La Navidad en México (IV)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nacimiento Guadalupano, en la Antigua Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, año 2014, cortesía de Luis Alberto Rosher.

Nacimiento Guadalupano, en la Antigua Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, año 2014, cortesía de Luis Alberto Rosher.

Las primeras Navidades en México y el origen de sus tradiciones
Durante los días que preceden al 25 de diciembre en la cultura azteca se celebraba la fiesta llamada Panquetzaliztli, “levantamiento de banderas”, celebrada el decimoquinto mes del calendario azteca, en el cual se preparaban para conmemorar el nacimiento de su dios tutelar Huitzilopochtli, “colibrí hechizado”, cuyas leyendas hacían referencia que había nacido de la diosa Coatlicue “la de la falda de serpiente”, la cual concibió a su hijo virginalmente después de que del cielo cayó en su seno una bola de brillantes plumas. Sus hijos e hijas, enojados al darse cuenta que su madre estaba embarazada sin saber de quién, decidieron asesinarla por consejo de su hermana Coyolxauhqui, pero al nacer Huitzilopochtli, que era el dios de la guerra y que nació armado totalmente para esta, dió muerte a sus hermanos para proteger a su madre del peligro. En esta fiesta los aztecas celebraban la salida de Huitzilopochtli del vientre de su madre, asemejándolo a la salida del sol diariamente. Es destacable que en esta misma fecha los mayas celebraban el advenimiento de Kukulkán.

Durante el Panquetzaliztli, los sacerdotes ayunaban durante cuarenta días y realizaban penitencias como caminar desnudos por la noche para llevar ramos a los montes. Esta fiesta como otras celebraciones aztecas iba acompañada de danzas y cantos durante los cuarenta días que duraba y al final de esta se sacrificaban a varios esclavos en honor a su dios. También los aztecas acostumbraban en estas festividades colocar banderas en los árboles frutales y se plantaba una enorme bandera en medio del patio del templo. Las banderas eran símbolos de las víctimas guerreras del sacrificio, lo cual daba nombre a la festividad, y prendían fogatas en los templos en honor a su dios. Posteriormente, al llegar el invierno, los aztecas llevaban invitados a sus casas para servirles comida y obsequiarles con unos muñecos comestibles llamados Tzoatl. Durante el Panquetzaliztli era la festividad en que los aztecas sacrificaban la mayor parte de prisioneros de las guerras floridas [1].

"La adoración de los reyes Magos", oleo/tela, siglo XVIII, Baltasar de Echave Orio, Museo Nacional de Artes.

“La adoración de los reyes Magos”, oleo/tela, siglo XVIII, Baltasar de Echave Orio, Museo Nacional de Artes.

A la llegada de los primeros evangelizadores franciscanos, y al percatarse estos de la coincidencia de fechas de la fiesta del Panquetzaliztli con el adviento y la navidad cristiana, aprovecharon estas coincidencias. Todo indica que fue el religioso franciscano fray Pedro de Gante quien en 1528 celebró por primera vez la Navidad en México. Reunió a todos los indios en el patio del templo de San José de los Naturales de la ciudad de México fundado por el mismo. Gante relata que llegaron tantos indios que no entraban en el patio y les enseño a cantar el himno “Hoy nació el redentor del mundo”, el cual entonaron el 24 de diciembre después de celebrar la misa.

Fray Toribio de Benavente, mejor conocido como “Motolinía”, siendo un importante cronista de la Nueva España, en su obra “Historia de los Indios de Nueva España” narra de esta forma la celebración de las primeras Navidades en territorio mexicano: “La noche de Navidad ponen muchas lumbres en los patios de las iglesias y en los terrados de sus casas, y como son muchas las casas de azotea y van las casas una legua, y dos, y más, parecen de noche un cielo estrellado; y generalmente cantan y tañen atabales y campanas, que ya en esta tierra han hecho muchas. Ponen mucha devoción y dan alegría a todo el pueblo, y a los españoles mucho más. Los indios en esta noche vienen a los oficios divinos y oyen sus tres misas, y los que no caben en la iglesia por eso no se van, sino delante de la puerta y en el patio rezan y hacen lo mismo que si estuviesen dentro.”

En 1530, por disposición del primer obispo de México fray Juan de Zumárraga, se escenifico la “Farsa de la Natividad Gozosa de Nuestro Salvador” para con esta dar a conocer a los neófitos el significado de la Navidad. También en la misma época se acostumbraba para la fiesta de la Epifanía representar el famoso “Auto de la Adoración de los Reyes Magos” obra escrita en náhuatl por fray Andrés de Olmos, que posiblemente se haya basado en el célebre “Auto de los Reyes Magos” del siglo XIII. “Motolinía” hace referencia que el 6 de enero los indios iban al pesebre que se colocaba en los templos y ofrecían velas, incienso, palomas y codornices al Divino Infante.

"Las Nueve Jornadas de los Santos Peregrinos", grabado/papel, siglo XIX, José Guadalupe Posada, Colección Andrés Blastein.

“Las Nueve Jornadas de los Santos Peregrinos”, grabado/papel, siglo XIX, José Guadalupe Posada, Colección Andrés Blastein.

Es de destacar que por estos mismos años es cuando los religiosos españoles en Nueva España hacen un aporte importante a la festividad universal de la Navidad, pues es en este momento, tratando de atraer a los naturales, cuando deciden adornar los pesebres con la flor de cuetlaxochitl que hasta ese momento era usada como ofrenda a los guerreros difuntos, y que los religiosos la tomaron como una flor de paz y eternidad nombrándola flor de nochebuena o de pascua.

Durante el siglo XVII la Navidad se había totalmente arraigado entre las tradiciones novohispanas, de tal manera que el 24 de diciembre las personas de la clase aristocrática colocaban en las ventanas de sus casas figuras de la Virgen María y otros santos de su devoción, a las que rodeaban con cirios y velas. Por otro lado los indígenas y los mestizos se reunían en las múltiples cruces atriales que había por toda la ciudad de México para rezar un rosario a la Virgen. Se organizaban grupos encabezados por sacerdotes que realizaban una procesión recorriendo todas estas cruces atriales de la ciudad y rezaban en cada una de ellas.

El origen de las Posadas navideñas o las Nueve Jornadas
Hacia 1587 en la población de San Agustín de Acolman, actual Estado de México, el religioso agustino fray Diego de Soria prior del convento pide al papa Sixto V una bula para celebrar en Nueva España nueve misas llamadas “de aguinaldo” en los nueve días anteriores a la Navidad. Fray Juan de Grijalva nos narra que por la bula “Apud Sanctu Marcum” del 5 de agosto de 1586, concedía Sixto V el permiso para realizar dichas misas y concedía indulgencia plenaria y remisión de todos sus pecados a los que confesados y comulgados asistieran a las misas de aguinaldo. Tomaron el nombre de “misas de aguinaldo” debido a que al final de cada una de estas las cuales se celebraban a primera hora del día se obsequiaba frutas o dulces lo que era llamado “aguinaldo”. Las misas de aguinaldo que son el antecedente de las posadas mexicanas que recuerdan el peregrinar de José y María en Belén buscando posada (para profundizar al respecto recomiendo leer el primer artículo de la serie de La Navidad en México), se celebraban con un ambiente festivo con música ejecutada con instrumentos prehispánicos y europeos. Estas festividades de las misas de aguinaldo tuvieron tanto éxito que posteriormente se trasladaron a las haciendas, barrios y casas particulares tomando la forma de las tradicionales posadas que hasta el día de hoy se siguen realizando en los días del 16 al 24 de diciembre. La misa de aguinaldo fue sustituida en los hogares por el rezo del rosario y la lectura de la novena de las “nueve jornadas” como es conocida la novena de posadas y al finalizar se repartían juguetes llenos de dulces. Durante el virreinato era común que los conventos de monjas entre el 16 y el 24 de diciembre enviaran a las casas de sus benefactores un par de peregrinos para pedir posada y recolectar con estas, limosnas para el convento.

"La adoración de los reyes Magos", Ex convento de san Agustín Acolman, Estado de México, Lugar donde fray Diego de Soria inició las Posadas.

“La adoración de los reyes Magos”, Ex convento de san Agustín Acolman, Estado de México, Lugar donde fray Diego de Soria inició las Posadas.

Las posadas se volvieron sumamente populares en el pueblo al grado que llego a tales excesos que el mismo arzobispo de México las prohibió en 1808, debido a que las posadas se habían convertido en grandes fiestas y bailes contrarias a la devoción de los Santos Peregrinos según consta en el edicto del arzobispo. A pesar de la prohibición las posadas siguieron realizándose primero a escondidas, y luego de forma normal, y es en este mismo siglo XIX cuando toman la forma que hoy se conocen con un canto que se entona para pedir posada, la piñata y los peregrinos.

