San Moisés el Etíope, monje mártir de Scete

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Pintura copta del Santo. Fuente: www.st.takla.org

Pintura copta del Santo. Fuente: www.st.takla.org

San Moisés el Etíope es conocido también como San Moisés el Moro o San Moisés el Negro. La historia más reciente del centro monástico de Scete de Ediciones J. Cl. Guy, concluye diciendo que allí existieron tres santos monjes del mismo nombre: Moisés de Scete, Moisés de Calamo y Moisés el Etíope, a los que conocemos gracias a los autores que describieron los recuerdos de sus visitas realizadas a los monjes de Egipto a finales del siglo IV y principios del V, especialmente Paladio de Galacia y Casiano el monje, (J.-Cl Guy, “Le centre monastique de Scété au IV et au début du V siècle, Prosopographie et Histoire”, Roma, 1964). A esto habría que añadir los testimonios de Sozomenos y los de la colección alfabética de los “Apophthegmata Patrum”. O sea, que estas son las fuentes que tenemos para conocer a nuestro santo de hoy.

Así, a Moisés de Scete lo conocemos solo a través de Casiano que, sin embargo, por otra parte, no proporciona ningún elemento hagiográfico preciso, salvo que vivió en Scete entre los años 390 al 400 y que gozaba de gran fama. Casiano, incluso, nos habla de Moisés de Calamo – un desierto cercano al Mar Rojo -, del que dice que su vocación monástica habría sido causada por un motivo similar a la de Moisés el Etíope, o sea, escaparse del mundo para librarse de una condena por asesinato.

Con respecto a Moisés el Etíope tenemos algo más de información gracias a la “Historia Lausiaca” (de Paladio de Galacia), en la que se dice que era natural de Etiopía, negro y muy alto. Había sido esclavo de un patrono que lo había despedido porque lo había cogido realizando pequeños robos y que al quedar en libertad, gracias a su fortaleza física y perspicacia, se convirtió en el cabecilla de una banda de ladrones que operaba a las orillas del Nilo, estando acusado de cometer algunos asesinatos durante sus pillajes. En este relato hay algo que no cuadra, porque si en aquella época un patrono cogía a un esclavo robando, lo normal es que lo castigara o matara y no que lo soltara.

Icono de los santos Moisés e Isidoro. Monasterio al-Baramous, Egipto.

Icono de los santos Moisés e Isidoro. Monasterio al-Baramous, Egipto.

Basándonos en esta “Historia Lausiaca”, a título de ejemplo, es interesante recordar la vida “poco edificante” que Moisés llevaba antes de su conversión y por eso mencionemos el episodio que cuenta del pastor del cual Moisés quería vengarse porque le había impedido cometer una fechoría. Esto es lo que cuenta: “Moisés intentaba por todos los medios matar al pastor y habiéndose enterado de que este estaba en la otra orilla del Nilo, se puso la ropa sobre la cabeza y cogió la espada con los dientes para atravesar el río a nado y llegar hasta él. El pastor lo vio venir y se escondió en una cueva y Moisés, no pudiendo hacer lo que pretendía, mató a cuatro de sus mejores carneros, los ató con una cuerda e intentó de nuevo atravesar el Nilo llevándoselos detrás de sí. Una vez alcanzada la orilla, llegó a una aldea, los despellejó y después de haberse comido toda la carne que pudo y haber vendido las pieles para comprar vino, se fue a donde estaba su pandilla, a unas cincuenta millas de distancia”.

Pero en un momento de su vida, quizás huyendo del castigo por sus crímenes, decidió visitar el monasterio de Scete donde estaba de abad San Macario el Grande. Allí, al comprobar la paz monástica y la benevolencia de los monjes, fue tocado por la gracia, se arrepintió de sus crímenes y decidió quedarse con ellos dedicándose a llevar una vida de penitencia y de ascetismo con un ardor superior a la fortaleza que había tenido durante su vida de bandido. Fue tonsurado como monje y fue ordenado de sacerdote por el obispo de Alejandría y después, deseando vivir en una mayor soledad, se retiró al desierto de Petra. Pero como las tentaciones le asaltaban violentamente, se volvió a Scete a visitar a San Isidoro, que lo alentó y le permitió reanudar sus esfuerzos de búsqueda de la perfección pero ejercitando más la virtud de la humildad.

