Santas de nombre Angélica

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Beata Angélica Leonti de Milazzo. Fresco del claustro de los Mínimos en Grottaglie, Italia.

Beata Angélica Leonti de Milazzo. Fresco del claustro de los Mínimos en Grottaglie, Italia.

Angélica, entre los testigos de Jesús: el significado del nombre
Deriva del griego ànghelos, “mensajero”, como Ángela, su variante más común, y refleja la devoción y el culto a los ángeles. Algunas obras literarias, como el Orlando Furioso de L. Ariosto, han contribuido a su difusión. La onomástica se festeja el 27 de enero para Santa Ángela Mérici o para los Santos Arcángeles (29 de septiembre, “la corte angélica”) porque no existe ninguna Santa o Beata de nombre “Angélica” conmemorada en el Martirologio Romano.

Angélica de Milazzo, dicha “Beata” (6 de diciembre, s. XVI)
La rama de la Orden de los Mínimos fundada en 1500 por San Francisco de Paula tuvo su propia Tercera Orden, abierta a laicos, hombres y mujeres. A la Tercera Orden de San Francisco de Paula pertenece la “Beata” Angélica, fallecida en 1559. Era oriunda de Milazzo, bellísima de aspecto, sensible y virtuosa. La joven de Milazzo debió, según los deseos de su familia, haber seguido el destino de tantas de sus contemporáneas, eligiendo un esposo o mejor dicho, aceptando el que sus padres le destinaran, para formar una familia terrenal. Pero Angélica se resistió con terca obstinación, más fuerte que las lisonjas y las amenazas, que no le faltaron al menos durante un cierto período de su vida. En el momento de tensión más grave, recurría al Crucificado, implorándole ayuda. Fue auxiliada por la Cruz con una cruz, esto es, con una gravísima enfermedad, que puso en peligro su propia vida. Fue entonces cuando, por promesa, tomó el hábito de la Tercera Orden de San Francisco de Paula. En ese hábito, a modo de coraza mística, se sintió segura de poder quedarse para siempre con el estado deseado.

Superada su enfermedad, volvieron las insistencias y presiones. Pero, posteriormente devorada por un tumor maligno, su belleza se trocó en repulsión, mientras el sufrimiento punzante le afinaba el espíritu, consumiendo su cuerpo como un fuego hasta la muerte.

Fotografía de la Sierva de Dios Angélica Mastrioti.

Fotografía de la Sierva de Dios Angélica Mastrioti.

María Angélica Mastroti de Papasidero, dicha “Beata” (26 de mayo 1851, Castelluccio Superiore 1896)
Vivió en olor de santidad. A los seis años enfermó de tuberculosis, quedándose paralítica durante 13 años. Cuando todos estaban a la espera de su inminente final, fue curada milagrosamente en 1870. Sin embargo, sus sufrimientos no cesaron: un cálculo en la vesícula le procuró sufrimientos indecibles hasta 1873, cuando una segunda intervención sobrenatural la liberó de su mal; pero su deseo de expiación la condujo a mortificar su cuerpo haciendo uso de cilicios, ropa de cama con espinas y sometiéndose a largos ayunos. Su vida ascética le procuró frecuentes éxtasis durante los cuales hablaba con la Virgen y el Hijo que tenía entre sus brazos.

Esta implicación espiritual tuvo consecuencias físicas. Una herida de la cual manaba sangre espesa se abrió espontáneamente en su costado y ya no se cerró. En 1890, para estar junto con su sobrino Nicolás que se había hecho sacerdote, se trasladó a Castelluccio Superiore (PZ) donde continuaron verificándose hechos prodigiosos vinculados a su persona, tanto que su fama se extendió por las comarcas vecinas. En Castellucció falleció el 26 de mayo de 1896. Su tumba es todavía meta de peregrinaciones de numerosos fieles.

Beata Angélica de Caicle, ermitaña del monte Guardia en Bolonia (s.XII)
Angélica, hija de Caicle y de Bolonia, aparece en la escena de nuestros documentos el 30 de julio de 1192: en el documento así fechado, Angélica (que tiene una edad presumible entre los 20 y los 28 años) declara querer dedicarse completamente al servicio de Dios en la soledad, de modo que llevará una vida eremítica (una opción religiosa muy difundida en el contexto del gran movimiento de renovación espiritual y reforma en la Iglesia de los ss.XI-XII). Elige como lugar de retiro un terreno de su propiedad en el monte de la Guardia y manifiesta la intención de construir un eremitorio, una casa para ella y para las otras ermitañas que quisieran unirse a ella y, si el Señor lo quiere, una iglesia. Como la comunidad religiosa necesitará asistencia sacerdotal (para la administración de sacramentos y celebraciones litúrgicas, si hay una iglesia), Angélica cede su propiedad a los Canónigos de Santa María de Reno y San Salvador a cambio de asistencia sacerdotal. Asimismo, se reserva el usufructo y el rendimiento de los bienes cedidos y de otros que pueda heredar o recibir en donación para el crecimiento de su fundación religiosa.

Fotografía coloreada de la Sierva de Dios María Angélica Álvarez Icaza.

Fotografía coloreada de la Sierva de Dios María Angélica Álvarez Icaza.

