Contestando a algunas preguntas breves (IX)

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Relicario de la cruz de San Andrés, en Patras (Grecia).

Relicario de la cruz de San Andrés, en Patras (Grecia).

Pregunta: Ahora que la cruz de San Andrés está de peregrinación por mi país y que todos los buenos ortodoxos queremos venerarla, me gustaría conocer un poco cuales han sido los avatares de su historia. Aunque vivo en Rusia y soy ortodoxa, nací en España y leo asiduamente vuestro blog. ¿Me podréis ayudar en este tema. Muchísimas gracias desde San Petersburgo, Rusia.

Respuesta: Esto es lo que se sabe de la historia de la cruz de San Andrés, que como bien sabes, murió crucificado en Patras (Grecia), en una cruz en forma de aspa, después de haber sido severamente azotado por siete soldados, que ataron con cuerdas su cuerpo a la cruz, a fin de prolongar su agonía. Atado a ella siguió predicando hasta que murió.

La historia de la cruz no es muy bien conocida y hay algunas incógnitas en torno a ella. Es considerada como una de las reliquias más importantes de toda la cristiandad y desde el 11 de julio está en peregrinación por Rusia acompañada por el metropolita de Chrysostomos de Patras.

En la Catedral de Kazan de tu ciudad, ese mismo día se celebró una vigilia en su honor, vigilia que estuvo presidida por el Patriarca Cirilo de Moscú. ¿Y por qué he dicho vigilia? Porque según el calendario juliano, al día siguiente, la Iglesia Ortodoxa Rusa celebraba la festividad de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Tenéis un cierto privilegio, porque es la primera vez que la cruz sale de Grecia desde que a Patras fue llevada desde Francia el 19 de enero del año 1980. Bien es verdad que hasta el día 2 de agosto, va a estar peregrinando por diversas ciudades de Rusia, Ucrania y Bielorrusia: San Petersburgo, Moscú, Kiev y Minsk.

En un principio, la cruz estaba en Patras, pero en tiempo de las Cruzadas (siglo XIII) fue robada y llevada a Francia, donde el duque de Borgoña la puso en el monasterio de Weaume en Marsella, siendo trasladada más tarde al célebre monasterio de San Víctor de la misma ciudad francesa. Durante la Revolución Francesa intentaron robarla e incluso la quemaron, pero un sacerdote católico, arriesgando su vida, sacó del fuego la mayor parte de la madera quemada.

El Patriarca Cirilo de Moscú venera la cruz en la catedral de Kazán de San Petersburgo, Rusia.

El Patriarca Cirilo de Moscú venera la cruz en la catedral de Kazán de San Petersburgo, Rusia.

El 9 de octubre de 1979, el metropolita Nicodemos de Patras, solicitó la cruz al cardenal Roger Etchegaray y tras algunas consultas entre las Iglesias Católica y Ortodoxa Griega, se decidió devolverla a su lugar de origen. El 18 de enero de 1980, el metropolita de Patras fue a Marsella y allí se le hizo entrega de la preciada reliquia, que al día siguiente, volvía a Grecia acompañada por dos delegaciones de las dos Iglesias. El Patriarcado Ecuménico de Constantinopla estuvo al tanto de todas estas negociaciones.

La cruz, que no está completa y que se conserva dentro de un relicario, como se muestra en alguna foto de este artículo, es de madera de olivo, cosa que ya dijo San Hipólito de Roma en el siglo III. Es verdad que San Epifanio y San Arsenio de Corfú, cuando hablan de ella no mencionan qué tipo de madera es, pero el historiador Stephanos Thomopoulos, también menciona que es de olivo. Ha sido datada por métodos científicos como perteneciente al siglo I de nuestra era.

Entre los hagiógrafos e historiadores no hay unanimidad de criterio a si ese instrumento de suplicio fue realmente una cruz o un ecúleo y si San Andrés fue crucificado o simplemente atado con cuerdas. Es verdad que entre las reliquias de San Andrés en Salerno, concretamente en el pie derecho, hay una cicatriz aparentemente producida por un clavo. La Iglesia siempre ha hablado de cruz y de crucifixión.

