísima tradición vivió como ermitaño en el siglo V en una cueva que se encuentra debajo de la ermita de la Virgen de los Ángeles en la Peña de Arias Montano en el municipio de Alájar. No se le rinde culto alguno, pero sí se conserva dicha cueva con una cruz que lo recuerda.

San Dúnala, mártir
Saltés, como tu bien sabes, es una isla que está en las marismas de la desembocadura de los ríos Tinto y Odiel y en la que existe una ciudad islámica construida a su vez sobre unas ruinas romanas.
Pues Dúnala era un noble mozárabe, señor de la Isla Saltés que en la primera mitad del siglo X fue enviado por An Nasir como embajador a Roma y ante el emperador bizantino de Constantinopla a fin de resolver algunos asuntos religioso-políticos, pues existían malas relaciones entre los Abbasidas (sultán de Egipto) y el Califa cordobés. Una vez en Constantinopla, decidió ir en peregrinación a Tierra Santa y camino de Jerusalén, fue encarcelado en Abul Qasir junto al lago Tiberíades. En la prisión murió decapitado por profesar su fe en Cristo. Es el único santo del término municipal de la capital de la provincia y, por supuesto, es un santo histórico.

Santos Walabonso y María, hermanos mártires de Niebla.
Naturales de Elepla (la actual ciudad de Niebla), su padre era cristiano y su madre, una musulmana convertida al cristianismo. María era mayor que Walabonso. Por razones económicas marcharon a Froniano, pueblo que distaba unas diez millas al oeste de la ciudad de Córdoba.
Walabonso entró en el monasterio de Cuteclara, que era un monasterio mozárabe mixto al oeste de Córdoba y allí estudió las Sagradas Escrituras de manos del abad Frugalo. Junto con San Pedro de Écija, se ordenó de diácono y se dedicó al servicio espiritual de las monjas del monasterio. Su hermana María también entró en el monasterio de Cuteclara y allí estuvo bajo las órdenes de la abadesa Santa Artemia, que era la madre de los santos Juan y Adolfo martirizados en tiempos de Abderramán II. Existía una complicidad y veneración mutua entre Walabonso y su hermana María.

Un día, Walabonso, junto con los santos Pedro, Wistremundo, Sabiniano, Abencio y Jeremías se presentaron ante el cadí cordobés para afearle el martirio de los santos Isaías y Sancho. Preguntados quienes eran, profesaron su fe en Cristo y fueron todos degollados el domingo 7 de junio del año 851. Sus cuerpos fueron quemados y sus cenizas se echaron al río Guadalquivir. Recibieron culto desde el mismo día de su martirio.
Muerto su hermano, Maria quedó traumatizada, lloraba amargamente y se encomendó a su hermano. Salió del monasterio y se fue a la basílica de San Acisclo donde se encontró con otra virgen de nombre Flora. Ambas, se presentaron ante el cadí, hicieron profesión de su fe y fueron encarceladas. En la cárcel, fueron confortadas por San Eulogio en persona que las animó al martirio. Fueron degolladas el 24 de noviembre del año 851. Sus cuerpos fueron abandonados para que sirvieran de comida a las aves de rapiña y posteriormente, sus despojos fueron arrojados al Guadalquivir.
María se apareció a los monjes de Cuteclara que los recogieron. Hoy se encuentran en una preciosa urna de plata venerada en la parroquia de San Pedro de Córdoba capital. El mismo San Eulogio obispo mártir de Toledo escribió sus vidas. Son los santos patrones de su pueblo natal: Niebla.

Monumento al Beato Vicente de San José en su ciudad natal de Ayamonte, Huelva (España).

Beato Vicente Ramírez de San José, franciscano mártir
Es el primer onubense beatificado por decreto de la Santa Sede. Nació en Ayamonte (Huelva) en el último tercio del siglo XVI. Su familia era humilde y vivían del oficio de tejedor. Para mejorar económicamente embarcó rumbo a México, a la ciudad de Puebla de los Ángeles y allí, en el año 1615 entró en contacto con los frailes del convento de San Francisco. Profesó como hermano lego el día 18 de octubre de 1616 y se ocupó de la enfermería del monasterio. Habiendo enfermado y muerto un fraile que iba a marchar como misionero al Japón, él se ofreció para suplirle, embarcando en 1618 rumbo a Filipinas con la intención de aprender el japonés.

Dos años más tarde, llega al Japón y se dedica a cuidad de los enfermos en el hospital de Nagasaki, pero el 25 de octubre del año 1621 es descubierto como misionero y fue detenido. Estuvo encarcelado en la cárcel de Omura, dentro de una jaula, junto con otros treinta prisioneros, todos hacinados. En la jaula, ejercía como enfermero y rezaba las horas canónicas. Murió en el llamado “gran martirio de Nagasaki”, el día 10 de septiembre del año 1622. Atado a un poste y rodeado de haces de leña y paja húmedas, murió asfixiado por el humo y quemado su cuerpo a fuego lento. Los restos calcinados fueron arrojados al mar. Fue beatificado por el Beato Papa Pío IX el día 7 de julio de 1867. Su fiesta se celebra el día 10 de septiembre.