Sierva de Dios María Angélica Álvarez Icaza (1887-1977)
Con María Angélica Álvarez Icaza (1887-1977), religiosa contemplativa de la Orden de la Visitación de Santa María, el continente latinoamericano da un paso gigante en los caminos del espíritu, alineándose con la tradición secular europea, llena de célebres figuras de místicos. El México de los primeros decenios del siglo XX exalta su turbulenta existencia en un claustro, donde vivió en íntimo martirio de amor el sangriento devenir de su patria. En ella confluyó límpido el carisma de la Orden de la Visitación, inspirado en la doctrina del fundador, San Francisco de Sales, Doctor del Divino Amor, que añade al monte Calvario la morada de sus Hijas. También transparentó el reclamo de la experiencia de Santa Margarita María Alacoque, de modo que María Angélica Álvarez Icaza se unió a las discípulas predilectas del Sagrado Corazón del Verbo Encarnado.

Venerable Angélica Durà
La Venerable fue terciaria mercedaria en Valencia. Murió en olor de santidad después de que la Virgen María le revelase el día de su muerte. La Orden Mercedaria la recuerda el 22 de abril.

Sierva de Dios María Angélica Pérez (1897-1932)
La Sierva de Dios María Crescencia, argentina, fue religiosa profesa de la Congregación de las Hijas de Nuestra Señora del Huerto (1897-1932). Es una Hermana Gianellina.

Sierva de Dios Madre María Luisa Angélica Clarac (Auch 1817 – Moncallieri 1887)
La Madre María Luisa Angélica Clarac, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl, nació en Auch (Francia) el 17 de abril de 1817 y regresó al Señor en Moncallieri (To) el 21 de junio de 1887. Nuestro punto de partida es el 3 de mayo de 1871, día en el cual, por un providencial y misterioso designio de Dios, la Madre Clarac abandonaba su Congregación y, sufriendo por el desapego, dio origen a una nueva familia religiosa. El lugar de nacimiento del instituto es la ciudad de Turín, en la calle S. Pío V, donde, junto a la capilla dedicada a la Virgen venerada con el título “Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús”, reposan los restos mortales de la fundadora, cuya causa de canonización está en curso.

Estampa de la Venerable Angélica Juana María de Jesús.

Estampa de la Venerable Angélica Juana María de Jesús.

Venerable Angélica Juana María de Jesús (1861–1935)
La Madre Angélica Juana de Jesús, en el siglo Flora Bracaval, nació en Mouscron (Bélgica) el 3 de mayo de 1861. Entró en las Angélicas de San Pablo, fundadas por San Antonio Maria Zaccaria, y pronto fue reconocida como digna de los más altos cargos del instituto Angélico. De 1919 a 1931 fue la superiora general y difundió la Congregación en Italia, Brasil y Bélgica. Murió con fama de santidad en Arienzo (CE) el 26 de enero de 1935.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II-III appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2014
* sitio web newsaints.faithweb.com
* sitio web wikipedia.org
* sitio web santi beati.it

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Un Santo llamado Vilmo

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Estampa del Beato Vilmos (Guillermo) Apor, obispo y mártir.

Estampa del Beato Vilmos (Guillermo) Apor, obispo y mártir. Colección de Damiano Grenci.

El nombre Vilmo está presente en la tradición italiana. Todos se preguntan ¿pero existe un Santo con este nombre? El único testimonio de la fe llamado Vilmo es el Beato de origen húngaro nacido el 29 de febrero de 1892 en Sighişoara (Segesvár), antiguamente en Hungría, hoy Rumanía: Vilmos Apor. El nombre Vilmos es la versión húngara del nombre Guillermo.

El nombre Guillermo tiene otras versiones lingüísticas: Guillem (catalán); Viljami, Vilhelmi, Ville (finés); Guillaume (francés); William, Will, Willy, Bill, Billy (inglés); Vilius, Viliumas (lituano); Willem (holandés); Guilherme (portugués); Guillermo (español) y Willhelm, Willi (alemán). Las variantes Zelmo y Azelma son características de la Emilia Romaña, Memmo es toscano, mientras que Gelmo-Gelma y Vilmo-Vilma son característicos del Véneto.

Guillermo procede del nombre germánico Willihelm, llegado a Italia por tradiciones franconas. Documentado en las formas medievales Guilihelmus, Guillelmus, Gulliemus, Guilgelmus y Wilielmus y en los hipocorísticos Lemnus, Memmus, Welmus y Willus. Deriva de las raíces germánicas wilja, voluntad, y helma, yelmo, de significado incierto en general.

Vilmos Apor, hijo de nobles húngaros, nació en 1892. En 1909 entró en el seminario de Györ. El obispo Széchényi lo envió a la Universidad de los Jesuitas de Innsbruck, donde consiguió el grado en teología. Fue ordenado sacerdote el 24 de agosto de 1915. Durante la Primera Guerra Mundial fue capellán militar en un tren-hospital de la Cruz Roja. A los 26 años se convirtió en el párroco más joven de Hungría, en Gyula. En la preocupante situación social y política fue un punto seguro de referencia para sus parroquianos. El 21 de enero de 1941 el papa Pío XII lo nombró obispo de Györ, diócesis fundada por San Esteban. Durante la Segunda Guerra Mundial, el obispo defendió a los judíos, alzando la voz incluso contra los mismos políticos gobernantes. En 1945, los rusos, en Semana Santa, atacaron Györ; fue muerto a tiros por algunos soldados el Viernes Santo, por defender a algunas muchachas refugiadas en el obispado, y murió el lunes de Pascua siguiente: el 2 de abril de 1945. La causa de canonización se inició en 1989. La Congregación para la Causa de los Santos reconoció el martirio “in odium fidei” el 7 de julio de 1977, fue beatificado por el Papa San Juan Pablo II el 9 de noviembre de 1997, en la plaza de San Pedro en Roma.

