Beato Pedro Kibe Kasui, mártir jesuita japonés

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Detalle de una escultura del Beato.

Detalle de una escultura del Beato.

El cristianismo en Japón fue una semilla naciente desde que en 1549 San Francisco Javier, junto con el padre Cosme Torres visitaron el país. Desde entonces la naciente Iglesia vivió desde un principio una época de esplendor, pasando abruptamente por una brutal persecución desarrollada desde los altos mandos de gobierno, que veían la propagación de la fe cristiana como una amenaza a la estructura social del Japón feudal. Miles de fieles japoneses y misioneros extranjeros fueron martirizados por odio a la fe, durante los gobiernos sucesivos de Toyotomi Hideyoshi, y los del clan Tokugawa, quienes ocuparon el título de Shogun y como tal atentaron contra el cristianismo obligándolo a vivir en la clandestinidad. En este contexto vivió nuestro biografiado de hoy, quien encabeza la causa de 188 mártires que fueron beatificados durante el pontificado de Benedicto XVI en 24 de noviembre de 2008.

Contexto histórico
El cristianismo se desarrolló cuando el padre jesuita Francisco Javier desembarca en Kagoshima en el Reino Sur de Japón el día 15 de agosto de 1549. Estaba acompañado por el padre Cosme Torres y Juan Fernández, así como el traductor Anjiro. Evangeliza principalmente en Hirado, luego llega a Yamaguchi, luego a Sakai y finalmente a Meaco.
La religión primordial del país fue diversa, siendo avanzado en varias sectas minoritarias el budismo proveniente de China, aunque la cosmovisión ancestral se veía reflejada en el sintoísmo, una religión politeísta basada en el culto a los dioses creadores y en la veneración de los ancestros. La Compañía de Jesús jugó un papel primordial en esta tarea de evangelización y organización de la naciente Iglesia, contando con la protección de algunos señores locales o daimyo. Patrocinado también por las monarquías de España y Portugal, las órdenes mendicantes como los franciscanos, dominicos y agustinos igualmente tuvieron un papel importante.

En 1579 el misionero jesuita Valignano llega a Japón y funda el seminario de Arima de donde pertenece nuestro mártir, siendo fundamental su participación en la asimilación del cristianismo a la cultura nipona, llegando incluso a asimilar la cultura religiosa, por lo que fue fuertemente criticado por algunos jesuitas, así como los miembros de algunas ordenes mendicantes. Inicialmente los misioneros tuvieron la protección de Oda Nobunaga quien les dio permiso para predicar en el territorio, pero tras su asesinato en 1582, la situación cambió con el ascenso de Toyotomi Hideyoshi al final del Periodo Azuchi-Momoyama.

Beato Pedro Kibe y compañeros, mártires de Japón. Estampa contemporánea.

Beato Pedro Kibe y compañeros, mártires de Japón. Estampa contemporánea.

En 1587, influenciado por los bonzos budistas, se emitió el primer decreto contra el cristianismo, y en 1597 Toyotomi condenó a muerte a los primeros mártires, para ese momento en total había 300 000 cristianos. Los 26 mártires fueron crucificados en Nagasaki en 5 de febrero de ese mismo año, a pesar de lo tremendo de la sentencia durante su mandato fueron pocos martirios registrados cambiando la situación tras la Batalla de Sekigahara y el ascenso al shogunato del clan Tokugawa.

Tokugawa Ieyasu, influido por los comerciantes holandeses, decide cerrar el país al mundo exterior así como imponer severamente la prohibición del cristianismo, recrudeciéndose cuando Tokugawa Hidetada sucedió a su padre en 1605 destacándose en 1622 el llamado “Gran Martirio de Omura” y el “Gran Martirio de Kyoto”. Su sucesor Tokugawa Iemitsu ordena aislar a Japón del resto del mundo, entonces en 1633 promulga un edicto en que se prohíbe totalmente el cristianismo. Obligó a los japoneses conversos al cristianismo a registrarse en los templos budistas; este clima de opresión combinado con la hambruna y los altos impuestos condujo en 1637 a la rebelión de Shimabara, encabezada por el caudillo cristiano Amakusa Shiro (a pesar de no tener proceso de beatificación, los cristianos japoneses lo consideran santo y de quien escribiré en otra ocasión), una rebelión campesina brutalmente aplastada en el castillo de Hara a principios de 1638. Esta sublevación provocó sospechas del Shogun en los demás cristianos, obligando a los mismos a pasar en la clandestinidad, siendo conocidos como Kakure Kirishitan. Esta clandestinidad duró hasta mediados del siglo XIX.