Beata Eusebia Palomino Yenes, virgen salesiana
Su biografía la publicamos en este blog el día 16 de febrero de este año.

Fotografía coloreada del Beato Manuel González.

Beato Manuel González García, obispo de Málaga y Palencia
Nació en Sevilla el día 25 de febrero del año 1877, siendo hijo de Martín y Antonia. De pequeño perteneció al Coro de los Seises de la Catedral hispalense y entró en el seminario metropolitano en octubre del año 1889. El Beato Marcelo Espínola lo ordenó de sacerdote el 21 de septiembre del 1901, ejerciendo como párroco en distintos pueblos sevillanos. En el año 1905 fue nombrado arcipreste de la parroquia mayor de San Pedro de Huelva capital (Huelva no era diócesis y pertenecía a la archidiócesis de Sevilla) y aquí, en Huelva, fundó la “Obra de las Tres Marías y de los Discípulos de San Juan” el día 4 de marzo del 1910.

Escribió el libro: “Lo que puede un cura de hoy” y fue muy apreciado por todos los onubenses por su pastoral misionera, carácter dialogante y simpatía. Se distinguía por las catequesis con los niños creando el “Patronato de Aprendices Don Bosco”. El día 6 de diciembre del 1915 fue nombrado obispo auxiliar de Málaga y ordinario de la misma diócesis, el día 22 de abril del 1920.
En Málaga, el día 3 de mayo de 1921 fundó la “Congregación de las Hermanas Eucarísticas de Nazareth”, obra que fue aprobada por la Santa Sede el 30 de agosto de 1960. El 31 de mayo de 1931, como quemaron el palacio episcopal de Málaga, marchó a Ronda y, temiendo por su vida, la Santa Sede le impuso retirarse a Madrid en noviembre de 1932; allí permaneció durante tres años dedicándose a sus fundaciones.
El 5 de agosto de 1935 fue nombrado obispo de Palencia, aunque murió en Madrid el día 4 de enero de 1940. Está sepultado en la catedral palentina. Por su gran amor a la Eucaristía fue conocido como “el obispo de los sagrarios abandonados”. Publicó más de treinta libros. Fue beatificado por el papa San Juan Pablo II el día 29 de abril del año 2001.

Retrato del Beato Marcelo Espínola.

Beato Marcelo Espínola Maestre, cardenal arzobispo de Sevilla.
Nació en San Fernando (Cádiz) el día 14 de enero de 1835 siendo sus padres los Marqueses de Espínola. Estudió abogacía y fue entonces cuando entró en contacto con Huelva, donde venía muy asiduamente a fin de asesorar gratuitamente a los pobres. Se hizo gran devoto dela Hermandad del Nazareno dela Semana Santa Onubense.
En 1858 entró en el seminario de Sevilla ordenándose de sacerdote seis años más tarde; fue nombrado capellán de Sanlúcar de Barrameda y párroco de San Lorenzo, en Sevilla. Aunque lo designaron canónigo en 1879 siempre ejerció su labor pastoral en la parroquia de San Lorenzo. El 6 de febrero de 1881 la Santa Sede lo nombra obispo auxiliar de Sevilla y tres años más tarde, obispo de Coria-Cáceres. Allí fundó la “Congregación de las Esclavas Concepcionistas del Divino Corazón de Jesús” el día 26 de julio de 1885.

En mayo de 1886 fue nombrado obispo de Málaga y nueve años más tarde, arzobispo de Sevilla.  Siempre, donde estuvo, destacaba por su modestia, sencillez, vida austera, humildad, piedad, caballerosidad y cuidado de los pobres, por lo que era conocido como el “arzobispo mendigo<”. Fundó el periódico “El Correo de Andalucía” y fue senador del Reino. San Pío X lo nombró cardenal de Sevilla el día 11 de diciembre de 1905, pero no pudo ir a Roma para recibir el capelo cardenalicio pues un mes más tarde, cuando estaba bendiciendo el Santuario de Nuestra Señora de Regla, en Chipiona (Cádiz), cayó enfermo muriendo en Sevilla seis días más tarde: el 19 de enero de 1906. Está sepultado en la Catedral hispalense en un precioso mausoleo blanco construido en el año 1913. Fue beatificado por el papa San Juan Pablo II el día 29 de marzo del año 1987.

También estuvieron relacionados con nuestra provincia Santa Ángela de la Cruz, virgen fundadora, que fundó una Casa de su Congregación en Ayamonte (Huelva), la Beata Carmen Moreno Benítez, virgen mártir salesiana, que fue directora del colegio salesiano de Valverde del Camino, el Beato Manuel Gómez Contioso, salesiano mártir nacido en Moguer (Huelva) en 1877 y el Beato José Agustín Fariña Castro, agustino mártir, que desarrolló parte de su actividad docente en nuestra provincia.

Sepulcro del Beato Marcelo Espínola en la Catedral de Sevilla.

Y estos son los santos y beatos nacidos en nuestra provincia o que pasaron en ella parte de sus vidas. Espero haber complacido tu pregunta.

Antonio Barrero

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