Beato Guillermo de Montreal, mercedario. Estampa perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali "Bertino".

Beato Guillermo de Montreal, mercedario. Estampa perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali «Bertino».Colección de Damiano Grenci.

El nombre Guillermo está presente en el Martirologio Romano hasta 50 veces. He aquí el elenco en orden de fecha de conmemoración:
San Guillermo de Volpiano o de Fruttuaria, abad de S. Benigno de Digione (1 enero)
Beato Guillermo Repin, sacerdote y mártir (2 enero)
San Guillermo de Bourges, obispo (10 enero)
Beato Guillermo Carter m. (11 enero)
Beato Guillermo José Chaminade, sacerdote, fundador (22 enero)
Beato Guillermo Patenson, sacerdote y mártir (22 enero)
Beato Guillermo Ireland, mártir (24 enero)
Beato Guillermo Saultemouche, mártir (7 febrero)
San Guillermo el Grande (de Malavalle), eremita (10 febrero)
Beato Guillermo Harrington, mártir (18 febrero)
Beato Guillermo Richardson, sacerdote y mártir (27 febrero)

Beato Guillermo Hart, sacerdote y mártir (15 marzo)
Beato Guillermo Pike, mártir (21 marzo)
San Guillermo Tempier de Poitiers, obispo (29 marzo)
Beato Guillermo Gnoffi de Noto, eremita (4 abril)
San Guillermo de Eskill, abad (6 abril)
Beato Guillermo Thomson, mártir (20 abril)
San Guillermo Firmato de Mantilly, eremita (24 abril)
Beato Guillermo Marsden, mártir (25 abril)
San Guillermo de Foggia, eremita (26 abril)
San Guillermo Southernem, mártir (30 abril)
Beato Guillermo Tirry, agustino mártir (2 mayo)
San Guillermo de Pontoise, sacerdote (10 mayo)
Beato Guillermo de Tolosa, agustino (18 mayo)
San Guillermo de Gellone, monje (28 mayo)
Beato Guillermo Arnaud, mártir de Avignonet (29 mayo)
Beato Guillermo Scott, mártir (29 mayo)
Beato Guillermo Filby, sacerdote y mártir (30 mayo)
Beato Guillermo Greenwood, sacerdote cartujo, mártir (6 junio)
San Guillermo de York, obispo (8 junio)
Beato Guillermo Exmew, sacerdote cartujo, mártir (19 junio)
San Guillermo de Montevergine o de Vercelli, abad (25 junio)
Beato Guillermo Andleby, mártir (4 julio)
Beato Guillermo Webster, mártir (26 julio)
Beato Guillermo Davies, mártir (27 julio)
San Guillermo Pinchon, obispo (29 julio)
Beato Guillermo Horne, cartujo, mártir (4 agosto)
Beato Guillermo Plaza Hernández, sacerdote y mártir (9 agosto)
Beato Guillermo Lampley, mártir (11 agosto)
Beato Guillermo Freeman, mártir (13 agosto)
Beato Guillermo Lacey, sacerdote y mártir (22 agosto)
Beato Guillermo Dean, mártir (28 agosto)
Beato Guillermo Browne, mártir (5 septiembre)
Beato Guillermo Way, mártir (23 septiembre)
Beato Guillermo Spenser, mártir (24 septiembre)
San Guillermo Courtet, mártir (29 septiembre)
Beato Guillermo Hartley, mártir (5 octubre)
Beato Guillermo Knight, mártir (29 noviembre)
Beato Guillermo de Fenoglio, cartujo (19 diciembre)
Beato Guillermo Howard, vizconde de Stafford, mártir (29 diciembre)

Estampas de los Beatos Ramón y Guillermo de Granada, mercedarios. Serie del ilustrador Alberto Boccali "Bertino".

Estampas de los Beatos Ramón y Guillermo de Granada, mercedarios. Serie del ilustrador Alberto Boccali «Bertino». Colección de Damiano Grenci.

Otros Santos y Beatos cuyos nombres son recordados localmente o dentro de las órdenes religiosas son:
San Guillermo de Fruttuaria, abad (sin fecha)
Beato Guillermo de Loarte, mercedario (2 enero)
Beato Guillermo Vives, mercedario (3 enero)
Beato Guillermo de Sanjulia, mercedario (14 enero)
Beato Guillermo de Morgex, sacerdote (7 febrero)
Beato Guillermo Zucchi, sacerdote (7 febrero)
San Guillermo de Aquitania, duque (10 febrero)
Beato Guillermo Giraldi, mercedario (6 marzo)
Beato Guillermo de Norwich, mártir (25 marzo)
Beato Guillermo de San Romano, mercedario (6 abril)
San Guillermo de Florencia, mercedario, mártir (3 mayo)
Beato Guillermo Tandi, mercedario (6 mayo)

Beato Guillermo de Monferrato, dominico (16 junio)
San Guillermo de Hirsau, abad (5 julio)
Beato Guillermo de Altavilla, mercedario (6 agosto)
San Guillermo Sanz, mercedario, mártir (6 agosto)
Beato Guillermo de Castellammare de Stabia, franciscano, mártir (8 agosto)
Beato Guillermo de Parma, mercedario (14 agosto)
Beato Guillermo de Eril, mercedario (15 octubre)
Beato Guillermo de Montreal, mercedario (21 octubre)
Beato Guillermo de Granada, mercedario (21 octubre)
Beato Guillermo de Anglesi, mercedario (24 octubre)
Beato Guillermo de Paolo de Maniace, abad (30 noviembre)
Beato Guillermo de Bas, mercedario (3 diciembre)
San Guillermo de San Leonardo, mercedario, mártir (4 diciembre)
San Guillermo Saggiano, mercedario, mártir (5 diciembre)
Beato Guillermo de Carraria, mercedario (10 diciembre)
Beato Guillermo de Rovira, mercedario (14 diciembre)

