La devoción a la Theotokos en la Iglesia Ortodoxa

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Icono ortodoxo ruso de la Theotokos.

Al hablar de la Iglesia Ortodoxa Bizantina (Iglesia Ortodoxa en sí suena muy generalizado, si tomamos en cuenta que la Iglesia Copta, la Iglesia Malankar y la Siro Antioquena se consideran ortodoxas) nos viene a la mente, las cuestiones litúrgicas, teológicas y tradiciones que nos separan con nuestra Iglesia Católica Romana, pero a pesar de no alcanzar la plenitud al no estar en comunión mutua con la Iglesia Latina, su devoción, sacramentos y culto están fuertemente sustentados y son legítimos para el Catolicismo.

En realidad, fuera del asunto del Filioque (la doble procedencia del Espíritu Santo recitada en el credo latino pero rechazada por la Iglesia Griega), la Supremacía del Obispo de Roma (que en realidad nunca se ha cuestionado, pero que a diferencia de nosotros en que tenemos por dogma la infalibilidad papal, ellos rechazan esta cuestión asignando la Primacía de Honor, que al caer el Papa en la “Herejía” según ellos, la Primacía reside en el Patriarca de Constantinopla) y otras cosas que no son la hora de destacar, nunca se ha dudado de la Sucesión Apostólica, ni de la validez de los sacramentos, ya que al estar separados administrativamente y políticamente pero no de manera doctrinal, se asegura la validez misma; aunque para la Iglesia Romana, los ordenados sacerdotes ortodoxos actúan de manera ilícita, ya que al romperse la comunión, los sacramentos aunque válidos, (es decir la Presencia real de Cristo se hace realidad) no pueden formar parte de la Comunión en la Iglesia.

Cosa contraria ocurre con los Cristianos Ortodoxos, que la validez de los sacramentos administrados por la Iglesia Católica y las iglesias protestantes, han suscitado acalorados debates, en que no se tiene un consenso definitivo a esta cuestión. Pero fuera de esta perspectiva, hoy hablaremos de la importancia del culto de la Madre de Dios en las Iglesias de Rito Bizantino, en la cual destaca el desarrollo del arte mariano con distintos tipos de simbolismos catequéticos, que complementan esta devoción. El icono es una manera pedagógica y artística de evangelización que está presente en la Liturgia Bizantina, en la cual destaca la prolongada veneración a la “Theotokos “, en español Madre de Dios; cuya proclamación como tal, constituye uno de los dogmas más importantes del cristianismo.

Icono ortodoxo ruso naturalista de la Theotokos.

Historia del Dogma Mariano
Los debates teológicos en torno a la Maternidad Divina de la Virgen María, surgieron en el siglo IV, juntamente con las controversias en torno a la Divinidad de Cristo; durante el Reinado del Emperador Constantino (San Constantino El Grande para la Iglesia Ortodoxa) la cuestión del arrianismo (nombre con el cual es conocida la doctrina en que se negaba la divinidad del Hijo) fue resuelta tras el Concilio Ecuménico de Nicea en el año 325, en que esta herejía fue condenada formalmente y por el Concilio Primero de Constantinopla (ya que el arrianismo tomó fuerza gracias al Patriarca Eusebio de Nicomedia) presidido por San Gregorio Nacianceno y San Nectario de Constantinopla en el año 381.

El debate sobre la maternidad divina de la Virgen María nació cuando Apolinar de Laodicea propuso la doctrina en que el Verbo encarnado tomaba el cuerpo pero no el alma humana y estos errores comenzaron a ser enseñados en la Escuela Teológica de Antioquía, esto había pasado desapercibido hasta que Nestorio (quien fue consagrado como Patriarca de Constantinopla en el 428) propuso esta resolución: Dado que María es Madre de la Naturaleza Humana de Cristo entonces sería “correcto” proponer el nombre de Madre de Cristo, mas es incorrecto llamarla Madre de Dios.

Esta resolución causó estupor, sobre todo entre los monjes, en los cuales salieron los defensores de la Maternidad Divina de la Virgen; entre ellos destacan Eusebio de Dorilea y Proclo de Constantinopla. Nestorio recurrió a las autoridades civiles y apeló a la intervención del Papa Celestino I en el 429 para pedirle su opinión sobre la doctrina, entonces el Obispo de Roma puso sus escritos a consideración del Teólogo San Juan Casiano.