Biografía
Pasando a la biografía de nuestro mártir, Pedro Kibe nació en 1587 en la provincia de Bungo, de la isla de Kyushu. Era de una familia de samuráis cristianos ya convertidos. Siendo educado en la fe en el Seminario de Arima dirigido por la Compañía de Jesús, al completar el programa de seis años Kibe pidió ser admitido en la orden jesuita, petición que fue denegada. En 1606 aspirando la aceptación de los superiores comenzó a decir su nombre como Kasui, en los registros jesuitas aparece su firma como Pedro Kibe Kasui. En los ocho años siguientes de su graduación, sirvió a la Iglesia como “dojuku”, es decir, como jesuita voluntario ayudando a los sacerdotes, en la predicación y en la impartición del catecismo. Lo admirable de Kibe era su determinación muy fuerte para ser sacerdote y jesuita, y con los años su vocación seguía creciendo. En el año 1614, los misioneros jesuitas fueron exiliados del país, refugiándose en Macao donde esperaba completar sus estudios y ordenarse; para su decepción los superiores se negaron a aceptarlo en el sacerdocio.

Beatificación de Pedro Kibe y compañeros en Nagasaki, Japón.

Beatificación de Pedro Kibe y compañeros en Nagasaki, Japón.

Entonces decide embarcarse a la India para ir hacia Roma, de Goa pasó por Persia (Bagdad y Ormuz) así como por Palestina; se le considera el primer peregrino japonés en visitar Tierra Santa y estar en Jerusalén. De ahí se embarcó hacia Roma, llegando a la Ciudad Eterna en mayo de 1620.

Ahí finalmente los superiores lo examinan rigurosamente y descubren que posee suficiente conocimiento entonces lo admiten al noviciado. Completó sus estudios de teología y asistió a la canonización de San Francisco Javier. El 15 de noviembre de 1620 fue ordenado sacerdote en la Basílica de San Juan de Letrán a la edad de 32 años. Durante dos años estuvo en una escuela de formación jesuita en Roma y tomó sus votos en Lisboa. En 1623 partió a la India acompañado de 20 jesuitas. El siguiente año llegó a Goa por la ruta del Cabo de Buena Esperanza. Sin embargo estaba en una difícil decisión sobre volver a su patria, con el riesgo de ser martirizado y por la prohibición emitida para evitar el ingreso de sacerdotes en Japón. Finalmente viaja por el sudeste de Asia, para llegar a Manila, Filipinas; embarcándose a Japón en 1630. El barco naufragó pero logró llegar a Kagoshima en el Sur de Japón, 16 años después de su partida, por fin regresaba a la nación nipona.

La situación de los cristianos vivía su peor momento, se recrudecieron las persecuciones y Kibe tuvo que desarrollar su ministerio a escondidas. Vivió algunos años animando a los cristianos a perseverar en la fe. Pero en 1639 fue arrestado mientras estaba escondido en casa de un cristiano y enviado a Edo donde conoció al apóstata Cristóbal Ferreira, a quien intentó regresarlo a la fe, cosa que no consiguió. El padre Kibe fue torturado terriblemente para lograr que apostatara, cosa que nunca consiguieron, entonces junto con dos creyentes fue colgado boca abajo en el famoso tsurushi u horca y fosa como medio de tortura para hacerlo renunciar a su fe. Incluso desde ahí animó a los cristianos prisioneros, haciendo enfurecer a los guardias quienes lo descolgaron y lo alancearon, matándolo el día 4 de julio de 1639.

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Fue beatificado encabezando la causa de 188 mártires el 24 de noviembre de 2008 en el Estadio de Nagasaki por el prefecto de la congregación para las causas de los santos José Saraiva Martins, durante el pontificado de Benedicto XVI.

René

Webs consultadas (15/04/16):
– https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Kasui_Kibe
– sjweb.info/saintsBio.cfm?SaintID=483
– www.nwjesuits.info › Home › News
– https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_catolicismo_en_Japón

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Santa Marina de Omura, mártir japonesa

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Estampa devocional de la Santa, perteneciente a una serie italiana sobre santos dominicos.

