Beatos capuchinos mártires de Antequera

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Beato Ángel de Cañete la Real González Campos.

Beato Ángel de Cañete la Real González Campos.

Brevemente quiero exponer hoy las biografías de los frailes capuchinos del convento de Antequera (Málaga), martirizados en el mes de agosto de 1936 y beatificados en Tarragona el día 13 de octubre del año pasado.

Beato Ángel de Cañete la Real González Campos
Nació en el malagueño pueblo de Cañete la Real el día 24 de febrero de 1879, recibiendo el nombre de José el día en el que fue bautizado. En su pueblo natal pasó su infancia, ingresando en el noviciado de los padres capuchinos en Massamagrell (Valencia) el día 24 de junio de 1.896. Después de realizar la profesión solemne, fue ordenado de sacerdote el día 26 de abril de 1901. Tuvo diversas responsabilidades dentro de la Orden, como Padre Guardián de varios conventos, Definidor Provincial y Custodio General. Era el padre guardián del convento de Antequera cuando sus miembros fueron martirizados.

Su salud era débil pero la sobrellevaba con admirable resignación, era extremadamente caritativo con los pobres y con los obreros, fraile humilde y obediente y de un trato exquisito con quienes se relacionaban con él. El padre Manuel de Pedrera, compañero suyo nos dice que “se distinguía por su bondad hacia los pobres y su ayuda a los trabajadores. Durante los días de reclusión en el convento nos hablaba frecuentemente exhortándonos a adoptar los designios de Dios. Aunque era el superior, si creía que no había actuado bien en alguna ocasión, siempre pedía perdón y cuando registraban el convento, nos calmaba a nosotros y se dirigía a los milicianos con mucha mansedumbre”.

Beato Gil del Puerto de Santa María.

Beato Gil del Puerto de Santa María.

Beato Gil del Puerto de Santa María Soto Carrera
Nació en la gaditana localidad de El Puerto de Santa María, el día 29 de junio de 1883, siendo hijo de Andrés Soto y Genoveva Carrera, quienes al bautizarlo en la parroquia de la localidad, le impusieron el nombre de Andrés Anastasio Marcelo Pedro de la Santísima Trinidad. Era aun un niño cuando entró en el Colegio Seráfico, iniciando el noviciado el 5 de julio de 1898, profesando solemnemente el 5 de enero de 1905 y ordenándose de sacerdote el 21 de diciembre de 1907. Ocupó diversas responsabilidades como director del Colegio Seráfico, Padre Guardián, Maestro de Novicios, Secretario y Definidor Provincial de la Orden.

Sobresalía por su prudencia, amabilidad y constancia, trabajador infatigable que no rechazaba ningún tipo de trabajo, obediente y observante riguroso de la pobreza franciscana. Hombre de oración y de estudio, con gran capacidad de trabajo, que tenía en gran estima el buen uso del tiempo, que preparaba concienzudamente sus predicaciones y sus clases y que aprovechaba cualquier ocasión para mortificarse. El padre Ángel de León nos dice que: “yo estaba con él cuando lo llamaron para matarlo y pude observar que acogió la noticia con verdadera resignación y perfecto dominio de sí mismo”. Se conservan algunas cartas suyas y en una de ellas, le escribe a la capuchina de Córdoba Sor Inés del Divino Pastor: “Respecto al futuro, ¿quién, sino Dios, sabrá lo que ha de pasar? Orar, hacer penitencia y estar alerta es lo único que podemos hacer por nuestra parte… Si las cosas saliesen mal, que el arcángel San Rafael guíe nuestros pasos, que en todo momento seamos de Jesucristo y le confesemos ante todo el mundo, pues de esta manera venceremos aunque perdamos la vida”.

Beato Ignacio de Galdácano.

Beato Ignacio de Galdácano.