Concluyo con el texto del Martirologio Romano que conmemora al Beato Vilmos:
“En Györ en Hungría, beato Guillermo Apor, obispo y mártir, que, durante la guerra, abrió su casa a unos trescientos fugitivos, fue abatido la tarde del Viernes Santo por haber defendido a algunas muchachas de las manos de los soldados, tres días después expiró”.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2013
* sitio web de newsaints.faithweb.com
* sitio web de wikipedia.org

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Santos mártires de Córdoba

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Urna que contiene las reliquias de los mártires cordobeses.

Introducción
En el curso de la celebración del Jueves Santo (5 de abril del 2012), el obispo de Locri-Gerace, Mons. Giuseppe Fiorini Morosini, invitó a los fieles y sacerdotes a refexionar sobre la extraordinaria relación sobre la fe eucarística y la identidad cristiana. El punto de partida fue la llamada a Moisés, quién recibió de Dios la obligación de celebrar el rito de la Pascua, repitiendo el ceremonial de la noche del Éxodo cuando así le habló a su pueblo: “Y lo contarás en aquel día a tu hijo diciendo: se hace esto con motivo de lo que Yaveh hizo conmigo cuando me sacó de Egipto. Será como una señal sobre tu mano y como un memorial delante de tus ojos, a fin de que la ley de Yaveh esté en tu boca, ya que con mano fuerte, te sacó Yaveh de Egipto (Exodo, 13, 8-9). En este rito los hebreos encontraban su identidad nacional, siendo “un pueblo elegido y salvado por Dios, al cual ellos habían jurado lealtad, prometiendo guardar su pacto”.

A la luz de esta tradicional experiencia hebrea, Mons. Morosini evidenciaba que también Pablo reitera el mismo concepto cuando, al concluir el relato de la institución de la Eucaristía (1Cor. 11, 23-25), escribe: “Cada vez que comais de este pan y bebais de este cáliz, anunciaréis la muerte del Señor hasta que venga (1Cor. 11, 26). Como los hebreos en la Pascua, también los cristianos encontramos en la Eucaristía nuestra identidad de comunidad redimida que, a lo largo de los siglos, debe tener vivo el mandamiento del Señor y la nueva alianza (Hebreos, 12, 24), firmada por Él en la cruz. En la Eucaristía el creyente encuentra las instrucciones para este estilo particular de afrontar la vida, que debe ser la de los discípulos de Jesús.

El problema de la identidad cristiana es un elemento importante que la Iglesia ha afrontado a través de los siglos, aun a costa del martirio. Los santos mártires de Córdoba son el fruto de la fidelidad de muchas mujeres y hombres que rechazaron renegar de su pertenencia a Cristo.
Bajo el nombre de Santos mártires de Córdoba indicamos a aquellos cristianos mozárabes (que rechazaban la asimilación cultural con los musulmanes) y que fueron condenados a muerte por las autoridades islámicas por haber criticado públicamente el Corán o abjurado del Islam habiendo tomado la identidad cristiana.

La relación que sigue comprende a todos los antiguos mártires denominados “de Córdoba”, casi todos incluidos en el Martirologio Romano, pero excluyendo a los nuevos mártires cordobeses del siglo XX.

Grabado barroco de San Abundio en un estudio sobre su culto en Hornachuelos, España.

Los Santos Mártires de Córdoba
San Abundio de Córdoba (11 de julio)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, San Abundio sacerdote, que durante la persecución de los Moros, interrogado por el juez, sostuvo con audaz respuesta los razonamientos de la fe y, suscitada de inmediato su indignación, fue condenado a muerte y posteriormente expuesto a las mordeduras de los perros y las fieras para que fuera devorado.

Santos Adolfo y Juan de Córdoba (27 de septiembre)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, los santos mártires Adolfo y Juan hermanos, quienes durante la persecución de los Moros, en tiempos del emir Abd ar-Rahman II, fueron coronados con el martirio por Cristo.

Santos Amador, Pedro y Luís de Córdoba (30 de abril)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, los santos mártires Amador sacerdote, Pedro monje y Luís, quienes durante la persecución de los Moros, fueron asesinados cruelmente por no haber dejado de predicar abiertamente el Evangelio de Cristo.

San Argimiro, monje de Córdoba (28 de junio)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, San Argimiro mártir que, siendo monje de edad avanzada, durante la persecución de los Moros, bajo el reinado de Mohamed II, recibió del juez la orden de renegar de Cristo y manteniéndose firme en la confesión de su fe, fue puesto sobre un caballete y atravesado con la espada.

Santa Áurea, virgen de Córdoba (19 de julio)
Marirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, Santa Áurea, virgen hermana de los santos mártires Adolfo y Juan, que durante la persecución de los Moros, conducida delante del juez, sintió miedo pero pensándolo súbitamente, superó al enemigo en un nuevo combate con el derramamiento de su sangre.