Estampa devocional de la Santa, perteneciente a una serie italiana sobre santos dominicos.

Hoy se conmemora la festividad de una virgen y mártir japonesa, terciaria dominica, de nombre Marina -en honor a la mártir de Antioquía o, también, a la virgen de Siria que se hizo pasar por monje-, que nació en Omura y que fue quemada viva en Nagasaki. Ella jue, junto a Santa Magdalena de Nagasaki, a quien ya dedicamos un artículo, la primera mujer japonesa en ser añadida al canon de los Santos de la Iglesia Católica Romana, y de ella se ha dicho que fue “la mujer más valiente de Japón”.

Por desgracia, es poca la información que tenemos de ella. O al menos, la que ha podido hallarse para la realización del presente artículo, por lo que se pide de antemano disculpas a los lectores. Es muy probable que exista mayor información en japonés, pero por desgracia ésta no es una lengua que la autora del artículo domine, de modo que partiremos de traducciones al inglés de fuentes secundarias al respecto.

Contexto histórico: el cristianismo en Japón
Aunque la situación de los cristianos en Japón ya ha sido anteriormente comentada por los compañeros en otros artículos al respecto, es positivo hacer un repaso rápido que nos ayude a contextualizar un poco. Sabemos que la fe cristiana llegó a Japón de manos de San Francisco Javier, que desembarcó en Kagoshima el 15 de agosto de 1549. Su ministerio duró sólo dos años y tres meses, pero dejó una fundación que otros se encargaron de construir: le siguieron jesuitas y, posteriormente, franciscanos, dominicos y agustinos; entre todos llegaron a ver cómo los católicos alcanzaban un total de 300.000 personas en una población que giraba en torno a los veinte millones en 1614. A este período se le ha llamado “el siglo cristiano de Japón” y fue uno de los períodos más destacados de la Iglesia en Asia, siendo cierto, además, que muchos japoneses aceptaron la fe con profunda convicción y la vivieron con dedicación.

Pero durante estos años de crecimiento también fermentó la oposición entre los líderes religiosos y políticos, haciendo estallar la persecución. Entre 1597 y 1637 muchos japoneses fueron ejecutados tras crueles castigos. Es más, los castigos se volvían más y más salvajes con el tiempo, porque muchos cristianos japoneses, lejos de intimidarse ante las primeras muertes, se volvían más atrevidos en su deseo de morir por Cristo. Ante esto, los soldados y gobernadores decidieron que era mejor buscar que renegaran de su fe: en lugar de optar por simples ejecuciones, prolongaban sus agonías durante días y días, esperando debilitar la voluntad de los cristianos y disuadir a otros de imitarles.

Ilustración de la Santa, obra del artista filipino Nowitzki Tramonto.

Ilustración de la Santa, obra del artista filipino Nowitzki Tramonto.

Como resultado, Japón puede enorgullecerse de tener 29 mártires canonizados y 158 beatificados. Según período podrían dividirse entre los que fueron crucificados en 1597 (29); los que fueron martirizados de muchos modos entre 1617 y 1632 (158); y, por último, los nueve que fueron asesinados entre 1633 y 1637. Nuestra protagonista de hoy, Marina de Omura, pertenece a este último grupo.

Una terciaria dominica
Por lo que sabemos a través de sus biógrafos dominicos, Marina nació en la primera década del siglo XVII, quizá en 1610, en la ciudad japonesa de Omura. En aquella época, era un simple feudo, es decir, una parcela de tierra ligada a un señor en recompensa por un servicio concreto, localizado en la prefectura (provincia) de Nagasaki, que se halla en la parte noroeste de la isla de Kyushu, en el extremo oriental de Japón. Desde la Edad Media hasta el siglo XIX, Omura fue el centro del territorio regido por la familia homónima, de la cual tomó el nombre dicho lugar. Con la llegada de los portugueses, los primeros occidentales en pisar Japón, en 1543, Kyushu y la tierra controlada por el clan Omura floreció: prueba de ello es que un miembro de este clan, Sumitada Omura, fue el primer daimyo (señor) cristiano, es decir, que se convirtió al cristianismo y aparece citado como “Bartolomé” en diversos documentos europeos.

