Contestando a algunas preguntas breves (IX)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Relicario de la cruz de San Andrés, en Patras (Grecia).

Relicario de la cruz de San Andrés, en Patras (Grecia).

Pregunta: Ahora que la cruz de San Andrés está de peregrinación por mi país y que todos los buenos ortodoxos queremos venerarla, me gustaría conocer un poco cuales han sido los avatares de su historia. Aunque vivo en Rusia y soy ortodoxa, nací en España y leo asiduamente vuestro blog. ¿Me podréis ayudar en este tema. Muchísimas gracias desde San Petersburgo, Rusia.

Respuesta: Esto es lo que se sabe de la historia de la cruz de San Andrés, que como bien sabes, murió crucificado en Patras (Grecia), en una cruz en forma de aspa, después de haber sido severamente azotado por siete soldados, que ataron con cuerdas su cuerpo a la cruz, a fin de prolongar su agonía. Atado a ella siguió predicando hasta que murió.

La historia de la cruz no es muy bien conocida y hay algunas incógnitas en torno a ella. Es considerada como una de las reliquias más importantes de toda la cristiandad y desde el 11 de julio está en peregrinación por Rusia acompañada por el metropolita de Chrysostomos de Patras.

En la Catedral de Kazan de tu ciudad, ese mismo día se celebró una vigilia en su honor, vigilia que estuvo presidida por el Patriarca Cirilo de Moscú. ¿Y por qué he dicho vigilia? Porque según el calendario juliano, al día siguiente, la Iglesia Ortodoxa Rusa celebraba la festividad de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Tenéis un cierto privilegio, porque es la primera vez que la cruz sale de Grecia desde que a Patras fue llevada desde Francia el 19 de enero del año 1980. Bien es verdad que hasta el día 2 de agosto, va a estar peregrinando por diversas ciudades de Rusia, Ucrania y Bielorrusia: San Petersburgo, Moscú, Kiev y Minsk.

En un principio, la cruz estaba en Patras, pero en tiempo de las Cruzadas (siglo XIII) fue robada y llevada a Francia, donde el duque de Borgoña la puso en el monasterio de Weaume en Marsella, siendo trasladada más tarde al célebre monasterio de San Víctor de la misma ciudad francesa. Durante la Revolución Francesa intentaron robarla e incluso la quemaron, pero un sacerdote católico, arriesgando su vida, sacó del fuego la mayor parte de la madera quemada.

El Patriarca Cirilo de Moscú venera la cruz en la catedral de Kazán de San Petersburgo, Rusia.

El Patriarca Cirilo de Moscú venera la cruz en la catedral de Kazán de San Petersburgo, Rusia.

El 9 de octubre de 1979, el metropolita Nicodemos de Patras, solicitó la cruz al cardenal Roger Etchegaray y tras algunas consultas entre las Iglesias Católica y Ortodoxa Griega, se decidió devolverla a su lugar de origen. El 18 de enero de 1980, el metropolita de Patras fue a Marsella y allí se le hizo entrega de la preciada reliquia, que al día siguiente, volvía a Grecia acompañada por dos delegaciones de las dos Iglesias. El Patriarcado Ecuménico de Constantinopla estuvo al tanto de todas estas negociaciones.

La cruz, que no está completa y que se conserva dentro de un relicario, como se muestra en alguna foto de este artículo, es de madera de olivo, cosa que ya dijo San Hipólito de Roma en el siglo III. Es verdad que San Epifanio y San Arsenio de Corfú, cuando hablan de ella no mencionan qué tipo de madera es, pero el historiador Stephanos Thomopoulos, también menciona que es de olivo. Ha sido datada por métodos científicos como perteneciente al siglo I de nuestra era.