Las piñatas navideñas
Precisamente es la piñata junto con los peregrinos el símbolo nacional de las posadas mexicanas y el origen de estas es bastante lejano a México, pero aquí se ha nacionalizado la piñata y tomado matices propios del país. La piñata fue inventada en China ya que en este lugar como parte de las celebraciones de Año Nuevo se acostumbra hasta el día de hoy romper una piñata con forma de vaca, buey o búfalo relleno con semillas de cinco clases diferentes. Los mandarines eran quienes se encargaban de golpear la piñata con varas de madera recubiertas de diversos colores y una vez rota la piñata, los residuos se quemaban y los asistentes las guardaban como amuletos de buena suerte para todo el año.

Hacia el siglo XII, Marco Polo después de viajar al Oriente, llevó la tradición de las piñatas consigo a Italia donde fue llamada “pignatta” (olla) y de ahí se esparció por Europa. En un principio fueron los Reyes de la casa de Borbón quienes en sus celebraciones en el palacio rompían piñatas las cuales estaban rellenas de monedas de oro, piedras preciosas y joyas. En España la piñata comenzó a romperse como parte de las festividad de cuaresma previas a la Semana Santa en el llamado “Domingo de piñata”. A la llegada de los españoles a México trajeron consigo la tradición de las piñatas las cuales en un principio también se rompían en Cuaresma, en el domingo posterior al Miércoles de Ceniza. Tal parece que la primera piñata que vio el Nuevo Mundo fue quebrada en Iztacalco.

No se sabe con certeza en que momento los religiosos decidieron trasladar la tradición de las piñatas de cuaresma a la Navidad. Actualmente en algunas localidades aún se acostumbra en cuaresma romper piñata. Al ser trasladada la tradición a la Navidad comenzó a formar parte de las posadas ya que después de pedir posada y hacer los debidos rezos se rompe la piñata, la cual comenzó a simbolizar al demonio, con sus siete picos representando los siete pecados capitales. Los dulces o fruta que tradicionalmente la rellenaban simbolizaban estando aun dentro de la piñata las delicias que el demonio ofrece al pecador y al ser rota la piñata y caer sobre quien la ha quebrado simboliza la gracia de Dios que cae sobre nosotros. El palo con el que se rompe es símbolo de la virtud y se venda al participante como símbolo de la fe ciega. Al acto de romper la piñata se considera como que el hombre, gracias a su fe, vence al demonio, mientras tanto los demás asistentes entonan el tradicional canto para romper la piñata:

Dale, dale, dale
no pierdas el tino
porque si lo pierdes
pierdes el camino

Dale, dale, dale
dale y no le dio
quítenle la venda
porque sigo yo.

Ya le diste una
ya le diste dos
ya le diste tres
y tu tiempo se acabo

La piñata tiene caca…,
tiene caca…,
cacahuates de a montón.

Esta piñata
es de muchas mañas
solo contiene
naranjas y cañas

No quiero oro
ni quiero plata
yo lo que quiero
es romper la piñata.

Echen confites
y canelones,
pa’ los muchachos
que son muy tragones

Anda María
sal del rincón
con la canasta
de la colación

Andale Juana
no te dilates
con la canasta
de los cacahuates.

Castaña asada
piña cubierta
denle de palos
a los de la puerta

Y que le sirvan
ponches calientes
a las viejitas
que no tienen dientes

Nacimiento barroco del templo de los Santos Reyes, en Los Reyes Tlanechicolpan, Puebla. Cortesía de Tacho de Santa María. Este tipo de imágenes eran muy gustadas durante el virreinato y muchas se hacían traer desde Guatemala.

Nacimiento barroco del templo de los Santos Reyes, en Los Reyes Tlanechicolpan, Puebla. Cortesía de Tacho de Santa María. Este tipo de imágenes eran muy gustadas durante el virreinato y muchas se hacían traer desde Guatemala.

Muy posiblemente los religiosos decidieron hacer uso de la piñata en las posadas debido a la tradición que los aztecas tenían durante el Panquetzaliztli de una curiosa costumbre en la que solían colgar una figura de Huitzilopochtli decorada con plumas de colores y llena de ofrendas, la cual era apaleada por un sacerdote hasta que la ofrenda caía y se esparcía por el suelo.

Existen narraciones de que en las primeras posadas realizadas fuera de los templos ya se acostumbraba tener una olla llena de confites, cacahuates y frutas de la temporada adornada con papel de china de vivos colores y oropel, y que esta olla debía ser rota por una persona con los ojos vendados. Todo esto es muy similar a lo que actualmente se realiza con las piñatas durante las festividades de las posadas mexicanas, lo que nos habla que muy tempranamente en la Nueva España a la piñata se le asimilo con la Navidad como con la Cuaresma. Durante el siglo XIX las piñatas no se rompían, ya que eran elaboradas con diversos listones de colores los cuales se jalaban para que así saliera lo que la piñata tenía por dentro.

Los nacimientos mexicanos
Los registros históricos indican que la primera representación del nacimiento se llevó acabo a instancia de los religiosos franciscanos en Tlajomulco, Jalisco en 1550 realizada con personas muy similar a lo que hiciera San Francisco de Asís siglos antes, con los personajes centrales, José, María, el Niño, la mula y el buey, algunos pastores y los reyes magos, mientras un grupo de indígenas entonaban versículos bíblicos a modo de villancicos.

Es posterior a esta representación que fray Pedro de Gante funda una escuela en Texcoco donde enseña a los indígenas a elaborar las primeras piezas que se usarían en los nacimientos de las iglesias. Fue en el siglo XVIII cuando las figuras de barro comenzaron a ser populares y a usarse por el pueblo. Estas primeras imágenes eran vestidas a la usanza de la época y se veían arzobispos, virreyes y personajes de las diferentes castas en el nacimiento. Fueron los mismos franciscanos quienes, radicados en Taxco, hicieron participe de los nacimientos a la flor de Nochebuena o de Pascua.

Las imágenes de vestir también fueron gran éxito pues eran vestidas finamente por jovencitas y religiosas, Nacimiento del templo de la Asunción de María, Milpa Alta, México D.F., Cortesía de Carlos Flores Blanco.

Las imágenes de vestir también fueron gran éxito pues eran vestidas finamente por jovencitas y religiosas, Nacimiento del templo de la Asunción de María, Milpa Alta, México D.F., Cortesía de Carlos Flores Blanco.

Fueron famosos los nacimientos que elaboraban las religiosas del convento de la Encarnación de la ciudad de México pues lo enriquecían con gran cantidad de pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento, de este modo no podían faltar Adán y Eva al principio del Belén, los Reyes Magos con todo su cortejo, el ermitaño y el demonio. Las familias acomodadas solían encargar a Guatemala bellas imágenes estofadas y policromadas para el nacimiento, las cuales muchas veces solo el transporte hasta la ciudad de México resultaba más costoso que la misma elaboración de las esculturas. Otras familias solían ir al mercado del Parían, el cual se localizaba en lo que actualmente es el zócalo de la ciudad de México, y compraban finas esculturas realizadas en marfil o porcelana traídas de Filipinas y otros más gustaban de las imágenes de candelero o de pijama para ser vestidas por las niñas y jóvenes casaderas de la familia con finas telas y brocados. En esto también destacaban las religiosas de los conventos en la elaboración de ropas para las imágenes. La devoción popular enriquecía las imágenes del nacimiento mandado a ponerles aureolas y coronas de plata a los peregrinos y al cortejo de los Reyes Magos con arneses de plata y ricas telas.

En este periodo es cuando los dominicos popularizan el rezo del rosario de rodillas ante el nacimiento para celebrar los días sagrados. Es pues también aquí cuando se populariza el uso de cantos ante el pesebre y el arrulló del Niño Jesús que hasta el día de hoy se conservan en la tradición mexicana; así cada noche del 24 de diciembre alguien es seleccionado como padrino del Niño Jesús y es quien ayudara a arrullarlo y lo dará a veneración, se pone la imagen en una manta la cual es sostenida por ambos lados y se comienza a arrullar mientras se entona un canto para este efecto. También fueron muy gustadas las imágenes elaboradas en cera, en especial las del artista poblano José de Borja; este tipo de imágenes tendrán su auge especialmente en el siglo XIX. Ya para el decimonónico además comenzaron a tener auge las piezas de nacimiento de elaboración popular y con personajes de la cotidianeidad mexicana, esto debido al nacionalismo imperante a partir de la independencia de México.

Nacimiento mexicano de corte popular los cuales se hicieron famosos entre el pueblo a partir del siglo XIX. Colección particular de Ivan Emmanuel.

Nacimiento mexicano de corte popular los cuales se hicieron famosos entre el pueblo a partir del siglo XIX. Colección particular de Ivan Emmanuel.