Santa Benilde de Córdoba (15 de junio)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la region andaluza de España, santa Benilde mártir, muerta en edad muy avanzada durante la persecución de los Moros.

Santa Columba, virgen de Córdoba (17 de septiembre)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, Santa Columba virgen mártir, que durante la persecución de los Moros profesó espontáneamente su fe delante del juez y del consejo ciudadano, siendo rápidamente decapitada con la espada a las puertas del palacio.

Lienzo de San Fándila, sacerdote mártir de Córdoba.

Beato Comendador de Córdoba, mercedario (3 de septiembre)
El beato Comendador, mercedario y caballero seglar, llamado el cordobés porque allí realizó su actividad apostólica de redención; permaneciendo en el anonimato en España, como un nuevo San Sebastián profesó su fe católica durante la persecución de los Moros. La Orden de la Merced lo recuerda el 3 de septiembre.

San Fándila, sacerdote de Córdoba (13 de junio)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, San Fándila sacerdote y monje que, durante la persecución de los Moros, bajo el reinado de Mohamed II, fue decapitado por su fe en Cristo.

Santas Flora y María, vírgenes de Córdoba (24 de noviembre)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, las Santas Flora y María, vírgenes mártires, que durante la persecución de los Moros fueron encerradas en la cárcel junto con San Eulogio y posteriormente, traspasadas con la espada.

San Isaac monje de Córdoba (3 de junio)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, San Isaac monje mártir, que durante la dominación de los Moros, no por un impulso humano sino por inspiración divina, dejó el monasterio de Tábanos y se presentó ante el juez para discutir con él acerca de la verdadera religión, siendo castigado con la muerte.

Santa Laura virgen de Córdoba (19 de octubre)
Abadesa del monasterio de Santa María de Cuteclara, cerca de Córdoba, en España. Se dice que durante la ocupación musulmana se negó a adjurar de su fe cristiana y conducida delante de un juez islámico, fue procesada y condenada a muerte en una caldera de brea hirviente. Después de tres horas de atroces dolores, entregó su alma a Dios. Era el año 864.

Santa Leocricia virgen de Córdoba (15 de marzo)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, Santa Leocricia virgen mártir, que habiendo nacido en el seno de una familia musulmana, conoció la fe de Cristo y arrestada en su casa junto con San Eulogio, fue decapitada cuatro días después del martirio de este, pasando así a la gloria eterna.

San Pablo diácono de Córdoba (20 de julio)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, San Pablo diácono mártir, que instruido por el ejemplo y la palabra de San Sisenando, no tuvo temor para declarar delante de los príncipes y las autoridades musulmanas la vanidad de sus cultos, siendo asesinado por confesar a Cristo como verdadero Dios.

Imagen barroca del niño San Pelayo venerada en Ermua, España.

San Pelayo de Córdoba (26 de junio)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, San Pelayo mártir, que a la edad de trece años, por haber confesado su fe en Cristo y su castidad en contra de las lisonjas lascivas del emir Abdel ar-Rahman III, por orden de este fue despedazado con tenazas de hierro, consiguiendo así su glorioso martirio.

San Perfecto sacerdote de Córdoba (18 de abril)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, San Perfecto sacerdote mártir, que por haber arremetido contra la doctrina musulmana y profesado con firmeza su fe cristiana, fue encarcelado por los Moros y posteriormente, atravesado con la espada.

Santa Pomposa virgen de Córdoba (19 de septiembre).
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, Santa Pomposa virgen mártir, que durante la persecución de los Moros, huyó en secreto desde el monasterio de Peñamelara después de conocer el martirio de Santa Columba y llegando a Córdoba, profesó su fe en Cristo delante del juez, siendo decapitada inmediatamente con la espada delante de las puertas del palacio. Así obtuvo la palma del martirio.

Santos Rodrigo sacerdote y Salomón, hermanos de Córdoba (13 de marzo)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, la pasión de los santos Rodrigo sacerdote y Salomón, mártires: el primero, negándose a creer que Mahoma fuera un verdadero profeta enviado por el Omnipotente, fue encarcelado y allí se encontró con Salomón, que anteriormente había profesado la religión musulmana durante un tiempo y juntos, llevaron gloriosamente su propia prueba mediante la decapitación.

Santos Rogelio y Servideo de Córdoba (16 de septiembre)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, los santos mártires Rogelio, monje anciano y Servideo (Abdallah), joven que, venidos de Oriente, condenados a muerte por haber predicado con valentía a Cristo ante los sarracenos, les fueron amputadas las manos y los pies y finalmente, murieron decapitados.

San Sandalio de Córdoba (3 de septiembre)
Martirologio Romano: En Córdoba, en España, San Sandalio mártir.

San Secundino de Córdoba (20 de abril)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, San Secundino mártir.

San Sisenando diácono de Córdoba (16 de julio)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, San Sisenando diácono mártir, matado por los Moros por su fe en Cristo.

Detalle del rostro de San Teodomiro en una escultura venerada en Carmona, España.

San Teodomiro monje de Córdoba (25 de julio)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, San Teodomiro monje de Carmona y mártir aun siendo joven, durante la persecución de los Moros.

San Witesindo de Córdoba (15 de mayo)
Martirologio Romano: Junto a Córdoba, en la Andalucía española, conmemoración de San Witesindo martir, que por temor a los Moros abandonó la fe cristiana, pero rechazando posteriormente el prácticar públicamente el culto musulmán, fue muerto por odio a la fe de Cristo.

San Zoilo de Córdoba (27 de junio)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, San Zoilo mártir.