La Lucha con el naciente nestorianismo pasó a manos de la Escuela de Alejandría, y estaba acaudillada por San Cirilo, quien ya se había destacado en la polémica contra los semi-arrianos, los judíos y los paganos en su Patriarcado. Quien con sus argumentaciones que demostraban la heterodoxia del patriarca de Constantinopla envió una delegación a Roma, por esas fechas, también San Juan Casiano tomó una resolución desfavorable para las tesis de Nestorio.

Presentación de María en el Templo. Fresco ortodoxo griego.

Se recurrió al emperador Teodosio II, viendo que se afectaba la unidad del Cristianismo en Oriente y éste decidió convocar un Concilio. En Éfeso, puerto marítimo importante del Imperio con el Mediterráneo, se reunieron los delegados y los obispos, y San Cirilo presidió las sesiones. El nestorianismo afirmaba que las naturalezas de Cristo estaban completamente separadas, pero tampoco encontraron ortodoxa la tesis de Cirilo, que proponía la única naturaleza de Cristo, la divina (y que daría lugar al monofisismo tras su muerte); por otro lado se debatió sobre la Maternidad Divina, ya que Nestorio había propuesto llamar a María la Khristotokos o Madre de Cristo y no deba ser considerada Madre de Dios. Aprovechando que Nestorio no había ido a compadecer ante los padres conciliares, los defensores guiados por San Cirilo, aprovecharon la oportunidad de anatemizar a los nestorianos y sus doctrinas. Juan de Antioquía celebró un concilio paralelo en el que acusa a Cirilo de ser arriano y exigiendo su deposición. Pero éste soborna a los guardias imperiales y el emperador obliga a Nestorio a ser recluido en un monasterio y sus ideas se propagaron después hasta la lejana Edesa, donde la Iglesia Asiria se adhiere al nestorianismo, por lo que también llegó a la India y a China la fe cristiana, pero de manera heterodoxa.

Con el triunfo de la doctrina ortodoxa sobre la Maternidad divina, se inicia con mayor énfasis la veneración de la Madre de Dios, llegando a estar presente en la Liturgia. El Padre de la teología mariana, San Juan Damasceno llegó a escribir de ella: Proclamamos a la Santa Virgen propiamente y verdaderamente Madre de Dios (…) ya que la Santa Virgen no ha engendrado un simple hombre, sino al Dios verdadero; no desnudo, sino vestido de carne; no como un cuerpo descendido del cielo y transitado por ella como un canal, sino tomando de ella una carne consubstancial a la nuestra.

Icono ortodoxo americano de la Protección de la Theotokos.

Teología Mariana en la Iglesia Ortodoxa
La teología ortodoxa es muy rica en cuanto a la interpretación de ciertos episodios propiamente dichos y a la meditación sobre el papel importantísimo de la Madre de Dios en nuestra salvación. En relación sobre la infancia de la Virgen María, el Proto-evangelio de Santiago, un escrito apócrifo del Siglo II, fue considerado auténtico por Clemente de Alejandría y por Orígenes, nacida de una pareja de Justos llamados Joaquín y Ana, y a la edad de tres años llevada al Templo (este evento considerado apócrifo también dadas las costumbres judías de la época), la Iglesia Ortodoxa festeja la Presentación de la Madre de Dios en el Templo el 21 de noviembre.

La Iglesia Ortodoxa enseña que María fue escogida por Dios pero no predestinada, debido a que contradice este concepto del Pecado Original heredado de nuestros primeros padres, además coarta con el concepto del Libre Albedrío y sus raíces humanas. Por lo que no forma parte de la doctrina ortodoxa el concepto de la Inmaculada Concepción, dogma proclamado en 1854 por el Papa Pío IX; la ortodoxia considera el simbolismo vivo de la humanidad de María frente a la Divinidad de Dios Padre y Creador. Con el tiempo se descubre en María como poderosa intercesora ante el Creador, y ecónoma de la Salvación. No se puede negar la lucha de María por alcanzar y perfeccionar en la virtud. Tampoco se rechaza la idea de su libertad. Entonces la Voluntad de Dios, ella la acepta con amor y alegría de ser la Madre del Salvador. Con respecto a la herejía en que postula que la Santísima Virgen sólo dio a luz a la naturaleza humana y no a la divina de Jesucristo, la teología ortodoxa opina al respecto de que en Jesucristo está una sola persona, y una sola Voluntad, pero que en él también están las dos naturalezas sin confusión ni división.

También se diferencia la devoción ortodoxa de la Dormición, es decir del paso de la Santísima Virgen de éste mundo a la gloria eterna, y la devoción católica de la Asunción, aunque esta diferencia sea solamente cronológica ya que Melitón de Sardes (siglo II) y San Juan Damasceno (siglo VII) hablan de éste episodio, en el cual sientan las bases para lo que sería la devoción de la Dormición de la Virgen y su tránsito a los cielos en cuerpo y alma. Recordemos que esto no es basado en las Escrituras canónicas propiamente dicho, sino que se basan en tradiciones apócrifas, en las cuales se va heredando de manera oral y escrita.

