Pasionistas Mártires de Daimiel: ¿quiénes eran? (IV)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Beato Tomás en su hábito de pasionista.

Fotografía del Beato Tomás en su hábito de pasionista.

Beatos Tomás del Santísimo Sacramento (Tomás Cuartero Gascón) 1915-1936 y
José María de Jesús y María (José María Cuartero Gascón) 1918-1936

Estos dos hermanos de sangre y de Cristo nacieron en Tabuenca (Zaragoza), hijos del matrimonio que lo formaban Tomas y Braulia; familia sencilla y humilde. Tomas nació el 22 de febrero de 1915, siendo bautizado en la parroquia de San Juan Bautista por Don Pedro Cuartero, coadjutor de la misma, y le confirmo el 19 de junio siguiente Monseñor Soldevila y Romero, arzobispo de Zaragoza.

José María vino al mundo tres años después, el 24 de abril de 1918. Recibió el bautismo del mismo coadjutor Pedro Cuartero. Para la confirmación tuvo que esperar al 25 de septiembre de 1922, administrándosela Monseñor Miguel de los Santos Díaz de Gómara, Auxiliar y Visitador General de la archidiócesis de Zaragoza.

Los dos hermanos recibieron por primera vez la comunión a los ocho años, y frecuentaron la escuela de Tabuenca. Tomas sintió pronto la vocación al sacerdocio y marcho a Belchite en 1927.

En la Cuaresma de 1930 llegaron a Corella dos PP. Pasionistas; Ildefonso de la Cruz y Ángel de la Anunciacion. El Libro de Ministerios dejó constancia de esta misión: “El recibimiento que se les deparo fue verdaderamente extraordinario…Desde el segundo día y durante todos los de la misión fue elevadísimo el numero de fieles que se acercaron a los santos sacramentos de la confesión y comunión, calculándose en trescientas o cuatrocientas confesiones diarias. Todos los días fue numerosísima la concurrencia a todos los actos de la mañana y de la tarde. Se tuvo diariamente catequesis a los niños de las escuelas por la mañana… En la comunión general que se tuvo el último día se acerco a la mesa eucarística todo el pueblo. A las ocho y media tuvo lugar el acto tan enternecedor de la primera comunión de cuarenta niños… Por la tarde se tuvo una muy devota procesión a la ermita del Calvario y de regreso, al llegar a una hermosísima capilla de la Virgen, tuvo lugar la bendición de la Santa Cruz que, como recuerdo de la misión se dejó. Predicó el Padre Ildefonso una conmovedora plática alusiva al acto… Esta misión duro ocho días.”

Tomás, a su regreso del seminario encontró una parroquia con otra fisonomía: las funciones de Semana Santa eran concurridísimas, los sacramentos mas frecuentes, el párroco no daba abasto a las confesiones… Se veía claro que la gracia había caído en abundancia y había sido aceptada con generosidad. A Tomás le nació una inquietud: “¿No me llamará el Señor a la vida pasionista? Podré vivir en comunidad, dedicarme a la contemplación de Cristo Crucificado y predicarlo con el mismo fervor…”

Fotografía del Beato José María en su hábito de pasionista.

Fotografía del Beato José María en su hábito de pasionista.

Sus padres contactaron con los Pasionistas de Zaragoza, Tomás fue aceptado, y para que no estuviera solo iría acompañado de su hermano pequeño José María. Los dos hermanos fueron a Zaragoza el 28 de septiembre de 1930. Tomas, mas adelantado en los estudios, se unió al grupo de los mayores. Le resulto algo difícil, y sus calificaciones, aun siendo muy buenas, no eran brillantes. José María por el contrario, sacó excelentes notas, aunque claro está, la dificultad era menor. Tomas escribía con letra clara y con personalidad, en cambio José María lo hacia de manera desgarbada y sin elegancia. Al final del curso los dos tuvieron que tomarse vacaciones en Tabuenca por la situación política. Fue una prueba de fuego para su sinceridad vocacional.

En septiembre de 1931 los dos regresaron a Zaragoza. Tomás mejoro mucho la puntuación y la de José María fue mas baja. Al final del curso 1932, Tomás se despidió de su hermano, fue a Corella y recibió el habito el 22 de octubre. En el informe se comenta de el: “En Belchite, según informes del rector del seminario, observó ejemplar conducta, si bien para el estudio se le apreció tener regulares disposiciones. Continuo los estudios preparatorios en nuestro colegio con tal aprovechamiento que en dos años terminó. Con este resultado brillante y su excelente comportamiento a la vista, fue proclamado para el noviciado”. A lo largo del año no desmereció de estos juicios favorables y el 29 de octubre de 1933 profesó los votos pasionistas.

A causa de la difícil situación por la que atravesaba la iglesia española, los superiores pasionistas determinaron no admitir novicios en 1933. Y al quedar sin ellos la casa de Corella, se pensó que estudiasen allí el primer curso de Filosofía los neo profesores. Por eso permaneció allí otro año el joven Tomas Cuartero. En septiembre de 1934 los estudiantes de Corella reciben orden de traslado a Daimiel. El 17 llego José María. Tomás le dio los consejos oportunos y el abrazo de despedida. En Daimiel, Tomás escribió a sus padres para llevarles un poco de tranquilidad después de los sucesos de Asturias y aprovechó para darles alguna buena noticia: “Para que no crean que estoy muerto, sino todavía vivo, les escribo estas pocas letras que, como espero, les llenarán el corazón de alegría… Comenzaré diciendo que de salud estoy bien, gracias a Dios: que este cambio de régimen nada ha trastornado mi salud y que por aquí, por La Mancha, me va muy bien… Respecto a la República, en este país no se conoce; la gente es muy sencilla, por lo cual estamos muy tranquilos, así que de mi no teman… Aun me resta una cosa por decirles y es una noticia que va a causarles mucha alegría y es la siguiente…: que el 7 de marzo del año que viene, poco tiempo después de cumplir los 20 años, tendré la dicha de predicar el primer sermón que entre nosotros los estudiantes de este año se ha predicado. Lástima – dirá mi madre – que no fuese en Corella o en Zaragoza para ir a ver predicar por primera vez a mi hijo… Pero no hay que apurarse. Ustedes conserven la salud por muchos años y ya me verán mas de una vez… ¿y quien sabe si en el mismo pueblo? ¡Que alegría, verdad, ver predicar a Tomás en el pueblo! (carta del 4-XI-1934).

Vista de la iglesia parroquial de Tabuenca, patria de los Beatos Tomás y José María Cuartero Gascón.

Vista de la iglesia parroquial de Tabuenca, patria de los Beatos Tomás y José María Cuartero Gascón.

Desgraciadamente los libros del historial de Daimiel desaparecieron juntamente con la comunidad y no tenemos referencias de como le salio a Tomás el primer sermón sobre su santo patrono. De lo que no cabe duda es que Tomás puso todo el ardor y la ilusión. Así lo reconoció un testigo presencial que después redactó su primera biografía: “¡Cuan vivos y ardientes eran sus anhelos por emprender las fatigas del apostolado! Se creía estar ya evangelizando a los pobres de Tanganika, y pensando en esto… se daba el entusiasmo de un joven pasionista a prepararse a tan alto apostolado con la oración y el estudio…” (Procesos).

Mientras Tomás afilaba sus armas oratorias, José María iba creciendo en la vida espiritual en Corella. Tenía en su contra el prestigio y la buena fama de su hermano. Tomás era mas dado a la contemplación, de estilo mas monacal y pausado. José María por el contrario, poseía una manera de ser mas alegre, expansiva y abierta; era un torrente de simpatía. Y por eso, siendo idénticos los formadores y muy distinto el formado, no acababan de comprenderle. Si al principio del noviciado admiraron “sus buenas cualidades para la vida religiosa”, pronto dieron señales de vida los “peros”; falta de sinceridad. No se le dio importancia y todos los votos le fueron favorables.

En el ultimo capitulo antes de la profesión ha desaparecido el “pero” de la falta de sinceridad, y aparece el “pero” de una “voz fofa y algo cascada; pero como el médico no había encontrado lesión en su garganta, se calmaron los capitulares y se procedió a la votación, resultando un voto negro y siete blancos”. José María y sus compañeros emitieron los votos el 23 de octubre de 1935. Inmediatamente fueron enviados a Daimiel. José María se encontró con Tomás y con una comunidad joven (estudiantes entre 18 y 21 años) en la Provincia de la Sagrada Familia en la que habían puesto muchas esperanzas.

