Agustinos Recoletos, comunidad mártir en Motril (Granada)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle del lienzo dedicado a los Beatos en la iglesia de Motril, Granada (España).

Los agustinos recoletos llegaron a Motril el 5 de mayo de 1899. En los primeros meses se acomodaron en la casa destinada al capellán de las monjas nazarenas y después se trasladaron a una casa ubicada en la calle Tejedores. Desde el principio se hicieron cargo de la iglesia Nuestra Señora de la Victoria, construida de 1600 al 1604 junto al convento de los mínimos. En 1908 los recoletos compraron el antiguo convento de los mínimos, adosado a la iglesia, y establecieron allí definitivamente su residencia.
Además del culto de la iglesia de la Victoria, los religiosos tenían a su cargo alguna capellanía y ayudaban en las parroquias. La comunidad estaba compuesta generalmente por seis o siete religiosos, algunos de ellos ancianos procedentes de las misiones de América. En 1936 la comunidad estaba compuesta por seis sacerdotes y dos hermanos de obediencia:
PP Vicente Soler (69 años)
Deogracias Palacios, superior (35 años)
José Rada (74 años)
León Inchausti (77 años)
Vicente Pinilla (66 años)
Hermano José Díez (27 años)
Hermano José Hernández (68 años, el único que se salvaría pues el superior le había obligado a refugiarse en el hospital).
Don Manuel Martín Sierra, párroco de la Divina Pastora, tenía a la sazón 43 años.

El más antiguo de la comunidad era el Padre Vicente Soler, quien había vivido en Motril prácticamente los últimos 28 años de su vida. Los demás religiosos llevaban poco tiempo en Motril: el padre Deogracias Palacios había sido nombrado superior de la residencia el 4 de mayo de 1936, el padre José Rada desde 1930; el padre León Inchausti desde 1929; el padre Vicente Pinilla desde el 26 de junio de 1936; el hermano José Díez desde el 6 de junio de 1936 y el padre Julián Moreno desde 1931.
Casi todos eran conocidos de los vecinos de Motril, porque la iglesia de la Victoria era muy frecuentada y muchos pobres acudían a la residencia de los religiosos en busca de ayuda de toda clase. Hay que tener en cuenta que funcionaba en el convento una escuela nocturna para obreros. Además los padres también ejercitaban el ministerio en las parroquias y se dedicaban asiduamente al ministerio del confesionario y de la dirección espiritual.

Vista completa del lienzo dedicado a los Beatos. Iglesia de Motril, Granada (España).

El hecho de la muerte violenta de los Siervos de Dios ha sido probada por documentos y por un gran número de testigos fidedignos, entre los cuales algunos asistieron al martirio, otros lo supieron de fuentes seguras inmediatamente después de los sucesos.
Entre los días 25 de julio y 15 de agosto de 1936, una comunidad entera de agustinos recoletos (seis sacerdotes y un hermano de obediencia) fue inmolada por el solo hecho de ser personas consagradas a Dios y al servicio de los pobres.

Se salvó, como comentaba más arriba, un hermano de edad que el día del asalto al convento se hallaba en el hospital. Por los mismos motivos fue asesinado Don Manuel Martín, párroco de la Divina Pastora de Motril. Los hechos se desarrollaron en tres momentos:
1- El 25 de julio de1936, a las 6 de la mañana, los perseguidores incendiaron el convento de los agustinos recoletos y acribillaron por la espalda en la vía pública y en medio de una turba armada y hostil a los padres Deogracias Palacios, José Rada, León Inchausti, Julián Moreno y al Hermano José Díez.
2- El 26 de julio, entre las 10 y las 11 de la mañana, sacaron a empellones de la iglesia parroquial de la Divina Pastora, donde se habían refugiado, al padre Vicente Pinilla y al párroco Don Manuel Martín Sierra, y los ametrallaron, al primero casi en el mismo atrio de la iglesia, y unos metros más adelante al segundo.
3- El 29 de Julio arrestaron al padre Vicente Soler, que se había refugiado en casa de unas señoritas conocidas por su acendrada religiosidad, y en la madrugada del 15 de agosto, juntamente con otros 18 prisioneros, lo fusilaron delante de las tapias del cementerio, a la luz de los faros de la camionetas con que los habían transportado.