Detalle de la Dormición de la Virgen en el ábside de la catedral de Sibiu, Rumanía.

Para la tradición ortodoxa, el papel de la Virgen María en la Salvación de la Humanidad es muy importante, la función de la Virgen en la Encarnación es doble; por un lado, ella asegura la continuidad de la raza humana. Su Hijo es Hijo de David, Hijo de Abraham y de todos los padres progenitores. Por otro lado, Él exhibió una nueva fuente de generación. Él fue el nuevo Adán.

La Encarnación está estrechamente ligada con dos conceptos ortodoxos acerca de la Virgen María: a) Su perpetua virginidad; b) Su denominación de Theotokos. El proceso de purificación y de iluminación de la raza judía tan anunciado en el Antiguo Testamento, alcanzó su culmen en la Virgen María; en ella hallaron cumplimiento la fe y el heroísmo de muchas generaciones del Pueblo Elegido. Su nombre es invocado en las oraciones litúrgicas y comunes, porque se ama no sólo como la Madre del Redentor, sino también como Madre de la Humanidad.

La Liturgia Bizantina tiene varios momentos en los que se honra a la Bienaventurada Virgen María, en la Divina Liturgia se le recuerda en las letanías, además de que en el Iconostasio en la puerta que cubre el Altar donde se celebra la Eucaristía, a los laterales se encuentra en el lado Izquierdo el Icono de la Madre de Dios con el Niño Jesús en su regazo, simbolizando el inicio de la Historia de la Salvación con el episodio de la Encarnación, y del lado derecho al Cristo Pantocrátor en el que nos recuerda a su segunda venida al final de los tiempos. Por eso el celebrante siempre muestra gran reverencia a la Madre de Dios y besa el Sagrado Icono.

María, Madre de Dios. Icono ortodoxo griego.

Ejemplos de Himnos Ortodoxos de la Santísima Virgen:
Los himnógrafos le han honrado con sus composiciones, entre los más importantes se encuentran San Nectario de Egina, san Romano el Mélodo, San Juan Damasceno y San José el Himnógrafo. Todos estos himnos de profundidad teológica y espiritual.

Axion Estin
Digno es verdaderamente bendecirte Oh Theotokos
Siempre bienaventurada e inmaculada y Madre de Dios.
Oh más honorable que los querubines, e incomparablemente más gloriosa que los serafines.
Tú que sin corrupción engendraste al Verbo Dios verdaderamente eres la Theotokos.
Te magnificamos.

Agni Parthene
Himno no litúrgico compuesto por San Nectario de Egina cuya traducción del griego es “Oh Virgen Pura”.
(A) Oh pura y virgen Señora, / Oh impecable Virgen: Regocíjense, oh pura novia! Oh Virgen Reina y Madre / Oh vellón más sagrado: / Regocíjate, Oh pura novia!
(B) Oh altura que trasciende por encima de los cielos / Oh haz de luz más radiante: / Regocíjate, Oh pura novia! Oh la alegría de casto y virgen sirvientas / superando todos los ángeles: / Regocíjate, Oh pura novia!
(C) Oh brillante luz de los cielos por encima y más claro y más radiante: / Regocíjate, Oh pura novia! Comandante jefe de los cielos por encima de E / S más sagrado de los santos/ Regocíjate, Oh pura novia!
(A) Oh siempre virgen María / Oh Maestra de creación: / Regocíjate, Oh pura novia! Oh todos-novia impecable y pura / Oh Dama de todos los santos: / Regocíjate, Oh pura novia!
(B) Oh santa María, Esposa y Reina / Oh causa de nuestra alegría / Regocíjate, Oh pura novia! Oh Reina honorable / Oh Madre santísima / Regocíjate, Oh pura novia!
(C) Más preciado que los querubines y más glorioso que los serafines/ Regocíjate, Oh pura novia! Superando principados / dominios, tronos y potestades: / Regocíjate, Oh pura novia!
(A) Regocíjense, canción de los querubines / Regocíjense, himno de los ángeles: / Regocíjate, Oh pura novia! Regocíjense, la oda del serafín / y la alegría de los arcángeles: / Regocíjate, Oh pura novia!
(B) Regocíjense, o la paz; Regocíjense, oh alegría / y refugio de salvación: Regocíjense, oh pura novia! Oh cámara nupcial de la Palabra / fragante flor: / Regocíjate, Oh pura novia!
(C) Regocíjense, las delicias del paraíso / Regocíjense, la vida eterna: / Regocíjate, Oh pura novia! Regocíjense, Oh árbol sagrado de la vida y fuente de la inmortalidad: / Regocíjate, Oh pura novia!

