Venerable Giovanni Merlini, sacerdote

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Estampa-retrato del Santo con su firma.

Estampa-retrato del Santo con su firma.

Giovanni Merlini nació en Spoleto el 28 de agosto de 1795, hijo de un pastelero de lejanos orígenes de Mesina y de una ama de casa piadosísima procedente de Umbría, que según los deseos del marido observaba una vida retirada, limitada al hogar y a la iglesia. El pequeño Giovanni era un niño “puro de corazón”, dedicado al apostolado desde pequeño. Por ello, era querido por sus padres, por sus vecinos y por sus maestros.

El muchacho se encontró frontalmente con el transcurrir de una época de entresiglos, “el uno armado contra el otro”, como diría Alessandro Manzoni en la oda a Napoleón. A diferencia del autócrata francés, no buscó árbitro alguno entre aquellos dos siglos, porque nadie puede arrogarse un derecho tan presuntuoso, sino que buscó ante todo la voluntad de Dios. Solía decir: “la voluntad de Dios me basta”. Dios hace conocer la propia voluntad a quien la busca.

Entendió que debía ser sacerdote y en ello se convirtió, superando algunas resistencias de su padre, que veía en él el hombre ideal para continuar la familia, mantener la hacienda familiar y no estar solo. El sueño de los padres siempre es grandioso respecto al futuro de sus hijos.

No hay un punto de llegada en la búsqueda de la voluntad de Dios: es una continua exploración y supone infinitos trabajos el cumplirla. Supone adherirse a una elección, luego a otra propuesta, coherente a la primera, porque Dios esculpe la arcilla dócil. Ya sacerdote, comprendió que era el inicio de un nuevo camino para ser siempre más sacerdote, más imagen de Cristo. En sus propios discernimientos, debía ser un guía seguro para los jóvenes de la escuela, porque el obispo se los había encomendado. Era aquélla la viña que intentaba cultivar con meticuloso cuidado y sus pensamientos no se extendían mucho más allá del recinto que rodea el Reino de Dios.

Convertido en sacerdote en 1818, oyó hablar del gran misionero San Gaspar del Bufalo y quiso encontrarlo en San Felice de Giano Umbro, donde había sabido que el célebre misionero romano había impartido un curso de ejercicios al clero de la diócesis. El coloquio con el Santo romano fue decisivo para don Giovanni. Se unió a su Congregación y se convirtió en la antorcha más ardiente. En Giano, y precisamente en la abadía de San Felice, era el lugar donde desde hacía cinco años funcionava una Casa de Misiones, cuya apertura había señalado el inicio de la Congregación de los Misioneros de la Preciosísima Sangre. Allí marchó con un compañero sacerdote. Fue para ambos el encuentro de su vida.

Estampa devocional italiana del Venerable.

Estampa devocional italiana del Venerable.

Don Gaspar, desde que se hizo Misionero de la Preciosísima Sangre de Cristo de mano del difunto monseñor Francesco Albertini, sentía que la redención debía ser llevada a todos y había formulado un principio: “El bien general de la Iglesia debe tener prioridad sobre cualquier otro particular”. Asistir a los estudiantes de la escuela era importante, pero en Spoleto había muchos sacerdotes, también buenos, aunque ociosos. Había que despertar al clero, pero no sólo en Spoleto, sino en todas partes. Se necesitaban misioneros que esparcieran sus acciones y en cierto sentido, hicieran llover sobre el pueblo la aspersión de la Sangre. No es casualidad que los seguidores de Gaspar del Bufalo fueran llamados por el pueblo “Misioneros de la Sangre Esparcida”.

Durante el curso de ejercicios en San Felice, los proyectos de los dos sacerdotes de Spoleto sufrieron un terremoto espitirual. En diferentes momentos, ambos se hicieron Misioneros. Don Giovanni Merlini, en particular, tuvo un papel fundamental en la estructura de la Congregación de los Misioneros de la Preciosísima Sangre, desde que don Gaspar, siempre en continua peregrinación, delegaba en él las cuestiones más espinosas.

Contactado por Maria de Mattias en Vallercorsa en la Cuaresma de 1824, dos años después de la misión predicada por Gaspar del Bufalo, pasó a dirigirla con amorosa meticulosidad, así como se implicó en todas las problemáticas del recién nacido instituto de las Adoratrices de la Sangre de Cristo, hasta la muerte de ella.