Sepulcro de los santos Moisés el Etíope e Isidoro de Scete. Monasterio al-Baramous, Egipto.

Sepulcro de los santos Moisés el Etíope e Isidoro de Scete. Monasterio al-Baramous, Egipto.

Paladio de Galacia, refiriéndose a la muerte de Moisés, dice que murió con setenta y cinco años de edad teniendo junto a él a setenta y ocho discípulos, pero no hace alusión a la destrucción de este monasterio de Scete por parte de los bárbaros que, según el “Apophthegmata Patrum”, mataron a Moisés porque se había negado a huir cuando estos llegaron. Según J.- Cl. Guy, esta invasión tuvo lugar alrededor del año 407 y no en el año 395, fecha que durante un tiempo ha sido la aceptada por los historiadores. Los hechos ocurrieron así: sabiendo que unos bandidos iban a atacar el monasterio, dijo a los monjes que no rechazaran a los asaltantes, que evitaran cualquier violencia y que se escondieran en un lugar seguro. Mientras, él se quedó con siete discípulos suyos, encontrando la muerte a manos de quienes actuaban cómo él lo había hecho antes de su conversión. Los otros monjes que lo acompañaban también murieron martirizados. La tradición dice que él mismo manifestó que tenían que cumplirse las Escrituras que dicen que: “Quién a hierro mata, a hierro muere” (Mateo, 26, 52).

El “Sinaxario Alejandrino” del obispo Miguel de Atrib y Malig, conmemora a San Moisés el Etíope el día 24 de ba’unah (18 de junio) y la información que le dedica concluye con el martirio sufrido por Moisés y siete de sus discípulos que también se habrían negado a huir ante la invasión de los bárbaros: uno de los siete se escondió detrás de una especie de estera, aunque retomó el coraje cuando vio a un ángel que le esperaba con una corona en las manos. En este mismo texto se dice que el cuerpo del santo descansaba en el monasterio de al-Baramous. La traducción ge’ez del “Sinaxario Alejandrino” conserva esta anotación en el día correspondiente al 24 sane, añadiendo como es habitual, un “salam” de cinco versos en honor de Moisés y de sus compañeros mártires. سلام salām es una palabra árabe que literalmente significa “paz”.

Sepulcro de los santos Moisés el Etíope e Isidoro de Scete. Monasterio al-Baramous, Egipto.

Sepulcro de los santos Moisés el Etíope e Isidoro de Scete. Monasterio al-Baramous, Egipto.

Los sinaxarios bizantinos lo conmemoran el 28 de agosto con una anotación directamente dependiente de Paladio de Galacia, por lo que no hace alusión al martirio, al contrario de lo que hace el “Sinaxario Alejandrino”, que recoge la información del “Apophthegmata Patrum”. En los martirologios medievales de Occidente, San Moisés es un completo desconocido. Sin embargo, el cardenal Baronio, sabiendo que estamos ante un santo de la Iglesia Universal, lo incluyó en el Martirologio Romano el día 28 de agosto. Se le considera como el santo patrono de la “no violencia”. Sus reliquias se encuentran, junto con las de San Isidoro, en el monasterio al-Baramous.