José María escribió pronto a sus padres: “Muy contento y alegre tomo la pluma para manifestarles la felicidad y dicha que siento por estar unido a Dios con los votos religiosos y por hallarme en esta santa casa, que es otra cosa de lo que yo esperaba. Después de 20 horas de tren y dos de auto llegamos a este santo retiro en el que estaba esperando Tomás… llegue un poco ronco y estuve algunos días así, pero Dios ha querido que me pusiera bien, y como todos los demás, me encuentro bien… El viaje me gusto mucho y de alegría no pude dormir. Yo hablaba por todos y no podía estar quieto. Me apostaba con otro a ver quien estaba mas rato durmiendo, pero siempre me ganaba, porque mi lengua no podía parar… Me he retratado de medio cuerpo, porque me han dicho que quedaría mejor y doy gracias al que me aconsejó. Pueden comparar la fotografía de Tomás con la mía a ver si tuvo razón el que me lo dijo o no. Aquí estamos rebosando de alegría y felicidad. Cumplidos ya sus deseos (así pienso yo que ustedes desearían que nos encontrásemos juntos…” (Daimiel, 22-XI-1935)

Vista de la Ermita del Niño Perdido, en Tabuenca. Patria natal de los Beatos Tomás y José María Cuartero Gascón.

Vista de la Ermita del Niño Perdido, en Tabuenca. Patria natal de los Beatos Tomás y José María Cuartero Gascón.

Nada más sabemos de los dos hermanos hasta la noche del 21 de julio de 1936 cuando José María Y Tomás fueron arrancados de la paz conventual. Los dos hermanos Cuartero formaron parte del grupo encabezado por los Padres Nicéforo e Ildefonso. En Manzanares quedaron tendidos por la descarga entre la agonía y el dolor. Sobrevivieron a este primer martirio, pero con terribles secuelas, Tomás recibió un tiro en el pecho y el joven José María, el mas joven de los 26 mártires tenia la mandíbula completamente desencajada del rostro. Sacados del hospital tres meses después, la mañana de 23 de octubre, los dos hermanos volverían a unir su sangre, esta vez ya en la Gloria de Dios.

Abel

Bibliografía:
– GARCÍA MACHO, Pablo, Rosas del Calvario “Martires Pasionistas de Daimiel”, Ed. Edicep.
– PIELAGOS, Fernando C.P. “Homenaje a los 26 Martires Pasionistas de Daimiel” Ed. Pasionistas.

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Pasionistas Mártires de Daimiel: ¿quiénes eran? (III)

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Fotografía del Beato Justiniano en su hábito de pasionista.

Fotografía del Beato Justiniano en su hábito de pasionista.

En esta tercera parte de los Mártires Pasionistas de Daimiel, comenzaré a narrar las vidas de dos de los supervivientes al primer fusilamiento en Manzanares (23 de julio de 1936): el Padre Justiniano de San Gabriel, de 26 años de edad y de Eufrasio del Amor Misericordioso, de 21 años.

Beato Justiniano de San Gabriel (Justiniano Cuesta Redondo) 1910-1936
El Padre Justiniano Cuesta nació en Alba de los Cardaños (Palencia) el 19 de agosto de 1910, hijo de Gregorio Cuesta Mediavilla y de Florentina Redondo Mediavilla. Don Jesús Cabrero Diez le bautizó el día 21 del mismo mes y le dio el nombre de Justiniano, que fue el elegido por el padrino Juan Cuesta.

Fue confirmado en San Martín de los Herreros el 12 de septiembre de 1911.Creció muy mimado por todos, especialmente por el abuelo materno, que era maestro y le enseñó muchas cosas.
El 29 de diciembre de 1915 hubo en Alba gran fiesta: canto misa Don Miguel Redondo, tío materno de Justiniano. A este no se le borró jamás aquella experiencia: el arco triunfal, los cantos en la iglesia, las mozas que cantaban coplas al son de la pandereta.
A su madre le dijo: “Mamá, quiero ser como el tío Miguel…” “¿De verdad, hijo?” “De verdad, mamá” “¡Dios te oiga!”

Justiniano se lo tomó muy en serio, se preparó a conciencia, estudió bien el catecismo e hizo la primera comunión. La madre le preguntó que le había pedido a Jesús, y el le respondió de nuevo: “Ser como el tío Miguel”.
En 1920 el tío José fue a Corella para ser pasionista. Y le escribió a Justiniano a quien se le planteo un dilema: ¿con el tío Miguel o con el tío José?
Las cartas que el tío José escribía desde tan lejos eran tan alegres, estaba contentísimo y no paraba de hablar de la Virgen del Villar.
Justiniano se decidió finalmente por irse con el tío José y su madre le preguntó: “¿No decías que te ibas con el tío Miguel?” “Si mamá, pero si voy con el tío José puedo ser misionero allá muy lejos, y te escribiré cosas muy bonitas” Florentina se emociono al escuchar la respuesta de su hijo.

“No quiso abandonar su pueblo natal sin antes ir de peregrinación a la Virgen del Brezo, célebre en aquella comarca. Con harta edificación de todos, le vimos acudir allí, descalzo, atravesando montes y collados, dejando impresas con sangre sus huellas en el largo canchal que hay que subir para adorar la cruz que corona una de las elevadas y ariscas montañas que circundan el santuario” (Padre Zenón Merino: Necrológica).

Fotografía del Beato, acompañado de su padre, el día que cantó misa.

Fotografía del Beato, acompañado de su padre, el día que cantó misa.

La romería tuvo lugar el 21 de septiembre, fiesta de San Mateo. El día 27 Justiniano y otros cuatro compañeros emprendieron el viaje a la lejana Corella. Llegaron el día 29, fiesta de San Miguel Arcángel, uno de los principales patronos de la congregación pasionista y titular de una de las parroquias de Corella. Le recibió el tío José, ya novicio revestido del habito. ¡Como se le quedo a Justiniano grabada esa imagen de su tío alto, delgado, con la mirada en el suelo y las manos dentro de las mangas!

En Corella, Justiniano estudiaba con mucho interés. No quería que a sus padres les llegaran malos informes y malas calificaciones. El primer año sacó todo sobresaliente, como también el segundo, al tercer curso solo le costó un poco más el latín. En cuarto curso ya no obtuvo sobresalientes, pero todas las notas fueron “muy bien”.

Con quince años llegó el momento de pasar al noviciado. Tenia que elegir: o volver a casa o seguir a Jesucristo. En ocasiones lo tenía todo muy claro, pero en otros momentos caminaba a tientas, a ciegas. El 23 de septiembre de 1925 le sometieron a examen para admitirle o rechazarle. No hubo mas que un reparo: “Su mala pronunciación”. El día 28 vistió el hábito.

En el segundo examen de su comportamiento recibió una advertencia: “Tiene algunos defectos tanto físicos como morales. Aunque se ha corregido bastante en la pronunciación, no deja de ser bastante defectuosa, sobre todo al hablar. En el fervor también ha dejado bastante que desear, pues no se le ha visto tan generoso con Dios como debía. Como estas faltas no se consideraron de importancia, tuvo todos los votos a su favor”.

Lápida con los nombres de todos los mártires. Daimiel, Ciudad Real (España).

Lápida con los nombres de todos los mártires. Daimiel, Ciudad Real (España).

Justiniano no echa la advertencia en saco roto y así tras pasar el siguiente examen en el que se le reconocieron sus esfuerzos de enmienda se consagró al Señor en la vida pasionista el 29 de septiembre de 1926. El 17 de octubre llegó a Daimiel para continuar los cursos de Humanidades, y después de Filosofía (que se le daba muy bien).