Don Gaspar señalaba a don Giovanni como un modelo de santidad y decía: “¡El mirlo [1] vuelta alto!”. Un ornitólogo no hubiese estado de acuerdo. Un mirlo vuela bajo. Pero en el campo de la santidad, cuanto más bajo se vuela (en el sentido del servicio) más se remonta a lo alto en el amor a Dios y al prójimo. Cuando murió, en Roma, el 1 de enero de 1873, Pío I dijo en el consistorio: “He sabido de la muerte de don Giovanni Merlini. Era un gran Santo y para nosotros, una gran pérdida”.

Su sagrado cuerpo reposa en la iglesia de Santa Maria in Trivio en Roma. Ha sido declarado Venerable el 10 de mayo de 1973 (la causa había sido introducida en 1927). En 2013 tuvo lugar el cuadragésimo aniversario del decreto de venerabilidad y el 140 aniversario de su piadosa muerte.

Damiano Grenci


[1] Nota de la traductora: En el original, “Il Merlo vola alto!”. Juego de palabras hecho con el apellido del Venerable (Merlini) aludiendo a un mirlo. El significado es obvio.

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San Gaspar del Bufalo: sacerdote y apóstol de la Preciosísima Sangre de Jesús

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Estampa devocional del Santo. Ilustración contemporánea de O. Scarpelli.

Introducción
Hace unos cincuenta años fue distribuido entre casi todas las familias italianas una especie de revista pequeña titulada “Primavera Misionera”. A través de este simple instrumento de comunicación, San Gaspar, antes casi desconocido, entró en los corazones de una gran multitud de devotos, tanto en Italia como fuera de ella. A él recurrieron con fe y devoción, las personas enfermas y los carentes de toda ayuda. El respondió con amorosa intercesión, por lo que las gracias que se obtuvieron por su celestial intervención fueron muchísimas. Todo el mundo puede estar seguro de esto, tanto mediante su publicación en la revista a la que hemos hecho referencia, como visitando su santuario en Albano Laziale.

A través de “Primavera Misionera”, la santidad de San Gaspar entró en mi familia y posteriormente, en mi vida, antes como niño y ahora como sacerdote. Es un santo fascinante, enérgico, sorprendente, que ha dejado las huellas de su espiritualidad en mi vida, especialmente, la devoción a la Preciosísima Sangre de Jesús.
Una coincidencia entre la vida de San Gaspar y la mía se dió el 13 de junio: para el Santo es el día de su fidelidad a la Iglesia y al Santo Padre, con el rechazo al juramento de Napoleón y para mí, es el día de mi ordenación sacerdotal. Que el santo interceda por mi fidelidad a la Iglesia y a Cristo.

¿Quién es San Gaspar?
Con la bula “Quod hoc ineunte speculo”, el Papa León XII (1823-1829) el 24 de mayo de 1824, convocó a lo que pasaría a la historia como el único Jubileo del siglo XIX. El obispo de Gaeta, Mons. Francesco Saverio Buonuomo (1818 – 1827), invitó a Gaeta al más notable misionero apostólico del momento: Gaspar del Bufalo. Las reuniones de evangelización y preparación del Jubileo comenzaron el 5 de junio de 1824 cuando San Gaspar y el grupo de predicadores que le acompañaban, fueron recibidos por el obispo de Gaeta y por las hermandades laicas del distrito de Porto Salvo. Las predicaciones se realizaron en las parroquias de los Santos Cosme y Damián, Santiago y en la Catedral. Por algunos documentos se deduce que algunas intervenciones tuvieron que realizarse en las plazas ya que las iglesias eran muy pequeñas y no podían contener a todos los fieles que acudían con tal motivo.

El santo de Roma fundó en Gaeta la Confraternidad de la Preciosísima Sangre, con sede en la iglesia del Rosario y a ella regaló el crucifijo que utilizó para la misión: esta escultura, está hoy expuesta en la iglesia de la vía Aragonese en el altar lateral izquierdo. La misión evangelizadora en la ciudad de Gaeta duró varios días y prosiguíó posteriormente en el territorio de la diócesis: Itri y la Civita, Vallecorsa y Ponza. En el curso de esta misión gaetana, Gaspar del Búfalo intervino con éxito contra los carbonarios: tradicionalmente, los carbonarios en Gaeta tenían una “venta” en la vía Annunziata en la trastienda de la farmacia Porcellani y en el Archivo de la archidiócesis resultó que existian algunos documentos de algunos sacerdotes carbonarios.