Entre los hagiógrafos e historiadores no hay unanimidad de criterio a si ese instrumento de suplicio fue realmente una cruz o un ecúleo y si San Andrés fue crucificado o simplemente atado con cuerdas. Es verdad que entre las reliquias de San Andrés en Salerno, concretamente en el pie derecho, hay una cicatriz aparentemente producida por un clavo. La Iglesia siempre ha hablado de cruz y de crucifixión.

El Patriarca Cirilo de Mosc, besa la cruz en la catedral de Kazan de San Petersburgo, Rusia.

El Patriarca Cirilo de Mosc, besa la cruz en la catedral de Kazan de San Petersburgo, Rusia.

Aunque la cruz de San Andrés tiene forma de aspa, a lo largo de la historia no siempre se ha representado así: existen frescos donde se le ve crucificado en dos piezas verticales de madera e incluso, boca abajo como su hermano San Pedro.

Pregunta: Os agradecería me facilitéis el texto de la homilía sobre la mansedumbre de Moisés, escrita por San Nicolás Velimirovic.

Respuesta: Te podemos contestar a esta pregunta porque la hemos encontrado y porque es corta; si hubiese sido más larga, hubiera buscado otra forma para hacértela llegar. Ésta es la homilía de San Nicolás: “Y aquel varón llamado Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la faz de la tierra” (Números, 12, 3). Moisés fue un hombre elegido, un gran taumaturgo, un prototipo del Señor Jesucristo en cuanto a sus milagros, un vencedor en Egipto y en el desierto y el líder de su pueblo. ¿Por qué no habría de estar orgulloso? Si hubiera sido orgulloso, no hubiera sido lo que fue. Los orgullosos piensan que lo bueno que hacen, lo hacen por si mismos y no por la gracia de Dios y que trabajan gracias a su poder y no al poder de Dios. Pero el gran Moisés, sabía que él actuaba gracias a Dios y que el poder no era suyo, sino que provenía de Dios. Por eso no se enorgullecía por sus impresionantes milagros o por las grandes victorias que obtuvo o por las sabías leyes que le dio a su pueblo. Moisés decía: “El Señor es mi fortaleza y mi cántico” (Éxodo, 15, 2). De entre todos los israelitas que estaban en el desierto, nadie sintió como él, su propia debilidad; en cada tarea, en cada lugar, en cada momento, esperaba solamente la ayuda de Dios. Estaba completamente absorto en Dios, completamente humillado ante Dios. Si su pueblo necesitaba alimento o agua, él se dirigía a Dios y si era necesario combatir contra sus enemigos, levantaba sus manos al cielo, al igual que hacía cuando tuvo que calmar alguna rebelión entre su pueblo. Moisés era humilde, era manso y Dios recompensó a su fiel servidor con gran gloria y le hizo merecedor de aparecer en el Monte Tabor con Elías junto a nuestro Salvador. “Oh Señor, Dios de los humildes, Pastor Bueno, haznos manso como Moisés y los apóstoles. A ti sea la gloria y la alabanza por siempre. Amén”.

Pregunta: Hola, que tal; buen día. Soy devoto de San Nicolás de Tolentino y he estado buscando la oración de los panes de San Nicolás. Tengo entendido que es como un ritual y si fuera posible, me gustaría conocer su historia y dicha oración. Muchas gracias.

Reparto de los panes de San Nicolás de Tolentino en el municipio de El Sauzal (Tenerife).

Reparto de los panes de San Nicolás de Tolentino en el municipio de El Sauzal (Tenerife).

Respuesta: Se dice que en los últimos años de su vida, cuando estaba pasando por una enfermedad prolongada, sus superiores le ordenaron que tomara alimentos más fuertes que las pequeñas raciones que acostumbraba ingerir, pero sin éxito, ya que, a pesar de que el santo obedeció, su salud continuó igual. Una noche se le apareció la Virgen María, le dio instrucciones de que pidiera un trozo de pan, lo mojara en agua y luego se lo comiera, prometiéndole que se curaría por su obediencia. Como gesto de gratitud por su inmediata recuperación, Nicolás comenzó a bendecir trozos de pan similares y a distribuirlos entre los enfermos. Esta práctica produjo favores numerosos y grandes curaciones. En conmemoración de estos milagros, el santuario del santo distribuye los “Panes de San Nicolás” que son bendecidos. El ritual de bendición, yo no lo conozco. Si escribes a este e-mail, seguro que te dan información más precisa sobre este rito: tolentino@agostiniani.it

