Contestando a algunas breves preguntas (XXXIII)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Sacerdote ortodoxo con el “epigonation” y el “nabedrensk”.

Sacerdote ortodoxo con el “epigonation” y el “nabedrensk”.

Pregunta: Os envío esta foto en la que un sacerdote ortodoxo lleva colgada de la cintura dos bolsas. Os rogaría me indicaseis si son ornamentos litúrgicos. Gracias desde Holanda.

Respuesta: Pues sí lo son y te estás refiriendo al “epigonation” y al “nabedrensk”. El “epigonation”, llamado también “palitsa” es un losange en forma de rombo de unos treinta centímetros de lado, hecho de tela fuerte y resistente, que normalmente va adornado con bordados y con una cruz o una imagen. Lo llevan los obispos y algunos sacerdotes colocado a la altura de la rodilla derecha atado por una cinta que pasa por el hombro izquierdo o que está atada a la cintura. Hasta el siglo XII sólo lo llevaban los obispos, pero con posterioridad se les concedió a los “protosincellos” y a otros dignatarios eclesiásticos. El “epigonation” deriva del pañuelo o servilleta que se usaba en Roma como parte integrante de algunas vestimentas ceremoniales, como por ejemplo, cuando un cónsul inauguraba los juegos en el circo.

En la liturgia bizantina rusa existe otra especie de “epigonation”, que es alargado y rectangular, llamado “nabedrensk” (bolsa). Esta es la primera insignia que en la Iglesia Ortodoxa Rusa se concede a algunos sacerdotes en premio a sus méritos. Si el sacerdote que es así honrado tiene además el derecho de llevar el “epigonation” (como es el caso de esta foto), entonces suspende el “nabedrensk” sobre el otro costado.

Pregunta: Buenos días, quisiera saber algo sobre San Juvencio Mártir, y su iconografía. Muchísimas gracias y enhorabuena por el blog.

Respuesta: San Juvencio aparece en el Martirologio Jeronimiano el día 1 de junio con esta anotación: “Romae Joventi” y en esa misma fecha fue incluido en el Martirologio Romano. Los hagiógrafos críticos dicen que el nombre no es más que una mala transcripción del nombre de San Jovita, mártir de Brescia, que en el Martirologio Jeronimiano se conmemora el 16 de febrero, llamándolo “Juventiae”. Por otro lado quiero decirte también que a San Evencio, obispo de Pavía, también se le llama Juvencio, pero este nombre es incorrecto.

Resumiendo, que San Juvencio como tal santo histórico, no existe, luego sobre su iconografía no se puede decir nada. ¿Puede existir algún cuerpo santo con ese nombre? Es posible, pero yo no lo conozco.

Entrada a la Tumba del Huerto en Jerusalén.

Entrada a la Tumba del Huerto en Jerusalén.

Pregunta: ¿Es cierto que algunas confesiones protestantes veneran en Jerusalén otra supuesta tumba de Cristo distinta a la que se encuentra en la Basílica de la Anástasis? Gracias desde Canadá.

Respuesta: Es cierto y vamos a intentar explicarlo. El evangelio de San Juan nos dice: “En el lugar donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual todavía no habían sepultado a nadie” (Juan, 19, 41) y de hecho, actualmente en Jerusalén hay un huerto con una tumba y dentro de ella dos cámaras funerarias: es la llamada “Tumba del Huerto”. Pero San Juan escribió su evangelio en el siglo I y ahora estamos en el siglo XXI, luego en este tiempo “ha llovido mucho” como para que las cosas sigan igual. Esa tumba se puede visitar, existe dentro de ella una cruz bizantina pintada en la pared acompañada de las letras griegas Alfa y Omega (Principio y Fin) y cerca del sepulcro hay un pequeño promontorio en el que con un poco de imaginación puede adivinarse una especie de calavera. Estos signos son más que suficientes para que algunas confesiones protestantes – especialmente, evangélicos y mormones -, den por hecho que ese es el lugar señalado por San Juan, lo que hace que varios cientos de miles de personas la visiten cada año. La tumba fue adquirida en el año 1894 por una asociación británica que pagó por ella unas dos mil libras esterlinas de la época.