Beato Ignacio de Galdácano Recalde Maguregui
Nació en Galdácano (Vizcaya) el día 7 de febrero de 1912, siendo bautizado al día siguiente de nacer, recibiendo el nombre de José María. Fue educado cristianamente por parte de sus padres y el coadjutor de su parroquia y ya desde pequeño mostró su inclinación hacia la vida religiosa. Hizo sus estudios de humanidades en el Colegio Seráfico de Antequera, entrando en el noviciado el 3 de julio de 1928, realizando la profesión solemne el 31 de agosto de 1933 y ordenándose de sacerdote el 6 de abril de 1935. Su primera responsabilidad fue como profesor del Colegio Seráfico, distinguiéndose por ser un hombre estudioso, trabajador y plenamente ilusionado con la música llegando a formar un coro que era las delicias de cuantos acudían a la misa dominical. Era el fraile más joven del convento.

El compatriota suyo, fray Romualdo de Galdácano dice que “el padre Ignacio era de carácter bondadoso y afable, criado en el seno de una familia cristiana. Su madre, doña Rosa, se distinguía por su ayuda a la ermita de San Bernabé, que estaba enfrente de su casa y él, de pequeño, acompañaba a su padre en los trabajos del campo. En el seno de esta familia cristiana de trabajadores, se forjaron los primeros años de su niñez… En el Colegio Seráfico el padre Prefecto casi siempre estaba enfermo y mientras los alumnos no nos acordábamos de él, solo el padre Ignacio tuvo la delicadeza de visitarle. Cuando el padre Prefecto se curó, nos convocó a todos los alumnos y nos puso a todos, salvo a él, un suspenso en conducta”.

Beato José de Chauchina Casares Menéndez.

Beato José de Chauchina Casares Menéndez.

Beato José de Chauchina Casares Menéndez
Nació en la granadina localidad de Chauchina el día 25 de febrero de 1897, siendo sus padres, José María Casares Chica y Modesta Menéndez Sierra. Fue bautizado una semana más tarde imponiéndosele el nombre de Alejandro de los Sagrados Corazones de Jesús y María. Con doce años de edad entró en el Colegio Seráfico de Antequera, destacando por su piedad y candidez. Ingresó en el noviciado el 18 de agosto de 1912, hizo la profesión solemne el 20 de agosto de 1916 y se ordenó de diácono, no llegando a ser ordenado de presbítero por padecer una enfermedad nerviosa.

Fue enviado al Colegio Seráfico de Antequera, donde demostró ser un gran trabajador y un buen escritor; tenía una bondad tan grande que era un verdadero padre para sus alumnos. El padre Claudio de Trigueros dice que “tenía un corazón que era aun más grande que su inteligencia”. Se distinguió por su caridad extrema, no siendo capaz de negarle un favor a todo aquel que se lo pidiese. “Era bueno y simple, un ángel, como un niño pequeño debido a su ingenuidad y simplicidad”. Antes de ser asediado el convento de Antequera en julio de 1936, Fray José de Chauchina estuvo refugiado durante unos días en casa de un carpintero, pero quiso volver al convento para correr la misma suerte que el resto de su comunidad.

Beato Crispín de Cuevas de San Marcos.

Beato Crispín de Cuevas de San Marcos.

Beato Crispín de Cuevas de San Marcos Pérez Ruano
Nació en la aldea malagueña de Cuevas de San Marcos el día 27 de diciembre de 1875; era hijo de Juan Pérez Valverde y Antonia Ruano Burgueño y dos días después de su nacimiento, fue bautizado imponiéndosele el nombre de Juan Silverio. Desde muy pequeño mostró un gran amor a la Virgen asistiendo diariamente al rezo del rosario en su parroquia. Entre sus compañeros destacaba por sus buenos modales, por su dulzura y por su candor. Con treinta años de edad, el 7 de septiembre de 1905, ingresó en el noviciado capuchino, haciendo su profesión solemne el 28 de noviembre del año 1909.