Pregunta: Desde Georgia me hacen esta pregunta: Se sabe que tras el paso de las llamadas tropas catalanas por el Monte Athos en el siglo XIV, fueron sustraídas las reliquias de los santos Jorge y Juan del monasterio de Iviron y que fueron traídas a España. Se puede suponer que fueron confundidas con reliquias de San Jorge y de San Juan Bautista. ¿Podríamos saber si hay coincidencia de veneración de las reliquias de San Jorge y San Juan en algún lugar de España o incluso que se tenga noticias de la veneración de dos santos monjes llamados Jorge y Juan de origen griego? Yo he intentado hacer alguna investigación, pero sin ningún resultado. Os quedaríamos muy agradecidos, sobre todos los georgianos que vivimos en España.

Respuesta: Bueno, parece que eres georgiano. Te diré que hay un santo de nombre Jorge, llamado el Agiorita, que es de origen georgiano (nació en Trialethi) y era amigo íntimo del rey Jorge II (1014-1027), que fue monje en el Monte Athos y murió y está sepultado en el monasterio Iviron en una tumba de mármol cercana a la tumba de San Eutimio, que fue el fundador de ese monasterio atonita. Este San Eutimio, era hijo de San Juan el Agiorita, también de origen georgiano y nacido a mediados del siglo X. Este San Juan vivió asimismo como monje en el Monte Athos, al igual que su hijo Eutimio.

Monasterio Iviron en el Monte Athos (Grecia).

Monasterio Iviron en el Monte Athos (Grecia).

Que yo sepa, las reliquias de los tres están en el Monasterio Iviron del Monte Athos y los tres son festejados allí conjuntamente el día 13 de mayo. Sin embargo, en Georgia se veneran por separado: San Juan el 14 de junio, San Eutimio el 13 de mayo y San Jorge el 28 de julio.

De ellos no hay reliquias en España. Las “presuntas” reliquias de San Jorge que se veneran en Cataluña, lo son del mártir de Capadocia. Resumiendo, existen dos santos monjes georgianos que vivieron en el Monasterio Iviron y cuyos nombres son Juan y Jorge. Sobre ellos podremos escribir un artículo más extenso pero ya tendría que ser a finales de este año. El 14 de enero del año pasado escribimos sobre Santa Nino, evangelizadora de Georgia y en febrero hemos publicado uno sobre los Santos reyes de Iberia, Miriam y Nana, así como de la reina mártir Santa Ketevan el 29 de agosto. Sobre Santa Tamara publicamos también un artículo el día 1 de mayo. Muchísimas gracias por seguir nuestro blog desde Georgia.

Icono ortodoxo rumano de San Andrés apóstol.

Icono ortodoxo rumano de San Andrés apóstol.

Pregunta: He leído prácticamente todos los artículos del blog, pero si fueran tan amables, ¿me podrían resumir cómo murieron cada uno de los apóstoles y evangelistas?

