San Miguel del Milagro: la aparición del Arcángel en Tlaxcala, México

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Imagen de San Miguel venerada en su Santuario, en Nativitas, Tlaxcala, México. Tomada de Flickr cortesía de Rodolfo de Guadalupe.

Imagen de San Miguel venerada en su Santuario, en Nativitas, Tlaxcala, México. Tomada de Flickr cortesía de Rodolfo de Guadalupe.

Es conocido que del arcángel San Miguel se narran varios hechos milagrosos como apariciones, las más importantes sin duda las del Monte Gargano y Saint-Michel, pero existe otra aparición de este arcángel no tan famosa como las dos anteriores pero reconocida como tal y que además a diferencia de estas otras dos aun conserva su liturgia propia que hace referencia a esta aparición, me refiero a la aparición de San Miguel en territorio mexicano a un indígena de nombre Diego Lázaro de San Francisco en la región de Nativitas, Tlaxcala.

Según nos dice la leyenda un 8 de mayo de 1631 (otras versiones dicen que un 25 de abril), el indígena de nombre Diego Lázaro de San Francisco de aproximadamente 17 años de edad iba en una procesión (las otras versiones dicen que en honor a San Marcos), cuando iban pasando por el sitio llamado la barranca de Tzopiloatl (Agua de Zopilotes, lugar que decían era habitado por demonios), se le apareció el arcángel San Miguel y le habló de esta manera: “Has de saber, hijo mío, que yo soy San Miguel arcángel, vengo a decirte que es voluntad de Dios y mía que digas a los vecinos de este pueblo y de su contorno que, en una quebrada que hacen dos cerros y es aquella que está frente a este lugar, hallarán una fuente de agua milagrosa para todas las enfermedades, la cual está debajo de una peña muy grande. No dudes de lo que te digo ni dejes de hacer lo que te mando”.

Pero Diego Lázaro no atendió a la solicitud del arcángel y dice la leyenda que al poco tiempo enfermó gravemente al grado de estar agonizando. Al estar en cama un día un resplandor invadió la habitación donde se encontraba postrado el indio y los familiares que se encontraban acompañándolo salieron asustados [1], esta fue la segunda aparición de San Miguel en esta le devolvió la salud y lo llevo a una quebrada cerca del pueblo en el que habitaba, el arcángel le refirió que en ese sitio se encontraba la fuente de agua que le había dicho, que debía anunciarle a todo el pueblo sobre esas aguas que traerían salud a los enfermos y remedio para los necesitados, en caso de no hacerlo le vendría un castigo por su desobediencia.

"La aparición de San Miguel arcángel a Diego Lázaro y el milagro del pocito", óleo/tela, Luis Barruecos, Museo Soumaya.

“La aparición de San Miguel arcángel a Diego Lázaro y el milagro del pocito”, óleo/tela, Luis Barruecos, Museo Soumaya.

Diego Lázaro se dirigió posteriormente a Tlaxcala para comunicar el mensaje del arcángel a las autoridades pero estos no le creyeron, entonces Diego Lázaro acompañado de su familia, en el lugar encontraron una enorme roca que tapaba el sitio, entre los cuatro intentaron moverlo pero sin conseguir nada; de repente apareció un joven muy hermoso que con solo poner sus manos sobre la roca esta se movió para después desaparecer misteriosamente de la misma forma como había llegado, Diego Lázaro y su familia cavaron con las manos y al poco rato broto el agua.

Después de encontrar la fuente de agua Diego Lázaro se dirigió a la fiesta de San Diego de Alcalá y durante la misa sintió que una mano lo apaleaba fuertemente y al volver a su casa estaba ya muy enfermo, se le apareció de nuevo San Miguel y le instó a que cumpliera con sus ordenes de manifestar a todos de las bondades del agua de aquella fuente milagrosa.