Pero volvamos a Marina. Sus biógrafos la describen como un ejemplo viviente de virtud y un buen ejemplo para todos los cristianos de Omura. Ella era buscada por personas que veían acercarse una posible situación de prueba para su fe y que, consecuentemente, necesitaban recuperar su coraje y fortaleza. Ella recibía a sus hermanos en la fe (sus “kirishitan”, como eran llamados los cristianos japoneses) en su hogar, que era su refugio, donde su fe era celebrada, nutrida y fortalecida.

Marina se hizo terciaria dominica en 1625 o 1626, por consejo de su director espiritual, el Beato Luis Eixarc i Bertran de Barcelona, un dominico español misionero en Omura que sería quemado vivo el 29 de julio de 1627 y beatificado el 7 de julio de 1867 por el papa Pío IX, y que en ningún caso debe ser confundido con San Luis Bertran de Valencia, quien también fue fraile dominico y de quien ya se ha escrito un artículo.

Pintura francesa estilo "manga" de la Santa, también llamada Marina de Nagasaki.

Pintura francesa estilo “manga” de la Santa, también llamada Marina de Nagasaki.

Martirio
En 1634, cuando el shogunato se dio cuenta de que ella estaba contribuyendo al apostolado misionero contra el que el gobierno estaba luchando, dio orden de arrestarla y encarcelarla por su fe junto con otros cristianos. Durante el interrogatorio que se llevó a cabo frente al tribunal en Omura, ella confesó que “era cristiana y que había usado su casa para dar hospitalidad a misioneros y cristianos”. Preguntada si estaba preparada para sufrir tortura, ella respondió, sin dudar, que con la gracia de Dios estaba dispuesta a ello, y añadió que, debido a su consagración a Dios por su voto de castidad, su cuerpo y su alma estaban limpios y eran morada del Espíritu Santo.

Aunque sus jueces no comprendían del todo qué significaban estas declaraciones, no eran estúpidos y escogieron para ella el castigo que más la iba a herir y humillar. No mandaron lesionarla ni dañar su cuerpo de ningún modo, sino que dieron orden de humillarla públicamente: Marina fue obligada a desfilar completamente desnuda por todas las aldeas de Omura, con las manos atadas a la espalda, para que no pudiese taparse de ninguna de las maneras. Recordando el ejemplo de las vírgenes de la Iglesia primitiva, Marina sufrió pacientemente este vergonzoso castigo sin debilitarse ni venirse abajo; porque ella estaba convencida de que su cuerpo era la morada de Dios, y que, por tanto, nada podía mancillarlo.

Después de haber sido devuelta a prisión, se le informó de que iba a ser trasladada a la ciudad de Nagasaki, donde fue sentenciada por el shogunato a morir quemada. Allí fue obligada a tomar parte en una “marcha de la muerte” con otros cristianos, incluyendo a San Jacinto Jordán Ansalone de San Esteban, San Tomás Hioji Rokuzayemon Nishi de San Jacinto de Hirado y la misma Santa Magdalena de Nagasaki.

Martirio de la Santa. Detalle del lienzo de los mártires japoneses. Parroquia de Quezon City, Filipinas.

Martirio de la Santa. Detalle del lienzo de los mártires japoneses. Parroquia de Quezon City, Filipinas.

Al llegar a la colina de Nishizaka, ella rezó y animó a sus compañeros cristianos, diciéndoles que pronto estarían en el cielo, en la paz y alegría eternas. Entonces, la ataron a una estaca y la rodearon de leña pensada para ser quemada lentamente. Era éste un suplicio de crueldad refinada, pues la mártir fue quemada muy lentamente, cocida por las brasas que ardían colocadas a cierta distancia de ella, pero manteniéndose a su alrededor. “Ella expiró como un pan cocido al horno”, se ha dicho de su martirio, “quemada, sí, pero más por el Amor Divino que por el fuego material”. Durante todo el tiempo que duró su lenta agonía, mientras era consumida por el fuego, no dejó de rezar, rogando constantemente y pidiendo perdón para sus verdugos. Era el 11 de noviembre de 1634, y ella tenía en torno a 25 años de edad.