Hombre inquieto y soñador, todas las curiosidades le parecían útiles para la catequesis, el púlpito o la simple conversación. De sus tres cuadernos de curiosidades en el segundo transcribe esta norma: “Omne quod tibi interest selige,scribe clare et concise” (todo lo que te parezca interesante, selecciónalo y escríbelo de manera clara y concisa). Por poner algunos ejemplos de los títulos que daba a sus temas aquí van unos cuantos, algunos muy curiosos: Dulcificar el vinagre, propiedades curativas del agua, Iglesia submarina, Mármol sucio, Lágrimas femeninas…

El 2 de octubre de 1930 Justiniano y sus compañeros abandonaron Daimiel y llegaron a Zaragoza para estudiar Teología. Allí se encontró con la sorpresa de ver a su tío José Redondo, ya sacerdote. En abril de 1931 llegó la Segunda República, con los incendios que se produjeron en mayo. En julio los alumnos marcharon a sus hogares, regresando el 12 de septiembre.

La profesión perpetua de Justiniano de San Gabriel (nombre que tomó), tuvo lugar durante la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Los compañeros de Justiniano fundaron la revista “Religión y Ciencia”, como órgano interno de trabajo y expresión de los estudiantes. En ella, Justiniano publicó varios trabajos como: “El Misterio de la Santísima Trinidad”, “La Pasión de Cristo”, “La Belleza de María” y crónicas, como la de su propia ordenación sacerdotal que a punto estuvo de serle diferida.

El 8 de mayo de 1933 la curia provincial estudio su caso: “El segundo consultor informa, como director de los estudiantes de Zaragoza, que entre los ordenados hay uno, Justiniano, que adolece de un defecto muy notable al hablar, hasta tal grado que a su juicio llega a ser impedimento canónico. Se determina posponer su ordenación para estimular al interesado a poner mas empeño en corregir tal defecto, que según el especialista es psicológico”. La “amenaza” surtió efecto, Justiniano se enmendó notablemente y el 15 de abril de 1934 fue ordenado sacerdote de Jesucristo en la Cartuja de “Aula Dei”, de Zaragoza. Permaneció otro año en Zaragoza preparándose para el ejercicio del apostolado a las órdenes del joven doctor en Teología, Paulino Alonso. Se estrenó en el púlpito el primer viernes de Cuaresma de 1935 y confiaron en él nada menos que para el sermón del Jueves Santo. A pesar de los tropiezos en pronunciación, se le vio ilusionado.

Teca con reliquia ex-ossibus de todos los mártires pasionistas de Daimiel.

Teca con reliquia ex-ossibus de todos los mártires pasionistas de Daimiel.

El 24 de agosto de 1935 el Padre Justiniano se traslado a Daimiel como profesor de griego y subdirector del catecismo de la Paz. Era un sacerdote que sembraba simpatía y derrochaba bondad, soñaba con las misiones de Alaska y se sacrificaba por todos. Sin embargo su vida prometedora quedó truncada: la muerte le espero en dos ocasiones, el 23 de julio y el 23 de octubre. En el primer fusilamiento el Padre Justiniano sufrió una descarga de perdigones en el rostro.
Tras avisar a la Cruz Roja para que se llevaran a los supervivientes fueron trasladados al Hospital Municipal donde fueron atendidos por los ángeles que son las Hijas de la Caridad. El Padre Justiniano fue llevado a Valdepeñas, al doctor Urena, en un intento de salvarle el ojo, pero resulto inútil.

El 1 de agosto las Hijas de la Caridad dejaron el hospital, quedando los supervivientes en manos de los milicianos, que solo deseaban su pronta recuperación para volverlos a fusilar. Sabemos que Justiniano escribió varias cartas informando de los sucesos. La mañana del 23 de octubre a los seis supervivientes se les hizo subir a una furgoneta y poco después caían acribillados a balazos. La FAI no quiso más complicaciones y les dieron el tiro de gracia. El examen forense realizado a Justiniano por el doctor Francisco Alonso dice: “Herida de bala en región precordial por debajo de la tercera costilla izquierda, otra herida por bala con orificio de entrada debajo del maxilar y salida por bóveda”.

Beato Eufrasio del Amor Misericordioso (Eufrasio de Celis Santos) 1915-1936
Eufrasio de Celis Santos nació en Salinas de Pisuerga (Palencia) el 13 de marzo de 1915. Sus padres se llamaban Emiliano de Celis y Juana Santos, siendo bautizado el día 21 por Don Tomas Hospital Hidalgo, añadiéndole al de Eufrasio, el nombre de Benito (por ser el santo del día). Era el tercero de los hijos que el matrimonio Celis Santos tenia, los otros tres eran María Rosario, Eutiquio (mayores que Eufrasio) y Severino, nacido después de Eufrasio. Recibió la confirmación en Barcenilla de Pisuerga el 14 de septiembre de 1915, que le fue administrada por Mons. Ramón Barberán y Boada, de Palencia. La primera comunión la celebró el 8 de abril de 1923, y ya pequeño ayudaba al párroco en las funciones y al organista Evencio Zurita en los cánticos, aunque alguno de sus compañeros comentó que no tenía buen oído. También se revestía con unos papeles de periódico y hacia que celebraba misa, mientras su hermano pequeño, Severiano, hacia de monaguillo.

Fotografía del Beato Eufrasio en su hábito de pasionista.

Fotografía del Beato Eufrasio en su hábito de pasionista.

El 26 de febrero de 1927 llegó a Zaragoza con un grupo de compañeros, entre ellos su paisano Ismael Vielba. Lo paso muy mal al principio como escribiría mas adelante: “Cuando ingresé en el colegio, a pesar del contento y entusiasmo con que iba, estuve ocho o quince días como saben” (Corella, 23-IX-1931). Eufrasio llegó a Zaragoza bien preparado. Llevó consigo dos cuadernos con apuntes y temas, con un gran cuidado, limpieza y ortografía de los mismos.

Con su madre se mostraba muy cariñoso; en una carta fechada del 27 de marzo de 1931 decía: “Sin duda habrá descubierto el objeto de esta carta: ¡felicitar un hijo a su madre! No puede hallarse cosa mas encantadora que esta, donde se muestra el filial amor, se presenta el aroma del corazón, se desean mil parabienes, se piden al cielo multitud de bendiciones y amorosamente se congratulan. ¡Quien pudiera estar ahí en ese día a felicitaros! Mas el amante siempre esta unido al amado, aunque la distancia los separen. No puede menos de hallarse un hijo interiormente con su madre”

En 1931 las calificaciones son ligeramente inferiores. Como en otros estudiantes influyeron las tensiones ambientales. Siendo un muchacho que llamaba la atención por su desarrollo humano e intelectual, los mismos profesores comentaban con él las crisis políticas. A primeros de julio regresó a Salinas en aquellas vacaciones “forzadas” por las circunstancias. Su primera experiencia al regresar fue muy desagradable, quiso ir a saludar al maestro, le rodearon cuatro jóvenes y le amenazaron a fin de que no regresara a Zaragoza. En adelante Eufrasio se encerró en casa y no salía más que para ir a la iglesia.

El día 8 de septiembre llego el telegrama con las buenas nuevas. Volvió a Zaragoza el día 12 y el 14, él y sus compañeros marcharon a Corella, donde fueron recibidos por el superior: Ildefonso de la Cruz y el Maestro de Novicios, Fulgencio de Santa Teresa. El 4 de octubre recibió el hábito y comenzó el noviciado en medio de una fuerte crisis, mas psicológica que auténticamente vocacional. El día 6 escribe a sus padres: “Con gran alegría recibí en mis manos la suya del 29 p. pdo. Pero mucho mayor es la que experimento ahora, al trazar estas líneas, viéndome revestido del hábito pasionista. Rueguen mucho por mi para que me anime y sea bueno”.

Vista de la pila bautismal en la que fue bautizado el Beato Eufrasio. Iglesia de Salinas del Pisuerga, España.

Vista de la pila bautismal en la que fue bautizado el Beato Eufrasio. Iglesia de Salinas del Pisuerga, España.

En el capitulo del 24 de septiembre, antes de la toma de habito los profesores comentaban: “…Todos confesaron el daño inmenso que las vacaciones en su pueblo habían obrado en su alma, pero persuadidos todos de que no era mas que una tentación del diablo se procedió a la votación y por unanimidad fue aprobado”. La confianza que depositaron en el joven Eufrasio no quedó defraudada, pues el 9 de enero de 1932 decían: “todos los padres quedaron gratamente sorprendidos de la transformación que se había operado en el novicio y satisfechos de su conducta verdaderamente ejemplar”.