El indio ante las advertencias de San Miguel tomo un poco del agua y se la llevó al obispo de Puebla, don Gutiérrez Bernardo de Quiroz, quien escucho el relato de Diego Lázaro y le prometió que lo investigaría. El Obispo envió el agua que distribuyera entre los enfermos del Hospital Real; los que tomaron del agua de San Miguel recobraron de inmediato la salud. Esto llevó a que el obispo de Puebla mandara a construir una ermita en el sitio y poner una imagen de San Miguel, posteriormente su sucesor el Beato Juan de Palafox y Mendoza decretó la construcción del actual Santuario de San Miguel del Milagro y una capilla para el pocito de agua, debido en especial a que el Beato le tenía gran devoción a San Miguel y solía visitar frecuentemente el Santuario.

Algo que se debe destacar en el caso de la aparición de San Miguel es que muchos investigadores lo ven como otro caso para extirpar las antiguas prácticas en la región y explicare a que se debe.

El dios alado del maíz adorado en el sitio arqueólogico de Cacaxtla en el municipio de Nativitas, Tlaxcala, cercano al Santuario de San Miguel.

El dios alado del maíz adorado en el sitio arqueólogico de Cacaxtla en el municipio de Nativitas, Tlaxcala, cercano al Santuario de San Miguel.

Muy cercano al pueblo donde actualmente se encuentra el Santuario de San Miguel se encuentra el sitio arqueológico de Cacaxtla famoso por sus murales y que perteneció al grupo de los olmecas xicalancas [2]; en los murales se representa al dios del maíz el cual curiosamente es representado con alas en referencia a las aves que son las que se encargan de diseminar las semillas por la tierra, todo parece indicar que esta era la deidad de más culto en esta ciudad que era la más importante de los olmecas xicalancas, esto pudo llevar a que a la llegada de los misioneros quisieran terminar con este culto y decidieran buscar un “equivalente” cristiano a este dios del maíz y lo encontraron en otro ser alada como san Miguel, bien se sabe que este tipo de acciones fue muy común durante la época colonial, y la aparición del mismo ayudo muchísimo a lograr este cambio de culto a los santos cristianos.

La aparición de San Miguel del Milagro además forma parte de las cuatro apariciones mexicanas junto a la de Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de Ocotlán y Nuestra Señora de las Nieves de Ixpantepec y a la vez junto con estas dos últimas forma parte de las apariciones que según los historiadores es copia de la aparición de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego y sin duda tiene especial relación con la de Ocotlán no sólo por haber sucedido en el mismo territorio de Tlaxcala si no por la coincidencia en los milagros.

Capilla del pozo de San Miguel donde según la leyenda le ordeno cavar a Diego Lázaro para que al salir el agua la diera a los enfermos.

Capilla del pozo de San Miguel donde según la leyenda le ordeno cavar a Diego Lázaro para que al salir el agua la diera a los enfermos.

El caso de la aparición de San Miguel sucede exactamente 100 años después de la de Guadalupe que acaeció en 1531 y la de San Miguel en 1631, del mismo modo la de Ocotlán fue en 1541, la coincidencia de fechas es notable. El nombre en los videntes se repite Juan Diego, Juan Diego Bernardino y Diego Lázaro de San Francisco, en todos los casos la Virgen o San Miguel pide se avise al pueblo y autoridades eclesiásticas sobre su aparición y además existe el milagro del pozo de agua, que curiosamente en los casos de Ocotlán y San Miguel es lo más destacable y en el caso de Guadalupe aunque no lo más recordado también existe la leyenda tardía referente a este mismo milagro. Todo esto ha llevado a que los investigadores lleguen a la conclusión de que las leyendas referentes a las imágenes de San Miguel y Ocotlán no se tratan más que de una copia de la leyenda guadalupana.

En muchas ocasiones el pozo de San Miguel se ha secado lo que ha llevado en un principio a los devotos a pensar que se debía a “los pecados de los hombres” y también a “que se le ha dado mal uso al agua de San Miguel”, existe un mayordomo encargado del cuidado del pozo y que es quién la distribuye a los peregrinos, se cuentan muchos los milagros en este Santuario donde se celebra al arcángel y su aparición el 8 de mayo y el 29 de septiembre en una gran romería llena de peregrinos y fieles que se acercan a agradecer los favores concedidos.

