Santos Mártires de Escitia Menor (III)

Detalle de los Santos Cirilo y Kindeas, mártires de Axiópolis, en un icono pintado por las monjas del monasterio Diaconesti, Rumanía.

Detalle de los Santos Cirilo y Kindeas, mártires de Axiópolis, en un icono pintado por las monjas del monasterio Diaconesti, Rumanía.

Santos mártires de Axiópolis, los soldados Cirilo, Kindeas y Dasio (26 de Abril)
Una inscripción descubierta en el año 1947 por el arqueólogo Ion Barnea en el pueblo rumano de Cernavodă atrajo de nuevo la atención de los historiadores y de los teólogos acerca de tres de los muchos mártires de Escitia Menor durante la persecución romana. El texto de la inscripción, hoy en el Museo Nacional de Historia de Bucarest, escrito en griego, era: “Kyrillō Kyndaia Taseiō aratheitomai eufrasin”, que significa “Kyrillos, Kyndaias y Taseios traigo alabanza”. Este texto fue interpretado por diferentes investigaciones, que trataron de resolver un caso hagiológico muy complicado.

El nombre de la antigua ciudad griega y posteriormente romana situada en el mismo lugar de Cernavodă, era Axiópolis, un puerto en el Danubio, probablemente fundada por los habitantes de la metrópolis de la provincia, Tomis (hoy Constanza). Su importancia consistía más tarde también en el hecho de que fue la sede de la legión romana II Herculea. Parece que el cristianismo pronto se asentó allí, como en Tomis, debido a que muchos martirologios antiguos (el Siríaco, el Jeronimiano y el Griego) tomaron nota de los mártires en Axiópolis durante la persecución de Diocleciano, en el año 303. A continuación, vamos a hablar de los tres primeros mártires.

Inscripción en griego en conmemoración de los mártires Cirilo, Kindeas y Dasio.

Inscripción en griego en conmemoración de los mártires Cirilo, Kindeas y Dasio.

San Kyrillos o Cirilo era muy popular en Axiópolis, porque era celebrado él solo, el día 12 de mayo (Breviarium Syriacum) y junto con Chindeus (Kyndeas), el 9 de marzo (de nuevo el Breviarium Siriacum) y el 26 de abril (Martirologio Jeronimiano, en el códice Epternaciensis de París ), pero también el 9 de mayo (Martirologio Jeronimiano, en un códice de Berna, junto con Quindeas y Zenón), el 10 de mayo (el mismo códice, junto con Quindeas, Zenon, Dión, y Crispo Acacio). Su fiesta, celebrada cinco veces en el año, puede ser una señal de que era un santo local, que tal vez murió el 26 de abril, porque el martirologio Jeronimiano habla en ese día de su nacimiento a la vida eterna. El historiador Procopio de Cesarea (siglo VI) escribe sobre una famosa fortaleza de Justiniano, cerca de Axiópolis, que estaba puesta bajo el patronazgo de San Cirilo. También es posible que las ruinas de una gran iglesia cimiterial descubierta allí, pudiera ser el lugar original de su tumba. La inscripción de los tres santos también fue descubierta junto a estas ruinas. En una variante del martirologio Jeronimiano de Monte Cassino, San Cirilo (9 de mayo) es nombrado como obispo, lo cual es muy difícil de creer, porque en la época de Justiniano había más obispados de la región, además de Tomis. En este caso, Cirilo pudiera ser el obispo de Gortina (Creta), que murió durante la misma persecución, pero que se celebra en otro día (14 de junio y 9 de julio) o puede ser un obispo auxiliar (corepíscopo).

San Chindeas (Kyndeas o Quindeas) se asocia con Cirilo el día 9 de marzo, el 26 de abril (como Vindeas), y el 9 y 10 de mayo como hemos visto antes. El Breviarium Siriacum los celebra por separado el día 20 de enero. Hoy en día un santo con este nombre se celebra en los menologios ortodoxos el 1 de agosto, como originario de Perge (Panfilia). Podría ser de ascendencia romana, ya que su nombre deriva probablemente de Quintus. Victricio de Rouen (principios del siglo V) lo menciona en su De laude Sanctorum entre los santos taumaturgos de Tracia y Moesia.

Detalle del martirio de San Dasio. Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostólica Vaticana, Roma (Italia).

Detalle del martirio de San Dasio. Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostólica Vaticana, Roma (Italia).