El Patriarca Cirilo de Mosc, besa la cruz en la catedral de Kazan de San Petersburgo, Rusia.

El Patriarca Cirilo de Mosc, besa la cruz en la catedral de Kazan de San Petersburgo, Rusia.

Aunque la cruz de San Andrés tiene forma de aspa, a lo largo de la historia no siempre se ha representado así: existen frescos donde se le ve crucificado en dos piezas verticales de madera e incluso, boca abajo como su hermano San Pedro.

Pregunta: Os agradecería me facilitéis el texto de la homilía sobre la mansedumbre de Moisés, escrita por San Nicolás Velimirovic.

Respuesta: Te podemos contestar a esta pregunta porque la hemos encontrado y porque es corta; si hubiese sido más larga, hubiera buscado otra forma para hacértela llegar. Ésta es la homilía de San Nicolás: “Y aquel varón llamado Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la faz de la tierra” (Números, 12, 3). Moisés fue un hombre elegido, un gran taumaturgo, un prototipo del Señor Jesucristo en cuanto a sus milagros, un vencedor en Egipto y en el desierto y el líder de su pueblo. ¿Por qué no habría de estar orgulloso? Si hubiera sido orgulloso, no hubiera sido lo que fue. Los orgullosos piensan que lo bueno que hacen, lo hacen por si mismos y no por la gracia de Dios y que trabajan gracias a su poder y no al poder de Dios. Pero el gran Moisés, sabía que él actuaba gracias a Dios y que el poder no era suyo, sino que provenía de Dios. Por eso no se enorgullecía por sus impresionantes milagros o por las grandes victorias que obtuvo o por las sabías leyes que le dio a su pueblo. Moisés decía: “El Señor es mi fortaleza y mi cántico” (Éxodo, 15, 2). De entre todos los israelitas que estaban en el desierto, nadie sintió como él, su propia debilidad; en cada tarea, en cada lugar, en cada momento, esperaba solamente la ayuda de Dios. Estaba completamente absorto en Dios, completamente humillado ante Dios. Si su pueblo necesitaba alimento o agua, él se dirigía a Dios y si era necesario combatir contra sus enemigos, levantaba sus manos al cielo, al igual que hacía cuando tuvo que calmar alguna rebelión entre su pueblo. Moisés era humilde, era manso y Dios recompensó a su fiel servidor con gran gloria y le hizo merecedor de aparecer en el Monte Tabor con Elías junto a nuestro Salvador. “Oh Señor, Dios de los humildes, Pastor Bueno, haznos manso como Moisés y los apóstoles. A ti sea la gloria y la alabanza por siempre. Amén”.

Pregunta: Hola, que tal; buen día. Soy devoto de San Nicolás de Tolentino y he estado buscando la oración de los panes de San Nicolás. Tengo entendido que es como un ritual y si fuera posible, me gustaría conocer su historia y dicha oración. Muchas gracias.

Reparto de los panes de San Nicolás de Tolentino en el municipio de El Sauzal (Tenerife).

Reparto de los panes de San Nicolás de Tolentino en el municipio de El Sauzal (Tenerife).

Respuesta: Se dice que en los últimos años de su vida, cuando estaba pasando por una enfermedad prolongada, sus superiores le ordenaron que tomara alimentos más fuertes que las pequeñas raciones que acostumbraba ingerir, pero sin éxito, ya que, a pesar de que el santo obedeció, su salud continuó igual. Una noche se le apareció la Virgen María, le dio instrucciones de que pidiera un trozo de pan, lo mojara en agua y luego se lo comiera, prometiéndole que se curaría por su obediencia. Como gesto de gratitud por su inmediata recuperación, Nicolás comenzó a bendecir trozos de pan similares y a distribuirlos entre los enfermos. Esta práctica produjo favores numerosos y grandes curaciones. En conmemoración de estos milagros, el santuario del santo distribuye los “Panes de San Nicolás” que son bendecidos. El ritual de bendición, yo no lo conozco. Si escribes a este e-mail, seguro que te dan información más precisa sobre este rito: tolentino@agostiniani.it