Respuesta: Con mucho gusto lo hacemos:
San Mateo sufrió martirio en Etiopía, muerto por heridas de espada.
San Marcos murió en Alejandría de Egipto, después de haber sido arrastrado hasta la muerte, por unos caballos por las calles.
San Lucas fue ahorcado en Grecia como represalia por su predicación.
San Juan Zebedeo, durante la persecución romana, fue introducido en una caldera de aceite hirviente, de la cual salió ileso. Entonces fue desterrado a una prisión en la isla de Patmos, donde escribió el Apocalipsis. Posteriormente fue puesto en libertad y murió muy anciano de muerte natural.
San Pedro fue crucificado boca abajo en Roma, en tiempos de Nerón. Según la tradición fue porque él mismo le dijo a sus verdugos que se sentía indigno de morir de la misma manera que su Maestro.
Santiago Alfeo, fue el líder de la Iglesia de Jerusalén y fue arrojado al suelo desde el pináculo sureste del Templo cuando rehusó renegar de Cristo. En el suelo fue rematado a pedradas y a bastonazos.
Santiago Zebedeo murió decapitado en Jerusalén.
San Bartolomé, conocido también como Natanael, predicó en Asia y en Turquía siendo martirizado en Armenia, donde fue desollado y muerto a latigazos.
San Andrés, como hemos explicado más arriba, murió en Patras (Grecia) siendo crucificado en una cruz en forma de X.
Santo Tomás fue apuñalado con una lanza en la India durante uno de sus viajes misioneros.
San Judas Tadeo fue asaeteado en Suanir (Persia).
San Simón Zelotes fue aserrado por la mitad en Suanir (Persia).
San Felipe fue crucificado boca abajo en Gerápolis en tiempos de Domiciano.
San Matías fue apedreado y posteriormente, decapitado.
San Pablo fue torturado y decapitado en tiempos de Nerón, año 67, en Roma. Antes, había sido hecho prisionero en más de una ocasión.

De todos modos, en cada uno de los artículos está explicado con más precisión. Esto, como tu mismo solicitas en tu pregunta, es un resumen.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Nicolás de Tolentino, fraile agustino

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Pintura del Santo obra de Pietro di Cristoforo Vanucci "Il Perugino". Galería Nacional de Arte Antiguo, Roma (Italia).

Le llamamos Nicolás de Tolentino porque en aquella localidad italiana pasó la mayor parte de su vida, pero nació en Castel Sant’Angelo (hoy Sant’Angelo in Pontano), en la región de Las Marcas, en el año 1245. Sus padres fueron Compañón de los Guarutti y Amata de los Guidiani, un matrimonio pobre y piadoso que no tenía descendencia y que se había encomendado a San Nicolás de Bari a fin de tenerla. Por eso a su hijo le pusieron el nombre de Nicolás. Su infancia fue ejemplar, pasaba muchas horas en oración y cuando se encontraba a un pobre, se lo llevaba a casa con la intención de atenderle con lo poco que en ella había, actos que ya de mayor, siendo fraile agustino, fueron su forma cotidiana de actuación.

Con once años de edad entró como oblato en el convento de los frailes agustinos de su ciudad natal. Aunque se ha escrito que fue canónigo de la iglesia del Salvador, realmente no fue canónigo regular de la Orden Agustina porque el ingreso de Nicolás en la Orden fue en el año 1256, que fue el año de la unión de varias congregaciones y comunidades que profesaban la regla agustiniana, aunque bien es verdad que en su ciudad existía una comunidad de Canónigos Regulares de San Agustín.

En el año 1260 fue novicio en Sanginesio y realizó la profesión religiosa cuando cumplió los dieciocho años, completando sus estudios de gramática, lógica y teología en Tolentino y en Cingoli. San Bienvenido, obispo de Osimo, lo ordenó de sacerdote en el convento de Cingoli, en el año 1269 y desde ese año hasta el 1275, por motivos apostólicos, anduvo de una comunidad a otra. Pasó por Macerata, Piaggiolino di Fano, Montegiorgio, Corridonia, Sant’Elpidio, Recanati, Treia, Valmanente di Pesaro y Fermo. Predicaba por las calles, administraba los sacramentos en los hospitales y en las prisiones, pasaba largas horas en el confesionario, daba el catecismo a los niños, o sea, no paraba en su actividad apostólica aunque de todo esto, daremos más detalles.