Interior de la Tumba del Huerto, en Jerusalén.

Interior de la Tumba del Huerto, en Jerusalén.

Esta tumba está aproximadamente a medio kilómetro de la Basílica del Santo Sepulcro. Fue encontrada por un campesino en el año 1867 dentro de sus tierras y como por entonces los otomanos empezaron a permitir la llegada de peregrinos extranjeros a Tierra Santa, algunos protestantes que al llegar a Jerusalén se encontraron con la Basílica de la Anástasis totalmente abandonada y disputada entre católicos y ortodoxos y como ellos buscaban cierta paz interior, vieron el cielo abierto cuando se descubrió esa tumba, que estaba a las afueras de la ciudad y que coincidía con lo que había escrito Juan en su evangelio. Un argumento más fue que la Basílica del Santo Sepulcro estaba dentro de la ciudad cuando todos sabemos que la crucifixión se realizó en el Gólgota, que estaba extramuros. Pero otra vez hay que recordar cómo estaban las cosas en el siglo I y como estaban en el siglo XIX.

Cierto es que cuando Jesús murió alrededor del año 30 de nuestra Era, el Gólgota estaba extra muros de Jerusalén, pero también es cierto que entre los años 41 al 44, Herodes Agripas construyó las murallas de esa parte de la ciudad dejando el Calvario dentro de la misma. Cuando Santa Elena encontró el sepulcro de Cristo en el año 326 se encontró con que existía una tradición no interrumpida de obispos que mantenían la tradición de que aquel era el lugar donde Cristo había muerto y había sido sepultado, aun a pesar de la construcción del templo de Venus que hizo el emperador Adriano cuando quiso rehacer la ciudad de Jerusalén al estilo de cualquier otra ciudad romana. No nos olvidemos que previamente, el emperador Tito había destruido la ciudad en el año 70.

Beatos mártires misioneros oblatos de María Inmaculada.

Beatos mártires misioneros oblatos de María Inmaculada.

Pregunta: ¿Me podríais decir qué mártires españoles beatificados están sepultados dentro del cementerio madrileño de Aravaca? Muchas gracias desde Venezuela.

Respuesta: Pues en distintas fosas comunes de ese cementerio están sepultados varios beatos mártires españoles. Como preguntas cuales son, solo te daré sus nombres sin entrar en explicaciones acerca de sus vidas y de sus martirios. Son éstos:

Beatos Germán Martín Martín, sacerdote salesiano y Dionisio Ullivarri Barjuán, coadjutor salesiano, ambos fusilados el 30 de agosto de 1936 y beatificados el 28 de octubre del año 2007.

Beatas Melchora Adoración Cortés Bueno, María Severina Díaz-Pardo Gauna, María Dolores Barroso Villaseñor, Estefanía Saldaña Mayoral y María Asunción Mayoral Peña, Hijas de la Caridad, fusiladas el 12 de agosto de 1936 y beatificadas el 13 de octubre del 2013.

Beatos Pablo Martínez Esteban, Braulio Álvarez Palacín, Luís Moreno Aliende y Aniceto Pablos Carvajal, maristas. Los dos primeros fueron fusilados el 24 de julio de 1936, el tercero lo fue el 26 de agosto y el cuarto, el 3 de noviembre del mismo año. Los cuatro fueron beatificados el 13 de octubre del año 2013.

Beatas Aurelia Arámburri Fuente, Aurora López González, Daría Andiarena Sagaseta y Agustina Peña Rodríguez, Siervas de María, fusiladas el 12 de diciembre de 1936 y beatificadas el 13 de octubre del año 2013.

Fosas del cementerio de Aravaca donde están sepultados los beatos mártires.