A mediados del siglo XX destacó especialmente en la elaboración de nacimientos el poeta y museógrafo Carlos Pellicer quien cada año montaba un enorme nacimiento en una habitación de 16 metros en la cual, a decir de él mismo, juntaba todas las artes: hacía que amaneciera y oscureciera, se escuchaba un poema grabado que anualmente elaboraba para el nacimiento y con sus amigos artistas, quienes le ayudaban, solían ir al bosque de Chapultepec a buscar vegetación para usar en el Belén, a decir del mismo Pellicer, “Este nacimiento es lo único importante que he hecho en mi vida. Es lo único importante porque en él he logrado conjugar todas las artes, mucho más importantes que mis libros y poemas y los museos que organicé, por el hecho de ser un simple acto de fe”. Cada año también Pellicer montaba el nacimiento del templo de San Lorenzo de la ciudad de México y el del Fondo de Cultura Económica, todas las imágenes eran elaboradas en cera hechas con las especificaciones del poeta.

Esta noche en el agua
canta la tierra.

Con el alma en los ojos
van las estrellas,
húmedas en la sombra
que el tiempo deja.

El sol en un pesebre
volvió a ser niño,
es lo mismo el pesebre
que el infinito.

El pesebre es el cielo
del sol nacido.

La Virgen: la vía láctea;
José el carpintero
regresó de los árboles
con un lucero
que nació entre sus manos
como un sueño.

Esta noche
la luz se ofrece a todos.

Tómala para siempre
y en vez de lodo
distribuirás diamantes
de a todo a todos.

(Cosillas para el nacimiento, Carlos Pellicer, 1973)

En el caso de los nacimientos mexicanos hay una particularidad que destacar en un estado de la república y me refiero a los nacimientos que se montan anualmente en la población de Teabo, Yucatán. A partir del 16 de diciembre las familias de la población comienzan a elaborar sus singulares nacimientos, los cuales tienen la particularidad de que anualmente tienen una temática diferente. De esta forma podemos ver la Natividad del Señor en una Selva, en un circo, en un parque, en la isla del tesoro o entre las nubes y un sin fin de temáticas diferentes más, los cuales son elaborados con gran arte e imaginación por parte de los habitantes. El nacimiento debe estar listo para el 24 de diciembre ya que durante la noche todas las casas del pueblo que ponen nacimientos abren sus puertas a los visitantes los cuales en grupos, a partir de las 8 de la noche, comienzan a llegar a las diferentes casas a visitar los nacimientos que con tanto esfuerzo han elaborado las familias. En cada hogar que tiene puesto un nacimiento es costumbre a los visitantes regalarles “tox” que se refiere a diversos postres y dulces que se reparten entre las personas que visitan el nacimiento por la noche.

Video sobre la tradición de los nacimientos en Yucatán

André Efrén Ordóñez

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Bibliografía:
-Chávez de García Terrés, Celia (Coord.), “El arte tradicional del nacimiento”, México, Artes de México, Núm. 81, 2006.
-Gutiérrez León, Guillermo, “Fervor desde el trópico”, México, UJAT, primera edición, 2007.
-Goycoolea, Anna, “Navidad a la mexicana”, en Arnau Ávila, Luis Jorge, “Mexicanisimo: Navidad a la mexicana”, México, revista mensual, No.34, diciembre 2010.
-Graulich, Michel, “Fiestas de los pueblos indígenas ritos aztecas las fiestas de las veintenas”, México, Instituto Nacional Indigenista, primera edición, 1999.
-Hernández, Eunice, “Entre pastorelas, ponches y piñatas”, en Arnau Ávila, Luis Jorge, “Mexicanisimo: fiestas y tradiciones”, México, revista mensual, No. 46, diciembre 2011.
-Iglesias y Cabrera, Sonia, “Las fiestas tradicionales de México”, México, Selector, primera edición, 2009.
-Iglesias y Cabrera, Sonia, Navidades Mexicanas, México, CONCACULTA, primera edición, 2001.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

La Sura de Maryam

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Maryam e Isa. Iluminación en un manuscrito persa. Año 1600.

Maryam e Isa. Iluminación en un manuscrito persa. Año 1600.

1. Introducción
Me ha parecido oportuno que en este día de Navidad podíamos analizar algún texto no bíblico que nos hable sobre el nacimiento de Jesús. Conocer lo que de Jesús dicen otras religiones, puede servirnos para establecer lazos entre sus seguidores y los cristianos. Podemos descubrir cómo Jesús es también importante para los que no lo siguen como su Dios y Salvador.

Para el cristiano que se acerca al Corán, la sura de Maryam es la más importante de todo el libro sagrado del Islam. En ella aparecen algunos personajes tanto del Antiguo (Adam-Adán, Nuh-Noé, Ibrahim-Abraham, Ishaq-Isaac, Yaqub-Israil-Jacob, Musa-Moisés, Harún-Aarón), como del Nuevo Testamento (Yibril-Gabriel, Zakariyya-Zacarías, Yahya-Juan). Pero, naturalmente, es Myriam-María e Isa-Jesús, quienes adquieren para los cristianos un papel destacado aquí.

Esta sura es la número 19 del Corán y tiene 98 aleyas (el equivalente coránico a versículo), y es por su extensión de tamaño medio. Quien la lee sin excesiva profundidad, se percata de inmediato, que el autor (Mahoma para los no musulmanes) tuvo que conocer bien la Biblia, pues los paralelismos, similitudes y guiños que encontramos en toda la sura son sorprendentes, no sólo en el contenido, sino también en las expresiones usadas. Merece destacar el pasaje del nacimiento de Juan el Bautista, donde se mencionan la ancianidad de Zacarías y la esterilidad de su mujer (también en Lc 1,7), la petición de una señal por parte de Zacarías (Lc 1,18), la respuesta de Dios (Lc 1,19) y hasta la sorpresa de la gente al verlo mudo (Lc 1, 22).

Pero quiero centrarme en un pasaje de esta sura, el que va de la aleya 16 a la 27, que para los cristianos tiene un especial significado. Se trata del anuncio y nacimiento de Jesucristo, que en el Corán es un profeta esencial, aunque no se acepta su muerte y resurrección, sino sólo su ascensión al Cielo. Es curioso el contrasentido coránico de tener en tanta estima a Jesucristo, pero no a sus seguidores, los cristianos, que son “infieles” que han desvirtuado su mensaje.

El arcángel Yibril anuncia a Maryam que será madre del profeta Isa. Ilustración inspirada en un tapiz persa.

El arcángel Yibril anuncia a Maryam que será madre del profeta Isa. Ilustración inspirada en un tapiz persa.

2. Pasaje de la Anunciación y Nacimiento de Jesucristo. Sura 19,16-27
Vamos a sumergirnos en este pasaje coránico que narra la anunciación y el nacimiento de Jesús. Veamos el texto completo con traducción de Abdel Ghani Melara Navio:

16. Y recuerda en el libro a Maryam cuando se apartó de su familia retirándose en algún lugar hacia oriente
17. Entonces se ocultó de ellos tras un velo y le enviamos a Nuestro espíritu que tomó la apariencia de un ser humano completo.
18. Dijo: Me refugio de ti en el Misericordioso, si tienes temor (de Él)
19. Dijo: Yo sólo soy el mensajero de tu Señor para concederte un niño puro.
20. Dijo: ¿Cómo habría de tener un niño si ningún mortal me ha tocado y no soy una fornicadora?
21. Dijo: Así lo ha dicho tu Señor: Eso es simple para Mí, para hacerlo un signo para los hombres y una misericordia de Nuestra parte. Es un asunto decretado.
22. Así pues lo concibió y se retiró a un lugar apartado
23. Y le sobrevino el parto junto al tronco de una palmera. Dijo: ¡Ojalá y hubiera muerto antes de esto desapareciendo en el olvido!
24. Y la llamó desde abajo: No te entristezcas, tu Señor ha puesto un arroyo a tus pies.
25. Sacude hacia ti el tronco de la palmera y caerán dátiles maduros y frescos.
26. Come y bebe, y alegra tus ojos. Y si ves a algún hermano dile: He hecho promesa de ayuno al Misericordioso y hoy no puedo hablar con nadie.

Analizaremos cada aleya, buscando las similitudes y diferencias con el texto bíblico neotestamentario, sobre todo con Lucas.

16. Y recuerda en el libro a Maryam cuando se apartó de su familia retirándose en algún lugar hacia oriente
Cuando buscamos en el Corán las referencias biográficas a otros personajes-profetas de especial significación habitualmente el relato comienza con la expresión “Y recuerda en el libro a…” Es una expresión en imperativo que parece dar la impresión de tener dos significados no excluyentes: a) como una advertencia del autor coránico al escribano para que no olvide al personaje y su especial importancia a la hora de poner por escrito sus señas biográficas o bien, b) un mensaje al lector-creyente islámico para que tenga presente en todo momento a dicho personaje, sus obras, fidelidad, entrega y sumisión a Allah y siga su ejemplo.

Mariam e Isa bajo la palmera en el desierto. Iluminación persa medieval.