Ese año de 1275, debido a su delicada salud pues padecía de fuertes dolores de estómago, no pudo soportar tanta dedicación a la predicación y tanto viaje y definitivamente se estableció en el convento de Tolentino, donde solo tuvo la responsabilidad de maestro de novicios. Conforme avanzaba en edad, su enfermedad iba a peor y solo por obediencia tomaba alimentos aunque en pequeñas porciones. Una noche se le apareció la Virgen y le dijo que pidiera un poco de pan, lo mojara en agua y se lo comiera. El lo hizo e inmediatamente se sintió bastante recuperado y como gesto de gratitud hacia Nuestra Señora, comenzó a bendecir pequeños trozos de pan y a distribuirlos entre los enfermos, muchos de los cuales, curaban. De ahí viene la costumbre de la distribución de los “panes de San Nicolás”, que anualmente se celebra en su santuario. En Tolentino murió el 10 de septiembre de 1305.

Cristo recoge en brazos el alma del Santo. Fresco gótico sienés.

El cuerpo del santo fue puesto en un arca de madera. Cuarenta años después de su muerte, los brazos fueron separados del cuerpo que estaba incorrupto y, según la tradición, al separarle los brazos, fluyó abundante sangre que fue recogida en unos paños guardados como reliquias en una urna de plata en la misma basílica donde se encuentra el cuerpo en la ciudad de Tolentino. El cuerpo fue enterrado bajo el arca y con el tiempo se olvidó su ubicación. Los brazos fueron puestos dentro del arca antigua, permaneciendo en ella hasta finales del siglo XVII, que se pusieron en un arca de plata. Desde entonces se han autentificado once efusiones de sangre salida de los brazos, siendo la más célebre la ocurrida en el año 1699, en el que el flujo de sangre duró desde el día 29 de mayo al día 1 de septiembre. Existen numerosos documentos tanto en el monasterio como en el obispado, que atestiguan este raro prodigio. En el año 1926 se descubrieron los huesos del santo, que ya no estaba incorrupto y se pusieron en una urna dentro de una figura de cera; los brazos, que si están incorruptos se encuentran en la misma urna. Actualmente se venera en su Basílica de Tolentino. Aunque no se sabe con exactitud quién le amputó los brazos, la leyenda dice que fue un monje alemán llamado Teodoro que pretendió llevárselos a su país como reliquias.

Quienes se encargaron de recoger los datos sobre su vida y milagros para iniciar el proceso de canonización, pudieron constatar de que en numerosos lugares de Italia, el culto al santo se extendió inmediatamente después de su muerte. De todos sitios llegaban peregrinos a Tolentino para venerar el sepulcro del santo. El Papa Juan XXII quiso pero no pudo canonizarlo y esa tardanza estuvo estrechamente relacionada con el pequeño cisma de Occidente (Avignon). Inocencio VI con la bula “Quae ad divini nominis” del 13 de abril de 1357 y Bonifacio IX, con la bula “Splendor paternae gloriae” del 1 de enero de 1390 concedieron indulgencias a la basílica del santo en Tolentino, nominando a Nicolás como santo antes de ser oficialmente canonizado. La bula de canonización (“Licet militans”) fue decretada por el Papa Eugenio IV, el 1 de febrero de 1446, una vez finalizado el Cisma de Avignon y la canonización oficial fue el 5 de junio del mismo año.

Sepulcro del Santo en su basílica de Tolentino, Italia.

De los datos extraídos del proceso de canonización se deduce que era un asceta, que todo lo aceptó por obediencia sin discusión alguna, que incluso obedecía a quienes eran más jóvenes que él. Jamás miró fijamente a una mujer, nunca quiso verles la cara a quienes acudían a su confesionario, cuando estaba predicando en público siempre tenía cubierta la cabeza y los ojos mirando al suelo de manera que nadie pudo verle el color de sus ojos. Era tanto su sentido de la pobreza que tenía únicamente un hábito que zurcía y remendaba una y otra vez y que dormía sobre una tabla recubierta con paja. Los viernes se flagelaba con un extraño instrumento de disciplina que él mismo se había fabricado. Nunca comió carne ni huevos ni productos lácteos; solo verduras y legumbres sin condimento alguno. Ayunaba a pan y agua los lunes, miércoles, viernes y sábado y todos los días de Cuaresma excepto los domingos y aunque sus dolores de estómago eran terribles, los frailes nunca escucharon una queja suya.

