Santos Casio y Florencio de Bonn y Gereón de Colonia

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Bustos-relicario de los Santos Casio y Florencio. Catedral de Bonn, Alemania.

Bustos-relicario de los Santos Casio y Florencio. Catedral de Bonn, Alemania.

Los Santos Mártires Casio y Florencio de Bonn y Gereón de Colonia, junto con sus compañeros, consiguieron la corona del martirio en el año 303 o 304, probablemente durante la persecución contra los cristianos, iniciada por Diocleciano.

Legión Tebana
Estos mártires eran miembros de la Legión Tebana de Egipto, compuesta sobre todo, por soldados cristianos. Más información sobre el martirio de los soldados en esta legión proviene de una historia del obispo Euquerio de Lyon “Passio Acaunensium martyrum”, escrita alrededor del año 440; otras referencias provienen de San Gregorio de Tours “Liber Miraculorum”, de alrededor del 590, de Venancio Fortunato (siglo VII) y de Walafried Strabo (siglo IX). Posteriormente escribieron Jacobo de Voragine “Legenda Aurea”, en el siglo XIII y el monje francés Hélinardo “Passio Gereonis”, del siglo XII, recogida en las “Acta Sanctorum Octombriis” vol. 5, Bruxelles, 1852, pp. 37-39, que recopila una historia coherente sobre estos santos.

Según el obispo Euquerio, Diocleciano envió al co-emperador Maximiano Hércules a las Galias, donde entre los romanos de la zona de Lyon se había formado un grupo armado llamado “bagaudas” (guerreros), que desafiaban al gobierno imperial. Con el fin de restaurar la paz y la autoridad en la región, Maximiliano recibió el mando sobre la legión tebana, compuesta por seis mil seiscientos soldados (la “Leyenda Áurea” dice que eran seis mil seiscientos sesenta y seis). Estos, en su mayoría egipcios, habían sido bautizados y practicaban la religión cristiana.

Martirio de los Santos Casio y Florencio. Catedral de Bonn, Alemania.

Martirio de los Santos Casio y Florencio. Catedral de Bonn, Alemania.

Cuando Maximiliano estaba a punto de pasar los Alpes en las Galias, recibió la noticia de que un general llamado Carausio, con jurisdicción en la zona comprendida entre las Galias y Sajonia (Renania), también se había rebelado contra el emperador. Ante esta noticia, Maximiano envió a una parte del ejército a través del Rin. Entre los generales tebanos estaban Gereón, Víctor, Casio y Florencio, junto con sus soldados subordinados.

Poco después, el resto de la legión tebana permaneció bajo su mando, se instaló en la localidad alpina de Octodurum (hoy Martigny, en Suiza), donde Maximiano erigió un altar pagano y ordenó a todos los soldados que sacrificaran a los ídolos. Según Euquerio, San Mauricio, líder de la legión tebana y sus subordinados se negaron a obedecer la orden y después de muchas súplicas y torturas, fueron asesinados sin oponer resistencia y sus cuerpos fueron arrojados.

Santos Casio, Florencio y Gereón, mártires
Las biografías de estos santos fueron compuestas posteriormente por Jacobo de Voragine (“Legenda Áurea”) y por el monje Hélinardo, que continuaron la historia del martirio de la legión tebana con la parte de este otro grupo. Parece que esto ocurrió con unos diez años de diferencia, con los años 303 o 304. Los narradores medievales informan que después del martirio de los Alpes, el César envió verdugos a Verona (el antiguo nombre de la ciudad de Bonn), donde ejecutó a los soldados cristianos Casio, Florencio y otros siete (algunas fuentes dicen doce) que estaban bajo su mando. A partir de entonces los comisionados fueron a Colonia Agrippina (Colonia), donde reunieron a Gereón y sus 318 soldados en un campo cerca de la ciudad. Gereón y sus soldados confesaron valientemente el nombre de Cristo y fueron decapitados.

Sepulcro de los Santos Casio y Florencio. Catedral de Bonn, Alemania.

Sepulcro de los Santos Casio y Florencio. Catedral de Bonn, Alemania.

Los cuerpos ensangrentados de los mártires fueron arrastrados por el campo y arrojados a un profundo pozo. Posteriormente, tanto en el campo donde habían resistido los mártires como también cerca del pozo, se construyó la iglesia “Ad Mártires” (hoy Mechtern, cerca de Colonia). Un martirio similar ocurrió con San Víctor y sus 330 compañeros en Xanten, a unos cien kilómetros al norte de Colonia. Otros mártires de esa legión fueron ejecutados de la misma forma en Solothurn (Víctor y Ursus) y al norte de Tréveris. Los cráneos y huesos de estos últimos se conservan hasta hoy en la iglesia de San Paulino en dicha ciudad.

Culto
Los santos de los tres pueblos del Rin se celebran el 10 de octubre, aunque es difícil de creer que los tres martirios tuvieron lugar el mismo día. La fecha de esta fiesta es atestiguada por primera vez en el Martirologio Jeronimiano (alrededor del año 430). Todos estos santos mártires mencionados anteriormente fueron venerados inmediatamente después de su muerte. Los cristianos locales construyeron basílicas encima o cerca de sus tumbas, aunque de manera diferente que en el caso de San Mauricio (del que el obispo Teodoro de Octodurum escribió en el año 375 diciendo que se veneraba en su propia iglesia). Todos los demás documentos relativos al culto de estos santos en Renania son bastante más tardíos.

Detalle de San Gereón y compañeros en una tabla gótica de Stephan Lochn.

Detalle de San Gereón y compañeros en una tabla gótica de Stephan Lochn.

Un acto de donación firmado en el año 649 por el noble Helmgar, atestigua por primera vez la existencia de una basílica dedicada a San Casio y San Florencio. En cualquier caso, según las investigaciones arqueológicas, parece que la iglesia se remonta al siglo IV. El 2 de mayo del año 1166 el sacerdote de la comunidad de San Casio y San Florencio ordenó el traslado de las reliquias de los dos santos a la actual catedral de Bonn, probablemente con motivo de la construcción de esta iglesia, que era más grande. En esta ocasión, el obispo Rinaldo de Dassel ordenó el traslado de las reliquias al altar de la cripta. Estas se ocultaron en el año 1643, durante la guerra de los 30 años, con el fin de evitar su profanación. Sólo en el 1928-1929, después de algunos trabajos de restauración, fueron redescubiertas en una de las torres de la cúpula del coro y en el 1971 se colocaron en un nuevo relicario.