Mariam e Isa bajo la palmera en el desierto. Iluminación persa medieval.

Esta forma de dirigirse e interpelar directamente al lector la encontramos en algunos escritos bíblicos, como en los libros proféticos y sapienciales, por ejemplo, y de forma más directa y personal en las epístolas y algunos pasajes de Lucas, como al comienzo de su evangelio (Lc 1, 3) y en Hechos (Hch 1,1). Sin embargo, hemos de reconocer que la forma de dirigirse al lector en el Corán es más concisa y tensa, con una prosa que recuerda en todo momento la trasmisión oral originaria. Por el contrario, la introducción de Lucas y su interpelación a Teófilo suele olvidarse por el lector al poco de ir navegando por el evangelio, debido en parte a la cuidadosa narrativa y preocupación literaria de todo el escrito, carente en todo caso en el texto coránico.

Sigue esta aleya comentando que “… Maryam … se apartó de su familia retirándose en algún lugar hacia oriente”. No cita ni su lugar de residencia ni da las razones por las que se aleja de su familia. Esta huída no es citada en la Biblia, por lo que carecemos de otra fuente que nos aclare a qué se refiere el autor coránico. Por el uso del verbo “retirarse”, su virginidad y la aparente ausencia de esposo, ¿podría ser algún tipo de retiro espiritual o cambio de vida radical? No lo sabemos con seguridad: podría significar simplemente “irse”, sin el matiz de “apartarse de algo o alguien”, pero en todo caso, dados los pocos detalles que el Corán ofrece, debió de ser algo importante en la vida de Maryam. Tampoco el retirarse “…hacia oriente” queda claro, aunque podría significar la lejanía del destino.

17. Entonces se ocultó de ellos tras un velo y le enviamos a Nuestro espíritu que tomó la apariencia de un ser humano completo.
Sigue el relato con una frase oscura que podría ser un fallo del traductor o una literalidad dificultosa para un castellanohablante: “… se ocultó de ellos tras un velo…”. ¿Se refiere a que se mantuvo oculta de su familia sin querer tener contacto con ellos? ¿Se refiere literalmente a que se puso un velo o pañuelo para ocultarse de los habitantes de su nuevo lugar de residencia?

A continuación la aleya se nos vuelve cercana para los cristianos. Se nos narra el envío del espíritu, que en este caso se refiere a Yabril-Gabriel, para anunciar a Maryam el nacimiento de Jesús. Un dato curioso que se menciona es que el ángel “tomó la apariencia de un ser humano completo”, dato que en la versión de la anunciación de Lucas no aparece. Tampoco en las otras apariciones en la Biblia de este ángel a Daniel (Dan 9,21-24), y a Zacarías (Lc 1,19). Es cierto que Tobías no reconoce a otro arcángel, Rafael (Tb 5,5), lo que indica que dicha apariencia humana es clara.

Maryam entronizada junto a su hijo Isa. Miniatura de Shaykh ‘Abbāsī, de la dinastía persa Safavid.

Maryam entronizada junto a su hijo Isa. Miniatura de Shaykh ‘Abbāsī, de la dinastía persa Safavid.

18. Dijo: Me refugio de ti en el Misericordioso, si tienes temor (de Él).
Al igual que en el texto de Lucas (Lc 1, 30), Maryam tiene temor a la aparición del ángel, incluso invocando la protección de Allah.
El adjetivo “Misericordioso”, aparece también después en la aleya 26. En la Biblia al Dios judío y cristiano también se le llama Misericordioso en multitud de ocasiones, como por ejemplo en numerosos salmos, en Ex 34, 6 y Num 14,18.

19. Dijo: Yo sólo soy el mensajero de tu Señor para concederte un niño puro.
El ángel manifiesta su lugar junto al Señor: es su enviado, su mensajero, aunque da la impresión por la expresión “…para concederte…” de la parte final de la aleya, que es el mismo ángel el que concede la gracia y no como en Lucas, en donde queda nítido que el ángel se limita a anunciar la concepción y el nacimiento por obra del Espíritu Santo. Evidentemente, el texto coránico en conjunto da a los ángeles el papel jerárquico que les corresponde, por debajo de Allah, por lo que a pesar de estas palabras algo confusas está claro que es Allah el realizador de esta concepción milagrosa.

Las palabras “…un niño puro…”, se pueden referir a la importancia que Isa-Jesús va a tener entre los hombres, en su fidelidad, en la bendición que recibe de Allah, o bien, por la respuesta posterior de Maryam, a la propia concepción virginal.

20. Dijo: ¿Cómo habría de tener un niño si ningún mortal me ha tocado y no soy una fornicadora?
Es impactante la similitud con Lc 1, 34. No hay duda que el autor tuvo que beber de fuentes bíblicas, aunque una vez más, el texto coránico es menos delicado que el bíblico en sus expresiones al mencionar la virginidad de Maryam de una forma más ruda. Sin embargo, al igual que en Lucas la afirmación de esta condición virginal es muy clara, sin matices, no dejando lugar a dudas para el lector. Además si escudriñamos en otros textos del Corán, encontramos en la sura 66 que Maryam es ejemplo de las que escuchan al Señor y dice que “guardó su vientre”, con lo que se refuerza lo anterior de una forma tajante, nítida.

Portada en DVD de Maryam al-Muqaddasah ("La Honorable y Bienaventurada Santa María"), serie iraní del año 2002 sobre la vida de Maryam según la tradición islámica.

Portada en DVD de Maryam al-Muqaddasah (“La Honorable y Bienaventurada Santa María”), serie iraní del año 2002 sobre la vida de Maryam según la tradición islámica.

21. Dijo: Así lo ha dicho tu Señor: Eso es simple para Mí, para hacerlo un signo para los hombres y una misericordia de Nuestra parte. Es un asunto decretado.
El ángel manifiesta que la concepción milagrosa es algo muy sencillo para Allah, a su alcance. En esto se parece al texto de Lc 1, 37 “…porque nada hay imposible para Dios…”. Se manifiesta la omnipotencia del Altísimo, Dueño y Señor de la naturaleza, cuyas reglas son modificadas si es necesario para “…hacerlo un signo para los hombres…”, signo que haga especial a ese Niño desde su misma concepción. Ningún hombre en la tierra podrá decir que este Niño es como otro, ninguno que no es más que otro nacido de mujer.

Con las palabras “…y una misericordia de Nuestra parte”, ¿quiere dar a entender el autor coránico que la presencia de este Niño es un regalo?, ¿quiere indicar, incluso, que su venida tiene una misión redentora? Está claro que a la primera pregunta podemos contestar que sí, pues el que viene será luz y guía. La misión redentora, no está planteada, pues podemos ver luego en la aleya 30 que se proclama claramente como profeta.

En esta aleya encontramos la expresión: “Es un asunto decretado.” Puede referirse simplemente a la voluntad de Allah para que lo anterior se disponga. Cuando un rey decreta, ordena y pone por escrito su mandato para que se cumpla por todos. El verbo “decretar” tiene, por tanto, un matiz más solemne que “mandar”.

Buscándole otro sentido, nos recuerda a otros pasajes bíblicos. Nos referimos, por poner unos ejemplos, a:
“… era preciso que se cumpliese la Escritura…”, en Hch 1, 16
“ …cuanto a Él se refería en todas las Escrituras.”, en Lc 24, 27
“… porque esto sucedió para que se cumpliese la Escritura…”, en Jn 19, 36
“… pues así está escrito…”, en Mt 2, 5.

Pero esta expresión tan manida, ¿se refiere en el Corán, como en la tradición bíblica cristiana, al cumplimiento en lo anunciado y profetizado como con un significado de “madurez y plenitud de los tiempos”? Evidentemente hay una diferencia: si para el cristiano Jesús está destinado a cumplir las promesas mesiánicas, aquí es un profeta más. Para el Islam la plenitud de los tiempos es la manifestación de Mahoma, su gran profeta.

Pequeña miniatura persa de Mariam e Isa.

Pequeña miniatura persa de Mariam e Isa.

22. Así pues lo concibió y se retiró a un lugar apartado
Acostumbrados al texto de Lucas, resulta curioso que no encontremos en este pasaje coránico una respuesta de Maryam tras el anuncio de los planes divinos. El asentimiento que la Virgen presta en Lc 1, 38: “…he aquí la esclava del Señor, hágase en mí …”, no aparece por ningún lado. ¿La causa?, no la sabemos con seguridad, aunque pudiera deberse simplemente a que se da por hecho en la religión islámica (Islam = sumisión) que Maryam debe responder afirmativamente a los designios divinos con una fidelidad absoluta.