En el verano de 1932 cesó el maestro Padre Fulgencio y llego el nuevo, Padre Francisco Inchausti, quien asegura: “En los últimos meses dio muestras de sólida vocación religiosa y de enmienda de sus defectos pasados, los cuales no solamente manifestaba a su Padre Maestro, sino que también los exageraba. Por lo tanto no hubo ningún reparo sobre su conducta y carácter y todos le dieron voto favorable”. El 23 de octubre de 1932 emitió los votos, permaneciendo aquel curso en Corella, incrementándose en el su fervor mariano: “Aprovecho la ocasión para recomendarles una vez mas que sean muy devotos de María… Estemos seguros que si amamos a María, ella nos protegerá en vida y mucho más en la hora de la muerte. Rueguen mucho para que me de fuerzas y valor para cumplir las obligaciones que he contraído”.

Además de estudiar, le encantaban las flores, en una carta pide a sus padres semilla de “pasionaria”: “…pues no se encuentra aquí, y a ver si en esta primavera puedo verla ya con flores en mi jardín” (Corella, 21-1-1934). En agosto de 1934 anuncia su próximo traslado a Daimiel, con otros catorce compañeros: “¡Que bueno es Dios que en todas partes nos proporciona lugar para vivir, por mas que los enemigos de la religión se empeñen en echarnos de todas partes, como en México que nos han quitado tres casas que teníamos. Pero no hay que temer: la palabra de Dios no falla” (Corella, 15-7-1934).

El 21 de diciembre de 1935 les escribía a sus padres: “Yo creo que el año entrante ha de ser trágico para España. El horizonte es de triunfar o ser vencidos. Les digo esto para animarles a la lucha y para que desde ahora recen todos los días alguna oración al cielo. Se lo pido por amor a Dios y por amor a España. A mi me toca entrar en quintas y conmigo somos nueve en el convento. No se la suerte que me tocara ¡en estos tiempos!”. Eufrasio sobrevivió al primer fusilamiento en la estación de Manzanares, quedando con lesiones graves en el rostro. Tras tres meses de recuperación en un Hospital solo salió junto a los demás supervivientes para ser fusilado de nuevo. La autopsia del doctor Francisco Alonso dice: “Herida por bala en el hipocondrio derecho sin orificio de salida, otra bala con orificio de entrada por el oído izquierdo y salida por el pómulo derecho”.

Sepulcro con los restos de los mártires. Convento pasionista de Daimiel, Ciudad Real, España.

Sepulcro con los restos de los mártires. Convento pasionista de Daimiel, Ciudad Real, España.

¡Beatos Mártires Pasionistas, rogad por nosotros!

Abel

Bibliografía:
– GARCÍA MACHO, Pablo, Rosas del Calvario “Martires Pasionistas de Daimiel”, Ed. Edicep.
– PIELAGOS, Fernando C.P. “Homenaje a los 26 Martires Pasionistas de Daimiel” Ed. Pasionistas.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Pasionistas mártires de Daimiel: ¿quiénes eran? (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Mural contemporáneo de los Beatos, presidido por María Santísima Reina de los Mártires. Santuario de Santa Gema Galgani, Barcelona, España.

En la primera parte de esta serie de artículos dedicados a los mártires pasionistas de Daimiel hablamos del Padre Nicéforo Diez y José Luís de los Sagrados Corazones. Ahora hablaré de los otros tres compañeros que sufrieron el martirio junto a ellos (Abilio Ramos, Epifanio Sierra y Zacarías Fernández). En la tercera parte, ya para el mes de diciembre, hablaré sobre los supervivientes de este primer martirio y su triste final unos meses después.

Beato Epifanio de San Miguel (Epifanio Sierra Conde) 1916-1936
Nació Epifanio en San Martín de los Herreros (Palencia) el 12 de mayo de 1916 a las cuatro de la tarde, siendo el último de los seis hijos nacidos del matrimonio formado por Zacarías y Antonia. Fue bautizado el día 26 por Don Saturnino Rojo y confirmado el 25 de junio de 1918 por Monseñor Álvarez Miranda, de León. La comunión la recibió a los siete años, como era de costumbre en el pueblo.

Sus padres regentaban la cantina del pueblo y Epifanio creció un tanto movido y revoltoso. Estudió en la escuela de la localidad y ayudaba a un tío suyo, sacerdote retirado. En 1929 llegaron los pasionistas buscando muchachos y él insistió una y otra vez a sus padres para querer irse con ellos a Zaragoza. Llegó a Zaragoza el 22 de septiembre, yendo de los pueblos vecinos más muchachos; él era el único que iba de San Martín de los Herreros, aunque al año siguiente llegó otro joven del pueblo, Luciano Barreda, que sería misionero en Venezuela.

En el primer curso obtuvo unas excelentes calificaciones excepto en música. En el curso de 1931 bajó algo en matemáticas, teniendo que regresar poco después de los exámenes junto con Luciano a su pueblo, por los temores que se vivían en España. El Hermano Teofilo, testigo de aquellas vacaciones cuenta: “Epifanio tuvo un cambio tremendo: el pueblo se quedó maravillado. Apenas si había estado dos años en el colegio y había vuelto totalmente cambiado”.
A él le decía: “Mira, yo cuando estoy solo allí con las ovejas y con los corderos, me pongo de rodillas y sin ningún respeto humano rezo y pido por el pueblo, pido por poder volver al colegio. Estoy ilusionado con volver al colegio y ser un día misionero. A ver si te animas y vienes conmigo”.

El Padre Francisco González, pasionista, que entonces era un niño comenta una anécdota de aquellos días. “Ellos en buen tiempo iban a pescar y yo me iba, que era un crío mas pequeño que ellos para llevarles las truchas. Un día me acuerdo que nos fuimos según comimos a pescar, un domingo y resulta que marchábamos por ahí abajo y vinimos por el río de Santibáñez y al venir de Santibáñez por el río dicen:
-Tenemos que ir al rosario…
-Ya la hemos liado. Nos van a pegar porque no hemos ido al rosario.
-Ya que no hemos rezado el rosario vamos a rezar la letanía…
Y empezaron a rezarla y como yo no la sabía me dice uno:
-Tú di “Ora Pro nobis”.
Por fin no nos pegaron”
.

Dibujo del Beato Epifanio de San Miguel basado en una fotografía suya.

Llegó por fin el aviso de volver al colegio. Después del triduo de ambientación, Epifanio empezó a estudiar. El 17 de septiembre de 1934 marchó al noviciado de Corella con gran entusiasmo por parte de sus padres y directores. Es la única vez que el Padre Inchausti (hombre sobrio en elogios) emplea el adjetivo jubiloso hacia Epifanio, por el entusiasmo que tenía en seguir la vida pasionista.
Recibió el hábito el 21 de octubre, comentaban que tenía gran fervor y sólo se advertía que era “algo olvidadizo, embotamiento de memoria e impasibilidad y una cierta tendencia a los escrúpulos”.

Durante el noviciado se podían entrever ya dificultades para los religiosos, aun en Corella. El Hermano Teofilo dice: “Recuerdo muy bien que paseando con ellos, íbamos por ahí, por el camino de la vega, dando paseos y había unos muchachos insultándonos. Y los novicios dijeron:
-Mira, los padres de estos son los que nos van a matar, si es cierto que nos van a matar.
-Pues mira, si nos matan seremos mártires y acaso los primeros mártires de la Congregación”
.

Epifanio profesó el 23 de octubre de 1935 y se marchó junto con otros compañeros a Daimiel; días antes de irse le dijeron al Hermano Teofilo: “Tú no tengas miedo. Nosotros marchamos para allá (Daimiel) y nos volveremos a ver en algún sitio y si a nosotros nos matan y a ti te matan, tú no te preocupes que iremos al cielo”.

Tuvieron por formadores al Padre Inchausti (maestro) y al padre José Redondo (vicemaestro), que murió en México en 1988 con la ilusión de ver beatificados a sus novicios. No se conservan cartas de Epifanio de esa época. En febrero de 1936 fue a predicarles los ejercicios espirituales el Padre Inchausti, quien mantuvo siempre en la memoria de que “estaban muy bien preparados para el martirio”.