San Moisés el Negro es muy venerado en Egipto ya que tiene fama de taumaturgo. Se cuentan muchos milagros realizados por su intercesión en pleno siglo XX. Yo, a título de ejemplo voy a relatar muy brevemente tres de ellos. Uno: el esposo de la señora Mimi Hanna llevaba dos años padeciendo una hernia de disco, la cual le producía un dolor insoportable que le obligaba a dormir en el suelo o sobre una tabla y que incluso llegó a paralizarle la pierna derecha. La situación empeoraba y los médicos que lo atendían se veían impotentes ante este sufrimiento. La familia estaba desesperada. Un día los visitó un monje que les dio un pequeño icono de San Moisés el Negro. Aquella noche el dolor se intensificó aun más y la familia pidió al santo la curación de su padre. Cuando este finalmente se quedó dormido vio en sueños que estaba en una iglesia y que se le acercaba un sacerdote negro muy alto que le dio la Eucaristía y que con aceite le dio una refriega en la espalda, piernas y pies mientras invocaba a la Santísima Trinidad. Al despertarse a la mañana siguiente contó el sueño a sus hijos y cuando estos se dispusieron a ayudarlo para bajar de la cama, comprobaron estupefactos, que el padre se levantó solo sin ningún tipo de dolor. La familia acudió a su parroquia y contó lo sucedido al párroco.

Sepulcro de los santos Moisés el Etíope e Isidoro de Scete. Monasterio al-Baramous, Egipto.

Sepulcro de los santos Moisés el Etíope e Isidoro de Scete. Monasterio al-Baramous, Egipto.

Otro: en el mes de septiembre de 1996, Abdel Habib Jadallah fue avisado de que su hijo Sameh de catorce años, compitiendo con otros chiquillos de su edad, se había subido a una palmera de unos quince metros de altura de la que cayó fracturándose la base del cráneo. Fue llevado al hospital Bani Mazar y los médicos comprobaron la fractura y una hemorragia craneal, aparte de otras lesiones menos graves. Aunque el chaval estaba en coma, los médicos Ibrahim Hanna Fahim y Essam Fahmy decidieron trasladarlo a El Cairo. Su padre se encomendó a San Moisés y, a pesar de que conocía a todos los sacerdotes de la zona, vio que se le acercó un sacerdote desconocido, de gran estatura. Le dijo que rezara por su hijo que estaba en el hospital al mismo tiempo en el que el sacerdote le dio una palmadita en el hombro diciéndole que no tuviera miedo. Todos los presentes vieron la escena, pero aun así, uno de los presentes fue a buscar un pañuelo que había tocado las reliquias de San Moisés y lo colocó encima de Sameh. A los veinte minutos, el joven salió del coma y bajo el asombro de los médicos, pudo ser tratado, recuperándose completamente, quedando sin secuela alguna.

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Otro: La madre del brigadier Samir Azer Hanna, de setenta años de edad, desde diciembre de 1997 a febrero de 1998, tuvo que recibir sesiones de radiación en su pierna derecha, pero el 17 de febrero, se cayó en su casa y se rompió el cuello de la pierna en la que estaba recibiendo la radiación. Fue evacuada al hospital de las fuerzas armadas, donde la operaron y donde le diagnosticaron que además tenía un cáncer en la glándula tiroides. En el hospital comenzaron a tratarla pero, después de un mes de hospitalización, vieron que no respondía al tratamiento de rehabilitación que hacía dos veces al día. El domingo 21 de marzo, estando caminando dentro del hospital, sintió un dolor terrible y al llevarla al servicio de Rayos X pudieron comprobar que la articulación artificial que le habían implantado se había desplazado tres centímetros y medio. Por recomendación del cirujano que había realizado la operación, el Doctor Mohamed Khairy, le dieron anestesia general para operarla de nuevo. Los médicos avisaron a la familia de que la operación revestía especial gravedad a causa de los problemas cardíacos de la paciente.

Sepulcro de los santos Moisés el Etíope e Isidoro de Scete. Monasterio al-Baramous, Egipto.

Sepulcro de los santos Moisés el Etíope e Isidoro de Scete. Monasterio al-Baramous, Egipto.