No se entiende que Maryam, tras la concepción, se retire. Pero, ¿no leímos ya en la aleya 16 que se había retirado? ¿Es una simple reiteración o tiene un significado? Por los siguientes versículos da la impresión que se va al desierto, lugar, como vemos en innumerables pasajes en la Biblia, propio de retiro y recogimiento. ¿Podría ser que su embarazo fuera del matrimonio provoca que se aparte de todos por temor al escándalo? Es curioso que no aparece la figura de san José. Es lógico pensar que Maryam estaba soltera en la versión coránica, pues en aquella época, y más para los musulmanes, sería impensable no citar al marido: una mujer adulta sin su esposo no era socialmente admitida fuera de un clan familiar.

23. Y le sobrevino el parto junto al tronco de una palmera. Dijo: ¡Ojalá y hubiera muerto antes de esto desapareciendo en el olvido!
¿Debajo de una palmera? Este entorno del nacimiento de Isa-Jesús en el Corán es totalmente distinto del bíblico. Recuerda más bien al pasaje de Agar e Ismael en el desierto de Berseba (Gen 21 14-21). Incluso se ve en ambos pasajes la desesperación de las protagonistas por verse sola con sus hijos pequeños en el desierto y sin nada con que darles de comer. Pero la misericordia del Altísimo consuela a los afligidos.

Otros pasajes bíblicos reflejan también la benevolencia de Dios con la comida y bebida:
El pueblo judío es alimentado por el maná y las codornices en Ex 16, 12 y ss
Elías bebe del torrente de Querit y es alimentado por cuervos en 1 Rey 17, 4-6
Multiplicación de panes y peces en Jn 6, 1-15.

Tras parir a Isa, Maryam encuentra alimento en la palmera. Miniatura persa del Corán.

Tras parir a Isa, Maryam encuentra alimento en la palmera. Miniatura persa del Corán.

24. Y la llamó desde abajo: No te entristezcas, tu Señor ha puesto un arroyo a tus pies.
25. Sacude hacia ti el tronco de la palmera y caerán dátiles maduros y frescos.
26. Come y bebe, y alegra tus ojos. Y si ves a algún hermano dile: He hecho promesa de ayuno al Misericordioso y hoy no puedo hablar con nadie
.
Maryam, en su desesperación, recibe la llamada de Allah. La expresión “…desde abajo…” pudiera significar una llamada desde el interior, algo así al equivalente al de profundis bíblico.

La salvación de Allah viene aquí en forma de arroyo y dátiles. La comida no sólo fortalece su cuerpo cansado por el parto y las penalidades de su retiro, sino que además es cura del ánimo abatido por la precariedad vivida. Una mujer sola, soltera, con un niño recién nacido y en el desierto no es precisamente la mejor de las situaciones en la Palestina de hace dos mil años.

La frase posterior es algo confusa. ¿Da a entender que Maryam pretende disimular y silenciar sus penalidades ante los conocidos o familiares que puede encontrarse alegando un ayuno o realmente estaba ayunando estando embarazada?

3. Epílogo. Finalización del relato
En las aleyas posteriores continúa el relato con la vuelta de Maryam con su familia. Pese a su nuevo ánimo (recuerda algo al regreso del hijo pródigo: Lc 15, 18-21), no es bien recibida por sus allegados, reprendiéndola por el deshonor familiar de haber tenido un hijo fuera del matrimonio. Es defendida nada menos que por el niño Isa-Jesús, el cual a su tempranísima edad es capaz de dar discursos de una profundidad pasmosa. Pero todo esto lo podemos analizar otro día. El espacio que tenemos hoy no da para más.

Sin embargo, algo de esto podéis ya ver en este vídeo, el capítulo final de “Maryam al-Muqaddasah” -La Honorable y Bienaventurada Santa María-, serie del director iraní Shahriar Bahrani, rodada en el año 2002 y que cuenta la historia de Maryam según la tradición del Corán. El vídeo reproduce la búsqueda de los Reyes Magos, el nacimiento de Isa, el retorno de Maryam entre los suyos y la presentación de Isa ante el Templo. Recomendamos verlo porque es muy emocionante.

FELIZ NAVIDAD A TODOS

David Jiménez

Bibliografía:
– El Corán.
– Sagrada Biblia.

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Historia de la tradición del nacimiento o Belén

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Belén napolitano del s.XVII.

¡Vamos pastores al Belén!

Sin duda alguna, una de las tradiciones navideñas más entrañables es poner el nacimiento o Belén con las diversas figuras que lo conforman, pero ¿cuáles son los orígenes de esta hermosa tradición?; podemos rastrear sus antecedentes hasta la época paleocristiana en las catacumbas de Priscila donde existe una pintura de la Virgen con el niño en brazos que parece ser del siglo II.

Pero no es sino ya entrada la época medieval en el siglo XIII que a San Francisco de Asís se le ocurre la idea y pide la autorización de S.S. Honorio III para escenificar el nacimiento de Nuestro Señor con “figuras vivas”, es decir con personas y animales, y tal representación la llevó a cabo por primera ocasión en 1223 en la aldea de Greccio, Italia. Llegado San Francisco al convento le dijo a su amigo Messer Giovanni Vellita: “Deseo celebrar contigo la fiesta de Nochebuena de una manera insólita. En la cueva que hay en el monte, cerca de este convento, coloca un pesebre lleno de heno y pon también allí un asno y un buey, como estaban en Belén, porque quiero festejar con toda solemnidad la venida del Hijo de Dios a la tierra y ver, con mis propios ojos, qué pobre y miserable quiso ser por amor a nosotros”. Posteriormente celebraron la Eucaristía de Navidad en aquella cueva donde por primera vez se elaboró un “Nacimiento o Belén” y esto le ganó a San Francisco ser proclamado en 1986 por el papa San Juan Pablo II, como patrón universal del “Belenismo”.

Durante los primeros siglos el Belén quedó restringido a los conventos, los franciscanos se encargaron de difundir esta tradición llevándola en el siglo XIV a España, y durante el siglo XV es cuando en Nápoles se elabora el primer nacimiento de barro.

“El Belén del Príncipe” mandado a hacer por Carlos III es uno de los más famosos de España.

En España uno de los Belenes más antiguos es sin duda “El Belén de Jesús” de Palma de Mallorca elaborado hacia 1480 por la familia Alamanno quienes realizaron varios Belenes en Nápoles que en aquel entonces pertenecía a la Corona de Aragón. Este nacimiento es quizás uno de los más antiguos de Europa y posiblemente del mundo. Pero hablando de España uno de los Belenes más famosos y de más tradición es sin duda “el Belén del Príncipe”, el cual fue mandado a hacer a Nápoles por el rey Carlos III, para ser colocado en el Palacio del Buen Retiro como obsequio para su hijo el futuro Carlos IV hacía 1760, y es con este Belén que la tradición alcanza su auge en la península Ibérica. El rey queriendo seguir la tradición de montar el Belén en el palacio como se hacía en Nápoles, encarga a escultores como el valenciano José Esteve Bonet y posteriormente a José Ginés, la confección de imágenes que completaran el conjunto.

Los nobles de la Corte Real deciden seguir el ejemplo del rey y comienzan a mandar a elaborar belenes napolitanos para exponerlos en sus casas y palacios, para posteriormente popularizarse entre el pueblo, siendo en esta etapa que las imágenes comienza a ser elaboradas por manos de artesanos que, aunque de menor calidad, son de más fácil acceso económico y es lo que hace que gane popularidad. Sin duda durante el siglo XVIII español destacará Francisco Salzillo en lo que se refiere a la tradición belenista; en este mismo siglo comienzan a tomar popularidad las imágenes de candelero para ser vestidas con ropas y telas que eran elaborados por jovencitas o por las monjas.

Los antiguos belenes napolitanos y españoles estaban más llenos de simbolismo que los actuales, teniendo las figuras de diferentes tamaños según su importancia y divididos en los planos terrestre y celeste, y elementos como animales de todo tipo, el ermitaño, el demonio, Adán y Eva; todo esto tratando de transmitir una serie de ideas sobre la redención a través del nacimiento y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Esto también propiciaba que el belén recibiera ofrendas, cantos, danzas y representaciones. Gran parte de esto en la actualidad española se ha olvidado, pero curiosamente en los territorios de lo que fueron los virreinatos de América estas tradiciones pasaron y aun se conservan intactas (sobre esto se puede consultar al artículo de la Navidad en México I).

Nacimiento barroco guatemalteco del templo de la Merced de la antigua ciudad de Guatemala.

Durante el siglo XVI y con la llegada de los españoles a América y de los misioneros al Nuevo Mundo, llega también la tradición belenista. En Tlajomulco, Jalisco en la Nueva España, se realiza a instancias de los franciscanos la primera representación de la Navidad, con personajes vivos como lo hiciera siglos atrás el mismo San Francisco. Es también en este siglo en que los franciscanos llegados a Taxco, Guerrero comienzan a utilizar la flor de cuetlaxóchitl (“flor que se marchita” o “flor de la pureza”) actualmente conocida como flor de Nochebuena o de Pascua (Poinsettia en los países de habla inglesa) para adornar los Nacimientos o Belenes colocados en sus templos.