La existencia de una basílica en Colonia, construida en honor de San Gereón y sus compañeros, fue confirmada por el obispo San Gregorio de Tours, en el año 590. Parece que ya existía a mediados del siglo IV, habiendo sido construida por Santa Elena, madre del emperador Constantino. Según la leyenda, esta iglesia fue construida sin madera y ornamentada con mosaicos y oro reluciente. Por esta razón, los residentes de Colonia llegaron a nombrar a San Gereón y sus compañeros como los “Santos de oro”. En Xanten también hay una basílica muy antigua dedicada a los mártires Víctor y compañeros.

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Según la tradición, San Gereón y sus compañeros recibieron el martirio en una columna que ahora se encuentra a la entrada de la basílica del santo. Los cristianos siempre han venerado esta reliquia y en la Edad Media se creía que tenía la capacidad de distinguir entre el bien y el mal a la hora de castigar a los malhechores. Por este motivo, en la columna fueron inscritas las palabras: “Adde fidem, fuit hic pridem fusus cruor idem/ ad lapidem, si dem me male, punit idem” (creo que en esta roca una vez fluyó la sangre / si yo soy culpable, aquí voy a obtener mi castigo). En el 1794 los ejércitos revolucionarios franceses rompieron la parte superior de la columna y se la llevaron a un bosque en Brauweiler o Bergheim, dejándola por el camino, por lo que se ha perdido.

Tumba de San Gereón. Catedral de Colonia, Alemania.

Tumba de San Gereón. Catedral de Colonia, Alemania.

Los santos Casio y Florencio y San Gereon están representados en iconos tanto en sus iglesias, como también en numerosos altares votivos y estatuas que se encuentran tanto en Renania como en otras partes de Alemania.

Troparion (himno) de los mártires
Tus santos mártires, ¡oh Señor!, a través de sus sufrimientos, han recibido de Ti, nuestro Dios, las coronas incorruptibles. Para tener tu fuerza, se pusieron bajo sus adversarios y destrozaron la audacia sin poder de los demonios. A través de sus intercesiones, salva nuestras almas.

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
Passio Gereonis, en: Acta Sanctorum Octombriis vol. 5, Bruxelles, 1852, pp. 14-60
– David Farmer (ed.), The Oxford Dictionary of Saints, Fifth Edition Revised, Oxford, 2011, pp. 80, 183-184
– Angelo Maria Raggi, Cassio e Fiorenzio, en: Bibliotheca Sanctorum vol. 3, Roma, 1963, p. 923
– Vladimir Boublik, Gereone, en: Bibliotheca Sanctorum, vol. 6, Roma, 1965, p. 216
– Marie-Pierre Terrien, La christianisation de la région rhénane: du IVe au milieu du VIIIe siècle, Presses Universitaires de Franche Comté, 2007, pp. 44-50
– Graydon F. Snyder, Ante Pacem: Archaeological Evidence of Church Life Before Constantine, Mercer University Press, 2003, pp. 164-166.

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Los santos y el oso (IV)

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Mosaico paleocristiano de San Urso de Rávena. Basílica de San Apolinar in Classe, Rávena (Italia).

Mosaico paleocristiano de San Urso de Rávena. Basílica de San Apolinar in Classe, Rávena (Italia).

Santos de nombre Urso (“oso”)

San Urso de Rávena
San Urso, obispo de Classe, transfirió definitivamente la sede episcopal a Rávena en torno al año 402, cuando el emperador Honorio, por razones de seguridad estratégica, puso en aquella ciudad la capital del Imperio en Occidente. En el elenco episcopal de la Iglesia de Rávena el nombre de Urso precede inmediatamente al de San Pedro Crisólogo, luego asumiendo la exactitud de esa fuente, el episcopado de Urso debe conocarse a inicios del siglo V. Urso edificó en Rávena la “ecclesia catholica”, es decir, la catedral, llamándose posteriormente esta en su honor como basílica Ursiana, dedicándola a la Anástasis de Nuestro Señor en el día de Pascua. Según Agnello, Urso murió después de veintiséis años de episcopado, el día 13 de abril de un año en torno al 425. Su memoria era celebrada en Rávena el día de Pascua, aniversario de la dedicación de la basílica Ursiana. Una tradición dice que Urso era de origen siciliano, factor que explicaría la difusión del culto en Rávena a los santos sicilianos desde el siglo V.

San Urso, mártir tebano
Los santos Urso (Orso) y Víctor son tenidos por las fuentes más antiguas como los únicos soldados de la Legión Tebana escapados de la masacre de Agaunum (la actual Saint-Maurice en Suiza) y como tales son recordados también en el nuevo Martirologio Romano el día 30 de septiembre. Llegados a la vecina localidad suiza de Soleure, fueron alcanzados y decapitados por odio a la fe junto con otros sesenta y seis compañeros, como así es indicado por algunas fuentes.

San Urso de Auxerre
El Martirologio Romano recuerda el 30 de julio en Auxerre, en las Galias lugdunenses (Francia), a San Urso obispo. Ese mismo día vienen también recordados otros ocho santos con el mismo nombre.

Estampa devocional italiana de San Urso de Aosta.

Estampa devocional italiana de San Urso de Aosta.

San Urso, abad
El día 27 de julio, el Martirologio Romano recuerda en Loches, junto al río Indre en el territorio de Tours, en Francia, a San Urso abad, padre de innumerables cenobitas, célebre por su extraordinario espíritu de abstinencia y por otras virtudes.