El 22 de marzo, uno de sus hijos fue al monasterio al-Baramous solicitándoles a los monjes un poco de aceite de una de las lámparas que alumbraba el sepulcro de San Moisés. Se marchó de nuevo a El Cairo y ungió la pierna de su madre. La mañana del 24 de marzo, al pasar la revisión médica comprobó que al estirarle el médico la pierna a la paciente, esta no sentía ningún dolor y al hacerle las pruebas médicas pertinentes comprobaron que, inexplicablemente, la pierna estaba completamente curada y que no necesitaba ninguna otra atención médica, ni siquiera para el corazón y tiroides.

Antonio Barrero

Película copta del Santo:

Bibliografía:
– Budge, E.a.W., “El libro de los santos de la Iglesia Etiópica”, Cambridge, 1928
– Casiano, “De institutis coenobiorum”, edic. J.- Cl. Guy, Paris, 1965
– J.-Cl Guy, “Le centre monastique de Scété au IV et au début du V siècle, Prosopographie et Histoire”, Roma, 1964
– Paladio de Galacia: “Historia Lausiaca”, XX edic. C. Butler, Cambridge, 1904.
– Sauget, J.M., “Bibliotheca sanctórum, tomo IX”, Città Nuova Editrice, Roma, 1989.

Enlaces consultados (18/09/2015):
– http://days.pravoslavie.ru/Life/life4535.htm
– www.chjoy.com/vb/showthread.php?t=45261

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Todos los Santos delincuentes, rogad por nosotros

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De izqda. a dcha: San Dimas (cuadro de altar barroco), San Judas Tadeo (estampa devocional) y San Moisés de África (icono ortodoxo).

Un caso particular y que merece especial atención es el de la devoción popular a algunos santos por los delincuentes y también a ciertas devociones populares, algunas aceptadas por la Iglesia y otras no y hasta rechazadas totalmente por la clerecía, entre éstas están los cambios de patronazgos de algunos santos y la adopción de otros muchas veces sólo por su popularidad, me enfocaré especialmente al caso de México, puesto que la persona que me extendió la duda sobre este tema pertenece a este país, y especialmente al caso de San Judas Tadeo al cual se han comenzando a encontrar sus imágenes en las residencias de los delincuentes, lo que ha propiciado el que se le cree una mala fama al santo y ser conocido como un santo de los ladrones o una devoción de gente relacionada con el crimen, pero no me quedare sólo en el caso de San Judas, también sobre algunas devociones más, como ya mencioné, que se han destacado por ser adoptadas entre la devoción de los criminales.

San Dimas (24 de marzo) Conocido como “el buen ladrón” que murió junto a Cristo en la cruz y al que le prometió que estaría junto a Él en el Paraíso, es considerado el patrón de los delincuentes arrepentidos, aunque muchos de los aun pertenecientes a la vida delictiva le consideran simplemente como el patrón de la delincuencia y le piden su intercesión para ayudarles en su “trabajo” muy a pesar de que la Iglesia pueda estar en contra de esto, por otra parte también se le considera abogado para recuperar cosas robadas o extraviadas de lo cual el esoterismo ha hecho uso y lo envuelve en ritualismos donde usando velas negras, chile en polvo (ají picante) y rezando la oración al Santo el supuesto ladrón deberá enfermarse gravemente hasta que no devuelva lo robado, la oración en uno de sus párrafos dice de esta forma:

“¡Oh Glorioso San Dimas! Te suplico que intercedas por mí a Dios, nuestro Señor, que humille el corazón de la persona a quién me haya robado, que devuelva sin que nadie se dé cuenta ¡Oh Dimas Santo como tú fuiste ladrón bueno y justo, pues te pido que hagas aparecer lo que se me ha extraviado lo más pronto!”.