Imagen y relicario del Santo venerados en la iglesia de San Marco d'Alunzio, Italia. Fotografía: Damiano Grenci.

En otras ocasiones, también el obispo Luigi Maria Parisio (1827-1854), llamó a Gaspar para otras misiones en Gaeta. En el mes de junio de 1829, el sacerdote y sus compañeros retornaron a la ciudad donde realizaron algunas celebraciones religiosas en diversos barrios de Gaeta; en el diario del Venerable Giovanni Merlini se recuerda la grandiosa celebración oficiada en la iglesia de la Santissima Annunziata y en la actual plaza.

De la misión de Gaeta en el 1829 queda el testimonio de la cruz utilizada por la misión con la inscripción que recuerda aquel evento. A esta cruz de madera, conservada en la iglesia del olivo o de la Natividad, se le ha añadido posteriormente una reliquia del santo: un pequeño trozo de la tela del hábito de San Gaspar del Bufalo con una descripción (1855).

San Gaspar nació en Roma el 6 de enero de 1786, siendo sus padres Antonio y Annunziata Quartieroni, y desde sus primeros años destacó por una vida dedicada a la oración y a la penitencia. Completados sus estudios en el Colegio Romano, en el 1798, se puso la sotana y se dedicó a organizar obras de asistencia espiritual y material a favor de los necesitados. A él se debe el nacimiento de la Obra de Santa Galla, de la cual fue elegido director en el año 1806. Ordenado sacerdote el 31 de julio de 1808, intensificó su apostolado entre las clases populares fundando el primer oratorio en Santa Maria in Pincis y especializándose en la evangelización de los “barozzari”, camioneros y campesinos de la campaña romana, que tenían sus reservas de heno en el Foro Romano, que era llamado “Campo Vaccino” (campo vacuno).

Mientras tanto, para la Iglesia corrían tiempos muy duros: en la noche del 5 al 6 de julio de 1809, el Papa Pío VII fue hecho prisionero y deportado. El 13 de junio de 1810, Gaspar se negó a realizar el juramento de fidelidad a Napoleón y fue condenado al exislio y posteriormente, a la cárcel, lo que sobrellevó serenamente durante cuatro años. Vuelto a Roma, en los primeros meses del 1814, después de la caída de Napoleón, puso sus fuerzas y su vida al servicio del Papa. Pío VII le ordenó que se dedicara a las misiones populares a fin de conseguir la restauración religiosa y moral. Como un medio eficaz para promover la conversión de los pecadores, para erradicar el espíritu de impiedad y de falta de religiosidad, promovió la devoción a la Preciosísima Sangre de Jesús, convirtiéndose en un ardiente apóstol.

En 15 de agosto del 1815 fundó la Congregación de los Misioneros de la Preciosísima Sangre, a la cual se inscribieron hombres de gran santidad como el Venerable Siervo de Dios Juan Merlini o Juan Mastai Ferretti, el futuro Pío IX. Asimismo, en el 1834 fundó el Instituto de las Hermanas Adoratrices de la Preciosísima Sangre, ayudado por la Beata María De Mattias, a la cual él mismo había llamado para llevar a cabo tal misión. Sostuvo con extraordinario coraje la amarga lucha que se movía tras las sociedades secretas, especialmente, la masonería. Pero a pesar de las amenazas y atentados contra su vida, nunca dejó de predicar abiertamente contra estas sectas, que eran los focos de rabia del secularismo ateo; combatió en su conjunto a las logias masónicas y nunca se cansó de advertir a la gente contra su propaganda satánica. Pero otra plaga atacaba al Estado Pontificio como al resto de las otras regiones: los robos.

Lienzo de la "Reina de la Preciosísima Sangre", advocación mariana de los Misioneros de la Preciosísima Sangre. Lienzo de la devoción de San Gaspar del Bufalo, venerado en la iglesia de Santa Maria in Trivio, Roma (Italia).