Culto y memoria
Al igual que se hizo con el resto de los mártires, sus cenizas fueron esparcidas por las aguas de la bahía de Nagasaki, para impedir que los cristianos recuperaran sus reliquias y les dieran culto.

Fue beatificada junto a otros quince compañeros, mártires de Japón en 1633, 34 y 37, de varias nacionalidades, encabezados por San Lorenzo Ruiz de Manila, y vinculados de muchas maneras a la familia dominica, por el papa San Juan Pablo II, el 18 de febrero de 1981, en Rizal, Filipinas. Este mismo grupo fue canonizado por el mismo Papa el 18 de octubre de 1987. La fiesta de la mártir parece que ha sido trasladada del 28 de septiembre a su fecha actual, fecha de su martirio, hoy, día 11 de noviembre.

Iconografía
A la iconografía de Santa Marina de Omura le ocurre un poco lo mismo que a la de Santa Magdalena de Nagasaki, con lo cual ambas mártires son fácilmente confundibles. La representación más correcta es como una mujer con un traje de laica dominica, llevando un crucifijo en las manos junto al pecho y de pie sobre una hoguera. Sin embargo, ha proliferado una visión idealizada y poco realista que la representa con un tradicional kimono japonés que, sin embargo, parece que no era muy usado entre las terciarias.

Representación errónea de la Santa como monja dominica. Iglesia católica de Kakomachi, Omura (Japón).

Representación errónea de la Santa como monja dominica. Iglesia católica de Kakomachi, Omura (Japón).

En la iglesia de Kakomachi, en Omura, hay una representación bastante errónea de la Santa, donde la vemos como una monja dominica -lo que no era-, coronada de espinas y de pie sobre una hoguera. Parece que se haya inspirado en una escultura de Santa Catalina de Siena, pues además, lleva una flor blanca a los pies, símbolo de virginidad, y carece de la palma de martirio.

Meldelen

Bibliografía:
– CLARK, Francis, SJ, Asian Saints, International Congress on Mission, East Asian Pastoral Institute, 1979.

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Vosotros sois la luz del mundo (II)

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Beatos mártires de Thailandia. Ilustración contemporánea.

El anterior artículo de esta serie fue publicado el pasado 31 de enero.

Santa Lucía Wang Cheng
Niña china mártir. + Wanglajia, China, en 28 de junio del 1900

El 28 de junio, el Martirologio Romano dice: En el poblado de Wanglajia cerca de Dongguangxian en la provincia de Hebei en China, las Santas mártires Lucia Wang Cheng, Maria Fan Kun, Maria Qi Yu y Maria Zheng Xu, las cuales, habiendo crecido en un orfanato, fueron atravesadas con la espada siendo aun niñas durante la persecución de los Boxer.

Santa Lucía Kim
mártir coreana

El 26 de septiembre el Martirologio Romano dice: En Seúl (Corea), la pasión de los Santos Sebastián Nam I-gwan y nueve compañeros mártires, que por la fe cristiana, fueron decapitados después de sufrir atroces torturas; se conmemoran también con ellos las Santas mártires Lucía Kim, Catalina Yi, viuda, y su hija Magdalena Cho, virgen, que encarceladas por Cristo, un día no conocido de ese mes murieron a consecuencia de los suplicios padecidos.

Santa Yi Zhenmei (Lucía)
Catequista china, mártir
Mainyang, Sichuan (China), 17 de enero del 1815 – Kaiyang, Guizhou (China), 19 de febrero del 1862

El 19 de febrero, el Martirologio Romano dice: En la localidad de Kaiyang cerca de Mianyang en la provincia de Sichuan en China, Santa Lucía Yi Zhenmei, virgen y mártir, que por haber confesado la fé católica fue condenada a morir decapitada.

Santa Lucía Pak Hui Sun
Laica del vicariato de Corea. Nacida en el año 1801 en Seoul. Mártir el 24 de mayo del año 1839 en Small West Gate, Seoul.