René

Enlaces Consultados (25/06/2017):
– www.acoantioquena.com
– www.ecclesia.com.br
– https://es.wikipedia.org

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El Primero de Enero en la Octava de la Navidad

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Santa María, Madre de Dios. Reina de la Congregación de San Michele Monaco, Alemania.

La liturgia del día nos propone el siguiente texto evangélico:
“En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa y encontraron a María y José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores decían. María, por su parte guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dió el nombre de Jesús, el que le dió el ángel antes de ser concebido en el seno”. (Lucas, 2, 16-21).

La circuncisión de Jesús es un evento narrado en el Evangelio de San Lucas (2,21): ocho días después de su nacimiento, Jesús fue circuncidado según la costumbre hebrea.
“Y estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia después de ti, de generación en generación, como alianza perpetua, para ser tu Dios y el de toda tu descendencia después de ti…..Sea circuncidado todo varón de entre vosotros” (Génesis, 17, 7-10). Este hecho viene recordado en la liturgia oriental (Iglesias Ortodoxas) con la correspondiente fiesta litúrgica celebrada el 1 de enero, pero la liturgia latina (Iglesia Católica), celebra este evento en la “octava de la natividad” (1 de enero) y de una manera muy particular, la liturgia ambrosiana celebra la solemnidad de la Circuncisión de Jesús en la octana de la Navidad.

Este es el prefacio de esta solemnidad en el rito ambrosiano:
“Es verdaderamente cosa buena y justa, nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, a ti, Padre santo, Dios omnipotente y eterno, por Cristo nuestro Señor, que para redimirnos del peso de la ley, fue circuncidado según la ley. De esta manera afirmó el valor del antiguo precepto, pero al mismo tiempo renovó la naturaleza del hombre, liberándola de todo gravamen de cualquier residuo de pecado. No despreciando el mundo antiguo dió comienzo al nuevo; en obsequio a la ley se hizo legislador y llevando en la pobreza de nuestra naturaleza su divina riqueza, concedió una nueva sustancia al misterio de los antiguos ritos. Con un corazón renovado y alegre, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a ti, oh Padre, el himno de tu gloria”.

María Santísima, Madre del Salvador como Divina Pastora. Acireale, Italia.

Esta es la “Oración Colletta” en el rito romano el día 1 de enero.
“¡Oh! Padre bueno, que en María, Virgen y Madre, bendita entre todas las mujeres, has establecido el hogar de tu Hijo hecho hombre por nosotros, concédenos tu Espíritu, de manera que toda nuestra vida en señal de tu bendición, esté disponible para recibir tus dones. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo tuyo, que es Dios….. Amén”.
El Rito Ambrosiano enfatiza en lo que significa “la octava de la Navidad” y “la Circuncisión de Jesús”, mientras que, en el Rito Romano se hace en “la Madre de Dios”. (Sin embargo, como se puede ver en la lectura del evangelio según el Rito Romano, en el texto se habla de la Circuncisión).

El octavo día fue el día en el que Jesús fue circuncidado conforme a la tradición hebrea y en este acto, recibió el nombre de Jesús, que en hebreo significa “salvación” o “salvador” (Dios salva). Sin embargo, la devoción popular gracias a San Gaspar del Búfalo, ha guardado el misterio salvífico de la Circuncisión en lo que se ha venido en llamar “el Rosario de la Preciosísima Sangre de Jesús” en el cual se recita:
1º Misterio.- Jesús derrama su Sangre en la Circuncisión (Lucas 1, 59): ¡Oh! Jesús, Hijo de Dios, que con la primera Sangre que has derramado para nuestra salvación, se revela el valor de la vida y la obligación de afrontarla con fe y con coraje, en la luz de tu nombre y en la gloria de la gracia” (Padre nuestro y cinco Glorias), “te suplicamos, Señor, que socorras a tus hijos que has redimido con tu Preciosa Sangre.
Es por esto por lo que los creyentes, en la solemnidad del 1 de enero, celebramos a Jesús, que es la Palabra del Dios vivo, Dador de la Ley, que dona por primera vez su sangre por la humanidad. Todo esto demuestra la obediencia de Jesús a Dios y profetiza la Resurrección de Jesús.