Fosas del cementerio de Aravaca donde están sepultados los beatos mártires.

preguntasantoral_anticopia_articulo20150724

Beatos Juan Antonio Pérez, Manuel Gutiérrez Martín, Cecilio Vega Domínguez, Francisco Polvorinos Gómez, Juan Pedro del Cotillo, Justo González Lorente y Pascual Aláez Medina, Misioneros Oblatos de María Inmaculada y Cándido Castán San José, seglar, fusilados el 24 de julio del 1936 y beatificados el 17 de diciembre del año 2012.

Como verás, son bastantes por lo que este cementerio es lugar de peregrinación de muchos devotos que van a visitar las fosas comunes donde están sepultados para encomendarse a ellos.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Varias preguntas sobre los santos y beatos del año 1936

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beatos Mártires Pasionistas de Daimiel.

Vamos a publicar hoy varias contestaciones a distintas preguntas que a lo largo de estos meses se nos han hecho y que están relacionadas con los beatos mártires españoles del siglo XX. Aunque a cada preguntante se le respondió inmediatamente a nivel personal, queremos hoy agrupar varias de ellas para darle publicidad.

Pregunta: Dios los bendiga por su trabajo.
Leyendo la vida y glorioso martirio de este Beato diácono Juan Duarte; me gustaría saber varias cosas mas.
1.- ¿Conoce el nombre del sacerdote o Postulador de su Causa? Si es así me gustaría que se me proporcionara información para contactarle
.

Respuesta: Su proceso de beatificación, junto con otros cuatro mártires agustinos, fue iniciado el día 6 de julio del año 1964 por el entonces obispo de Málaga, Mons. Ángel Herrera Oria. Una vez que quedó concluida la instrucción a nivel diocesano, la Causa fue enviada a Roma y unificada a otra Causa el día 26 de abril de 1990. En adelante, la Causa se llamó “Causa de beatificación de Avelino Rodríguez sacerdote profeso agustino y 97 compañeros mártires de la Orden de San Agustín además de 6 compañeros del clero secular”. La “positio super martirio” de todos ellos se aprobó el día 9 de marzo del 2007 y el decreto de martirio fue firmado por el Papa el día 1 de junio del mismo año.

Junto con los mártires de otras veintidós Causas más, en total 498 mártires fueron beatificados el día 28 de octubre del 2007 en la Plaza de San Pedro de Roma.
El postulador, que es a lo que se refiere su pregunta fue el Padre Fernando Rojo Martínez, agustino y el vice-postulador, el también agustino, Padre Modesto González Velasco. Para contactar con ellos, deberá dirigirse a la Postulación General en Roma. En este gran grupo de mártires, había 21 malagueños.

Pregunta: 2.- Desde que supe que el Santo Padre beatificaría a un número tan grande de Mártires me sorprendió, nunca pensé que se haría algo similar y tengo entendido que en 1985 ya habían sido beatificados unos doscientos y tantos mártires también de la guerra civil y que a parte de estos dos grupos todavía falta otro grupo importante. ¿Esto es verdad?

Respuesta: En la actualidad han sido beatificados muchos mártires de los años 1934 y 1936. La primera beatificación de mártires se realizó el día 29 de marzo de 1987 y con los del día 28 de octubre del año 2007 (fecha de beatificación del beato al que hacías referencia al principio de tu pregunta) se han beatificado a 728 mártires españoles.
Posteriormente, este número de beatificaciones ha decaído pero se prepara para el año 2012 o 2013 una magna beatificación, muchos de cuyos decretos de martirio ya han sido decretados por el Papa. Recordar asimismo que el pasado 17 de diciembre, fueron beatificados en Madrid los Mártires Oblatos, de los cuales realizamos un artículo justo un año antes.

San Cirilo y compañeros mártires de Turón.