San Dasio (o Tasio, Taxius) aparece junto con los mártires de Axiópolis, lo que significa un gran problema. Normalmente él es considerado como mártir de Durostorum (hoy Silistra en Bulgaria, a unos 60 km al sur), celebrándose el 20 de noviembre. Pero los martirologios lo asocian con los mártires de Axiópolis, el 4 de octubre (el Acta de martirio de Taxius y Hermes de Axiópolis) y el 5 de agosto (Martirologio Jeronimiano: “En Axiopoli Hirenei, Eraclii, Dasii”). El nombre de la ciudad y la inscripción puede ser una señal de que él hubiera muerto allí, tal vez junto con Cirilo y Kindeas.

El martirio de Dasio de Durostorum se puede resumir de la siguiente manera: Murió el día 20 de noviembre del 304, durante la persecución de Diocleciano. Eso ocurrió en el marco de la fiesta romana de Saturnalia, muy popular entre los soldados. En dicha ocasión, un soldado solía ser elegido por sorteo para ser el representante simbólico de Saturno. Estaba vestido con ropas imperiales y durante treinta días se le permitía cometer los actos más monstruosos, entre ellos especialmente los actos de violencia sexual. Al final de esta celebración, el soldado era sacrificado ritualmente a Saturno, por lo general mediante la espada. En el 304 el sorteo recayó sobre el soldado cristiano Dasio, que “encendido de celo” y sabedor de la brevedad del tiempo, decidió que era mejor sufrir torturas durante algún tiempo en el nombre de Jesucristo y heredar la vida eterna de los santos, que aceptar los treinta días de alegría. Así que confesó su fe y que prefería ser sacrificado por su fe en Cristo. Fue encarcelado y el segundo día el general Bassus procedió a la sentencia. Dasio confesó que como cristiano obedecía sólo al emperador celestial, que vivía en su gracia y se enriquecía con su amor divino. Después de algunos intentos y torturas para convencerlo a abjurar de su fe, Bassus ordenó la decapitación de Dasio. Es posible que sólo después, sus reliquias fueran transportadas a Durostorum. Más tarde, en el año 579, su ataúd fue transportado a Ancona, en Italia, donde se mantiene hasta ahora en la iglesia de San Ciríaco. Sobre él, está escrito en griego “aquí está el santo mártir Dasio traído de Dorostolon”. Parte de sus reliquias fueron enviadas por el Papa Juan Pablo II, como un regalo, para la nueva recreada diócesis metropolitana de Durostorum (Iglesia Ortodoxa de Bulgaria), el 22-23 de octubre del año 2003.

Los santos Cirilo, Kindeas y Dasio actualmente se celebran de forma conjunta en la Iglesia Ortodoxa de Rumanía, el día 26 de mayo. Hay un proyecto para construir un monasterio en el lugar donde se descubrió la inscripción sobre ellos.

Mencionemos también otros mártires celebrados en Axiópolis:
9 de mayo: San Zenón (conmemorado junto con Cirilo y Kindeas, de acuerdo con el martirologio Jeronimiano de Berna).
10 de mayo: los Santos Zenón, Dión, Acacio y Crispo, junto con Kindeas, (en el mismo martirologio)
12 de mayo: algunos mártires sin nombres celebrados junto con Cirilo (Breviarium Syriacum)
5 de agosto: Santos Ireneo y Heraclio (junto con Dasio, en el martirologio Jeronimiano).
4 de octubre: San Hermes (probablemente diácono de Heraclea, en Tracia), celebrado junto con Taxio (así aparecen los dos en las Actas martiriales en Axiópolis).

Detalle de los santos mártires de Ozovia en un icono del monasterio Diaconesti (Rumanía): Quintiliano (izqda.), Máximo (centro) y Dadas (dcha.)

Detalle de los santos mártires de Ozovia en un icono del monasterio Diaconesti (Rumanía): Quintiliano (izqda.), Máximo (centro) y Dadas (dcha.)