San Urso de Aosta
Las informaciones fragmentarias que tenemos de San Urso de Aosta no permiten datar con precisión su vida (entre los siglos V al VIII), pero sin embargo sí que es seguro que murió un 1 de febrero. Según las fuentes, era sacerdote y custodio de la Iglesia-cementerio de San Pedro. Este tipo de iglesias eran unos lugares solitarios y el custodio era una suerte de eremita a la que la gente se dirigía buscando dirección espiritual. El culto a San Urso está extendido en todo el noroccidente de Italia, es invocado contra las inundaciones y enfermedades de los animales. La milenaria fiesta de San Urso se celebra en Aosta la vigilia de su conmemoración.

Beato Urso de Narni
En la Abadía de San Casiano de Narni, durante los trabajos de restauración, fueron encontradas dos inscripciones en mármol que ilustraban la historia de la abadía y de la ciudad. Una de las dos inscripciones une el nombre de Crescencio de Teodorada al del beato Urso y la segunda cuenta el descubrimiento de su cuerpo acaecido el día 5 de abril del año 1100. El beato Urso es probablemente el fundador o primer abad de San Casiano.

San Urso de Troyes
Predecesor de San Lupo, séptimo obispo de Troyes, fue nombrado obispo en el año 426. No se conoce ninguna otra noticia de este santo obispo, recordado en los antiguos martirologios el día 25 de julio.

Lienzo barroco de San Urso de Fano, obispo.

Lienzo barroco de San Urso de Fano, obispo.

San Urso de Fano
Se dice que en el año 1113, durante los trabajos de reconstrucción de la catedral de Fano, que había sido destruida por un incendio dos años antes, se encontraron las reliquias de los Santos Fortunato, Eusebio y Urso, que habían sido obispos de Fano y de cuyas tumbas se habían perdido todo rastro. Urso sucedió al obispo San Fortunato en el año 620, habiendo sido llamado por el clero de la ciudad debido a la fama que había adquirido como ermitaño que predicaba el Evangelio. El obispo trabajó bastante para elevar el nivel del pueblo, desvastado por las miserias de la guerra y murió, según algunos, alrededor del año 625, mientras que otros defienden que fue en el 639.

Cuenta una leyenda que en el día de la festividad del santo, un campesino estaba arando con sus bueyes en el campo. Un viandante, viéndolo trabajar en día de fiesta, lo reprendió recordándole que era la festividad de San Urso. Este le respondió que si el santo era un oso (“orso” en italiano), él era un perro, y continuó arando. De improviso, delante de los bueyes se abrió un agujero que se tragó al blasfemo, al arado y a los animales. La “Bibliotheca sanctorum” dice que en Fano, la calle dedicada al santo obispo es denominada ahora “Fossa di Sant’Orso”.

Beato Urso Badoer
Fue Dux de Venecia en el año 910 sucediendo a Pedro Tribuno. Fue un hombre que buscó la paz en sus contactos de la República Veneciana con las otras potencias marítimas del Mediterraneo. Después de veinte años de haber sido elegido Dux, renunció a este cargo para retirarse al monasterio de los santos Félix y Fortunado en Ammina. El título de beato se le dio por primera vez en el año 1593, fijándose su conmemoración litúrgica el día 24 de noviembre. Del beato tenemos una pintura en el Palacio ducal, obra de Domenico Tintoretto. Un segundo cuadro se encuentra en la iglesia de la Madonna dell’Orto y una estatua en la basílica de la Salud, obra de Cavrioli (1670).

Relieve escultórico de San Urso en la catedral de Nápoles, Italia.

Relieve escultórico de San Urso en la catedral de Nápoles, Italia.

San Urso de Nápoles
Sobre este santo obispo de Nápoles tenemos muy poca información. En un documento fechado en el año 1446, se hace referencia a un fresco del siglo V encontrado en la iglesia de San Efebo, que representa la deposición del obispo Urso, después de haberse descubierto su sepultura y sus reliquias. Algunas fuentes dicen que fue el sucesor de San Severo, entre el 409-410. En la catedral napolitana hay un medio busto de este santo obispo.

San Ursio (Urso) caballero
Ursio nació en el seno de una noble familia franca. Mientras aún era un bebé de pañales, un adivino predijo a su madre que iba a matar a su padre. Siendo muy joven fue enviado a la corte de Carlomagno a fin de ser educado en las artes de la caballería. Durante este período, Urso demostró tal valor, que fue elevado al rango de ser uno de los doce condes palaciegos de Carlomagno. El único sufrimiento que Urso tenía era que cada vez que regresaba a su casa, se encontraba a su madre llorando al recordar la profecía del adivino. En una ocasión, preguntándole por la razón de dicho llanto, tuvo conocimiento de que su destino lo convertiría en parricida. Entonces, para evitar que la profecía se cumpliese, junto con un compañero llamado Cliento, decidió abandonar Francia. Llegó a Dalmacia y se enfrentó al ejército del rey pagano logrando ganarles, lo que le atrajo la atención de la hija del rey, impresionada por tanto valor y por tanta fe. El rey, a petición de su hija, invitó a Urso y a Cliento, los cuales le demostraron la fuerza de su religión y de su valor como caballeros hasta tal punto que el rey de Dalmacia decidió convertirse al cristianismo junto con su pueblo, concediéndole al mismo tiempo la mano de su hija para que contrajesen matrimonio. A la muerte del rey, se convirtió en el nuevo rey de Dalmacia.

El padre del rey Urso, a pesar de ser consciente de la profecía, teniendo conocimiento de lo ocurrido a su hijo fue a verlo a Dalmacia. Llegado allí fue acogido por su nuera mientras el rey estaba de cacería, siendo invitado a descansar junto a ella y a su hijo. Un camarero de Urso, en el cual se dice que habitaba el mismísimo diablo, dijo a Urso que mientras él estaba de caza, un hombre estaba acostado con su esposa. Urso se precipitó a la habitación y viendo a su esposa acostada con otro hombre, se enfureció y mató a su padre, su hijo y su mujer.

Fresco de San Ursio en la iglesia de San Dionisio de Santorso, Italia.

Fresco de San Ursio en la iglesia de San Dionisio de Santorso, Italia.