Santos Pedro, Walabonso, Sabiniano, Wistremundo, Abencio y Jeremías, monjes de Córdoba (7 de junio)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, los santos mártires Pedro sacerdote, Walabonso diácono, Sabiniano, Wistremundo, Abencio y Jeremías monjes, que durante la persecución de los Moros murieron sacrificados por Cristo.

Santos Acisclo y Victoria de Córdoba (17 de noviembre)
Martirologio Romano: En Córdoba, región andaluza de España, los santos mártires Acisclo y Victoria.

Santos Anastasio, Félix y Digna de Córdoba (14 de junio)
Martirologio Romano: En Córdoba, región andaluza de España, los santos mártires Anastasio sacerdote, Félix monje y Digna virgen que murieron los tres juntos en el mismo día: Anastasio habiendo confesado su fe cristiana delante de los jueces moros, fue rápidamente atravesado por la espada y junto con él, también Félix, de origen gétulo que había profesado la fe en Asturias y llevaba vida monástica; Digna, que era muy joven, al ver el martirio de sus dos compañeros, expresó con valentía su desaprobación ante el juez, siendo inmediatamente decapitada.

Beato Nicolás Alberga de Córdoba, sacerdote franciscano (10 de julio)
Martirologio Romano: En Damasco (Siria), la pasión de los beatos mártires Manuel Ruiz sacerdote y siete compañeros de la Orden de los Frailes Menores y tres hermanos fieles de la Iglesia Maronita, que engañados por un traidor, fueron entregados a los enemigos, siendo sometidos a diversas torturas por la fe concluyendo su martirio con una muerte gloriosa.

Santos Cristóbal y Leovigildo monjes de Córdoba (20 de agosto)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, los santos mártires Leovigildo y Cristóbal monjes, que durante la persecución de los moros, profesaron espontáneamente la fe en Cristo delante del juez y fueron martirizados.

Lienzo barroco de San Rodrigo, sacerdote mártir de Córdoba, obra de Bartolomé Esteban Murillo.

Santos Elías sacerdote, Pablo e Isidoro monjes de Córdoba (17 de abril)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, los santos mártires Elías, anciano sacerdote, Pablo e Isidoro, jóvenes monjes matados durante la persecución de los Moros por haber profesado la fe cristiana.

Santos Emila diácono y Jeremías de Córdoba (15 de septiembre)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, los santos mártires Emila diácono y Jeremías, quienes durante la persecución de los Moros, después de haber estado durante mucho tiempo pudriéndose en la cárcel, concluyeron con la decapitación su martirio por Cristo.

San Eulogio sacerdote de Córdoba (11 de marzo)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, San Eulogio sacerdote y mártir, decapitado con la espada por haber proclamado abiertamente su fe en Cristo.

Santos Fausto, Jenaro y Marcial de Córdoba (13 de octubre)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, los santos Fausto, Jenaro y Marcial mártires, que adornaron la ciudad con sus tres coronas.

Santos Gumersindo sacerdote y Servideo monje de Córdoba (13 de enero)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, los santos mártires Gumersindo sacerdote y Servideo monje, que habiendo profesado la fe delante de los jefes y jueces de los Moros, murieron por Cristo.

Santos Natalia (Sabigoto) y Aurelio, esposos y otros de Córdoba (27 de julio).
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, los santos mártires Jorge diácono y monje sirio, Aurelio y Sabigoto (Natalia), esposos y Félix y Liliosa, igualmente esposos, que durante la persecución de los Moros, movidos por el deseo de dar testimonio de Cristo, fueron encarcelados, no censando jamás de alabar a Dios y muriendo finalmente decapitados.

San Sancho de Córdoba (5 de junio)
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región andaluza de España, el bienaventurado Sancho mártir, que siendo adolescente, fue conducido como prisionero desde la ciudad de Albi e instruido en la corte del emir y durante la persecución de los Moros, no dudó en sufrir el martirio por su fe en Cristo.

Imagen procesional de San Rogelio, monje mártir de Córdoba, venerada en Illora, España.

Conclusión
Concluyo este elenco o relación con un pensamiento del Beato Gregorio Escobar Garcia, joven sacerdote de veinticuatro años, mártir español del siglo XX: “Siempre me han conmovido profundamente las historias de los mártires que siempre han caracterizado a la Iglesia y que al leerlas, he tenido siempre un inconfesable deseo de poder encontrar su misma suerte. Este sería el mejor sacerdocio al cual podemos aspirar los cristianos: ofrecer cada uno el propio cuerpo y la propia sangre en holocausto por la fe. ¡Qué felicidad sería morir como los mártires!”.

El testimonio de los mártires siempre nos ayudan a mantener nuestra identidad cristiana, sin fundamentalismos y sin compromisos con el secularismo contemporáneo.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia de los Santos) – Voll. 1-12 e I-II apendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivo privado iconográfico y hagiográfico: 1977 – 2012
* Sitio web de zenit.org

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Siervo de Dios Juan Gilabert Jofré

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El padre Jofré bautizando y amparando a los enfermos mentales. Lienzo de José de Vergara.

El Siervo de Dios Juan Gilabert Jofré, conocido popularmente como el Padre Jofré, fue un valenciano de la Orden Mercedaria que hizo de su vida en el Siglo XIV una dedicación completa a los más desfavorecidos y que además estudió Derecho.
Esta orden mercedaria a la que pertenecieron San Pedro Nolasco, San Pedro Pascual, San Ramón Nonato, San Pedro Armengol o San Serapio dedicaba su actividad a asistir y rescatar a los cristianos cautivos en la guerra de reconquista frente a los musulmanes.

