Contestando a algunas breves preguntas (XXIX)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de Santa Olga Michael con uno de los bebés que ayudaba a traer al mundo.

Fotografía de Santa Olga Michael con uno de los bebés que ayudaba a traer al mundo.

Pregunta: Me llamo Olga. Se que la santa más famosa que lleva mi nombre es la que colaboró estrechamente para difundir el cristianismo en Rusia, pero he oído decir que en este país hay otra santa que también lleva este nombre, pero no se a cual se refieren. Yo vivo en los Ángeles (Estados Unidos), aunque soy de origen colombiano. Les agradecería me facilitasen alguna información. Gracias por este maravilloso blog.

Respuesta: Pues llevas razón. En Estados Unidos, se venera a una santa ortodoxa llamada Santa Olga Michael de Alaska. Te daremos algunos datos sobre ella. Se la conoce por Matushka Olga y pertenecía a la raza Yupik de Alaska. Nació en el mes de febrero del año 1916, estaba casada con Nicolás Michael y vivían e Kwethluk, cerca del río Kuskokwim. Su esposo, que tenía una pequeña tienda y que era el cartero del pueblo, se ordenó de sacerdote ortodoxo y desde ese momento, ella fue colaboradora de su esposo en las tareas eclesiales, pero principalmente en cuestiones sociales y de manera especial cosiendo y tejiendo calcetines y ropas de pieles para todos aquellos que lo necesitaban. El matrimonio tuvo trece hijos, de los cuales, cinco murieron siendo muy pequeños.

Hacía también labores de partera, atendiendo en sus casas a las mujeres que estaban embarazadas e iban a dar a luz. Estaba al tanto de este tema más que las propias embarazadas, que a veces habían perdido la cuenta de su embarazo. Fue muy famosa porque tenía especial compasión y cuidado con aquellas personas que habían sido maltratadas, sobre todo con las que habían sufrido algún tipo de acoso o violación sexual. Eran muy pobres, tenían muchos hijos, pero en su casa nunca faltó ninguna ayuda a quienes acudían pidiendo alimentos o ropas. Por eso la llamaba “Matushka”.

Icono de Santa Olga Michael con los atributos de una comadrona.

Icono de Santa Olga Michael con los atributos de una comadrona.

Murió el 8 de noviembre del año 1979 y aunque ya era otoño avanzado y el tiempo en Alaska era terrible, su funeral fue multitudinario, pues pudieron asistir cientos de amigos de otros pueblos vecinos que ya estaban prácticamente incomunicados. Ese día ocurrió un fenómeno meteorológico que a todos les llamó la atención: el viento del norte frío y gélido, cambió a viento del sur, más cálido y la nieve y el hielo se derritieron haciendo más factible la llegada de los vacinos hasta Kwethluk, que era donde se celebraba el entierro. Prácticamente, en noviembre, tuvieron un día primaveral. Además, cuando el pueblo llevaba a hombros el cadáver de Olga, se formó un cortejo de aves que cambiando el rumbo de sus vuelos, los acompañó hasta el cementerio. Al llegar al cementerio, ante el asombro de todos, pudo comprobarse que el suelo estaba descongelado y pudo cavarse fácilmente la tumba. Inmediatamente después de sepultada y de celebrarse la comida conmemorativa, volvió el viento y el frío del norte, el suelo se recongeló y el hielo volvió a cubrir el río.

Personas que aún viven cuentan de ella algunas historias que podrían considerarse milagrosas. Una mujer, originaria de Kwethluk pero que actualmente vive en Arizona, tuvo un sueño en el que se le apareció Matushka Olga diciéndole que su madre estaba enferma y quería verla antes de morir. Ella no sabía nada, pero de inmediato se puso en camino hacia Anchorage, comprobando que su madre había sido hospitalizada. Llegó a tiempo y la mujer murió en paz en brazos de su hija. Existen otras muchas anécdotas, pero tampoco se trata de alargar la respuesta.

Aunque oficialmente aun no está canonizada, el pueblo ortodoxo ya la venera como santa. Solo falta el reconocimiento oficial que parece ser inminente.

Fotografía del "Helichrysum splendidum" hallado en la Síndone de Turín y el Sudario de Oviedo.

Fotografía del “Helichrysum splendidum” hallado en la Síndone de Turín y el Sudario de Oviedo.