Al darse cuenta de lo que había hecho, se arrepintió inmediatamente de lo acontecido y decidió ir a Roma para solicitarle al Papa Adriano I expiar su pecado. El pontífice impuso a Urso que, vestido de peregrino, con la cabeza gacha y sin preguntar a nadie donde estaba, fuera a visitar la iglesia de Santa María en el Monte Summano. Urso salió a hacer su peregrinación penitencial sin hablar absolutamente con nadie: visitó Jerusalén y Santiago de Compostela y el 3 de mayo, después de estar peregrinando durante doce años, llegó al Monte Summano. En las cercanías del monte escuchó a unos pastores que decían: “Rápido, vayámonos con nuestros rebaños a casa porque tendremos que ordeñarlas y sobre el monte Summa hay una gran niebla y, como es costumbre, lloverá”.

Entonces se dio cuenta de que había llegado al final de su viaje penitencial. Se encaminó hacia el castillo del lugar llamado Salzena. En el camino encontró a una sirvienta de nombre Oralda a la que le pidió agua, pero no obteniendo respuesta, murió. En ese momento, las campanas comenzaron a sonar por si solas y la gente del lugar, al acudir, se encontraron al peregrino con el bastón en floración, signo de su santidad, por lo que le erigieron una iglesia. Llegando la noticia al emperador Carlomagno, fue a Sant’Orso a fin de recoger el cuerpo del santo caballero, pero no pudiendo moverlo de aquel lugar, se marchó a Francia sólo con el brazo y con el bastón florecido. La fiesta de San Urso se celebra el día 3 de mayo.

En Vejano (Viterbo) se cuenta esta historia: un mendicante que pasaba por el santuario de San Urso intentó robar el anillo del dedo del santo y al hacerlo, se desgarró el brazo, que se llevó consigo en su peregrinación. Habiendo llegado a Vejano, en una localidad llamada Sant’Urso, intentó descansar, pero donde quiera que se movía, estaba lloviendo. Entonces, trató de dejar el brazo y se dió cuenta de que llovía justamente donde estaba el brazo. Teniendo conocimiento de este hecho los habitantes de aquel lugar, decidieron construir una iglesia, obviamente con el nombre del santo, a fin de custodiar el brazo. Este brazo fue robado, pero se ha construido un relicario que en su interior conserva un hueso pequeño del brazo anterior. Las dos poblaciones: Vejano (Viterbo) y Sant’Urso (Vicenza) veneran a San Ursio (Urso) como su patrono.

San Urso, niño mártir de las catacumbas. Basílica de San Alfonso de Ligorio, Pagani (Italia).

San Urso, niño mártir de las catacumbas. Basílica de San Alfonso de Ligorio, Pagani (Italia).

San Urso, mártir romano
Se trata de un mártir de las catacumbas, o sea, “un cuerpo santo”. San Urso es un niño venerado en el Santuario de San Alfonso María de Ligorio en Pagani (Salerno).

Un segundo san Urso, con Quirino y Valerio, es venerado en la iglesia de San Salvatore in Lauro en Roma.

Un tercer San Urso, proveniente de las catacumbas de Priscila, está en la Basilica de San Paolo Maggiore en Bologna.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II-III appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Librería Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivo privado iconográfico y hagiográfico: 1977 – 2014
* Musolino, Niero e Tramontin – Santi e Beati veneziani – Ed. Studium Cattolico Veneziano, 1963
* Pisani Paolo – Santi, Beati e Venerabili nella provincia di Grosseto – Edizioni Cantagalli
* Sartori Enio – Alla soglia dell’alba. Il Summano e la leggenda di Sant’Orso tra mito e storia – Ed. Signumpadova, 2000
* Sito comune.vejano.vt.it
* Sito imagessaintes.canalblog.com
* Sito scuole.provincia.terni.it
* Sito terredellupo.it
* Sito treccani.it
* Sito wikipedia.org

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Santos Adventor, Octavio y Solutor, mártires de Turín

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Lienzo decimonónico de los mártires de Turín con la Virgen y el Niño. Diócesis de Turín, Italia.

Lienzo decimonónico de los mártires de Turín con la Virgen y el Niño. Diócesis de Turín, Italia.

San Máximo, obispo de Turín en el siglo V, en su sermón número 12 invitaba a sus feligreses a celebrar solemnemente el natalicio de todos los santos mártires, exhortándoles a honrar de manera especial a “aquellos que derramaron su sangre entre nuestras casas… siendo especialmente venerados aquellos cuyas reliquias poseemos”. Pero aunque San Máximo no menciona ningún nombre ni da detalle alguno sobre su martirio, está claro que tanto él como quienes le escuchaban conocían la historia de estos mártires, que no les quedaba tan lejana en el tiempo.

¿Quiénes eran estos mártires turineses que el santo obispo no menciona por sus nombres, pero que sin embargo, San Ennodio de Pavía (+531), en su viaje de Pavía a Briançon a finales del siglo V, dice haber visitado en su basílica a lo largo de su camino? Porque San Ennodio de Pavía si que nos dice que se trata de los mártires Adventor, Octavio y Solutor. En esta estrofa de San Ennodio identificamos fácilmente a los mártires de Turín a los que hacía referencia San Máximo un siglo antes: “Octavii meritis da, Adventor, redde, Solutor, candida ne pullis vita cadat maculis”. Y los identificamos gracias al Martirologio Jeronimiano que en los inicios del siglo VI, dice el 20 de noviembre: “Taurinis civitate, sanctórum Octavi, Solutoris et Adventoris” (en la ciudad de Turín, los santos Octavio, Solutor y Adventor).

Una “passio” de mediados del siglo V, dependiente de la “passio” de San Mauricio de Agaune (el de la Legión Tebea), que fue escrita entre los años 432 y el 450, trata de completar a su manera aquello que no dice ni San Máximo, ni San Ennodio, ni el Martirologio Jeronimiano, porque según esta “passio”, estos tres mártires turineses habían sido soldados de la famosa Legión Tebea, los cuales, durante la masacre a la que esta se vio sometida en Agaune, consiguieron escapar.

La Virgen se le aparece a los tres mártires. Pintura de Luigi Vacca (XVIII-XIX), iglesia de los santos mártires, Turín.

La Virgen se le aparece a los tres mártires. Pintura de Luigi Vacca (XVIII-XIX), iglesia de los santos mártires, Turín.