Fue destinado a la Custodia de Santo Domingo en América Latina, donde destacó por su entrega generosa y su colaboración en todos los trabajos fuesen cuales fuesen, regresando a Andalucía en el año 1925. Era muy caritativo, humilde y exquisito en el trato, fiel observante de las Reglas y muy perseverante en la oración. El padre Jerónimo de Málaga dice de él: “Fray Crispín de Cuevas era muy humilde, jamás se hacía notar, era muy amante de la pobreza. Si se le daba alguna cosa, la recogía, pero si se le negaba, nunca protestaba. Su humildad le hacía siempre pasar desapercibido. Se preocupaba mucho por su Comunidad y procuraba que siempre todo estuviese en orden. Su mente siempre estaba absorta en Dios”.

Beato Luís María de Valencina.

Beato Luís María de Valencina.

Beato Luís María de Valencina Limón Márquez
Nació en el sevillano pueblo de Valencina de la Concepción el 27 de marzo del 1885, siendo sus padres, Luís Limón y María Dolores Márquez, quienes lo bautizaron imponiéndole el nombre de Jerónimo María de la Santísima Trinidad. Sus padres eran muy piadosos y en este ambiente fue educado, ingresando en el Colegio Seráfico de Sanlúcar de Barrameda, donde destacó por su piedad y austeridad. Inició el noviciado el 8 de mayo del año 1900 e hizo la profesión solemne el 5 de enero de 1905. Se ordenó de sacerdote el 4 de abril de 1908.

Fue guardián de los conventos de Sanlúcar de Barrameda, Sevilla y Antequera y posteriormente, Ministro Provincial. Destacó como predicador, como director de ejercicios espirituales y como fiel observante de la Regla. El padre Claudio de Trigueros, que lo tuvo como guardián en Sanlúcar, dice: “Era muy delicado de conciencia respecto a la virtud de la pureza y sobre este particular, no soportaba ni siquiera que se pronunciaran palabras con doble sentido; era muy querido por la gente y un verdadero franciscano”. Era ya mayor de edad cuando fue nombrado director del Colegio Seráfico de Antequera, pero pronto se adaptó a la forma de actuar de los jóvenes seminaristas, a los que les inculcó un verdadero amor a la Santísima Virgen.

Beato Pacífico de Ronda.

Beato Pacífico de Ronda.

Beato Pacífico de Ronda Rodríguez Navarro
Nació en Ronda (Málaga) el 8 de noviembre de 1882, siendo sus piadosos padres José Rodríguez y María Navarro, quienes lo bautizaron el día 13 imponiéndoles el nombre de Rafael Severiano de la Santísima Trinidad. Desde niño mostró una conducta ejemplar y siendo adolescente quiso pertenecer a la Orden Capuchina, cosa que hizo, ingresando en el noviciado el 12 de noviembre de 1901, con diecinueve años de edad. Realizó la profesión solemne como hermano lego, el 15 de noviembre de 1906.

Fue el hermano limosnero del convento de Antequera, ganándose el cariño de todos los bienhechores de la Orden, pues su conducta era intachable y su trato era muy correcto y educado. Cuando el ambiente empezó a enrarecerse en el verano de 1936, solicitó irse a casa de unos amigos, pero aunque fue acogido cariñosamente, decidió regresar al convento al día siguiente, diciendo: “Lo que haya de pasarle a mis hermanos, me pasará también a mí. Que se haga la voluntad de Dios”. Y así, regresó al convento, participando en todos los avatares a los que se vio sometida la Comunidad.