León XII, con el asesoramiento del cardenal Belisario Cristaldi, envió entre ellos a Gaspar, que con las armas de la cruz y de la misericordia evangélica, fue capaz de reducir la terrible plaga en los entornos de Roma, trayendo la paz y la seguridad entre los pueblos. Murió en Roma, el 28 de diciembre del 1837. Fue beatificado por San Pío X el 18 de diciembre del año 1904 y canonizado por el Venerable Pío XII, el 12 de junio de 1954 en la plaza de San Pedro.

En la iglesia de la Congregación en Albano Laziale, la primera capilla a la izquierda, está dedicada a San Gaspar del Bufalo. En este lugar, tras la balaustrada y el altar fue sepultado el santo después de su muerte, como ya he dicho, ocurrida en Roma el 28 de diciembre de 1837. Bajo el altar, detrás de una artística reja, está colocada la urna que contiene parte del cuerpo del santo. La capilla fue decorada por Cisterna con ocasión de la beatificación. Sobre el altar se encuentra la figura luminosa del santo, pintada por Giovanni Gagliardi. Los dos ángeles de bronce, que se encuentran a cada lado del altar, son obras del escultor G. Roscili. Otra parte de las reliquias del santo se encuentran en Roma en la iglesia de Santa Maria in Trivio, en la zona de la Fontana de Trevi.

San Gaspar es el patrón de la ciudad de Sonnino (Latina), casa de los bandidos, que Gaspar salvó de la completa destrucción. En la bella ciudad de San Marco D’Alunzio (Messina), a causa de una gracia de conversión y un extendido culto popular, desde hace unos años se celebra la novena al santo y la misa con procesión el día 21 de octubre.
Al santo están dedicadas en Italia dos parroquias, una en Roma y la otra en Ancona:
– Parrocchia S. Gaspare del Bufalo, Via Brecce Bianche, 60131 Ancona (AN)
– Parrocchia S. Gaspare del Bufalo, Via Borgo Velino, 1, 00179 Roma

Una curiosa coincidencia en la vida de San Gaspar: nació el día de la Epifanía y murió el día de los Santos Inocentes, dos fechas que están relacionadas con la vida evangelica.

Concluyo con un pensamiento del papa San Juan Pablo II sobre el santo: “Cuando San Gaspar del Búfalo fundó vuestra Congregación en el año 1815, mi predecesor Pío VII, le pidió ir a donde ningún otro podría ir… por ejemplo, le pidió que enviara misioneros a evangelizar a los bandidos que en aquel tiempo tanto arrasaban las zonas de Roma y Nápoles. Confiado en que la solicitud del Papa era una orden de Cristo, vuestro fundador, no dudó en obedecer, aunque el resultado fue que muchos lo acusaron de ser demasiado innovador. Lanzó las redes en las aguas profundas y peligrosas e hizo una pesca sorprendente”.

Vista de la imagen yacente en bronce que recubre la tumba del Santo. Iglesia de Santa Maria in Trivio, Roma (Italia).

Oración a San Gaspar
San Gaspar, tú que has amado a la Iglesia perseguida y en el nombre de Jesús aceptaste el exilio y el oprobio; te pedimos intercedas hoy por la Iglesia: ayúdanos a discernir como vivir y promover el mensaje del Evangelio. Haz que estemos unidos a ti, para que nuestros corazones tengan verdaderamente compasión por los pobres y por los abandonados. Aumenta en nosotros el amor por la Sangre de Cristo hasta el punto de que estemos dispuestos a renunciar a nuestra propia vida. Damos gracias a Dios por tus buenas obras y por tu ejemplo. Fortalece nuestra unión contigo para que no solo no nos debilitemos sino que nos fortalezcamos cada vez más en nuestra vocación para gloria de Dios y la salvación de nuestros hermanos. Amén.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
– AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II apendice – Ed. Città Nuova
– C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
– Grenci Damiano Marco – Archivo privado iconografico y hagiografico: 1977 – 2011
– Sitio Web cpps-joomla.it
– Sitio Web golfotv.info
– Sitio Web open-site.org
– Sitio Web wikipedia.org
– Sitio Web preghiereagesuemaria.it

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