André Efrén


[1] Otra de las versiones al contrario no es tan “sobrenatural” pues nos dice que un joven extranjero llegó al pueblo de Nativitas donde estaba Diego Lázaro enfermo y entró en su casa para visitarle y al estar frente a este le revelo que era San Miguel que había ido a instarlo para cumplir sus ordenes y buscar el agua, curiosamente esta versión recuerda mucho la imagen que se nos presenta de San Rafael en el libro de Tobías. Esta otra versión ha hecho surgir un sentimiento local pues se dice que es el único sitio “donde San Miguel caminó por sus calles”.
[2] Estos olmecas no deben ser confundidos con los olmecas históricos conocidos como “la cultura madre” y que habitó la región de Veracruz y Tabasco, los olmecas xicalancas son un grupo posterior a los olmecas históricos y que se desarrolló en el área de Puebla y Tlaxcala, específicamente en Cholula, destacando el cerro donde está el Santuario de los Remedios que es una pirámide de esta cultura y el sitio de Cacaxtla en Tlaxcala. Los olmecas xicalancas se piensa fueron influenciados por los mayas y la cultura náhuatl.

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Los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel según las Escrituras

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Detalle del arcángel Miguel en un icono de Andrei Rublev (s.XIV).

Hoy la Iglesia celebra la festividad de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, uniéndolos en un solo día, cosa que no ocurría antes de la reforma del calendario litúrgico. Sobre los coros angélicos ya se ha escrito en este blog, pero yo quiero profundizar un poquito sobre los arcángeles y concretamente, sobre estos tres por celebrarse hoy su fiesta.

El término arcángel, como veremos más adelante, solo se menciona dos veces en la Biblia y en ambos casos, refiriéndose a Miguel. El prefijo “αρχά” denota cargo, dignidad, expresa el grado supremo y en ese sentido, es el cabeza, el jefe de los ángeles y se le asigna a Miguel, aunque como veremos más adelante, se equipara a los siete ángeles que están delante del trono de Dios, que son seres personales con la misma dignidad y que han venido en ser llamados “los príncipes celestiales”.

En la clasificación adoptada por el Pseudo-Dionisio, de los célebres “nueve coros angélicos”, los arcángeles ocupan el penúltimo puesto, aunque tienen una característica que no tiene ninguno de los otros: de todos los miembros de la corte celestial, son los únicos que tienen nombre propio, que no son seres anónimos, pues el libro de Enoch etiópico, le da nombre a los siete. De todos modos, el tema que nos ocupa se refiere sólo a estos tres.

San Miguel arcángel
El nombre de Miguel (en hebreo מיכאל Mija-El, que significa “¿Quién como Dios?”) es un grito de guerra en defensa de los derechos de Dios y aparece varias veces en las Sagradas Escrituras.
Es uno de los jefes supremos que viene en ayuda del profeta Daniel: “El príncipe del Reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí que Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme y quedé allí con los reyes de Persia” (Daniel, 10, 13). Un texto similar es el de Daniel, 10, 21: “Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel, vuestro príncipe”. Sin embargo, más adelante se le llama cabeza supremo del ejército celestial, el gran príncipe, que viene a defender a los judíos piadosos que eran perseguidos por Antíoco IV: “En aquel tiempo, se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo y será tiempo de angustia, cuan nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será liberado tu pueblo, todos los que están escritos en el libro” (Daniel, 12, 1).

El arcángel Miguel combatiendo al diablo (1540-41). Detalle de un fresco de Angelo di Bronzino. Capilla de Leonor de Toledo, Palazzo Vecchio, Florencia (Italia).