El 20 de septiembre, el Martirologio Romano dice: Memoria de los Santos Andrés Kim Tae-gon, sacerdote, Pablo Chong Ha-sang y compañeros mártires en Corea. En este día y en una única celebración se veneran también a todos los ciento tres mártires, que con coraje dieron testimonio de la fe cristiana, introducida por primera vez con muchísimo fervor en este reino por parte de algunos seglares y posteriormente alimentada y consolidada por la predicación de los misioneros y la celebración de los sacramentos. Todos estos atletas de Cristo, de los cuales tres eran obispos, ocho sacerdotes y todos los demás seglares, entre los cuales algunos estaban casados y otros no, viejos, jóvenes y niños, sometidos a torturas, consagraron con su preciosa sangre los inicios de la Iglesia en Corea.
Ver el artículo sobre los Santos mártires coreanos, publicado en este blog el día 30 de marzo del año 2011.

La Beata Lucía de Freitas en la hoguera. Estampa contemporánea.

Beata Lucía de Freitas (de Omura)
Esposa y mártir – 8 de septiembre

De origen japonés, fue la esposa del portugués Filippo de Freitas. Viuda y terciaria dominica, durante la persecución anticristiana hospedó generosamente al padre dominico Beato Domingo Castellet. Pero el día 15 de junio del año 1628 fueron descubiertos y conducidos con algunos catequistas a las cárceles de Omura. Después de estar algunos meses en prisión, el día 8 de septiembre del año 1628, fue conducida a Nagasaki y quemada viva a la edad de ochenta años: en aquel día, veintidos cristianos, japoneses y europeos, recibieron la gloria de morir dando testimonio de su propia fe y de su propio amor a Jesucristo.

Forman parte del grupo de los veintidos Beatos mártires de Nagasaki, recordados el día 8 de septiembre.

El día 8 de septiembre, el Martirologio Romano dice: En Nagasaki en Japón, los Beatos Antonio de San Buenaventura, de la Orden de los Frailes Menores, Domingo Castellet, de la Orden de los Predicadores, sacerdotes, y veinte compañeros mártires, algunos de los cuales, laicos, eran muy pequeños: todos sufrieron el martirio por Cristo con la espada y con el fuego.

Beata Lucía Yakischi
Esposa, madre y mártir – 2 de octubre.
Fue mujer del Beato Luís Yakischi; decapitada en Nagasaki junto a sus dos hijos Andrés y Francisco en el año 1622. Fue beatificada en el año 1867.

El 2 de octubre, el Martirologio Romano dice: En Nagasaki en Japón, los Beatos Ludovico Yakischi y Lucía, esposos y sus hijos Andrés y Francisco, mártires que afrontaron la muerte por Cristo: los niños y la madre fueron decapitados delante del padre el cual, finalmente, fue quemado vivo.

Detalle de la Beata Lucía Khambang en una estampa popular de los mártires thailandeses.

Beata Lucía Khambang
religiosa, mártir – 26 de diciembre

Viengkhuk (Tailandia), 22 de enero del año 1917 – Songkhon (Tailandia), 26 de diciembre del año 1940

Lucía Khambang nació en el pueblo cristiano de Viengkhuk el 22 de enero de 1917, hija de Santiago Dam y María Mag Li. Fue bautizada el día 10 de marzo siguiente, mientras que el 4 de junio de 1925, con ocho años de edad, recibió el sacramento de la Confirmación y recibió por primera vez la Santa Comunión. El 3 de septiembre de 1931 entrò en la Congregación de las Amantes de la Cruz. Postulante durante tres años, inició el noviciado el dia 18 de octubre de 1935 el cual duró dos años. Emitió su profesión en Siengvang en Laos el día 15 de octubre del año 1937. A principios de 1940 fue enviada como maestra a Songkhon, donde fue asesinada el 26 de diciembre de ese año con sólo veintitrés años de edad.

El 26 de diciembre, el Martirologio Romano dice: En el pueblo de Song-Khon en Thailandia, las Beatas mártires Inés Phila y Lucía Khambang, vírgenes de las Hermanas Amantes de la Cruz y Águeda Phutta, Cecilia Butsi, Bibiana Hampai y María Phon, fusiladas en el cementerio local por haberse negado a renegar de la fe cristiana.

Beata Lucía de Owari
Esposa y mártir.
Esposa de Tomás TŌEMON. Laica de la diócesis de Funai. Nacida en Owari. Martir en Japón entre el 1603 – 1639, forma parte del grupo de los beatos mártires beatificados el día 24 de noviembre del 2008, lista que encabezaba el Beato Pedro Kibe.