Pregunta: He oído decir que la universidad de mi ciudad ha realizado algunos estudios al Sudario de Oviedo y han hallado algunos indicios que podrían confirmar su autenticidad comparándola con la Sábana Santa de Turín. ¿Qué hay de cierto en esto?

Respuesta: Supongo que te estarás refiriendo a la Universidad Católica de San Antonio de Murcia. Es cierto que estudiando el Sudario de Oviedo han encontrado un grano de polen que es compatible con la especie botánica “Helichrysum splendidum”, que también ha sido identificada en la Sábana Santa. Como la planta de la que se ha encontrado el grano de polen era utilizada con fines embalsamatorios por los judíos del siglo I en sus ritos funerarios, no es de extrañar el encontrarla junto con la sangre en los lienzos utilizados para amortajar un cadáver.

La universidad emitió un comunicado explicando que la palimnóloga Marzia Boi (que pertenece al equipo de investigación del Centro Español de Sindonología) había descartado que fuera una contaminación posterior ya que el polen se encontraba adherido a la sangre, lo que quiere decir que tanto la sangre como el polen llegaron simultáneamente a la reliquia y no con posterioridad. Esto es una garantía más de que el Sudario de Oviedo es auténtico y no una falsificación. Tú sabes que existen algunas otras circunstancias y hechos objetivos que relacionan ambas reliquias: la sangre de ambas reliquias es sangre humana del grupo AB (que es bastante raro) y que las manchas de una reliquia encajan completamente con las manchas del rostro de la otra, lo que quiere decir que ambas cubrieron el rostro del mismo cadáver.

Cráneo trepanado de un santo mártir de Otranto.

Cráneo trepanado de un santo mártir de Otranto.

Pregunta: Sé que uno de vosotros tiene alguna experiencia en el tema de las reliquias de los santos y por eso quisiera preguntarle sobre un cráneo de uno de los mártires de Otranto que presenta unos agujeros que han traído de cabeza a más de un eclesiástico. Quisiera saber qué hay de cierto en esto.

Respuesta: Gracias por el piropo. Es verdad que uno de los cráneos de los santos mártires de Otranto tiene dieciséis hoyuelos, completamente redondos aunque de distintos diámetros y profundidad que ha causado muchísima extrañeza sobre todos a los arqueólogos italianos. Este tema ha sido investigado en la universidad de Pisa y los científicos han podido demostrar que el cráneo de este santo mártir fue perforado muchos años después de muerto con la intención de utilizar el polvo para el tratamiento de algunas enfermedades como la epilepsia, el derrame cerebral o la parálisis, ya que se le atribuían poderes milagrosos. En la Edad Media se creía que este polvo de hueso de una persona que había muerto violentamente era un buen ingrediente farmacológico y como además, la cabeza es la parte más importante del cuerpo, conservaba determinadas fuerzas espirituales aun después de la muerte. Se cree que esta trepanación al cráneo de uno de los santos mártires de Otranto se hizo en el año 1711, aunque se desconoce el por qué fue elegida esa cabeza en concreto y no otra; puede ser que se hiciera al azar. Las investigaciones de los científicos de la universidad de Pisa fueron publicadas en el “Journal of Ethnopharmacology”.

No voy a repetir la historia de estos mártires porque sobre ellos ya hemos escrito en el blog, pero si quiero recordar que todos los varones otrantinos mayores de cincuenta años fueron decapitados uno a uno por negarse a convertirse al Islam, mientras que las mujeres y los niños o fueron asesinados o fueron vendidos como esclavos.

Mural del Siervo de Dios Óscar Romero, arzobispo de San Salvador.

Mural del Beato Óscar Romero, arzobispo de San Salvador.

Pregunta: Gracias por la información que nos dais cada día y os aseguro que os sigo desde los inicios del blog. Una de las alegrías más grandes que nos vamos a llevar los católicos americanos va a ser la beatificación de San Romero de América. Sabemos que su Causa ha sido torpedeada por determinados elementos de la Curia Vaticana y que posiblemente, si no fuese por el empeño personal del Papa Francisco, aun estaría guardada en algún cajón de la Congregación de los Santos. ¿Se sabe con seguridad que contratiempos ha encontrado esta Causa? Muchísimas gracias por vuestra amabilidad al contestarme. Un saludo desde Ecuador.