Aunque sin nombrarlo por su nombre, es también citado en el Libro de Josué: “Y sucedió que estando Josué cerca de Jericó, levantó su mirada y vio a un hombre frente a él con una espada desnuda en su mano. Josué se adelantó y le dijo: ¿eres de los nuestros o de nuestros enemigos? El respondió: Soy el jefe del ejército de Yahvé y he venido ahora. Josué cayó rostro en tierra y lo adoró…” (Josué, 5, 13-15)

En el Libro del Apocalipsis, San Miguel es el jefe de los ángeles fieles a Dios que combate y que echa del cielo al dragón (Satanás) y a sus ángeles rebeldes. También aquí aparece Miguel como príncipe además de jefe de los ángeles: “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles, pero no prevalecieron ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue echado fuera el gran dragón, la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis, 12, 7-9). De alguna manera se hace eco de esto el evangelista San Lucas cuando dice: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo” (Lucas, 10, 18), pero el evangelista aquí no nombra a Miguel.

En la Epístola de San Judas aparece disputando con Satanás por el cuerpo de Moisés: “Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda” (Judas, 1, 9). En este texto, a Miguel se le llama arcángel (αρχάγγελος), y lo está poniendo como el jefe de los ángeles. La denominación de arcángel, aunque sin nombre propio, también aparece en la Primera Epístola de San Pablo a los Tesalonicenses: “Porque el Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios descenderá del cielo y los muertos en Cristo, resucitarán primero” (1ª Tes., 4, 16).

Óleo del arcángel Rafael por Bartolomé Román (ca. 1628). Pinacoteca de la iglesia de San Pedro de Lima, Perú.

Los apócrifos también hablan de él poniéndolo como protector de los judíos e, inspirándose en el libro de Daniel, como protector del pueblo de Dios que lucha contra el mal, encarnado por Satanás, al que expulsa a los abismos por haber intentado equipararse a Dios.

San Rafael arcángel
El nombre de Rafael (en hebreo רָפָאֵל, Rāp̄ā ‘ēl, que significa “Dios te sana”), como arcángel no aparece en ningún texto de la Biblia, aunque si en otros textos no bíblicos. El único libro sagrado que habla del ángel Rafael es el Libro de Tobías que lo hace en varios capítulos. Dios envía a Rafael para que acompañe a Tobias, hijo de Tobit, en un viaje para conseguirle una esposa, Sara, cuyos siete maridos anteriores habían muerto en su noche de bodas, por culpa de un demonio llamado Asmodeo, que estaba enamorado de ella. El arcángel se le presenta como Azarías, hijo de Ananías, pero finalmente se manifiesta como el ángel Rafael.

Es enviado por Dios para curar a Tobías y a Sara: “A un mismo tiempo, fueron acogidas favorablemente ante la gloria de Dios las plegarias de Tobit y de Sara y fue enviado Rafael para curar a los dos…” (Tobías, 3, 16-17); se hace compañero y guía de Tobías: “Tobías salió a buscar un buen guía que conociera el camino para ir con él a Media. Afuera encontró al ángel Rafael, que estaba de pie frente a él y, sin sospechar que era un ángel de Dios…” (Tobías, 5, 4 y siguientes), lo defiende, lo introduce en casa de Sara que fue por él liberada, lo conduce a su casa, etc. y por último, Rafael le dice que la única recompensa que él le pide, es la gloria de Dios: “Entonces Rafael llamó aparte a los dos y les dijo: Bendigan a Dios y celébrenlo delante de todos los vivientes por los bienes que él les ha concedido, para que todos bendigan y alaben su Nombre. Hagan conocer a todos los hombres las obras de Dios y nunca dejen de celebrarlo… Ahora subo a Aquel que me envió; escriban todo lo que les ha sucedido. Y enseguida se elevó” (Tobías, 12, 6-20. Recomiendo leer el libro entero de Tobías; es corto, pues sólo tiene catorce capítulos.

El arcángel Rafael se eleva al cielo en presencia de Tobías y su padre Tobit. Lienzo de Pieter Lastman, 1618.

