San Canuto, rey de Dinamarca; y Santa Margarita, princesa de Hungría

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"Martirio de San Canuto", óleo historicista de Christian Albrecht von Benzon. Iglesia de San Albano, San Petersburgo (Rusia).

Este mes de enero se celebran las festividades de varios santos de sangre real, entre ellos San Canuto IV, rey de Dinamarca y mártir y por otra parte la conocida Santa Margarita princesa de Hungría. Hablaré brevemente de sus vidas dado que dedico el artículo a los dos y quiero que sea ameno.

San Canuto:
San Canuto, conocido como “El Santo” nació sobre el 1040; su padre era Sven o Swein III, cuyo tío, Canuto, había reinado en Inglaterra. Sven, no teniendo oblación legal cuido de su educación. El reino de Dinamarca era electivo; por lo que cuando Sven murió muchos se decidieron por el joven Canuto, cuyas virtudes le cualificaban como el mejor para el trono. Pero la mayoría, temiendo su espíritu marcial prefirieron a su hermano mayor Harald, quien a causa de su estupidez y sus vicios era comúnmente conocido como “El Perezoso”· Canuto se retiro a Suecia, y al morir Harald después de dos años de reinado fue llamado a sucederlo.

Dinamarca había recibido la fe cristiana hacia tiempo, pero necesitaba una mano ardorosa para dar el toque de gracia a esta buena obra. San Canuto empezó su reinado con una exitosa guerra contra los molestos enemigos del estado e implantado la fe en las provincias conquistadas. Ante la gloria de sus victorias se postro humildemente a los pies de un crucifijo, dejando allí su corona y ofreciendo su reino y a si mismo al Rey de Reyes. Se caso entonces con Alicia, hija de Roberto, Conde de Flandes, de la que tuvo un hijo que también fue santo, Carlos.

Su siguiente preocupación fue la de reformar los abusos en casa. Para este propósito otorgo muchos privilegios e inmunidades al clero, mostrando una real magnificencia al construir y adornar iglesias y dar la corona que había prometido a la iglesia de Roskilde, en Zelanda, su capital y lugar de residencia. Cuando Guillermo el Conquistador se convirtió en dueño de Inglaterra, Canuto mandó fuerzas para ayudar a los vencidos por estas tropas y al no encontrar a nadie dispuesto a unirse a ellos, fue derrotado con facilidad en el año 1069.

Vista del esqueleto del Santo en su sarcófago. Iglesia de San Albano de Odensee (Dinamarca).

Algún tiempo después, al ser invitado por la Inglaterra conquistada, levantó un ejercito para invadir y expulsar a los normandos; pero las traidoras prácticas de su hermano Olas le obligaron a esperar tanto tiempo en la costa que sus tropas le abandonaron.

El rey les impuso pagar una cuantiosa multa como castigo a su deserción o bien someterse a las leyes de los diezmos destinadas a los pastores de la iglesia. Su aversión a la ultima hizo que eligieran la tasa para gran mortificación del rey, quien ordenó que fuera recaudada con vigor.

Se rebelaron y San Canuto se retiro por su seguridad a la isla de Fyn donde fue a la iglesia de San Albano. Los rebeldes rodearon la iglesia y arrojaron ladrillos y piedras con las que destruyeron los santuarios de ciertas reliquias que Canuto había traído de Inglaterra. El santo, al alargar la mano detrás del altar, fue herido con un venablo, lanzado a través de una ventana y cayó como víctima de Cristo. Su hermano Benedicto y otros siete murieron con él, el día 10 de julio de 1086.

A instancias de su hermano, el rey Erico Ejegod, se realizó la elevación de los restos en el día 7 de abril de 1095 y se redactó una “Passio sancti Canutti“. Urbano II aprobó el culto a Canuto como mártir fundamentándolo con la frase “iustitiae factis occisus” (asesinado por actos de justicia). El hecho de que los restos de Canuto fueran sometidos a una prueba de fuego denota la existencia de dudas sobre su santidad.

Canonizado en 1107 por el Papa Pascual II, los daneses lo promovieron a la dignidad de santo nacional, en correspondencia con los santos reyes de los otros dos países escandinavos: Olavo (Olav) de Noruega y Erico de Suecia. Tiene como atributos una lanza y una flecha, porque fue atravesado por una lanza y acabado a flechazos.