Respuesta: No es fácil responder a esta pregunta porque siempre estaremos rozando la especulación, pero aun así me voy a atrever a hacerlo en base a determinados artículos que le leído sobre este tema. Es cierto que el Papa Francisco aprobó el día 3 de febrero de este año el decreto por el que se reconocía el martirio del arzobispo Óscar Arnulfo Romero, confirmando el voto favorable emitido por unanimidad por los teólogos y cardenales que estudiaron y valoraron la Causa. Esta Causa se había iniciado en el año 1994 siendo la Comunidad de San Egidio de Roma, quién se implicó en este trabajo y lo subvencionó. La jerarquía salvadoreña, en un principio estuvo muy remisa e incluso la tuvo paralizada por espacio de algunos años.

Se ha dicho que durante mucho tiempo la Causa ha estado bloqueada bajo sospecha de “irregularidades doctrinales” y para evitar que algunos grupos de izquierda la explotaran a su favor y que precisamente el bloqueo venía directamente de Juan Pablo II y de Benedicto XVI. Pero, por lo que se va conociendo, parece ser – tú sabes que el Vaticano nunca se ha distinguido por su claridad y transparencia -, que más bien Juan Pablo II intentó contrarrestar esta oposición y Benedicto XVI se “mantuvo neutral” cuando formaba parte de la Curia. En honor a la verdad también hay que decir que el cardenal Ratzinger, cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue el que avaló los escritos del futuro beato.

Fieles en torno al cadáver del Siervo de Dios tras su martirio.

Fieles en torno al cadáver del Siervo de Dios tras su martirio.

Pero este aval a los escritos de Monseñor Romero no fue “un coser y cantar” porque fueron sometidos a tres pruebas muy duras, pruebas no muy normales. La primera fue entre 1998 y el 2004; en estos años se miraron con lupa absolutamente todas las homilías de Monseñor Romero buscando si estaban contaminadas de comunismo. Una vez que pudo comprobarse que no había errores doctrinales, se examinó otra vez con lupa su relación entre su fe y su actuación como pastor, llegándose a insinuar incluso que había “ciertas inquietudes prudenciales” (¡lenguaje vaticano!) entre una y otra. El propio Secretario de Estado estuvo detrás de estas objeciones levantando dudas de sospecha. Se llegó a decir que pecó de ingenuidad, que se dejó manejar, que aunque era un hombre de Dios, psicológicamente no estaba muy bien y que por eso lo manipularon incluyendo palabras revolucionarias en sus sermones.

Juan Pablo II intuyó o se dio cuenta de estas maniobras y cuando en 1983 visitó la tumba del nuevo beato dio su aprobación para que se iniciase el proceso aunque pidiéndole a la Iglesia Salvadoreña – que tampoco estaba muy entusiasmada -, que no iniciase el proceso hasta estar seguro de que en el Vaticano no se la iba a boicotear. Pero allí, los cardenales colombianos López Trujillo y Castrillón Hoyos se encargaron de “meter cizaña”. El primero objetando sobre las colaboraciones entre Monseñor Romero y el padre jesuita Jon Sobrino quién decía, le influía en sus homilías y el segundo reiterando estos mismos argumentos cuando fue prefecto de la Congregación para el Clero. Ambos lograron que la Causa pasara de la Congregación para las Causas de los Santos a la Congregación para la Doctrina de la Fe, que era quién organizaba la campaña vaticana contra la Teología de la Liberación y que fue quién congeló la Causa hasta que revisó con lupa todos sus escritos, como dije anteriormente: para esta gente, Jon Sobrino era quién manipulaba a Romero. Realmente, de pena o de vergüenza.

Fotografía del funeral del Siervo de Dios.

Fotografía del funeral del Siervo de Dios.

Cuando en el Jubileo del año 2000, Juan Pablo II insertó de su puño y letra el nombre de Monseñor Romero entre los testigos de la fe del siglo XX que deberían ser homenajeados en el Coliseo de Roma, dejó confusa a toda esta gentuza vaticana, pues ellos lo estaban investigando bajo sospecha de herejía o de marxismo, pero aun así, siguieron erre que erre durante cuatro años más investigando todos sus escritos. De poco valieron las palabras del Papa: “Acuérdate, Padre de los pobres y de los marginados, de aquellos que testimoniaron la verdad y la caridad del Evangelio hasta entregar su propia vida: pastores apasionados, como el inolvidable arzobispo Oscar Romero asesinado en el altar durante la celebración del sacrificio eucarístico”.