Santos mártires Quintiliano, Máximo y Dadas de Ozovia/Ozobia (28 de abril)
La persecución de Diocleciano fue muy cruel en algunas regiones, entre las que también estaba Escitia Menor. A pesar del hecho de que era una pequeña provincia en un margen del imperio, los celosos líderes de las legiones romanas estacionadas allí, hicieron que los decretos imperiales fueran aplicados a los cristianos de manera estricta. A finales del mes de abril se celebran muchos mártires en las pequeñas ciudades de Escitia, como Axiópolis (hoy, Cernavodă) y en la capital de Moesia Inferior, Durostorum (hoy Silistra). Son varios los mártires de Durostorum, Pasícrates y Valentín, Nicandro y Marciano, Julio el Veterano y Hesiquio (murieron en el mismo año 298, del 26 de abril al 8 de julio) junto con Emiliano (18 de julio 362), el cual tendrá su propio artículo.

Aquí vamos a informar de otros tres, que no eran soldados, mártires asesinados en Ozovia u Ozobia, un pequeño pueblo cerca de Durostorum, en fecha de 28 de abril. Eran Máximo y Quintiliano, se supone que romanos, y Dadas, probablemente un personaje local (de Dacia). Máximo era lector, que es un grado clerical inferior, que se daba a los que solían leer pasajes de la Biblia durante los servicios divinos.

Los tres cristianos fueron arrestados después de la proclamación del edicto de persecución de Diocleciano. De acuerdo con este decreto, se ordenó que todas las personas hicieran sacrificios a los dioses antiguos, a fin de revelar a aquellos que eran cristianos clandestinamente. Algunas personas hicieron saber a los gobernadores de Moesia Inferion, Tarquinio y Gavinio, que existían tres cristianos y, consecuentemente, fueron arrestados y llevados a Durostorum.

Detalle de los Santos Quintiliano Máximo y Dada en un calendario eslavo.

Detalle de los Santos Quintiliano Máximo y Dada en un calendario eslavo.

Su proceso siguió el camino clásico. Los gobernadores les pidieron que se identificaran y Máximo respondió que él era cristiano, y posteriormente dijo que se llamaba Máximo. Era costumbre entre los cristianos decir en primer lugar su identidad y sólo después, sus nombres. Tarquinio le pidió que sacrificara a los dioses, pero Máximo respondió agresivamente diciendo que el emperador era un pecador y no un dios y que existía un solo Dios, que es Jesucristo, el emperador del cielo que cuida de todos los hombres. Los otros dos también se negaron a sacrificar, por lo que fueron enviados a la cárcel, donde un ángel les reveló su muerte martirial y los alentó. El segundo día fueron golpeados, pero se mantuvieron en su fe. Al mediodía fueron enviados de vuelta a la cárcel, y más tarde, llevados a su pueblo natal, Ozovia, donde fueron decapitados. Era el día 28 de abril, probablemente del año 304.

Sticheira (himno) de las Vísperas de estos Santos
Sois testigos de la Increada Trinidad, contra los tiranos, vosotros tres, mártires que habéis muerto y ahora os habéis hecho dignos de la vida en la que no se envejece y habéis heredado el alimento que es la fuente de la vida. Por lo tanto, ¡pedid a Dios que conceda la paz y la gran misericordia a nuestras almas!

Mitrut Popoiu

Santos mártires de Escitia Menor (II)

Detalle de un icono ortodoxo rumano de los Santos.

Santos Epícteto y Astión de Halmyris
San Epícteto sacerdote y San Astión eran monjes originarios del Asia Menor, que fueron martirizados por Cristo en Scytia Menor en el siglo III. Scytia Menor es la actual región de Dobruja en Rumania, situada entre el río Danubio y el Mar Negro. La información sobre sus vidas la conocemos a partir de una copia de un manuscrito del siglo XV que se guarda en el archivo de la iglesia del Salvador en Utrecht y que fue publicado en el año 1615 por el jesuita Herbert Rosweyde, que fue el iniciador de la colección hagiográfica “Acta Sanctorum”, bajo el título “SS. Epicteto presbytero et Astion monacho, martirybus Almiridiensibus in Scythia”.

El martirio de los Santos Epícteto y Astión
Epícteto era un ferviente creyente nacido de padres cristianos. Desde muy joven se fue de su casa a fin de llevar una vida ascética en algún lugar de las desiertas tierras de Frigia, en el Asia Menor, siendo ordenado más tarde de sacerdote. Desde esta posición, comenzó a predicar el Evangelio entre los paganos de la región, bautizando a algunos de ellos y realizando portentosas curaciones en el nombre del Salvador. Astión fue uno de sus hijos espirituales y procedía de la familia de un senador romano llamado Julián. Después de su bautismo, Astión comenzó a llevar una vida ascética similar a la de un monje.