Pregunta: 3.- En una página vi que ya había mártires canonizados de la guerra civil. Solo que no recuerdo el nombre de los santos. ¿Esto quiere decir que ellos ya hicieron el milagro y ya fueron canonizados? Es decir sus procesos de canonización o beatificación se inició mucho antes que el grupo de los 498 y del grupo que creo que fue beatificado en 1985? y si es así ¿Quiere decir que hubo diócesis y Ordenes Religiosas que se adelantaron antes que todas las demás diócesis y órdenes vieran todo en común? o ¿Beato que va haciendo milagro va siendo canonizado? porque tengo entendido que con uno que interceda directamente por la piedad de un cristiano hacia cualquier beato e invoque con COMPAÑEROS MÁRTIRES todos son canonizados ¿O no? porque si no es así durará decenas de años hasta que todos sean CANONIZADOS.

Respuesta: Si, ya hay mártires que han sido canonizados, que son santos. Son estos:
San Cirilo Beltrán, religioso lasaliano,
San Marciano José (Filomeno López López), lasaliano,
San Victoriano Pío (Claudio Bernabé Cano), lasaliano,
San Julián Alfredo (Vilfrido Fernández Zapico), lasaliano,
San Benjamín Julián (Vicente Alonso Andrés), lasaliano,
San Héctor Valdivielso (Benito de Jesús), lasaliano,
San Aniceto Adolfo (Manuel Seco Gutiérrez), lasaliano,
San Augusto Andrés (Román Martínez Fernández), lasaliano,
San Inocencio de la Inmaculada (Manuel Canoura Arnau), sacerdote pasionista
San Jaime Hilario (Manuel Barbal Cosín), lasaliano.
Todos ellos fueron canonizados el día 21 de noviembre de 1999.
Y el día 4 de mayo del año 2003 fue canonizado San Pedro Poveda Castroverde.
Estos son los únicos mártires canonizados hasta el día de hoy.

Continuando con esta pregunta, te diré que los procesos han sido muchos y cada uno ha seguido su camino; ni se han iniciado juntos, ya que unos han sido iniciados por sus respectivas diócesis y otros por sus respectivas Congregaciones y Órdenes Religiosas, muchas Causas han sido unificadas en un solo proceso, en fin, hay de todo.
Para que haya sido decretado el martirio que lleva a la beatificación, no es necesario que se produzca ningún milagro. Para la canonización, si es necesario y basta con un milagro por cada Causa, no un milagro por cada Beato.

Beatas Mártires de la Visitación.

4.- Y por último quisiera preguntarle cuales de todos estos mártires están sepultados en la célebre Basílica del Valle de los Caídos, en Madrid.

Respuesta: Los beatos cuyos restos descansan en el Valle de los Caídos son:
Beatos Juan Pedro de San Antonio y Pablo Maria de San José, pasionistas de Daimiel.
Beatas Maria Cecilia Cendoya, Maria Ángela Olaizola y Josefa Maria Barrera, del monasterio de la Visitación de Madrid.
Beatos Jesús Hita y Fidel Fuidio, marianistas de Ciudad Real.
Beato José Gafo Muñiz, dominico de Madrid.
Beatas Josefa de Jesús Boix Riera, Belarmina de Jesús Pérez Martínez, Ángeles Tuní Ustech, Ruperta Vázquez Áreas, Felipa Gutiérrez Garay, Cecilia Iglesias del Campo y Magdalena Pérez, adoratrices de Madrid.
Creo que con esto contesto a su amplia pregunta.
Un cordial saludo.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beatos Mártires Oblatos

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Elenco de fotografías de los mártires.

“Al brillante y glorioso ejército de los mártires pertenecen no pocos cristianos españoles asesinados por odio a la fe en los años 1936-1939, (…) por la inicua persecución desencadenada contra la Iglesia, contra sus miembros y sus instituciones. Con particular odio y ensañamiento fueron perseguidos los obispos, los sacerdotes y los religiosos cuya única culpa –si se puede hablar así- era la de creer en Cristo, anunciar el Evangelio y llevar al pueblo por el camino de la salvación. Eliminándolos, esperaban, los enemigos de Cristo y de su doctrina, hacer desaparecer totalmente la Iglesia del suelo de España” (San Juan Pablo II, Causas de los Santos, 1992).