Durante el siglo XVII novohispano se tiene registro de nacimientos hechos en barro por manos indígenas, basados estos en las piezas que veían traídas de España y en las ropas de los españoles. Ante su total desconocimiento del tipo de ropa usada en los primeros siglos, y es por eso por lo que se pueden ver virreyes y arzobispos representados en esta piezas. También comenzaron a elaborarse nacimientos barrocos en madera policromada y estofada o en marfil traídos en la nao de China; durante este periodo comenzaran a destacar en especial los nacimientos policromados y estofados, tallados en madera de cedro traídos de Guatemala. Las familias de mayores recursos mandaban a traer las figuras del misterio desde la Audiencia de los Confines (Guatemala) la cual pertenecía al virreinato de la Nueva España; muchas de las imágenes de esta época se conservan en museos y algunas aun en templos, como el del Templo de la Merced de la antigua ciudad de Guatemala. Durante este periodo destacaran también en la Nueva España la elaboración de nacimientos en cera, los cuales fueron muy alabados y en muchas ocasiones llevados a otros países, destacando en ello especialmente el poblano José de Borja.

En los conventos de monjas era común que cada una de las religiosas al profesar se le obsequiara una imagen del Niño Jesús, por lo cual en épocas decembrinas, en cada celda se elaboraba un nacimiento o belén, y en cada uno, aparte de la natividad del Señor, representaban diversos pasajes bíblicos. Durante la época navideña las monjas enviaban a las casas de sus benefactores imágenes de José y María para pedir posada y limosnas para el sostenimiento del convento.

Misterio peruano en su urna para ser mejor conservado.

Con la llegada de los jesuitas a la Nueva España y su auge por crear una identidad particular a los nacidos en estas tierras, los nacimientos entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, comienzan a llenarse de personajes populares, la tortillera, el aguador, el indio, sin faltar elementos mexicanos como el guajolote o pavo, los nopales, etc.

En otra latitud de América, en el Perú, también la tradición belenista causoó gran auge en especial con las imágenes elaboradas por la escuela cusqueña, a base de maguey o madera y algunas con pelo natural y ojos de vidrio, destacando principalmente la imagen del “Niño Manuelito” como es conocido el Niño Jesús en Perú. Era costumbre que el misterio Jesús, José y María fueran de mayor tamaño que todas las demás piezas y se encontraban figuras en tamaños dispares. Muchas veces la imagen del niño Jesús era tan grande como las imágenes de sus padres, queriendo dar a entender con esto que Cristo es el importante en el nacimiento.

Del mismo modo como sucedía en los conventos de monjas en Perú, era popular que en los belenes se agregaran imágenes de pasajes bíblicos; famoso y de particular importancia es actualmente el nacimiento montado en el Santuario del Señor de los Milagros de Lima, por la cantidad de pasajes de historia sagrada que representa.

Las imágenes de los reyes magos se acostumbraba tener en un grupo montados en sus animales, los cuales se iban moviendo acercándose al pesebre; por eso, desde el momento en que se planeaba la construcción del belén, se planeaba cual sería la ruta que seguirían los magos, y al llegar al pesebre el 6 de enero los reyes en sus animales eran retirados y se ponían otros en actitud de adoración ante Jesús Niño.

En Perú también son destacables en la tradición belenista los nacimientos en forma de retablos en pequeñas cajas o cajas de gran tamaño, teniendo como centro la Natividad y los demás espacios llenos de escenas costumbristas, o de pastores, animales y reyes magos que acuden al pesebre.

Posteriormente al ser retirado el nacimiento o belén, las imágenes del misterio eran conservados todo el año dentro de hermosas urnas donde se exhibían con sus bellas ropas y joyería. Cabe destacar que todas estas tradiciones en torno al belén son compartidas tanto en Perú, como en México, como en gran parte de la América Latina, donde es común ver a las figuras del misterio como imágenes sagradas más allá de un simple adorno y que son conservadas y veneradas todo el año en altares domésticos.

Nacimiento mexicano del templo franciscano de San Sebastián, León, Guanajuato.

Cabe destacar que la tradición del nacimiento o belén ha calado de manera maravillosa en el mundo cristiano. Muchos países lo cuentan entre sus tradiciones navideñas, a pesar de ser estrictamente una creación italiana y esto se debe a que en cada país el belén ha tomado sus particularidades, con personajes y figuras propias; así pues en España se acostumbra la figura del “caganer o cagón”, el personaje que inclinado está haciendo sus necesidades fisiológicas en un árbol y que a veces es representado con el rostro de personajes celebres. En México, como ya se mencionó no faltan los nopales y los guajalotes o pavos, o la mujer que prepara tortillas, los ermitaños y el demonio; en Perú las llamas, o los personajes vestidos a la usanza andina. También es costumbre poner sobre el pesebre a Dios Padre y el Espíritu Santo.

Las figuras imprescindibles en el belén o nacimiento, son José y María, el Niño Jesús el cual, en los países americanos, es centro de todas las celebraciones navideñas y es vestido de diversas maneras; la mula y el buey basados en Isaías 1,3 “el buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su Señor”, el ángel que recuerda que uno de estos seres celestiales anunciaron a los pastores la llegada del Mesías (como lo menciona San Lucas 2, 8-15), los reyes magos que a través de los siglos han cambiado para simbolizar diferentes cosas, a veces a la Trinidad, en otras ocasiones al mundo conocido, Europa, África y Asia, los cual un rey era blanco, otro moreno y el tercero de tez oscura, o las tres edades del hombre, juventud, madurez y ancianidad.

Al pasar a América, uno de los reyes comenzó a ser representado con rasgos indígenas para simbolizar el Nuevo Mundo; estos tres personajes están basados en el evangelio de San Mateo 2, 1-12, los pastores que fueron anunciados por el mesías y que son recuerdo del Jesús el Buen Pastor y las ovejas como símbolo de que Cristo es el cordero de Dios. En cada sitio la fecha para desmontar el Belén es diferente: en España es a partir del 6 de enero; en México también desde esta fecha, pero en especial el 2 de febrero.

Tradicional Belén o Nacimiento con las piezas más comunes de ver en estas representaciones,
Templo de Porta Coeli, México, D.F.

El Belén o Nacimiento se ha convertido en una de las tradiciones más hermosas de la Navidad. Ojalá que cada uno de los que en esta temporada monten su belén o nacimiento en su casa, le ayude a reflexionar aquello que motivó a San Francisco a iniciar esta tradición: “ver con mis propios ojos que tan pobre y miserable, quiso ser por amor a nosotros”, que el belén no se quede solo en un adorno más del hogar o del templo, que no se convierta tan sólo en un motivo de orgullo por quien hace el mejor, el más grande o quien tiene las mejores piezas. Sea pequeño o grande, que nos ayude a entender el misterio de la Navidad, el amor tan grande que tuvo Cristo por nosotros para hacerse humano y siendo el dueño de todo nacer en un humilde pesebre.

André Efrén

BIBLIOGRAFÍA
– Fernández, José Luis, La Navidad en México orígenes y celebraciones Tomo III, México, Paulinas, sexta reimpresión, 1992.
– Iglesias y Cabrera, Sonia, Navidades mexicanas, México, CONACULTA, primera edición, 2001.
– Romandía de Cantú, Graciela, Nacimientos, belenes y presepios, en Artes de México, el arte tradicional del nacimiento, México número 81, Artes de México, 2006.

CONSULTADO EN LÍNEA
https://sites.google.com/site/elperuysuhistoria/historia-de-los-nacimientos-belenes-del-peru

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Los villancicos y sus orígenes

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Detalle de una tabla de transición que representa la Adoración de los Magos, obra del Maestro de Perea. Museo de Bellas Artes Pío V de Valencia, España.

Cuando pensamos en la música más típica de la Navidad, indefectiblemente aparecen en nuestra mente los entrañables villancicos. Y eso a pesar de que antiguamente eran más populares los cantos que hacían alusión al periodo litúrgico de la Pascua pero, como vamos a ver, aquellos fueron imponiéndose lenta pero contundentemente.

En España, especialmente en Castilla, los villancicos surgieron en el siglo XV y eran unos cantos de contenido alegre y desenfadado compuestos por estribillos, estrofas, versos de enlace y una vuelta que era parte del estribillo para acabar. Su contenido en un principio era de tipo profano o popular  y cantaba las vivencias cotidianas de la gente. En castellano por ello la palabra “villancico” deriva del término “canción de villa”.

Como este género era tan usado, las autoridades eclesiásticas vieron en él una buena oportunidad para que el pueblo pudiera meditar sobre algunos episodios de la vida de Jesús. Por eso, ya hacia el siglo XVI y para introducir en la liturgia composiciones en castellano como una forma de acercar al pueblo a los misterios de la fe católica, el villancico poco a poco va cambiando su temática sobre el amor cortés para ir centrándose en temas de tipo religioso. Además se van introduciendo distintas voces cuando originariamente estaba destinado para un solista con el acompañamiento de un instrumento musical.