Alrededor del año 290, los dos fueron a la provincia de Escitia Menor a fin de predicar el Evangelio en aquella provincia que estaba en las fronteras del Imperio. Llegaron a una ciudad llamada Halmyris, que está situada en una colina cercana al delta del Danubio. Allí llevaron una vida ascética sirviendo a Dios y además, realizando algunas maravillas, especialmente exorcismos.

Icono ortodoxo rumano de los Santos.

Epícteto y Astión rápidamente se hicieron famosos en aquella ciudad. Un día, el comandante de las tropas romanas allí estacionadas, cuyo nombre era Latroniano, llegó a la ciudad a fin de resolver algunos asuntos administrativos y militares y oyó hablar de ellos. Le comentaron que hacían prácticas de un extraño rito y que a veces, mediante su predicación, muchos ciudadanos se convertían a la nueva religión, por lo que ordenó el encarcelamiento de los dos hasta la puesta del sol, obligándolos de diversas maneras a que negaran su fe en Cristo. En ese momento, Epícteto tendría unos sesenta años y Astión, unos treinta y cinco. Latroniano puso todo su empeño a fin de que su esfuerzo fuera observado por el emperador Diocleciano, que aun no había comenzado su persecución contra los cristianos.

Durante las torturas, los santos no abjuraron de su fe y decidieron no hablar nada acerca de su país de origen a fin de no poner en peligro las vidas de sus familiares. De todos modos, confesaron repetidas veces que eran cristianos y que ese “era su nombre, su linaje y su patria”.

En el capítulo tercero de las Actas martiriales se describen los últimos treinta y cinco días de las vidas de los dos mártires, desde la detención hasta su ejecución. Al día siguiente después de ser encarcelados, los dos fueron llevados al centro de una cancha y como sus rostros brillaban como el sol, Latroniano apenas podía mirarlos. Durante la audiencia, los dos santos confesaron una vez más su fe en Jesucristo, que era la “fuente” de su misterioso poder y negaron cualquier posibilidad de retornar a la fe pagana. Lógicamente, Latroniano se enojó y ordenó que los dos santos fueran atados desgarrando sus cuerpos con garfios de hierro.

Entre los jueces había un tal Vigilancio, que era un hombre muy sensato. Después de cuatro días de proceso en los cuales los santos repetían sin cesar que eran cristianos, Vigilancio decidió convertirse al cristianismo, así que después del interrogatorio, fue a la prisión donde estaban Epícteto y Astión “donde recibió de los santos el signo de la vida eterna” (eso significa probablemente que fue bautizado) y se convirtió en otro discípulo de nuestro Señor.

Cripta en Halmyris, donde fueron hallados los cuerpos de los Santos.

En el quinto día del proceso, Epícteto mantuvo un discurso más largo que terminó con las palabras “somos cristianos”, lo que enfureció aun más a Latroniano, quién ordenó que sobre las heridas de los santos echaran sal y vinagre. Posteriormente, como si esto fuera poco doloroso, ordenó que los metieran en un caldero de brea hirviente. Sin embargo, gracias a su fe los dos santos se mantuvieron incólumes por lo que fueron devueltos a la prisión manteniéndolos durante treinta días sin comida ni bebida alguna.

Después de permanecer durante treinta días en completo ayuno, los santos fueron llevados de nuevo a la corte donde una vez más confesaron su fe en Cristo, diciendo que sus milagros no eran obras de brujería sino que procedían del poder de su Señor: “al oír esto, ese loco con un alma de bestia dijo a sus servidores que aplastaran con piedras los rostros de los mártires. Con unas barras los golpearon hasta entregar sus almas (…) pero debido a la cantidad de golpes que sufrieron, que recibían felizmente y con sus corazones puestos en el Señor, el siervo del diablo, al ver que con su locura no podía superar en modo alguno a su constancia, mandó a los criados que los sacaran de la ciudad y les cortaran la cabeza con la espada”.

En primer lugar fue decapitado San Astión. En ese momento, arrojaron a Epícteto sobre el cuerpo de su discípulo y él solicitó a sus verdugos que lo mataran así. El martirio tuvo lugar el día 8 de julio del año 290. Los nuevos convertidos, Vigilancio y otros cristianos, lograron recoger los cuerpos de los mártires a la puesta del sol y darles honrosa sepultura. En las Actas del martirio de estos mártires se menciona que los dos cuerpos decapitados eran tan blancos como la nieve y que muchos enfermos se curaron al tocarlos.