En aquellas épocas los árabes tenían adelantos en la asistencia a enfermos y así el Padre Jofré conoció los tratamientos que se aplicaban a los enfermos mentales en el mundo islámico. En el mundo cristiano de la época los enfermos mentales eran considerados por la gente ignorante como endemoniados, lo que daba lugar a infanticidios, tratamientos exorcistas y abandonos.
Y sucedió que el Padre Jofré, un 24 de febrero de 1409, se dirigía a la Catedral a pronunciar un sermón y presenció cómo una pandilla de chavales perseguía a un joven demente, gritando “al loco… al loco” mientras lo apedreaban. El religioso se enfrentó a la turba y los detuvo pidiendo compasión, lo llevó a su convento y lo cobijó tras curar sus heridas.

El Padre Jofré, en el apasionado mensaje de su predicación, pidió a los asistentes caridad para los enfermos abandonados, objeto de burla y malos tratos. El mensaje fue tan convincente que conmovió a los asistentes y su sermón dio lugar a que de la iniciativa surgiera el proyecto que permitió inaugurar el primer psiquiátrico del mundo, hospicio denominado de los Santos Mártires Inocentes. Esta institución acabaría aglutinando a los diversos hospicios que en su momento tuvo la ciudad.

Las contundentes palabras del clérigo, no sin las reiteraciones propias del mensaje en que se pronunciaron, han llegado hasta hoy. “En la presente ciudad, hay mucha obra pía y de gran caridad y sustentación; pero aún falta una, que es de gran necesidad, cual es un “hospital” o casa donde los pobres inocentes y furiosos sean acogidos. Porque muchos pobres inocentes y furiosos van por esta ciudad, los cuales pasan grandes desaires de hambre, frío e injurias. Por tal, como por su inocencia y furor no saben ganar ni pedir lo que han de menester para sustentación de su vida, por lo que duermen por las calles y perecen de hambre y de frío, muchas personas malvadas, no teniendo a Dios ante los ojos de su conciencia, les hacen muchas injurias y daño, y señaladamente allá donde les encuentran dormidos los vejan y matan a algunos y a algunas mujeres avergüenzan. Asimismo, los pobres furiosos hacen daño a muchas personas que van por la ciudad. Estas cosas son notorias a toda la ciudad, por lo que sería santa cosa y obra muy santa que en la ciudad de Valencia fuese hecha una habitación u “hospital” en que semejantes locos e inocentes estuviesen de tal manera que no fuesen por la ciudad ni pudiesen hacer daño ni les fuese hecho”.

El padre Jofré protegiendo al demente. Óleo del pintor valenciano Joaquín Sorolla y Bastida. Palau de la Generalitat Valenciana, Valencia (España).

El Hospital de Inocentes, de los locos y orates, (Dels Ignoscents, dels folls y dels Orats), se inauguró en Junio de 1410 y estaba situado en lo que hoy es Biblioteca Valenciana, entre la calle Guillem de Castro y Hospital.
En dicho sanatorio se colocó una imagen de la Virgen que, según la tradición o leyenda, realizaron tres peregrinos que pidieron asilo por unos días en dicho hospital y que marcharon sin dejar otro recuerdo que la que se convertiría en la Mare de Déu dels Folls, Inocents i Desemparats y que, con esta última denominación, motivó el fervor de los valencianos para convertirse en la Patrona de Valencia y de sus tres provincias.

En aquella época, aquellos enfermos solían permanecer atados o encadenados, pero el Padre Jofré introdujo trabajos manuales, o dedicados a labores de la huerta, las mujeres hacían hilados, bordados y bolillos, juegos y distracciones, ejercicios, dietas adecuadas, higiene, tratamiento médico y terapia rehabilitadora.

El Padre Jofré, junto a San Vicente Ferrer, fundó el primer orfanato para niños abandonados y también dedicó atención a la protección de mujeres reformando a prostitutas.
Además organizó una Hospedería en El Puig, para atender los peregrinos pobres.
Sus restos se conservan finalmente en el magnífico Real Monasterio de los religiosos mercedarios de El Puig de Santa Maria, donde murió.

Recorte de periódico que habla de la fundación de la "Casa dels Ignoscencs". En la imagen, grabado antiguo de la primitiva imagen de Nuestra Señora de los Desamparados, patrona de la institución antes de serlo de Valencia.

En el año 1996, en el arzobispado de Valencia se inició la fase diocesana del proceso de beatificación, fase que ha quedado clausurada once años más tarde en el monasterio donde está sepultado. El proceso diocesano ya se había intentado concluir en dos ocasiones: a principios del siglo XIX y en los años treinta del siglo XX, pero en ambos casos, fue paralizado. El día de la clausura del proceso diocesano coincidió con el quinientos noventa y ocho aniversario del célebre sermón del Padre Jofré en la catedral de Valencia, en el que promovió la fundación del primer hospital psiquiátrico del mundo para la acogida y el tratamiento de los enfermos mentales. Actualmente, los documentos de la Causa se encuentran en Roma.

Salvador Raga Navarro
PRESIDENTE
Asociación Cultural VIA VICENTIUS – GOGISTES VALENCIANS

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San Pedro Pascual

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Óleo barroco del Santo por Jerónimo Jacinto Espinosa. Museo de Bellas Artes de Valencia, España.

