Contestando a algunas breves preguntas (XV)

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Escultura del Venerable Mateo Talbot en Dublín (Irlanda).

Escultura del Venerable Mateo Talbot en Dublín (Irlanda).

Pregunta: Leí hace un tiempo un artículo sobre la vida de un Santo cuyo nombre no recuerdo y me gustaría recordarla y releerla nuevamente. Lo único que se me viene a la memoria era que, por desgracia, bebía mucho y padeció de alcoholismo y que gracias a su fe y oraciones, se curó y llegó a ser un gran Santo. Tengo un amigo con un problema parecido y me gustaría saber de qué Santo se trata para encomendarle su curación y que cambie de vida. Muchas gracias.

Respuesta: Te estás refiriendo al Venerable Mateo Talbot, seglar irlandés que murió en el 1925, que era alcohólico, que llegó a vender los bienes de su madre para conseguir alcohol, pero que cuando tenía 24 años de edad, lo dejó bruscamente y se dedicó a llevar una vida ascética. Murió con 69 años. Un día le dedicaremos un artículo.

Pero también tenemos a San Marcos Ji Tianxiang, un laico chino que fue asesinado en 1900, junto con docenas de otros católicos en su aldea, en la feroz persecución contra los cristianos durante la rebelión de los Boxer. San Marcos no era alcohólico, pero sí era un adicto al opio, por lo que se le prohibió recibir los sacramentos en los últimos 30 años de su vida. No podía recibir la comunión porque su adicción era considerada un pecado, pero él oraba para liberarse de este vicio, aunque no lo conseguía. Sin embargo, seguía siendo un católico creyente. Cuando los boxers lo apresaron, se le dio la oportunidad de renunciar a su fe, pero él se negó y cantando las letanías a la Santísima Virgen fue conducido al martirio. Tenía 66 años de edad.

Pregunta: En la abadía Downside de Inglaterra se veneran a varios santos y beatos mártires ingleses. ¿Me podrían decir cuáles son y darme algunos breves datos de ellos?

Respuesta: Efectivamente, en esa abadía son venerados los siguientes Santos y Beatos mártires benedictinos, de los que brevemente te daré algunas reseñas biográficas, dejando para otro momento el escribir más extensamente sobre ellos:

San Juan Roberts
Monje benedictino galés, que fue ordenado de sacerdote en Santiago de Compostela en el año 1602 y que cuando regresó a su país fue arrestado, encarcelado y desterrado en cuatro ocasiones. Finalmente fue capturado en Londres después de celebrar la Santa Misa y el 10 de diciembre del año 1610 fue llevado a Tyburn, donde fue ahorcado y descuartizado por no haber querido prestar juramento en contra de la autoridad del Papa.

Abadía de Downside, en Inglaterra.

Abadía de Downside, en Inglaterra.

San Ambrosio Barlow
Había nacido en Lancaster, pero estudió en el seminario de Valladolid, en España. Posteriormente marchó a Holanda e ingresó en la comunidad benedictina de Douai, donde fue ordenado de sacerdote en el año 1617. Fue destinado a Inglaterra, donde también fue detenido en cuatro ocasiones por el crimen de ser sacerdote católico. Fue ahorcado y descuartizado en Lancaster el día 10 de septiembre del año 1641.

Beato Jorge Gervase
Era natural de Sussex y con treinta años de edad se hizo católico. Fue ordenado en Douai en el año 1603 y un año más tarde fue enviado a Inglaterra como misionero. Allí fue detenido y devuelto a Holanda, donde ingresó como novicio benedictino en el monasterio de San Gregorio de Douai. Fue destinado nuevamente a Inglaterra y allí, condenado a muerte por su negativa a jurar fidelidad al rey de Inglaterra como cabeza de la Iglesia. El 11 de abril del 1608, con treinta y nueve años de edad, fue martirizado brutalmente.

Beato Felipe Powell
Galés, que estudió en Londres y que ingresó como novicio en el monasterio benedictino de Douai, donde fue ordenado de sacerdote. Regresó a Inglaterra, siendo el capellán de la familia Poyntz en Somerset. Fue arrestado y llevado a Londres donde reconoció que era monje benedictino y sacerdote. El 30 de junio del año 1646, fue ahorcado en Tyburn y luego descuartizado.

Reliquias de los Santos mártires Ambrosio Barlow y Juan Roberts en la abadía de Downside; Inglaterra.

Reliquias de los Santos mártires Ambrosio Barlow y Juan Roberts en la abadía de Downside; Inglaterra.