Durante las torturas a los dos santos, un ciudadano de la localidad natal de Astión llegó a Halmyris y reconoció al mártir. Al regresar a casa, dijo a los padres del mártir que no sabía nada acerca del destino final de su hijo, pero la madre manifestó inmediatamente su deseo de hacerse cristiana para convertirse en mártir como su hijo. Los padres de Astión, embarcaron en un barco y llegaron a Halmyris para ver a su hijo. Tres días después de la sepultura de los santos, Vigilancio tuvo una visión: se le apareció Astión hablándole de la llegada de sus padres a la ciudad. Así que el mismo Vigilancio les dio la bienvenida y les contó la muerte martirial de su hijo; después de esto, sus padres se convirtieron y fueron bautizados por el obispo Evangélico de Tomis, que poco después, también murió como mártir. Los santos Epícteto y Astión son los primeros mártires de la actual Rumania, sobre los cuales hay información por escrito.

Vista de los esqueletos de los dos Santos reordenados dentro de dos ataúdes.

La veneración de los Santos
Las reliquias de los dos santos fueron descubiertas en el año 2001 durante unas excavaciones realizadas en el yacimiento arqueológico en la antigua ciudad bizantino-romana de Halmyris, situada entre Murighiol y Dunava en el condado de Tulcea. Las excavaciones arqueológicas se iniciaron en el año 1981, pero hasta el año 2000 no fue descubierta por un equipo rumano-estadounidense, una basílica episcopal, confirmando una “Notitiae episcopatum” durante el “basileos” Anastasio I de Constantinopla (491-518), la cual hacia mención de catorce sedes episcopales en la Escitia Menor, entre ellas, Halmyris. El descubrimiento de la cripta donde estaban las reliquias de los dos mártires ocurrió el día 15 de agosto, día de la Dormición de Nuestra Señora.

La cripta tiene dos cámaras, siendo la primera la sala funeraria donde se encontraron los restos de los dos mártires cristianos, que presentaban un color marrón amarillento. En el segundo cuarto, probablemente saqueado ya en la antigüedad, se encontraron huesos blancos de otras personas desconocidas. El color de los huesos confirma que no se mezclaron en ese período, pudiendo ser este un signo de veneración anterior.

Junto a los restos de los mártires se encontraron algunos fragmentos de inscripciones sobre la pared este de la cámara. En las dos primeras filas de una totalidad de siete, fueron descodificadas las palabras griegas “Mártires de Cristo” y en la quinta, la palabra “Asto” terminada con la letra griega “v” que corresponde a la letra latina “n”. En la séptima fila se identificaron las tres primeras letras del verbo “ibrio”, que significa “golpear”. Estos indicios llevó al arqueólogo Michael Zahariade a creer que habían encontrado las reliquias de Epícteto y Astión, cuyas vidas y martirio se narran en las “Acta sanctorum”. El estudio antropomórfico ha demostrado en qué estado de salud se encontraban los dos santos e incluso facilitó información sobre los últimos treinta y cinco días de sus vidas.

Vista del esqueleto de uno de los dos Santos.

El primer esqueleto encontrado fue el de Epícteto, al que le faltaban solamente las dos primeras vértebras cervicales (atlas y axis) y el cráneo, aunque estaba la mandíbula. La investigación confirmó que se trataba del esqueleto de un hombre de entre 64-67 años de edad, que sufría de artritis reactiva y anquilosis extensa en la columna, además de osteoartrosis. La mandíbula y los hombros presentaban algunas fracturas realizadas directamente sobre el hueso, a causa de golpes contundentes tanto en los hombros como en la cara. Debido a que lo existían signos de regeneración ósea, se deduce que murió poco tiempo después de los golpes.

Al esqueleto de Astión también le faltaba el cráneo aunque estaba presente la mandíbula. Los indicadores de edad demostraron que tendría una edad menor, debido a la forma de la sínfisis del pubis, por lo que los expertos tenían razón para creer que la edad de la muerte debió de ser entre 30-40 años. Probablemente sufrió un accidente en su niñez porque presentaba una pequeña joroba. En su esqueleto se descubrieron algunas huellas de violencia: el húmero derecho tenía una rotura causada por un objeto punzante y el peroné izquierdo estaba completamente fracturado. También estaba fracturada la mandíbula y había signos de golpes muy fuertes. Debido a la falta de signos de reparación de los huesos, se podía deducir que la persona murió poco después de los golpes. Además, la primera vértebra atlas demostraba que la muerte fue ocasionada por decapitación. Todos estos datos confirmaban la descripción de las “Actas sanctorum”.