Víctimas de la persecución religiosa
El trienio 1936–1939 fue sangriento y martirial para la Iglesia en España. En esa persecución religiosa hubo miles de personas que sufrieron muerte violenta, que fueron torturadas y fusiladas exclusivamente por su condición de creyentes, porque vestían una sotana o un hábito, por ser sacerdotes o religiosos que tenían una actividad pastoral en parroquias, en centros de enseñanza u hospitales, o por ser laicos fervientes, comprometidos con su fe en Jesucristo.

El sacerdote y periodista Antonio Montero, actualmente Arzobispo emérito, en su tesis doctoral “Historia de la persecución religiosa en España” presenta una estadística de 6.832 eclesiásticos sacrificados en esa persecución: 12 obispos, 4.172 sacerdotes del clero secular; 2.365 religiosos y 283 religiosas. No ha sido posible presentar una cifra aproximada de los laicos católicos asesinados por su condición de creyentes. Es legítimo hablar de martirio en sentido propio y genuino. Así lo hicieron en su día tanto los obispos españoles como el mismísimo papa Pío XI. Así lo ha entendido el buen pueblo creyente que presenció los acontecimientos y que está esperando que un día lo proclame la Santa Iglesia.

Relato martirial de Pozuelo
Dentro de este clima general de odio y fanatismo antirreligioso es preciso encuadrar el martirio de 22 Oblatos: padres, hermanos y escolásticos, de Pozuelo de Alarcón (Madrid).
Los Misioneros Oblatos de María Inmaculada se habían establecido en el barrio de la Estación de Pozuelo en 1929. Ejercían su ministerio, en calidad de capellanes, en tres comunidades de religiosas. Colaboraban pastoralmente también en las parroquias del entorno: ministerio de la reconciliación y predicación, especialmente en Cuaresma y Semana Santa. Los escolásticos oblatos impartían la catequesis en cuatro parroquias vecinas y la coral oblata solemnizaba las celebraciones litúrgicas.

Esa actividad religiosa comenzó a inquietar a los comités revolucionarios (socialistas, comunistas, sindicalistas y laicistas radicales) del barrio de la Estación. Con gran preocupación fueron comprobando que los “frailes” (así los llamaban) eran la locomotora que animaba la vida religiosa en Pozuelo y alrededores. Era irritante y provocador para ellos que los religiosos fueran por la calle en sotana y además con su cruz oblata muy visible a la cintura. Por todas estas actividades, exclusivamente religiosas, el Seminario de los Misioneros Oblatos se fue haciendo cada vez más odioso a esos grupos.

La comunidad religiosa de los Oblatos no se dejó intimidar. Lo que hizo fue extremar las medidas de prudencia, de serenidad, de calma, tomando el compromiso de no responder a ningún insulto provocador. Y, por supuesto, ningún religioso se mezcló con actividades políticas ni siquiera ocasionalmente. Pero eso sí, se mantuvo el programa de formación espiritual e intelectual sin renunciar a las diversas actividades pastorales que formaban parte del programa de formación sacerdotal y misionera de los escolásticos. A pesar de que las consignas revolucionarias eran cada vez más agresivas, los Superiores Oblatos no se imaginaban que las cosas pudieran llegar a donde llegaron. No les cabía en la cabeza que algún día pudieran ser víctimas de tanto odio por su fe en Dios y por ser heraldos de Jesucristo.