Martirio
Iniciada la guerra civil el 18 de julio de 1936, el padre Ángel se preocupó de que los niños seráficos fueran puestos a salvo, haciéndose cargo de ellos unas familias antequeranas; aun así, quedaron en el convento catorce de ellos que finalmente se salvaron. Desde que se inició la guerra, el convento de los frailes capuchinos de Antequera se vio asediado y acosado. Durante dieciocho días no se les permitió a los frailes ni salir del convento, ni recibir comida ni visitas y ni siquiera mirar a la calle desde las ventanas, aunque bien es verdad que recibieron algo de comida y vino para celebrar la misa que, clandestinamente, les llevaron dos guardias civiles. Siempre había un grupo de milicianos apostados frente al convento y apuntando con armas de fuego. Dentro del convento tenían cierta libertad de movimiento, pero no podían salir aunque en los primeros días del asedio, algún religioso vestido de paisano, pudo escaparse y refugiarse en el Asilo de las Hermanitas de los Pobres. Luego, el control fue más exhaustivo y férreo.

Durante todos estos días, los frailes siguieron observando estrictamente las normas de vida de la Comunidad, recitando las horas canónicas en el coro, celebrando la misa conventual y exponiendo el Santísimo en el rezo de las Vísperas y del Rosario. El padre guardián, Ángel de Cañete la Real, les exhortaba para que estuviesen preparados y dispuestos a morir si fuera preciso.

Sepulcro de los mártires en el convento capuchino de Antequera (España).

Sepulcro de los mártires en el convento capuchino de Antequera (España).

Finalmente, el convento fue asaltado de manera violenta la tarde del 6 de agosto y durante este asalto, a Fray Crispín de Cuevas, que estaba rezando en la iglesia ante el altar de la Divina Pastora, a golpe de fusil lo malhirieron y derribaron por tierra. Fray Luís de Valencina intentó escaparse por una ventana del dormitorio de los seminaristas, pero en el intento cayó a tierra lesionándose el pie derecho, por lo que fue transportado en una camilla a “la Cruz Roja”. Fray Pacífico de Ronda intentó salir por la puerta de la huerta, pero fue detenido por los milicianos y llevado a comisaría.

Los frailes que estaban en el convento fueron detenidos haciéndoles desfilar entre un gentío congregado en la explanada exterior del convento y que a gritos pedían su muerte. Iniciaba la fila Fray Gil del Puerto de Santa María; todos los frailes, llevaban crucifijos entre sus manos e iban rezando el breviario. En el centro de la plaza, a los pies de un monumento a la Inmaculada, fueron fusilados Fray Ángel de Cañete la Real, Fray Gil del Puerto de Santa María, Fray Ignacio de Galdácano, Fray José de Chauchina y Fray Crispín de Cuevas.

Como he dicho anteriormente a Fray Luís María de Valencina lo cogieron al caer por la ventana y mientras era transportado a la Cruz Roja fue rodeado por numerosas personas que pedían que lo matasen. Al llegar a las puertas del centro sanitario, lo arrojaron al suelo y mientras decía: “En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu”, fue asesinado a balazos en el llamado “Callejón de los Avisos”.

Fray Pacífico de Ronda estuvo detenido en los calabozos de la comisaría y desde la ventana de la celda escuchó el vocerío de la gente cuando sus compañeros cayeron fusilados. Dándose cuenta cual era su destino, pasó todo el tiempo en oración, rezando el rosario o el Oficio Parvo de la Virgen. El 7 de agosto fue conducido, junto con otros dos detenidos, a una furgoneta y antes de subir a ella fue abatido a balazos.

Urna del Beato Luís María de Valencina en su pueblo natal.

Urna del Beato Luís María de Valencina en su pueblo natal.

Los restos de los siete mártires se veneran actualmente en el convento capuchino de Antequera, aunque parte de los del beato Luís María de Valencina, fueron enviados a su pueblo natal. Como dije al principio del artículo, estos siete frailes capuchinos de Antequera fueron beatificados el 13 de octubre de 2013.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– RAMÍREZ PERALBO, A., “Historia del martirio de siete capuchinos de Antequera”, A. Ramírez Peralbo, 1997.

Enlace consultado (08/05/2014):
http://sietecapuchinosantequera.blogspot.com.es

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