Como he dicho anteriormente, finalmente, Rafael se presenta como uno de los ángeles que está delante de Dios: “Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están delante de la gloria del Señor y tienen acceso a su presencia” (Tobías, 12, 15). También el libro del Apocalipsis habla de estos siete ángeles diciendo: “Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios y se les dieron siete trompetas” (Apocalipsis, 8,2). En estas dos afirmaciones bíblicas han tenido su origen todo lo escrito acerca de que los arcángeles son siete.

Varios libros apócrifos judíos lo mencionan repetidas veces y los calendarios judíos lo designan como el protector del primer día de la semana y que para acceder a la luz hay que hacerlo a través de él, pues está a cargo del sol. Su nombre lo escriben en las fórmulas curativas y en los amuletos usados contra las enfermedades. Sana las enfermedades y las heridas, cura la ceguera y tiene poderes taumaturgos, lo representan junto con Miguel y Gabriel curando a Abrahán, etc. Son muchas las citas a él en los libros apócrifos.

Óleo del arcángel San Gabriel, obra de Juan Manuel Silva. Ermita de San Sebastián, Santa Cruz de La Palma, Gran Canaria (España).

San Gabriel arcángel
El nombre de Gabriel (en hebreo גַּבְרִיאֵל, Gavri’el, que significa “la fuerza de Dios”), aparece mencionado en dos libros sagrados: el Libro del profeta Daniel y el Evangelio de San Lucas. Es precisamente por la misión que se le encomienda según el evangelio de Lucas, por lo que es conocido como “el ángel mensajero”.

En el Libro de Daniel se presenta de forma humana y explica al profeta la visión del carnero: “Y oí una voz humana que venía del río Ulai y que decía: “Gabriel, explícale la visión a este hombre”. Entonces él vino adonde yo estaba. Yo me asusté, y me postré sobre mi rostro, pero él me dijo: “Hijo de hombre, ten en cuenta que esta visión se refiere al fin de los tiempos…” (Daniel, 8, 16-26), así como en “la profecía de las setenta semanas”: “Aun estaba en oración, cuando el varón Gabriel, a quién había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mi como a la hora del sacrificio de la tarde” (Daniel, 9, 21).

En el Evangelio de San Lucas, aparece anunciando el nacimiento de San Juan Bautista y el nacimiento de Cristo.
Anuncia el nacimiento del Bautista: “Se le apareció el ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verle Zacarías, se turbó y el temor se apoderó de él. El ángel le dijo: No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan… El ángel le respondió: Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva. Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo” (Lucas, 1, 11-20).

Anuncia el nacimiento de Cristo: “Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la Casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin”. María respondió al ángel: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?” El ángel le respondió: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios”. Dijo María: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y el ángel dejándola, se fue” (Lucas, 1, 26-38). Este texto nos es muy conocido, pero no me he resistido a ponerlo completo porque allí y entonces es donde comienza nuestra Salvación.

El arcángel Gabriel anuncia a María el nacimiento de Cristo. Óleo de Bartolomé Esteban Murillo (ca. 1660). Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

Algunos autores dicen que posiblemente, el ángel que se le aparece a los pastores la noche del nacimiento, sea Gabriel, para así continuar con su misión de mensajero divino y también fuera el mismo ángel, que desciende del cielo y se le aparece a Jesús en su agonía en Getsemaní. Sin embargo, esto son sólo hipótesis porque las Escrituras no lo aclaran.

Sobre estos tres santos arcángeles se puede escribir mucho más: culto en Oriente y Occidente, patronazgos, iconografía, etc; pero entonces el artículo sería mucho más extenso. Esos aspectos pueden quedar relegados a nuevos artículos sobre ellos.

Para realizar este artículo me he basado en los trabajos de la doctora Maria Grazia Mara, catedrática de Literatura cristiana antigua en la Universidad de Roma y de Monseñor Francesco Spadafora, profesor de exégesis bíblica de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma.