Y los enemigos de Monseñor Romero siguieron en sus trece y fue por eso por lo que al no encontrar errores doctrinales decidieron investigar sobre su fe y su actuación pastoral. El postulador de la Causa no se daba por vencido e intentó que la Causa volviera a la Congregación para las Causas de los Santos, pero perdió a un gran aliado al morir el Papa Juan Pablo II y quedar la Causa paralizada de nuevo. Aun así, muy lentamente, todas las dudas se iban despejando aunque el padre Jon Sobrino no se libró de una durísima reprimenda y condena.

En el mes de mayo del año 2007, el Papa Benedicto XVI manifestó públicamente que no tenía ninguna duda de que Monseñor Romero tenía que ser beatificado, pero aun así predominaba el criterio de que quizás era santo a nivel personal pero que, debido a su debilidad, se dejó influenciar por teorías marxistas. El propio Papa llegó a decir que el problema había sido que una parte política quería tomarlo injustamente como si fuera una bandera y ¿cómo poner adecuadamente de manifiesto su figura protegiéndola de esos intentos de instrumentalización? O sea, una de cal y otra de arena.

Mural del Siervo de Dios en una calle de El Salvador con una cita suya: "Las estructuras de injusticia social son las que han dado muerte lenta a nuestros pobres".

Mural del Siervo de Dios en una calle de El Salvador con una cita suya: “Las estructuras de injusticia social son las que han dado muerte lenta a nuestros pobres”.

Buscaron como locos errores doctrinales y no los encontraron, buscaron defectos pastorales y tampoco los encontraron y entonces empezaron a hablar de manipulaciones y de ambigüedades. Pero aunque la jerarquía vaticana estaba empeñada en no beatificar a Monseñor Romero, el pueblo fiel, que no es tonto, comenzó a venerarlo como San Romero de América y ya sabemos: “Vox populi, vox Dei”. Y Benedicto XVI “se vio obligado” a permitir que la Causa siguiera su proceso normal levantando la “Dilata” a la que se había visto sometida durante tanto tiempo por la Congregación de la Doctrina de la Fe. Fue el Papa Francisco quién en abril del año 2013, recién elegido obispo de Roma, ordenó que se retomara el trabajo abandonado en el 1998, que se redactara la “Positio super martyrio” y que se acelerara la Causa recuperando en solo dos años todo el tiempo perdido, tanto por negligencia como por malicia. Y en eso estamos y por eso estamos llenos de alegría porque finalmente, la Iglesia va a hacer justicia, a pesar de la perfidia de determinados jerarcas vaticanos. Seguro que el Beato Oscar Arnulfo Romero perdonará a todos estos individuos.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santos mártires de Otranto

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono de los mártires de Otranto, que representa la invasión de la ciudad y el martirio.

Icono de los mártires de Otranto, que representa la invasión de la ciudad y el martirio.

En la primera canonización realizada por el Papa Francisco el pasado día 12 de mayo, junto con dos religiosas latinoamericanas sobre las que ya hemos publicado sendos artículos en este blog (Santa Laura Montoya Upegui y Santa María Guadalupe García Zavala), lo fueron ochocientos mártires de la ciudad italiana de Otranto, que dieron su vida por defender su fe en el año 1480.

Antonio Primaldo es el único nombre que nos ha llegado de este grupo de ochocientos pescadores, artesanos, pastores y agricultores de la ciudad italiana de Otranto, situada en la llamada “bota de Italia”, en la región de Apulia, que dieron su vida por la fe, durante una incursión de los otomanos el 29 de julio del año 1480. Este martirio se encuadra históricamente en el contexto bélico que dominó durante mucho tiempo las relaciones entre Europa y el Imperio Otomano. Tras la caída de Constantinopla en el 1453, el sultán Mohamed II trató en vano conquistar la isla de Rodas en el año 1479, dirigiéndose entonces al extremo sur de las costas italianas en el mar Adriático, costa que estaba cercana a la actual Albania, que ya estaba bajo sus dominios.