Las reliquias de los santos Epícteto y Astión fueron colocadas en dos ataúdes en la iglesia catedral del arzobispado de Tomis, en Constanţa. Algunos pequeños huesos fueron donados por el actual obispo Teodosio a algunas iglesias de Rumanía.

Inscripción griega que menciona los mártires Cirilo, Quindeas y Tasio, hallada en 1947.

Otros santos mártires en Escitia Menor (Dobruja)
Los santos Epícteto y Astión no son los únicos mártires de la región de Dobruja durante el reinado de los últimos perseguidores. Junto a ellos se conoce también a San Emiliano, soldado mártir de Durostorum que murió en tiempos de Juliano (361-363) y que se celebra el 18 de julio y de los mártires de Niculitel: Zótico, Atalo, Camasio y Felipe, que se mencionan en el Martirologio Sirio el 4 de junio y cuyas reliquias fueron descubiertas en el año 1971. Una cripta con reliquias de santos también se encontró en Adamclisi, pero la identidad de los mártires es aun desconocida.

Además de estos, hay algunos otros grupos de mártires. Los de Tomis (hoy Constanţa): Macrobio, Gordiano, Elias y Valeriano (13 de septiembre); Marcial, Victuro, Marina y Sérvulo (15 de septiembre); Prisco, Crescente, Evagrio, Denegotia, Fausto, Marcial, Jenaro, Alejandro, Euprobo, Pigra, Digno, Gotia, Sarurno, Speus, Casto, Primo, Donato, Pásico, Probo, Digna y Cristo (1 de octubre); Argeo, Narciso y Marcelino, tres hermanos e hijos de un obispo de Tomis (2 de enero); Claudio, Eugenio, Rodón, Diógenes, Prima, obispo Filio, Teógenes y Pedro (3 de enero); los obispos Efrém de Tomis y Eterio (7 de marzo); Cresto, Pappo, Evagrio, Benigno, Aresto, Rufo, Sinidia y Patricio (13 de abril); Marcián, Nicandro y Apolonio (5 de junio); Paulo y Ciríaco (18 de junio).

En Axiópolis (Cernavodă) se conocen los mártires Cirilo y Quindeas (9 de marzo); Zenón, Dio, Acacio y Crispo (9 de mayo); Ireneo y Heraclio (5 de agosto). San Cirilo tuvo un culto muy desarrollado en Axiópolis, en su tumba se construyó una basílica y posteriormente, allí estuvo un gran cementerio cristiano. Según Procopio de Cesarea, en el siglo VI, durante el reinado de Justiniano, Axiopolis recibió el nombre de Cirilo. En el año 1947 se descubrió una inscripción que dice “(a los mártires) Cirilo, Tasios y Quindeas traigo oraciones”.

En Noviodonum (Isaccea), no muy lejos de Niculitel, los famosos santos Amanto, Lucio, Alejandro, Andrés, Donato y Peregrino (6 de junio) y otro grupo formado por Cirino, Ebusto, Rústico y Silvio. Los nombres de todos estos mártires mencionados nos dan una idea del desarrollo del cristianismo en esta región, que como dije antes, estaba situada en la frontera del Imperio Romano, así como de la intensidad de las persecuciones, especialmente durante los reinados de Diocleciano y Licinio.

Los fieles ortodoxos veneran las reliquias de los mártires de Halmyris el día de su fiesta.

Troparion (Himno) de los Santos
¡Oh fieles creyentes, que venís a alabar a Epícteto el maestro sabio y a Astión el discípulo celoso, con la misma alabanza que a Hermolao y Pantaleón, mártires de Cristo y gloria de Dobruja, diciéndoles: disfrutad e interceded siempre por nuestras almas!

En estos links se encuentra más información y fotos sobre estos santos:

http://hristos-imparatul-slavei.blogspot.de/2011/07/sfintii-marii-mucenici-si-doctori-fara.html

http://cidadededeus.wordpress.com/2010/07/08/sf-mucenici-epictet-si-astion-8-iulie/

Mitrut Popoiu

Santos mártires de Escitia Menor (I)

Icono ortodoxo ruso de los Santos Zótico, Camasio, Atalo y Felipe.