El 21 de julio Epifanio abandonó el convento con el resto de la comunidad. Formaba parte del grupo dirigido por el Padre Nicéforo que tomo el tren hacia Madrid por la vía de Manzanares. Al amanecer del día 23 los doce religiosos fueron tiroteados en “La Vereda de Valencia”. Cinco quedaron muertos en el acto y entre ellos Epifanio de San Miguel, de 20 años de edad y nueve meses de vida pasionista.
Durante los procesos el Padre Inchausti en relación a Epifanio aseguro: “Su fe robusta y su ardiente amor a Jesús Crucificado brillaban sobre todo en la comunión y en el canto del Oficio Divino. Era muy amante de la Virgen María a la que obsequiaba con abundantes florecillas espirituales, sobre todo el sábado. Y se ejercito mucho en actos de humildad y mortificación”.

Dibujo del Beato Abilio de la Cruz a partir de una fotografía suya.

Beato Abilio de la Cruz (Abilio Ramos Ramos ) 1917-1936
Abilio Ramos nació a las cuatro de la mañana del día 22 de febrero de 1917 en un pueblecito llamado Resoba. Los padres de Abilio, Pedro Ramos y Elena Ramos tuvieron siete hijos: Rosario, Julián, Abilio, Leonor, Benita, Miguel y Adelaida. De ellos, y aparte de Abilio, dos hermanos sentirían la vocación religiosa. Miguel también profesó como pasionista en 1939, pero sin embargo lo abanderaría en 1943, su hermana Leonor ingresó en el convento de la Madre de Dios, en Jerez de la Frontera (Cádiz).

Abilio fue bautizado el 27 de febrero, fiesta del joven pasionista Gabriel de la Dolorosa, entonces sólo Beato. La confirmación fue a recibirla a Cervera del Río Pisuerga, el 20 de junio de 1918 y se la administró Monseñor Álvarez de Miranda. La primera comunión la recibió en su parroquia de San Sebastián Mártir a los siete años. En la escuela rural aprendió las primeras letras y ayudaba en las faenas agrícolas, pero mas en guardar las ovejas. Así fue fortaleciendo su voluntad para las dificultades de la vida; naturaleza y gracia, familia y pueblo, maestro y párroco colaboraban, cada uno en su esfera, a la madurez de Abilio.

En el invierno de 1930 pasó por Resoba un padre pasionista y se llevó a Abilio a Zaragoza. Fue él solo del pueblo, aunque en el colegio encontraría a otros dos chicos de allí (Daniel Ramos Merino y Manuel Ramos Simal), además uno de los profesores, el Padre Manuel Vega, era de su pueblo y el hermano de este (Pablo Vega) estudiaba allí Teología. Llegó a Zaragoza el 12 de febrero de 1930, concluyendo el curso con muy buenos resultados al igual que en el de 1930-31, exceptuando el latín y la lengua española (se le hacia muy difícil la ortografía y de hecho en sus cartas aparecen salpicadas de disparates).

El verano de 1931 lo pasó en Resoba por precaución, ante el mal cariz que tomaban los acontecimientos políticos. En septiembre ya estaba de nuevo en Zaragoza para reemprender los estudios. El curso 1931-32 le costó más que otros, acaso por la edad o por la incipiente sordera; el caso es que aun habiéndolo aprobado todo, recibió las calificaciones mas bajas de la carrera. Al año siguiente recontaría el vuelo, continuando de esa manera en los sucesivos cursos.

En una carta de Abilio fechada del 12 de agosto de 1932 le pregunta a su padre por la recolección del pueblo: “Cuando me conteste me diga si ha estado bueno el trigo y lo demás o si la lluvia lo ha apedreado, pues por aquí, como se segó antes y una vez estuvo lloviendo tres días seguidos y creció el rió, en algunas tierras que estaban cerca del rió se llevo los haces”.
Le dejó una impresión muy marcada la muerte de Laurentino Montes, de Alba de los Cerdaños, que se preparaba para el sacerdocio con su paisano Pablo Vega: “Como cayó enfermo, no pudo cantar misa. ¡Dios se lo llevó al paraíso” (carta del 26-1-1934).

Vista de las urnas individuales con los restos de los mártires, tal cual estaban antes de su sepultura actual. Convento pasionista de Daimiel, España.

Concluidos los años escolares en Zaragoza con muy buena conducta pasó a Corella el 17 de septiembre de 1934. “Tome el santo habito de la Pasión el 21 de octubre y como nos cambiamos de nombres me puse De La Cruz” (carta del 6-1-1935). Estando en el noviciado su padre le informa del viaje de Leonor, su hermana a prepararse para monja en Bilbao. Abilio le escribió una carta ejemplar: “No te lo puedo expresar el contento que mi alma siente de que hayas abandonado el mundo pervertido y engañador… ¡Y qué dulce es la vida del claustro! ¡Vivir siempre con Dios… con una paz inalterable en medio de tantos religiosos! En adelante toda nuestra vida no ha de ser sino una acción de gracias a Dios que se ha servido de hacernos el mayor beneficio. Que no se te pase un día en que no des gracias a Dios y a María por la vocación religiosa”.

Los Padres de la comunidad de Corella siguieron los pasos del novicio y nunca observaron cosas preocupantes en el terreno espiritual, salvo “cierta apatía” y “cierto aniñamiento de carácter”. El problema que les preocupaba era el de la sordera: “La sordera de un oído es casi completa y sin esperanza de remedio alguno, según el doctor… Se acordó resolviera el caso el Padre Provincial o el Padre General, que se creía estaba a punto de llegar” (Acta del 6-5-1935).

El 27 de julio, “como los superiores ni estuvieron de acuerdo sobre si la sordera era suficiente causa para despedirle o no, optaron todos porque continuase”. En alguna ocasión además de la apatía, el aniñamiento de carácter y la sordera, algún capitular se quejo de que “da muestras de disgusto después de una reprensión”. Profesó el 23 de octubre y parece ser que nadie de la familia pudo acompañarle. La última carta de Abilio es del 8 de abril de 1936 con motivo de la Semana Santa. “No dudo que también irán a comulgar estos días para cumplir con Pascua como siempre han hecho, disponiéndose con una buena confesión. En fin, padre mío, no dude de que si hace todo esto sus almas sacaran grande provecho y vivirán alejados del pecado…Y Dios derramará sobre usted sus bendiciones. Que Jesucristo bañe sus almas en su Preciosísima Sangre”. (Daimiel, 8-IV-1936).

Así, al amanecer del 23 de julio de 1936, su sangre fue vertida en “La Vereda de Valencia”. Tenía 19 años de edad.

Fotografía del Beato Zacarías.

Beato Zacarías del Santísimo Sacramento (Zacarías Fernández Crespo) 1917-1936
Zacarías nació en Cintruniego (Navarra) el 24 de mayo de 1917, siendo sus padres Andrés y Asunción. Fue bautizado el 30 de mayo por Don Fermín Catalán, actuando de madrina la tía paterna Sabina Fernández. Recibió la confirmación el 28 de septiembre de 1918, administrada por Monseñor Badía Sarradell, de Tarazona. Zacarías fue el tercero de siete hermanos y resultó ser un chico incansablemente travieso. Sus padres tenían que estar preparados para las quejas que recibían cada dos por tres.

Cierto día entró con sus amiguitos al trinquete del pueblo y cogieron pelotas y algo de dinero. Un día, en un arrebato, le lanzó a su hermana una herramienta del taller de carpintería. Le pidió perdón y seguía pidiéndole perdón incluso en una de sus ultimas cartas, años después del suceso. En cambio cuando ayudaba en misa era como un angelito, respetuoso y concentrado.
Cierto día pasaba un camión y Zacarías se subió en el; viéndolo el maestro en la escuela le mando que se pintase a si mismo encima del vehículo. Lo hizo admirablemente ya que le encantaba la pintura. La madre, Asunción, no se cansaba de pedirle al Señor que diera vocación pasionista a alguno de sus hijos, pero no contaba para ello con Zacarías, costándole recuperarse de la emoción cuando él le dijo: “- Madre, que me quiero ir frailecico…
– ¡Frailecico tu? ¡Anda ya!
– Que sí madre, de esos del Villar
(población cercana a Cintruenigo)
– Bueno, a ver si es verdad. Por probar que no quede”.