Antonio Barrero

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Para la envidia: San Miguel Arcángel

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Escultura barroca del arcángel. Capilla de San Bernardino de Siena, catedral de Barcelona (España). Fotografía: Harold Toledo Baeza.

Pregunta: Hola, buenas tardes: Antes que nada un cordial saludo  a todos ustedes y muchas gracias por tener un blog para poder  ayudarnos. Mira, lo que pasa es que acabo de abrir un negocio y pues los vecinos de ese lugar (algunos no todos) se molestaron y  ya empezaron a hablar para sacarme de ahí. Mi negocio no les afecta en nada, si no, no estuviera ahí. Me gustaría que saber si hay un santo para este tipo de situaciones. Espero me puedan ayudar. Les mando un cordial saludo y muchas gracias !!!!!!!!

Respuesta: Hola. Lo que he entendido de tu pregunta es si sé de algún santo abogado en contra de las envidias, ¿no? Si es eso, te recomiendo te encomiendes a san Miguel arcángel (29 de septiembre. El mismo día se celebra juntamente con los arcángeles Gabriel y Rafael).

Ahora te daré un poco de información sobre este santo tan conocido y tan representado en el arte a través de los siglos. Miguel viene del hebreo ‘’Mija-El’’ que quiere decir: ‘’quién como Dios’’. Es el jefe de la milicia y ejército celestial según la tradición cristiana, judía y islámica. También es uno de los 7 arcángeles que <<están en pie delante de Dios>> en el juicio final (Apocalipsis 8,2). A grandes rasgos es el arcángel más conocido de los 7 ya que la Iglesia Católica sólo acepta el nombre de 3: San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Miguel es el más conocido, de mayor rango y es la mano derecha de Dios. A él se le atribuyen un gran numero de proezas, aquí te nombraré unas cuantas:

-En el judaísmo es el que se le apareció a Moisés a modo de Zarza en llamas.

-Es el que impidió que Abraham sacrificase a su hijo Isaac.

-El que expulsó a Adán y Eva del paraíso y el protector del árbol de la vida.

En el nuevo testamento, concretamente en el Apocalipsis de san Juan, es el que venció al dragón (Apocalipsis 12, 7-9), o sea Satanás, y lo arrojó del cielo (por eso en patrono en contra de las envidias, ya que venció al ‘’príncipe de la envidia’’, el demonio). Desde antiguo se le ha invocado para alejar envidias, gente mal intencionada y también se le invoca en exorcismos y en el sacramento de la extremaunción.

Iconográficamente se le representa vestido como guerrero alado, y en otras ocasiones aparece vestido con un alba en vez de un traje militar. Lleva una lanza o una espada (a veces de fuego) también lleva alguna vez un escudo de guerrero. Aparece venciendo a Satanás que tiene rendido bajo sus pies. También muchas veces aparece con una balanza en una mano en alusión a que el día del juicio final ‘’pesará’’ a los justos y pecadores.

Ahora te dejo una oración que compuso el papa León XIII después de tener una visión espantosa en la cual vio a Satanás y a sus demonios desafiando a Dios, diciendo que podía destruir su Iglesia si quería; sin embargo el pontífice pensó que si el demonio no lograba su cometido, sufriría una derrota humillante. Vio entonces a Miguel aparecer y lanzar a Satanás y sus legiones en el abismo del Infierno. Después llamó a su Secretario para la Congregación de Ritos. Le entregó una hoja de papel y mandó que se mandara a todos los obispos del mundo, indicando que tenía que ser recitada después de cada misa, la oración que había escrito. Esta oración es:

“San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y las acechanzas del demonio.
Que Dios le reprima, es nuestra humilde súplica; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, con la fuerza que Dios te ha dado, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.”

Después del Concilio Vaticano II, el mandato de recitar esta oración al finalizar la misa fue revocado, pero se puede continuar con esta práctica a manera de devoción.

Espero que te sirva mi respuesta.

Harold

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