Salvo el tiempo que dedicaba al apostolado (especialmente el confesionario) y a las tres o cuatro horas de sueño, las demás horas del día las pasaba en oración, en el canto de los salmos, en la celebración diaria de la Misa y en muchas otras prácticas piadosas, como por ejemplo, el rezo del oficio de difuntos. Evitó todo tipo de excentricidades tanto cuando estaba en oración como cuando se mortificaba; sin embargo, no pudo evitar ser sorprendido cuando a veces se ponía de rodillas encima de una bolsa llena de garbanzos o cuando apoyaba sus brazos desnudos sobre una piedra durante sus largas horas de oración nocturna. Era un hombre muy austero pero cuando trataba con los demás siempre mostraba una exquisita delicadeza y cortesía, ya fuera con los frailes, con los amigos o con quienes iban a confesarse, pero de manera muy especial, con los pobres y los enfermos. Todos estos datos que estoy aportando, como he dicho antes, son recogidos expresamente en los documentos del proceso de canonización.

Ya he escrito sobre otros santos modernos que estuvieron dedicados plenamente al apostolado de la confesión, como San Leopoldo de Castelnuovo o San Alejo de Goloseevo; en su época, San Nicolás de Tolentino lo estuvo igualmente: pasaba largas horas escuchando confesiones; durante la Cuaresma, estaba en el confesionario desde por la mañana hasta la hora de Vísperas sin levantarse ni para ir a comer. Siempre tuvo una humana y cristiana compasión con las miserias humanas sobre todo con aquellas personas que se ocultaban por vergüenza. Fue muy sensible a los problemas sociales, recordándoles a los ricos la función social de las riquezas y exhortándoles a socorrer a quienes lo necesitaban. Admiraba profundamente a los pobres que compartían con otros las escasas pertenencias que tenían y con los ricos solo quería tener los precisos contactos que le imponía la cortesía. Con permiso del prior del convento socorría diariamente a más de un centenar de personas.

El Santo intercediendo por las almas del Purgatorio. Lienzo de Cristoforo Roncalli "Il Pomarancio". Iglesia de San Agustín de Pesaro, Italia.

Según consta en el mismo proceso, estuvo dotado de diversos carismas y realizó numerosos milagros. Tuvo diversas visiones de las almas del Purgatorio cuando estaba en Valmanente di Pesaro, oía armonías celestiales en los últimos años de su vida, devolvió momentáneamente la vida a uno que había muerto en pecado a fin de que se reconciliara con Dios y no se condenara eternamente, la curación milagrosa mediante el pan mojado en agua del que ya he escrito antes. En el proceso se confirmaron más de trescientos milagros, realizados tanto en vida como después de muerto. Cada uno de ellos fue confirmado bajo juramento por diversos testigos. Se mencionan algunas resurrecciones, tres de las cuales ocurrieron en unas circunstancias impresionantes: la resurrección de Felipa de Fermo, niña de doce años ocurrida en el año 1306 delante de cuatro sacerdotes, la resurrección de Jacopuzzo Fatteboni, ocurrida en Belforte sul Chianti el 24 de abril de 1320 atestiguada por cuatro personas y la resurrección de Venturino di Gigliolo testificada por seis personas entre ellas el obispo de Macerata.

Como dije en su día, San Nicolás de Tolentino fue uno de los tres santos, junto con San Juan Bautista y San Agustín, que consiguieron que Santa Rita entrara en el convento de Cascia. La festividad de San Nicolás se celebra hoy, día 10 de septiembre.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es