El 20 de julio de 1936 las juventudes socialistas y comunistas se echaron a la calle y comenzaron nuevos incendios de iglesias y conventos, particularmente en Madrid. Los milicianos de Pozuelo, por su parte, asaltaron la capilla del barrio de la Estación, sacaron a la calle los ornamentos e imágenes y les prendieron fuego con gran orgía sacrílega. Incendiaron luego la capilla y repitieron la escena en la Parroquia del pueblo.
El 22 de julio, a las tres de la tarde, un nutrido contingente de milicianos, armados de escopetas y pistolas, asaltó el convento. Lo primero que hicieron fue detener a los religiosos, eran 38, recluirlos en una habitación reducida y tenerlos muy vigilados, encañonándolos con las armas. Fue un momento de tensión terrible en el que todos creyeron que les había llegado la hora de la muerte. De la actitud nerviosa, grosera y descompuesta de los milicianos no podían esperar otra cosa.
Acto seguido los milicianos procedieron al registro minucioso de la casa en busca de armas. Lo único que hallaron fueron cuadros religiosos, imágenes, crucifijos, rosarios y ornamentos sagrados. Desde los pisos superiores, todo eso fue arrojado por el hueco de la escalera a la planta baja para destruirlo con el fuego en medio de la calle. Los Oblatos fueron hechos prisioneros en su propia casa, concentrándolos en el comedor, cuyas ventanas tenían rejas. Fue su primer calabozo.

Primeras víctimas
El día 24, sobre las tres de la mañana, se producen las primeras ejecuciones. Sin interrogatorio, sin acusación, sin juicio, sin defensa, llamaron a siete religiosos y los separaron del resto. Los primeros sentenciados fueron:
Juan Antonio Pérez Mayo, sacerdote, profesor, 29 años.
Manuel Gutiérrez Martín, hermano escolástico subdiácono, 23 años.
Cecilio Vega Domínguez, hermano escolástico, subdiácono, 23 años.
Juan Pedro Cotillo Fernández, hermano escolástico, 22 años.
Pascual Aláez Medina, hermano escolástico 19 años.
Francisco Polvorines Gómez, hermano escolástico, 26 años.
Justo González Lorente, hermano escolástico, 21 años.
Sin explicación de ninguna clase fueron introducidos en dos coches y llevados al martirio. El resto de los religiosos permanecieron presos en el convento y dedicaban sus horas de espera a rezar y prepararse a bien morir. Alguien, probablemente el alcalde de Pozuelo, comunicó a Madrid el riesgo que corrían los demás y ese mismo día 24 de julio llegó un camión de Guardias de Asalto con orden de llevar a los religiosos a la Dirección General de Seguridad. Al día siguiente, tras cumplir unos trámites, inesperadamente quedaron en libertad.

Clandestinidad y calvario en Madrid
Buscaron refugio en casas particulares. El Provincial se arriesgaba y desvivía por darles ánimo y llevarles la comunión. Pero en el mes de octubre, orden de búsqueda y captura; fueron detenidos nuevamente y llevados a la cárcel. Allí soportaron un lento martirio de hambre, frío, terror y amenazas. Hay testimonios de algunos supervivientes de cómo aceptaron con heroica paciencia esa difícil situación que les hacía entrever la posibilidad del martirio. Reinaba entre ellos la caridad y el clima de oración silenciosa. En el mes de noviembre llegaría el final de aquel calvario para la mayoría de ellos.
El día 7 fue fusilado el padre José Vega Riaño, sacerdote y formador, de 32 años, y el hermano escolástico Serviliano Riaño Herrero, de 30 años de edad. Éste, al ser llamado por los verdugos, pudo acercarse a la celda del P. M. Martín y pedirle la absolución sacramental por la mirilla.

