Santos Mirian III y Nana, reyes de Iberia (Georgia)

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Icono ortodoxo georgiano de los Santos.

Pregunta: A mi me encanta el nombre de Miriam, que tengo entendido es el nombre de la Virgen en su lengua original, pero me han dicho que también es nombre de hombre y no se si me habrán tomado el pelo. ¿Puede un hombre tener nombre de mujer?

Respuesta: La verdad es que si; un hombre puede tener nombre de mujer. Trinidad y Dolores se consideran nombres femeninos pero yo personalmente conozco a hombres con estos nombres, pero no es el caso de Mirian, porque San Mirian III si que existe; fue un rey de la antigua Iberia (la actual Georgia) que vivió en el siglo IV y que junto con su esposa, Santa Nana, son venerados por la Iglesia Universal, aunque especialmente por la Iglesia Georgiana.

San Mirian fue el primer rey cristiano de Iberia y lo fue gracias a la predicación de Santa Nino (de la que tratamos el día 14 de enero del año pasado), que fue la apóstol de Iberia venida desde Capadocia. Al estilo en el que Constantino el Grande proclamó el cristianismo como la religión del Imperio Romano, San Mirian hizo que la religión cristiana lo fuera del suyo, el Reino de Iberia. Fue también contemporáneo del rey Tirídates de Armenia, que hizo lo propio en su país. Su nombre, Mirian, es una adaptación georgiana del nombre iraní “Mihran”.

Se cree que vivió entre los años 268 y 345, o sea, que murió con setenta y siete años de edad, siendo mencionado por el historiador romano Amiano Marcelino, que vivió en el siglo IV (aunque este le llama Meribanes) y por todas las crónicas medievales armenias, recopiladas todas en el siglo VIII y atribuidas a Moisés de Chorene.
Según una crónica georgiana era hijo del rey Lev, pero sin embargo, en otra más fidedigna, se dice que era descendiente del primer zar sasánida de Persia y que su padre le habría llevado a Iberia (Georgia) para recuperar la descendencia del rey Asfagur, que había tenido una única hija.

Monasterio Samtavro en Mtskheta, Georgia. Fundación de los Santos.

Así, Mirian fue un príncipe persa casado con una princesa ibera llamada Abeshura y que era hija del último rey georgiano de la dinastía arsánida: Asfagur. Cuando murió Asfagur, Mirian, ayudado por su padre, se instaló en el trono georgiano. La dinastía sasánida gobernaba en Irán y él, que era persa, se hizo con el trono de la dinastía arsánida de Iberia. Con solo quince años de edad, en el año 292, murió su esposa Abeshura, casándose nuevamente con Nana (Santa Nana), que era hija de Oligotos del Ponto y con la que tuvo dos hijos y una hija. Del nacimiento y juventud de Santa Nana, nada se sabe.

Toumanoff dice que Mirian podría haber sido un descendiente de la familia Mihranid, que era uno de los siete clanes partos, pero el profesor Giorgi Melikishvili dice que la hipótesis de Toumanoff es dudosa y dice que Mirian era representante de un clan ibero al que la tradición medieval le atribuye un linaje real para darle más prestigio; que esta información podría haber sido añadida más tardíamente a fin de ennoblecer a los antepasados del primer rey cristiano del país.

Mirian era como una especie de rey subordinado o aliado de los persas, junto a los cuales combatió contra los romanos en Trdat con el fin de anexionar a Iberia las regiones meridionales de Armenia. La intención de Mirian era la de hacerse fuerte territorialmente conquistando parte de Armenia con la intención de pretender conseguir posteriormente el trono de Irán. En el año 298, Roma llegó a un acuerdo con los persas reconociéndoles la soberanía sobre Iberia y Armenia y Mirian III, conservó la corona. Inmediatamente se adaptó al cambio y mantuvo estrechas relaciones políticas con Roma, relaciones que se incrementaron cuando el rey se convirtió al cristianismo. En esto fue crucial el ministerio de Santa Nino, que era una monja venida desde Capadocia. Posteriormente, como narra el historiador romano Aniano Marcelino, del que también hemos hecho mención anteriormente, el emperador Constancio le envió numerosos regalos para asegurarse su alianza en contra de los persas.

Icono ortodoxo georgiano de los Santos (s.XIX).

La conversión de Mirian al cristianismo ocurrió alrededor del año 330 declarando posteriormente al cristianismo como la religión oficial de su reino. En las “Crónicas de la Conversión de Georgia” se dice que mientras él era pagano aprendió los principios de la religión cristiana a través de su segunda esposa, la reina Nana. La reina le contó cómo había sido curada de unos fortísimos dolores gracias a las oraciones de una mujer extranjera que vivía con la familia de su jardinero. Esta mujer era Santa Nino de Capadocia, que como se ha dicho en alguna otra ocasión es considerada la apóstol de Iberia (Georgia). Nana quiso recompensar a Nino con diversos regalos, pero ésta no los aceptó aunque se brindó a darle a conocer el Dios a quién ella adoraba y que era quién había curado realmente a la reina. Nana fue catequizada por Nino, se bautizó y construyó una iglesia.
Al enterarse Mirian de que su esposa era cristiana, no se opuso, aceptó de buen grado lo decidido por su esposa, pero sin embargo él continuó practicando los ritos paganos.

Siguen diciendo las “crónicas” que, estando él un día de cacería en un bosque cercano a palacio, se hizo una gran oscuridad y el rey se quedó completamente ciego. Lo que ocurrió exactamente fue un eclipse total de sol y ya sabemos que durante la fase máxima del eclipse, el día se hace de noche. A él y a todos sus acompañantes les entró un enorme pánico. El rogó a sus dioses que hiciesen resplandecer de nuevo al sol, pero todo fue inútil. Como comprenderemos, esto no puede ser más que una leyenda porque todos sabemos que un eclipse empieza, pero también termina. Entonces, acordándose del Dios que adoraba su esposa y que era el Dios de Nino, solicitó su ayuda y como la luz volvió a brillar, solicitó a Nino que le explicaba quién era ese Jesús al que ellas adoraban convirtiéndose también él.

Se bautizó y consiguió que todo el país hiciera lo mismo y esta conversión a la nueva y desconocida religión hizo que su gobierno se fortaleciera. El le confiscó todos sus bienes a los templos paganos existentes en su reino y promovió la extensión del cristianismo por todas sus tierras. Esto, sin embargo, no le fue completamente fácil porque en las zonas montañosas del país se resistían a abandonar el paganismo por lo que siguen diciendo las mismas crónicas que “el rey tuvo que protegerse con la espada”. De esta manera consiguió hacer de su reino un estado centralizado.

Sepulcro de los Santos en el monasterio de Samtravo, Mtskheta (Georgia). Fotografía: Diego Lezama Orezzoli.

Una vez convertido, al igual que hicieron los armenios, Mirian solicitó al emperador Constantino que le enviase sacerdotes y reliquias. Así, se pusieron los cimientos de la primera basílica en Mtskheta y se inició la organización de la Iglesia georgiana con la consagración de sus primeros obispos. Mirian peregrinó a Jerusalén poco antes de morir, posiblemente en el año 345. Junto con su esposa Nana, fue sepultado en el monasterio de Samtavro, en Mtskheta (Georgia), donde aun se conservan sus tumbas. La festividad de ambos se celebra el día 1 de octubre.

Antonio Barrero

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