Adoración de los Magos (ca. 1540), óleo sobre tabla de Juan de Juanes. Colección Lacave, actualmente en subasta.

No hay que olvidar que, aunque el origen del villancico sea español, existen otros cantos navideños que se crean e interpretan en otros países desde muy antiguo. Por ejemplo a estos se les denomina “carols” en inglés, que viene del francés caroler, que significa bailar haciendo ronda. La tradición popular llevó después a que el género musical navideño, no sólo a nivel litúrgico, alcanzara una enorme producción y creatividad y sus efectos los podemos ver en nuestros días.

Ya durante el siglo XVII, los maestros de capilla musicalizaron miles de cancioncillas religiosas y sacralizaron otras para ser cantadas en los maitines de las festividades litúrgicas. En estas composiciones sus letras hablaban en lenguaje popular sobre el misterio de la Encarnación y estaban inspirados en la liturgia de la Navidad. Con ellas, los campesinos que no sabían leer podían tomar parte en los festejos navideños y honrar por tanto el Nacimiento de Cristo.

Durante el siglo XVII la interpretación de villancicos se hizo cada vez más frecuente a pesar de las prohibiciones de las instituciones más conservadoras ya que algunos temas se convertían en pretexto para realizar parodias o burlas hacia determinados personajes. El éxito de estas composiciones fue tal que muchas se imprimieron y gozaron de gran difusión, llegando a ser consideradas el sonido ineludible de la Navidad. Aún muchos de nuestros mayores recuerdan como habitual durante las fiestas navideñas el asistir a escenas callejeras donde niños y jóvenes iban en grupo con panderetas y zambombas cantando villancicos y pidiendo el aguinaldo. Y parece ser que en algunos puntos de Iberoamérica pervive aún esta costumbre.

De entre las canciones de Navidad más antiguas que registra la historia de la música hay que señalar el “Iesus refulsit omnium”, (Jesús, luz de todas las naciones) que data del siglo IV y su letra se le atribuye a San Hilario de Poitiers. Pero hablar del más conocido es referirse al “Noche de paz”. Su título original es “Stille nacht, heilige yach” y fue escrito casi por casualidad por el sacerdote austriaco Joseph Mohr quien, al ver que se había malogrado el órgano de su parroquia, la capilla de San Nicolás, ubicada en la pequeña población de Oberndorf, decidió escribir un canto que pudiera interpretarse con guitarra en la misa de gallo. Fue así como la navidad de 1818 se cantó por primera vez. Entre nosotros, hay que mencionar el “Campana sobre campana”, “el tamborilero”, “los peces en el río”, “el burrito sabanero”, “Blanca Navidad”, “la marimorena” o el “Ya vienen los reyes”.

Adoración de los Magos, obra de Nicolás Borrás. Museo de Bellas Artes Pío V de Valencia, España.

Referirnos hoy a lo que aceptamos como “villancico” es hacer referencia necesaria por evolución a la canción de navidad que tiene sus orígenes en distintas culturas populares de cualquier nacionalidad. El villancico que estamos acostumbrados a oír en estas fechas tiene una estructura melódica y armónica sencilla y normalmente suele estar interpretado en las voces por coros de niños y niñas que suelen tener melodías poco complicadas y elaboradas armónicamente. Actualmente y por desgracia para su origen entrañable, el uso del villancico está ligado al fomento del consumismo típico de las Navidades y la publicidad se aprovecha de ello.

Pero olvidarnos en este artículo del sempiterno “Adeste fideles” sería hacerle un flaco favor a todo lo dicho hasta ahora. Esta es la pieza por antonomasia usada en la bendición durante la Navidad en los países de nuestro entorno desde fines del siglo XVIII. Existe aún hoy una gran controversia al respecto de quién fue su autor, incluidos aquellos que lo atribuyen a San Buenaventura, aunque es más que  probable que su autor fuera el rey Juan IV de Portugal. Conocido con el sobrenombre de “El Rey Músico”,  se sabe que fue un gran mecenas de la música, las artes y un sofisticado autor durante el siglo XVII, poseyendo mientras reinó una de las mayores bibliotecas del mundo. En cuanto al contenido del texto, esta pieza invita a los fieles a acudir a Belén a adorar al Salvador recién nacido.


Adeste fideles laeti triumphantes
Venite, venite in Bethlehem
Natum videte, Regem angelorum
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.

Aeterni Parentis splendorem aeternum,
Velatum sub carne videbimus
Deum Infantem, pannis involutum.
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.

En grege relicto, humiles ad cunas,
Vocati pastores adproperant;
Et nos ovanti gradu festinemus.
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.

Pro nobis egenum et foeno cubantem,
Piis foveamus amplexibus:
Sic nos amantem quis non redamaret?
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.
Acudid fieles alegres, triunfantes,
venid, venid a Belén,
ved al nacido, Rey de los ángeles.
Venid y adoremos, venid y adoremos
Venid y adoremos al Señor.

El esplendor eterno del Padre Eterno
lo veremos oculto bajo la carne
Al Dios Niño envuelto en pañales
Venid y adoremos, venid y adoremos
Venid y adoremos al Señor.

Ved cómo, dejando el rebaño, humildemente hacia la cuna
rápidamente se acercan los pastores al ser llamados,
Y nosotros apresurémonos con paso alegre.
venid y adoremos, venid y adoremos,
venid y adoremos al Señor.

Por nosotros pobre y acostado en la paja
Démosle calor con nuestros cariñosos abrazos
A quien así nos ama ¿quién no le amará?
Venid y adoremos, venid y adoremos
Venid y adoremos al Señor.

Salvador Raga Navarro

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Natividad de Nuestro Señor Jesucristo

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"Adoración de los Pastores". Óleo de José de Ribera (siglo XVII).

“Adoración de los Pastores”. Óleo de José de Ribera (siglo XVII).

Martyrologium Romanum
Anno a creatione mundi, quando in principio Deus creavit coelum et terram, quinquies millesimo centesimo nonagesimo nono; a diluvio autem, anno bis millesimo nongentesimo quinquagesimo septimo; a nativitate Abrahae, anno bis millesimo quintodecimo;  a Moyse et egressu populi Israel de Aegypto, anno millesimo quingentesimo decimo;  ab unctione David in Regem, anno millesimo trigesimo secundo;  Hebdomada sexagesima quinta, iusta Danielis prophetiam; Olympiade centesima nonagesima quarta;  ab urbe Roma condita, anno septingentesimo quinquagesimo secundo; anno Imperii Octaviani Augusti quadragesimo secundo, toto Orbe in pace composito, sexta mundi aetate, Iesus Christus, aeternus Deus aeternique Patris Filius, mundum volens advente suo piissimo consecrare, de Spiritu Sancto conceptus, novemque post conceptionem decursis mensibus, in Bethlehem Iudae nascitur ex Maria Virgine factus Homo. Nativitas Domini nostri Iesu Christi secundum carnem.

“En el año cinco mil ciento noventa y nueve de la Creación del mundo, cuando Dios, en el principio, hizo de la nada los cielos y la tierra; el año dos mil novecientos cincuenta y siete después del diluvio; el año dos mil quince del nacimiento de Abraham; el año mil quinientos diez desde Moisés y la salida de Egipto del pueblo de Israel; el año de mil treinta y dos desde que David fue ungido rey; en la sexagésima quinta semana, de acuerdo con la profecía de Daniel; durante la centésima nonagésima cuarta olimpiada; en el año setecientos cincuenta y dos de la fundación de Roma; en el cuadragésimo segundo año del reinado de Octavio Augusto, cuando toda la tierra estaba en paz, en la sexta edad del mundo: Jesucristo, Dios eterno e Hijo del eterno Padre, con el deseo de consagrar al mundo con su arribo, concebido por el Espíritu Santo y cuando hubieron pasado nueve meses desde su concepción, nació en Belén de Judá, de la Virgen María y se hizo Hombre. Este es el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo según la carne.”

Este es el anuncio que hace el Martirologio Romano del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, el Mesías anunciado por los profetas, que vendría a liberarnos de nuestros pecados y a reconciliarnos con Dios.  La Segunda Persona de la Santísima Trinidad, Dios Hijo, se hace hombre, asume nuestras debilidades y nuestros problemas, excepto el pecado, se hace uno de nosotros y nace de María Virgen, en Belén de Judá en tiempos del emperador Augusto. Aunque la lectura de este texto del Martirologio Romano nos cause extrañeza en lo referente a las fechas, hay que situarse en el momento en el que se escribió, momento en el que no se tenía los conocimientos cronológicos que hoy tenemos. Aun así, el Martirologio Romano ha mantenido la belleza de este anuncio. La Navidad es celebrada en Occidente el día 25 de diciembre, pero en Oriente, algunas Iglesias Ortodoxas que no aceptaron la reforma gregoriana hecha al calendario juliano, la celebran el día 7 de enero.