Pregunta: Desde Georgia me hacen esta pregunta: Se sabe que tras el paso de las llamadas tropas catalanas por el Monte Athos en el siglo XIV, fueron sustraídas las reliquias de los santos Jorge y Juan del monasterio de Iviron y que fueron traídas a España. Se puede suponer que fueron confundidas con reliquias de San Jorge y de San Juan Bautista. ¿Podríamos saber si hay coincidencia de veneración de las reliquias de San Jorge y San Juan en algún lugar de España o incluso que se tenga noticias de la veneración de dos santos monjes llamados Jorge y Juan de origen griego? Yo he intentado hacer alguna investigación, pero sin ningún resultado. Os quedaríamos muy agradecidos, sobre todos los georgianos que vivimos en España.

Respuesta: Bueno, parece que eres georgiano. Te diré que hay un santo de nombre Jorge, llamado el Agiorita, que es de origen georgiano (nació en Trialethi) y era amigo íntimo del rey Jorge II (1014-1027), que fue monje en el Monte Athos y murió y está sepultado en el monasterio Iviron en una tumba de mármol cercana a la tumba de San Eutimio, que fue el fundador de ese monasterio atonita. Este San Eutimio, era hijo de San Juan el Agiorita, también de origen georgiano y nacido a mediados del siglo X. Este San Juan vivió asimismo como monje en el Monte Athos, al igual que su hijo Eutimio.

Monasterio Iviron en el Monte Athos (Grecia).

Monasterio Iviron en el Monte Athos (Grecia).

Que yo sepa, las reliquias de los tres están en el Monasterio Iviron del Monte Athos y los tres son festejados allí conjuntamente el día 13 de mayo. Sin embargo, en Georgia se veneran por separado: San Juan el 14 de junio, San Eutimio el 13 de mayo y San Jorge el 28 de julio.

De ellos no hay reliquias en España. Las “presuntas” reliquias de San Jorge que se veneran en Cataluña, lo son del mártir de Capadocia. Resumiendo, existen dos santos monjes georgianos que vivieron en el Monasterio Iviron y cuyos nombres son Juan y Jorge. Sobre ellos podremos escribir un artículo más extenso pero ya tendría que ser a finales de este año. El 14 de enero del año pasado escribimos sobre Santa Nino, evangelizadora de Georgia y en febrero hemos publicado uno sobre los Santos reyes de Iberia, Miriam y Nana, así como de la reina mártir Santa Ketevan el 29 de agosto. Sobre Santa Tamara publicamos también un artículo el día 1 de mayo. Muchísimas gracias por seguir nuestro blog desde Georgia.

Icono ortodoxo rumano de San Andrés apóstol.

Icono ortodoxo rumano de San Andrés apóstol.

Pregunta: He leído prácticamente todos los artículos del blog, pero si fueran tan amables, ¿me podrían resumir cómo murieron cada uno de los apóstoles y evangelistas?