Adventor y Octavio fueron capturados en Turín y allí mismo fueron asesinados, mientras que Solutor, que era más joven y más ágil, aunque estaba herido, consiguió escapar, escondiéndose en un foso de arena. Fue descubierto y decapitado a orillas del Doria Riparia (afluente del río Po), en medio de un pantano que ¡milagrosamente se secó! Una matrona cristiana de Ivrea llamada Juliana, recogió los cuerpos de los tres mártires y los sepultó en las cercanías de Turín, construyendo sobre sus sepulcros una pequeña capilla, convertida posteriormente en una basílica a finales del siglo V, en tiempos del obispo Víctor. Como vemos, la historia de estos tres santos es parecida a la de San Alejandro de Bérgamo.

¿Por qué el escritor de esta “passio” relaciona a estos tres mártires con la Legión Tebea? Esto no puede explicarse, aunque es muy probable que, siguiendo la costumbre de los hagiógrafos del Piamonte en aquellos tiempos, todos los mártires de los cuales no se conocía con detalles sus historias, quedaban automáticamente relacionados con la Legión Tebea. La Legión Tebea era como un saco en el que cabían todos los mártires no suficientemente identificados; era lo que hoy denominamos: “un cajón de sastre”.

Como he dicho antes, el Martirologio Jeronimiano conmemora a estos tres santos mártires el día 20 de noviembre, cosa que también hace el Martirologio Romano, pero en el Jeronimiano, el 15 de marzo aparecen un Octavio y un Solutor, intercalados en una larga lista de mártires africanos. Estos dos mártires africanos debemos identificarlos con estos sobre los que estamos escribiendo hoy.

Miniatura del códice de Bérgamo.

Miniatura del códice de Bérgamo.

Desde siempre, ha ciudad de Turín ha venerado a estos tres santos. En el año 1006 la antigua basílica que se había erigido sobre sus sepulcros fue renovada e incorporada a un monasterio benedictino dedicado a San Solutor y que fue construido por el obispo Gezón. Al primer abad, llamado Román, le sucedió San Goslino, que murió en el año 1061. Las reliquias de estos tres santos mártires se conservaban en una preciosa urna y cerca de ella, hasta el año 1536, estuvieron las tumbas de la matrona Santa Juliana y del abad San Goslino. En ese año, los franceses ocuparon Turín, destruyeron el monasterio y la iglesia, arrasando al mismo tiempo cuatro suburbios de la ciudad y once iglesias.

Los cuerpos de los santos se salvaron y fueron transferidos al interior de la ciudad, concretamente al Priorato de San Andrés y colocados provisionalmente en la capilla de la Consolata. En el año 1568, el Comendador de la Abadía de San Solutor, con el permiso del Papa San Pío V, donaba a los jesuitas todos los bienes de la abadía a condición de que erigiesen un templo en honor a los tres mártires. Construido el templo, el 19 de enero del 1575, con el permiso del Papa Gregorio XIII, se hizo el solemne traslado de las reliquias, puestas en una urna de nogal revestida de bronce dorado. En esta solemne ceremonia intervino todo el episcopado de la región del Piamonte, el duque Emanuele Filiberto, la nobleza al completo y un inmenso gentío. Aquiles Gaglialdi, que fue el primer rector de la iglesia dejó por escrito toda esta tramitación y todos estos actos.

Estos tres mártires son considerados como los santos protectores de la ciudad de Turín y normalmente, se les representa vestidos de soldados y con la corona del martirio. Así aparecen, junto a los santos Máximo, Juan Bautista y Segundo, en una miniatura de un códice de Bergamo de tiempos de Amadeo VI.

De la antigua basílica no queda traza alguna ya que como he dicho fue destruida por los franceses, pero la actual está decorada con mármoles de distintos colores y bronces barrocos, portando en su fachada unas bellas esculturas atribuidas a Borelli. El interior está adornado con frescos del pintor y arquitecto Andrea Pozzo, de Taricco y de Federico Zuccari. En el año 1629 el coro fue decorado con los frescos de Isidoro Bianchi. En el año 1730, Filippo Juvarra diseñó y realizó el altar mayor, en el cual, Gregorio Guglielmi en el 1766 pintó un cuadro con la Virgen y los tres santos.

Altar mayor. Aparece la urna de los mártires.

Altar mayor. Aparece la urna de los mártires.

El pasado siglo, el pintor y litógrafo italiano Francesco Gonin pintó los frescos del ábside y Luigi Vacca pintó el “Martirio de San Adventor y el martirio de San Solutor en presencia de Santa Juliana”. La urna se encuentra en el altar mayor de la iglesia.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Cardinali, A. y Cigniti, B., “Bibliotheca sanctórum, tomo II, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Enlace consultado (30/11/2014):
– www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=4241

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San Alejandro de Bérgamo, mártir

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Lienzo del Santo, obra de Fabio Ronzelli. Catedral de Bérgamo, Italia.

Lienzo del Santo, obra de Fabio Ronzelli. Catedral de Bérgamo, Italia.

Pregunta: Quisiera saber sobre San Alejandro, patrono de Bérgamo en Italia. Gracias.

Respuesta: Este san Alejandro es, como tu bien dices, el santo patrono de la ciudad italiana de Bérgamo. La narración de sus tres “Actas”, por cierto muy antiguas, es fantasiosa e incluso dramática. En líneas generales, en ellas se dice que Alejandro era el “signífero” (suboficial encargado de llevar la insignia de una centuria) de la Legión Tebea, quien encontrándose en Milán, se convirtió al cristianismo. Por ello, al proclamarse el edicto de los emperadores Diocleciano y Maximiano en el año 303, fue encarcelado junto con otros compañeros que también eran cristianos, entre ellos los santos mártires comenses Fidel, Carpóforo y Exanto, que habían sido convertidos por el obispo milanés San Materno.