En referencia a la Circuncisión de Jesús se difunde la devoción a una reliquia: el Santo Prepucio (!!). El Santo Prepucio es una reliquia constituída por aquello que se cree es el resto del prepucio de Jesús recogido durante el rito de la circuncisión y al que se le ha atribuido diversos eventos milagrosos. En diversos momentos de la historia y en varios lugares de Europa se ha manifestado que ellos lo custodiaban. En la Edad Media se multiplicó la reliquia; era la época en la que eran bienvenidas todas las santas reliquias, ya fueran verdaderas o falsas.

En un principio se pensaba que la reliquia le fue dada al Papa San León III el día 25 de diciembre del año 800 por parte de Carlomagno en el día de su coronación. ¿Cómo la habría conseguido el emperador? Se la habría dado un ángel mientras este rezaba en el Santo Sepulcro aunque otra versión es que se la habría dado la emperatriz Irene de Bizancio. El Papa León III colocó la reliquia en el “Sancta sanctorum” de la Basílica Lateranense de Roma.
Además de Roma, presumían de tener esta reliquia las ciudades de Santiago de Compostela, Coulombs (Francia), Chartres, las iglesias de Besançon, Metz, Hildesheim, Charroux, Conques, Langres, Amberes, Fécamp, Puy-en-Velay, Calcata (Viterbo), Auvergne… Gracias a Dios, hoy en día, este culto ya no se realiza.

Virgen Dolorosa de las Siete Espadas. Iglesia de Santo Stefano Rotondo, Roma (Italia).

Y antes de concluir quisiera decir dos palabras acerca de la solemnidad de María Santísima Madre de Dios, que es la fiesta por excelencia del rito romano en este día 1 de enero.
El Martirologio Romano, en efecto, dice el día 1 de enero: “En la Octava del Nacimiento del Señor y en el día de su Circuncisión, la solemnidad de la Santa María, Madre de Dios: los Padres del Concilio de Éfeso la aclamaron como Theotókos, porque en ella el Verbo se hizo carne y el Hijo de Dios habitó en medio de los hombres, el Príncipe de la paz, al que se le dió un nombre que está sobre todo nombre”.

La solemnidad de María Santísima Madre de Dios fue la primera fiesta mariana aparecida en la Iglesia occidental. El “Natale Sanctae Mariae” se empezó a celebrar en Roma entorno al siglo VI, probablemente juntamente con la dedicación de una de las primeras iglesias Maríanas de Roma: Santa María Antiqua al Foro romano, al sur del templo de Cástor.

La liturgia la conectó a la Navidad y el 1 de enero fue llamado “In octava Domini”. En memoria del rito realizado ocho días después del nacimiento de Jesús se proclamaba (se proclama) el evangelio de la Circuncisión, que también dió nombre a la fiesta que inauguraba el año nuevo.
La reforma litúrgica del calendario para el rito romano que hizo el Concilio Vaticano II, le dió al día 1 de enero la festividad de la Maternidad divina de María, ya celebrada desde el año 1931 el día 11 de octubre en recuerdo del Concilio de Éfeso (431), en el que se sancionó solemnemente esta verdad tan querida para el pueblo cristiano: María es la verdadera Madre de Dios.

Nuestra Señora de los Dolores y de Loreto. Ceuta, España.

Esta fiesta fue una victoria doctrinal en contra de Nectorio que había osado declarar: “¿Dios ha necesitado una madre? Ahora no condenamos a la mitología griega que le atribuía una madre a los dioses”.
San Cirilo de Alejandría, combatiendo a Nectorio, se opuso a la expresión de “María madre de Cristo” y apoyó la de “María madre de Dios” porque equivalía a afirmar que Cristo es una sola persona, es la persona del Hijo de Dios: “Así como la Virgen generó según la carne a Dios unido personalmente a la carne, decimos que ella es la madre de Dios, no en el sentido de que la naturaleza del Verbo se hizo carne desde el comienzo de su existencia, sino en el sentido de que, habiendo asumido el Verbo personalmente la naturaleza humana, aceptó ser engendrado en su seno según la carne”.

Las dos naturalezas, divina y humana en Cristo son independientes y forman parte en una sola persona divina: entonces, podemos predicar de la persona divina de Cristo todas las propiedades de la naturaleza humana y decir también que Dios nace, padece y muere. Luego si Dios ha nacido, María es la Madre de Dios.

Damiano Grenci

BIBLIOGRAFIA Y SITIOS:

* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2011
* Sito Web di wikipedia.org
* Sito Web di culturacattolica.it
* Sito Web di santibeati.it
* Sito Web di monasterovirtuale.it

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