Respuesta: Con mucho gusto lo hacemos:
San Mateo sufrió martirio en Etiopía, muerto por heridas de espada.
San Marcos murió en Alejandría de Egipto, después de haber sido arrastrado hasta la muerte, por unos caballos por las calles.
San Lucas fue ahorcado en Grecia como represalia por su predicación.
San Juan Zebedeo, durante la persecución romana, fue introducido en una caldera de aceite hirviente, de la cual salió ileso. Entonces fue desterrado a una prisión en la isla de Patmos, donde escribió el Apocalipsis. Posteriormente fue puesto en libertad y murió muy anciano de muerte natural.
San Pedro fue crucificado boca abajo en Roma, en tiempos de Nerón. Según la tradición fue porque él mismo le dijo a sus verdugos que se sentía indigno de morir de la misma manera que su Maestro.
Santiago Alfeo, fue el líder de la Iglesia de Jerusalén y fue arrojado al suelo desde el pináculo sureste del Templo cuando rehusó renegar de Cristo. En el suelo fue rematado a pedradas y a bastonazos.
Santiago Zebedeo murió decapitado en Jerusalén.
San Bartolomé, conocido también como Natanael, predicó en Asia y en Turquía siendo martirizado en Armenia, donde fue desollado y muerto a latigazos.
San Andrés, como hemos explicado más arriba, murió en Patras (Grecia) siendo crucificado en una cruz en forma de X.
Santo Tomás fue apuñalado con una lanza en la India durante uno de sus viajes misioneros.
San Judas Tadeo fue asaeteado en Suanir (Persia).
San Simón Zelotes fue aserrado por la mitad en Suanir (Persia).
San Felipe fue crucificado boca abajo en Gerápolis en tiempos de Domiciano.
San Matías fue apedreado y posteriormente, decapitado.
San Pablo fue torturado y decapitado en tiempos de Nerón, año 67, en Roma. Antes, había sido hecho prisionero en más de una ocasión.

De todos modos, en cada uno de los artículos está explicado con más precisión. Esto, como tu mismo solicitas en tu pregunta, es un resumen.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Nicolás Velimirovic, obispo de Žiča y Ohrid

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Fotografía coloreada del Santo, revestido de su atuendo episcopal.

Hoy quiero escribir sobre un gran santo contemporáneo nuestro, pues vivió el siglo pasado. Es un santo serbio que ha dejado huella, no sólo entre nuestros hermanos ortodoxos, sino entre todos los cristianos. Con este humilde artículo quiero honrar su memoria aunque hoy no sea el día de su festividad. Me estoy refiriendo a San Nicolás Velimirovic.

Nació el día 23 de diciembre de 1880 (en algunos escritos he leído que había nacido el 5 de enero siguiente), en la localidad de Lelic que está situada en las laderas del Monte Povlen, al oeste de Serbia. Sus padres, Dragomir y Catalina, eran unos simples granjeros, aunque muy piadosos, especialmente su madre. Al ser bautizado se le impuso el nombre de Nicolás.

Fue educado en un monasterio al que fue llevado por su padre a fin de que allí aprendiera a leer y escribir y a adquirir los conocimientos básicos para que de mayor, pudiera colaborar en el sostenimiento de la familia. El niño, desde el primer día, mostró un especial interés por aprender todo aquello que se le enseñaba y como era buen estudiante, su profesor, Miguel Stuparevic lo recomendó para que continuara sus estudios en la Escuela de Gramática de Valjevo, ciudad cercana a su pueblo natal y allí aprovechó el tiempo, estudiando mientras estaba alojado en una casa de la ciudad.

Cuando terminó sus estudios intentó ingresar en la academia militar pero fue rechazado después de pasar por un tribunal médico que no lo consideró físicamente apto. Entonces intentó ingresar en el seminario de San Sabas en Belgrado, cosa que consiguió aunque con alguna dificultad porque no tenía buen oído para el canto. Todos sabemos lo importante que es el canto litúrgico en las ceremonias bizantinas.

En el seminario destacó como buen estudiante: trabajador, tenaz, sistemático, que no solo memorizaba lo que leía, sino que sabía argumentar lo que aprendía; y leyó de todo: a Shakespeare, a Goethe, Victor Hugo, Voltaire, Karls Marx, Dostoievski, etc. Estudió especialmente las obras de Njegosu, que era un pensador serbio que ya había conocido cuando estaba en la Escuela de Valjevo.

Fotografía del Santo con el atuendo de sacerdote ortodoxo.

En Belgrado vivía en un lugar muy húmedo y estas circunstancias, así como su mala alimentación, hicieron que cogiera una tuberculosis que le duró toda la vida. Completados sus estudios en el seminario en el año 1905, donde colaboró en la edición del “Heraldo Cristiano”, estuvo algún tiempo en la localidad de Leskovice donde familiarizó con los vecinos, donde trabajó en la parroquia y donde conoció al padre Sabas Popovic.