Beato Mauro Scott
Sus padres eran protestantes, pero él conoció a San Juan Roberts y se hizo católico, entrando en un monasterio benedictino español, donde se ordenó de sacerdote en el año 1610. Luego, pasando por Douai, marchó a Inglaterra, donde llegó a tiempo de presenciar el martirio de quien le había iniciado en el catolicismo. Allí fue arrestado y encarcelado durante un año antes de ser desterrado a Francia. Al cabo de varios meses, volvió a Inglaterra, siendo detenido. El 25 de mayo de 1612 fue juzgado por el Old Bailey y condenado a muerte por ser sacerdote católico. Lo llevaron a Tyburn donde fue ahorcado.

Beato Tomás Pickering
Con cuarenta y un años de edad entró como hermano lego en el monasterio benedictino de San Gregorio en Douai. Cinco años más tarde, en 1665 fue enviado a Londres para ser el prioste de los monjes benedictinos que eran capellanes de la esposa católica del rey Carlos II. Fue arrestado en el 1678 bajo la acusación de intentar matar al rey, pero como se demostró que la acusación era falsa, el rey lo indultó. Quienes lo acusaron falsamente siguieron insistiendo ante el rey, por lo que el 9 de mayo del 1679 fue llevado a Tyburn, donde fue ahorcado y descuartizado.

Asimismo, en esta abadía benedictina están parte de las reliquias de San Oliverio Plunkett, arzobispo mártir de Armagh, a quién le dedicaremos un artículo en exclusiva.

Foto del Beato Marcel Callo.

Foto del Beato Marcel Callo.

Pregunta: Me gustaría que me hablaseis del Beato francés Marcel Callo, que murió en un campo de concentración nazi y cuya fiesta se celebra el 19 de marzo.

Respuesta: Pues sí, hoy se celebra la fiesta de este joven mártir francés. Era el más joven de una familia de nueve hermanos y se crió en un ambiente profundamente cristiano. Con doce años de edad era aprendiz de tipografía en Rennes y, mientras uno de sus hermanos ingresó en el seminario, él se unió a la Cruzada Eucarística. Posteriormente entró en la Juventudes Obreras Católicas, donde se planteó santificarse en el mundo del trabajo, llegando a ser presidente de una de las secciones de las JOC. Sin embargo, era de fuerte carácter, algo terco y pretendiendo llevar siempre la razón. En las JOC se hizo novio de una de las muchachas afiliadas a ese movimiento.

Cuando los alemanes invadieron Francia, las JOC se vieron obligadas a entrar en la clandestinidad, ya que sus actividades fueron oficialmente prohibidas. Tras el bombardeo de Rennes el día 8 de marzo de 1943, donde murió una de sus hermanas, se vio obligado a realizar trabajos forzados en el campo alemán de Zelha-Melhis, bajo la amenaza de que si se negaba tomarían represalias contra su familia. Sin embargo, como buen jocista manifestó: “Yo no voy como trabajador, sino como misionero entre mis compañeros”. Allí, aunque pasó momentos de angustia y de desaliento, hizo realidad lo que había dicho de trabajar como misionero y por eso, el 19 de abril del 1944 lo arrestaron bajo la acusación de ser “demasiado católico”, enviándolo a la prisión de Gotha, donde permaneció durante cinco meses. El 4 de octubre de 1944 fue internado en el campo de concentración de Mauthausen.

Allí, tanto él como los demás detenidos, sufrieron de manera terrible hambre y sed, torturas y frío, pero él siguió con su labor evangelizadora, instruyendo a los prisioneros y encabezando las oraciones de los mismos. Fue obligado a realizar trabajos forzados y finalmente sólo les daban patatas podridas para comer y agua sucia para beber, por lo que los últimos seis meses de su vida su estado de salud era tan débil que dejaron que se quedara en la cama, acompañado de los cadáveres de los compañeros que iban muriendo. Padeciendo de fortísimos dolores de estómago, con algo más de veintitrés años de edad, murió de agotamiento y de disentería el 19 de marzo del año 1945. Uno de los carceleros, el coronel Tibod, que había presenciado la muerte de miles de prisioneros, llegó a decir emocionado que “Marcel, al morir, tenía el aspecto de un Santo”. Fue beatificado por el Papa San Juan Pablo II, el día 4 de octubre del 1987.

Antonio Barrero

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Santa Agatha Lin Zhao y compañeros, mártires en China

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Estampa devocional italiana de la Santa, perteneciente a la serie del ilustrador Bertino.

Estampa devocional italiana de la Santa, perteneciente a la serie del ilustrador Bertino.