Pudo fugarse a la ciudad de Como, pero allí fue arrestado y reconducido a Milán ante la presencia del emperador Maximiano, quien le exigió que ofreciera sacrificios a los dioses, pero Alejandro se negó y tiró al ídolo al suelo, lo que provocó su inmediata condena a muerte. El verdugo desenvainó la espada pero no se atrevió a decapitarlo y volviéndose ante el emperador, le dijo: “Señor, la cabeza de este hombre me pareció como si fuera una montaña, por lo que me estremecí y no me atreví a decapitarlo”. Ante el rechazo del verdugo, la ejecución se suspendió y Alejandro aprovechó de nuevo la ocasión para huir por segunda vez llegando hasta las cercanías de Bérgamo. Allí nuevamente fue apresado por la guardia imperial, que lo condujo al pretorio, ante los pies de la estatua de Plotacio, para que sacrificase a los dioses o ser nuevamente condenado a muerte. El se negó, ofreció voluntariamente su cabeza al verdugo, y fue decapitado. Una matrona llamada Grata, hija de un tal Lupo que era un gentilhombre de Bérgamo, recogió el cuerpo del mártir y le dio sepultura en una propiedad que tenía en las afueras de la ciudad. Sobre su sepulcro construyó un pequeño oratorio.

La verdad es que, como dije anteriormente, estas “Actas” no son muy fiables, porque aunque no están redactadas en épocas muy tardías, derivan de un sustrato hagiográfico que mezcla lugares muy comunes pero improbables. Hay muchas incongruencias: las fugas, la pertenencia de Alejandro a la Legión Tebea – aceptada por unos, pero rechazada por otros – y la inclusión de determinadas vicisitudes que son aplicables a otros muchos mártires. Se dice que fue el evangelizador de la ciudad de Bérgamo, pero no se explica ni cómo ni cuando desempeñó esta misión, aunque bien es cierto que desde el siglo IV se le rindió culto en la ciudad, pues sobre el oratorio de su sepulcro se construyó una pequeña basílica en tiempos del emperador Constantino. Sin embargo, se acepta comúnmente que era un soldado, pues ya en el año 585 el rey longobardo Autari, lo nombró protector de sus tropas y le construyó una basílica en Fara Gera d’Adda.

Imagen del Santo coronando la cúpula de la catedral de Bérgamo, Italia.

Imagen del Santo coronando la cúpula de la catedral de Bérgamo, Italia.

Existe una hipótesis que defiende que Alejandro fue martirizado en Milán – cosa extraña porque San Ambrosio, que vivió poco tiempo después del martirio, no tenía la menor noticia del mismo, no lo menciona – y que posteriormente fue trasladado a Bérgamo. Actualmente, esto no se admite aunque se comprende, ya que era costumbre en ciertos hagiógrafos antiguos, adjudicar a las ciudades más importantes (en este caso Milán) los santos de toda aquella región. Recordemos que Bérgamo está situada a unos sesenta kilómetros de Milán.

He dicho anteriormente que su culto se inició sobre su sepultura desde el mismo siglo IV, ya que esto se menciona en los primitivos calendarios de la ciudad; valga como ejemplos que en el año 774, el llamado “Testamento de Taidón” hace mención de su basílica indicando: “ubi eius sanctum corpus requiescit” y que en el año 903, Berengario I, lo recuerda en uno de sus edictos.

En el año 1561, en torno al sepulcro se encontró una lápida con la siguiente inscripción: “Miles Thebanus” y cercana a ella se encontró los fragmentos de un epígrafe, que reconstruido, decía: “Beati martyris Alexandri pretiosissimus thesaurus”; cabe destacar que en este elogio no se da ninguna pista sobre su condición militar, cosa ya aceptada desde mucho antes. Fue en este año cuando las reliquias del santo fueron trasladadas desde esta basílica primitiva a la actual donde se encuentran. En un acta pública redactada por el canónigo Guarneri en nombre del obispo Cornaro, para recordar la basílica que había sido demolida por el doge de Venecia, dice explícitamente que el santuario donde estaban las reliquias estaba intacto, “inviolatumque crimine belli”. Esto induce a pensar que aunque los bárbaros habían atacado anteriormente el templo en alguna ocasión, siempre respetaron la cripta.

Detalle del Santo en su sepulcro de la catedral de Bérgamo, Italia.

Detalle del Santo en su sepulcro de la catedral de Bérgamo, Italia.

El podestá de Verona, Francisco Venerio, definió en el siglo XV a la primitiva basílica que estaba ubicada en la actual Puerta de San Alejandro en Borgo Canale, diciendo que era “antiquísima y de gran veneración en todo el territorio bergamasco” y Secco Suardo, en el siglo XIX, analizando un diseño de la basílica, creyó poder reconocer las estructuras originales, datándola como del siglo IV y manifestando que la cripta de la basílica surgió sobre el lugar del primitivo oratorio construido por Grata sobre la sepultura.

Actualmente, el culto a San Alejandro de Bérgamo está extendido no solo en su ciudad, sino en numerosas iglesias de su diócesis, que desde muy antiguo fue designada como la sede de San Alejandro. Esto indujo al beato Pinamonte, a pensar erróneamente que San Alejandro había sido el primer obispo de la ciudad, cosa completamente incierta.

Mencionemos, por ejemplo, algunas de estas iglesias: la iglesia de San Alejandro de Morla, cuya fundación se atribuye al emperador Carlomagno y que según la tradición, fue construida exactamente en el lugar donde el santo fue arrestado; la iglesia de San Alejandro en Colonna – que es de la misma época – se afirma que fue construida sobre el lugar del martirio o la iglesia de San Alejandro de la Cruz, edificada en el supuesto lugar donde la cabeza del santo fue impicada después de su decapitación. San Alejandro es también muy venerado en la ciudad de Brescia, cercana a Bérgamo y en otras muchas localidades de la región italiana de Lombardía.

La festividad del santo se conmemora el 26 de agosto; ese día, en Bérgamo, se celebra un animadísimo mercado llamado la “Feria de San Alejandro”. La traslación de sus reliquias, se celebraba hasta finales del siglo XIII, el día 26 de julio. En el año 1910, el obispo Radini Tedeschi hizo un reconocimiento canónico de las reliquias, que hoy se encuentran depositadas en una bellísima urna de plata, tal y como aparece en una de las fotos de este artículo.