Posteriormente, con autorización eclesiástica y ayuda estatal, estudió en la antigua Facultad católica de Teología de Berna (Suiza), donde, en 1908, con veintiocho años de edad se doctoró, continuando sus estudios y publicando su tesis: “La fe en la resurrección de Cristo como dogma fundamental en la Iglesia Apostólica”, en Alemania en el año 1910. Estuvo un año en Oxford (Gran Bretaña), preparando un doctorado en filosofía, defendiendo su tesis sobre la “Filosofía de Berkeley” en Ginebra en el año 1909; o sea, se doctoró en filosofía y en teología.

De regreso a Serbia en el año 1909, se le convalidaron sus estudios; estuvo algún tiempo en Rusia a fin de conocer la ortodoxia rusa, enfermó de disentería por lo que tuvo que ser hospitalizado durante seis semanas y el 20 de diciembre ingresó en un monasterio siendo ordenado de sacerdote el mismo día de su ingreso. Por aquellos tiempos escribió su primera obra: “La religión de Njegosu”. Un año más tarde, en 1910, fue nombrado archimandrita y seguidamente, profesor auxiliar en el seminario de Belgrado.

Como profesor en el seminario de San Sabas enseñó filosofía, lógica, psicología y lenguas, pero como no era capaz de dedicarse sólo a la enseñanza, empezó a escribir sobre teología y filosofía y a publicar artículos sobre Niegosu, Nietzsche y Dostoievski. Predicaba en Belgrado y otras iglesias de Serbia y dio conferencias en la Universidad Kolarac. En el año 1912 fue invitado por el diario “Prosveta” de Sarajevo y allí se reunió con importantes personalidades serbias a quienes expuso su pensamiento acerca de los problemas entre serbios y bosnios. Tuvo problemas para regresar a Belgrado a causa de las autoridades austríacas, que tampoco le permitieron visitar Zagreb.

Icono ortodoxo serbio del Santo revestido de su atuendo episcopal.

En el año 1912 estalló la guerra de los Balcanes; vinieron los años negros de la guerra que duró hasta 1918, unificando a diferentes pueblos y etnias que conformarían la futura Yugoslavia. Nicolás no permaneció inactivo, participó en la vida de la Iglesia comentando críticamente el comportamiento de algunos clérigos, llegando incluso a enemistarse con el editor del “Heraldo Cristiano” a causa de la visión que este tenía sobre cómo debía actuar la Iglesia Serbia en estas circunstancias.

En el mes de abril del año 1915, durante la Primera Guerra Mundial, fue enviado por el gobierno y por la iglesia como delegado ante Gran Bretaña y Estados Unidos. Allí se dedicó a colaborar mediante conferencias y reuniones, a fin de conseguir reunificar a los serbios con el resto de eslavos que vivían fuera de Serbia. En el mes de agosto realizó una gran reunión de personas en Chicago – ortodoxos, católicos latinos, católicos griegos e incluso protestantes – a fin de concienciarlos para que todos los cristianos juntos, trabajaran en la consecución de la liberación y unificación del pueblo serbio. Esto le dio pie para conseguir a nivel personal, muy buenos amigos dentro de todas las confesiones cristianas.

En el mes de marzo del año 1919, debido a su carisma, entrega y conocimientos, el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Serbia lo nombró obispo de Žiča, siendo consagrado en el año 1919 y un año más tarde fue destinado al arzobispado de Ohrid, en Macedonia. Sin abandonar jamás su actividad pastoral e incluso su labor literaria y de investigación teológica, siguió trabajando a favor de la causa de la Iglesia Serbia, visitando Atenas, Constantinopla, el Monte Athos, participando en conferencias de paz, en reuniones ecuménicas entre las iglesias, trabajando con comunidades juveniles e incluso, en 1935 reconstruyendo en Bitola (Macedonia), un cementerio donde sepultar a los soldados alemanes muertos en combate.