Aunque existen una gran cantidad de mártires en Asia, víctimas de las persecuciones desatadas por el choque cultural entre el cristianismo y las diferentes religiones, tradiciones e idiosincrasias asiáticas, siempre es muy complejo escribir sobre ellos, pues los datos que tenemos de cada uno son muy escasos. Eso ocurre especialmente con los mártires chinos, de los cuales hay muy poca información y desde luego, ésta es prácticamente inexistente en español.

Pero a pesar de ello, en este blog hemos intentado superar las barreras de la desinformación y la lengua, y gracias a la generosidad y esfuerzo de los compañeros, hemos podido saber ya de Santa Lucía Yi Zhenmei, Santa Magdalena de Nagasaki, los mártires coreanos; y muchos otros de los que -espero- seguiremos hablando. Hoy os presento a Santa Agatha Lin Zhao (o Tchao), una virgen catequista que sufrió martirio durante la rebelión de los boxer (1899-1901).

Es difícil explicar en pocas líneas el contexto histórico de las persecuciones contra los cristianos en China, que en modo alguno deben ser extrapoladas a otras persecuciones conocidas, al menos, fuera del ámbito asiático. El pueblo y la cultura chinas, que desde siempre han manifestado una gran convicción de lo elevado y moralmente superior de sus creencias y costumbres y una desestimación de lo ajeno y extranjero rayano en el desprecio, no tomó a bien la injerencia occidental en su mundo particular. Desde muy pronto mostraron una enorme resistencia a la llegada de toda influencia occidental -y, considerando los fenómenos de colonización y neocolonización a largo de la Historia, ¿quién podría culparles?-. Por desgracia, cometieron el error de extender su persecución a quienes eran sus mismos compatriotas, haciendo pagar justos por pecadores. La rebelión de los boxer, movimiento contra la influencia comercial, política, religiosa y tecnológica foránea en China durante los últimos años del siglo XIX; incluyó la lucha contra una religión occidental: el cristianismo. Y por tanto, convirtieron en víctimas a los cristianos, incluidos, y de modo especial, los cristianos chinos. Éstos eran vistos como traidores a ojos de los rebeldes, culpables de trastocar la cultura china y el carácter nacional del país. Hubo muchas víctimas entre laicos y religiosos, sobretodo catequistas. Ése fue el caso de nuestra Santa de hoy.

Lin Zhao nació en 1817, en el pueblo de Qinglong, provincia de Ghizou, en una familia china de religión cristiana católica. Pocos días después de su nacimiento, su padre fue arrestado a causa de su fe, por lo que la niña no fue bautizada hasta tres años después, cuando él fue liberado. En su bautismo, a Lin le impusieron el nombre de Agatha (Águeda), en honor a la mártir de Catania, a la que imitaría en su virginidad y martirio.

Ilustración de la Santa. Destaca el velo blanco, símbolo de su virginidad.

Ilustración de la Santa. Destaca el velo blanco, símbolo de su virginidad.

A diferencia de como solía hacerse con las niñas de su época, Agatha aprendió muy pronto a leer y a escribir, pues era una muchacha inteligente. A pesar de ello, como solía hacerse entre las familias chinas, sus padres la prometieron en matrimonio, sin su consentimiento, al heredero de la vecina familia Li. Ella no lo descubrió hasta que cumplió 18 años de edad, momento en que le fue revelado su compromiso. Agatha reaccionó con gran disgusto, revelando a sus padres que había hecho voto de virginidad a Cristo y que no podía entregarse a otro hombre. A pesar de que cancelar el contrato matrimonial les supondría un gran conflicto con la familia Li y una pérdida de respetabilidad social en su entorno, Agatha ganó la batalla con su insistencia y fortaleza: finalmente, sus padres la dejaron estar y anularon los planes de matrimonio. Ese mismo año, el padre fray Matthew Liu, franciscano chino, la animó a entrar en un colegio femenino en Guiyang, donde cultivó su avispada inteligencia.

Pero dos años después, se vería obligada a regresar a casa. Su padre fue de nuevo arrestado, encarcelado y torturado. Su familia se quedó sin posesiones a causa de ello, de modo que no podían seguir viviendo en tan paupérrimas condiciones. Agatha y su madre se vieron obligadas a trabajar para ganar algo de dinero y mantener a la familia. De nuevo, fray Liu la visitó y la animó a que enseñara el catecismo a los niños cristianos de la zona, lo que hacía en sus ratos libres.