"Adoración de los Pastores", óleo de Jacob Jordaens, inicios del siglo XVII. Barroco flamenco.

“Adoración de los Pastores”, óleo de Jacob Jordaens, inicios del siglo XVII. Barroco flamenco.

La Navidad no era celebrada por la Primitiva Iglesia. Los primeros cristianos celebraban la festividad de la Epifanía y no la festividad del Nacimiento de Cristo. Es a principios del siglo III cuando San Clemente de Alejandría habla por primera vez de esta fiesta y la sitúa el día 20 de mayo, ya que del relato del Evangelio de San Lucas se deduce que el Nacimiento de Cristo no pudo ser en el invierno (Lc., 2, 8). Pero al caer en primavera la principal fiesta del cristianismo, la Pascua, fue el Papa San Liberio en el año 354, quién fijó la Navidad el 25 de diciembre, aunque no se aplicó de inmediato en toda la cristiandad, sino que cada pueblo fue aceptando esta fecha poco a poco. Lo que el Papa San Liberio decretó en el 354, había sido insinuado por el Papa San Julio I.

¿Pero por qué el Papa San Julio I propuso que la Navidad se celebrase el 25 de diciembre? Lo hizo con la intención de cristianizar una fiesta pagana y promover la conversión al cristianismo de todos aquellos paganos que no querían renunciar a sus tradiciones, porque hay que recordar que Roma celebraba las fiestas del “Nacimiento del sol invicto” y las “Saturnalias”, fiestas que coincidían con el solsticio de invierno cuyo día principal era el 25 de diciembre. Ese 25 de diciembre, día del solsticio, corresponde a los días 21-22 de diciembre según nuestro calendario gregoriano. Hoy todos sabemos que el invierno empieza unos días antes de la Navidad. Festejando aquellas fiestas los romanos se hacían regalos entre ellos y en parte, de ahí el origen de nuestras costumbres de regalarnos en Navidad y Reyes.

Hay también que recordar que hay documentos que confirman que ya en el año 379, en Constantinopla, en tiempos de San Gregorio Nacianceno se celebró un banquete ese día para conmemorar el Nacimiento de Cristo. En Antioquia empezó a celebrarse a finales del siglo IV, aunque por aquellas fechas, en Jerusalén se celebraba a mediados del mes de febrero. Sin embargo muchos historiadores mantienen que fue en tiempos del emperador Constantino I cuando se toma esta decisión con las mismas intenciones que tenía el Papa San Julio I.

"Adoración de los Pastores". Óleo de Lorenzo d'Andrea d'Oderigo (siglo XVI).

“Adoración de los Pastores”. Óleo de Lorenzo d’Andrea d’Oderigo (siglo XVI).

Pero realmente ¿cuándo nació Nuestro Señor Jesucristo? San Lucas dice en su evangelio (Lc. 1, 5-14) que cuando fue concebido San Juan Bautista, su padre, el sacerdote Zacarías oficiaba en el Templo de Jerusalén y también el mismo evangelista dice Jesús nació seis meses después de nacer el Bautista (Lc.1, 24-36). El Primer Libro de las Crónicas del Antiguo Testamento, en su capítulo 24, dice que había venticuatro grupos de sacerdotes que se turnaban en los servicios del Templo y que al grupo de Abdías (al que pertenecía el padre del Bautista), le tocaba el octavo turno. Si se cuentan los turnos desde el principio del año judío, al grupo de Abdías le correspondía servir la segunda semana del tercer mes del calendario judío, que era un calendario lunar y esto corresponde a los primeros días de junio. Según estos cálculos y sabiendo que los embarazos son de nueve meses, Juan nació en marzo y Jesús nació en septiembre y esto concuerda con lo que dice San Lucas de que la noche del Nacimiento, los pastores cuidaban su rebaño al raso, al aire libre (Lc. 2, 8). Está claro que en diciembre, con las temperaturas nocturnas de Palestina, los pastores estarían bien resguardados. O sea, que según estos cálculos basados en la Biblia, Jesús nació a finales de verano o principios de otoño. Además, tampoco es muy probable que el censo ordenado por el emperador César Augusto se hiciese en invierno, por razones obvias. Éste es el criterio que mantienen importantes estudiosos de este tema.

Pero los manuscritos descubiertos en Qumrán dicen que cada grupo servía dos veces al año (lógico, ya que había 24 grupos y el año judío tenía aproximadamente doce meses actuales), luego al grupo de Abdías se correspondía servir nuevamente en el Templo en la última semana del octavo mes judío, o sea, a finales de septiembre. Si los hechos ocurrieron en ese segundo turno, San Juan habría nacido a finales de junio y Jesús a finales de diciembre y es basándose en este hecho por lo que San Juan Crisóstomo, patriarca de Constantinopla dice que el padre del Bautista tuvo conocimiento de la concepción de su hijo el llamado “Día del Perdón”, que unas veces se celebraba a finales de septiembre y otras a primeros de octubre, según la luna.

Pero la Iglesia Armenia y alguna otra Iglesia no bizantina, celebra la Navidad el día 6 de enero y ¿por qué? Porque siguiendo estos razonamientos, como el Templo de Jerusalén fue destruido en el año 70 estando de servicio el grupo de Jorarib, si este servicio fue ininterrumpido desde los tiempos de Zacarías hasta la destrucción del Templo (cosa no comprobada), ese cálculo hace que el turno de Abdías, o sea el de Zacarias, correspondía a la primera semana de octubre, por lo que el Nacimiento de Cristo correspondería a esa fecha, el 6 de enero. O sea, los católicos celebramos la Navidad el 25 de diciembre, los armenios el día 6 de enero y la mayor parte de los ortodoxos eslavos y los coptos, los que siguen el calendario juliano y no aceptaron el calendario gregoriano, el 7 de enero.

"Adoración de los Pastores", óleo de Francesco de Rossi (siglo XVI).

“Adoración de los Pastores”, óleo de Francesco de Rossi (siglo XVI).

En la antigüedad, el día de Navidad se celebraban tres misas: la de Medianoche, la de la Aurora y la de Mediodía. Con el tiempo, las tres misas se celebraron de manera continuada, una detrás de otra, a medianoche, o sea, que después de la “Misa del Gallo”, los sacerdotes celebraban dos misas más. Hoy esa costumbre se ha perdido y solo se celebran la Misa de Medianoche y la de Mediodía. En el lugar en el que según la tradición había nacido Cristo, en Belén, se construyó una basílica en cuyas grutas existe un altar con una estrella marcando el sitio. Como se podrá deducir ese preciso lugar que transmite tanta devoción, no tiene por qué ser el lugar exacto del Nacimiento de Cristo.

Las iglesias cristianas se preparan a la Navidad con el llamado tiempo de Adviento, cuyo primer domingo es el más cercano a la festividad de San Andrés, a sea, el domingo más cercano al 30 de noviembre y siete días antes de la Navidad, digamos que la Iglesia,  ya empieza a festejar el acontecimiento con el canto de las llamadas “Antífonas O” o “Antífonas Mayores” cantadas en el Oficio de Vísperas a partir del día 17 de diciembre, antes y después del “Magnificat”. Estas antífonas son un llamamiento al Mesías, para que venga y no tarde, y todas terminan con la frase:”Ven, no tardes”.  Estas antífonas empiezan de la siguiente manera:

Día 17: O Sapientia (Oh Sabiduría),

Día 18: O Adonai (Oh Señor poderoso),

Día 19: O Radix Jesse (Oh retoño de Jesé),

Día 20: O Clavis David (Oh llave de David),

Día 21: O Oriens (Oh oriente, luz),

Día 22: O Rex Gentium (Oh rey del pueblo),

Día 23: O Emmanuel (Oh Dios con nosotros).

Curiosamente, si leemos en sentido inverso las iniciales latinas de la primera palabra después de O, dan lo que se llama un “acróstico”: “Ero cras”, que significa “Iré mañana”, que es como la respuesta que da Cristo a esta súplica de la Iglesia y que efectivamente, nace la noche del día siguiente, la noche del 24 al 25 de diciembre. Quienes sepan latín y tengan la posibilidad de escucharlos cantados en gregoriano, gozarán sobremanera al oír los himnos: “Iesu, Redémptor ómnium” (de los Oficios de las Primeras Vísperas, Maitines y Segundas Vísperas del Día de la Navidad) y el “A solis ortus cárdine ” (del Oficio de Laudes del mismo día).

FELIZ NAVIDAD A TODOS

Antonio Barrero

Al igual que Antonio, el Equipo PreguntaSantoral quiere desear a todos los miembros de este espacio -lectores, colaboradores, administradores- una muy Feliz Navidad. Que la paséis en familia y con los amigos, y que disfrutéis plenamente estos días de paz y alegría.

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