En 1930 participó de manera muy activa en una conferencia organizada por las iglesias ortodoxas en el monasterio de Vatopedi en el Monte Athos, se implicó en la restauración del monasterio serbio de Hilandar, participaba en todo aquello que pudiera afianzar la unificación de la Iglesia Autocéfala Serbia dentro de los nuevos estados surgidos en los Balcanes, aunque no siempre consiguió ser comprendido ni apoyado. Se empeñó en mantener buenas relaciones con los pueblos eslavos y helénicos y con todas las iglesias cristianas existentes en la región balcánica.

El Santo, fotografiado en Estados Unidos.

En el año 1937 se quejó ante el ministerio del interior por la actuación policial ocurrida en el mes de julio en una manifestación pacífica organizada frente a la catedral ortodoxa de Belgrado, así como por la detención y procesamiento de muchos sacerdotes y seglares inocentes que estaban en contra de las actuaciones del régimen comunista en Yugoslavia.

En el año 1941, fue arrestado por los nazis en el monasterio de Žiča, compartiendo el mismo destino que su pueblo. Este monasterio fue también saqueado y clausurado, siendo trasladado el obispo Nicolás a una prisión en el monasterio de Ljubostinja, cercano a la localidad de Pancevo. El motivo fue que ante el fusilamiento en masa de parte de la población, increpó a las fuerzas de ocupación alemanas diciendo: “¿Ésta es la justicia alemana, que dispara a centenares de serbios inocentes, como consecuencia de que un soldado alemán ha caído abatido? Aun los turcos, siempre han sido más justos que vosotros”. También fue detenido el Patriarca Gabriel Dozic y juntos estuvieron arrestados hasta finales del año 1944.

El 14 de septiembre de 1944, el obispo Nicolás y el patriarca Gabriel fueron confinados en el campo de concentración de Dachau, donde los mantuvieron junto a los oficiales arrestados de alto rango y miembros del clero y, aunque tenían un estatus especial, en alguna ocasión fue torturado. En Dachau estuvieron hasta finales de diciembre, cuando fueron liberados. Mientras el patriarca volvía a su sede, él estuvo en Austria y posteriormente, en el año 1946, obligado por el régimen comunista de Yugoslavia, tuvo que emigrar a Estados Unidos.

En América continuó con su trabajo apostólico afianzando las comunidades ortodoxas serbias tanto en Estados Unidos como en Canadá. Fue profesor en varios seminarios y monasterios y siguió con su actividad literaria y de investigación teológica, escribiendo tanto en inglés como en serbio. Obras suyas son: “La tierra de nunca jamás”, “La mies del Señor”, “Maravillas”, “El filántropo” y otras. Desde América, como podía, hacia llegar ayuda económica y material a las comunidades serbias que permanecían en Yugoslavia.

Fotografía del Santo recién fallecido, de cuerpo presenta en su funeral.

Enseñó en el seminario de San Sabas en Libertyville (Illinois), en el Seminario Teológico de San Vladimiro en Nueva York y en el monasterio de la Santísima Trinidad y San Ticón, en Jordanville, South Canaan, Pennsylvania, donde fue rector y donde murió el 18 de marzo del año 1956, siendo sepultado nueve días más tarde en presencia de un gran número de ortodoxos, católicos y protestantes venidos de todo el país. El 12 de mayo de 1991, sus restos fueron trasladados desde Estados Unidos hasta Lelic (Serbia), siendo sepultado en una pequeña iglesia.

Fue acusado de antisemita por haber escrito en una de sus obras que “Cristo había sido crucificado por los judíos”, pero esta afirmación suya, no sólo aparece en el Nuevo Testamento sino que ha sido mantenida por toda la Iglesia durante veinte siglos.