El 28 de julio de 1480, los turcos se acercaron a Otranto con unas ciento cincuenta naves (noventa galeras, cuarenta galeones y otras embarcaciones) y más de quince mil hombres, comandados por Gedik Ahmed Pasha. La ciudad de Otranto tenía unos seis mil habitantes, de los cuales muchos huyeron, y apenas comenzado el asalto, que duró quince días, se les conminó a rendirse y a convertirse al Islam. Los otrantinos lo rechazaron, por lo que las naves bombardearon la ciudad, que cayó en manos de los invasores el día 12 de agosto. Entonces, abriéndose paso a golpe de cimitarra, matando a todos los varones mayores de quince años y, esclavizando a las mujeres y los niños que encontraron a su paso, los otomanos llegaron hasta la catedral, donde se había refugiado una buena parte de los vecinos, derribaron la puerta y asesinaron al obispo Esteban Pendinelli, que estaba dando la comunión. Junto a él, asesinaron al todo el clero y a los fieles que llenaban el templo y éste fue convertido en caballeriza. Especialmente crueles fueron con el obispo, al que cortaron en pedazos, empalando su cabeza en una estaca que fue paseada por las calles de la ciudad. El comandante de la guarnición cristiana fue aserrado vivo.

Detalle del martirio de los Santos en un icono.

Detalle del martirio de los Santos en un icono.

Al día siguiente, Gedik Ahmed ordenó que todos los supervivientes fueran conducidos al campamento turco; eran unos ochocientos hombres y les obligaron a apostatar. El anciano Antonio Pezulla, llamado el Primaldo, que era un tundidor de paños (una especie de sastre) y zapatero, respondió en nombre de todos que ellos “consideraban a Jesucristo como el Hijo Unigénito de Dios y que preferían mil veces morir antes que renegar de él y hacerse musulmanes”. Ahmed ordenó entonces la ejecución de todos ellos. Fueron conducidos con sogas al cuello y con las manos atadas a la espalda a la colina de Minerva, a las afueras de la ciudad. Durante el trayecto, se confortaban los unos a los otros.

Antonio Primaldo fue el primero en ser decapitado y prodigiosamente, continuó de pie, inmóvil hasta el final de la matanza, a pesar de que sus verdugos intentaron tirarlo por tierra. El milagro impactó en uno de los turcos llamados Berlabei, quien, tirando su cimitarra, se confesó cristiano y que fue empalado. Entre los mártires estaba un monje basiliano llamado Macario Nachira. Era el 13 de agosto del año 1480. Los cuerpos de los mártires quedaron sin sepultar durante un año, siendo encontrados por las tropas enviadas para liberar Otranto, comandadas por Alfonso de Aragón, hijo del rey de Nápoles. El 14 de junio de 1481, los restos de los mártires fueron llevados a una iglesia cercana y el 13 de octubre, trasladados a la catedral, donde aun continúan en una capilla que a tal efecto se construyó en el año 1500.

En el año 1485, una parte de las reliquias fueron trasladadas a Nápoles, poniéndolas en la iglesia de Santa Catalina en Formiello. Posteriormente fueron puestas en el altar de las reliquias donde fueron reconocidas canónicamente en el año 2003, confirmándose su autenticidad. También en el 1888, el arzobispo de Otranto donó parte de las reliquias al Santuario de Santa María de Valverde en Bovino, donde actualmente se encuentran en una urna de alabastro construida por Pasquale Garofalo de Bovino. Reliquias de los mártires las hay también en Salento, Venecia y sobre todo, en otras poblaciones de la región de Puglia.

Capilla de los Santos en la catedral de Otranto, Italia. Las reliquias están en las vitrinas de las paredes.

Capilla de los Santos en la catedral de Otranto, Italia. Las reliquias están en las vitrinas de las paredes.