Óleo de la Santa, obra de Szilárdfy Zoltán (1760).

Santa Margarita de Hungría:
Pasemos ahora a relatar la vida de esta famosa santa. Santa Margarita era hija de Bala IV, el piadoso rey de Hungría, nacida en el año 1242. Sus padres la consagraron a Dios por una promesa realizada antes de su nacimiento, debido a que estando su madre embrazada; Maria Laskaris, su padre fue derrotado por el ejército mongol y prometieron entregar a Dios al hijo por nacer si los salvaba, entonces murió el Gran Kan en Mongolia y nació Margarita.

Cuando no tenia mas que tres años y medio la llevaron al monasterio de las monjas dominicas en Vesprin, y a los diez,  la trasladaron a un nuevo convento de esta orden, fundado por su padre en una isla del Danubio, cerca de Budapest, llamada en su honor isla de Santa Margarita . Tomó los votos a los doce años, aventajando a los mas devotos y fue favorecida con extraordinarias comunicaciones procedentes del cielo. Le encantaba servir a todo el mundo y practicaba severas mortificaciones, nunca habló de si misma, como si no fuese digna de atención. Tampoco apreciaba ver a sus reales padres, ni hablaba de ellos, diciendo que era su desgracia no haber nacido de una estirpe pobre. Esto último hay que entenderlo en parte, ya que ella hubiera querido ser una más en el monasterio, y que se presentasen allí los reyes del país u otros familiares como que no ayudaba a ello.

Gran parte del día se dedicaba a vendar las heridas de los leprosos y no temía el contacto con sus llagas. Se esforzaba en ocultar sus enfermedades por miedo a ser dispensada o que mostrasen cualquier indulgencia con ella respecto al cumplimiento de las reglas. Desde su infancia sintió la más ardiente devoción por su Redentor crucificado, y besaba con mucha frecuencia tanto de día como de noche una pequeña cruz de madera de la crucifixión de nuestro Salvador, que siempre llevaba consigo. Comúnmente elegía orar delante del altar de la cruz. Su afecto por el nombre de Jesús hizo que lo pronunciara con mucha frecuencia, repitiéndolo con un sentimiento increíblemente profundo y con dulzura.

Su devoción por Cristo en el sagrado sacramento era el mas remarcable, a menudo lloraba abundantemente o caía en éxtasis durante la misa, y aun más cuando recibía al Esposo Divino en su alma. En vigilia no tomaba siquiera agua o pan, y velaba en la noche orando; en el mismo día permanecía en oración y ayuno hasta la noche, y entonces ya tomaba un pequeño refrigerio. Sentía una sensible alegría cuando oía anunciar cualquier festividad de Nuestra Señora, por su devoción a la Madre de Dios; participaba en ellas, y durante las octavas, mil salutaciones cada día, se postraba en el suelo en cada una. Además pronunciaba el oficio de Nuestra Bendita Señora todos los días.

Si creía haber ofendido a alguien, se echaba a sus pies y suplicaba su perdón, era siempre la primera en obediencia y no quería ser exceptuada si otras cumplían un castigo por haber roto el voto de silencio o por cualquier otra falta. Su cama era una burda piel tendida en el suelo, con una piedra como almohada. Fue favorecida con los dones del milagro y la profecía. Entrego su alma pura a Dios, después de una breve enfermedad, el 18 de enero del año 1271 con veintiocho años.

Primer sepulcro de la Santa. Poszonny, Bratislava (Hungría).

Fue honrada con un oficio en todas las iglesias de Hungría, especialmente en las de los dominicos, en virtud de un decreto del papa Pío II. El pueblo la tenia como santa aunque no estaba reconocida oficialmente como tal. Sus reliquias fueron trasladadas a Poszonny, en Bratislava.

No seria hasta el año 1937 en que el cardenal primado de Hungría apoyado por el Prior General de la Orden de los Dominicos recurrieran por enésima vez a Roma, consiguiendo del Papa Pío XII la llamada “canonización equipolente” mediante una Bula del día 19 de noviembre del año 1943, casi setecientos años después de su muerte.

Sus atributos son: figurada como monja porta un lirio en la mano y sobre su cabeza una lengua de fuego. Como princesa lleva manto cubierto de estrellas y una corona a sus pies. Se la invoca contra las inundaciones.

Abel

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