La matanza en Paracuellos
Veinte días después tocaría el turno a los otros trece. El procedimiento fue el mismo para todos. No hubo acusación, ni juicio, ni defensa, ni explicaciones. Sólo la proclamación de sus nombres a través de potentes altavoces:
Francisco Esteban Lacal, Superior Provincial, 48 años.
Vicente Blanco Guadilla, Superior Local, 54 años.
Gregorio Escobar García, sacerdote recién ordenado, 24 años.
Juan José Caballero Rodríguez, hermano escolástico, subdiácono, 24 años.
Publio Rodríguez Moslares, hermano escolástico, 24 años.
Justo Gil Pardo, hermano escolástico, diácono, 26 años.
Ángel Francisco Bocos Hernández, hermano coadjutor, 53 años.
Marcelino Sánchez Fernández, hermano coadjutor, 26 años.
José Guerra Andrés, hermano escolástico, 22 años.
Daniel Gómez Lucas, hermano escolástico, 20 años.
Justo Fernández González, hermano escolástico, 18 años.
Clemente Rodríguez Tejerina, hermano escolástico, 18 años.
Eleuterio Prado Villarroel, hermano coadjutor, 21 años.
Se sabe que el 28 de noviembre de 1936 fueron sacados de la cárcel, conducidos a Paracuellos de Jarama y allí ejecutados. Un escolástico que iba en otro camión, atado codo con codo al P. Delfín Monje y que fueron misteriosamente indultados cerca del lugar de la ejecución, dijo a su compañero: “Padre, me de la absolución general y usted rece el acto de contrición, que nos llega el fin”. El padre, 18 años más tarde, se lamentaba: “¡Lastima no haber muerto entonces! ¡Nunca estaré tan bien preparado!”.

No ha sido posible obtener información directa de testigos oculares del momento de la ejecución de esos 13 Siervos de Dios. Tan sólo el enterrador declaró: “Estoy completamente convencido de que el 28 de noviembre de 1936 un sacerdote o religioso pidió a las milicias que le permitieran despedir a todos sus compañeros y darles la absolución, gracia que le fue concedida. Una vez que hubo terminado, pronunció en alta voz estas palabras: “Sabemos que nos matáis por católicos y religiosos. Lo somos. Tanto yo como mis compañeros os perdonamos de corazón. ¡Viva Cristo Rey!”.
Había algunos religiosos más de otros Institutos, de esa misma “saca”, que fueron fusilados conjuntamente; pero, por las señas que dio este testigo, parece que fue el P. Provincial de los Oblatos el protagonista de este gesto. Otros quieren atribuirlo al P. Avelino, Provincial de los Agustinos.

El neo-sacerdote Gregorio Escobar había escrito a su familia: “Siempre me han conmovido hasta lo más hondo los relatos del martirio que siempre han existido en la Iglesia, y siempre al leerlos un secreto deseo me asalta de correr la misma suerte que ellos. Ese sería el mejor sacerdocio a que podríamos aspirar todos los cristianos: ofrecer cada cual a Dios su propio cuerpo y sangre en holocausto por la fe ¡Qué dicha sería la de morir mártir!”

Consta en el proceso diocesano que todos murieron haciendo profesión de fe y perdonando a sus verdugos y que, a pesar de las torturas psicológicas durante el cruel cautiverio, ninguno apostató, ni decayó en la fe, ni se lamentó de haber abrazado la vocación religiosa. Por eso, en perfecta unanimidad, sus familiares, sus hermanos Oblatos y el pueblo cristiano, conocedor de su fidelidad hasta la muerte, los han tenido por mártires desde el primer momento y desean y piden a Dios para que la Iglesia los reconozca y presente a todos los fieles como auténticos mártires cristianos. La Causa de canonización, que en su etapa diocesana se clausuró en Madrid el 11 de enero de 2000, se encuentra ahora en Roma a la espera de la decisión de la Santa Sede para incluir en el Catálogo de los Mártires a estos 22 Oblatos Siervos de Dios.
Para mayor información sobre este proceso: http://martiresomimadrid.blogspot.com

Abel

O Sapiéntia,
Quae ex ore Altíssimi prodiísti,
Attíngens a fine usque al finem,
Fórtiter suaviterque dispónens ómnia:
Veni
Ad docéndum nos viam prudéntiae.
O Sabiduría,
Que brotaste de los labios del Altísimo,
Abarcando del uno al otro confín,
Y ordenándolo todo con firmeza y suavidad,
Ven
Y muéstranos el camino de la salvación.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es