Los Santos mártires Zótico, Atalo, Camasio y Felipe de Niculitel
Las tierras de Escitia Menor, en la región rumana de Dobrogea, situada entre el río Danubio y el Mar Negro, fue una de las primeras regiones cristianizadas del mundo. La tradición popular dice que el apóstol San Andrés, en su camino desde Grecia a Escitia (actualmente Ucrania), pasó por esta región donde habría permanecido unos años predicando el Evangelio a los dacios, los escitas y a los colonos griegos de las ciudades.

Estos asentamientos de los primeros cristianos también se reconocen a través de los últimos descubrimientos arqueológicos. Unas cuantas decenas de iglesias de los siglos II al IV muestran la intensidad de la actividad cristiana en esta zona, pero poco más se sabe de la supuesta predicación del apóstol Andrés. Es muy posible que el cristianismo se predicara aquí con cierta tranquilidad ya que los dacios, sus antiguos habitantes, también eran monoteístas.

De todos modos, al final del siglo III o inicios del IV se inician una serie de cruentas persecuciones por parte de los emperadores Diocleciano (284-305), Licinio (319-324) y más tarde en tiempos de Julián el Apóstata (361-363), así como de Atanarico, rey de los godos. Más de una docena de soldados, sacerdotes o simples cristianos fueron martirizados a causa de su fe en Jesucristo. Sobre estos santos mártires no se sabe mucho, solo lo descrito en unas pocas anotaciones en algunos Sinaxarios. Por ejemplo, el Martirologio Siríaco menciona solo a San Felipe el día 4 de junio aunque el Martirologio Jeronimiano añade los nombres de Zótico, Atalo, Eutiquio, Camasio, Quirino y otros veintiocho mártires anónimos. Estos santos fueron prácticamente olvidados aunque llamó poderosamente la atención unos eventos acaecidos hace unos cuarenta años.

Tumba de los cuatro santos mártires. Basílica de Niculitel, Rumanía.

En el verano de 1971, después de copiosas lluvias primaverales, algunos habitantes de la pequeña aldea de Niculitel, conocida por sus viñedos, vieron unas ruinas que quedaron al descubierto a causa de unos deslizamientos de tierras. Excavaron y observaron que no solo eran unas ruinas sino que también existía una cripta construida a modo de una pequeña capilla. Dentro de ella estaban los restos de cuatro hombres puestos en un ataúd de madera y sobre las paredes se encontraron pintadas dos inscripciones de color rojo escritas en griego. Una decía “Mártires de Cristo” y en la otra “Zótico, Atalo, Camasio y Felipe mártires”; ambas inscripciones estaban acompañadas por el signo del crismón (XP), que como sabemos era un símbolo del cristianismo antiguo.

Aunque el descubrimiento se produjo cuando gobernaban los comunistas, estas ruinas fueron estudiadas por arqueólogos, historiadores y teólogos. En la cripta se confirmó la anotación de los nombres de estos mártires que, como dije antes, eran mencionados en los sinaxarios junto a treinta y dos cristianos más muertos en Escitia Menor, en el antiguo Noviodunum, un puerto existente en el río Danubio no muy lejos del delta del río (la actual Isaccea). Los historiadores llegaron a la conclusión de que habían sido martirizados durante la persecución de Licinio (319-324) o de Julián el Apóstata (361-363)

Reliquias de los cuatro santos mártires. Monasterio Cocos, Rumanía.

Sobre los otros treinta y dos mártires no existe ninguna otra información. Sólo cuatro, Zótico, Atalo, Camasio y Felipe fueron sepultados aquí. Muy probablemente, debido a las incursiones de los bárbaros acaecidas a partir del siglo IV, la iglesia y la cripta que estaba bajo el altar, fueron destruidas y así permanecieron, cubiertas de escombros que les servían de protección durante más de mil quinientos años.

Inscripción griega con el nombre de los cuatro mártires. Basílica de Niculitel.

Las excavaciones arqueológicas descubrieron dos habitáculos más en la cripta en los cuales había restos de otros dos mártires; esa fue la explicación que dieron los especialistas en base a la forma en que se encontraron estos huesos. En las excavaciones se encontraron dos piedras de arenisca con la inscripción “aquí y allí, la sangre de los mártires”. Estos dos mártires pueden serlo de la persecución de Decio (249-251).