Antonio Primaldo y sus compañeros fueron inmediatamente reconocidos como mártires por parte del pueblo y cada año celebraban su conmemoración. El proceso canónico se inició en el año 1539. En ese año, el síndaco (alcalde) de la ciudad, Juan Francisco de Cesanis, presentaba ante el obispo Pedro Antonio de Capua y al obispo de Scutari, Antonio de Beccariis, una solicitud para que iniciaran el primer proceso otrantino sobre la historia y el culto tributado a los mártires y sobre algunos signos prodigiosos relacionados con ellos. Después del Breve “Caelestis Ierusalem cives” del Papa Urbano VIII, fechado el 5 de julio de 1636, que innovaba el procedimiento de la Congregación Romana competente en la materia, en septiembre de 1755, la archidiócesis instruyó el proceso de confirmación del culto de los mártires de Otranto, reenviándolo a la Sagrada Congregación de Ritos.

Después de algunos años de intenso trabajo procesal, se concluyó con el “Decretum super cultu ab immemorabili tempore praestito Beatis Antonio et sociorum martyribus Hydruntinis” emanado el 7 de diciembre de la Congregación de Ritos y confirmado el 14 de diciembre del año 1771, por el Papa Clemente XIV, lo que equivalía a su beatificación. El 5 de octubre de 1980, el papa San Juan Pablo II realizó una visita pastoral a Otranto con la intención de venerar a los beatos mártires en el quinto centenario de su martirio en la colina de Minerva.

Vista de una de las vitrinas que contienen las reliquias de los Santos. Catedral de Otranto, Italia.

Vista de una de las vitrinas que contienen las reliquias de los Santos. Catedral de Otranto, Italia.

En el año 1988, el arzobispo Vicente Franco de Otranto, recogiendo el empeño que había demostrado su predecesor, el Siervo de Dios Nicolás Riezzo, nombró una comisión histórica para reiniciar la Causa de canonización, haciendo una recopilación sistemática de toda la documentación existente y entre los años 1991-1993 se realizó la investigación diocesana, que fue reconocida como válida por parte de la Congregación para las Causas de los Santos con fecha 27 de mayo de 1994. El 17 de octubre del mismo año, el relator histórico, Padre Yvón Beaudoin, presentó un potente volumen impreso de la “Positio super martyrio”, con abundante material muy bien elaborado y con un gran contenido histórico, que permitía expresar su juicio “sobre el martirio de Antonio Primaldo y compañeros, masacrados en el año 1480 por odio a la fe en la ciudad de Otranto”. El congreso de consultores históricos nombrado por la Congregación para las Causas de los Santos, dictaminó favorablemente el 28 de abril de 1998 y el 16 de junio del 2006, hicieron lo mismo los miembros de la Comisión de teólogos, que concluyeron diciendo que “estos héroes hijos de la Iglesia que está en Otranto, pueden ser canonizados si así es el deseo del Santo Padre”.

El 17 de abril del 2007, los cardenales y obispos reunidos en sesión ordinaria, escucharon la relación del Ponente de la Causa, monseñor Salvatore Boccaccio, obispo de Frosinone-Veroli-Ferentino, en el que reconocía que “los beatos Antonio Primaldo y compañeros seglares mártires fueron martirizados por su fidelidad a Cristo” y así, el 6 de julio del año 2007, el Papa Benedicto XVI aprobó un decreto por el que se reafirmaba que los beatos Antonio Primaldo y compañeros habían sido martirizados por su fidelidad a Cristo. El 20 de diciembre del año pasado, el Papa aprobó finalmente el decreto que reconocía el milagro previo a la canonización. El milagro consistía en la curación de un cáncer a Sor Francesca Levote, monja profesa de las Hermanas Pobres de Santa Clara; y el pasado 12 de mayo, se produjo definitivamente la canonización.

Para la realización del trabajo me he basado principalmente en la web del arzobispado de Otranto.

Detalle de las reliquias de uno de los Santos. Catedral de Otranto, Italia.

Detalle de las reliquias de uno de los Santos. Catedral de Otranto, Italia.

Oración
Señor Jesús, luz que nunca se pone, testigo fiel y verdadero, despierta en nuestros corazones la pasión por los gozosos anuncios que trajiste al mundo con exuberante amor. Señor Jesús, tú sigues siendo el mismo y tus años no tienen fin. Tú que has llevado de la mano a la humanidad durante los dos primeros milenios de la historia cristiana; Tú que diste a Antonio Primaldo y compañeros la gracia del martirio, sé nuestro compañero de viaje en los inicios de este tercer milenio, para que el amor resurja y el mundo conozca que sólo Tú eres nuestra paz. Amén.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es