Iconográficamente se le representa montado a caballo o a pie, pero casi siempre portando el estandarte de la Legión. Su representación más antigua es un fresco del siglo XIII que apareció en un bisel del ajimez descubierto durante la restauración que en el año 1936 se llevó a cabo en el Aula de la Curia de la diócesis. También existe una estatua ecuestre de 1353 atribuida a Juan de Campione y que actualmente se encuentra en el portal de la iglesia de Santa María la Mayor en Bérgamo.

Sepulcro del Santo en la catedral de Bérgamo, Italia.

Sepulcro del Santo en la catedral de Bérgamo, Italia.

En la Pinacoteca Vaticana existe una pintura de Loverini, en la cual se reconstruye la escena del martirio, con la matrona Grata recogiendo su cabeza. El ciclo completo de la historia de San Alejandro aparece en los frescos del pintor milanés Federico Ferrari en la iglesia de San Alejandro de la Cruz, así como en los frescos de Francesco Coghetti en la cúpula de la catedral bergamasca. Otras muchas obras de arte lo representan, pero no quiero alargar el artículo.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– RONCHETTI, G., “Memorie storiche della Città e Chiesa di Bergamo”, Bérgamo, 1805
– SAVIO, F., “La leyenda de los santos Fidel, Alejandro, Carpóforo y otros mártires”, Analecta Bollandista, XXI, 1902.
– VV.AA. “Il grande libro dei santi”, Edizioni San Paolo, Milano, 1998
– VV.AA. “Bibliotheca sanctórum, tomo I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santos Mauricio y compañeros mártires de la Legión Tebana

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“San Mauricio y la Legión Tebana”, óleo de Domenikos Theotokopoulos “El Greco” (1580-82). Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, España.

El documento más antiguo relativo a estos mártires es la “Passio Acaunensium martyrum” del obispo San Euquerio de Lyon (434-450). Él envía esta “passio” al obispo Salvio de Octodurum, adjuntándole una carta donde le indica cuales son sus fuentes de información: que ha recogido las noticias a través de unas personas dignas de todo crédito, que a su vez se lo habían escuchado al obispo Isaac de Ginebra y a San Teodoro de Octodurum (381), los cuales habían descubierto los cuerpos de los mártires y los habían puesto en una basílica construida para ellos en Agauno (la actual Saint-Maurice, en el cantón suizo de Valais).

En esta “passio”, San Euquerio cuenta que Mauricio y sus compañeros formaban parte de una legión llamada Tebana, que junto con otras legiones, el emperador Maximiano Hercúleo había enviado desde Oriente hacia las Galias a fin de perseguir a los cristianos, pero que cuando llegaron a Agauno, situada a unas sesenta millas de Ginebra, Mauricio – que era el “primicerius” – y todos los componentes de la legión, como eran cristianos, se negaron a seguir adelante no queriendo prestarse a las intenciones del emperador. Este, enfurecido, mandó exterminar a toda la legión.
San Euquerio dice que los componentes de la legión serían unos seis mil seiscientos, de los cuales, salvo de los cabecillas, no se conocían sus nombres. Los conocidos eran Mauricio, Exuperio, Cándido, Urso y Víctor, aunque éste fue decapitado en Soluthurn. El relato termina recordando el trágico final de Maximiano, cómo fueron encontradas las reliquias de los mártires y cómo fueron puestas en la basílica construida en Agauno.

Existe otra segunda “passio” más tardía que da nuevos detalles: que en el año 286 hubo una insurrección de los bagaudas en las Galias y que Diocleciano encargó a Maximiano reprimirla y éste, para reforzar las tropas asentadas en las Galias, envió como refuerzo a la Legión Tebana que procedía de Oriente y que estaba compuesta por soldados cristianos.
Atravesaron los Alpes y cuando llegaron a Octodurum, Maximiano para asegurarse el éxito de su campaña, ordenó realizar un solemne sacrificio de los dioses obligando a jurar a todos los soldados que combatirían con todas sus fuerzas contra los bagaudas. Cuando la orden llegó a la Legión Tebana, se separó del resto de las otras y se trasladó a las cercanías de Agauno. Recibieron la orden de retroceder hasta Octodurum (la actual Martigny) para sacrificar a los dioses y jurar, pero ellos se negaron. Entonces fue cuando el emperador ordenó ejecutar a una décima parte de la legión, luego a otra y finalmente, a todos. El resto de esta segunda “passio” es idéntico a la primera aunque da otros dos nombres de mártires: Inocencio y Vidal.

Retablo que representa el martirio de la Legión Tebana (s.XIV). Crozon, Bretagne (Francia).

Quienes han estudiado a fondo esta “passio” de San Euquerio dicen que fue redactada ciento cincuenta años después de estos hechos y aunque algunos ponen en duda ciertos detalles, en líneas generales sitúan el momento cuando se produjo la rebelión de los bagaudas. Pero el nombre de Legión Tebana aparece a menudo en los documentos del siglo IV en Egipto, en Tracia y en la península itálica. Sin duda alguna era originaria de Egipto ya que allí es donde se encuentra la Tebaida y es cierto que tropas de dicha legión pudieron ir a Italia en tiempos de Diocleciano.

La historia nos confirma que el 1 de abril del 286, Diocleciano compartió el título de Augusto con Marco Aurelio Valerio Maximiano Hercúleo (Maximiano), que era originario de Pannonia (la antigua provincia romana de la actual Hungría) y que en aquel tiempo fue a las Galias a sofocar la rebelión de los bagaudas. Para eso reunión en el norte de la península itálica a una numerosa tropa con la cual, en el otoño del año 286 atravesó el “Summus Penninus” (el actual Gran San Bernardo). Las tropas se detuvieron en el entorno de Agauno con la intención de ser enviadas desde allí contra los galos y contra los germanos. Pero contra estos planes del emperador se sublevaron las tropas demostrando su descontento con un tumultuoso levantamiento. Antes de atacar a los enemigos, muy probablemente en Octodurum (Martigny) fue donde Maximiano organizó un solemne sacrificio a los dioses y donde exigió un juramento de fidelidad el cual iba acompañado de una ceremonia pagana y es a este juramento al que se opusieron un numeroso grupo de cristianos y no debió ser una legión completa, que como mucho estaba compuesta por unos mil hombres.

