Beato Miguel Agustín Pro, sacerdote mexicano mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato del Beato basado en una fotografía suya, obra del jesuita Gonzalo Carrasco.

Hijo de Miguel Pro y de Doña Josefina Juárez nació el 13 de enero de 1891 en la población minera de Guadalupe, cerca de Zacatecas, México. Su nombre era José Ramón Miguel Agustín Pro y fue el tercero de 11 hermanos. Su padre era un acomodado administrador de minas, que a la muerte del abuelo materno, hizo que emigrara la familia a la Ciudad de México, en 1891; pasarían su residencia a Monterrey en 1896 y en 1898 a Concepción del Oro Zacatecas, donde ayudó a su padre en la empresa minera.

Hizo su  Primera Comunión el 19 de marzo de 1898 en manos del cura Mateo Correa, hoy San Mateo Correa Magallanes. Era bastante bromista con sus hermanas, no dejaba nunca de comulgar los primeros viernes y por regla comulgaba cada ocho días y rezaba el rosario por las tardes con los criados. Tras la muerte de un confesor franciscano de su madre llegaba a expresar: ¡De esta clase de santos quiero ser yo! Un santo que come, duerme, y hace travesuras y muchos milagros.

Cuando tenía 19 años, tuvo una especie de rebeldía y se volvió menos piadoso. Sus hermanas María de la Luz y María Concepción entraron en el  Convento del Oasis en Aguascalientes. A los 20 años tuvo su primer contacto con dos jesuitas que lo invitaron a acompañarlo a dar una Misión a la Hacienda de San Tiburcio.

Decidió ingresar en el Noviciado de la Compañía de Jesús  a los 20 años tras ser aceptado por el P. Ipiña, provincial de los jesuitas. El noviciado lo empezaría  en el Llano, Michoacán, el 10 de agosto de 1911 (Está en pleno auge la Revolución Mexicana 1910). El 15 de agosto de 1914 se desmiembra el noviciado y se disuelve la comunidad a causa de los revolucionarios carrancistas y emigrarían desterrados a San Antonio (USA) y de ahí a los Gatos, California; es aquí donde se inician sus problemas de salud de estómago.

El 21 de junio de 1915 parten de California a Granada (Nicaragua), dónde estudiaría cinco años retórica y filosofía. No fue un hombre de ciencias o de letras; más bien sería un padre para obreros, pobres y huérfanos. A finales de 1920 estaría en Nicaragua en un colegio para niños y en 1924 iría a Bélgica, donde estudió teología y es allí donde conoce la situación de la persecución religiosa en México. El 30 de agosto de 1925 sería ordenado sacerdote por las manos de Monseñor Lecomte y al día siguiente canta su primera Misa en la capilla de San José en Enghien, Bélgica.

Trabajaría con los gitanos de Granada; posteriormente vio la miseria de los obreros de Charleroi en Bélgica donde compartió su vida con ellos y, finalmente trabajaría también con los obreros de Concepción del Oro en Zacatecas México. Tenía un gran talento y su temperamento era alegre e incluso bromista y conocía bastante bien lo que es el mundo del trabajo.

Fotografía del Beato arrodillado en oración momentos antes de su fusilamiento.

En 1925 en Francia se le detectaría  una úlcera en el estómago con estrechamiento en el píloro. Sería operado dos veces pero no se recuperaría de su enfermedad. La enfermedad lo fue debilitando tanto que en 1926 es enviado a México para que pudiese morir en su patria. Pero antes de volver a México, estuvo en Lourdes donde al menos recuperó fuerza moral. El 17 de julio llegaría a México y visitaría a su hermano Humberto en prisión, ya que era miembro de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa.

Ante la situación en México por la persecución religiosa solía decir: “Para salvar a México, los sacerdotes y ciertamente en gran número, deberían ofrecerse a sí mismos en sacrificio”. Si la Iglesia fue perseguida con el Presidente Álvaro Obregón (1920-1924) sería aun más difícil la situación en tiempos de Plutarco Elías Calles.

El Padre Pro ejercerá su ministerio oculto, utilizó muchas formas de disfraces para no ser reconocido; de borracho, obrero, de civil. Estuvo escondido en la casa de la Señora Montes de Oca, donde la Señora Valdés los atendía  junto con sus hermanos Humberto y Roberto. Nunca abandonó su ministerio sacerdotal, cuidando especialmente a los pobres entre los cuales repartía los donativos que conseguía. El y sus hermanos, fueron apresados cerca de la una de la mañana del 18 de noviembre de 1927 acusándoles de haber participado en un atentado ocurrido cinco días antes, acusación que era totalmente falsa como se demostró por las declaraciones del verdadero autor del atentado, el ingeniero Luís Segura; cuando fueron apresados, él les daría la absolución sacramental a sus hermanos.

El 22 de noviembre fue llevado ante un grupo de periodistas, a los cuales dijo: “Juro ante Dios que soy inocente de lo que me acusan”, pero al día siguiente, sin juicio previo alguno y sabiéndose que era completamente inocente, fue condenado a morir junto con sus hermanos.

Vista de la urna que contiene las reliquias del Beato. Iglesia de la Sagrada Familia en la colonia de Roma, México DF.

Eran las 10:38 de la mañana del día siguiente, 23 de noviembre, cuando fue fusilado de pie extendiendo las manos y gritando “Viva Cristo Rey por órdenes del mayor Torres. “Pedid a Dios que me fusilen, porque solamente así, podré ir al Cielo”, dijo. Antes de ser fusilado, pidió permiso para poder arrodillarse y rezar y con los brazos en cruz, estuvo unos momentos en oración. Fue fusilado y en el suelo recibió el tiro de gracia. El Beato Miguel Agustín Pro fue martirizado junto con el ingeniero Luís Segura, su hermano Humberto Pro y el joven de 20 años Juan Tirado, de oficio zapatero.

Pero como el pueblo llano es sabio, comprendió inmediatamente que el verdadero motivo del asesinato del Padre Pro era su condición de sacerdote, por lo que fue acompañado masivamente camino del cementerio donde fue sepultado como un mártir. Enseguida se corrió su fama de santidad, tanto en México como en el extranjero. Fue beatificado por el papa San Juan Pablo II el día 25 de septiembre de 1988. Sus restos se veneran en la iglesia de la Sagrada Familia, en la colonia Roma de México, D.F.

Emmanuel

Bibliografía:
Vida Íntima del Padre Pro. Antonio Dragón, sj. Obra nacional de la Buena Prensa, A.C. 8ª edición 2007

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