Llegó a Zaragoza el 21 de septiembre, fiesta de San Mateo. Le echó ganas al estudio y saco sobresalientes en lengua, historia de España y música. La música le iba muy bien, costándole en cambio el latín. Mejoró aun más en el segundo curso, pero a causa de las circunstancias que se vivían en España tuvo que regresar a Cintruenigo. Al llegar a casa su madre no se creía lo que veía: “¡Pero si este hijo mío es otro! ¡Que estos frailecicos me lo han cambiado de verdad! ¡Que Dios los bendiga! Vamos, que ahora sí creo que vas para fraile, pero de los frailes de verdad, de los que entran y ya no salen.”

Le llamaron de nuevo en septiembre y no lo dudó, volviendo a Zaragoza y poniéndose a estudiar con todo el interés. Quería ser misionero y no pensaba quedarse atrás. Era más bien echado para adelante, pero en el buen sentido, sin despreciar a nadie. El 17 de septiembre de 1934 fue al noviciado en El Villar, que dista a cinco kilómetros de Cintruenigo. En el colegio Zacarías no tuvo grandes problemas, pero en el noviciado se hilaba mas fino y analizado su estilo y carácter, “se le tachó de algún aire de presunción y amor propio, que el mismo reconoce paladinamente y trata de combatir y enmendarse con todo empeño. Los Padres no le dieron mayor importancia y le admitieron por unanimidad”.

El Beato Zacarías fotografiado el día de su Primera Comunión.

El 21 de octubre recibió el hábito, asistiendo toda la familia y mucha gente de Cintruenigo y de Novallas, de donde procedía su madre. Iba bien en todo, pero aquel “tufillo” de vanidad, que poco le gustaba al Padre Inchausti. Capitulo tras capitulo: “Parecía un carácter algo presumido, pero trataba de enmendarse”. “El mismo defecto con el mismo empeño en enmendarse”. “En vista de que trabajaba para conseguir la perfección y quitar los obstáculos se le aprobó unánimemente”.

El 23 de octubre de 1935 profesó con Laurino, Epifanio, Abilio y José María, trasladándose con todos ellos a Damiel, donde escribió una carta bien extensa donde contaba el viaje: “Nuestro afán era hablar con la gente (del tren) para cerciorarnos de su moralidad (ideología quiere decir). ¡Y vamos!, en el primer tren topamos con buena gente… Camino de Madrid venían con nosotros unos incrédulos y nos pusimos en debate, pero los pobres no sabían apenas razonar, así que al punto venían a tierra sus argumentos…”

En otra carta fechada del 25-XI-1935: “Como les decía estoy contentísimo, sin arrepentirme del gran paso que di el día de mi profesión, antes al contrario, dando muchas gracias a Dios por ello. Les suplico hagan la caridad de rogar mucho por mi para que siempre persevere, sea un religioso santo y muera santamente en la Congregación”.

Por Navidad escribía: “Que los Reyes les traigan muchas joyas, pero ¡joyas de virtudes! Que total, al fin y al cabo las otras joyas materiales no sirven muchas veces más que para corromper el corazón, como son muchos por desgracia los casos que de esto se dan. Yo, créanme, soy el más rico de todos y el más feliz; no tengo nada y lo tengo todo, puesto que nada me falta. Con mi pobre celdilla, con mi Crucifijo, la Santísima Virgen y los libros de texto y otros cuantos espirituales, todo esto es mi tesoro y aun no es mío, porque por el voto de pobreza me desprendí de todo. Y con todo soy, como digo, el mas feliz, a nadie envidio y sin duda muchos me enviaran a mi” (Daimiel, 23-XII-1935).

Sus últimas cartas revelaban madurez de espíritu y una prometedora vitalidad, quedando todo truncado la noche de 21 de julio cuando fue obligado a dejar el convento. Caería bajo las balas en Manzanares en las primeras horas del día 23 junto al Padre Nicéforo y sus compañeros José, Epifanio y Abilio.

Abel

Bibliografía:
– GARCÍA MACHO, Pablo, Rosas del Calvario “Martires Pasionistas de Daimiel”, Ed. Edicep.
– PIELAGOS, Fernando C.P. “Homenaje a los 26 Martires Pasionistas de Daimiel” Ed. Pasionistas.

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Pasionistas mártires de Daimiel: ¿quiénes eran? (I)

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Vidriera contemporánea de los Beatos en su casa madre de Daimiel, España.

Hace apenas dos años realice un artículo dedicado al grupo de Beatos Mártires Pasionistas de Daimiel a los que tengo en tanta estima. El número de mártires de esta comunidad fue de 26 y no pudiendo dedicarme a la biografía de cada uno de ellos, ni siquiera unas pinceladas, relaté tan sólo todo lo referente al martirio y cité los nombres y edad en el momento de la muerte de estos Beatos Pasionistas. A partir de este articulo y en sucesivas entregas me dedicaré a contar toda la información “resumida” de que dispongo de cada uno de los 26 mártires. Recomiendo hacer una lectura a los interesados de aquel articulo publicado, justo después de leer este.

Beato Nicéforo de Jesús y María (Vicente Díez Tejerina) 1893-1936
El padre Nicéforo nació el 17 de febrero de 1893 a las siete de la mañana, en la aldea de Herreruela de Castillería (Palencia). Sus padres se llamaban Vicente Diez Díez y Balbina Tejerina Anderez, siendo bautizado el 18 de febrero por Don Moisés Alonso, confirmado el 6 de octubre siguiente en Celada de Robledo por Monseñor Enríquez Almaraz y Santos en su primera visita pastoral a la diócesis. La tragedia quiso que a los tres días de su nacimiento falleciera su padre, quedando la madre al cuidado de sus cinco hijos, de entre 3 días y 8 años.

Era un niño muy alegre, devoto y aficionado al canto; su madre lo preparó muy bien para su primera comunión que recibió en el año 1900. Un día pasaron por Herreruela unos misioneros populares, el pequeño Vicente escuchaba atento sin perder palabra y luego “cuando se encontraba en el campo se subía a un árbol o a una piedra y empezaba a sermonear, siendo admirado por todos y por fin logro lo que deseaba. También le oímos decir siempre que el quería ser mártir a imitación de Jesucristo, lo que consiguió también” (texto del propio hermano).

Dibujo a tinta del Beato Nicéforo, basado en una fotografía real suya.

El 27 de abril de 1906, Vicente marchó al colegio pasionista de Peñafiel (Valladolid) llegando la mañana del día 28, fiesta del fundador, San Pablo de la Cruz. Allí estudio año y medio, recibió el hábito el 13 de marzo y el 16 de marzo de 1909 firmó su juramento de perseverancia, emitiendo los votos al día siguiente. En junio de 1910 fue enviado a México, en concreto a la casa de Toluca conocida como “El Ranchito” (el nombre primitivo era “El Rancho de la Virgen”).

La mayor alegría de Nicéforo fue la visita que realizó a la Virgen de Guadalupe en octubre de 1911, siendo la primera de las ocho visitas en total que le realizó, la ultima el 9 de abril de 1936. Con la llegada de la revolución mexicana el 8 de agosto de 1914 los carrancistas entraron en Toluca, los estudiantes extranjeros se refugiaron en la hacienda de Atenco, siendo poco después apresados. El Padre Nicéforo estuvo 16 días en la cárcel y les esperaba la muerte para el 16 de agosto de 1914.

El cónsul logro que se les respetara la vida con la condición de abandonar la república en un espacio máximo de quince días. Salieron rumbo a Chicago donde Nicéforo estuvo a las puertas de la muerte a causa de una meningitis. El 17 de marzo de 1916 renovó su consagración a la Virgen pensando que seria la última vez, pero se equivocó. Ya recuperado compartió con sus compañeros la alegría de convertirse en ministro de Jesucristo.

El 12 de junio de 1919 recibió la tonsura, el 13, las ordenes menores, el 14, el subdiaconado, el 15, el diaconado y el 27 la ordenación sacerdotal en la catedral de Chicago, oficiando Monseñor Gregorio Guillermo, arzobispo de la ciudad. Su primer sermón lo hizo en inglés el 17 de septiembre con motivo del Primer Encuentro de la Sociedad de San Jacinto.