El día 17 de enero de 1973, el arzobispo Antimo Nica del bajo Danubio (Galati) decidió que las reliquias se llevaran al cercano monasterio de Cocoş. Allí se encuentran, siendo veneradas por todos los ortodoxos rumanos. En el “martyrikon” (lugar del martirio), en los años ochenta se construyó un edificio sobre la propia cripta y sobre las ruinas de la iglesia. Junto a estos cuatro mártires de Niculitel, que la Iglesia Ortodoxa Rumana celebra el día 4 de junio hay otros santos de la misma época y de la misma región.

San Efrén metropolita de Tomis, martirizado el día 7 de marzo del año 304. Es el primer mártir de esta región y fue perseguido y asesinado en tiempos del emperador Diocleciano. Su fiesta se puso el día 7 de marzo, junto con los mártires de Chersones.

Santos Ermilo, diácono y su amigo Estratónico, ahogados en el río Danubio durante la persecución de Licinio (307-324). Su fiesta se celebra el día 13 de enero.

San Sabas de Buzău, que aunque murió durante la dominación goda de la actual Rumania centro-oriental, debemos mencionarlo aquí. Por orden del rey Atanarico, fue ahogado en las aguas del río Mousaios (Buzău). De sus reliquias habla San Basilio el Grande en una carta que le escribe a San Bretanión, obispo de Tomis. En Oriente su fiesta se celebra el día 12 de abril mientras que en Occidente, el día 28 del mismo mes. Es otra muestra más que certifica la existencia de la fe cristiana en estas regiones paganas del Danubio, después del imperio romano.

Icono ortodoxo rumano de San Sabas de Bozau.

Los santos Pasicrato y Valentín, soldados decapitados durante la persecución de Diocleciano en el año 298, en Durostorum (la actual ciudad búlgara de Silistra). Su festividad se celebra el día 24 de abril.

Los santos Cirilo, Candeas (Quindeas) y Tasio (Dacio), soldados martirizados el día 20 de noviembre del año 303 en Durostorum (Silistra), celebrados el día 26 de abril. Sabemos que Dacio fue martirizado durante la fiesta romana de las Saturnalias porque se negó a realizar el papel de Saturno cuando la XI Legión Claudia celebraba dichas fiestas.

Los santos Máximo, Quintiliano y Dadás, posiblemente de origen romano, martirizados en la aldea de Ozovia (Ozobia). Tal vez, Dadás era Daciano. Máximo era lector y los tres fueron llevados a Durostorum, golpeados y finalmente decapitados el día 28 de abril del año 204.

San Julio el Viejo (o el Veterano), contemporáneo de los santos Pasicrato y Valentín, decapitado también en Durostorum durante la misma persecución, el día 27 de mayo del año 304.

Santos Nicandro y Marciano, soldados en Durostorum, que fueron torturados y finalmente decapitados en día 8 de junio del año 298.

Fresco ortodoxo rumano de los Santos Epícteto y Astión.

Santos Epícteto, sacerdote y su discípulo Astión el eremita, originarios de Asía Menor, celebrados el día 8 de julio. Murieron mártires en el año 290 después de haber estado misionando en la Escitia Menor, en la ciudad de Halmyris (actual Dunavatul de Jos) a orillas del río Danubio. El gobernador Latroniano los torturó terriblemente y los decapitó. Quizás sean los primeros mártires de la Escitia Menor. En las Actas de su martirio (una copia del siglo XV se encuentra en la iglesia del Salvador de Utrecht) se dice que cuando sus cuerpos fueron decapitados se cubrieron por una especie de nieve blanca. Sus reliquias han producido diversos milagros curando a personas enfermas. La basílica de Halmyris fue descubierta en el año 2001 y en ella, las reliquias de estos dos santos que hoy se encuentran en un monasterio allí construido. Parte de estas reliquias se veneran en la Iglesia Catedral de la archidiócesis de Tomis, en Constanza.

San Emiliano de Durostorum, hijo del prefecto romano Sabaciano, que fue martirizado porque con un martillo destrozó los ídolos que se veneraban en su ciudad. Finalmente murió consumido por el fuego el día 18 de julio del año 362.

Mitrut Popoiu