Una familia mozárabe originaria de Valencia y distinguida por su virtud y por sus muchos bienes de fortuna destacaba por sus numerosas obras de caridad y por emplear la mayor parte de sus rentas en mantener el convento del Santo Sepulcro de la ciudad de Valencia, posterior Colegiata de San Bartolomé. Su casa era refugio de todos los necesitados y hospedería común de los religiosos que venían a redimir cautivos, especialmente de San Pedro Nolasco que fue el fundador de la Orden de la Merced.

Habiendo tenido muchas dificultades para tener descendencia, el año de 1227 tuvieron un hijo en una casa contigua al Portal de Valldigna, que muestra una placa que recuerda su nacimiento, a quien pusieron el nombre de Pedro por devoción al santo fundador. Como habían rescatado a un sacerdote narbonés que después fue religioso de Nuestra Señora de la Merced y obispo, le encargaron la educación y estudios de su hijo. Pedro empezó entonces con otros jóvenes de su edad pidiendo limosna para los cautivos enfermos y, estando la ciudad de Valencia convulsa por la próxima reconquista del rey cristiano Jaime I, la casa de sus padres fue asaltada por los moros que gobernaban el lugar.

Tras la conquista, San Pedro Nolasco, que conocía a esta devota familia, la presentó al rey D. Jaime. El rey ordenó entonces que sus padres enviasen a su hijo a estudiar a París y su obispo, enamorado de su santidad y de sus talentos, le mandó que predicase el Evangelio en toda la extensión de su obispado. Fue compañero allí de estudios de San Buenaventura y de Santo Tomás de Aquino. Como estando en París murieron sus padres, dio poder a San Pedro Nolasco para que su patrimonio se repartiese entre huérfanos, encarcelados y cautivos. Al regresar a España en 1250 vistió el hábito de la nueva Orden de la Merced en el convento de Valencia. Se dice que sus superiores intentaban sin éxito moderar las duras humillaciones y penalidades que se profería.

Marchó entonces a Barcelona para estudiar teología y predicaba logrando muchas conversiones por lo que el rey D. Jaime le encargó la educación de su hijo el infante D. Sancho que había abrazado el estado eclesiástico. Con el tiempo, este tomó el hábito de la Merced, siendo después gloria y orgullo de la misma Orden. Ya libre nuestro santo de este cometido, marchó a hacer una redención de cautivos cristianos en Granada y comprobó la crueldad con que se trataba a los cautivos y la falta de higiene espiritual y material.

Escudo de la Orden de la Merced.

Ya en el año 1262 el Papa Urbano IV le nombró obispo titular de Granada y aceptó el cargo con obediencia a pesar de su extremado rechazo a toda dignidad eclesiástica. En este tiempo fundó en aquella ciudad el convento de Santa Catalina, de su Orden, donde vivió después una vida pobre y humilde como religioso.

En octubre del año 1275 quedó libre del gobierno de aquella diócesis pues se produjo una revuelta en que se asesinó a sacerdotes del lugar y se dedicó entonces a ir predicando por gran parte de España, Francia y Portugal defendiendo públicamente el misterio de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen. Estando todavía en Francia fue propuesto como Obispo de Jaén con aprobación del Papa Bonifacio VIII. Esta era una diócesis con muchos años de desgobierno y allí hizo un gran trabajo de evangelización en un territorio considerado como un erial espiritual.

Llegado el año 1297 decidió viajar a Granada aunque aquello suponía un gran peligro y tuvo valor para emprender la conversión de los moros. Esto se calificó en aquellas circunstancias como un delito de estado y por ello le arrestaron y le encerraron en un calabozo. Cuando llegó a Jaén la noticia le fue enviada una gran suma de dinero para su rescate. Al recibirla, en lugar de emplearla en recobrar su libertad la utilizó en solicitar la libertad de una gran multitud de cautivos. Conocida por parte del pueblo musulmán de Granada la reclusión de Pedro en sus calabozos acudió tumultuariamente al palacio del Rey pidiendo la cabeza del santo misionero y el gobernante le sentenció a que le cortasen la cabeza. Se dice que la noche anterior a su ejecución celebró el santo sacrificio de la Misa y consiguió la corona del martirio el día 6 de Enero de 1300, teniendo setenta y tres años de edad.

Apenas llegó a Jaén la noticia de su martirio pusieron su imagen de yeso sobre la puerta de la capilla del alcázar, dedicada desde su conquista a la Virgen de las Mercedes por el santo rey Don Fernando. Los Reyes Católicos, tras conquistar la ciudad de Granada, edificaron un templo en el lugar del martirio de nuestro Santo y a él dedicado. Con el tiempo fue trasladado el santo cuerpo a la ciudad de Baeza, donde continúa en la actualidad en el altar mayor de su catedral.

Entre sus obras literarias escribió un libro contra la religión de Mahoma, la llamada Biblia Parva, una glosa del Padrenuestro y una explicación de los Diez Mandamientos.

Urna con las reliquias del Santo, reconocidas en el año 2002. Cortesía del señor Deán de la catedral de Jaén, España.

Por último, decir que no falta quien niega la historicidad de San Pedro Pascual basada en una identificación con otros personajes de aquel tiempo que compartían el nombre de Pedro. En suma, San Pedro Pascual se nos presenta como uno de los grandes santos valencianos y ejemplo de mercedario comprometido con los desgraciados de su tiempo.

Salvador Raga Navarro
PRESIDENTE
Asociación Cultural VIA VICENTIUS – GOGISTES VALENCIANS

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