Beata Lucía de Aki
Esposa y mártir – + 6 ottobre 1619
Laica de la diocesis de Funai. Nacida en Aki. Esposa de Guillermo SŌROKU. Martir en Japón entre el 1603 – 1639, forma parte del grupo de los beatos mártires beatificados el día 24 novembre del 2008, lista que encabezada el Beato Pedro Kibe.

Beato Pedro Kibe y compañeros, mártires de Japón. Estampa contemporánea.

Beata Lucía KUROGANE
Niña de un año, mártir de la diócesis de Funai. Nacida en 1628 en Yonezawa, Yamagata. Mártir en Japón entre los años 1603 – 1639, forma parte del grupo de los beatos mártires beatificados el día 24 novembre del 2008, lista que encabezaba el Beato Pedro Kibe.

Beata Lucia ŌBASAMA
Esposa y mártir.
Laica de la diócesis de Funai. Esposa de Timoteo ŌBASAMA JIRŌBYŌE. Nacida en Yonezawa, Yamagata. Mártir en Japón entre los años 1603 – 1639, forma parte del grupo de los beatos martires, beatificados el día 24 de noviembre del año 2008, lista que encabezada el Beato Pedro Kibe.

Beata Lucía Lida
Esposa y mártir.
Laica de la diócesis de Funai. Esposa de Ignacio IIDA SOEMON. Nacida en Nukayama, Yonezawa. Mártir en el Japón entre los años 1603 – 1639, forma parte del grupo de los beatos mártires beatificados en día 24 de noviembre del año 2008, lista que encabezaba el Beato Pedro Kibe.

Beata Lucia SATŌ
Esposa y mártir.
Laica de la diocesis de Funai. Esposa de Alejo SATŌ SEISUKE. Nacida en Yonezawa, Yamagata. Martir en el Japón entre los años 1603 – 1639, forma parte del grupo de los mártires beatificados el día 24 de noviembre del año 2008, lista que encabezaba el Beato Pedro Kibe.

Beata Lucía de Ōmi
Niña de tres años, hija de Mencia, mártir de la diocesis de Funai.
Nacida en Ōmi (Japón). Martir en Japón entre los años 1603 – 1639, forma parte del grupo de los beatos mártires beatificados el día 24 de noviembre del año 2008, lista encabezada por el Beato Pedro Kibe.

Mártires de Mombasa. Ilustración contemporánea.

Beata Lucía González García:
Religiosa adoratriz de las Siervas de la Caridad y del SS. Sacramento. Nacida el día 2 de marzo de 1908 en San Esteban del Valle, Ávila. Mártir en el año 1936 en España. Beatificada el 28 de octubre del 2007; forma parte del grupo de las beatas Manuela Arriola Uranda del S. Corazón y 22 compañeras mártires.

Sierva de Dios Lucia De Sousa:
Martir entre los días 16-21 de agosto del año 1631 en Mombasa (Kenya). Forma parte del grupo de los siervos de Dios Antonio de la Natividad y 148 compañeros, mártires en Mombasa.

Sierva de Dios Lucia Coelho:
Martir entre los días 16-21 de agosto del año 1631 en Mombasa (Kenya). Forma parte del grupo de los siervos de Dios Antonio de la Natividad y 148 compañeros, mártires en Mombasa.

Sierva de Dios Lucia YUN UN-HYE
Esposa mártir.
Laica del vicariato de Corea. Nacida en Gyeonggi-do (Corea del Sur). Martir el día 14 de mayo del año 1801 en Small West Gate, Seoul. Forma parte del grupo de los siervos de Dios Pablo YUN JI-CHUNG y 123 compañeros mártires en Corea. La causa de beatificación y canonización ha recibido el nihil obstat el día 1 de octubre de 1996.

Damiano Grenci

Fuentes y Bibliografía:

* AA. VV., Enciclopedia dei Santi “Bibliotheca Sanctorum”, 17 voll., Città Nuova, 1990
* C.E.I., Martirologio Romano, Libreria Editrice Vaticana, 2007, pp. 1142
* Grenci Damiano Marco, archivio privato iconografico e agiografico, 1977 – 2012
* Sito web ancelledellacarita.it
* Sito web beatavergine.e-cremona.it
* Sito web newsaints.faithweb.com
* Sito web santibeati.it
* Sito web vatican.va

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