Hay que resaltar que no es el único santo al que el pueblo le cambia el patronazgo, famoso es el caso de Santa María Magdalena patrona de las prostitutas arrepentidas y que es venerada como su patrona por muchas mujeres de la vida galante sin arrepentir, siendo que estos patronazgos aunque lejos de ser aprobados por la Iglesia la gente se los da pues sienten así la  protección en su vida o en su labor aunque esta no este del todo acorde a la moral.

San Moisés de África (el Negro o el Etíope, 28 de agosto) Otro famoso Santo de la cristiandad que habría que resaltar en estos casos de delincuencia es el de San Moisés, patrón del continente africano quien según se cuenta durante su juventud se dedico al bandolerismo, salteador de caminos y asesino, hasta que se convirtió aunque no está a un muy clara la forma de su conversión y se hizo monje. Tiempo después con arduo trabajo y mortificación logró domar sus instintos violentos y se ordeno sacerdote, al ser atacado en una ocasión su monasterio, ordeno a los monjes que se fueran sin pelear y les dijo, “yo me quedo pues no quiero contradecir al Señor cuando dijo, el que hierro mata a hierro muere”, San Moisés se quedo con otros siete monjes de los cuales sólo uno sobrevivió, murió a la edad de setenta y cinco años.

El tercer caso que mencionare será el de San Judas Tadeo que es sobre el cual me hicieron la pregunta en específico, primero veremos una breve reseña de su vida.

Imagen popular contemporánea de San Judas Tadeo.

San Judas Tadeo (28 de octubre) Uno de los doce apóstoles del Señor, al parecer primo de Jesús y autor de uno de los libros del Nuevo Testamento. Después de la resurrección predico juntó a San Simón en Persia donde debido a las conversiones que obtuvieron murieron mártires, Judas decapitado por el hacha y Simón aserrado en dos mitades. A San Judas se le considera patrón de las causas difíciles y desesperadas, de los estudiantes y algunos del trabajo. Este último patronazgo es el que nos conlleva especialmente a la delincuencia, pues como bien se puede distinguir en la vida y leyenda de San Judas Tadeo no se menciona nada que tenga que ver con el mundo delictivo.

El que San Judas Tadeo se le considere particularmente en México como patrón para conseguir trabajo ha hecho que muchos delincuentes se encomienden a él, puesto que para muchas de las personas que se dedican a esto, ese es un trabajo, sumado además a la creciente devoción al Santo, que empezó a principios del siglo XX con la llegada de los misioneros claretianos al templo de San Hipólito, hasta donde el día de hoy se sigue venerando cada 28 de mes al apóstol, esta misma devoción ha hecho denigrar mucho la imagen del Santo, al grado que muchos piensan que los que le son devotos son gente del bajo mundo o que es una devoción solo de delincuentes cuando es todo lo contrario; la creciente devoción en la población al santo ha hecho que también los delincuentes se encomienden a él, eso no quiere decir en ningún modo que San Judas Tadeo, San Dimas o San Moisés, aboguen por los ladrones o que den su patrocinio ante tales actos delictivos que como bien sabemos están en contra de los mandamientos especialmente el de “no robarás” , y al ser los santos los más grandes seguidores de las leyes de Dios de ninguna forma estaría su patrocinio de por medio en un acto delictivo, es la gente las que inmiscuyen a los santos en sus actos y los que les damos esos matices, por eso algunos como San Dimas terminan en la brujería haciendo “que los ladrones se enfermen” para que devuelvan lo robado, o que San Judas Tadeo se encuentre en las residencias de muchos narcotraficantes, debido a esta situación también cabe hablar en este tema sobre las devociones que no son aceptadas por la Iglesia y que la mayoría de ellas por no decir que todas son consideradas heréticas y que van en contra de la doctrina de la Iglesia, y la mayoría de ellas reciben un culto que ha ido aumentando los últimos años, por personas que se dedican al narcotráfico, secuestros y actos delictivos de todo tipo, me enfocaré en cuatro especialmente que son los que más relevancia han tenido los últimos años en México.