Cuando el padre nuevamente fue liberado, su salud estaba destrozada a causa de las torturas y era ya incapaz de trabajar. Acabó muriendo a causa de este deterioro físico, y en ese momento, la madre de Agatha se retiró a vivir con un hijo suyo que había tenido de un matrimonio anterior.

Eso liberaba a Agatha de todas las responsabilidades para con su familia y le daba la oportunidad de seguir su vocación. Tenía 25 años de edad en aquel momento, y a pesar de su juventud, se convirtió en la directora de la nueva escuela femenina de fray Liu, donde realizó formalmente su voto de pureza.
Apenas un año después, el nuevo Adminsitrador Apostólico de la diócesis de Guizhou, monseñor Bai, la nombró superiora del convento de Guiyang. Allí mantuvo una vida austera y entregada completamente al cuidado de los pobres y de los niños.

Ilustración de la Santa perteneciente a una serie de estampas devocionales italianas. Fuente: www.tuttocollezioni.it.

Ilustración de la Santa perteneciente a una serie de estampas devocionales italianas. Fuente: www.tuttocollezioni.it.

En 1857, Lawrence Puang Wang Bin y Jerome Lu Tingmei, dos cristianos, fueron encarcelados, y con ellos también fue encarcelada Agatha -quien entonces tenía 39 años de edad-, pues se había convertido en un personaje relevante. Durante el juicio al que fueron sometidos, el mandarín -magistrado de la provincia- de Maokou, Dai Luzhi, no vaciló en burlarse de ella, haciendo especial hincapié en el voto de virginidad, que era visto como incomprensible por la idiosincrasia china. El interrogatorio de Agatha se desarrolló de la siguiente manera:[1]
“¿Cómo te llamas?”
“Me llamo Lin”.
“¿Ése es tu nombre de soltera o es el apellido de tu marido?”
“No estoy casada”.
“¡Qué! ¿Por qué no te has casado?”
“He consagrado mi castidad”.
“¿Qué estás diciendo? ¡Eso va en contra de las relaciones humanas! ¿Quién te ha enseñado esas cosas? ¿Para qué estás aquí?”
“Para instruir a las niñas”.
“¿Instruirlas en qué? Para eso ya están los mandarines”
“Las niñas no entienden el mandarín
[2], entienden el dialecto Han [3], de ahí que me necesiten para instruirlas”.
“Eres una Han, y estás enseñando cosas de bárbaros
[4]. Estás embrujando a ciudadanos inocentes con las supersticiones de tu culto. Dices que las enseñas a leer, ¿pero quién sabe si más tarde no las arrastrarás a ese maligno culto del que no te arrepientes de pertenecer?”
“No me arrepiento, pero no soy más que una mujer insignificante. Sólo respeto la supremacía de Dios, que no puede ser abandonada”.
“No te has casado, lo que demuestra que predicas la extinción de las relaciones humanas, ¿y aún dices no pertenecer a una secta?”

Y a continuación se burló de ella, de su virginidad consagrada y empezó a cuestionar que, a su edad, todavía fuese virgen, lo que parecía poco probable a sus ojos. Agatha no quiso seguir el juego de tan degradante insulto. Simplemente respondió:
“¿Es una falta de respeto a las autoridades el hecho de ser un templo a la castidad?”
Wang Bing y Lu Tingmei, al oír sus palabras, empezaron a aplaudirle. Eso enfureció al mandarín, que dando un golpe sobre la mesa, gritó:
“¡No tienes ni idea de lo que estás diciendo! El gobierno ha ordenado a tu descarriada secta que se marche, que vuelva por donde vino. Si tú no escuchas ni acatas las órdenes del gobierno, éste puede ordenar inmediatamente tu muerte, ¿o es que no lo sabes? ¿Reconocerás que estás equivocada?”
Pero Agatha no respondió. Entonces Dai Luzhi se dirigió hacia los otros dos inquiriéndoles sobre el asunto, pero ellos únicamente respondieron:
“¡Ella tiene razón!”
Por lo que, perdiendo la paciencia, el mandarín los condenó a muerte a los tres.