Su entrenamiento pastoral y sacramental lo realizo en la parroquia de Louisville hasta febrero de 1918. El 12 de ese mes renovó por novena vez la consagración a la Virgen María e inmediatamente se embarcó para Cuba.

El 27 de febrero el Padre Nicéforo ya se encontraba en La Habana, pudiendo saludar a la Madre Dolores Medina y Martínez-Zepeda, fundadora de las Hijas de la Pasión o Hermanas Pasionistas Mexicanas. Ya la conocía de Toluca, por tener frente a “El Ranchito” el colegio “Beato Gabriel”, abierto por ella.

El 10 de marzo llegó a Santa Clara donde abrieron el colegio “San Pablo de la Cruz”, incorporándose el Padre Nicéforo como profesor de inglés, música y otras materias. En 1921 fue enviado de misiones de nuevo a Toluca, siendo la situación más favorable para reemprender el ministerio de las misiones populares. Allí residió hasta 1925, regresando en 1926 de nuevo a La Habana de donde salio hacia España en 1932, ya como Superior Provincial.

Vista de Herreruela de Castillería, Palencia (España), lugar donde nació el Beato Nicéforo.

El 27 de septiembre se reencontró con su familia en Molledo (Santander), fue muy emotivo el reencuentro entre madre e hijo después de tantos años. El Padre Nicéforo comentaba en una carta “Mi mama esta hecha una moza. Tiene 65 años y le echan unos 50. Gracias a Dios toda la familia esta muy bien”. El proyecto de abrir una casa pasionista en Barcelona trajo muchos quebraderos de cabeza llevándole varios meses y 22 visitas con el Obispo Monseñor Irurita, también futuro mártir en la persecución que se avecinaba. El 14 de enero de 1933 por fin lograron sus sueños siéndole entregado el documento de autorización por el secretario del Obispo.

En Mayo fue beatificada Gema Galgani, de quien el Padre Nicéforo era muy devoto. La capilla de la nueva residencia de los Pasionistas estaba dedicada a la nueva Beata: “Espero hacerle un gran templo”, decía.

Le preocupó muchísimo la situación social de la barriada donde tenían ubicada la residencia, ayudó en todo lo que pudo, llegando a pagar el colegio de unos niños pobres en San Adrián del Besós. En 1935 fundó en Valencia y regresó de nuevo en varias visitas a La Habana (donde fue consagrado el primer obispo pasionista cubano, el Padre Eduardo Martínez Dalmau y pasó sus últimas Navidades), México: visitas a las comunidades de Tacubaya, Toluca y Guadalajara, de nuevo La Habana y regresando finalmente a su patria el 4 de junio de 1936. Ya el ambiente de guerra que se respiraba en España era terrible.

Vista del altar mayor de la capilla en la casa Pasionista de Daimiel, España. Bajo el altar, la urna con los restos de los mártires.

El 6 de junio llegó a Zaragoza y el día 15 se reunió con sus consultores y dispuso que los estudiantes que acababan los cursos de Filosofía en Daimiel se trasladaran a Zaragoza en agosto. El 20 de junio envió una carta al Padre Gerardo Urteaga, de México, sin alusiones especificas al ambiente en España, lo mismo que en la carta dirigida al Padre Lorenzo del día 27. Ya en una carta al mismo Padre del 4 de julio comentaba: “En España estamos con relativa calma, pero muy preocupados porque hay mar de fondo. Se cierne la tempestad. ¿Cuando se desencadenará? Mientras tanto a mal tiempo, cara alegre”.

El Padre Nicéforo había determinado comenzar las visitas canónicas por la comunidad de Corella, después iría a Daimiel. Pero como movido por una inspiración decidió salir antes para Daimiel. El 8 de julio celebró la última misa en Zaragoza, el 10 llegó a Madrid donde permaneció un par de días. El 12 salio de Madrid, había sido asesinado el teniente Castillo, siendo la respuesta la muerte de Calvo Sotelo.

Al llegar a Daimiel se encontró muy enfermo al joven Alfonso Estalayo, enviándolo inmediatamente a Zaragoza, y así, sin saberlo, librándolo de la muerte. El día 15 escribió a su primer consultor, Juan María Alústiza, a Zaragoza: “Todos están bien, pero con un sobresalto que no duermen de miedo, sobre todo ahora con lo de Calvo Sotelo. Por aquí circulan rumores de que se trata de un crimen político… Madrid esta que arde. El problema de las huelgas, sobre todo del ramo de la construcción, reviste ya caracteres alarmantes. Aunque la prensa no lo diga, ha habido muchos heridos y muertos entre los obreros que acudieron al trabajo y los que se oponen”.

Celebro la ultima fiesta del Carmen, añorando las vividas con las Hijas de María en Cuba. Rezaba con más fuerza que nunca a la Virgen: “Reina de los Mártires, ruega por nosotros”. La noche del 21 de julio comenzó la tragedia que ya relate en el artículo dedicado al grupo de mártires. El Padre Nicéforo caería al día siguiente bajo las balas con el grupo mas joven de los Pasionistas en Manzanares (Ciudad Real).

Beato José Luis de los Sagrados Corazones (José Estalayo García) 1915-1936
José Estalayo García nació en San Martín y Perapertu (Palencia) el día 17 de marzo de 1915. Sus padres eran Dionisio Estalayo García y Gregoria García Díez, seria el octavo de los diez hijos que tuvo el matrimonio. Fue bautizado por Don Gregorio Rojo Ruiz y se le puso el nombre de José por ser la fiesta del esposo de María. José estudio en la escuela local, estando el maestro muy contento con el por su sencillez y espontaneidad.

Lienzo contemporáneo de los Beatos en el convento pasionista de Damiel, España. Los dos en primer plano son los Beatos Nicéforo y José Luis.

El 17 de septiembre de 1917 José y sus hermanos fueron confirmados en la vecina localidad de Mudá, en donde estaba el obispo de Palencia Monseñor Barberá y Boada. Debió realizar la comunión hacia 1923, aunque los datos no son precisos. El 26 de febrero de 1927 su hermano Alfonso y un amigo, Raimundo Gómez Vélez habían ido a estudiar para pasionistas en Zaragoza.
Alfonso era mas pequeño, pero mas inquieto y prometedor y como las cartas que escribía resultaban hermosas y llenas de alegría, José aceptó ir a acompañarle el 13 de septiembre de 1928.
Los dos hermanos se ayudaron y estimularon mutuamente a fin de obtener buenas calificaciones para que sus padres estuvieran contentos con ellos. No se conserva la correspondencia de aquella época en la que se reflejaría su estado de ánimo. Las notas de José fueron buenas sin llegar a sobresalientes. Le costaban las asignaturas de Lengua Latina, Geografía y especialmente la Música.

En el curso 1930-31 sus calificaciones descendieron en relación a los cursos anteriores, además, las dificultades sociales y políticas llevaron de regreso a casa a los dos hermanos. La gente del pueblo observaba con admiración el fervor y alegría de los dos jóvenes seminaristas. Por fin en septiembre pudieron regresar a Zaragoza, aunque inmediatamente tuvieron que separarse, pues Alfonso tomó el hábito en Corella, el 4 de octubre.
José estudio su último año de Humanidades en Zaragoza y el 26 de septiembre de 1932 se despidió de la Virgen del Pilar. Al día siguiente llegaría a Corella, dispuesto a seguir los pasos de su hermano Alfonso. Los padres tuvieron la oportunidad primero de estar en la toma de hábito de José el 22 de octubre y al día siguiente en la profesión de Alfonso.

De José dice el Libro de Capítulos de los Novicios que “los informes de su conducta tanto en nuestro colegio como durante la estancia en casa eran inmejorables” que “ninguno tuvo queja de el”, pero que “leía con poco sentido”, de lo cual alguien dedujo que “parecía algo corto de ingenio”.
En el cuarto capitulo del noviciado “uno manifestó algún temorcillo de que podía estar enfermo, pero, según expuso el P. Maestro nunca se quejó de nada ni dio muestras de ninguna dolencia”. El 18 de octubre de 1933 a la hora de determinar su paso a la profesión religiosa todos los votos le fueron favorables y el 29 del mismo mes José emitió los votos religiosos.