Imagen popular de la Santa Muerte.

La Santa Muerte (o San la Muerte): La devoción a la Santa Muerte (o San la Muerte en Argentina) en el caso de México se remonta hasta la época prehispánica con el culto a Mictlantecuhtli (Señor de la región de los muertos) entre los aztecas y a Yum Kimil (Ah Puch) entre los mayas y a Tezcatlipoca (Señor de la Noche y de los brujos), en la época virreinal existió un culto a la muerte que después fue tratado de ser eliminado por la Iglesia pero no se logró por completo caso especial es el de San Pascualito rey en Chiapas; pero el mayor auge hacia la figura de la Santa Muerte como se conoce al día de hoy en la figura de un esqueleto vestido de negro con una guadaña en la mano, una balanza y el mundo es de finales del siglo XIX de una influencia griega y romana y sobre todo medieval a lo que a la representación de la muerte se refiere, principalmente en el estado de Veracruz, famoso por el pueblo llamado Catemaco, mejor conocido como “la ciudad de los brujos” donde un hechicero practicante de la magia negra luego de tener ciertos sueños con la muerte en el techo de su local apareció una imagen de la muerte, de inmediato acudió a la iglesia a buscar un sacerdote para que se la bendijera, pero lógicamente este se negaría ya que la aparición de este ser descarnado se debía a que en ese sitio se practicaba la magia negra. Tiempo después la imagen comenzaba a desvanecerse y el hechicero tuvo nuevamente sueños donde la muerte le pedía que hiciera una imagen suya y que le prendiera velas rojas símbolo del amor, necesario para que pudiera quitar el dolor a la muerte de los hombres. El culto a este ser descarnado es uno de los más populares entre los delincuentes pues se considera que es una entidad que “domina” la luz y la oscuridad y que a diferencia de los santos si te ayuda a hacer el mal, además algunas la consideran como “esposa de Dios” y que existe desde el principio de los tiempos como este y que por lo tanto es omnipotente y que Cristo intercede por nosotros ante ella, en una de sus oraciones más famosas dice de esta forma “Jesucristo vencedor, que en la cruz fuiste vencido”. Le visten de diferentes colores, según el color será la petición que le hagas, el negro es el que se usa para hacer el mal y el rojo para el amor. La Iglesia Católica mexicana tradicionalista, mejor conocidos como Tridentinos y que no tiene nada que ver con la Iglesia Lefebrista, son los principales difusores del culto, haciéndole misas y dedicándole iglesias como si de un santo se tratara. Se debe recordar que Cristo venció a la muerte con su resurrección y que esta es un castigo que Dios le dio al hombre por su desobediencia.

Busto de Jesús Malverde en su capilla en Culiacán, Sinaloa (México).

Jesús Malverde (Patrón de los narcotraficantes) El llamado “santo” patrón del narcotráfico, hasta el día de hoy no existe ni un documento que avale la existencia de este personaje, el cual según narra la leyenda nació en Culiacán, Sinaloa, en el Norte de México en 1870 y que según se cuenta se trato de un bandolero bueno que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, fue muy perseguido al grado de robar en la casa del gobernador del Estado; cuando ya estaba a punto de morir dice una de las leyendas que le pidió a uno de sus compadres que lo entregara con las autoridades y que la recompensa la repartiera entre los pobres, otra leyenda dice que al contrario su compadre lo traiciono para quedarse con el dinero, el bandolero Malverde es colgado y fue prohibido el que fuera enterrado, el primer milagro que se cuenta sucedió a un arriero el que según en unos casos dice que perdió una mula en otros una vaca y al ser su único sustento le pidió al ánima del hombre que estaba colgado que si lo ayudaba a encontrarlo el cubriría su cuerpo con piedras, y en el momento apareció el anime y entonces el hombre en agradecimiento cubrió su cuerpo, lo que propicio que empezara la fama al ánima de Malverde: posteriormente se construyó una capilla cercano a  donde se piensa fue colgado Malverde (cabe decir que tampoco existen los restos de este hombre) y donde se le venera hasta hoy. Los narcotraficantes le han adoptado como su patrón por asimilarse ellos al igual como Malverde como bandidos que a través de su oficio ayudan a la pobre gente de sus pueblos, cosas como esta han propiciado que muchos digan que el portar el escapulario de Malverde te protegen de las balas en las redadas de la policía, en la mayoría de los decomisos de droga que la policía hace entre los grupos de grandes narcotraficantes siempre por lo general se encuentra un altar dedicado a Malverde o a la Santa Muerte, hay que decir además que la imagen que se usa para representarlo no existía anteriormente y fue sacada de la unión del cantante Pedro Infante y de otros personajes, no habiendo nada que avale con certeza que esa imagen fuera Malverde.