Al día siguiente, 28 de enero de 1858, Agatha y sus compañeros fueron decapitados en la ribera de un río. Llevada al lugar de ejecución, ella no iba atada, sino que acompañó de buen grado a los guardias. El verdugo le arrancó bruscamente el velo blanco de la cabeza, liberando la cabellera oscura. Mientras el tribunal observaba desde el otro lado del río, ella se arrodilló en el margen izquierdo. Le ataron bruscamente los pequeños pies, y aunque pidió a quienes la maniataban que fueran despacio, no le hicieron caso.
El verdugo fue considerablemente torpe y cruel con la víctima. El primer golpe de hacha, que debía haberla decapitado, le dio en la cara, lo que la derribó en el suelo. Luego tomó un cuchillo y procedió a cortar para desprenderle la cabeza de los hombros, pero, no se sabe si por mero entretenimiento o por orden expresa del mandarín, se detuvo para sacarle rápidamente el abrigo que llevaba puesto. Entonces le sorprendió la voz de la mártir, que seguía viva:
“Prefiero que me cortes cien veces con tu cuchillo antes que me quites las ropas”
Entonces, en medio de un caos sangriento, el verdugo descargó siete golpes con el cuchillo sobre el cuello de Agatha, pero ni aún así lograba separar la cabeza del cuerpo. Lo logró al vigésimo golpe (!!!!). Era la mañana del 28 de enero de 1858, como decía, a las nueve de la mañana, y ella tenía casi cuarenta años de edad.

Vista del cofre que contiene las reliquias de la Santa: huesos y cabellos. Casa-Museo de la Venerable Pauline Jaricot, Lyon (Francia)

Vista del cofre que contiene las reliquias de la Santa: huesos y cabellos. Casa-Museo de la Venerable Pauline Jaricot, Lyon (Francia)

A pesar de la oposición de la mártir, cuando estuvo muerta desnudaron su cadáver y lo examinaron, confirmando que, ciertamente, era virgen. Ante esta evidencia, el mandarín se vio obligado a admitir que había cometido un error al burlarse y cuestionar la virginidad de la mártir.
Hubo testigos no cristianos del martirio que afirmaron posteriormente haber visto tres luces esféricas en el cielo en el momento en que los mártires eran decapitados. También dijeron haber visto tres rayos de luz flotar sobre los cadáveres expuestos de los mártires, dos de color rojo por los dos varones, y uno blanco por Agatha.

Otro prodigio se cuenta sobre el momento inmediato a la muerte de la Santa, que a mí, personalmente, me parece una leyenda. Se dice que un barbero que pasaba por allí vio los cadáveres expuestos, y, acercándose a las cabezas cortadas, vio las trenzas negras colgando de la cabeza de Agatha y le pareció un cabello tan bonito, que lo cortó para poder venderlo. Al llegar la noche, sin embargo, los lugareños oyeron la voz de la mártir gritando: “¡Me han robado mi cabello! ¡Devolvédmelo!”, por lo que el barbero, aterrado, se apresuró a devolver las trenzas al lugar de la ejecución. Personalmente esto me parece un cuento chino -nunca mejor dicho- ya que a la Santa, que había sacrificado generosamente su vida por su fe, sometiéndose a un martirio lento y horrible, poco le iba a importar lo que hiciesen con su cabello después de muerta; por mucho que sea propio de las mujeres chinas el enorgullecerse de su cabello.

Las reliquias de la Santa, que constituyen unos pocos huesos y, por cierto, las negras trenzas de su cabello, se conservan en la Casa-Museo de la Venerable Pauline Jaricot en Lyon (Francia).
Agatha Lin Zhao, Lawrence Wang Bing y Jerome Lu Tingmei, mártires de Maokou, fueron beatificados el 2 de mayo de 1909 por el papa San Pío X y canonizados por el papa San Juan Pablo II el 1 de octubre de 2000, dentro del grupo de 120 mártires chinos. Aunque hemos publicado su artículo hoy, día de su martirio, se la celebra dentro de su grupo el 9 de julio y el 18 de febrero a título personal.

Fuente: http://www.chinesemartyrs.ca/Saints/ViewSaints.aspx?id=13

Meldelen


[1] La traducción es aproximada y orientativa, pues he tenido que traducir y abreviar del original chino y los traductores automáticos de Google todavía no saben captar todos los matices y particularidades de la expresión china. Pido disculpas por las posibles malinterpretaciones y alteraciones que puedan darse en el texto. Ojalá en el futuro tengamos disponibles traducciones al inglés o a otro idioma de alfabeto latino para poder captar mejor su esencia.
[2] El chino mandarín es el dialecto más hablado en China actualmente, pero en principio, era la lengua culta, la lengua de los sabios, que no todos dominaban.
[3] Los Han son la etnia más numerosa en China, constituyen la mayoría de la población, aunque históricamente han estado sometidos por minorías que ostentaban la cultura y el poder, como los manchúes.
[4] Los chinos, al igual que los griegos y los romanos, llamaban “bárbaros” (extranjeros) a todos los que no pertenecen a su cultura. Aquí, “bárbaro” es sinónimo de extranjero, pero también de cristiano.

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