Luego la cifra de seis mil seiscientos dada por San Euquerio es completamente exagerada y anacrónica. También San Euquerio en su “passio” dice que Maximiano, para dominar esta oposición de sus propios soldados, ordenó flagelar a un soldado de cada diez y posteriormente, decapitarlo. Pero como todos los demás se mantuvieron firmes, hizo otro tanto, o lo que se denomina “una segunda decimación”. Los cabecillas, Mauricio, Exuperio y Cándido animaban a sus compañeros, por lo cual, Maximiano ordenó decapitar a toda la tropa. Pero a dos que se habían escapado, Urso y Víctor, los alcanzó y también los decapitó en Soluthurn. Esto del castigo de la “decimación” tampoco parece creíble ya que hay constancia histórica de que el último emperador que utilizó este castigo fue Galba (siglo I), o sea, doscientos años antes. Además tampoco es creíble que toda una legión estuviera compuesta exclusivamente por soldados cristianos, menos aun en tiempos de persecuciones.

Estandarte con representación de San Mauricio (1640) usado en las guerras de Flandes. Museo de Valladolid, España.

El martirio debió ocurrir en el año 286 y es en el año 380, cuando el cristianismo estaba asentado en aquellas regiones, durante el episcopado de San Teodoro de Martigny, cuando se encontró un cementerio galo-romano y se pensó que se trataba del lugar de sepultura de estos soldados, por lo que el obispo ordenó desenterrarlos y trasladar los restos a una pequeña basílica que construyó en Agauno, siendo así cómo se originó el primitivo culto a los santos mártires tebanos. No existen escritos contemporáneos a estos hechos, sino que como he dicho con anterioridad es San Euquerio de Lyón el que por primera vez lo relata por escrito alrededor del año 450.

A pesar de la “passio” de San Euquerio que, aunque con sus incongruencias, concuerda casi en todo con los datos históricos, ni San Ambrosio, ni San Eusebio, ni San Sulpicio Severo, ni ningún otro santo de la época, hacen mención alguna de estos mártires. Pero un estudio en profundidad de estos escritores demuestra que no se debe esperar mucho de ellos ya que se habían marcado otros objetivos, especialmente San Eusebio y Lactancio. Sin embargo, Venancio Fortunato si que recuerda a estos mártires en una de sus poesías, la llamada “De martyribus Acaunensibus”.

D. van Berchem, en su obra “Le Martyre de la Legión Thébaine”, publicado en Basilea en el año 1956, dice que este San Mauricio es el mismo venerado en Apamea de Siria, pero la festividad de este santo sirio nunca se celebró el 22 de septiembre, que es una fecha muy bien documentada para este mártir tebano del que estamos escribiendo.

Está claro que el culto a estos mártires empieza a finales del siglo IV y lo prueban las excavaciones arqueológicas realizadas en Saint-Maurice en el año 1893, que sacaron a la luz los restos de una primitiva basílica del siglo IV adosada a la montaña junto a la cual está situada la actual abadía y sobre esta basílica, otras antiguas construcciones que prueban la autenticidad de lo escrito por San Euquerio sobre los trabajos realizados por el obispo San Teodoro en honor a los mártires.

El 22 de septiembre del año 515, San Avito, obispo de Vienne pronunció una homilía en la inauguración de la abadía que había sido construida por San Segismundo, rey de los burgundios, junto a la primitiva basílica. Poco tiempo después, la basílica fue en parte destruida por un deslizamiento de tierras de la montaña, pero fue reconstruida en el año 520. Posteriores renovaciones se le hicieron a finales del siglo VIII y en el siglo XI. La actual abadía es del siglo XVII.

Vista aérea de la abadía de San Mauricio en Valais, Suiza.

Desde el año 420 San Mauricio aparece como titular de una iglesia de Auxerre y posteriormente, de otras de Tours, Vienne, Colonia, etc. Aunque algunas reliquias se conservan en la Abadía de Saint-Maurice, reliquias suyas y de sus compañeros están repartidas desde el siglo VI por todo Occidente; por Suiza, Francia, Bélgica, Alemania, Austria, Italia, España, etc. Durante la Edad Media aparecieron algunas órdenes caballerescas que se pusieron bajo el patrocinio de San Mauricio. La Orden del Toisón de Oro lo tiene como patrono. Es patrono de Borgogne, Saboye, Cerdeña, la región italiana del Piamonte y de otras muchas localidades y regiones, de los tintoreros (porque a veces se le representa con el rostro negro), de los sastres, armeros, soldados de infantería y de la Guardia Suiza Vaticana.

El Martirologio Jeronimiano recoge la conmemoración de estos mártires, aunque no existe unanimidad en lo concerniente a cuando fueron inscritos en el mismo, ya que Dupraz y Aigrain dicen que fue en la edición itálica, mientras Delehaye mantiene que lo fue en la edición galicana. El resto de los martirologios (los de Beda, Floro, Usuardo…) repiten lo dicho por el Jeronimiano. Baronio incluyó dicha conmemoración en el Martirologio Romano. No aparecen en los sinaxarios bizantinos.

Sus representaciones iconográficas tienen un cierto paralelismo con las de San Jorge, sobre todo cuando se le representa como un guerrero de raza blanca, aunque ya he dicho que debido a su origen egipcio, existen muchas representaciones suyas en las que aparece con la piel oscura y los cabellos rizados, como por ejemplo, en el fresco de Simone Martini en la iglesia de San Francisco de Asís o en una estatua ecuestre del siglo XIII que se conserva en la catedral de Magdeburg.

Procesión con las reliquias de San Mauricio en Valais, Suiza.

Sobre el tema iconográfico no quiero incidir más, porque no es mi fuerte y seguro que se me quedarían en el tintero obras muy importantes. Por cierto, no quiero olvidarme del maravilloso cuadro de El Greco: “El martirio de San Mauricio y compañeros”, que aparece como una de las fotos de este artículo. Su festividad se celebró ayer, día 22.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es