Todos los testigos, sin excepción, consideran a los ocho Siervos de Dios como verdaderos mártires, que dieron sus vidas en defensa de la fe y que fueron inmolados sola y exclusivamente por ser religiosos o sacerdotes. Transcribo aquí lo que afirmó Don Salvador Huertas Baena, testigo autorizado, porque como párroco de la parroquia de la Encarnación de Motril, conocía muy bien tanto a los religiosos como a Don Manuel Martín y supo el motivo por el que los asesinaron.
“Yo tengo y considero ciertamente y sin dudas de ninguna clase, como verdaderos mártires de Cristo, a los religiosos agustinos recoletos siguientes (nombra a todos los asesinados) porque fueron martirizados, ultrajados, maltratados, vilipendiados y por último asesinados y muertos a tiros por las turbas revolucionarias marxistas y comunistas; y que fueron martirizados y asesinados única y exclusivamente por ser ministros de Cristo y por odio a la fe cristiana y a la religión católica que profesaban, sin que pueda pensarse ni decirse ninguna otra causa o razón de carácter político, social o personal que pudiera ni aun remotamente ser considerada como causa de su martirio”.

Mausoleo donde yacen los restos de los mártires. Cementerio de Motril, Granada (España).

Los agustinos recoletos, desde 1937, empezaron a hacer las primeras diligencias para poder instruir un proceso sobre el martirio de sus siete religiosos y del dicho sacerdote secular. El día 2 de febrero de 1952, ante el Arzobispo de Granada, Monseñor Balbino Santos y Olivera, tuvo lugar la sesión de apertura de dicho proceso sobre la fama del martirio. Paralelamente se instruyó también el proceso “Super non cultu”. Dificultades burocráticas ajenas a toda clase de proceso canónico instruido según la legislación entonces vigente retrasaron el desarrollo del proceso. La primera fase duró hasta 1957.
El 28 de noviembre de 1971, la postulación presentó una nueva lista de testigos y aportó nuevos documentos. El día 29 del mismo mes comenzó la segunda fase del proceso. Fueron interrogados dos testigos en Granada y otros dos por exhorto en la diócesis de Ribeirao Preto (Brasil). El proceso se clausuró el 2 de junio de 1972. La Congregación de las Causas de los Santos, examinando el proceso, el 2 de mayo de 1986 emitió el decreto de validez.

Durante la instrucción del proceso fueron interrogados 36 testigos, de los cuales 6 eran agustinos recoletos; una religiosa agustina recoleta; un sacerdote secular; una religiosa mercedaria y 27 seglares. Treinta y cuatro testigos habían sido presentados por el postulador, y 2 fueron llamados de oficio por el tribunal. Preparada la “Positio”, el 28 de mayo de 1996 el Congreso especial de Teólogos Consultores dos su veredicto favorable a la Causa. El día 21 de enero de 1997, en sesión ordinaria de Cardenales y Obispos para la Causa de los Santos, declararon la veracidad de su martirio.

El 25 de marzo de 1997, el Sumo Pontífice San Juan Pablo II ratificó la declaración y mandó redactar, según las normas, el decreto correspondiente. Dicho decreto, firmado por el Papa el día 8 de abril de 1997 fue hecho público y anotado en las actas de la Congregación de las Causas de los Santos. Finalmente son proclamados Beatos el domingo 8 de marzo de 1999.
Los restos de los beatos, a excepción de los del sacerdote diocesano que descansan en la iglesia parroquial de su ciudad natal; Churriana de la Vega, se hallan en un mausoleo en el cementerio de Motril.

 Abel

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