El 19 de mayo del año 2003, el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Serbia, por unanimidad, decidió que el obispo Nicolás Velimirovic de Ohrid y Žiča, fuera incluido en el catálogo de los santos. La canonización oficial se realizó cinco días más tarde en la catedral de San Sabas en Belgrado. Es conocido como el “Nuevo Crisóstomo porque de él dijo San Juan Maximovitch, arzobispo de Sanghai y San Francisco: “Es un gran santo y es el Crisóstomo de nuestros días, importantísimo para la ortodoxia de nuestro tiempo, pudiendo compararse con el metropolita Antonio Jrapovitski; ambos son maestros universales de la Iglesia Ortodoxa”.

Vista del sepulcro del Santo en la iglesia de Lelic, Serbia.

Sobre los escritos de San Nicolás Velimirovic se podría escribir mucho más, pero yo sólo quiero hacer hincapié en un texto suyo que me ha llamado poderosamente la atención. “¿Qué podemos hacer para vencer la enemistad de nuestros enemigos?: Renunciar a todo excepto a la fe, muchísima humildad y muchísima oración”.

Y una oración, “Señor, bendice a mis enemigos”, que dice así:
“Señor, bendice a mis enemigos, a los que yo también bendigo y que no los maldigan. Los enemigos, más que los amigos, son los que me han llevado a tus brazos. Los amigos me han atado a esta tierra, pero los enemigos me han liberado de ella y han derribado todas mis aspiraciones en este mundo. Los enemigos son los que han conseguido que yo sea un extraño en este mundo y me acerque a ti. Así, como un animal perseguido busca mayor refugio que un animal que no lo es, yo me he encontrado más seguro en tu santuario, instalado debajo de tu tabernáculo, en el que ni amigos ni enemigos pueden matar el alma. Bendice a mis enemigos, Señor. Ellos, más que yo, han confesado mis pecados ante el mundo… cada vez que yo me creía sabio, ellos me han llamado necio. Me he hecho más fuerte cuando se han burlado de mí y cuando he querido sobresalir, ellos me han empujado a un segundo plano. Pensaba que iba a dormir en paz, pero ellos me despertaban de ese sueño… bendice, señor a mis enemigos. Bendícelos para que mí huida hacia ti no tenga retorno, para que las esperanzas puestas en los hombres, se desvanezcan como telarañas, para que la serenidad absoluta reine en mi alma y así, pueda llegar a la tumba sin la arrogancia y la ira; para que pueda reunir todo mi tesoro en el cielo y para que, de una vez me pueda ver liberado del auto-engaño. Los enemigos me han enseñado a saber que una persona no tiene enemigos en este mundo, excepto a sí mismo. Uno odia a sus enemigos solo cuando no se da cuenta de que no son enemigos, sino amigos crueles. Es difícil para mí el saber quienes me han hecho más daño, si mis amigos o mis enemigos; por lo tanto, Señor, bendice a mis amigos y a mis enemigos.

Vista de los restos del Santo, recubiertos de su atuendo episcopal, expuestos a veneración en la iglesia de Lelic, Serbia.

“Señor Jesucristo, que nos mandaste amar a nuestros enemigos, a los que nos difaman y calumnian y que oremos por ellos y los perdonemos; te rogamos nos concedas orar por nuestros enemigos como tu mismo lo hiciste en la Cruz. Concédenos a los cristianos, espíritu de mansedumbre y que podamos perdonar de todo corazón a quienes nos lesionan”.

Troparion (himno) del Santo:
“Oh lengua de oro y predicador que proclamas a Cristo Resucitado, guía eterno del pueblo serbio cargado con su cruz, arpa del Espíritu Santo y santo muy querido por los monjes que se regocijan en ti. Orgullo de los sacerdotes, profesor del arrepentimiento, maestro de todos los pueblos y guía de los cristianos que rezan a Dios. Nicolás santo, profesor en los Estados Unidos y orgullo del pueblo serbio, junto con los demás santos ruega al Único Amante de la humanidad para que nos conceda la paz y la alegría en su reino celestial”.

Antonio Barrero

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