San Miguel de los Santos, trinitario

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo del Santo (2012), obra del Taller de Restauración Seguranyes de Vic (España).

Miguel Argemir nació en Vic (Barcelona) el día 29 de septiembre del año 1591, siendo sus padres Enrique Argemir, que era consejero de aquella ciudad y Monserrat Margarita Mixana. Era el séptimo de los ocho hijos del matrimonio. Fue bautizado al día siguiente, pero como había nacido el día de la festividad de San Miguel arcángel, se le impuso dicho nombre. Desde muy pequeño fue muy devoto de la Pasión de Cristo y cuenta la tradición que con solo seis años de edad, hizo voto de castidad ante una imagen de la Virgen de los Ángeles que se encontraba en el convento de las dominicas de Santa Clara. A mi entender, esto es difícil de creer porque con esa edad un niño no sabe siquiera lo que es la castidad.
También se cuenta que siendo muy pequeño huyó dos veces de casa para retirarse como eremita en el Montseny (que es un parque natural de la provincia de Barcelona), pero que en ambas ocasiones fue encontrado por su padre que se lo llevó de vueltas a casa.

Aunque antes se había muerto su madre, con solo once años de edad, el día 2 de noviembre de 1602 murió también su padre y desde esa fecha le dice a sus hermanos que quiere ser religioso, pero estos se dedicaron a recorrer los conventos de su ciudad para convencer a sus superiores que no lo admitieran; así que él se tuvo que poner a trabajar en dos tiendas de mercaderes de telas.

Como en el año 1603, por ser muy joven, no fue admitido en el convento de los franciscanos de Vic, se marchó a Barcelona y en agosto de ese mismo año fue acogido en el convento de los trinitarios, donde el maestro de novicios era el Venerable Pablo Aznar. Después de tres años de noviciado y por consejo de Fray Jerónimo de Deza, se fue al convento de San Lamberto de Zaragoza donde hizo la profesión simple el día 30 de septiembre del año 1607.

Allí se encontró con Fray Manuel de la Cruz, que era un trinitario descalzo residente en Pamplona pero que había ido a Zaragoza para ordenarse; y este fraile le dio a conocer la mayor austeridad de la rama de los trinitarios descalzos, por lo que con el permiso de sus superiores, el 28 de enero de 1608 marchó al convento de los trinitarios descalzos de Oteiza, en Navarra. Allí y posteriormente en Madrid, conoció aun mejor la Reforma de la Orden que había realizado San Juan Bautista de la Concepción y que había sido aprobada por el Papa Clemente VIII en el año 1599, así que repitió un año de noviciado e hizo la nueva profesión como trinitario descalzo el 29 de enero del año 1609 en la ciudad de Alcalá de Henares.

Capilla del Santo en su casa natal de Vic, España.

Estuvo en varios conventos: Alcalá de Henares (Madrid), La Solana (Ciudad Real), Campos de Montiel (Ciudad Real), Sevilla y Baeza (Jaen) y estudió teología en Salamanca y Baeza. En estos conventos empezaron a manifestarse en el joven Miguel algunos fenómenos místicos, llegando a entrar en éxtasis en la iglesia, en el coro e incluso en el refectorio del convento y fue entonces cuando sus superiores lo enviaron a Sevilla para que fuera reconocido y examinado por unos sacerdotes, expertos en el reconocimiento de este tipo de fenómenos. Ellos determinaron que los fenómenos eran sobrenaturales.

En el año 1615 fue ordenado de sacerdote en la ciudad portuguesa de Faro y sus superiores creyendo que un religioso así podría ejercer un maravilloso apostolado dentro y fuera del convento, le encomendaron determinados trabajos especiales. Por eso, fue elegido Vicario del convento de Baeza y posteriormente, Ministro del convento de Valladolid donde entonces se encontraba la corte del rey de España. En Baeza realizó numerosísimas conversiones, pues su vida y sus éxtasis daban a sus palabras un algo especial que llegaba a los estudiantes de su universidad, a los nobles y a los miembros de las clases más humildes y hacían que estos acudieran a los confesionarios para recibir la absolución. Y eso que él, en un exceso de modestia que le impedía aparecer en público, no quería predicar y solo lo hizo de forma habitual después de cumplir los treinta años de edad.

En la corte del rey en Valladolid fue muy estimado llegando a ser el favorito del rey Felipe III, el cual, al igual que toda su familia, lo consultaban cuando tenían algunos problemas espirituales.
Durante toda su vida se dedicó a la oración y a la penitencia; era muy devoto de la Eucaristía y más de una vez entró en éxtasis en el momento de la consagración en la Misa. Fueron especialmente numerosos sus éxtasis en los conventos de La Solana y Sevilla.

Detalle del húmero del Santo, venerado en la capilla de su casa natal en Vic, España.

A consecuencia de unas fiebres tifoideas, murió con treinta y tres años de edad en el convento trinitario de Valladolid el día 10 de abril del año 1625. Había predicho la fecha de su muerte. Fue sepultado en el convento de la Trinidad de Valladolid y durante la desamortización de Mendizábal, la iglesia del convento se convirtió en parroquia y allí continúa sepultado.

Fue beatificado el 24 de mayo de 1779 por el Papa Pío VI y canonizado por el Beato Papa Pío IX, el día 8 de junio de 1862, fiesta de Pentecostés, junto con los Santos mártires del Japón.
San Miguel de los Santos, que había completado sus estudios en las universidades de Salamanca y de Baeza, bajo la dirección de los más grandes teólogos de la época, escribió también una obra titulada “La tranquilidad del alma”, que es un cántico espiritual. Su festividad se celebraba el día 5 de julio pero en la última edición del Martirologio Romano, se pasó al 10 de abril, día de su muerte.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es