Maximon (Judas Iscariote o el falso San Simón) venerado en Santiago Atitlán, Guatemala, su culto se ha difundido en gran parte del territorio mexicano, es un culto a dioses antiguos en la imagen de un hombre vestido de negro, al cual para que la iglesia por un tiempo lo permitiera decían era San Simón y de ese nombre le llaman hasta hoy y le celebran el 28 de octubre, aunque en verdad la mayoría lo asimila como Judas Iscariote, una de sus oraciones más populares dice de esta forma “ Y por aquel que vendiste por treinta monedas de plata…” con esto creo que más claro no puede estar. En el caso de este culto también los que se dedican a oficios no muy sanos le tienen por patrón, siendo que al igual que la Santa Muerte se piensa que el sirve para hacer el bien y el mal y que por lo tanto puede abogar por la delincuencia.

Retrato de Francisco (Pancho) Villa en su caballo Siete Leguas.

Pancho Villa (Francisco Villa, Doroteo Arango) Doroteo Arango, que era el verdadero nombre de Francisco Villa, es uno de los héroes de la revolución mexicana que lucho en las filas maderistas para derrocar la dictadura en 1910 en el norte de México, fue famoso por ser un bandolero y mujeriego, lo que ha movido a gente que desde su muerto le empezó un culto, especialmente le piden que los ayude en el bandolerismo así a como él lo fue, o para conseguir muchas mujeres o dinero, este tipo de culto se ah difundido sobre todo debido al espiritismo ya que muchas personas dedicadas a este oficio dicen ser usados por el espíritu de dicho héroe revolucionario.

Bibliografía:
– Genis, José, Jesús Malverde patrono de narcotraficantes y desamparados, en Crónicas y leyendas mexicanas, tomo X, México, enero, 2006, pp. 68-80.
– Genis, José, El culto al ánima de Jesús Malverde, en Crónicas y leyendas mexicanas, tomo XII, México, Agosto, 2006.
– Gómez, Marco Antonio, Delgado, José Arturo, Ritos y mitos de la muerte en México y otras culturas, Editorial Tomo, México, segunda edición, 2002.
– Niño, Eleazar Franco, El más grande error religioso de nuestro tiempo en México: el “culto” a la “Santa” Muerte, Arquidiócesis de Puebla, México, s/e, 2006.
– Olmos, José Gil, Los brujos del poder el ocultismo en la política mexicana, Debolsillo, México, quinta reimpresión, 2009.
– Sellner, Albert Christian, Calendario Perpetuo de los Santos, Hermes, México, primera edición, 1995.
– Saucedo Zarco, Carmen, Historias de Santos mexicanos, Planeta, México, primera edición, 2002.
– Zarazúa Campa, Jorge Luis, La Santa Muerte el mal de ojo y otras supersticiones, Apóstoles de la Palabra, México, s/e, 2006.

Consulta en Internet
http://www.oremosjuntos.com, consultado el 25 de octubre de 2010

http://www.santiagoatitlan.com, consultado el 30 de octubre de 2010

André Efrén

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