Iglesia de San Martín y Perapertu, Palencia (España), lugar donde nació el Beato José Luis.

José prosiguió otro año en Corella con los estudios de Filosofía, siendo ayudado por su hermano. En septiembre de 1934 los dos hermanos y un numeroso grupo de estudiantes se trasladaron a Daimiel. José se encargaba del jardín, le encantaban las flores y mimaba las rosas para que no faltaran nunca delante de la imagen de la Virgen de las Cruces. José quería ser un segundo San Gabriel de la Dolorosa y como el se estimulaba a vencer las dificultades diciendo: “José, ¿no te vencerás por amor a María?” De cuando en cuando José tenía que arrodillarse delante de la Virgen María porque le hacían sufrir las noticias que llegaban de profanaciones y sacrilegios.

En el verano de 1936 el hermano de José. Alfonso Estalayo, dejó Daimiel muy enfermo de los pulmones el día del Carmen y llegó a Zaragoza el 18 de julio, librándose así de la muerte que se abatiría sobre casi todos los miembros de la comunidad de Daimiel. Fue martirizado junto al grupo que llevaba el Padre Niceforo Diez, compuesto por los más jóvenes, del grupo de 12 personas. Además del Padre Niceforo y José, fallecieron en el acto: Abilio Ramos, Epifanio Sierra y Zacarias Hernández el 22 de julio en Manzanares. Los supervivientes sufrirían un segundo martirio el 23 de octubre.

Abel

Bibliografía:
– GARCÍA MACHO, Pablo, Rosas del Calvario “Martires Pasionistas de Daimiel”, Ed. Edicep.
– PIELAGOS, Fernando C.P. “Homenaje a los 26 Martires Pasionistas de Daimiel” Ed. Pasionistas.

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Varias preguntas sobre los santos y beatos del año 1936

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Beatos Mártires Pasionistas de Daimiel.

Vamos a publicar hoy varias contestaciones a distintas preguntas que a lo largo de estos meses se nos han hecho y que están relacionadas con los beatos mártires españoles del siglo XX. Aunque a cada preguntante se le respondió inmediatamente a nivel personal, queremos hoy agrupar varias de ellas para darle publicidad.

Pregunta: Dios los bendiga por su trabajo.
Leyendo la vida y glorioso martirio de este Beato diácono Juan Duarte; me gustaría saber varias cosas mas.
1.- ¿Conoce el nombre del sacerdote o Postulador de su Causa? Si es así me gustaría que se me proporcionara información para contactarle
.

Respuesta: Su proceso de beatificación, junto con otros cuatro mártires agustinos, fue iniciado el día 6 de julio del año 1964 por el entonces obispo de Málaga, Mons. Ángel Herrera Oria. Una vez que quedó concluida la instrucción a nivel diocesano, la Causa fue enviada a Roma y unificada a otra Causa el día 26 de abril de 1990. En adelante, la Causa se llamó “Causa de beatificación de Avelino Rodríguez sacerdote profeso agustino y 97 compañeros mártires de la Orden de San Agustín además de 6 compañeros del clero secular”. La “positio super martirio” de todos ellos se aprobó el día 9 de marzo del 2007 y el decreto de martirio fue firmado por el Papa el día 1 de junio del mismo año.

Junto con los mártires de otras veintidós Causas más, en total 498 mártires fueron beatificados el día 28 de octubre del 2007 en la Plaza de San Pedro de Roma.
El postulador, que es a lo que se refiere su pregunta fue el Padre Fernando Rojo Martínez, agustino y el vice-postulador, el también agustino, Padre Modesto González Velasco. Para contactar con ellos, deberá dirigirse a la Postulación General en Roma. En este gran grupo de mártires, había 21 malagueños.

Pregunta: 2.- Desde que supe que el Santo Padre beatificaría a un número tan grande de Mártires me sorprendió, nunca pensé que se haría algo similar y tengo entendido que en 1985 ya habían sido beatificados unos doscientos y tantos mártires también de la guerra civil y que a parte de estos dos grupos todavía falta otro grupo importante. ¿Esto es verdad?

Respuesta: En la actualidad han sido beatificados muchos mártires de los años 1934 y 1936. La primera beatificación de mártires se realizó el día 29 de marzo de 1987 y con los del día 28 de octubre del año 2007 (fecha de beatificación del beato al que hacías referencia al principio de tu pregunta) se han beatificado a 728 mártires españoles.
Posteriormente, este número de beatificaciones ha decaído pero se prepara para el año 2012 o 2013 una magna beatificación, muchos de cuyos decretos de martirio ya han sido decretados por el Papa. Recordar asimismo que el pasado 17 de diciembre, fueron beatificados en Madrid los Mártires Oblatos, de los cuales realizamos un artículo justo un año antes.

San Cirilo y compañeros mártires de Turón.

Pregunta: 3.- En una página vi que ya había mártires canonizados de la guerra civil. Solo que no recuerdo el nombre de los santos. ¿Esto quiere decir que ellos ya hicieron el milagro y ya fueron canonizados? Es decir sus procesos de canonización o beatificación se inició mucho antes que el grupo de los 498 y del grupo que creo que fue beatificado en 1985? y si es así ¿Quiere decir que hubo diócesis y Ordenes Religiosas que se adelantaron antes que todas las demás diócesis y órdenes vieran todo en común? o ¿Beato que va haciendo milagro va siendo canonizado? porque tengo entendido que con uno que interceda directamente por la piedad de un cristiano hacia cualquier beato e invoque con COMPAÑEROS MÁRTIRES todos son canonizados ¿O no? porque si no es así durará decenas de años hasta que todos sean CANONIZADOS.

Respuesta: Si, ya hay mártires que han sido canonizados, que son santos. Son estos:
San Cirilo Beltrán, religioso lasaliano,
San Marciano José (Filomeno López López), lasaliano,
San Victoriano Pío (Claudio Bernabé Cano), lasaliano,
San Julián Alfredo (Vilfrido Fernández Zapico), lasaliano,
San Benjamín Julián (Vicente Alonso Andrés), lasaliano,
San Héctor Valdivielso (Benito de Jesús), lasaliano,
San Aniceto Adolfo (Manuel Seco Gutiérrez), lasaliano,
San Augusto Andrés (Román Martínez Fernández), lasaliano,
San Inocencio de la Inmaculada (Manuel Canoura Arnau), sacerdote pasionista
San Jaime Hilario (Manuel Barbal Cosín), lasaliano.
Todos ellos fueron canonizados el día 21 de noviembre de 1999.
Y el día 4 de mayo del año 2003 fue canonizado San Pedro Poveda Castroverde.
Estos son los únicos mártires canonizados hasta el día de hoy.

Continuando con esta pregunta, te diré que los procesos han sido muchos y cada uno ha seguido su camino; ni se han iniciado juntos, ya que unos han sido iniciados por sus respectivas diócesis y otros por sus respectivas Congregaciones y Órdenes Religiosas, muchas Causas han sido unificadas en un solo proceso, en fin, hay de todo.
Para que haya sido decretado el martirio que lleva a la beatificación, no es necesario que se produzca ningún milagro. Para la canonización, si es necesario y basta con un milagro por cada Causa, no un milagro por cada Beato.

Beatas Mártires de la Visitación.

4.- Y por último quisiera preguntarle cuales de todos estos mártires están sepultados en la célebre Basílica del Valle de los Caídos, en Madrid.

Respuesta: Los beatos cuyos restos descansan en el Valle de los Caídos son:
Beatos Juan Pedro de San Antonio y Pablo Maria de San José, pasionistas de Daimiel.
Beatas Maria Cecilia Cendoya, Maria Ángela Olaizola y Josefa Maria Barrera, del monasterio de la Visitación de Madrid.
Beatos Jesús Hita y Fidel Fuidio, marianistas de Ciudad Real.
Beato José Gafo Muñiz, dominico de Madrid.
Beatas Josefa de Jesús Boix Riera, Belarmina de Jesús Pérez Martínez, Ángeles Tuní Ustech, Ruperta Vázquez Áreas, Felipa Gutiérrez Garay, Cecilia Iglesias del Campo y Magdalena Pérez, adoratrices de Madrid.
Creo que con esto contesto a su amplia pregunta.
Un cordial saludo.

Antonio Barrero

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